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La entrada COP26: El mismo día que el gobierno prometió reducir 30% las emisiones de metano, la cadena ganadera le mostró el camino para lograrlo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El metano está sindicado de ser uno de los gases más dañinos de la atmósfera y uno de sus orígenes es la actividad ganadera, ya que los rumiantes lo emiten a través de eruptos y todo tipo de flatulencias.

Por esa razón las asociaciones de productores, como CRA y la Sociedad Rural, ven más este tipo de acuerdos como una amenaza concreta contra esa actividad. Y aunque se consolaban argumentando que lo que debería reducirse en esta década era el metano que produce la industria gasífera y del petróleo y no el llamado “metano biogénico”, lo cierto es que este compromiso internacional de reducción genera mucha preocupación en la cadena ganadera. ¿Se obligará al sector a achicar un 30% su stock bovino, como había deslizado algún funcionario trasnochado?
En este contexto, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) publicó un oportunísimo y extenso estudio donde argumenta que la ganadería argentina es mucho más sustentable de lo que se piensa y que ya hizo un ajuste importante de sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Pero el documento, que aquí reproducimos, deja la puerta abierta para hacer un ajuste todavía mayor e incluso aporta una serie de recetas para lograr ese objetivo.
Este es el documento del IPCVA.2402_1631020822_sustentabilidad
“En lo que se refiere a la ganadería, las emisiones GEI están compuestas por diversas fuentes y han mostrado una tendencia negativa desde 1990, explicada parcialmente por reducción de cabezas, aunque también por mejoras sustanciales de eficiencia del ciclo productivo”, defiende el IPCVA a la producción local de carne vacuna. Según este lectura, las emisiones por cabeza se han reducido de 1.620 kilos de eqCO2 (carbono equivalente)a en 1999 a los 1.350 kilos de eqCO2 en 2016. Esto es casi un 16%.
Pero el IPCVA tiene claro que “esta evolución positiva no exime al sector de mayores esfuerzos para controlar y reducir las fuentes de emisión principales, en especial la fermentación entérica y evitar pérdidas de CO2 por deforestación, pérdidas de pastizales y pasturas perennes”.
Como se viene argumentando desde el sector productivo, la Argentina tiene además la chance de “capturar” o “actuar como sumidero” de carbono, lo que permitiría corregir los balances actuales y tener una base de partida diferente como para encarar esa pretendida reducción adicional del 30% para 2030.
En este sentido, se explica que “a nivel internacional existe discrepancia respecto de la métrica a utilizar para contabilizar los GEI distintos al CO2, con particular énfasis en revisar el impacto real del CH4”. Los dos argumentos que se blanden para minimizar el impacto del metano emitido por los bovinos son que tiene “menor vida media en la atmósfera” respecto del carbono y que se trata de un profeso natural, diferente de la emisión “producto de la combustión del carbono acumulado en fuentes fósiles”.
“En los agroecosistemas el CH4 se genera en procesos biogénicos vinculados intrínsecamente a procesos circulares, en tanto que lo que se emite eventualmente es reincorporado en la fotosíntesis, por lo tanto, si la cantidad total de metano no cambia año a año, no resulta en una acumulación de GEI”, es el argumento del IPCVA, que agrupa tanto a productores como frigoríficos de la Argentina.
En el mismo sentido, el Instituto remarcó que “pocas veces se dice que alrededor del 90% del CH4 emitido es inactivado en la estratósfera por un radical libre que se encuentra en la naturaleza llamado Hidroxil (OH), que actúa como una especie de ‘detergente atmosférico’ que rompe la molécula de metano y la convierte en vapor de agua y en un alquil inocuo”.
“Esto cambia la perspectiva del problema, ya que su gravedad se ve considerablemente atenuada por la propia naturaleza que toma a su cargo el problema de “limpiar” la atmósfera de este gas contaminante”, dice el informe tomando por ciertas y válidas las teorías del científico argentino Ernesto Viglizzo.
Por otro lado, en defensa de la ganadería, el IPCVA hace referencia al tipo de producción que se realiza en la Argentina. “Las emisiones de nuestro país son de por si bajas, debido a que se trata de una ganadería de carácter extensivo, con la mayoría de los sistemas de producción sobre sistemas pastoriles”, define, precisando que esta característica existe en el 95% del área ganadera bovina del país, unos 60 millones de hectáreas.
Luego de abundar largas páginas sobre por qué esa característica podría arrojar un balance positivo de carbono, el documento de todos modos acepta que, en el camino de recortar las emisiones, hay una serie de medidas que deberían tomarse a futuro para hacer una ganadería “todavía más sustentable”.
¿Qué propone el IPCVA? Por un lado tomar “acciones inductivas para modificar rutinas de operaciones hacia rutinas de producción -primarias e industriales- que mitiguen los efectos ambientales”. Serían las siguientes:
Aprobaron un aditivo “reductor de metano” para bovinos pero no quieren decir cuánto cuesta
Un segundo eje de trabajo propuesto por el IPCVA se pensó un función de lograr el Fortalecimiento de los Sistemas de Medición y Evaluación de impactos ambientales. Para ello se sugiere:
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]]>La entrada Martín Fraguío dice que urge dar pelea contra el calentamiento: “Para que el clima mundial no se transforme en una cosa complicada nos quedan aproximadamente 10 años” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Fraguío dirige la consultora Carbon Group, que se dedica al desarrollo de estrategias de adaptación y mitigación del cambio climático. Para él, la captura o secuestro de carbono puede dar muchas posibilidades a un país como la Argentina. “Es una oportunidad gigantesca, porque es un país de pequeña población pero con recursos naturales enormes. Tenemos 100 millones de hectáreas de pastizales que podrían transformarse en ámbito de secuestro de carbono”, dimensionó a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a Martín Fraguío:
¿Cuánto emite el agro argentino? Desde que Fraguío integraba la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), consideró que había que revisar los números de emisión de la agricultura, porque entendía que no se podía ofrecer algo al mundo que no estaba bien mensurado. “Nos dimos cuenta que lo que Argentina informaba acerca de emisiones GEI en producción de maíz estaba sobreestimado”, remarcó.
“Argentina estaba mostrando que tenía uno de los maíces más emisores del mundo. Conseguimos financiamiento, armamos un grupo de científicos liderado en aquel momento por Miguel Taboada del INTA, y demostramos que había una sobrestimación de 170%. No era un error estadístico. Estábamos diciendo que emitíamos el triple de lo que emitíamos”, explicó.
Según el director de Carbon Group, es difícil medir la emisión de la agricultura. “La principal emisión de la agricultura es óxido nitroso, que sale de procesos que ocurren en el suelo, en gran medida, involucrados con la fertilización nitrogenada”. Pero resaltó que el 23% de las emisiones globales, y en el caso de la Argentina, poco más del 40%, son emisiones que provienen del sector agropecuario.
En la XXI Conferencia sobre Cambio Climático (COP 21) que se dio en el marco del Acuerdo de París firmado en 2015, se establecieron medidas para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y se determinó que su aplicación comenzaría en 2020, una vez finalizada la vigencia del Protocolo de Kioto, que fue adoptado en 1997 con el mismo objetivo.
“En ese acuerdo, del cual fui parte, se presentó a los suelos, ecosistemas del mundo y productores, como la llave para bajar el nivel de CO2 de la atmósfera y las emisiones de óxido nitroso. Esa es la razón por la que creamos esta consultora”, describió Fraguío.
-¿Cómo hacés tangible todo esto a nivel del productor? ¿Primero hay que asumirse como parte del problema?
-Exacto. Porque lo que pasa con las metodologías y con las emisiones de Gases de Efecto Invernadero es que no son necesariamente intuitivas. Hubo casi 20 años de discusión en torno a si la Siembra Directa emitía más o menos. Lo que pasa es que atrás hay un montón de procesos en el suelo y en los residuos que allí quedan, que son muy complejos. Por eso, como primera medida trabajamos con los productores, para tratar de que comprendan que las emisiones de la agricultura son muy importantes en el mundo y que hay que tratar de bajarlas. Esto no quiere decir que se esté haciendo todo mal, sino que hay que hacerlo mejor. Porque el productor sabe que cuando fertiliza, y ese fertilizante se volatiliza en forma de óxido nitroso, está perdiendo plata.
El especialista contó que su consultora trabaja para lanzar muy pronto en la Argentina un programa junto a la empresa Corteva, que sería semejante al que ya anunció Bayer, y que tiene el objetivo de acercar esta problemática a nivel del productor. La idea final es ver cómo estas capturas se transforman en incentivos económicos para la actividad, “porque lo que el mundo necesita es que el productor agropecuario sea un actor económicamente próspero, y no el pobre tipo que está con sus 200 hectáreas tratando de llegar a fin de mes”, explicó Martín.

-¿Cómo te imaginás todo dentro de 20 años en términos de estímulos y castigos?
-Hoy ya se ve un ámbito de beneficio real existente, que creció mucho en el mundo en el marco del Covid-19, que es el financiamiento climático. Son grandes fondos de inversión, bancos y otros instrumentos como obligaciones negociables, que se hacen con un propósito de una mejora ambiental. En la normativa argentina hay tres especies de financiamiento apuntando a esto: los (bonos) Verdes, para cambio climático; los Sociales, para financiamiento de vacunas o construcciones de hospitales, y los Sustentables, que son una combinación de factores que pueden incluir mejoras ambientales. Es impresionante ver cómo está creciendo esto. Hay un movimiento rápido para que, a quienes hagan las cosas bien, se les de dinero, devolviéndolo luego en mejores condiciones.
-Es decir que empieza a existir financiamiento. Pero me parece que se necesitan modelos sistémicos en los países para que ese financiamiento se desparrame a pequeña escala…
-Si, y esa es la clave del programa de la FAO: ver cómo llegar a pequeños y medianos productores, los que tal vez deban participar en forma organizada, cooperativa, y con ayuda del Estado. En Argentina, muchos mecanismos no fueron eficientes, y creemos en esta visión de que hay bienes comunes que tenemos que resguardar, por nuestros hijos.
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]]>La entrada Si sos vegano y querés erradicar la ganadería, lee antes esta entrevista a José Martín Jáuregui se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>–Según el veganismo, la ganadería es la principal causa del calentamiento global. ¿Cuál es su opinión?
-Si miramos las emisiones globales, el sector energético es responsable del 30% y lo sigue el sector de transporte con el 14,8%. La agricultura en su conjunto emite el 11.7%, y si a eso le sumamos el cambio de uso de la tierra (5.8%) llega al 17,5%. El último informe de la FAO menciona a la ganadería de carne como responsable de emitir el 6% del total de emisiones globales, mientras que la ganadería de leche emite el 3% del total. Los números son bastante elocuentes: la ganadería está lejos de ser la principal responsable del calentamiento global.
–¿Qué nos puede decir del desmonte para hacer agricultura para alimentar animales?
-Esta es una de las cuentas pendientes que tiene la actividad. A pesar de ello, hay trabajos que indican que el potencial de captura de carbono (en zonas tropicales) es mayor en pasturas que en suelos forestados. Otro trabajo con datos de Argentina y Uruguay muestra que forestar incrementa el contenido de carbono del suelo en sitios más secos mientras que en sitios húmedos el carbono bajo pasturas es mayor. Esto no avala salir a desmontar sin control pero sí trae a la luz datos científicos que disienten con la simplificación “monte = bueno”, “pasturas = malas”, al menos en lo que respecta al potencial de captura de carbono.
–O sea, hay que salir del maniqueísmo…
-Sí. Además, la otra cuestión importante a destacar es que gran parte del ciclo ganadero en Argentina ocurre en regiones donde históricamente no hubo presencia de monte ni estrato arbóreo. Estas regiones de pastizales y pasturas perennes hoy ocupan casi 180 millones de hectáreas y tienen un importante potencial de captura de carbono. La ganadería cumple allí un rol central en la recirculación de nutrientes y estimula el crecimiento de esos recursos. Cuanto más crece una pastura por efecto del pastoreo y el manejo adecuado, más carbono puede capturar potencialmente el sistema.

–¿Hay fuentes naturales que emiten más gases metanos que la ganadería?
-Así es. Hay un estudio sobre este tema y sus autores indican que sector agropecuario en su conjunto emite 227 millones de toneladas de CH4 (nombre químico del metano) y el sector energético 108 millones (ambas consideradas fuentes antropogénicas). Las fuentes naturales incluyen emisiones de pantanos (194 millones de toneladas) y de otras fuentes como océanos, animales salvajes, termitas y vegetación (39 millones de toneladas). Así queda en evidencia que las fuentes naturales emiten un 20% más de CH4 que el total del sector agropecuario (donde la ganadería sería solo una parte de ese total).
–Usted afirma que aunque dejáramos de comer carne los rumiantes sobrevivirían y seguirían emitiendo gases. ¿Cómo sería?
-Es aventurado hacer futurología pero hay algunos puntos que sustentan mis afirmaciones. Por empezar, si la “industria” ganadera (no olvidemos que es mayormente una fábrica a cielo abierto que transforma celulosa en carne y leche) deja de funcionar, los animales, 45 millones de vacas en el caso de Argentina, seguirán morando la tierra. Nada les impedirá recorrer campos a su antojo, que es lo que hacen otros animales salvajes en libertad. Es posible que las vacas ingresen a campos de cultivos de maíz, soja, trigo, etcétera. ¿Qué haríamos entonces? ¿Serían consideradas una “plaga” más o, como en India, se las consideraría sagradas?
–Y, no lo sabemos…
-Pero volviendo al punto. Las vacas prácticamente carecen de depredadores naturales y cuando se las cría se mantiene un número de machos de un 3-10% del total del rodeo para hacer más eficiente el proceso de cría. No es difícil entonces imaginar que esas vacas, que tendrían más disponibilidad de recursos al estar en libertad, que prácticamente carecerían de depredadores naturales y que además mantendrían una proporción más “natural” de machos/hembras de 50-50% en su población, lejos de extinguirse se multipliquen con mayor velocidad. El caso de la India es emblemático. Las vacas son consideradas sagradas y no pueden ser faenadas salvo en situaciones extraordinarias. El último censo de ese país indicó que entre 2012 y 2019 el número de vacas creció un 18,6% alcanzando casi las 146 millones de cabezas.
–Otro argumento para eliminar la ganadería es que en una hectárea se producen miles de kilos de legumbres (que sirven para alimentar a mucha gente) mientras que una ha para ganadería no es nada.
-Creo que ese argumento desconoce o bien decide ignorar cuestiones básicas sobre la calidad de los suelos que se clasifican de acuerdo a su aptitud y, en forma muy simplificada, se dividen en suelos agrícolas, ganadero-agrícolas, ganaderos y forestales (estos últimos los de menor aptitud en general). Una hectárea de suelo ganadero no es apta para hacer cultivos de grano (soja, trigo, maíz, etcétera) y la mayor parte de la ganadería de carne de Argentina se hace sobre estos suelos y una porción menor se hace sobre suelos de mejor aptitud. Por eso la actividad compite poco con la agricultura. Los granos son incorporados en la dieta casi exclusivamente en la etapa de terminación y solo el 60% del total de animales faenados son terminados a grano. Todas las etapas anteriores (y el 40% del total de la faena) nacen, crecen y se desarrollan en pasturas y pastizales, en suelos no aptos o marginalmente aptos para agricultura.
–¿Entonces la disyuntiva no es “grano o carne”?
-Claro que no. La disyuntiva es mantener un pastizal que produce celulosa (indigestible para el hombre) o usar un rumiante que lo transforme en proteínas de alto valor biológico. Aun suponiendo que esta transformación de sistemas ganaderos a agrícolas fuera posible, el impacto para el suelo y la captura de carbono sería nefasto. Está ampliamente demostrado que transformar pastizales y pasturas perennes en cultivos agrícolas permanentes implica una caída importante en el contenido de carbono orgánico del suelo y un incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Asimismo, la agricultura tradicional ha sido una de las principales actividades responsables de la pérdida de carbono en los suelos pampeanos. Incluso renombrados ecólogos sugieren que la zona típicamente agrícola de Argentina debería reconvertirse hacia sistemas mixtos (agricultura en combinación con ganadería) para revertir la pérdida de materia orgánica de los suelos, situación que mejoraría la captura de carbono.

–¿Y entonces?
-La alternativa que se propone desde el veganismo es desmantelar una actividad que genera más de 700.000 puestos de trabajo, tanto en el sector industrial como en el sector primario. En un país azotado por la desocupación y la pobreza, el pedido suena, al menos, irresponsable. Nos debemos un debate con más datos y menos relato, sobre los sistemas de producción de alimentos en Argentina. Es poco serio que el mayor argumento en contra de la ganadería siga siendo un informe de FAO de 2006 que fue refutado en 2009 y terminó generando un nuevo informe en 2013 que mostró datos mucho más benignos de emisiones para el sector.
–¿Es razonable pedirle al productor ganadero que se “reconvierta”?
-No sin conocer las complejidades de la producción ganadera y sin entender que una enorme mayoría carece de suelos aptos para hacer otra cosa. Es necesario un debate científico profundo sobre estos temas para avanzar en el conocimiento y también que el movimiento vegano comprenda que la dieta es una elección que responde a razones familiares, económicas, sociales y culturales, y como tal debe ser respetada. El fanatismo, de uno y otro lado, no lleva a ningún lado. Estamos a tiempo de tender puentes y encontrar puntos en común para que la Argentina pueda crecer y desarrollarse como país.
La entrada Si sos vegano y querés erradicar la ganadería, lee antes esta entrevista a José Martín Jáuregui se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Burger King asegura que sus vacas se tiran menos gases y que así ayudan a frenar el cambio climático se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Las emisiones de gases del efecto invernadero (GEI) por parte del ganado existen y son consideradas por los expertos en cambio climático como uno de los factores que colaboran en el calentamiento del planeta. No son la principal causa pero sí una importante.
Sabiendo que una de las principales críticas de los ambientalistas es esa, la cadena Burger King empieza a replicar este mensaje con este tipo de publicidades:
¿Y cuál es la modificación en la dieta de los bovinos que utiliza Burger King para elaborar sus hamburguesas climáticamente inocentes?
Bueno, acá parece que las agencias de noticias no se ponen demasiado de acuerdo. Algunas hablan de que “añadiendo lemongrass” a la dieta se consigue reducir las emisiones. Otras mencionan un simple “jugo de limón” o “100 gramos de limoncillo”. Finalmente otras aseguran que se trata de la “hierba cymbopogon” (?).
“Burger King ha trabajado una fórmula con científicos de la Universidad de California en Davis y la Universidad Autónoma del Estado de México”, informan desde la compañía. Y aseguran que dicha fórmula “es capaz de reducir los gases del ganado, y de esta manera el metano que se libera en la atmósfera, un 33% aproximadamente”
Los voceros empresarios agregaron que la carne del ganado criado bajo este régimen alimenticio ya se usa “en los Whoppers en algunos restaurantes de Miami, Austin, Los Ángeles, Nueva York y Portland”, a partir del martes 14 de julio.
De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la ganadería es responsable del 14.5% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero inducidas por el hombre.
En Bichos de Campo ya escribimos varios artículos al respecto y muchos especialistas no parecen estar muy de acuerdo con estas afirmaciones de la FAO.
Algunos otos afirman que aquí no será tan necesario modificar la dieta de los bovinos, pues la ganadería argentina, al tener una base de alimentación a pasto, en realidad toma de la atmósfera más gases GEI de los que emiten los animales.
Habrá que ver cuánta certeza científica tiene éste anuncio de Burger King o cuanto de anuncio marketinero, puro humo… o gases.
La entrada Burger King asegura que sus vacas se tiran menos gases y que así ayudan a frenar el cambio climático se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Las Bolsas se organizaron para crear un mercado argentino de bonos de Carbono se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Con esta iniciativa parece comenzar un largo camino para que ello suceda.
En concreto, las Bolsas de Cereales y de Comercio del país decidieron poner en marcha lo que llamaron “Programa Nacional de Carbono Neutro para Alimentos, Bebidas y Bioenergías de Exportación de la Argentina”. Lo definen como “una iniciativa privada que tiene por objetivo mapear ambientalmente la producción nacional, implementar planes de gestión y certificar el balance de carbono de los productos argentinos de exportación”.
Ver ¿Cómo se miden en la Argentina las emisiones de gases que producen el efecto invernadero?
Los mapas tienen como objetivo definir qué actividades y regiones podrían tener un saldo positivo en materia de emisiones GEI, para así poder aspirar a certificar sus actividades y así poder acceder al prometedor mercado internacional de Bonos de Carbono. Se trata de un mecanismo por el cual las empresas de países que contaminan pueden “contratar” los servicios de otras empresas que ayudan a paliar esa contaminación. La moneda de pago son esos bonos, aunque por ahora no hay experiencias concretas en el país.
Explicaron las bolsas que su nuevo programa “se fundamenta en la necesidad de posicionar de manera exitosa los alimentos, bebidas y bioenergías certificadas de Argentina en los principales mercados de exportación ante la relevancia creciente de los estándares ambientales en los canales de comercialización y las góndolas del mundo”.
Ahora, de cara a la implementación del trabajo, se armarán una serie de mesas sectoriales “buscando tanto la representación geográfica como de toda la cadena de valor”. El primer encuentro será en el mes de noviembre, se precisó.
La intención es contar “en un plazo de 12 meses” con el primer cálculo de balance de carbono para las unidades de producto definidas. Por ejemplo, se podrá saber con certeza si la ganadería bovina (tan denostada últimamente por las emisiones de metano que producen los rumiantes) puede llegar a compensar ese daño al ambiente con un secuestro de carbono mayor en las pasturas. Si fuera así, que es lo que dicen algunos científicos, la actividad tendría un saldo favorable y chances de hacerlo valer en el comercio internacional.
En el plan de las bolsas, a partir de contar con el primer mapeo, se podrán generar “Manuales Sectoriales de Buenas Prácticas Ambientales” y se podrían fijar metas de reducción.
“Paralelamente se avanzará en el diseño e implementación de un mercado de bonos de carbono o CER (Certificados de Reducción de Emisiones) generados a partir de la realización de proyectos de reducción o absorción de emisiones de GEI, que puedan ser adquiridos con el objeto de alcanzar emisiones netas iguales a cero para las producciones que lo requieran”.
En ese mercado, otro producto a ofrecer serán los “bonos ambientales para financiar inversiones y generar activos transables en Argentina”, se informó.
“Adoptar una postura ambiental proactiva mediante la adopción de una agricultura climáticamente inteligente, que conjugue aumento de la productividad con medidas de mitigación y adaptación, liderar en la generación de conocimiento sobre el tema, certificar los alimentos con estándares ambientales armonizados y/o equivalentes y ser parte del nuevo paradigma productivo ambientalmente eficiente es indispensable para alcanzar la competitividad global de los bienes transables de la Argentina”, evaluaron las Bolsas.
Ver Escaleno ataca de nuevo: Pide mostrar al mundo con orgullo el “modo argentino de producir”
Impulsan este programa la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca, Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Bolsa de Cereales de Córdoba, Bolsa de Cereales de Entre Ríos, Bolsa de Comercio del Chaco, Bolsa de Comercio de Rosario y Bolsa de Comercio de Santa Fe.
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