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La entrada Las “retenciones cambiarias” están a un paso de alcanzar un nivel del 45% se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Sin “retención cambiaria”, el empresario agrícola argentino estaría recibiendo hoy unos 63.600 $/tonelada al vender soja Rosario disponible, mientras que el precio con “retención cambiaria” es de 35.300 $/tonelada. Eso porque mientras que el tipo de cambio oficial, es decir, intervenido por el gobierno nacional, se encuentra en 98,7 $/u$s, el dólar MEP cotiza en 179,2 $/u$s.
Con esa brecha, la “retención cambiaria” se ubica en un 44,5% y está a un solo paso de alcanzar un nivel del 45%. La contrapartida de ese fenómeno es una creciente “dolarización MEP” del valor de los insumos dolarizados ante la creciente incertidumbre cambiaria, lo que representa un “combo” formidable de anti-competitividad para el agro argentino.
Las autoridades monetarias argentinas vienen “pisando” el tipo de cambio oficial con el propósito de que esa acción opere como “ancla” contra el proceso de aceleración inflacionaria. Pero esa política, sostenida en el tiempo, termina generando efectos perniciosos de manera acumulativa.
El reforzamiento de las trabas para concretar importaciones –que afecta incluso a sectores clave para generar divisas– junto con el congelamiento generalizado de precios internos incrementó los niveles de incertidumbre, dado que ambas políticas reflejan la ausencia de un plan consistente para contener las presiones inflacionarias.
En ese marco, no es extraño observar que la mayor parte de los operadores de contratos de dólar futuro Matba Rofex esperan una importante devaluación luego de las elecciones legislativas de noviembre próximo.
El denominado “dólar bolsa” o “dólar MEP” se obtiene al comprar un bono argentino en pesos (AY24) que posteriormente es transformado en otro bono en dólares (AY24D). Se trata de una operación realizada dentro del mercado argentino.
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]]>La entrada El Ministerio de Agricultura afirma que sobran fertilizantes, pero de los aumentos del precio no dice nada se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Sí, el ex presidente también fue invocado a la hora de hablar de fertilizantes, con una grotesca comparación entre su mandato y el del actual presidente Alberto Fernández. Fue a través del siguiente gráfico difundido por la cartera que conduce Julián Domínguez:

Ahora que ya sabemos que el macrismo amarreteaba con la oferta de fertilizantes, concentrémonos en lo que sucede ahora, cuando más se necesita ese insumo por el avance de la siembra de granos gruesos de la campaña 2021/22, Los productores dicen que no es fácil conseguir ese tipo de insumos y en especial a precios razonables. Pagando fortunas es otra cosa, pues el fertilizante aparece.
Existe una combinación de factores externos -la suba de los fertilizantes es un fenómeno global que tiene mucho que ver con la salida de producción de grandes fábricas en China, entre otros motivos como la crisis energética global- y factores internos para que conseguir esos nutrientes se haya convertido en un dolor de cabeza para los productores. A nivel local, hay especialistas en el negocio agrícola que denuncian que ese insumo se está vendiendo a un dólar “celeste”, a pesar de que los importadores lo ingresan al país al valor del dólar oficial.
Como sea, los precios FOB de la urea granulada en Medio Oriente alcanzaron los precios más elevados desde 2009, mientras que los valores del UAN en el Mar Báltico alcanzaron niveles récord en términos históricos. Esto se traduce en aumentos en dólares al productor argentino que van del 80 al 100% respecto de la campaña anterior.
En este escenario, el Ministerio de Agricultura destacó que “al mes de septiembre, Argentina tiene 2,87 millones de toneladas de los seis principales fertilizantes (urea, UAN, DAP, MAP, superfosfato y roca fosfórica)” y explicó que “este volumen se traduce en un nivel 13% superior al del año pasado para la misma fecha, 19% mayor que en 2019, 52% más que en 2018, 101% más que en 2017 y 74% más que en 2016”.
Para hacer una comparación más útil al entendimiento vale decir que en el año pasado, según datos de la Asociación Civil Fertilizar, se utilizaron en el país algo más de 5 millones de toneladas de fertilizantes. Es decir que el stock disponible, según Agricultura, representa más de la mitad de un consumo potencial.
“La disponibilidad de fertilizantes respalda el aumento de la producción agrícola”, destacó el subsecretario de Mercados Agropecuarios, Javier Preciado Patiño, que en la gacetilla de prensa añadió: “Estamos muy atentos a los planteos que recibimos del sector, para que la producción siga creciendo sostenidamente. Esto significa una economía federal que genera más trabajo y producción”.
Según a los últimos datos proporcionados por ese funcionario, tomando como referencia, el período 2016/2019, entre enero y septiembre de cada año “se obtuvieron 1,87 millón de toneladas, con lo cual los 2,70 millones de toneladas de promedio correspondientes a 2020 y 2021 resultan en un 46% superior” a la oferta que existía durante el periodo macrista.
No dice nada la comunicación oficial sobre el aumento de los precios, que es lo que más preocupa actualmente a los productores embarcados en plena siembra. Tampoco aclara que muchos de estos contratiempos surgieron por las dificultades denunciadas por las compañías importadoras de ese tipo de insumos para obtener los permisos de ingreso de mercadería del Banco Central.
El pasado 5 de octubre, por medio de la Comunicación “A” 7375 del BCRA, se inhabilitó la posibilidad de importar fertilizantes con la modalidad de pago contra documentos (CAD por sus siglas en inglés), que es la práctica usual en ese mercado. Eso implicaba, en los hechos, que se entorpeció el flujo de ingreso programado de fertilizantes tanto nitrogenados como fosforados, cuando faltaba importar entre 800.000 y un millón de toneladas de ese insumo crítico.
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]]>La entrada Efecto brecha cambiaria: Las importaciones “subsidiadas” de alimentos crecieron otro 34% en el primer cuatrimestre se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Aunque este proceso no puede ser leído de modo lineal, resulta claro que esa diferencia de casi 60 pesos entre un dólar sujetado por el Banco Central y otro más permeable a los estímulos del mercado resulta en un sesgo antiexportador. Además, la brecha es la principal explicación para diferentes maniobras que viene denunciando la Aduana y que trata de enfrentar con la fijación de precios de referencia. Para evitar la subfacturación, ese organismo ya dispuso valores referenciales para los embarques de peras, manzanas, ajo, carne de cerdo, tomate, mosto, arándanos, leche en polvo, cebolla, papa, pasas de uva, corvina y carne bovina.
En todos esos sectores, al parecer pues no abunda información oficial, se han detectado que los exportadores declaran ventas en dólares por debajo de los valores reales del mercado, para así poder no solo pagar menos derechos de exportación sino sobre todo dejar parte de las divisas fuera del país, a salvo del deterioro que implicara en el valor del dólar la liquidación forzosa ante el BCRA.
¿Y qué sucede a la inversa, con las importaciones? Va de suyo que para los importadores la brecha cambiaria actúa en sentido inverso, casi como un subsidio. Es que para importar un bien, con el permiso de las autoridades, las empresas que tienen acceso al mercado único de cambios obtienen el dólar oficial más barato para ingresar un bien que luego bien podrían vender sin ese corset, a valores del dólar libre.
Conviene entonces detenerse un poco en las importaciones. Volvemos a una interesante recopilación de datos del INDEC realizada por la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios del Ministerio de Agricultura que ya había marcado en 2020 un fuerte incremento de las compras de alimentos y productos del agro en el extranjero.
Tomando los datos de todo 2020, lapso en el que la brecha cambiaria estuvo más vigente que nunca, el INDEC registró que la Argentina gastó 509 millones de dólares para importar alimentos listos para consumir en el hogar, contra los 371 millones utilizados para dicho fin en 2019. Es decir hubo un salto de 37,2%. Además, en los rubros “Alimentos y bebidas básicos y elaborados fundamentalmente para la industria”, las importaciones totales crecieron 18%, desde unos 1.900 millones de dólares en 2019 a 2.300 millones en 2020.
En total, en un país que produce alimentos se gastaron 2.800 millones de dólares “subsidiados” para importar alimentos.
Ahora se acaban de publicar los datos del primer cuatrimestre de 2021. Y el dato relevante es que las importaciones vinculadas con el sector agropecuario siguen con viento de cola, y crecieron nada menos que 34% en lo que va del año con respecto del mismo periodo de 2020. En la contabilidad llevada adelante por el Ministerio de Economía, si entre enero y abril del año pasado se habían utilizado 1.665 millones de dólares en importar alimentos, ahora esa suma asciende a 2.236 millones.
¿Y en qué gasta la Argentina sus dólares subsidiados?

La principal importación agropecuaria es de porotos de soja, que bajan sobre todo desde Paraguay dentro del régimen de importación temporaria: esa soja se procesa en las plantas aceiteras locales y se reexporta convertida en aceite o harina. En esto se han gastado este primer cuatrimestre casi 900 millones de dólares, un 48% más que en 2020. Pero eso se debe a la suba de precios internacionales, pues en volúmenes se retrocedió un 2%.
Luego hay muchos rubros necesarios para poder producir alimentos aquí, así que no debería haber tantas objeciones. Se autorizaron dólares oficiales por 266 millones para importar fertilizantes, otros 169 millones para maquinaria agrícola y 169 millones para agroquímicos.
Pero luego siguen rubros de consumo directo. Y allí ya debemos prender algunas luces de alerta pro el fuerte crecimiento de las importaciones, que muchas son lesivas además a los intereses de los productores locales.
En orden decreciente, en este primer cuatrimestre se han gastado 90,7 millones de dólares en importar bananas, un 17% más que el año pasado. Peor en el rubro frutícola destaca un crecimiento del 240% en las divisas gastadas para importar cítricos (casi 4 millones de dólares) y del 135% en las compras al exterior de peras y manzanas (250 mil dólares). Entre las frutas finas se han importado arándanos por casi 1 millón de dólares, con un salto del 158%. Y entre los frutos deshidratados el salto fue del 184%, con más de 600 mil dólares “subsidiados”.
El rubro pesquero es otro que muestra un fuerte salto de las importaciones en el primer cuatrimestre. Si el año pasado se habían gastado 46,9 millones de dólares, este año la cifra creció a 78 millones, un 68%. Los volúmenes importados crecieron un poco menos, el 58%, especialmente en el rubro de las latitas. En conservas, en efecto, se gastaron 58 millones de dólares, un 71% más que en el mismo lapso de 2020.

Llama la atención el salto del gasto de dólares para importar infusiones, aunque esto puede deberse a la caída de la cosecha de yerba mate y té. En total se gastaron 45 millones de dólares (un 19% más)para ingresar 17 mil toneladas de productos. La mayoría es café, que es una compra tradicional, pero el gasto para traer yerba extranjera creció 101% y el de té un 85%.
En el rubro de las carnes, que tanto aqueja al gobierno al punto de cerrar las exportaciones de la cadena bovina, la cantidad de dólares subsidiados por el BCRA creció un 36% desde el primer cuatrimestre del año pasado. Se gastaron 44,6 millones de dólares en traer carnes importadas. La carne de pollo se importó 123% más en volumen y 81% más en valor, con un gasto de 3,8 millones de dólares. En el caso de la carne de cerdo, se gastaron 30,6 millones de dólares en comprarla fuera del país, un 54% más.
En importar productos lácteos se gastaron más de 12 millones de dólares en el primer cuatrimestre del año, un 66% más. En huevos y ovoproductos casi 1 millón de dólares, con un salto del 19% en la cantidad de divisas gastadas.

Un capítulo aparte con las legumbres. El gobierno liberó divisas por 7,2 millones de dólares, lo que representó un salto de nada menos que 593% respecto del primer trimestre de 2020. El rubro que más creció fue el de las lentejas (3529%) y el de las arvejas (357%), que son los dos principales.
En el rubro hortalizas se importó mercadería por 31 millones de dólares, con un descenso del 9% en la comparación interanual. Pero llama la atención que la cantidad de dólares gastados para importar papa fresca creció 650%, hasta casi 700 mil dólares.
En el rubro de la molinería, los gastos de dólares para importar productos saltó 59%, hasta los 18 millones de dólares. Unos 7 millones fueron utilizados para importar malta, creciendo 285%.
Para ingresar aromáticas este primer cuatrimestre se gastaron 14,5 millones de dólares, un 55%. Para traer jugos de frutas (en especial cítricos), se utilizaron 6,9 millones de dólares, un 320% más. En vinos el gasto creció 76%, hasta los 2 millones de dólares. En bebidas sin alcohol se gastaron 4,7 millones de dólares, un 12% más que el año anterior. Por suerte se redujo 54% la salida de divisas para bebidas con alcohol (en especial cerveza), que demandó casi 18 millones de dólares.

Los dólares que se fugaron en importar preparaciones alimenticias treparon un 25% este primer cuatrimestre, hasta 63 millones de dólares. Y para productos de confitería (especialmente cacao) se gastaron 60,4 millones más, un 15% por encima del primer cuatrimestre de 2020. En cueros y pieles, que la Argentina estuvo tirando porque no se podían exportar, se utilizaron 5,2 millones de dólares, con un salto del 78%.
Pero la estrella de esta temporada es el aceite de oliva importada. De golpe y porrazo se gastaron 3,5 millones de dólares para traer 1.000 toneladas. Como en el primer cuatrimestre de 2020 este comercio había sido casi inexistente, el gasto en divisas subsidiadas del Banco Central creció en este rubro el 12.400%.
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]]>La entrada Mientras castiga sus exportaciones con retenciones y brecha cambiaria, la Argentina “subsidia” unos 2.800 millones de dólares para importar alimentos que podría producir se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Tiene razón Ezequiel. La brecha cambiaria con la que la Argentina convive desde hace rato actúa subsidiando las importaciones y castigando a las exportaciones. Con las compras de alimentos sucede lo inverso a lo que denuncian, por ejemplo, los productores de soja y otros productos de exportación. En ese caso a ellos los exportadores les pagan un producto dolarizado a los 97 pesos del cambio oficial. Pero cuando se dan vuelta para cambiar esos pesos por dólar billete (o en la compra de campos, de maquinaria o de ciertos insumos) deben pagar a un dólar de 146 pesos. La brecha en contra es de los mencionados 50 pesos.

Rescatemos la idea inicial que dice que lo que es un castigo para exportar, es un premio para importar.
¿Puede ser este subsidio encubierto un estímulo económico suficiente como para hacer crecer las importaciones de cosas que los Argentinos producimos y usualmente no necesitamos importar? A nosotros en Bichos de Campo nos ocupa el rubro de los alimentos, que a los argentinos nos sobran (salvo en unos pocos rubros, como las bananas, el café, el cacao o el kiwi.
¿Están creciendo las importaciones “subsidiadas” por la vigencia de la brecha cambiaria? Esa es la pregunta.
En las góndolas de algunos supermercados, por estos días, se pueden comenzar a notar alimentos importados de los más insólitos orígenes (como el choclo en lata importado desde China que abre esta nota). Esta situación ya les recuerda a algunos lo vivido a finales de la década de los 90, cuando el atraso cambiario forzado por la Convertibilidad era una tentación para que los supermercados se convirtieran en importadores, porque los márgenes de vender un alimento llegado del extranjero eran mucho más suculentos que con los productos nacionales.
Este tipo de operaciones de importación de alimentos procesados puede pulsarse en los informes del INDEC sobre el comercio exterior. Para el primer bimestre de 2021, marcan que la Argentina ha gastado Más de 320 millones de dólares en importar alimentos y bebidas, tanto procesados y para su uso industrial. Por supuesto es mucho más lo que exporta la Argentina en materia de alimentos. Pero este dato no debería dejar de llamar la atención. Especialmente porque el mayor salto se da en el subcapítulo “Preparaciones de hortalizas, frutas u otros frutos o demás partes de plantas”.
Tomando los datos de todo 2020, lapso en el que la brecha cambiaria estuvo más vigente que nunca, el INDEC registró que la Argentina gastó 509 millones de dólares para importar alimentos listos para consumir en el hogar, contra los 371 millones utilizados para dicho fin en 2019. Es decir hubo un salto de 37,2%.
El año pasado, además, en los rubros “Alimentos y bebidas básicos y elaborados fundamentalmente para la industria”, las importaciones totales crecieron casi 18%, desde unos 1.900 millones de dólares en 2019 a 2.300 millones en 2020. Es decir, para importar alimentos para procesar, la Argentina gastó unos 400 millones de dólares de más entre un año y otro. ¿Subsidiados?
La pregunta es esa: ¿Se puede dar el lujo la Argentina en este momento de escasez de dólares de destinarlos a comprar productos que ya se producen aquí? En todo caso, a partir de otro informe del Ministerio de Agricultura, será bueno revisar en qué rubros se están registrando esas importaciones.
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]]>La entrada Las razones de tanto nervio: La Argentina gasta más de 1.000 millones de dólares en importar fertilizantes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“En el año 2019 se importaron 3,2 millones de toneladas de fertilizantes de distintos tipos, lo que representa casi un 68% de la utilización total. En total, las importaciones de fertilizantes demandaron divisas por 1.050 millones de dólares”, determinó un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario sobre este tipo de insumos. Si esas importaciones se realizan a valor oficial, representarían un costo de 70 mil millones de pesos para los productores. Pero a dólar paralelo, esa cuenta se iría a 110 mil o 120 mil millones de pesos.
De allí tanto nervio por lo que suceda con el acceso al dólar oficial y la brecha cambiaria. Hay mucha plata en juego, en especial en el rubro fertilizantes. Y es que la Argentina depende fuertemente del mercado internacional. Del récord de consumo de fertilizantes que se logró el año pasado y que fue otro elemento clave para lograr una elevada cosecha en la campaña 2019/20, casi 7 de cada 10 kilos llegaron desde el exterior. Se usaron 4,6 millones de toneladas y se importaron 3,2 millones, exactamente el 68%.

En todos los rubros de le fertilización la Argentina muestra déficits. De acuerdo al cuadro precio elaborado por la asociación civil Fertilizar, la necesidad de importar se registra incluso en el renglón de los fertilizantes Nitrogenados, a pesar de que el país tiene una gran plante de Úrea. Se usaron 2,6 millones de toneladas de los cuales la mayoría fue importada, ya que Profertil aportó solo 1,2 millones.
En otros nutrientes el déficit es mucho mayor. Entre los fertilizantes fosforados también se importaron 1,2 millones de toneladas, la mayor parte de un consumo de 1,7 millones.
Solo entre los fertilizantes azufrados la oferta local de 123 mil toneladas superó a las importaciones, que fueron de 82 mil toneladas el año pasado. En el rubro Potásicos, casi toda la provisión llega desde el exterior.
Y todos estos númerros deberían crecer, porque en materia de reposición de nutrientes extraidos a los suelos, los niveles de fertilización siguen siendo deficitarios.

“En las últimas tres décadas, el consumo de fertilizantes se incrementó más de 10 veces, pasando de 300 mil toneladas en el año 1990 a 4,6 millones toneladas en el año 2019, según información de la “Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (CIAFA)”. Este destacado del informe de la BCR debe consignar que han crecido mucho los gastos en importar ese tipo de insumos, porque no ha crecido en la misma proporción la oferta nacional de fertilizantes.
Dice el análisis firmado por Emilce Terré y Javier Treboux, analistas de la BCR, que a grandes rasgos “en nuestro país aproximadamente el 65% del fertilizante utilizado por la actividad proviene de la importación y el 35% corresponde a la industria nacional”. Aclara que “sin embargo, el crecimiento del uso de productos de fabricación nacional en los últimos años ha sido notable. Así, mientras que el consumo de fertilizantes de producción doméstica se ha incrementado en un 650% desde el 2000 hasta la fecha, el consumo de fertilizantes importados aumentó un 90%”.

En el período 2010-2019, las importaciones de fertilizante han crecido en un 34%, con el gasto en términos de valor incrementándose en casi un 12% en la década. “A pesar del importante progreso en la producción nacional de fertilizantes, queda a la vista lo dependiente del mercado externo que resulta este sector fundamental en la actividad”, describen los analistas rosarinos.
De allí tanto nerviosismos ante la pretensión del BCRA d limitar el acceso al dólar oficial de todas las empresas importadoras. A la Argentina, de cara a la campaña 2020/21, le queda mucho fertilizante por importar para repetir las marcas de consumo del año anterior.
En rigor, en el primer cuatrimestre de 2020, según datos de INDEC citados por este informe, se importaron solamente 700.000 toneladas de fertilizantes de distintos tipos, contra los 3,2 millones de todo 2019. “En valor, estas importaciones significaron una erogación de unos 192 millones de dólares”, se marcó. En una cuenta rápida, faltaría importar por 800 millones de dólares.
La entrada Las razones de tanto nervio: La Argentina gasta más de 1.000 millones de dólares en importar fertilizantes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El agro se queja de que el Banco Central paralizó la venta de insumos. Y el BCRA contesta: “No hay ninguna restricción a importar” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Son los usuarios finales de los insumos los que han denunciado esta situación, es decir las entidades de productores, pues ni Casafe ni Ciafa (las entidades que agrupan a las empresas proveedoras de este tipo de insumos) se ha pronunciado oficialmente todavía sobre posibles trabas a la importación de insumos. En cambio, el presidente de la Sociedad Rural, Daniel Pelegrina, denunció que la nueva normativa del BCRA “no hace más que opacar el mercado de cambios para los importadores”. Y CRA, en un comunicado, en el que advirtió que el gobierno, nuevamente a través del Banco Central, “activó una resolución de extremaunción y es así, porque de llevarse adelante peligra la mayor cadena productiva del país”.
El año pasado se importaron U$S 2.600 millones en insumos estratégicos, como fertilizantes y productos fitosanitarios, utilizados en el campo para producir.
— Daniel Pelegrina (@DanielPelegrina) May 30, 2020
Vamos a tratar de explicar brevemente lo que se sabe hasta ahora de esta situación. Los importadores, al traer por ejemplo un barco de fertilizantes, acuden al MULC (Mercado Único Libre de Cambios) para comprar la divisa a la cotización oficial de sesenta y pico de pesos por dólar. El Banco Central, que es el mayor oferente de divisas en ese mercado mayorista, estableció el jueves una serie de limitaciones para que empresas que ya tuvieran dólares en el extranjero pudieran comprarlo aquí a ese precio que todos presumen retrasado. También les cerró la puerta para que puedan dedicarse a “dolarizar” su cartera a través del Mercado del “dólar Bolsa” (MEP) o del “contado con liquidación” (CCL).
Todavía no hubo tiempo para ver el impacto real de estas limitaciones, pero frente a esta novedad las grandes empresa proveedoras de insumos para el agro comenzaron a detener sus ventas, temerosas de que de aquí en más no las dejaran acceder al dólar oficial para pagar sus compras en el exterior. Primero hubo un parate en la provisión de fertilizantes, justo en pleno inicio de la siembra de trigo. Pero después se habría extendido al todo el sector insumero.
Hay que aclarar que una buena parte de estas importaciones son realizadas por empresas multinacionales, que por lo tanto tienen disponibilidad de dólares en el exterior (por caso, en sus casas matrices). No está claro si esta medida las dejaría lejos de la posibilidad de fondearse al dólar oficial más barato o si deberían hacerlo al valor del dólar bolsa o CCL, a unos 110 pesos, lo que implicaría una fuerte suba del costo de los insumos a los productores.
Pero la situación de incertidumbre se trasladó a todo el sector. Un buen ejemplo es esta carta que la Cooperativa Agrícola Lucienville, de la entrerriana Basabilbaso, le envió a sus socios: “El Central hoy restringe la venta de dólares a los importadores y obliga a usar los que tienen en sus cuentas, con esto los importadores (como la insumeras para el agro) no pueden acceder al mercado único y libre de cambio. Y si no lo consigue aquí, puede optar por el mercado alternativo y es ahí donde se genera la incertidumbre de lo que sucederá con la brecha entre uno y otro. Con este panorama proveedores importantes cortan el suministro de insumos esenciales (hoy no estamos recibiendo fertilizantes y fitosanitarios) para la producción y con ello poder cerrar negocios con precio y facturación al día”.
La cooperativa les decía a los productores que igual podían retirar los insumos necesarios, pero “sin precio cierto”.
Por eso CRA, abriendo el paraguas, criticó duro la nueva resolución del Banco Central. “El desdoblamiento cambiario que sufriría el sector agrícola fruto de la misma, hace que un productor tenga que vender el resultado de su esfuerzo, su cosecha, a un dólar oficial al que hay que descontar los derechos de exportación y termine cobrando un dólar efectivo muy por debajo de este, es decir, menos pesos en la mano por tonelada de producto”. Es el escenario tan temido: que un productor de soja tenga que venderla a un dólar de 67 menos retenciones (lo cual da 45 pesos), pero deba comprar insumos a valores equivalentes a un dólar paralelo de 110 pesos.
Fuentes del Banco Central, sin embargo, dijeron a Bichos de Campo lo siguiente: “”El que no vende es por especulación. No hay ninguna restricción a importar. No hay ningún cambio en el régimen de importaciones ni se modificó ningún esquema. Todo importador puede acceder al MULC y operar normalmente dentro de las normas que se dictaron el jueves, y que apuntan solo a regular para evitar maniobras especulativas”.
Esto es, según las autoridades se trata de evitar que los dólares oficiales adquiridos en el MULC sean utilizados para otros destinos que no sean el pago efectivo de importaciones, Y en todo caso, se busca aliviar la presión de los importadores sobre las alicaídas reservas del BCRA.
En ese sentido, la Comunicación del BCRA había establecido cuáles serían de ahora en adelante las nuevas limitaciones para que los importadores no pudieran acceder al dólar oficial, que todos consideran barato:
El Banco Central ya había provocado el malhumor de los dirigentes rurales hacia fines de la semana anterior, cuando dispuso en un intento por forzar las ventas anticipadas de la soja recién cosechada que los productores no podrían acceder a financiamiento con tasas subsidiadas si decidían conservar más del 5% de sus granos en silobolsas.
La entrada El agro se queja de que el Banco Central paralizó la venta de insumos. Y el BCRA contesta: “No hay ninguna restricción a importar” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Basterra advirtió a los proveedores de insumos al campo: “El valor del dólar es el que fija el Banco Nación” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La advertencia tenía un destinatario claro: los proveedores de insumos para el sector agropecuario. Es que en el marco de esta segunda reunión virtual (la semana pasada ya había habido una) entre el titular de la cartera agropecuaria y los dirigentes de la desflecada Mesa de Enlace, algún dirigente advirtió que algunos insumos estarían cotizando al valor del dólar libre o lo más cerca posible de este indicador.
Recordemos: Bichos de Campo explicó este viernes en una nota que para los productores hay multiplicidad de dólares. Vende su soja a un dólar cercanos a 40 pesos, que es el que surge de restarle al dólar oficial las retenciones de 33%. Luego existe ese dólar oficial, que está en torno de 60 pesos. En el mercado blue, al que no se puede acceder por más de 200 dólares por mes, la divisa cotiza entre 80 y 90 pesos. Y para los inversores más sofisticados existen fórmulas como el “Contado con liquidez” que permite hacerse del billete a unos 110 pesos, según la cotización de esta semana.
El comunicado de Agricultura informó que los dirigentes rurales mencionaron en la reunión con Basterra “algunos inconvenientes que se generan en el precio de los principales insumos para el sector. En ese punto, los representantes agropecuarios denunciaron que hay proveedores que intentan comerciar con valores del dólar no oficial. Ante esta situación, desde el Ministerio se les brindó todo el apoyo para plantear esta cuestión ilegal ante los organismos fiscalizadores”.
La reunión virtual duró más de una hora y allí volvieron a escucharse elogios del ministro Basterra al sector agropecuario, por su desempeño durante esta pandemia de coronavirus. Además de los presidentes de CRA, Coninagro, la Federación Agraria y la Sociedad Rural, de la reunión participó Jualián Echazarreta, un ex funcionario de las cooperativas de ACA que ahora es el secretario de Agricultura.
Hubo, según las diferentes versiones de la reunión, algunos otros temas importantes en discusión.
Según un comunicado de Coninagro (el tema no lo mencionó el comunicado oficial), “en materia de derechos de exportación el tema mecanismos de compensación sería abordado en un borrador la semana que viene”. ¿De qué se trata? De establecer de una buena vez un mecanismo para que los productores de hasta 1.000 toneladas de soja pueden recuperar algunos puntitos de retenciones, desde los 33 puntos porcentuales que se les descuentan a todos como derecho de exportación. Cuando a principios de marzo el gobierno subió al 33% las retenciones a la soja, hizo una alaraca terrible con este reintegro para pequeños y medianos productores, pero lo cierto es que todavía no se reglamentó.
Por otro lado, ahora según la versión de la Federación Agraria, se habló de los problemas que tienen muchas economías regionales con el riego y la necesidad de que el Estado subsidie los costos de las actividades que deben extraer agua con bombas. Carlso Achetoni, que proviene de Mendoza, habló concretamente de “la extrema emergencia y crisis hídrica que padece la provincia de Mendoza” y pidió que se estudie “la posibilidad de asistir a los regantes, ante la poca dotación de agua para riego”.
Finalmente, ahora volviendo al comunicado oficial, se revisó el tema de los inconvenientes que se generan por las restricciones al tránsito de camiones y equipos de cosecha dispuestas por algunas provincias y municipios, y que van de contrapelo con la “excepción” dispuesta desde el gobierno nacional. En este sentido, Basterra informó que “desde el inicio de la pandemia hasta la fecha se fueron solucionando muchos conflictos puntuales”, aunque perduran algunos focos de conflicto frente a los cuales las autoridades parecen haberse rendido, como el cerco en torno a la provincia de San Luis.
El ministro también adelantó que ellos continúan trabajando para “agilizar” la Declaración Jurada de Transporte Interjurisdiccional, que es un certificado más generado por ese organismo para permitir la circulación de los trabajadores del sector en estos tiempos de cuarentena.
La entrada Basterra advirtió a los proveedores de insumos al campo: “El valor del dólar es el que fija el Banco Nación” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada De 40 a 110: Semejante brecha cambiaria es una invitación para que los productores frenen la venta de su soja se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los dólares que se consiguen en esas operaciones legales superaron incluso los 110 pesos. Frente a ese valor, en el otro extremo, al productor la soja que está cosechando y vende el poroto para cancelar sus deudas, se la liquidan con un valor de la moneda norteamericana que toma como referencia la punta compradora del Banco Nación, que rondó los 60 pesos esta semana.
Pero sucede que, si el productor quisiera convertir su soja en dólares, a esos 60 pesos hay que descontarle el 33% de retenciones, por lo que le llamado “dólar soja” ronda en realidad los 40 pesos.
Estro significa que el productor recibe por su soja prácticamente una tercera parte de lo vale el único dólar que se consigue en volúmenes, ya que al precio oficial el dólar solo pueden comprarse los exiguos 200 dólares menduales que se permiten para ahorro.

Ante este panorama, los productores obviamente están impedidos de ahorrar en esa divisa. Por eso están analizando dos opciones. Una tiene que ver con la posibilidad de la compra de insumos para la campaña 2020/21. Se viene la siembra de trigo, un cultivo que requiere de más insumos que la soja. De acuerdo con el informe reciente de la Bolsa de Cereales de Córdoba, la relación trigo/insumos mejoró 18% respecto de la que había a igual época del año pasado. Incluso supera a la mejora que tuvo el maíz y por mucho a la de soja.
Además los precios a cosecha no son malos, hay humedad en el suelo y según algunos cálculos preliminares la ecuación trigo/soja no sería mala para seguir adelante. El trigo, además, le da al productor la posibilidad de financiarse en el verano.
La otra alternativa que analizan los productores es claramente la de retener su soja todo el tiempo que puedan. Esta situación ya está preocupando al gobierno, que necesita justamente que este mercado funcione para que las cerealeras liquiden sus dólares y el Banco Central cuente con oferta suficiente para contener la divisa en el mercado mayorista.
La soja es el producto con menos posibilidad de sufrir intervenciones en su mercado, como las que supo haber en el maíz y el trigo. Los productores que pueden la conservarán a la espera de que en algún momento se blanquee semejante brecha cambiaria y se pueda obtener un mejor ingreso en dólares por su trabajo.
Este comportamiento se registra justo en un contexto de caída de la cosecha de la oleaginosa. Según las estimaciones este año la producción del grano no superaría las 50 millones de toneladas, lo que significa una caída del 10% respecto de la cosecha pasada.
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