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buenos aires – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Tue, 11 Jan 2022 11:47:00 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png buenos aires – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Cosa de locos: Estaban cosechando un lote de trigo y se encontraron nada menos que… un cohete espacial http://wi631525.ferozo.com/cosa-de-locos-estaban-cosechando-un-lote-de-trigo-y-se-encontraron-nada-menos-que-un-cohete-espacial/ Mon, 10 Jan 2022 14:36:59 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=90210 A la hora de poner en marcha una cosechadora, el operario sabe que debe ser cauteloso porque nunca se puede descartar que algo aparezca en medio del cultivo que está trillando. Puede tratarse de un animal salvaje –o de sus restos-, algún pedazo de chatarra vieja o incluso un cohete espacial. Sí, un cohete espacial. […]

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A la hora de poner en marcha una cosechadora, el operario sabe que debe ser cauteloso porque nunca se puede descartar que algo aparezca en medio del cultivo que está trillando. Puede tratarse de un animal salvaje –o de sus restos-, algún pedazo de chatarra vieja o incluso un cohete espacial.

Sí, un cohete espacial. Eso fue lo que enontraron Matías Schmidt y Santiago Ucci, contratistas y socios desde hace varios años, en medio de un lote de trigo que estaban cosechando en un campo ubicado en el partido bonaerense de Lobería.

“Fue una experiencia tremenda. Estábamos cosechando, tirando melga por melga –es decir tramo por tramo- y tuvimos que parar porque encontramos eso. Casi nos lo llevamos por delante”, dijo a Bichos de Campo Santiago Ucci.

¿Pero cómo es que un cohete espacial termina en un trigal? Todo inició cuando Rafael Paredes, el encargado de la estancia La Mora, recibió la visita de unos técnicos pertenecientes a la empresa argentina Tlon Space, dedicada a la puesta en órbita de nanosatélites.

“Ellos nos habían contactado para poner una plataforma de lanzamiento. Acá tenemos un monte de 1.000 hectáreas contra los médanos y me pareció peligroso hacer un proyecto así porque se podía prender fuego. Es un monte que está forestado hace 80 años. Hablé con el dueño y no nos pareció lógico”, recordó Paredes en una charla con este medio.

Pero la empresa no se quedó con la negativa y continuó contactando a los vecinos de la estancia, hasta que uno, a unos pocos kilómetros, dio el sí.

“Su idea es hacer una base de lanzamiento a gran escala, para tener cohetes de 25 metros de longitud. El que nosotros encontramos, si bien en los datos figura que tiene alrededor de diez metros, no tenía más de tres. Estaban probando algo ambicioso pero a menor escala”, señaló Matías Schmidt a Bichos de Campo.

El cohete encontrado fue el Aventura I, la línea de cohetes principal de la empresa que, según su descripción, cuenta con dos etapas de desarme, un diámetro de 0.352 metros y una capacidad de carga de hasta 25 kilos.

Tlon Space había hecho una prueba hacía dos meses pero la misma no fue exitosa por un error en las configuraciones. Según los cálculos realizados por los técnicos, realizó un recorrido de casi 20 kilómetros y se desarmó entre la estancia La Mora y el campo lindero.

Para la empresa resultaba primordial encontrarlo, ya que servía como evidencia para los próximos despegues. Tanto es así que durante dos meses enviaron una avioneta para rastrear los restos del cohete, pero la densidad de las pasturas tapó cualquier indicio.

“Cuando apareció los llame enseguida. Me dijeron que era fundamental para corregir errores y rescatar las pequeñas cámaras que llevan los registros. Lo que pudieron ver es que llegó más alto de lo que tenían pensado. Nos dieron una recompensa que repartí entre los cosecheros”, afirmó Paredes.

-¿Alguna vez encontraste algo tan raro como esto?- le preguntamos a Schmidt.

-Una vez vi un puma saliendo de un maíz, un animal sumamente atractivo e imponente en su imagen, pero nunca nada como esto. Miré para adelante y empecé a los gritos porque vi algo. Quien iba a pensar que habíamos encontrado el cohete.

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¿Cómo se educa a los chicos en una escuela agrotécnica? En la Ramón Santamarina de Tandil trabajan en una decena de cadenas productivas para que los alumnos aprendan y puedan elegir http://wi631525.ferozo.com/como-se-educa-a-los-chicos-en-una-escuela-agrotecnica-en-la-ramon-santamarina-de-tandil-trabajan-en-una-decena-de-cadenas-productivas-para-que-los-chicos-aprendan-y-puedan-elegir/ Sun, 09 Jan 2022 20:56:14 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=90057 En el universo de las escuelas agrotécnicas argentinas, la Unidad Integrada Dr. Ramón Santamarina, en Tandil, probablemente sea uno de los centros educativos con la currícula más extensa y completa. Con más de cien años de trabajo ininterrumpido y 300 hectáreas productivas para utilizar en sus tareas educativas, el establecimiento ofrece a sus alumnos un […]

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En el universo de las escuelas agrotécnicas argentinas, la Unidad Integrada Dr. Ramón Santamarina, en Tandil, probablemente sea uno de los centros educativos con la currícula más extensa y completa. Con más de cien años de trabajo ininterrumpido y 300 hectáreas productivas para utilizar en sus tareas educativas, el establecimiento ofrece a sus alumnos un recorrido por más de diez cadenas productivas del sector agroindustrial, preparándolos para el mundo laboral.

“Todas las escuelas agropecuarias tienen más o menos los mismos entornos formativos La propuesta aquí es aprender a hacer haciendo. La idea siempre fue cerrar todas las cadenas agroalimentarias”, dijo a Bichos de Campo Daniel Picart, veterinario y docente de la escuela agrotécnica.

La institución cuenta con 450 alumnos que entre primero y séptimo año transcurren por los distintos módulos productivos.

Las cadenas involucradas son la bovina, tanto en ganadería de cría –la escuela cuenta con un rodeo de Angus- como en el tambo de vacas Holando. En ambos casos los jóvenes están en contacto con la preparación de los potreros, de las pasturas y cereales que servirán de alimento, con la conformación de las dietas y con la fabricación de subproductos a partir de la leche obtenida.

“En el caso de la cadena láctea, hay 137 vacas en ordeñe con 27 litros en promedio. Es un tambo semiautomático, por lo que los chicos están con algo moderno. Esa leche va a nuestra fábrica en donde aprenden a elaborar distintas variedades de quesos, que son premiados constantemente”, contó Picart.

¿Por qué los quesos de Tandil son tan ricos? La escuela fábrica Unidad Integrada Dr. Ramón Santamarina hace más de cien años que forma maestros queseros

Los alumnos también aprenden a preparar animales para exposiciones, a amansarlos, a enseñarles cómo caminar y a mostrarlos en las pitas.

Un proceso similar se replica con las cadenas ovinas y porcinas. En ambas los estudiantes interactúan con sus cuidados, la producción de su alimentación y sus dietas. En el caso de los porcinos, también participan de la elaboración de sus subproductos luego de su faena –que no se realiza en el establecimiento-.

“Viene la media res entera y en el sector de chacinados los alumnos aprenden a despostar, sacar los cortes comerciales y eventualmente preparar esa carne para venta, preparar un chorizo, una bondiola, entre otros”, aseguró el veterinario.

Mirá la nota completa acá:

La escuela cuenta además con un sector de maquinaria, en donde los alumnos aprenden sobre su uso y mantenimiento; un taller en donde se realizan pequeñas reparaciones rurales; un área de producción de dulces y conservas; un sector para obtener miel, un vivero y una huerta que provee de verduras al comedor escolar.

“Tenemos además un convenio con el INTA a través del cual los pollitos que nacen, alrededor de 400 todos los martes, se les venden y se distribuyen en el conurbano bonaerense en el programa ProHuerta”, indició Picart.

-¿Cómo van ingresando los estudiantes en cada área?- le preguntamos al docente.

-De acuerdo a la complejidad, de menor a mayor. Es de primero a séptimo año. En primer año, por ejemplo, trabajan con aves y abejas, un alumno de tercero con ovinos y porcinos, que son animales menores que implican menor riesgo, y un alumno de quinto trabaja en el tambo.

-¿Los chicos aprenden de todo y deciden lo que les gusta?

-Creo que es un poco la propuesta. A partir de eso ellos encuentran que es lo que más les gusta de las prácticas que han hecho. Creo que salen con una muy buena formación laboral.

 

-¿Alguna historia te emociona?

-El alumno que se queda, el que sale a las seis de la mañana de la casa y vuelve a su casa a las seis y media de la tarde, que estuvo todo el día en la escuela, incluso trabajando con lluvia, es un chico especial que le pone garra y compromiso. Uno ve la dedicación que le ponen y eso emociona.

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La productora Natalí Spala recibió la visita de cuatreros que le robaron hasta el último lechón navideño: “La sangre es lo único que me dejaron” http://wi631525.ferozo.com/la-productora-natali-spala-recibio-la-visita-de-cuatreros-que-le-robaron-hasta-el-ultimo-lechon-navideno-la-sangre-es-lo-unico-que-me-dejaron/ Mon, 13 Dec 2021 14:28:05 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=88039 El domingo por la mañana, Natalí Spala y su esposo se encontraron con el peor escenario de fin de año: un grupo de cuatreros había ingresado en el campo que tienen en San Vicente para robarse los lechones, que habían criado durante todo el año para estas fiestas, además de otros animales y herramientas. Teniendo […]

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El domingo por la mañana, Natalí Spala y su esposo se encontraron con el peor escenario de fin de año: un grupo de cuatreros había ingresado en el campo que tienen en San Vicente para robarse los lechones, que habían criado durante todo el año para estas fiestas, además de otros animales y herramientas. Teniendo en cuenta los destrozos provocados en las instalaciones, lo perdido equivale a más de un millón de pesos que la familia, que no es propietaria del predio, todavía no sabe como reponer.

“Vimos que la cadena estaba salida de la tranquera y quisimos pensar en positivo, pero después vimos que el candado estaba todo machucado. Fui directo al sector de los lechones porque me imaginé que lo había vaciado todo. La sangre es lo único que me dejaron; se ve que los faenaron ahí y se los cargaron. Fueron 97 lechones”, contó Natalí Spala a Bichos de Campo.

A ese abultado número, el matrimonio tuvo que sumar cuatro corderos y seis cabras, que eran las mascotas de una de sus hijas. Los intrusos también se ocuparon de abrir el gallinero y cortar varios alambrados, por lo que las gallinas y las vacas se dispersaron entre los pastizales naturales del campo, que tiene una superficie de 30 hectáreas y se encuentra a 15 kilómetros del centro de San Vicente.

“No sé como hicieron para levantar tanta hacienda. Hay cosas que son inexplicables. Me abrieron la huerta y se metieron las vacas, eso es maldad. Hasta se llevaron los boyeros.  Nosotros dejamos a propósito todo el cardal alto alrededor para que no se vea. Es alguien que claramente sabía qué había adentro”, aseguró la técnica en producción agropecuaria.

Natalí se desempeña además como comisionista de hacienda del Mercado de Liniers y trabaja junto a su presidente, Oscar Subarroca, pero no relaciona lo ocurrido con su trabajo, ya que el año anterior afrontó un robo de lechones similar en la misma fecha.

“Nunca tuve problemas con nadie. Para mí vinieron pura y exclusivamente a buscar los lechones porque se llevaron los que estaban en peso de faena. Es el negocio que uno tiene a fin de año. Tengo más de 60 pedidos por cumplir, desde mitad de año me los empiezan a hacer. Monetariamente se llevaron un millón de pesos en animales, y a eso sumale todo lo que pague en alimento y alquiler. Los boyeros salen otros 40.000 pesos más”, señaló ofuscada la productora.

Gracias a la ayuda de la Sociedad Rural de San Vicente y a Carbap, Natalí pudo movilizar el trámite con la policía, que desde hace tiempo ha dejado de patrullar la zona ante la falta de móviles disponibles. “La policía científica no tenía móvil para venir y nosotros queríamos tomar las huellas porque se largaba a llover”, recordó.

Hasta el momento lo que se constató por las huellas es que el vehículo utilizado no era uno grande, por lo que podría pensarse que los cuatreros realizaron más de un viaje. Dado que se encontraron varios lechones desorientados con algunos golpes en la cabeza, el matrimonio estima que fueron carneados fuera de las instalaciones.

“Tiene que ser alguien de la zona porque una vez que el lechón se enfría no lo podes pelar. Alguien los estaba esperando. Cien lechones no se los vendes a cualquiera”, indicó Spala. Y dado que en la zona no hay vecinos ocupando los campos linderos, por el momento nadie se acercó con mayor evidencia.

“Yo rompo la camioneta queriendo entrar, porque son caminos intransitables de barro. Mi marido, que tiene camiones, se va a trabajar desde las cinco de la mañana hasta las ocho de la noche, y de ahí vamos al campo. Mis hijos están todo el día conmigo, no tienen niñera. No puedo explicar el sacrificio que hacemos y la inversión”, dijo la productora.

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Para Cabaña San Edmundo el hecho de no tener tierra propia se terminó transformando en una fortaleza estratégica http://wi631525.ferozo.com/para-cabana-san-edmundo-el-hecho-de-no-tener-tierra-propia-se-termino-transformando-en-una-fortaleza-estrategica/ Fri, 10 Dec 2021 21:48:50 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=87866 En 1987 y con sólo dos vaquillonas Hereford puras registradas, el bonaerense Fernando Hernández fundó la Cabaña San Edmundo. La incertidumbre fue su fiel compañera, ya que, a diferencia de otros proyectos, él no contaba con campos propios y con los años acumuló más de quince mudanzas. Con treinta y cuatro años en el negocio, y […]

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En 1987 y con sólo dos vaquillonas Hereford puras registradas, el bonaerense Fernando Hernández fundó la Cabaña San Edmundo. La incertidumbre fue su fiel compañera, ya que, a diferencia de otros proyectos, él no contaba con campos propios y con los años acumuló más de quince mudanzas. Con treinta y cuatro años en el negocio, y aún sin ser propietario de tierra, Hernández mira para atrás y asegura que la apuesta fue un éxito porque su rodeo y genética ya tiene presencia en varios países de Latinoamérica.

“Esa debilidad se convirtió en nuestra fortaleza. Una de las cuestiones que más sufren los animales es la mudanza y, al hacerlo, las que quedaban sin duda eran vacas con muchísima rusticidad. Se fortificaba así el rodeo porque implicaba que había superado todas las pruebas. De ahí han surgido toros, hijos de esas vacas, que han trascendido mucho”, dijo Fernando Hernández a Bichos de Campo.

Aunque en los papeles dice que estudió la carrera de Letras, todo lo que Hernández sabe lo aprendió de su papá, que fue productor en la zona de Tandil, y de amigos que estudiaron veterinaria y agronomía, que lo llevaron a trabajar en distintos campos de la provincia de Buenos Aires. Es por eso que a la hora de crear su cabaña, tuvo más certezas que dudas.

El proyecto se inició en General Belgrano, pero el rodeo luego visitó las localidades de Carlos Tejedor, Chascomús, Ayacucho, Benito Juárez, Tandil y Brandsen, localidad esta última en la cual permaneció más tiempo. El mayor número de animales que llegó a tener fue de 300, distribuidos entre Hereford y Angus. Actualmente tiene animales en las zonas de Brandes, Ranchos y en Vivorata, cerca de Mar del Plata.

“Hay dos modelos distintos. Cuando el campo lo asesoro yo, las vacas están capitalizadas y el manejo depende de mí porque yo manejo el campo. Al campo le corresponde un porcentaje de los terneros por la capitalización, por ende compartimos la producción. En cambio, en los momentos en que estamos a pastoreo, se paga por kilo de carne, por animal, por mes, y el manejo depende del dueño del campo”, indicó Hernández.

La experiencia, de todas maneras, le ha hecho aprender a elegir el manejo propio, ya que en varias oportunidades debió afrontar importantes índices de mortandad, ante los malos cuidados del rodeo por parte de terceros.

Otra característica que distingue a San Edmundo es que cuenta con distintas sedes en el país y en el exterior, que le han permitido agrandar la zona de influencia de sus genéticas. Una de ellas es San Edmundo Puntano, ubicada detrás de las Sierras de Comechingones, en San Luis, donde aportó semen y embriones para armar un rodeo en conjunto con un socio de esa localidad.

También está San Edmundo Andino, en Arequipa, Perú, a partir de la cual han logrado desarrollar su genética en condiciones muy especiales. “La cabaña en Perú está desarrollándose en un desierto. Los animales ahí se han comportado de forma distinta y ya estamos replicando esa genética en Cuzco, en la selva, y en zonas a más de 3000 metros sobre el nivel del mar”, señaló el cabañero.

La última apertura será la de San Edmundo Patagónico, en el departamento de Pilcaniyeu, en Río Negro, que está próxima a concretarse. A diferencia del caso de San Luis, allí Hernández tendrá un rodeo ciento por ciento propio. Y a futuro el proyecto es abrir una nueva sede en la provincia de La Pampa.

Todos los animales de la Cabaña San Edmundo mantienen desde hace 30 años una dieta basada completamente en un modelo pastoril regenerativo, que ha significado para la empresa no sólo un ahorro económico importante, sino la posibilidad de desarrollar un negocio sostenible.

Este rasgo para Hernández es clave porque ha sido otro de los causales del mejoramiento de su genética. “Hay momentos de restricciones, por sequías o inundaciones, donde los animales que mayor cantidad de alimento demandan, sufren. Animales como los nuestros, acostumbrados a consumir pasto y con un tamaño más pequeño, tienen una mejor respuesta frente a esas restricciones. Hemos puesto una selección muy dura”, afirmó el criador.

San Edmundo ya lleva acumulados varios premios entre los que se destacan 13 grandes campeones, 19 campeones, 35 segundos premios y 26 terceros premios. Aún así, las exposiciones no son para el bonaerense la principal fortaleza ni objetivo.

“A veces tenemos que compatibilizar cuestiones en la preparación de los animales que no son de nuestro agrado. Los animales que están diseñados para ser expuestos tienen un manejo y una alimentación diseñados para eso. Nosotros tratamos de tenerlos lo más naturales posibles. Pero es un aporte a desmitificar que quienes van a Palermo tienen grandes genéticas y son la ‘oligarquía’. El nuestro es un claro ejemplo de un proyecto que no está atado a las grandes familias tradicionales de Argentina”, afirmó Hernández.

-¿Este manejo que San Edmundo propone terminó siendo rentable?- le preguntamos al cabañero.

-Yo crié a mis hijas y tuve lo que tuve con esta actividad. Tenemos gastos que quién está en campo fijo no tiene, como los fletes. Los animales que se pierden por las mudanzas podrán ser vistos como un gasto, pero nosotros tratamos de mirarlo como un costo con el que hemos logrado una fortaleza mayor. Lo nuestro es una genética rentable.

-¿Qué representa para usted esta cabaña?

-Parte importante de mi vida. Yo empecé sin nada y hoy hay genéticas nuestras en varios países de Latinoamérica. Hay genética que incluso, indirectamente, ha llegado a España por descendencia de vacas nuestras. Hoy veo involucradas a mis hijas, que me ayudan cuando pueden, y eso implica dejarles un camino un poco más liviano que el que me tocó vivir a mí.

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Con valor agregado, el alcaucil podría estar presente todo el año: Adriana Ricceti busca aumentar el consumo de esta hortaliza y hasta exportarla http://wi631525.ferozo.com/con-valor-agregado-el-alcaucil-podria-estar-presente-todo-el-ano-adriana-ricceti-busca-aumentar-el-consumo-de-esta-hortaliza-y-hasta-exportarla/ Thu, 09 Dec 2021 18:38:47 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=87744 Aunque en Argentina se le dice alcaucil, el grupo “Alcachofas Platenses” optó también por usar un nombre que fuera conocido en toda América Latina. Se conformó en 1994, en el marco de la primera edición del programa Cambio Rural, cuando la producción de esa hortaliza estaba en franca decadencia. Y fue clave para rescatarlo y […]

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Aunque en Argentina se le dice alcaucil, el grupo “Alcachofas Platenses” optó también por usar un nombre que fuera conocido en toda América Latina. Se conformó en 1994, en el marco de la primera edición del programa Cambio Rural, cuando la producción de esa hortaliza estaba en franca decadencia. Y fue clave para rescatarlo y hasta para mejorar las tecnologías utilizadas para ese cultivo.

Sus integrantes son en su mayoría descendientes de productores italianos de las quintas ubicadas en el sur de La Plata, que buscaron que la tradición de este cultivo no se pierda. Si bien ya lograron obtener su indicación geográfica, todavía creen que hay mucho camino por recorrer para aumentar el consumo de esa hortaliza, que sigue siendo extraña para muchos consumidores.

“Hoy no falta producción. Tenemos mucho más de lo que sale al mercado, pero hay que trabajar para que se conozca el producto. Se consume cerca de las capitales y en el interior a veces no llega. Es importante estar en todo el país”, dijo Adriana Ricceti, integrante del grupo Alcachofas Platenses, a Bichos de Campo.

Gracias a sus inmigrantes primero y luego a la acción de este grupo, la zona hortícola de La Plata se constituyó como la cuna del alcaucil en el país. Sus condiciones climáticas favorables, con altos índices de humedad, hicieron que la producción se arraigara, mientras que la tecnificación del cultivó provocó que aumentaran considerablemente los rendimientos por hectárea. Pero el consumo –que se da por completo en el mercado interno- no acompañó ese crecimiento.

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Para los productores locales, el mayor problema es que existe una falta de información por parte de la población general, que en muchos casos desconoce cómo se consume el alcaucil o incluso lo desconoce. Por eso el grupo elaboró dos estrategias que buscan revertir esta situación. Adriana fue una pieza clave en ese proceso.

En primer lugar se trabajó durante seis años en el armado de un protocolo de producción, que fijara las condiciones básicas de manejo. Eso les permitió conseguir luego la primera indicación geográfica vegetal de parte del Ministerio de Agricultura en 2016.

“En los cultivos hortícolas es muy difícil diferenciar el producto, por eso trabajamos con empaques diferenciados. El protocolo no sólo tiene en cuenta las etapas de la producción sino que hace mucho hincapié en la tipificación para que el consumidor identifique el producto final que va a recibir”, comentó Ricceti.

El segundo hito fue la recuperación de la vieja fiesta del alcaucil, que los inmigrantes realizaban en esa zona, y que todavía se continúa realizando en otras partes del mundo. La misma supone una instancia de acercamiento al consumidor, para que conozca no sólo el manejo del cultivo, sino la forma consumirlo. Del evento participan muchos referentes de la gastronomía que dan cuestas de las múltiples recetas de las que puede participar el alcaucil.

“Antes se consumía con la hojita y la vinagreta, o los típicos escabeches. Con el acercamiento de la gastronomía su preparación ha variado. Hay postres dulces con alcaucil, dulce de alcaucil, flanes, se lo incorpora a pizzas, empanas, sándwiches de miga, etc.”, aseguró la productora y agregó que esto también ayuda a reforzar el conocimiento de sus bondades nutricionales.

“Es sano comerlo. Es alto en fibra, hepatoprotector, tiene muchas propiedades para personas con diabetes. Necesitamos que se consuman más kilos por habitante por año”, sostuvo. Pero en este camino también es necesario el apoyo de las autoridades.

Hay que ponerle corazón para producir corazones más grandes: El agrónomo Gonzalo Villena se especializó en el alcaucil y nos revela sus secretos

-¿Qué haría falta desde el Estado?- le preguntamos a Ricceti.

-Del Estado nos falta todo. No tenemos caminos, tenemos mala comunicación y en la parte de agregado de valor necesitamos créditos a tasa cero para poder arriesgarnos a una inversión, que mínimo es un proyecto de diez años en adelante. Con los financiamientos propios no se llega.

Para la productora, el agregado de valor sería una forma de estabilizar el consumo durante el año, ya que en aquellos momentos en donde el alcaucil no se pudiera consumir en fresco, existirían otras opciones industrializadas como las conservas o los procesados que utilicen esta hortaliza.

“Ahí sí podemos trabajar sobre que la gente lo incorpore a una dieta cotidiana. Si lo consumís dos veces al año no llegas a que se vuelva un hábito. También nos ayudaría a salir a los mercados externos. El alcaucil en fresco es poco competitivo y tenemos  mercados cerca como el brasilero. La logística del fresco es costosa y no tiene una larga vida post cosecha”, indicó Ricceti.

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Enamorado de Punta Indio, Pablo Lapasset tuvo que reconvertirse por la presión de sus vecinos: “No me gustan las exageraciones que se traducen en limitaciones” http://wi631525.ferozo.com/enamorado-de-punta-indio-pablo-lapasset-tuvo-que-reconvertirse-por-la-presion-de-sus-vecinos-no-me-gustan-las-exageraciones-que-se-traducen-en-limitaciones/ Mon, 06 Dec 2021 16:38:24 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=87468 Aunque es nacido en Lomas de Zamora, Pablo Lapasset se las ingenió para pasar la mayor parte de su juventud en la localidad costera de Punta del Indio, muy cerca de la desembocadura del Río Samborombón. De chico, sus padres tenían allí una pequeña chacra en la que él podía despuntar el vicio de estar […]

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Aunque es nacido en Lomas de Zamora, Pablo Lapasset se las ingenió para pasar la mayor parte de su juventud en la localidad costera de Punta del Indio, muy cerca de la desembocadura del Río Samborombón. De chico, sus padres tenían allí una pequeña chacra en la que él podía despuntar el vicio de estar rodeado de animales y en contacto con la naturaleza. Ya de joven “yo era el muchacho que en vez de quedarse los fines de semana para ir a bailar, se tomaba un micro y viajaba cuatro horas los sábados por la mañana”, recuerda entre risas.

Esa pasión se tradujo en una mudanza con estadía a tiempo completo desde el año 1995, ya que luego de recibirse de ingeniero zootecnista optó por radicarse cerca de la casa familiar y dedicarse de lleno a la producción agropecuaria. Además de trabajar varios años como asesor de algunos campos de la zona, Lapasset alquiló varias hectáreas que destinó en un primer momento al engorde e invernada de vacas. Con el tiempo se achicó en extensión de tierra y se enfocó en la recría de terneros.

“Esta zona es netamente de cría. Sobre la cría vos podes trabajar y profundizar pero siempre con esta base. Acá no tenés campos aptos para la producción agrícola redituable, las experiencias agrícolas con fines económicos no funcionan porque son campos muy pobres. Todo se destina a servir a la ganadería”,  señaló Pablo Lapasset a Bichos de Campo.

Mirá la nota completa acá:

Su trabajo hoy consiste en el engorde de terneros livianos, de entre 120 y 150 kilos, para llevarlos a los 220 o 230 kilos aproximadamente. El sistema no apunta a la ganancia de peso individual, sino al aumento de peso del promedio total de los animales. Y para lograr ese objetivo la clave está en la constante disponibilidad forrajera, punto con el cual el productor tuvo varias dificultades.

Como parte del problema, además de la limitante de alimentos, surgieron las crecientes presiones de algunos vecinos en esa localidad donde el agro se combina con el turismo.

“Acá estamos dentro del Parque Costero del Sur. Es una reserva internacional de biosfera, amparada por la UNESCO, que abarca una lonja ribereña, cubriendo los talares desde Magdalena hasta Punta Piedras. De un día para el otro me prohibieron fumigar y establecer verdeos tanto de invierno como de verano, por las restricciones del parque”, recordó Lapasset.

Si bien dicha reserva existe desde el año 1986, no fue sino hasta hace tres años que los productores de la zona, que se dedicaban a la producción en sistemas ganaderos tradicionales, se encontraron en la disyuntiva de reconvertirse o tener que ver mermar su producción. La reserva tiene una particularidad: no está ubicada sobre tierras fiscales sino privadas.

Aunque en un primero momento la decisión fue económicamente muy perjudicial para el ingeniero, ya que significó no poder seguir adelante con los sorgos de verano y los raigrases de invierno, no le tomó mucho tiempo encontrar una solución: había que reordenar el sistema para aprovechar al máximo los montes y pastizales naturales de esa zona, que hasta entonces no habían sido su prioridad.

 

“De a poco nos fuimos readecuando y tres años después estoy con buena disponibilidad forrajera en el campo. El mismo está armado con tres potreros limpios de dos hectáreas y media, en función de las aguadas, en donde hago rotaciones de los animales cada dos o tres días. En este momento estoy en un esquema donde no vuelvo a la parcela original hasta dentro de 70 o 75 días posteriores al pastoreo. Se regeneró el pastizal natural e incluso hay especies que aparecieron nuevamente”, afirmó el productor.

“Se trata de compatibilizar el buen uso del recurso tierra con una producción sustentable, sin deteriorar el ambiente. Lo que a mí no me gusta son las exageraciones que se traducen en limitaciones, que a veces son incorrectas. Todos nos tenemos que ganar nuestro pan. Yo alquilo el campo y a la vez estoy limitado para producir, esa ecuación es difícil. Creo que todos tenemos que buscar la forma de producir conservando”, agregó.

Además de la compra y venta de hacienda para la recría, Lapasset también se vio obligado a diversificar su negocio y comenzó a brindar un servicio de hospedaje a campo para caballos. Dado que es una zona muy turística que está cerca de las grandes ciudades, el emprendimiento dio frutos rápidamente y hoy cuenta con una clientela fija que le confía sus animales.

“El campo es adecuado para el caballo: hay buen agua, sombra en verano y reparo en invierno por los montes. No diría pensión porque no estamos dándoles comida. Yo les cuido el caballo una semana a campo. Entre las comisiones por la venta de hacienda y este servicio voy tirando”, indicó el ingeniero.

El resultado del modelo fue tan positivo que Lapasset recibió la visita de la cartera del Ministerio de Ambiente de la Nación, para analizar como ejemplo su producción al interior de la reserva.

-¿Recibiste la mano de los sectores públicos para hacer esta reconversión?- le preguntamos.

-Parcialmente, porque es muy difícil un apoyo concreto del municipio o de otras entidades públicas. Sí tuve el apoyo de la Sociedad Rural de Punta Indio. El municipio te acompaña pero no toma medidas porque tienen una presión social muy grande de un sector de la población. Yo estoy de acuerdo en que se cuide, pero que se cuide produciendo porque yo tengo que vivir de esto.

-De acá no te sacan ni a palos parece…

-No, de acá no me voy.

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Ramiro Iturriaga cría ovejas, gallinas y cerdos sobre pastizales y con métodos regenerativos: “Quiero dejarle el campo a mis hijos mejor de lo que yo lo encontré” http://wi631525.ferozo.com/ramiro-iturriaga-cria-ovejas-gallinas-y-cerdos-sobre-pastizales-y-con-metodos-regenerativos-quiero-dejarle-el-campo-a-mis-hijos-mejor-de-lo-que-yo-lo-encontre/ http://wi631525.ferozo.com/ramiro-iturriaga-cria-ovejas-gallinas-y-cerdos-sobre-pastizales-y-con-metodos-regenerativos-quiero-dejarle-el-campo-a-mis-hijos-mejor-de-lo-que-yo-lo-encontre/#comments Wed, 01 Dec 2021 17:01:29 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=87090 El agrónomo Ramiro Iturriaga es cuarta generación de productores agropecuarios en la localidad bonaerense de Magdalena, aunque su árbol agro-genealógico se extiende aún más si consideramos que sus bisabuelos también trabajaron en el campo en el País Vasco, de donde provino la familia. Luego de trabajar varios años en el campo familiar en donde se crió, […]

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El agrónomo Ramiro Iturriaga es cuarta generación de productores agropecuarios en la localidad bonaerense de Magdalena, aunque su árbol agro-genealógico se extiende aún más si consideramos que sus bisabuelos también trabajaron en el campo en el País Vasco, de donde provino la familia. Luego de trabajar varios años en el campo familiar en donde se crió, Ramiro y su compañera pudieron comprar un campo pequeño donde desarrollaron La Encimera, su propio emprendimiento productivo. Se trata de un proyecto agroecológico de ganadería pastoril y regenerativa.

La Encimera es un campo de 30 hectáreas en donde Iturriada produce ovejas, gallinas, pollos y cerdos pastoriles, llevando adelante un manejo ciento por ciento agroecológico. Además cuenta con varias colmenas distribuidas por el campo. Natalia, su mujer, se ocupa de la comercialización de los productos en una tienda especializada que también forma parte del planteo familiar.

Las distintas técnicas que aplica esta joven agrónomo las aprendió en parte en la facultad, aunque también de manera autodidacta, acercándose primero al sistema de Pastoreo Racional Voisin (PRV) y a los trabajos realizados por el agrónomo estadounidense Joel Salatin sobre ganadería regenerativa, con quien hasta logró hacer una capacitación años atrás.

“Hacemos integración de especies. El campo lo dividimos primero en parcelas de aproximadamente 1 hectárea, y respetamos los periodos de descanso de las pasturas para que puedan desarrollarse y llegar a su vigor. De esa forma fijamos materia organiza, vamos regenerando el suelo y mejoramos la cantidad de animales que podemos llegar a tener”, explicó a Bichos de Campo Iturriaga.

Mirá la nota completa acá:

Las pasturas del campo son las naturales de esa zona productiva, que se caracteriza principalmente por pastizales nativos aptos para llevar a cabo planteos sistemas ganaderos. Allí puede encontrarse una mezcla de raigrás, estipa y lotus.

“Para nosotros una ventaja en este sistema agroecológico que desarrollamos es que no tenemos agricultura cerca, no hay pulverizaciones y podemos hacer esto a lo que apuntamos. Es a su vez una ventaja para las colmenas, ya que las abejas van de mi campo al campo de los vecinos. Es una zona muy buscada para la parte apícola al de no haber agroquímicos en el ambiente”, señaló el agrónomo.

El modelo de integración de especies implica rotar el recorrido que los distintos animales realizan por el campo. Así, luego del pastoreo de las ovejas, las gallinas para huevos y los pollos para carne también realizan un pastoreo libre, y en el lugar ingieren semillas, bichos y larvas que no son incorporados por los ovinos. Esto ha permitido mejorar mucho la situación sanitaria de las ovejas.

Las gallinas “comen las larvas de los parásitos de las ovejas. Nosotros venimos haciendo análisis de HPG, que es el recuento de larvas en la materia fecal de las ovejas, y cada vez venimos teniendo menos por esto mismo. No tenemos que desparasitar y de esa manera usamos menos químicos y algún tipo de medicamento”, afirmó Iturriaga.

La Encimera produce ovejas y cerdos para carne, lana -aunque la misma tiene en esta zona de Buenos Aires poca salida al mercado ante los bajos precios que recibe-, huevos y miel. Todos estos productos más otros elaborados por otros productores agroecológicos son comercializados en un local propio ubicado en la localidad platense de City Bell y en ferias cercanas.

“Es una ideología, una forma de vida, una manera de ver las cosas. Esto lleva mucho trabajo y te tiene que gustar. Acá viene mucha gente a asesorarse para tener este sistema y les digo que no es algo que podes manejar a control remoto. Acá tenés que estar encima y con frecuencia”, dijo Ramiro.

Añadió que “no es fácil en Argentina emprender, pero nos gusta y lo hacemos porque estamos convencidos de que este es el camino de lo agroecológico y lo sustentable. El campo que yo encontré acá quiero dejárselos a mis hijos mejor de lo que lo encontré”.

A continuación remarcó: “La gente de la ciudad piensa en algo muy idílico de lo que es el campo. El campo también es duro. A veces no hay servicios, en una época no había luz. Hoy en día es otro tipo de campo. Tenemos luz, internet, un buen camino. Eso no quiere decir que en todo el país sea así, pero estos modelos son una manera de volver y generar arraigo. Creo que esta es una interesante salida laboral para campos chicos o grandes”.

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Como un brujo de las pociones, Nicolás Cestari se animó a abrir una pequeña destilería y revivió la vieja receta de fernet de su abuelo http://wi631525.ferozo.com/como-un-brujo-de-las-pociones-nicolas-cestari-se-animo-a-abrir-una-pequena-destileria-y-revivio-la-vieja-receta-de-fernet-de-su-abuelo/ Tue, 23 Nov 2021 15:02:59 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=86301 Como buena familia tana, los Cestari siempre se preocuparon por hacer sus propias preparaciones caseras. Eso incluyó desde conservas y embutidos hasta cervezas y vinos. Cuando Don Vicente Cestari decidió cruzar el Atlántico desde Salerno, Italia, hacia la Argentina, la valija venía cargada de esas recetas que buscaban mantener vivas las costumbres familiares. Pero la […]

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Como buena familia tana, los Cestari siempre se preocuparon por hacer sus propias preparaciones caseras. Eso incluyó desde conservas y embutidos hasta cervezas y vinos. Cuando Don Vicente Cestari decidió cruzar el Atlántico desde Salerno, Italia, hacia la Argentina, la valija venía cargada de esas recetas que buscaban mantener vivas las costumbres familiares.

Pero la más importante terminó siendo una que, irónicamente, se encontraba incompleta: la receta del fernet.

Vicente, que se instaló en la localidad bonaerense de Mercedes, tuvo dos hijos: Nicolás y José. Ellos se encargaron de elaborarlo durante muchos años, a partir de los consejos de su padre. Don José fue el único que tuvo descendencia e intentó transmitir a sus hijos los secretos de todas estas preparaciones familiares, aunque como puede ocurrir, algunas cosas se perdieron en el camino. Fue así que su nieto, Nicolás Cestari, dio con la receta original de fernet de Don Vicente y decidió, con mucha paciencia, completarla.

El periplo duró cuatro años pero culminó con una bebida que la familia describe como “de gran carácter, con aroma a chocolate, café, roble, caramelo, menta, canela y un exquisito balance entre lo dulce y lo amargo”. Esto fue lo que impulsó a Cestari a abrir su propia destilería.

“Siempre tuve la inquietud y le sueño de tener algo propio, y en mi familia hay una cultura de hacer esto. Hace 20 años me recibí de ingeniero en alimentos y trabajé siempre en la industria de bebidas alcohólicas y fermentadas. Me acostumbré a trabajar en grandes líneas envasado pero tenía ganas de trabajar en pequeñas producciones, cuidadas y de otra calidad”, dijo a Bichos de Campo Nicolás Cestari, dueño de la destilería Familia Cestari.

El proyecto inició hace diez años, cuando Nicolás compró una hectárea de campo en Mercedes. Se trataba de un monte abandonado de ciruelas que decidió arreglar, y en cual separó 1200 metros para construir las instalaciones principales de la pequeña fábrica, que concentra todos los eslabones del proceso productivo: elaboración, destilación, filtrado, envasado y etiquetado. En otro sector comenzó a cultivar sus propias hierbas para las distintas bebidas.

Hasta el momento los productos que se fabrican en la destilería son el gin, cuyo tiempo de fabricación es de un mes; el fernet, cuyo tiempo de fabricación es de 15 meses, y tres variedades de vermut -roso, blanco y añejo-, que se fabrican en 25 días.

“Tenemos aloe vera, carqueja, orégano, cedrón, poleo, tilo, albahaca, manzanilla y enebro. También planeo colocar cuatro limoneros, cuatro naranjos y cuatro arboles de pomelo. El limón se usará en el gin, el pomelo en el vermut y la naranja en un licor de naranjas amargas”, contó el ingeniero.

El proceso más largo es el del fernet, que demora 15 meses entre el macerado de las hierbas y el embotellado. Cada ingrediente es seleccionado y procesado por separado. Inicialmente son lavados y molidos o machacados según corresponda. Posee 35 ingredientes entre hierbas, semillas, cortezas, raíces y frutos, de los cuales ocho son cultivados allí en la chacra.

Una vez listos, los ingredientes atraviesan tres maceraciones diferentes: una alcohólica que dura un mes, una hidroalcohólica más larga, y una infusión en agua caliente de dos horas. Una vez terminado el proceso, la preparación obtenida se lleva a una barrica de roble francés, de 225 litros, en donde madura durante 12 meses. Luego se retira y se reduce la graduación alcohólica a 40 grados con dos caramelos distintos (uno común y otro especiado). Una vez listo, el fernet queda listo para ser envasado.

De ese extenso proceso se desprende la fabricación del gin, cuya preparación es más rápida ya que depende por un lado de la destilación del fernet, y por el otro de un destilado de otras hierbas y especias. Una vez realizada la destilación con el enebro, el regaliz, la manzanilla, la canela y la cáscara de limón, el mismo se encuentra listo para ser filtrado y envasado.

El vermut, en cambio, se obtiene a partir del macerado de tres vinos distintos que Cestari adquiere desde Mendoza.

-¿Qué sentido tiene para vos elaborar tus propias materias primas?- le preguntamos al ingeniero.

-Nos da un valor agregado en el sentido que podemos controlar la calidad y ver lo que vamos obteniendo. Esa calidad constante, con un producto siempre cuidado, que utiliza hierbas con la mínima cantidad de agroquímicos posibles. Hay incluso hierbas que las necesito frescas para el fernet, y que no están disponibles todo el año. Por eso armé una cámara de frío y una de atmosfera modificada hacer fernet todo el año. Es algo que las grandes empresas no les interesan porque buscan una producción y una rentabilidad más grande. Yo busco estar cerca del consumidor y de quien vende mi producto. Esa cercanía nos diferencia.

Por ahora, el gin y el fernet de Familia Cestari puede encontrarse en Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y Rosario. El objetivo es llegar a más regiones del país, y lanzar a la brevedad la línea de vermuts. Cuando llegue al cien por ciento de su capacidad, la destilería podrá producir al mes 500 botellas de fernet, 300 de gin y 300 de vermut.

“Estoy llegando casi a esa capacidad que es la que quiero tener. Es una escala chica pero me alcanza. Fue un camino lento pero la verdad es que satisfactorio porque logré tener lo que quería. Lo he disfrutado”, afirmó Cestari.

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Aunque su especialidad eran los animales grandes, cuando el veterinario Jorge Preteigne llegó a Rauch desarrolló una pasión por las aves de raza http://wi631525.ferozo.com/aunque-su-especialidad-eran-los-animales-grandes-cuando-el-veterinario-jorge-preteigne-llego-a-rauch-desarrollo-una-pasion-por-las-aves-de-raza/ Fri, 19 Nov 2021 15:52:50 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=86031 Se podría decir que al veterinario Jorge Preteigne, más que el bichito de la curiosidad, las que lo picotearon fueron las gallinas. Nacido y criado en el campo, luego de recibirse en la universidad, Preteigne se alejó de la ciudad y regresó para especializarse en bovinos y ovinos. Ante la necesidad de trabajar, arribó a […]

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Se podría decir que al veterinario Jorge Preteigne, más que el bichito de la curiosidad, las que lo picotearon fueron las gallinas.

Nacido y criado en el campo, luego de recibirse en la universidad, Preteigne se alejó de la ciudad y regresó para especializarse en bovinos y ovinos. Ante la necesidad de trabajar, arribó a la ciudad bonaerense de Rauch, donde un grupo de avicultores necesitaba asesoramiento. Tras conocer a los productores y visitar los criaderos, elaboró un programa sanitario que le valió una invitación al Club Avícola de esa ciudad. Sin saberlo, encontró allí un nicho del cual nunca se alejaría.

“Un día los avicultores me regalaron un gallo y dos gallinas Plymouth Rock blancas y me entusiasmé. Primero porque siempre me gustaron los animales, por eso también estudié veterinaria. Pero además porque fui descubriendo que todas las aves son distintas. Hoy hace ya más de 35 años que estoy en la actividad”, contó Jorge Preteigne a Bichos de Campo.

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Luego de aprender todo lo que pudo de la mano de otros productores de la zona, el veterinario abrió su propio criadero, que fue llenando con distintas especies que siguen los estándares de la “Norma de la Perfección de Inglaterra de 1929”. Hoy cuenta con ejemplares de Orpington Leonado, Plymouth Rock, Marans, Old English Game, Bantam y Cochinchino en ocho colores diferentes.

Para él, su trabajo se caracteriza por ser artesanal y contrario a la uniformidad que en la mayoría de los casos se impulsa desde la gran industria avícola. “Hoy en día es un hobby, una pasión, porque se cría en calidad, no en cantidad. Y se trata de perfeccionar a las aves, para que sean lo más parecido a ese patrón que está escrito. Y eso luego se lleva a las exposiciones”, indicó el devenido rauchense.

-¿Qué satisfacciones le han dado los concursos?- preguntamos a Preteigne.

-En muchos años he tenido la suerte de sacar grandes campeones y varios premios. El gran campeón es el animal que compite entre todos los campeones. No es fácil pero tenemos una gran relación de mucha amistad con todos los criadores. Nos pasamos horas hablando sobre determinadas características de las aves con otros avicultores. Hay veces que llevamos aves a las cenas y estamos horas observando a los animales.

-¿Qué le diría a alguien que quiere empezar con esto?

-Puede ir a una exposición a adquirir ejemplares. Va a poder ver las tarjetas de cada uno, el premio que tienen, la mención, etcétera, y eso lo puede orientar. Y también acercarse a criadores que tienen una determinada trayectoria en una raza, y adquirir ejemplares de esa gente porque ya sabe que sabe que es bueno.

La increíble historia de Néstor Delgado: Compró unas gallinas para comer y hoy, con casi 86, sigue siendo el más veterano criador de aves de raza en Rauch

-¿Es importante la constancia en esta actividad?

-Hay que tener mucha constancia y le tiene que gustar. Se tiene que apasionar y si es posible empezar de joven, porque eso hace que tenga una mayor trayectoria y pueda desempeñarse en este rubro que es muy lindo. Además tenemos muchísimos amigos, a donde vamos en cualquier lugar del país tenemos avicultores que nos abren las puertas.

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El Ministerio de Desarrollo Agrario de Buenos Aires aprobó 14 nuevas becas para fortalecer el sistema de chacras experimentales de la provincia http://wi631525.ferozo.com/el-ministerio-de-desarrollo-agrario-de-buenos-aires-aprobo-14-nuevas-becas-para-fortalecer-el-sistema-de-chacras-experimentales-de-la-provincia/ Wed, 17 Nov 2021 22:57:02 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=85833 En el marco de un convenio con la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires, el Ministerio de Desarrollo Agrario de esa jurisdicción aprobó siete becas doctorales y otras siete becas de entrenamiento para fortalecer el plantel científico y técnico del sistema de “chacras experimentales” con el objetivo de reforzar los vínculos […]

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En el marco de un convenio con la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires, el Ministerio de Desarrollo Agrario de esa jurisdicción aprobó siete becas doctorales y otras siete becas de entrenamiento para fortalecer el plantel científico y técnico del sistema de “chacras experimentales” con el objetivo de reforzar los vínculos institucionales, permitir el desarrollo de futuros nuevos profesionales y potenciar su capacidad científica.

“El desarrollo tecnológico y el conocimiento son pilares claves de nuestra política. La aprobación de estas becas marca esa línea de trabajo que decidimos para nuestras 14 chacras experimentales, desde donde impulsamos la investigación con el objetivo de afrontar nuevos desafíos productivos y dar respuesta rápida a los productores de la provincia”, señaló Javier Rodríguez, ministro de Desarrollo Agrario bonaerense

Buenos Aires tiene 14 chacras experimentales repartidas por toda la provincia: ¿Qué función cumplen?

Las becas doctorales aprobadas están relacionadas al desarrollo de bioinsecticidas para el manejo de plagas claves en horticultura, al mejoramiento genético vegetal de trigo candeal y de avena, nutrición en lactancia temprana en vacas de cría y su impacto en la progenie, manejo agroecológico en explotaciones ganaderas y en el cultivo de kiwi, como también la gestión y rehabilitación de pastizales naturales.

Las mismas serán ejecutadas en las Estaciones Experimentales de Gorina, Barrow, Bellocq, Chascomús, Patagones y Miramar.

Por otro lado, las becas de entrenamiento autorizadas permitirán poner en marcha proyectos vinculados a la producción y conservación de semillas, a la utilización de prácticas agroecológicas para el control de plagas y enfermedades, al manejo agroecológico hortícola, al pastoreo controlado en un sistema con manejo regenerativo, al análisis de enfermedades en la cría de abejas reinas y a la comparación de distintos métodos de labranza.

El gobierno bonaerense inauguró una nueva chacra experimental en Rauch, en plena cuenca del Salado

Las becas estarán destinadas a estudiantes universitarios avanzados de carreras vinculadas a la producción agropecuaria, y se desarrollaran en las Estaciones Experimentales de Gorina, Mercedes, Miramar, Blanca Grande, Coronel Suárez, Carhué y en la Cabaña Apiario Pedro. J Bover.

Las 14 becas aprobadas se ejecutarán a partir del próximo año, y darán lugar a la incorporación de nuevos recursos humanos, calificados en temáticas como la agroecología, el mejoramiento genético, la diversificación productiva y el manejo de suelos y cultivos.

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