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La entrada Escupir para arriba: Los referentes agropecuarios de Juntos por el Cambio advierten que el cierre de exportaciones afecta a “millones de argentinos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Según el Ministerio de Economía de la Nación, el universo de personas involucradas en el ámbito agropecuario representa el 30,6% de los puestos de trabajo registrados en el sector privado, de un total de 10,5 millones. Es decir, la agroindustria genera más de tres millones de empleos directos y otros tantos indirectos, con una característica única y virtuosa: su amplia distribución y cobertura territorial es un factor esencial para evitar la concentración de trabajo en grandes centros urbanos”, detallaron los referentes agropecuarios del principal movimiento opositor.

Por eso subrayaron que detrás de lo que genéricamente se denomina como ‘El campo’ hay miles de trabajadores que no tienen más que unas pocas macetas y un montón de necesidades. “Es un error pensar que las restricciones innecesarias que impone el Gobierno nacional afectan solamente al productor agropecuario, al que desde el Gobierno consideran un sujeto privilegiado”, remarcaron los dirigentes de los partidos de la oposición.
El documento fue redactado a instancias de la Fundación Alem, que corresponde a la Unión Cívica Radical, por referentes de ese espacio, de la Fundación Pensar, ligada al PRO; y del Instituto Hannah Arendt, donde se agrupan los seguidores de Elisa Carrió en la Coalición Cívica. En la discusión para lograr un consenso se mezclaron entonces las opiniones de los radicales Marcelo Rossi, Luis María Migliaro o Eduardo Manciana, con la del ex ministro macrista Luis Etchevehere y su jefe de Gabinete, Santiago del Solar, o las del diputado Pablo Torello, con la de los “lilitos” Lucho Bugallo y Lucila Lehmann. La idea es que este primer documento conjunto sirva como insumo para los candidatos de esos espacios, cuando deban hablar de agro.

El tono fue ése: los políticos opositores advirtieron que “es un error” creer que las medidas restrictivas del Gobierno en materia de exportaciones de carnes y en otros rubros afectan solo a un supuesto “sujeto privilegiado”, pues en realidad terminan dañando a centenares de miles de trabajadoras y trabajadores que -directa o indirectamente- forman parte de este enorme circuito productivo.
“En medio de esta crisis sanitaria, económica y social sin precedentes, el sector agroindustrial -por su escala y por su dinámica- es el que está en mejores condiciones de realizar aportes para seguir satisfaciendo el mercado interno y generando divisas, elemento imprescindible si es que se quiere avanzar hacia la recuperación socioeconómica de la Argentina”, sostuvieron los referentes.
En este sentido, remarcaron que “los sectores agroindustrial y agroalimentario son parte de la solución a los problemas del país, no parte del problema” y brindaron una serie de datos que dan cuenta del real impacto que tienen estos sectores en la economía del país.
Además criticaron “la aplicación de políticas que ya fracasaron con anterioridad” y que “terminan impactando negativamente en todas las cadenas, conspiran contra el crecimiento productivo y terminan afectando severamente a la sociedad”.

“El sector agroalimentario, pesquero y forestal aportan el 41% de los ingresos tributarios de la Argentina y generan el 60% de las exportaciones, por lo que cada medida que apunta contra el campo implica una herida de muerte a la economía del país”, advirtieron esas agrupaciones.
“Exigimos terminar con medidas económicas e impositivas distorsivas, tomadas de forma espasmódica, que solo producen mayor desequilibrio y profundizan la falta de previsibilidad, tan necesaria para llevar adelante cualquier emprendimiento productivo e incentivar la innovación. Es imperioso dejar de aplicar parches coyunturales -como el tipo de cambio múltiple- e ir por una reforma fiscal integral que incluya la simplificación del sistema, elimine impuestos regresivos y distorsivos, sea equitativa para todos los actores, disminuya la carga impositiva total e incentive la inversión y la productividad”, enfatizaron.
Este es el documento completo:
El-campo-es-parte-de-la-solucionLa entrada Escupir para arriba: Los referentes agropecuarios de Juntos por el Cambio advierten que el cierre de exportaciones afecta a “millones de argentinos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El curioso caso de un político al que le interesa el campo: “No podemos seguir enfrentando al agro desde el prejuicio de los textos de sociología de los años 60”, afirma Fabio Quetglas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>-Sos uno de los pocos diputados a los que, si rascamos, le sacamos algo de letra de política agropecuaria. Me cuesta encontrar diputados que hablen de esto
-Hay una paradoja y es que yo vivo en Almagro y no tengo una sola maceta, pero creo que el tema trasciende el interés sectorial por su dimensión macroeconómica, por lo que significa fuera de las áreas metropolitanas en materia de empleo y por necesidades de infraestructura. Lo que pasa es que los diputados de origen urbano no conocen el tema porque su formación tal vez está ligada al derecho y otras áreas, mientras que los de origen rural lo traen tirado desde la pertenencia gremial, y entonces sigue siendo una visión recortada. En esto yo me siento un rara avis porque tengo un gran interés por el tema, aunque no desde una perspectiva gremial.
-¿Y por qué te despierta interés la política agropecuaria?
-Te doy mis argumentos. La Argentina entró en una larga etapa de turbulencia económica a partir de 1975, cuando quedó de manifiesto que el modelo de industrialización sustitutiva no era suficientemente sólido como para soportar shocks externos como el que tuvimos en ese momento con la crisis petrolera. Hoy uno de los grandes problemas a resolver es el de la restricción externa.
-Esto coincide con el Rodrigazo. Fue el inicio de una serie de crisis recurrentes de la Argentina en materia económica. Después de eso, cada diez años tenemos un ajuste porque no llegamos a pagar las cuentas…
-Claro, y ese es el nombre que le dimos al capítulo argentino donde juntamos mala gestión local mas una situación de shock externo que se convirtió en una bomba. Si Argentina quiere resolver su problema de restricción externa tiene que tener un nivel de inserción global de su cadena de valor mucho más intensivo y ahí hay un capítulo para el mundo agrario.
Luego, si queremos tener un país realmente federal precisamos integrar no solo la zona Núcleo sino otras regiones del país a la dinámica de la modernidad económica y en principio deberíamos poder hacerlo a partir de la calificación de nuestra intervención sobre los recursos naturales.
Por otro lado, antes se asociaba a la producción agropecuaria con lo rústico y se suponía que lo sofisticado era la industria, pero todos sabemos que los niveles de agregado de conocimiento están en ambas áreas. El punto de quiebre no debe ser campo-ciudad, sino que se trata de ver cómo uno incorpora conocimiento y capital para construir una economía que nos permita tener una sociedad con mayor nivel de cohesión social, que es la gran deuda que tiene la Argentina.
Mirá la entrevista completa a Fabio Quetglas:
-¿O sea que discutir sobre política agropecuaria sirve para discutir también sobre los problemas nacionales?
-Claro. Pero cada tanto la política tiene la recurrencia de pensar que cuando hay un problema la solución pasa por darle un manotazo al agro, a veces de modo inteligente pero otras hecho de modo burdo. Nuestro agro no es mejor ni peor que otros sectores económicos, pero merece un tratamiento político institucional adecuado, calificado y serio, porque a los problemas que ya de por sí tiene cualquier sector económico, al agro se le añade uno y es que tiene un ciclo biológico.
-¿Y qué harías?
-Un primer pacto a realizar sería que puedan cosechar con las mismas condiciones macroeconómicas con las que sembraron. La otra vez discutía con amigos esto de que es un milagro que en Argentina haya producción de manzanas, por ejemplo. Hay gente que planta manzanas, peras o ciruelas y están varios años hasta ver resultados. Son verdaderos optimistas, mientras a nosotros un año nos parece un ciclo de difícil comprensión en Argentina, un país que si tuviera políticas sostenidas y resolviera con diálogo social la integración de todos los actores de una cadena de valor, tendría potencial para desarrollar muchas actividades más que la frutihortícola. Cuando ves que Chile exporta en frutas 10 a 12 veces más, tiene que ver con una macroeconomía ordenada y con una logística adecuada.
Con esto quiero decir que no podemos hacernos los giles y no podemos enfrentarnos al agro desde el prejuicio de los textos de sociología de los años ´60. Esos textos también los leí yo e ilustraron nuestra juventud. La pregunta que debemos hacernos es si son útiles para gobernar hoy, cuando no es así porque cambió la sociología rural, se dividió la tierra, desaparecieron muchos productores, ingresaron nuevos paquetes tecnológicos, la globalización le da una oportunidad a los recursos naturales. Jauretche no tenía por qué saberlo.

-Cuando pretendés discutir de este modo sobre política agropecuaria ¿Qué abunda más en los políticos? ¿El prejuicio o la ignorancia y el desconocimiento?
-Son primos hermanos. A ver, no todos tienen que ser especialistas en sociología agraria y en cadenas de valor pero tampoco debemos subirnos a cualquier bondi para hablar a la tribuna y eso es algo que deberíamos pedir a todos. Cuando oigo hablar de ´los garcas del campo´ yo me pregunto ¿Sabrán cuál es el nivel de superficie de explotación promedio en Buenos Aires? ¿Sabrán cuántas son unidades familiares?
-Ese discurso arcaico, que tilda a todosa de garcas, por el contrario contribuye a una mayor concentración agropecuaria. ¿No se dan cuenta de eso?
-Lo más triste de todo este es que en este momento Argentina debería estar haciendo goles en estos temas. Te pongo un ejemplo que es maravilloso porque se puede medir en termino físicos: en Europa, cuando una cuenca láctea da un promedio diario de 18 o 20 litros diarios, festejan de un modo tremendo, y acá nosotros tenemos decenas de cuencas lácteas con 25 a 31 litros diarios. La pregunta del millón es porqué Argentina no es una potencia mundial con un salto comercial en el sector lácteo de 3 mil o 4 mil millones de dólares.
Si hubiéramos producido ese nivel de inserción global y no digo todo el país sino un pedacito no desdeñable, estaríamos más parecidos a Nueva Zelanda. Hablo de incluir tres cuartos de Entre Ríos, la mitad de Santa Fe y un tercio de Córdoba, o sea que no hablo de lugares donde vive mucha gente pero el tipo de la estación de servicio y el escribano estarían contentos. Entonces, bajémonos del prejuicio y discutamos estas cosas.
-¿No hay lugares dónde se discutan de estas cosas?
-Lo que hacemos es, cada tanto, ponernos a discutir en cómo desacoplar los precios internos de los internacionales cuando lo que tendríamos que pensar es en cómo tener más salarios, más gente incluida por la vía del trabajo y por lo tanto no sea problemático tener niveles de inserción internacional más intensos.

-Vos afirmás que no sirve sacarle tanto recurso al agro para subsidiar una industria sustitutiva, porque ese modelo ya fracasó en los ´70 y seguramente no sea el camino a seguir. Decías también que hay que dar certidumbre a las políticas, para que permitan agregar valor en el agro. Ahora, ¿es posible lograr esto con una enorme ciudad, Buenos Aires y su conurbano, que condiciona casi siempre las políticas?
-Para mejorar la productividad las unidades productivas deben estar vivas. Sabemos que, por ejemplo, en el área Metropolitana hay un denso tejido Pyme e industrial, de servicios, etc. y en el interior más actividad agropecuaria. Nosotros precisamos dar un gran salto de productividad, y en esto hay sectores que lo tienen más fácil que otros; lo que tenemos que tratar es de que no muera ninguno. La política debe tener un discurso, una visión y un acuerdo en el que deben ganar las ideas. Yo puedo estar equivocado y no tengo ningún problema si alguien marca que mi visión está mal.
Precisamos que nuestra burguesía barrial y que nuestro tejido pyme prosperen, y ahí se precisa de una visión política. El campo responde rápido a los estímulos pero lo que responde lento es el proceso de adecuación del tejido pyme, porque están sobre endeudados y con mil problemas más que los Pérez García.
Esa es la critica de fondo que me permití decirle a Macri, porque la restricción externa es un golpe que nos dimos y es previsible. Del mismo modo, el kirchnerismo ahora se golpea con el acople o desacople de precios internacionales y es la sexta o séptima vez que Argentina choca con el mismo palo. Evidentemente en esto es más importante la creatividad que el conocimiento. Precisamos hacer una salida creativa para lo cual se requiere de la política para resolver la transformación de esta agenda urbana del modo menos traumático posible en la medida en que incorporemos nuevas cadenas de valor a modelos de inserción global.
-¿Qué pensás de los dirigentes agropecuarios? También ellos discuten poco sobre estos temas…
-Yo le digo lo mismo que le digo a los otros: corrámonos todos del lugar de destino salvífico de la Patria y vayamos a un escenario más colaborativo. Nadie salva esto solo, porque es una mochila muy pesada que te pone en un lugar inadecuado. En general el agro es un sector que nos dio muchos elementos de utilidad social y mucha prosperidad, pero ahora precisamos un diálogo colaborativo con los gobiernos locales, con los colegios de ingeniería, con la política, para bajar los costos. Establezcamos una conversación pública más amable. Propongamos y discutamos ideas. Si mejoramos esto mejoraremos los resultados políticos.
-El productor te va a decir que adelante están los kirchneristas y que con Cristina es imposible debatir en buenos términos.
-Bueno, un poco de clima zen en ese caso. Y respirar hondo. Yo les hablo desde el lugar de legitimidad que me da el poder defender posiciones asociadas al sector y el afecto hacia muchos de ellos. Quiero una Argentina federal en donde al NOA le vuelvan a entrar varios miles de millones de dólares más por las legumbres, donde la lana pueda volver a ser negocio en el sur y haya centros de producción de prendas de alto estándar, que haya muchas más startups bioeconómicas en Argentina.
Pero para todo esto necesitamos tener primero una visión.
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]]>La entrada Con gorra o sin ella, Fabio Quetglas opina: “Maíz sobra, pero faltan ideas nuevas” se publicó primero en Bichos de Campo.
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Cuenta la historia que allá por la década del ’30 del siglo pasado, con posterioridad a la gran crisis, muchos economistas advirtieron que, en términos relativos, la relación entre los precios de los bienes industriales y los bienes agrarios mostraba un deterioro de estos últimos; de allí proviene el tecnicismo “deterioro relativo de los términos de intercambio”, que fue el telón de fondo de todos los intentos de industrialización “sustitutiva” en América Latina.
La respuesta imperfecta a ese desafío en Argentina se tradujo en imponer mayores cargas a la producción agropecuaria -en la idea que aprovechaba de una ventaja natural-, para favorecer, sostener o apalancar procesos industriales.
Eso fue así durante muchos años, en los que el país tuvo más momentos económicos malos que buenos.
No quiero abrir un juicio aquí sobre la industrialización sustitutiva, solo señalar que fue una respuesta en un momento histórico, explicada por las circunstancias de aquel entonces.
En los últimos 30 años, por un conjunto de circunstancias entre las que destacan el “boom urbano-demográfico” y la incorporación de muchos Estados a la producción industrial y al comercio internacional, sobre todo China, lo que viene ocurriendo es justamente lo contrario de lo que pasaba en aquella post-crisis. Ahora, los bienes agrarios tienden a valer cada vez más frente a precios de productos industriales que van por detrás.
Los dos fenómenos tienen perfecta explicación en preferencias, circunstancias y abundancia o escasez relativa de insumos o de capacidad de respuesta económica.
Lo que es verdaderamente inexplicable es que en nuestro debate público esta circunstancia histórica se soslaye.
La decisión política en torno a qué estructura económica queremos alentar es indispensable. Pero aquellos que consideran que la disponibilidad de recursos, capacidades y tradiciones productivas son un lastre, parecen maniatados por la intima convicción de que hay actividades “per se” mas nobles o elegibles que otras.
Argentina es una potencia agraria, es un país industrial, es un país minero; y lamentablemente producto de ideas sin contextos, de moralinas económicas y de la falta de una institucionalidad adecuada, es un país cada día más pobre y subdesarrollado.
La recurrencia de los fracasos populistas y ortodoxos debería llevarnos a pensar que tal vez debemos dejar de lado la repetición de lo que hemos estudiado hace demasiado tiempo y animarnos a explorar, en base a evidencia, nuevos conceptos, nuevas recetas e ideas que enriquezcan nuestros debates.
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]]>La entrada La noticia es que el INTA sigue financiando otros gastos del Estado, sin que ningún partido corrija la situación de fondo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El Gobierno tomó de ese organismo 24.000 millones de pesos, tres veces más que lo que hizo el año pasado Mauricio Macri, hecho que en ese momento despertó fuertes críticas afuera del ente”, destacó la crónica del diario porteño. En efecto, varios ex funcionarios de Cambiemos replicaron el dato, tratando de mostrar las diferencias entre ambas administraciones..
La comparación se hacía contra una nota publicada en su momento por Bichos de Campo, que daba cuenta de que en sus estertores, la gestión macrista se había apoderado de 8.100 millones de pesos correspondientes al Fondo que se constituye a favor del INTA a partir del cobro de una tasa sobre todas las importaciones realizadas por el país. En aquel momento, esa quita de recursos parecía grave y fue denunciada por los empleados de carrera del propio organismo, donde no había casi recursos para sostener el trabajo cotidiano de muchos de sus investigadores.
En aquella norma, el Poder Ejecutivo Nacional disponía modificaciones al Presupuesto 2019, para beneficiar al Tesoro con recursos del INTA y otros organismos. Lo mismo que ahora con el Presupuesto 2020, aunque las cifras en juego tripliquen -inflación mediante y otros yeites- las de un año atrás. La noticia principal es que la modalidad de esquilmar al Instituto tecnológico se repite a pesar del paso de los gobiernos, más allá de los signos políticos.
Para instrumentar este financiamiento, antes y ahora, el gobierno se vale de pagarés: se lleva el dinero y le deja al INTA hermosos papelitos a cobrar dentro de algunos meses. En este último caso la fecha de emisión es el 15 de diciembre y el vencimiento opera en marzo próximo.
¿De dónde se extraen esos recursos? En el Banco Nación existe una cuenta específica que va recaudando los fondos de la llamada Ley del INTA. Esa norma establece la creación de un “fondo de tecnología” para financiar las actividades del organismo a partir de la recaudación del 0,45% de las tasas cobradas a todas las importaciones y del 30% de la recaudación por la llamada Tasa de Estadística, que en 2019 el gobierno de Cambiemos elevó de 0,5 a 2,5% de cada operación. Este aumento de la presión impositiva, además de la devaluación, sirven para explicar la diferencia entre lo que se llevó uno y otro gobierno.
8.100 millones de pesos antes. 24.000 millones de pesos ahora. ¿Cuál es la diferencia?

La diferencia, en todo caso, hay que buscarla en el hecho de que el gobierno de Alberto Fernández realizó una promesa que hasta ahora no cumplió, y de la cual parece haberse olvidado cuando lleva a cabo esta nueva apropiación del dinero de la cuenta del Fondo INTA. En aquel momento, según relató el ex director nacional del organismo, Héctor Espina, a Bichos de Campo, existía un proyecto de ley que proponía derivar automáticamente el 30% de la recaudación por importaciones que alimenta ese fondo a un fideicomiso -administrado por la Fundación ArgenInta- para realizar gastos operativos de los diferentes proyectos de investigación. De ese modo, mucho trabajo de los técnicos del INTA no se discontinuaría por la frecuente falta de fondos.
Ese proyecto tenía el respaldo de muchos legisladores peronistas, e incluía también a varios de Cambiemos. La firma principal que lo impulsaba era la de un ex vicepresidente del Instituto Agropecuario en tiempos de Cristina Kirchner. Ex diputado por Formosa, se trata del actual ministro de Agricultura de Alberto, Luis Basterra.
Todo dicho: la noticia es que la política se sigue apropiando de fondos que deberían enriquecer la tarea cotidiana del INTA. Que lo permiten los diferentes partidos que pasan por el gobierno. Y que nadie parece dispuesto a cortar ese curro cuando el poder lo manejan los suyos.
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]]>La entrada Willy Bernaudo analiza la política agropecuaria del nuevo gobierno: Celebra cierta “continuidad” aunque también advierte sobre “lugares oscuros” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Han transcurrido ocho meses desde el cambio de Gobierno y Bernaudo se mantiene siempre atento a lo que sucede a nivel de política agropecuaria. Por su experiencia en la función pública, es consciente que más allá de lo que se diga y piensa, lo que vale es lo que se publica en el Boletín Oficial. Por ahora, siente gusto a poco, aunque reconoce que Luis Basterra ha mantenido muchas de las cosas bien hechas por la gestión de Cambiemos.
¿Qué cosas quedan en pie?
Willy dice que en la anterior gestión de Agricultura se tiraron muchos centros, muchas pelotas terminaron afuera, otras pegaron en los palos y solo algunas terminaron en gol.
“Dejame que tire primero los goles. Un gol del cual todo el equipo se siente orgulloso es cómo cambió la rotación de la agricultura extensiva, de tener trigo y maíz de vuelta, prácticamente mitad y mitad con las oleaginosas. Es casi una rotación de ingeniero agrónomo, que se notó además en el mercado de los fertilizantes”, resaltó.
Bernaudo también consideró como una política exitosa la de carnes en general. “Tuvimos recuperación de las exportaciones y más frigoríficos exportadores que pudieron entrar al negocio, con la ayuda de China. Por ejemplo, en Entre Ríos y Corrientes no teníamos un frigorífico habilitado para exportar, y eso cambió, porque aparecieron tres frigoríficos con capacidad de exportar”.
Mirá la entrevista completa a Guillermo “Willy” Bernaudo:
En cuanto a las pelotas que no entraron, Bernaudo reconoció que la ley de Semillas fue una de ellas, aunque se congratuló porque avanzó mucho el debate.
Reconoció: “Más difícil fue manejar las frutas del Valle (por Río Negro y Neuquén). Creo que ahí nos fuimos bien lejos del arco, y no logramos quebrar una historia de crisis”. En referencia a la citricultura de Entre Ríos, dijo que pese a que esa economía regional también está complicada, “es menos grave que el Valle y está con un piso más alto. Luego, el olivo anduvo mejor más allá del costo del riego y el cambio tarifario”, agregó.
“Creo que la política pública es de destrabar y habilitar, dejando que las cosas fluyan, pero con la fruta del Valle no encontramos destrabar el tornillo que sigue atascando la actividad”, reconoció el ex secretario de Agricultura de Macri.

-Si volvieran al Gobierno, ¿qué es lo primero que harían, que se quedaron con ganas de hacer y que no pudieron?
-Yo me iría a la Dirección de Fruticultura, porque me quedó esa obsesión de trabajar con la fruta del Valle. Es que siento los agujeros en ciertas economías regionales. Por ejemplo, al arroz tampoco pudimos darle el impulso suficiente, incluso pese a que logramos que los correntinos concretaran varias exportaciones de arroz sin procesar, lo que ayudaba a fijar el precio interno. Con la forestación también, siento que hay mucho por hacer aunque hayamos podido ponerla en marcha. Ahora vemos con preocupación que se haya frenado el Seguro Verde, y que en última instancia implicaba que los usuarios de autos subsidiaran la forestación en Argentina, cosa que no estaba mal.
-El seguro verde permitió cancelar planes forestales muy viejos. ¿Desde qué año estaban pendientes de pago?
-Lo más viejo que teníamos era 2007, y nos retiramos con todo al día.
-¿O sea que diez o doce años después el tipo cobró la forestación que había hecho en 2007?
-Si, pero en moneda fija, porque lo que vas aprobando va al valor del año, y nos quedamos con la satisfacción de haber quedado al día.

-¿Cómo evaluás la actual gestión de Agricultura?
-Yo veo algunas cosas manteniéndose. pero me dan lástima otras que se caen, como por ejemplo el Seguro Verde. Pero eso es más un problema de la macro que de la gestión en sí, porque la administración forestal sigue con la misma visión lo cual me parece muy positivo. Luego, en agricultura extensiva, veo que la actitud del Ministerio en general mantiene una continuidad, aunque es cierto que con el tema de retenciones son distintos. Después, veo con preocupación algunas cosas que quizás no se ven, que son lugares oscuros, tales como la demora en los pagos del Fondo Especial del Tabaco (FET) o el relajo de la fiscalización en pesca.
-¿Qué te preocupa en esas áreas?
-En cuanto al FET, esas demoras de pago se empiezan a convertir en una cuestión política. Si algo nos enorgullecía de la gestión era haber automatizado los pagos del FET, es algo que no tiene por qué tener un poder político. No debería haber margen para apretar provincias con eso. En cuanto a los FOB de trigo, también vemos alguna preocupación, por un desfasaje que no ayuda a fluir a las exportaciones, y esperamos que no sea el primer paso de una política equivocada.
-Manejar los precios FOB en trigo apunta a frenar exportaciones. Es un “morenismo” elegante y sofisticado en definitiva
– Si, nos preocupa un poco verlo, porque siempre hay algún desfasaje en FOB. Por ejemplo, un FOB que siempre tenía discusión era en el maní o en el arroz, porque generan muy poco precio de referencia. Pero en el trigo hay suficiente precio de referencia como para que esos desfasajes sean ocasionales y no sean los que estamos viendo con tanta continuidad.
-Al menos por ahora, este Gobierno no parece tener la vocación de trabar embarques…
-Si, por ahora. Personalmente lo veo con una continuidad y con el péndulo que se mueve poco, aunque con preocupaciones y observaciones.
Willy dice que otra cosa que les preocupa “es que hay autorizaciones pendientes de parte de frigoríficos que las están pidiendo en el marco del Covid-19, y la gente no puede ir a trabajar. Pensemos que la gente de carne del Senasa y de frigoríficos es una actividad con mucha edad y baja renovación; entonces enseguida nos dicen que es gente de edad y con riesgo, pero esperemos que esto no se trabe, porque aumentar la participación de frigoríficos en las exportaciones también te ayuda a ordenar el mercado. Cuanto más abrís el juego, es más sano para todos”.

-¿Cómo ves al Foro Agroindustrial recientemente creado? ¿Le creés?
-Yo ya no soy funcionario público, pero soy alguien de la política, y siento que tengo que ser muy respetuoso de una organización que junta más de 50 cámaras. No podés negar ese valor. Sobre lo que proponen, creo que hay que revisar los números, ya que viéndolo de afuera los veo con un poco de voluntarismo, y entiendo que hay algunos sectores con mucho peso defendiendo interese propios, lo que es obvio. Es decir, nadie va a un club de beneficencia. Por eso creo que están construyendo los equilibrios entre los intereses propios de cada uno. Hay que ver cómo evoluciona ese proceso, pero ya sentarse a conversar es un valor, que estar en trincheras diferentes. Lo veo con expectativas y espero que haya un equilibrio de intereses, porque los negocios y la política no se manejan por generosidad.
-¿Tienen ganas de volver al Gobierno?
-Aspiro a que el espacio político vuelva en 2023. Creo que para que exista democracia debe haber posibilidad de alternancia. Podés tener tres gestiones de un mismo color, pero siempre tiene que estar latente la posibilidad de que el otro llegue, porque eso es lo que genera controles, y lo vemos en una democracia sana como la uruguaya. Nosotros tenemos que mantener una alianza con posibilidad de llegar al poder, porque eso es sano para la democracia y para la mejor gestión de nuestros adversarios. Por eso es importante que Juntos por el Cambio mantenga una unidad y yo personalmente aspiro a que lleguemos a ser Gobierno en la provincia de Entre Ríos.
La entrada Willy Bernaudo analiza la política agropecuaria del nuevo gobierno: Celebra cierta “continuidad” aunque también advierte sobre “lugares oscuros” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Los ruralistas fueron al Congreso en enero, para que por lo menos sirva de "caja de resonancia" del mal humor de los productores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Caja de resonancia? ¿De qué? En principio, los ruralistas expresaron su queja por el cúmulo de impuestos nacionales y provinciales que, según entienden, impacta negativamente en la producción agropecuaria. Más de un diputado del ex Cambiemos debe haber tragado saliva, pues ese sector votó a favor de la ley que habilitaba a Mauricio Macri a subir las retenciones hasta 30% en el caso de la soja y a 12% para los cereales, como finalmente hizo quien lo sucedió en el cargo, Alberto Fernández. Del Congreso salió también la nueva Ley de Emergencia que habilita otra suba de tres puntos a ese tributo, pero esta vez Junto por el Cambio -ya en rol opositor- votó en contra.
Como sea, el titular de la Sociedad Rural Argentina, Daniel Pelegrina, dijo a los periodistas legislativos después de esa reunión que “no solo preocupan las retenciones sino todos los impuestos provinciales”. Remarcó que “una mayor carga implica menos desarrollo y menos innovación tecnológica”.
En ese sentido, los dirigentes agropecuarios temen que las cosas puedan ser todavía peores en materia de presión fiscal sobre el sector y transmitieron su preocupación por la eventual aprobación del Pacto Fiscal, que se convertirá en ley entre el 29 de enero y el 5 de febrero, y que permite aumentar a las provincias el temible impuesto a los Ingresos Brutos.
El jefe del bancada del PRO, Cristian Ritondo, contó sobre la reunión dijo que los dirigentes agropecuarios “plantearon la problemática que atraviesa el sector” y detallaron su propuesta de 14 puntos que elaboró la Mesa de Enlace.
Del encuentro participaron los diputados de la UCR Mario Negri, Alfredo Cornejo, Atilio Benedetti (ex titular de la comisión de Agricultura), Miguel Angel Bazze, los macristas Alicia Fregonese, Fernando Iglesias, Carmen Polledo, y la diputada de la Coalición Cívica Marcela Campagnoli.
Además de Pelegrina, asistieron los dirigentes de la Sociedad Rural, Carlos Vila Moret; el secretario de Coninagro, Daniel Kindebaluc; el presidente de CRA, Jorge Chemes, y el vicepresidente Gabriel de Raedemaker, y el asesor de Federación Agraria, Andrés Domínguez.
En un comunicado posterior, Juntos por el Cambio señaló que “desde las entidades advirtieron la preocupación que genera esta situación en el campo social, donde se percibe una tensa calma creciente en las diferentes asambleas que se suceden a lo largo y ancho del país, donde se está instalando una fuerte sensación de injusticia con el campo”.
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]]>La entrada El equipo macrista de Agricultura se despidió aplaudiendo su propia gestión y Etchevehere saludó con un “hasta pronto” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Lucían orgullosos los funcionarios macristas de lo que pudieron hacer estos cuatro años desde la gestión pública a favor del campo, finalmente uno de los pocos sectores económicos que le pudo dar buenas noticias al gobierno saliente. “La tarea enorme que tenemos todos ahora es la de cuidar este legado”, dijo un Mauricio Macri moderado, que cerró el acto. “No tiene que haber lugar para el miedo. Tiene que haber lugar para el orgullo”, recitó el Presidente antes de tomarse una fotografía con la pata agropecuaria del “mejor equipo de los últimos 50 años”, como él mismo alguna vez lo definió.
Una pena que no hubieran sido invitados representantes del peronismo, que vuelve al poder y tiene que hacerse cargo ahora también de este área de gobierno. Una pena porque el desfile de los funcionarios salientes sirvió como un buen racconto para entender la gran cantidad de temas de los que se ocupa la cartera agropecuaria, que por muchos es ninguneada pero que adquiere una importancia singular, sobre todo en un país necesitado de generar dólares genuinos de la exportación. Hubiera sido un buen momento este acto para comenzar con una adecuada transición. Analizar realmente lo que estuvo bien hecho y lo que faltó.
Como consuelo podrá decirse que el principal candidato por estas horas a asumir la jefatura de la cartera que por ahora dirige Luis MIguel Etchevehere es alguien que ya conoce su vasto organigrama, pues fue el último secretario de Agricultura de la gestión de Cristina Kirchner. Se trata del economista del INTA, Grabriel Delgado, quien era mencionado como número puesto en los pasillos del CCK, salvo que apareciera algún tapado de último momento. El principal armador de Alberto Fernández en materia agropecuaria, el tucumano Jorge Neme, también tiene antecedentes en Agricultura, pues durante muchos años condujo el desaparecido PROSAP.

Si tenemos tiempo, en otra crónica revisaremos punto por punto los logros que se aplaudían a si mismos los funcionarios salientes del ministerio, que muy posiblemente a partir de diciembre vuelva a perder el rango y quede nuevamente nominado como Secretaría. Solo diremos ahora que tuvieron su momento de gloria sobre el escenario el jefe de Gabinete, Santiago del Solar; y los secretarios Andrés Murchison, Santiago Hardie y Guillermo “Willy” Bernaudo. También los presidentes del Senasa, Ricardo “Ricky” Negri; del INTA, Juan Balbín; del INASE, Raymundo Lavignole; del Instituto de Vitivinicultura, Carlos Tizio Meyer; y el interventor del INIDEP, Marcelo Lobosco. Algunos versearon más que otros. Peor finalmente todos ellos podrán decir: “Yo estuve en el escenario de la Ballena Azul”, que suele albergar a grandes artistas.
Antes de que Macri cerrara el acto, quien tuvo su momento de balance fue el propio Etchevehere. ¿Y adivinen cómo comenzó? No era nada difícil el acertijo: elogió las 35 mesas de competitividad que el gobierno mantuvo con diferentes sectores agroindustriales, muchas de las cuales se vieron engalanadas con la figura del Presidente. El ministro también hizo un encendido elogio a la simplificación y reducción de trámites y se felicitó por la gran cantidad de mercados abiertos durante estos cuatro años, que compartió con el ex minsitro Ricardo Buryaile. Cuando Macri le preguntó el número no dudó: 253. Según las cuentas oficiales, representaron nuevos negocios de exportación por 600 millones de dólares.
“Hicimos las bases para un crecimiento sostenible”, decía un enorme letrero mientras Etchevehere realizaba una síntesis de los diez hitos de su gestión, que enunciaremos en otro artículo. Lo más destacable es que el ex titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA) cerró su discurso con una frase sugerente: “Este no va a ser un adios. Va a ser un hasta pronto”, prometió.

Macri también consideró que hay cosas que no pueden volver atrás en el nuevo gobierno peronista. “Esta es una máquina que ya se puso en marcha y que no hay que pararla”, indicó en referencia al agro, que termina esta gestión con una cosecha récord de 147 millones de toneladas, con exportaciones de carne que se multiplicaron por tres, y con una gran cantidad de mercados internacionales nuevos.
Se refería el Presidente finalmente al campo. Uno de los pocos sectores que logró darle buenas noticias.
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]]>“Cuando suba esta gente, va a tocar las retenciones y fijate los efectos. Ya salió en un informe que sostiene que bajará 7% el área implantada con maíz”, remarcó Torello, y sostuvo que “el futuro Gobierno de Fernández debe entender el error que significa seguir presionando de modo impositivo al sector agropecuario. Tenemos que poner todos los cañones en explicarle a esta gente que no pueden hacer lo que ya hicieron con el agro”.
Acerca de las retenciones, Torello sostuvo que “no chicaneemos: las retenciones que tenemos son las más bajas de la historia. Hay retenciones, pero son las más bajas de la historia”, y remarcó que “lo que tenemos que hacer en Cambiemos es quedarnos muy juntitos todos, y ahí estará la fortaleza para luego negociar y obtener mejores resultados para el sector agropecuario. El balance es positivo pero lamento la parte económica, porque creo que fue lo que nos costó”.
Para Torello, que también es productor agropecuario de la zona bonaerense de Bragado, “es importante que se comprenda lo que es el sector agropecuario y cómo vive y produce. El año pasado un diputado de la actual oposición me decía que estaba de acuerdo con la renta extraordinaria y yo le dije ¿Y qué te parece la pérdida extraordinaria?”.
Según el diputado, “la pérdida extraordinaria es lo que estamos pasando ahora. Tuvimos la peor sequía de los últimos 50 años y me hablan de la renta extraordinaria. Ese es el concepto que tiene una gran parte de la dirigencia política con respecto al agro. Ya están hablando de aumento de retenciones a un sector del cual no se dan cuenta que es 99% pyme”.
Escuchá el reportaje completo realizado a Pablo Torello:
En cuanto al balance de la actividad legislativa durante el Gobierno de Macri, Torello declaró que “instalamos discusiones como la de tener una nueva ley de Semillas, que es una deuda pendiente y la respuesta hoy debe venir desde la política y no del sector privado que antes no se ponía de acuerdo y hoy sí lo hizo. Es la política la que debe eso al sector. La oposición nunca nos quiso dar quorum, nosotros somos minoría y de hecho el dictamen lo sacamos nosotros y no hay una sola firma de la oposición. Eso es una mezquindad política”.
Otros temas pendientes de tratamiento según Torello son “ley de agroquímicos, ley de humedales, ley de fertilizantes, modificación de la ley de Tierras. Hay un montón de trabajo por delante. Y le veo una oportunidad a la diagramación del congreso hoy, porque con 120 diputados por Cambiemos- 110 por el Frente de Todos- vamos a poder negociar un montón de leyes; el futuro oficialismo necesitará de nosotros para lograr algunas leyes y en esa oportunidad, vamos a poder pedirles a cambio que nos acompañen en algunas leyes que no pudimos sacar”.
Al respecto de los resultados del Censo Nacional Agropecuario (CNA), que revelaron que hubo una mayor concentración de la actividad agropecuaria destacando 80.000 productores menos que hace 16 años, Torello explicó que “no hay que echarle tanta culpa al kirchnerismo o al macrismo. Cuando uno ve 30 años para atrás, es una generación, y el problema de Argentina no es el latifundio sino el minifundio”.
“Conozco mucha gente que dejó la producción agropecuaria, porque falleció el padre, eran 4 hermanos, tenían 80 hectáreas y le quedan unas 20 hectáreas a cada uno; entonces, venden y desaparece esa explotación. Me gustaría ver cómo se dio esa desaparición geográfica de todas esas empresas o productores. Todo se va achicando y muchos se van de la actividad o alquilan porque no pueden asumir el riesgo de sembrar con pocas hectáreas”, agregó el diputado nacional y productor.
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]]>“De alguno u otro modo todo el mundo hace política. Hay que meterse, hay que estar. Sobre todo porque en el Estado se necesita mucho del sector privado. Nosotros en Coronel Suárez tenemos muy buenas instituciones y los invito a todos a que se metan”, dice ahora Juan, que muy lejos está de mostrarse arrepentido por esta experiencia.
Fidelle es productor agropecuatio de la zona de Pasman y como tal conocía al dedillo la agenda de necesidades de la comunidad productiva de este distrito mixto, de tradición ganadera pero donde ha ido creciendo la participación de la agricultura. Por eso se muestra satisfecho de haber podido desplegar algunas de las demandas del sector privado desde la función pública.
Escuchá el reportaje completo a Juan Ignacio Fidelle:
En la columna del haber, los objetivos logrados, Fidelle destaca que se creó una comisión vial para trabajar sobre la demanda de mejores caminos rurales; y que se ayudó a sacar un poco de burocracia adhiriendo desde el vamos al sistema de guías on line para la carga de hacienda. Contó que se están haciendo inversiones en el frigorífico municipal para, entre otras cosas, poder faenar ovinos. Y que se modificó la norma sobre el parque industrial para que pueda albergar todo tipo de emprendimientos productivos.
Con una cooperativa de transporte local el municipio está armando una playa de camiones. En el área de medio ambiente ordenaron los depósitos de agroquímicos. Y hasta generaron un grupo de agroecología al estilo de los grupos CREA para dar solución a la zona periurbana.
Hoy recuerda que cuando ingresó a la intendencia en 2015 “veníamos de un proceso de criticar algunas políticas desde afuera, pero varios entendimos que era muy importante participar y acompañar todo este proceso de construcción desde el sector público, para que el sector privado pudiera crecer y desarrollar así la región”.
Juan dice que gracias a Cambiemos “mucha gente hizo ese salto”. Y por supuesto espera que, aunque ellos no renueven el mandato, en esta elección se afiance ese camino.
En materia de política agropecuaria nacional, como muchísimos productores, Juan vivió como un mal trago el regreso de las retenciones. “Entiendo que con las retenciones nadie puede estar de acuerdo. La historia demuestra que no sirven. La propuesta de Cambiemos es de apertura, de cara al mundo. El nuestro es un mercado muy chico y lo que tenemos que hacer es exportar”, razon el secretario de Producción.
Dice que el camino para distritos agropecuarios como Coronel Suárez es generar desarrollo local. “Apostamos a que haya más trabajo y entendemos que hace falta mucho mejor acceso al crédito para muchas empresas, para poder hacer realidad todo el potencial que tienen. Tenemos un camino iniciado pero falta mucho. Hay que lograr un mayor valor agregado acá. Es lo que yo pretendo”.
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]]>La entrada El molino de un diputado de Cambiemos fue clausurado por vender harina en negro se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La planta pertenece a Luis Gerónimo Cisnero, un diputado provincial de Cambiemos en Salta, que a fines de marzo pasado fue sorprendido por Gendarmería en Santiago del Estero cuando trasladaba 50 mil dólares y 2 millones de pesos, en la camioneta en la que viajaba.
Según una crónica del diario Perfil, el dinero fue hallado en un control vehicular sobre la Ruta Provincial 6, a la altura de la localidad de Otumpa. El legislador de Cambiemos viajaba como acompañante. Y a pesar de que el diputado se identificó como tal, los gendarmes procedieron a requisar la camioneta y encontraron el bolso con efectivo “debajo del asiento trasero”.
Luego de ese episodiro, en declaraciones a InformateSalta, El legislador provincial aseguró que viajó a Santiago del Estero a comprar trigo para una empresa familiar y que por eso llevaba la plata. “Hicimos una compra de trigo porque acá en la zona la lluvia hizo que se brote y ya no era apto. Me pararon el control, respondí todas las preguntas y reconocí que llevaba dinero,” dijo entonces en su defensa el legislador salteño.

Cisnero es el propietario del molino que solo dos meses después de ese extraño suceso acaba de ser clausurado por cometer incontables irregularidades. En principio, según informó Agroindustria, la planta “operaba sin matrícula de Registro Único de Operadores de la Cadena Agroindustrial (RUCA) y sin haber colocado el Controlador Electrónico de Molienda de Trigo (CEMT)”, que el organismo impuso a todas las plantas de este tipo.
Por eso en el operativo de la semana pasada, que también contó con participación de Rentas de la Provincia de Salta, se decidió “la interdicción de la totalidad de la harina y otros subproductos hallados en depósito, así como también el precintado del banco de primera rotura donde se inicia el proceso de molienda”.
Una fuente que sigue de cerca este caso contó a Bichos de Campo: “Lo que le detectó concretamente es que esa empresa factura por unos 10 millones de pesos y bancariza solamente 100 mil. Maneja mucho efectivo porque cruzan los bolivianos a comprarle trigo y harina con la guita encima”.
Así que no fue difícil tomar la decisión de clausurar el molino del diputado que ingresó a la política en 2015 de la mano de Un Cambio para Salta, ña versión provincial de Cambiemos. “Tras un análisis exhaustivo de la documentación comercial que aportó la firma, los tres organismos intervinientes pudieron constatar que la firma incurría en gravísimas faltas comerciales y tributarias”, se indicó en el comunicado.
En ese estudio se concluyó que “la empresa acreditó ventas al exterior que representan el doble de la mercadería adquirida con ese destino. El hecho podría explicarse en la anulación de Cartas de Porte por más de 2.000 toneladas de trigo que tenían como destino la firma y que tras su anulación no se registraban en los libros oficiales”.

“A partir de ello, se pudo verificar también la existencia de Cartas de Porte duplicadas y con el número de Código de trazabilidad de granos CTG adulterados, y por lo tanto sin ingreso en los libros oficiales”, abundó la información oficial, como para dar cuenta que el molino se mandaba todo tipo de macanas con tal de no blanquear el dinero real que obtenía por sus negocios con Bolivia.
Cisneros ingresó a la Cámara de Diputados en 2015 como representante del departamento San Martín. Desde su ingreso a la Legislatura provincial se posicionó como un acérrimo opositor a la gestión del gobernador Juan Manuel Urtubey y denunció desde su banca la “inacción total” del Estado provincial en los municipios del norte provincial.
El legislador es propietario junto a su esposa Marta Beatriz Saravia y su hijo Lucas Fernando Cisnero, de la firma Lu Ma Cis SRL, que fue creada en julio de 2008 y está ubicada en el kilómetro 1485 de la Ruta Nacional 34, en Salvador Mazza.
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