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cadena lechera – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Thu, 03 Dec 2020 10:46:27 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png cadena lechera – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Darío Carello convenció a su padre de reabrir el tambo en Bunge y ahora la pelean codo a codo http://wi631525.ferozo.com/dario-carello-convencio-a-su-padre-de-reabrir-el-tambo-en-bunge-y-ahora-la-pelean-codo-a-codo/ Thu, 03 Dec 2020 10:45:51 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=52114 El oeste bonaerense solía tener cientos de tambos de diferentes escalas productivas. Pero en la actualidad la mayor parte son medianos y grandes. La gran inundación de 2017 provocó el cierre de muchos establecimientos. Los Carello, padre e hijo, Rubén y Darío, son la excepción, porque creen, aun siendo pequeños productores, que vale la pena […]

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El oeste bonaerense solía tener cientos de tambos de diferentes escalas productivas. Pero en la actualidad la mayor parte son medianos y grandes. La gran inundación de 2017 provocó el cierre de muchos establecimientos.

Los Carello, padre e hijo, Rubén y Darío, son la excepción, porque creen, aun siendo pequeños productores, que vale la pena seguir en la actividad. “Cuando fundaron la cooperativa en 1944 se llegaban a juntar hasta 30 tambos en un circulo de 10 kilómetros. De hecho el equipo de Fútbol Club Bunge es denominado el plantel del Tambero, hasta que luego empezaron las idas y venidas con la política”, afirma Rubén Carello, en alusión a las sucesivas macroeonómicas que golpearon al negocio lechero.

Los Carello, pequeños productores que se instalaron en Bunge allá por 1905, siempre tuvieron tambo, hasta que en 2017 una gran inundación tapó todo de agua y los obligó a cerrar después de 110 años en la actividad. Cuando se fueron las aguas, un año y medio atrás, volvieron al campo familiar para reabrir la unidad lechera.

Tal como sucede en Oceanía, el renacido tambo de los Carello se sostiene gracias a que trabajan ellos mismos junto con un empleado. Si tuvieran que pagar más sueldos, sosrtienen, perderían plata en su establecimiento de 250 hectáreas.

“Antes era otra época, se trabajaba más, pero ahora se perdió hasta la cultura del laburo y cuesta encontrar personal para el tambo. Si encontrás uno tenés que cuidarlo”, dice Rubén, quien asegura que el tambo y el campo son su lugar en el mundo. “Pienso que me voy a morir acá”, reflexiona.

Su hijo Darío (38) fue el que le dio el empujón que necesitaba para reabrir el tambo. Antes de la inundación, producían unos 7000 litros diarios, mientras que actualmente están en torno a los 2000 litros.

Darío vive en el pueblo de Bunge. Los caminos de tierra para llegar hasta el campo se encuentran en estado calamitoso, la señal de celular es muy mala y no se han hecho obras que puedan llegar a evitar otra gran inundación como la de 2017. Pero ellos siguen: llevan la lechería bien adentro en el corazón.

Para Darío “el tambo es arraigo y su manejo es muy diferente del de otras actividades”. En sus recuerdos de la inundación de 2017 cuenta que “fue una lucha, cargando vacas, metiéndolas en una lomita, para venderlas y también alquilarlas”. El joven tambero declara que si tuviera que buscar un culpable por la inundación, sin dudas sería “la falta de obras: no podemos echar culpas de una provincia a otra”.

Si bien en los últimos meses el poder de compra de la leche que recibe el tambero perdió mucho, Darío dice que “al menos todos los meses tenés una moneda y la vas peleando”.

“Hay una gran brecha entre el valor de lo pagado en góndola y lo que le queda al productor”, se lamenta. Darío cree que “no deberíamos tener tanta carga impositiva; es terrible lo que pagamos en impuestos, una guasada de plata; si eso, en cambio, nos quedara en el bolsillo, seguro lo invertiríamos”.

 

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El lamento de Matías Peluffo, tambero de la cuenca oeste: “No crecemos. Somos una lechería de mercado interno y no somos competitivos para exportar” http://wi631525.ferozo.com/el-lamento-de-matias-peluffo-tambero-de-la-cuenca-oeste-no-crecemos-somos-una-lecheria-de-mercado-interno-y-no-somos-competitivos-para-exportar/ Thu, 01 Oct 2020 15:34:10 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=48167 Matias Peluffo es un joven y metedor productor lechero de Trenque Lauquen, al oeste de Buenos Aires. Comprometido con sus pares, preside la Cámara de productores de leche de la cuenca oeste de Buenos Aires (Caprolecoba), que abarca unos 28 distritos. Peluffo coincide en lo evidente: la lechería argentina está estancada en su producción y […]

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Matias Peluffo es un joven y metedor productor lechero de Trenque Lauquen, al oeste de Buenos Aires. Comprometido con sus pares, preside la Cámara de productores de leche de la cuenca oeste de Buenos Aires (Caprolecoba), que abarca unos 28 distritos.

Peluffo coincide en lo evidente: la lechería argentina está estancada en su producción y no es competitiva para exportar por diversas ineficiencias que se dan en la cadena y que terminan dando como resultado un producto caro y malo.

“No crecemos. Somos una lechería de mercado interno y no somos competitivos para exportar. Entonces, cada vez que superamos la producción interna tenemos problemas, y si a eso aumentamos más la producción y baja el precio internacional, se genera una crisis más profunda”, dijo Peluffo a Bichos de Campo.

Mirá la entrevista completa a Matías Peluffo:

Peluffo tienen una mirada lúcida sobre las responsabilidades compartidas en esta crisis. No le hecha la culpa solo al gobierno de lo que sucede. “Hay responsabilidad compartida con el Estado. Nuestra cadena láctea está mal organizada, no está preparada para exportar, y si bien hay algunas industrias exportadoras, estas pierden competitividad a nivel país o bien se concentran más en el mercado interno”.

“Estamos siempre apretados y cada vez que sobra algo de leche se nos complica. Y ahora además tenemos retenciones, del 9% en la leche en polvo y del 5% en los quesos. Todo esto hace que el panorama sea más complejo. Hay gran parte del costo país, pero también una desorganización en la cadena”, evaluó el productor lechero.

Los productores de leche reclaman la eliminación urgente de retenciones: Si no se exportan los excedentes, sencillamente se hunden

Peluffo deja claro que el productor siempre es el eslabón de la cadena que sufre más estas distorsiones. “De la disputa que hubo hace poco entre la industria y el gremio Atilra, uno puede deducir que el gremio está mejor organizado que los productores a la hora de discutir con la industria. El Estado también es más fuerte que los productores al momento de negociar una suba de impuestos a la cadena”, compara.

-¿Y cómo se sale de esta trampa de tener siempre al sector primario como la variable de ajuste?

-Los tamberos deberíamos convertirnos en empresarios; tenemos que ser dueños de nuestro destino y negociar tanto con la industria como con el Gobierno. Además, la cadena láctea debería salir a discutir de forma unida con el Gobierno. Los privados deberían organizarse antes de pedirle reglas claras al Gobierno.

-¿Hay que reclamarle al gobierno que intervenga en el proceso de formación de precios?

-No creemos que el Gobierno tenga la capacidad de lograr un precio justo por la leche. Es más fácil que lo logren los privados en su interacción, que el hecho de definirlo en una mesa de concertación que no tiene elementos.

Peluffo agregó que, a partir de la normalización de la Dirección Nacional de Lechería, “hay una pequeña línea de continuidad. Desde antes de Arturo Videla que buscábamos lograr una liquidación única, la cual ya existe. Hay un marco fiscal electrónico, mensual y obligatorio, y se evolucionó también a través del SIGLeA (Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina). Por eso creo que hay que seguir mejorando ese esquema”.

“El SIGLeA viene bien rumbeado y tiene buenos fundamentos, como por ejemplo, que la industria tiene que decir con anticipación cómo va a pagar, y que el productor sepa cómo y cuándo va a cobrar su leche previo a la entrega de la misma”, remarcó el presidente de Caprolecoba.

Arturo Videla regresó a la Dirección Nacional de Lechería: “Este sector mueve mucho en facturación y divisas, pero movería mucho más si se pusiera de acuerdo”

Peluffo coincide que lo que se necesita ahora es avanzar en el sistema de pagos de la leche por calidad. “Esperamos que Videla tenga recursos para trabajar seriamente, porque para pagar la leche por calidad necesitás más muestras y más laboratorios, y a su vez estos deben ser auditados de modo profesional”, advirtió. Recordó además que “en esto había comenzado a trabajar el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) como auditor de laboratorios”.

-¿Entonces vos no coincidís que no hay mercado y se debe empezar todo de nuevo?

-Decir que no hay mercado, y que la única manera es fijando el precio desde el Estado, es no valorar nada de lo que se hizo. Para poder construir con el otro tenés que reconocer al otro. No podés construir en conjunto si ni siquiera reconocés al otro.

-¿Qué es lo que perdemos si se prolonga esta situación de estancamiento de la producción lechera?

-Yendo a lo humano, perdés tamberos y las generaciones de abajo no toman la posta y así terminás teniendo una lecheria del mismo tamaño, donde se producen siempre 10 mil millones de litros, y los que crecen, crecen a costa de los demás. Nos repartimos una torta que no crece, y es triste. Hay gente que tiene oficio en esto, pero cuando se llega a la parte comercial, sectorial, de impuestos, de falta de infraestructura y de no saber negociar con la industria, terminamos quedando fuera de la cancha.

La ganadería y el tambo son para Peluffo, como pequeñas joyas que todos deberíamos cuidar. Criar animales, afirma, es “un arte que se va aprendiendo a través de las generaciones, y lo que tienen de apasionante y complejo es que se interactúa con el ambiente y producción vegetal con un animal arriba y con todo un equipo de gente. Por eso, por no tener un contexto estable, se pierden gente y conocimiento”.

-¿No alcanzan los buenos ejemplos?

-Hay casos exitosos, los ves en la gente de la cooperativa Lehmann, pero hay más gente saliendo del negocio, y si no se mejora el contexto, será más gente la que salga que la que entre. Tenemos la capacidad de agrandar la torta. Lo que pasa es que arrancamos con la leche más barata del mundo, que ya en tranquera, por falta de infraestructura, empieza a sumar costos, y más la carga impositiva, terminamos con un producto caro y malo para exportar. Ya no hay más escapatoria Hay que mejorar la competitividad a nivel país.

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Gustavo Mozeris mantiene viva la llama del plan estratégico lechero que todavía no pudo ser http://wi631525.ferozo.com/gustavo-mozeris-mantiene-viva-la-llama-del-plan-estrategico-lechero-que-todavia-no-pudo-ser/ Tue, 29 Sep 2020 12:36:31 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=48165 Como el custodio más firme, Gustavo Mozeris se esfuerza para que siga encendida la llama de un plan estratégico integral para la cadena láctea argentina. La idea de contar con una hoja de ruta comenzó a pergeñarse en 2005, con una consulta a todos los referentes sectoriales, para ver si estaban dispuestos a plantearse objetivos […]

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Como el custodio más firme, Gustavo Mozeris se esfuerza para que siga encendida la llama de un plan estratégico integral para la cadena láctea argentina. La idea de contar con una hoja de ruta comenzó a pergeñarse en 2005, con una consulta a todos los referentes sectoriales, para ver si estaban dispuestos a plantearse objetivos de largo plazo que redundaran en el crecimiento de la cadena. Todos dijeron que sí y el trabajo se hizo, pero por diferentes razones nunca llegó a plasmarse.

El objetivo, en ese momento, era poder marchar hacia la conformación de un instituto, tal como el Instituto de la Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) o la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), que contara con un aporte obligatorio de los actores del negocio lechero y pudiera entonces solventarse con financiamiento propio.

Pero el conflicto entre el campo y el Gobierno en 2008 por la Resolución 125 complicó primero el avance de esta construcción público-privada. Luego hubo excusas de todo tipo y color para no hacerlo. Como sea, mantener viva aquella llama para un pensamiento de largo plazo sigue siendo  el eje fundamental del trabajo de la Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Cadena Láctea Argentina (FunPel), que Mozeris gerencia actualmente.

“En aquel ejercicio de planificación estratégica en la cadena lechera habíamos trazado seis ejes de cara a la competitividad, de los cuales dos serían prioritarios: las estrategias económico comeciales de la cadena que levantaba muchos de los puntos del acta de San Francisco (firmada por todos los actores en 2002), y el área institucional, ya que se necesitaba una organización con financiamiento propio que pudiese ejecutar los proyectos de mejora competitiva sectorial”, recordó Mozeris a Bichos de Campo.

Mirá la entrevista completa a Gustavo Mozeris:

Aunque la Funpel sigue trabajando y generó, de hecho, productos interesantes como el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), finalmente aquel objetivo principal quedó a medio hacer, ya que hoy no cuentan con instituto propio ni se logró un trabajo conjunto para lograr elevar la producción de lecha a los vaticinados 18 mil millones de litros anuales. En rigor, la producción lechera de la Argentina continúa estancada en 10 mil millones de litros desde hace más de veinte años.

“En realidad esa cifra (de 18.000 millones de litros) nunca estuvo trazada como objetivo, sino más bien como una idea de hacia dónde podíamos marchar”, aclaró Mozeris. Agregó que -en términos de ejecución de los seis ejes del plan- “la Funpel los cuidó y los mantuvo como ideas generales de consenso en aquellos años, pero nunca se generaron los proyectos sectoriales que marcharan en esa dirección; sigue pendiente el poder avanzar de modo colectivo”.

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Lo que queda en evidencia detrás de esta historia es que, tanto el sector privado como el Estado no pudieron pasar del diagnóstico a los hechos. Para el gerente ejecutivo de la Funpel, “esta es una responsabilidad conjunta. Pero al sector privado siempre le costó esa relación con el Estado. En esta puja entre el diseño de la política pública y el accionar de los privados tuvimos muchos problemas de relacionamiento”, reconoció.

“Creo que la Funpel es la base para generar una institucionalidad más seria y con mayor participación”, confió Mozeris, quien es profesor de la facultad de agronomía de la UBA. Allí viene estudiando los sistemas agroalimentarios desde hace tiempo. Por eso sabe que estos procesos de construcción colectiva “son largos y requieren muchísimos años”.

“Nos tocó ver el caso de la lechería australiana, y también a ellos les llevó muchos años; sin ir más lejos, hoy están de cara a un proceso de revisión interna”, remarcó.

Más allá de que crear lógicas compartidas requiere de un proceso de evolución permanente, Mozeris manifestó que “aunque la Funpel tenga una visión unánime de hacer una lechería sustentable en lo económico, social y ambiental, la competitividad estará condicionada por los aspectos macroeconómicos del país”. Es otro argumento válido, que excede por completo al sector.

Como máxima expresión de deseo, Mozeris dijo que a futuro le encantaría “que un australiano, de gira por el mundo, vaya a algún país del planeta y encuentre productos argentinos, o que un neozelandés se encuentre con un broker internacional en China y decida comprarle a los argentinos porque ellos cumplen mejor.

“Eso me encantaría y es mi sueño de una lechería que tiene todo para poder hacerlo”, se ilusionó.

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