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La entrada Hay que ponerle corazón para producir corazones más grandes: El agrónomo Gonzalo Villena se especializó en el alcaucil y nos revela sus secretos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Era 1994. Gonzalo no sabía todavía que aquel extraño cultivo le ocuparía casi toda su trayectoria profesional. Que se enamoraría de el. Y que hasta la vida de toda familia giraría en torno a esta “tanada”.
Muy pronto se convirtió en productor en el campo de su familia, ubicado un poco más allá de Villa Garibaldi, a solo 13 kilómetros del centro de la capital provincial. También, junto a su esposa Adriana, se integró rápidamente a ese grupo que con el correr del tiempo lograría la Indicación geográfica “Alcauciles Platenses”. Y así se convirtió en uno de los principales referentes técnicos en la producción de alcauciles del país y de toda la región.
Tres décadas después, Villena le sigue poniendo garra y corazón para producir los corazones más grandes.
Mirá la entrevista a Gonzalo Villena:
Hubo un tiempo en que la Argentina llegó a ser el 5° productor mundial de esa especie hortícola, con unas 4.000 hectáreas en todo el país. Pero en 1994, cuando Gonzalo fue recomendado para ser asesor técnico de aquel grupo de productores italianos o descendientes que intentaban mantener viva esa tradición productiva, esta actividad venía de capa caída, en vías de extinción.
-¿De alcauciles en la Facultad seguramente no habían hablando nunca?
-Nada. Yo empecé a aprender con ellos realmente, porque el alcaucil es algo muy puntual también. Pero con ellos empezamos a contactarnos con distintos colegas y con productores de las distintas regiones del país, empezamos a viajar a Cuyo, a Rosario, a Mar del Plata, para tener el panorama de lo que había en el país y a partir de allí tratar de incentivar el desarrollo y la producción.

-Es muy raro. Creo que nadie se imagina cómo es el cultivo del alcaucil hasta que lo ve.
-El alcaucil es un cardo y lo que nos comemos es la inflorescencia inmadura, (la flor) antes de que se abra. Dentro de lo que son los cultivos hortícolas es de lo más extensivo. Es bastante rústico, pero tiene sus cuidados también.
-¿Se siembra todos los años?
-En realidad es una plantación perenne. Cuando empezamos a trabajar los lotes duraban cinco o seis años. De todas formas, con la incorporaciónd e nuevas variedades ahora estamos en un promedio de 2 o 3 años y creo que la tendencia mundial va hacia la anualidad. Sucede que han aparecido materiales nuevos que flexibilizan las formas de implantarlos. Tenes variables para ampliar la época de la cosecha y así poder tener una mayor oferta estacional, que no esté concentrada solamente en primavera.
-Imagino que la clave del éxito es cosechar el cultivo antes de que se haga flor.
-Sí, esa es una de las claves y por la que hemos trabajado mucho en el grupo cuando sacamos la Indicación Geográfica de los Alcauciles de La Plata. Porque la clave, aparte de la sanidad y el manejo, es el punto óptimo de cosecha, para poder tener un producto que se pueda preservar en el tiempo hasta que llegue al consumidor. A diferencia de otros cultivos no hay nada mecanizado, simplemente hay que pasar y pasar varias veces, e ir seleccionando el tamaño ideal, que no se te empiece a abrir, pero que tampoco esté muy chico, como para poder optimizar el rendimiento pero sobre todo la calidad.

-¿Las nuevas variedades ampliaron el tiempo de cosecha?
-Antes se cosechaba solo en septiembre, octubre y noviembre. A mediados de noviembre todo se terminaba. Ahora con distintas variedades y el manejo de fechas de siembra podemos estar en esta zona empezando a cosechar en mayo, y terminar a fin de noviembre. Tenemos entre cinco y seis meses de cosecha, lo que nos permite tener una mayor presencia en el mercado.
-Duplicar el tiempo de cosecha. Flor de logro agronómico…
-Sí. Eso fue gracias a la incorporación de nuevos materiales y de nueva tecnología. Ates teníamos un solo material, estaba el “Ñato francés”, que después se cambió por el “Francés”. Era muy estacional, la tradicional variedad violeta que trajeron los tanos en la valija, Y bueno, se fue multiplicando acá, pero con el paso de las décadas también se degeneraba porque no había ningún trabajo de selección para buscar mayor productividad. Hubo cada vez más problemas sanitarios y de producción, lo que fue condicionando un poco la situación del cultivo en la Argentina.
-¿Los nuevos alcauciles revirtieron ese proceso?
Con estos nuevos materiales encontramos mayor productividad y sobre todo buscamos el tema calidad, en base a sabor y a distintos propósitos, ya sea para consumo en fresco -que es el 95% en la Argentina- o para explorar la ventana de la industrialización, que también es una forma de crecer en superficie y lograr a futuro colocar mayor volumen en el mercado.

-¿Y se han incorporado muchas variedades? ¿Cuáles funcionan?
.El alcaucil blanco prácticamente no se consumía, y de a poco lo vamos incorporando. Es un material mucho más carnoso, compacto, que tiene mucho más corazón que los otros. También este año lanzamos al mercado los alcauciles baby, los mini-alcauciles. Es otro material muy prometedor porque ya tiene otro mercado más gourmet. La variedad te da el doble o triplo de alcauciles, pero todo en tamaño chiquito.
-¿Y de dónde salen estas nuevas variedades?
-El alcaucil nos trajo muchas satisfacciones y pudimos conocer a distintos productores en el país pero también hemos viajado hacia muchos otros países. Tenemos una red de contactos en Europa (Italia, Francia y España son los principales productores), como también en Estados Unidos. A los materiales nuevos que van saliendo los vamos ensayando. Algunos no funcionan y otros siguen para adelante.
-¿Entonces no ha sido una cosa aburrida producir alcaucil sino todo lo contrario?
-Para nada, y además todos los años son distintos. Uno puede planificar todo y de pronto el clima, que el hombre no lo puede manejar del todo, se presenta de una forma distinta y hay que adaptarse y tratar de ir solucionando los problemas que pueden ir apareciendo para tener la mejor cosecha posible.

-¿Y cuál es el mayor desafío agronómico?
-Es un cultivo bastante rústico. Plagas y enfermedades son fácilmente manejables. Pero hay que conocerlo un poco, ya que es un cultivo largo a diferencia de otros cultivos hortícolas que son de ciclo mucho más corto. Es resistente a la helada, pero a veces una helada tardía lo que hace es manchar el alcauclil y provoca un daño superficial. Pero el sabor en esos casos hasta mejora.
-Nunca mejor dicho que lo que importa es lo de adentro…
-Buscamos eso, el interior. En el alcaucil la parte de afuera se termina desperdiciando y por eso necesitamos fundamentalmente que tenga buen corazón, buen rendimiento a la planta, que tenga sobre todo sabor.
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]]>La entrada De niña, Carito jugaba a “jurar” los toros de Palermo y ahora asesora a muchos campos ganaderos: “Lo que menos queremos los agrónomos es destruir los ecosistemas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Proviene de una familia de gente laburante de clase media que le enseñó la dignidad del trabajo. “Es uno de los valores que agradezco profundamente”, comenta orgullosa en diálogo con Bichos de Campo.
Su especialidad es el análisis integral de los sistemas ganaderos. “Al ser sistemas multifactoriales en los cuales hay gente involucrada, con criterios que no siempre coinciden, los profesionales o asesores somos una especie de mediadores”, remarca.
Carito es todo terreno, literal, y no se achica a las recorridas a campo de a pie, a caballo, en camioneta o en tractor. Todo lo que sea necesario, si el clima lo permite, para visitar establecimientos, clientes, ayudarlos a elegir hacienda para reposición y recría de reproductores. Asesora en forma particular o bien a empresas ganaderas y grupos de productores de Cambio Rural.

-¿En qué consiste el análisis integral de sistemas ganaderos?
-La realidad es que en trabajos de análisis integral se involucra todo, hasta la evaluación del impacto ambiental de cada una de las decisiones que tomamos. Por mi parte trato de incentivar al menor uso de insumos y salvo algunas excepciones, no hacemos pulverizaciones y muchas veces elegimos combatir las malezas con un pastoreo racional, respetando los tiempos entre pastoreo y descanso y así minimizamos gastos y trabajamos con animales y plantas que también son seres vivos. Porque esto implica un sistema biológico multifactorial desde la ecología de cada zona, y por ende siempre debe haber un respeto a la biodiversidad. Por eso siempre digo, cuando implanto una pastura, que las abejas son mis mejores socias y polinizadoras claves, con lo cual la labor del apícola será necesaria para cuando esas pasturas florezcan.
-¿Sos ecologista?
-Te aclaro que no soy una ecologista radical. Simplemente los agrónomos fuimos formados con un respeto hacia la biodiversidad, hacia el ambiente, y precisamente los agroecosistemas son nuestro lugar de trabajo, entonces lo que menos queremos es destruirlos. En la carrera siempre me inculcaron que debíamos dejar el ecosistema mejor de lo que lo encontramos para las generaciones futuras y así creo que trabajamos los profesionales responsables, minimizando el impacto ambiental y tratando de mejorarlo. Y acá quiero aprovechar a dar un agradecimiento enorme a los docentes de la educación publica que dejan absolutamente todo en esa facultad donde estudié, la Fauba. Es gente valiosísima con una pasión y vocación muy grande.

-¿Qué cambios de los que has sugerido en tus asesoramientos te enorgullecen verlos llevados a cabo?
-He logrado que en varios campos que asesoro se utilice energía alternativa. La energía que usamos es solar en muchos casos por sugerencia mía y prefiero que esto sea así cuando se puede llevar adelante, ya que son muy pocos los campos en el país que cuentan con buena cobertura de energía eléctrica.
-¿Qué te llevó a dedicarte a la ganadería con tanta entrega? ¿Tuviste en claro desde siempre esa meta?
-Confieso que desde muy chica amo el campo. Recuerdo que mi familia me llevaba a la exposición ganadera de Palermo y que nos sentábamos a ver las juras desde las tribunas. Jugábamos a jurar y confieso que muchas veces acertaba los elegidos. Me decían ´ah pero qué ojo tenés´, y así fue como descubrí que mi corazón estaba puesto en ese tipo de cosas. Pero no es que enseguida dije, esto es lo que quiero.
Cuando me recibí fui probando distintas áreas de acción; probé suerte en algún pool de siembra o administración, pero ahí descubrí que el trabajo de oficina no era lo mío y que el gusto venía por lo ganadero. Para mi lo mas lindo es estar codo a codo con el productor, viendo nacer un ternero y decir ´este dejalo para torito porque tiene tales o cuales características o es hijo de tal toro, o estamos buscando mejorar tu rodeo con las características de ese ternero´. Eso me encanta.
-¿Entonces hoy sos asesora ganadera independiente?
-Si y también trabajo haciendo auditorías de Buenas Prácticas Ganaderas. Hago asesoramiento grupal y hace 11 años que trabajo con un grupo de Cambio Rural. Esta es otra de las cosas que me apasiona porque es una forma de asesorar en la cual todos, incluso el asesor, aprenden de las experiencias del otro. Allí cada uno de los miembros del grupo abre las puertas de su campo para mostrar sus aciertos y errores, y ofrecen todo su conocimiento y están abiertos a recibir sugerencias de otros. Obviamente es algo que lleva mucho laburo desde lo sociológico y no siempre es fácil, pero yo tengo en claro que los agrónomos y veterinarios tenemos que tener un cierto nivel de amigo / psicólogo del productor.

-¿Y qué hay de tus recorridas a campo?
-Esa es otra de las cosas que me apasionan de la ganadería. A veces son sencillas porque no llovió o porque el camino está en buen estado, pero hay otras veces en que te toca hacerlas con el agua sobre la panza del caballo. Una que recuerdo es en 2014 con 7 meses de embarazo. Me tocó hacer una recorrida en tractor luego de una inundación muy grande. Si me preguntás si es fácil te digo que son gajes de este oficio, pero la realidad es que no es para cualquiera.
-Leí por ahí que fuiste una pieza clave en la conformación del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Buenos Aires
-Hace unos años me llamó un colega y me dijo ´Carito, vamos a reunirnos en Saladillo, hay que juntar colegas porque queremos formar el Colegio de Ingenieros Agrónomos y Forestales de Buenos Aires´ y me invitaron a participar, así que me involucré en ese proyecto para jerarquizar nuestra profesión y tener colegio propio. Fue una experiencia dura pero agradezco el esfuerzo de todos los colegas que participaron porque gracias a ellos hoy tenemos colegio en el cual tuve el honor de participar como secretaria de la asamblea constitucional del mismo y luego como vocal hasta que arrancó la pandemia. Y también fundamos el Circulo de Ingenieros Agrónomos y Forestales de Saladillo, que es otro lugar de encuentro para colegas.

-¿Formaste familia?
-Si. Hace 11 años que estoy instalada en Saladillo y formé mi familia acá. Mi marido trabaja acá y tenemos una hija de 6 años que en este año tan especial entre presencialidad y virtualidad arrancó primer grado. Es un esfuerzo grande y se nos hace difícil pero damos el sacrificio para seguir trabajando y “mapaternando”. Luego, como heroína de la pandemia tengo a mi hermana, que es cirujana y que trabaja desde el primer día con pacientes con Covid. Incluso ella transitó la enfermedad pero por fortuna la sacó adelante.
-¿Cómo es un día de tu vida?
-Mi marido se levanta a las 6 y yo también. Si tengo que ir a un campo lejano me levanto antes. Desayuno con unos mates, y salgo con botellita de agua, barbijo infaltable y algún snack para el camino. Trato de llevar mi propio protocolo en la diaria y no estar en espacios cerrados con colegas, empleados o productores. Tengo visitas a campos de 60 kilómetros pero también a 260 kilómetros. Laburo en campos de Lobos, Monte, Mercedes, Tapalqué, Las Flores o 25 de Mayo. Todos cerca pero no tan cerca pero eso no importa cuando necesitás verde para tener paz mental.
Cuando llego a un campo hacemos una ronda de novedades, evaluamos los puntos críticos a mirar en la recorrida y ahí evaluamos el estado de los animales, de los recursos forrajeros, las labores que se están haciendo, o si hay que arreglar bebederos, tanques o alambrados. Por eso digo que son recorridas integrales. Siempre focalizo en el bienestar animal, que tengan sombra en los potreros porque sufren bastante el estrés térmico y que tengan agua cerca. Luego hacemos un resumen o informe sobre qué esta bien, qué hay que modificar, que insumos hay que comprar o qué nuevas labores hacer. Muchas veces llego a mi casa a la hora de cenar, por eso le agradezco a mi esposo que muchas veces me salva con la cena.
-¿Entran más tareas en un día de tu vida?
-Bueno. Si. Hace poco más de dos años un amigo me convocó para formar el equipo de Ganaderos, una empresa que surgió a raíz de grupos de WhatsApp. Hoy tenemos grupos hasta de Ganaderos latinoamericanos. De esa necesidad que detectamos en los grupos se armó lo que hoy es Ganaderos Comunidad, donde hacemos intercambios virtuales y a pedido de los productores que participan organizamos talleres y capacitaciones, las cuales hoy por la pandemia, las damos de modo virtual. Teníamos giras internacionales organizadas que quedarán en stand by, pero sentimos que es un intercambio valioso el que se da. Hoy ofrecemos administración, auditorías, asesoramiento, consultorías externas y cursos de capacitación. Yo estoy dando algunos cursos para el personal ganadero junto al dueño del campo para mejorar los equipos de trabajo, que es uno de los puntos más flacos dentro de una empresa ganadera.
¿Por qué decís que el personal de trabajo es un punto flaco?
-Es que se hace muy difícil conseguir gente para trabajar en el campo por la deficiencia en comodidades tales como la conectividad. Se hace difícil tener una familia con hijos cuando te exigen clases virtuales por Zoom y ni siquiera hay señal de celular en la zona. En zonas rurales se nota mucho más que la educación es un derecho vulnerado. Privarlos de educación es restarles oportunidades el día de mañana.
Y un anhelo que tengo es que se establezcan escuelas de oficios de forma regional entre 3 o 4 partidos. Oficios como el de alambrador o molinero, que pasaban antes de padres a hijos, hoy siguen teniendo salida laboral pero el problema es que muchos hijos no quieren continuarlo. Otra de las cosas que me parecen sumamente necesarias es que se den mas capacitaciones en energías alternativas, algo esencial para las áreas rurales. Más del 70% de los campos del país no tienen energía eléctrica y la energía solar es una solución y si se la promoviera más podría generar más oportunidades de trabajo y crecimiento.

Carito fue una fuente muy consultada por Adela Nores y Matilde Fierro cuando en 2018 escribieron su libro “Mujer Rural, Nuevas Voces”. Allí Carito dejaba en claro la necesidad de juntarse los pares para resolver problemas y en momentos en que había ausencia de un Colegio propio, comentó que eso les perjudicaba a ambos sexos, y mucho más cuando en las búsquedas laborales del sector pedían responsable de campo sexo masculino. “Siempre digo lo mismo y no me canso: la cabeza nos da a ambos sexos por igual y sobre todo teniendo el mismo título universitario. Un caso clarísimo son los grupos CREA, sobre 210 grupos aproximadamente sólo 15 tienen asesoras mujeres”, decía de Faveri en aquel libro.
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]]>La entrada Santa Fe: Lanzan programa con subsidios de hasta 1,30 millones de pesos para microempresas ganaderas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los denominados “Fondos para la Adopción de Tecnologías” promueven inversiones privadas mediante la adjudicación de Aportes No Reembolsables (subsidios) que varían en porcentajes y montos reintegrables de acuerdo al perfil de quienes lo solicitan y pueden alcanzar el 70% de la inversión. Los montos pueden oscilar entre los 530.000 y 1.300.000 pesos.

En una primera etapa, la provincia de Santa Fe decidió focalizar las ayudas en los departamentos norteños de 9 de Julio, Vera y General Obligado, por medio de la creación de una red de formuladores de proyectos integrada por técnicos del Ministerio de Producción, Ciencia y Tecnología provincial, el INTA y Cambio Rural, entre otras instituciones. Pero la iniciativa se encuentra abierta para que otras instituciones y técnicos se sumen a formar parte de la misma.
Para conocer los requisitos provinciales para acceder a estos beneficios del programa contactarse con el sector de Servicios Financieros de la Dirección General de Programas y Proyectos Sectoriales y Especiales: serviciosfinancieros@magyp.gob.ar

Los recursos provienen del Programa de Gestión Integral de los Riesgos en el Sector Agroindustrial Rural (Girsar), que incentiva la adopción, a nivel finca, de tecnologías climáticamente inteligentes que permitan mejorar la resiliencia de los sistemas de producción.
El programa de ayuda solamente está disponible para microempresas agro, las cuales, según la normativa vigente, son aquellos que registraron un facturación anual inferior a 17,26 millones de pesos.
La entrada Santa Fe: Lanzan programa con subsidios de hasta 1,30 millones de pesos para microempresas ganaderas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El nido vacío: Tres emprendedores cuentan cómo sobrevivieron esta cuarentena sin el turismo rural se publicó primero en Bichos de Campo.
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Pedro Cataldo Stancanelli es guía de turismo y tiene su restó de campo “Lo de Pedro” en Colonia Nievas (localidad de 25 habitantes permanentes), que es una de las tres Colonias de Alemanes del Volga que posee el partido de Olavarría (las otras son Colonia Hinojo y Colonia San Miguel).
“Esto de la pandemia me afectó mucho”, es lo primero que dice. “Desde el inicio de la cuarentena me vi obligado a tener que cerrar sin poder brindar ningún tipo de servicio, ni gastronómico ni de alojamiento así que para mí fue un gran golpe porque realmente no sabía qué hacer ni qué iba a pasar. Son esos momentos de zozobra donde todo está por verse. Afortunadamente pude volver a ofrecer el servicio gastronómico cuando se permitió en la zona la presencia de comensales, a fines de julio, mientras que las cabañas están en alquiler nuevamente a partir del primero de diciembre”.
Lo de Pedro abre por lo general sábados, domingos y feriados desde el mediodía a la tardecita y la propuesta gastronómica varía según época, productos estacionales y demanda. Algunos de los platos que se ofrecen son carnes al asador, cordero al horno, pollo relleno, bondiolas, verduras asadas, ensaladas, picadas de chacinados y escabeches. Y por supuesto los infaltables chucrut y leberwust. Entre lo dulce se destaca la tarta con guayabas, pastafrola con dulce de guayabas, cabsha de limón o dulce de batata y el strudel, claro.
“Abrí por primera vez mis puertas en Semana Santa de hace unos 12 años para brindarle un servicio de té a un contingente de visitantes de CABA, y desde entonces hasta hoy en forma ininterrumpida salvo durante el periodo de cuarentena de este fatídico año”, recalca Pedro. “La gente disfruta no solo de la propuesta de gastronomía y alojamiento (donde no hay wifi ni tv, sí libros), sino que también disfruta del amplio jardín, del silencio, de la naturaleza, de la paz, cualidades que se continúan vivenciando al caminar por todo el entorno rural de la Colonia”.
Por otro lado, agrega Pedro, en estos tiempos de pandemia la gente valora, la seguridad que les genera poder estar al aire libre en un amplio espacio, con gran distanciamiento, casi como estando en “el medio del campo”. Habrá que ver cómo se desarrollar las cosas”, concluye.

“Lo del Covid fue una situación nueva e inesperada para todos, y en La Querencia cerramos desde el primer momento hasta ahora, diciembre, que pudimos volver a abrir. Postergamos proyectos, viajes y reuniones pero lo aprovechamos para mantenimiento y algunas cuestiones postergadas en el jardín”, cuenta Ana Fernández Chaves de Pigüé que, además de tener el complejo de cabañas La Querencia junto a su esposo, es ceramista desde hace muchos años y sus productos y talleres forman parte de la propuesta del grupo INTA Turismo Rural Sierras y Pampa.
“El hecho de estar aislados, de no recibir huéspedes y los días fríos del invierno me brindaron buenas oportunidades y tiempo para trabajar en la cerámica, así que pude disfrutar de los pocos beneficios de la cuarentena, haciendo talleres y seminarios on line, donde participamos artesanos de Argentina y de distintos países compartiendo y afianzando conocimientos”.
Cabe destaca que Ana no hace una “cerámica cualquiera” sino que rescata las técnicas y diseños de los pueblos originarios de la zona. “Cuando comencé con el turismo me di cuenta de que había muy poco información sobre los pueblos originarios de aquí y que había mucho para contar, como por ejemplo que la cerámica es más simple con apenas unas grafías hechas con un palito o un hueso y de pocos colores si se la compara con la del Norte, debido al tipo de arcilla que hay”, cuenta. “Me interesa rescatar las técnicas de los pueblos que habitaban esta zona, por eso no se trata sólo de hacer ´piezas bonitas´ sino de poner en valor lo auténtico, como los cuencos bajos y anchos de arcillas rojas utilizados para la vida diaria ”.
Las técnicas a rescatar consisten en buscar arcilla en las barrancas de arroyos, prepararla, modelarla y hacer el bruñido que es sacar brillo y tapar poros con una piedra pulida. Luego viene la etapa de decorar con grafías, incisiones o pintar con engobes (arcilla líquida coloreada con pigmento mineral) o hacer la cocción en horno con leña para un posterior curado de las piezas con cera de abeja para impermeabilizar y desinfectar. Todo esto lleva mucho tiempo y este forzoso aislamiento, enfatiza Ana que siempre busca lo mejor de todo, le permitió dedicarse a este tipo de tareas y elaborar piezas que ya están a la venta (muchas de ellas) en el taller ubicado en el complejo de cabañas.
“Hoy tenemos posibilidades de volver a recibir huéspedes, con protocolos, declaración jurada y muchos cuidados”, describe Ana. “Vemos que la gente tiene ansias de salir, ver familiares y amigos pero por ahora averigua y proyecta con mucha prudencia, prefiere estar en lugares tranquilos y no muy concurridos, por eso es una buena oportunidad para el turismo rural, con trato personalizado, revalorizando y disfrutando de la naturaleza, de los sabores y las costumbres simples de lo rural o de poblaciones pequeñas”.

“Después de esa primera semana cuando empezó la cuarentena me senté a tomar cerveza en la galería y me puse a pensar qué hacer porque yo veía que todo lo relacionado a hotelería y a gastronomía se iba a cerrar”, grafica Javier Graff, cocinero profesional y responsable de haber puesto en valor la comida de su familia perteneciente a los Alemanes del Volga en su restaurante ubicado en la colonia Santa María, de Coronel Suárez.
Javier pertenece desde el inicio al Grupo INTA de Turismo Rural Cortaderas II donde comenzó recuperando los platos típicos de los alemanes del Volga, luego montó un pequeño hotel y finalmente, para despuntar el vicio de hacer cosas, empezó a hacer chocolates. Y fueron estos chocolates (que eran un homenaje a su mamá, quien trabajó en una chocolatería), quienes prendieron la mecha de la nueva ida.
“Esa tarde, cerveza en mano, decidí arrancar con todo con los alfajores. En seguida llegó Semana Santa e hice la prueba con la promoción de huevos de pascua… y en 4 días vendí una tonelada de huevos, no vendí más porque no tenía”, recuerda. “Tuvimos tan buena aceptación que al poco tiempo decidí poner la chocolatería en Suárez con los ahorros que tenía y realmente tuvimos una excelente respuesta de la gente, en invierno vendimos muy bien, quizás porque el chocolate es tan rico que siempre da una gratificación en momentos difíciles”.
Javier dice que por ahora, aunque esté habilitado, no va a abrir ni su restaurante ni su hotel porque siente que hay mucha paranoia y que al fin y al cabo le puede traer más problemas que ganancias o satisfacciones.
“Mi reinvención para cuando la actividad turística vuelva con total normalidad es tener una buena pileta en el hotel, así que la propuesta será que la gente venga a instalarse y pasar varios días y disfrutar del pueblo, del lugar y de nuestra comida. Estoy convencido de que esta es la gran oportunidad para el turismo rural porque tiene todas las condiciones necearías para respetar el distanciamiento y todo lo que se requiere”.
La entrada El nido vacío: Tres emprendedores cuentan cómo sobrevivieron esta cuarentena sin el turismo rural se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Patricio Quinos busca derribar mitos sobre el agro: “Al campo hay que sacarle 400 capas de pintura que evitan ver cuál es su color actual” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Las estructuras míticas se construyen sobre realidades que probablemente hayan existido en algún momento, pero que luego cambiaron. De todos modos el mito empieza a construir sobre lo que ya estaba, y a su vez genera contradicciones. Lo peligroso acá sería construir políticas públicas o miradas sobre algo que no existe”, advirtió a Bichos de Campo Patricio Quinos, coordinador nacional del programa de reconversión productiva Cambio Rural.
El programa que coordina este ingeniero agrónomo y estudiante de filósofía nació allá por 1990 frente a la necesidad de agrupar a productores para achicar las brechas que existían entre diferentes escalas. Se cogestiona actualmente con el INTA.
Ahora que está muy de moda la palabra “deconstruir”, Quinos comentó que “así como se empieza a deconstruir por ejemplo, el patriarcado y uno mismo, del mismo modo hay que deconstruir la cuestión agraria. Ese proceso lo deben hacer las gremiales agropecuarias, las organizaciones técnicas, las campesinas, los que diseñan políticas, los que piensan qué hacemos con la balanza comercial”.
“A mi juicio, todos miran cosas que puede ser que hayan estado en 1910, pero la pregunta es: ¿Sigue existiendo ese agro?”, se preguntó Quinos.
Mirá la entrevista completa a Patricio Quinos:
-Estamos hablando de más de 100 años. Lo grave es que con tanta historia debajo del puente los argentinos no podamos derribar los mitos. Deberían tener fecha de vencimiento
-Lo que pasa es que el mito es tranquilizador, porque no hay que probar nada de lo que está ahí.
– ¿Y qué mitos te preocupan sobre el sector agropecuario argentino?
-Está claro que el sector agropecuario de los últimos 30 o 40 años es el de un capitalismo agrario super desarrollado, vinculado a la tecnología y a una dinámica del capital que es muy alta. De hecho, el programa Cambio Rural, fue pensado por Felipe Solá en su momento, en estas dinámicas capitalistas, para evaluar qué pasaba con los que no podían subirse a ese tren. Esa es otra cuestión, pero está estudiado que hay toda una progresión en términos de sociedades que comenzaron siendo agrarias, luego pasaron a ser comerciales, industriales, y no vuelven a la sociedad agraria de 1900.
No sé la dinámica que tomará el mundo con esta pandemia, pero evidentemente las sociedades industriales van siguiendo un camino mucho más evolucionado, y acá pareciera que hay un retorno a lo natural y a volver al campo. Yo no digo que no suceda esto, pero hay que ver en qué condiciones se vuelve y a qué se vuelve, para evitar un retroceso.
-Quienes abrevan del mito suelen formar parte de una corriente anti tecnológica. En vez de evolucionar en conocimientos, renegamos de los conocimientos adquiridos. ¿Somos conscientes de lo que estamos planteando?
-Lo que pasa es que como el mito tranquiliza se tiende a pensar que vamos a estar mejor, pero hay que discutir si esto será realmente así. Otra cosa que me preocupa en ese camino de involución es que se resigne la figura del asalariado urbano obrero. En este esquema la producción industrial no puede absorber una masa de personas. Entonces, si no tienen lugar en un esquema urbano industrial, acá aparecen los mitos de 1950 o de 1960 del tipo ´vamos al campo a ver qué pasa´. Yo no sé si se maneja con esta liviandad, pero debemos ver cómo haremos, si resignar y asumir que no se puede seguir una carrera de evolución industrial, o talvez convertirte a una sociedad agraria.
-Eso de ir para atrás… ¿Aplica tanto al conservador que quiere volver a la Argentina agroexportadora que se conforma con exportar granos, como así también al hippie o rebelde que quiere volver a la agroecología como modelo anti tecnológico. ¿Desde ambas vertientes ideológicas se promueve una involución?
-En mi opinión está claro que la Argentina no anda con un solo motor. Necesitás también del motor industrial. Ese antagonismo Campo versus Industria me parece una construcción de 1950 o de 1960 donde hay un campo atrasado. El campo se desarrolló y no es un campo atrasado como en esa época. Tenemos el motor del agro y el motor de los servicios ¿Y el motor de la industria dónde está? Ese motor que no funciona expulsa población, y eso lo vimos en 1990 y en 2001, y no sé cómo lo veremos ahora con la post pandemia.
-Entre los mitos que hay que derribar en el agro argentino, ¿Te preocupa el que tiene como 100 años y que sostiene que en el agro son todos oligarcas?
-Me preocupa el estereotipo que se genera en torno al agro, pero al mismo tiempo pienso que el agro debe hacer una autocrítica en términos de cómo se muestra a la sociedad. Así como hay una discusión discursiva vinculada a la oligarquía, a las camionetas 4 x 4 y al amarrocamiento, debería oponerse una construcción discursiva vinculada a defender o mostrar las acciones y tareas que hace el agro en términos más formales. Me parece que el agro o las organizaciones del agro deberían construir su propio discurso, el cual es más tecnocrático y tecnológico, lo cual está bien, pero al cual le faltan las personas. Acá me parece muy interesante el trabajo que hizo la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo Agropecuario (FADA) en esa línea de construir un discurso, porque en muchos de sus estudios plantea: para qué necesitamos los dólares, para qué necesitamos exportar. Con esto quiero decir de que no no estoy tan seguro de que el grueso de la población sepa qué hace el agro. Hay que sacarle las 400 capas de pintura que tiene la F-100 de mitos que se han construido a lo largo de los años y que evitan ver cuál es su color actual.

-¿Y cómo definirías al agro actual?
-Primero hay que buscar un discurso local. Por ejemplo, dentro de Cambio Rural hay 40 producciones y son todas lo mismo. Las que están en La Pampa tienen un determinado tipo de productividad y acervo, y del mismo modo los que están en las zonas extra pampeanas y en el Nea. Es más complejo.
-Bueno, podemos empezar por decir que la diversidad es una idea interesante para derribar mitos. El agro es diverso.
-Hay montones de producciones y también muchas nuevas como nuez pecán, frutos secos, arándanos. No es todo soja. Lo que pasa es que, de vuelta, las construcciones de mitos se van instalando en el discurso. Ahora por ejemplo, se ven montones de mujeres rurales que hablan de otra ruralidad, con una mirada más femenina. Esas son cosas que muestran un agro más cercano en sus comunidades. De todos modos, el agro debería mostrar más cercanía con su comunidad porque la lejanía marca un corte de comunicación a veces. Yo viví mucho tiempo en Alberdi, Buenos Aires, donde hay 10 mil habitantes. Yo caminaba 6 cuadras y estaba dentro de un lote de maíz. Ahora vos le preguntabas a alguno de los chicos que allí cursaban, y no sabían qué pasaba en el campo, que se sembraba, cosechaba o qué prácticas culturales se hacían. Eso es parte de nuestra comunicación, discurso e integración con la comunidad.
Las chocleadas en el sur de Córdoba eran interesantes para mostrar eso.
Y después hay un tema vinculado a la necesidad de apropiación de la renta. Todos esos discursos también son funcionales a pensar: ´Bueno, como este es así me habilita a apropiarme de la renta que produce y aparte se lo merece porque viste cómo es´. La diversidad no es un tema menor, hay diversidad de producciones y también de sujetos. También hay que hablar acá del ecosistema de servicios. Por ejemplo, el año pasado tuvimos 4 o 5 grupos de contratistas rurales que no tienen una sola hectárea, pero que se unen dentro de un grupo de Cambio Rural, preocupados por sus costos, entre otras cuestiones. Entonces armaron esquemas mediante Excel y ese sistema/ sujeto (contratista) recién empezamos a censarlo en 2018. Hasta entonces, estaba invisibilizado.
-El contratista es una pieza clave para el agro argentino porque es la mano de obra que levanta el 80% de los granos que luego se exportan y generan divisas para el país
-Y es más, ese sujeto es un enorme agente de difusión de tecnología. Si vamos a un esquema de parcela chica, será difícil difundir esa tecnología. Por eso digo, hay que pensarlo. Cuando uno se lanza al: ´bueno, mandemos gente al campo´, debemos pensar cómo va a estar la situación productiva en términos tecnológicos.

-¿Ahí tenés los contratistas como nuevos extensionistas decís vos, llevando la tecnología, la maquinaria?
-Yo creo que tiene que haber economías de escala, porque todo esto es muy lindo pero vivimos en un sistema capitalista que precisa de economías de escala.
-Otro mito es que es imposible desarrollar políticas agropecuarias. Hay como cierta resignación mítica en el agro porque es imposible hablar con los políticos para desarrollar políticas agropecuarias ¿Lo ves así?
-No me estoy sacando el lazo con lo que te diré, pero creo que hay que mirarlo en un contexto de los últimos 30 años, y a mi me parece que hay una política agraria marcada: la liberación de materiales transgénicos, el desarrollo de fertilizantes. Si miramos los últimos 30 años y no de modo coyuntural, gran parte de la enorme productividad que tuvo el agro tiene que ver con políticas de Estado.
-Bueno, pero también uno podría pensar más bien, si no es el mercado marcándole los ritmos a la política.
-Puede ser también, pero lo que quiero decir es que hay una política. Es probable que el mercado pueda trazar eso. Cuando hablan del neoliberalismo, es eso: las corporaciones metidas dentro del Estado diseñando las políticas, y no pasó solo con Macri, pasó en los últimos 30 años.
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]]>La entrada Ruralidad en pequeña escala: Mariana Boubée elabora nuevos tés y tisanas para vivir mejor se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Mariana dice que después de muchos años de docencia sentía que había algo de su persona que aún quedaba por desarrollar, en parte relacionada con su paso por la escuela agropecuaria donde asistió y sus recuerdos de niña acompañando a su papá en su herboristería.

“Esos momentos plagados de experiencias inolvidables pedían tener un presente en mi vida. Así que colgué los libros y las aulas, y los cambié por cursos y certificaciones en fitoterapia, marketing y coaching para dedicarme a elaborar blends de té y tisanas, que diseño en función de aromas, colores, sabores y beneficios para la salud. Van surgiendo de algo que vi, probé, investigué… y sale un primer diseño que se va testeando hasta que queda rico rico”.
En los últimos tiempos Mariana ha diseñado muchos blends y tisanas con dos funciones específicas a pedido de la gente (y fiel reflejo de esta época de Covid): energizantes, promotoras de un mejor rendimiento cerebral, y relajantes, sedativas y antiestrés. También incursionó en el diseño de yerbas con hierbas, con mucha aceptación por parte de los consumidores.
“En Argentina tenemos la costumbre, al menos en el interior, de tomar un tecito post comida, aunque en sí, si nos referimos al tecito de cedrón (el favorito en casa de mi abuela alemana) deberíamos llamarlo infusión, ya que el té por definición contiene hojas de la planta de té (Camellia sinensis)”, enfatiza.
“Creo que hay un retorno a lo natural, a lo saludable, y allí es donde la gente curiosa (y claramente en una búsqueda) me contacta para incluir estas bebidas en su dieta cotidiana. Y así van cambiando los hábitos, los momentos, los gustos… Vamos expandiendo nuestras preferencias y nos animamos a probar otros sabores y otros aromas”.
Por el momento, la especialista compra té de Argentina, que consigue de muy buena calidad, asegura. Ahora bien, ¿qué hace específicamente un tea master? Conoce los secretos de preparar un buen té y puede educar a aquellos interesados en saber obtener lo mejor de una experiencia de tomar té. “Mi perfil en particular apunta a promover y ofrecer aquellos preparados que no sólo sean deliciosos y llamativos en sabores y aromas sino que también puedan generarnos bienestar físico y mental”.
Parte de su propuesta consiste en realizar jornadas itinerantes de “Bienestar y Té”, donde brinda una introducción al mundo de esta bebida, y realiza degustaciones y actividades para concientizar acerca de la importancia de mejorar la calidad de vida diaria.
“La gente se acerca buscando algo que los haga sentirse mejor, física y/o mentalmente”, cuenta Mariana. “Escuchan mis historias, mis recomendaciones, mis ideas, y se animan a adquirir esto nuevo hábito, rico y natural que les propongo. Hoy, las tisanas más vendidas son las que contienen cedrón, melisa y pasionaria, hierbas relajantes y antiestrés. Y los blends de té verde o el té matcha, por su condición de superalimento”.

“Comencé promoviendo mis productos en ferias rurales y fiestas regionales. Así que he asistido a distintas ciudades con mi stand y he podido compartir días preciosos por lugares entrañables de mi provincia, como la Fiesta del Asado de Criollo en Bordenave, la Fiesta de los Humedales en Villa del Mar, la Fiesta del Churro en Villa Iris y muchas otras”, detalla Mariana.
“Si Dios quiere, esta pandemia también pasará y volveremos a retomar esos viajes y esas fiestas con mucha alegría”.
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]]>La entrada Inédita experiencia entre contratistas de La Pampa: Comparten sus números en una plataforma, para cooperar en vez de competir se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El software de gestión digital llamado Gema fue diseñado por un contador y por un programador y es exclusivo para contratistas agrícolas. Se trata de un instrumento privado que fue avalado por la facultad de Ciencias Veterinarias de La Pampa en 2015 y que desde el año pasado forma parte de Cambio Rural, un programa que arma grupo de productores y que es manejado por el INTA.
Adrián Sánchez, contador y asesor del grupo de contratistas, explicó en diálogo con Bichos de Campo que “este grupo que se armó y que posteriormente terminó en un grupo de Cambio Rural, ya venía juntándose hace varios años de modo informal. En mi estudio particular tengo tres o cuatro contratistas como clientes, y desde 2007 venimos trabajando en Excel, haciendo gestiones económicas para saber si la actividad era realmente rentable en los servicios de siembra, pulverización y cosecha”.
Mirá la entrevista completa a Adrián Sánchez:
La zona donde trabaja este grupo de contratistas no solo abarca el noreste de La Pampa sino también el oeste de Buenos Aires, y la idea surgió, en palabras de Sánchez, “por la motivación de uno de ellos, para juntar información, no sólo para gestión personal sino también para poder ver un comparativo global. Cinco años después, con un programador que trabaja conmigo, diseñamos una plataforma web para que cada contratista pudiera acceder con un nombre de usuario y clave, pudiera cargar su información de maquinarias, ingresos y costos, y así calcular su rentabilidad. Pero a la vez buscamos que esa información sirva para comparar el promedio del grupo”.
Ver: La agricultura tercerizada: los contratistas ya trabajan sobre 80% del área agrícola
El contador y asesor de los contratistas remarcó el valor de la experiencia colaborativa entre este grupo de prestadores de servicios, y aclaró que “este es un grupo de contratistas que se conocen entre sí, que tienen una afinidad y entonces es más fácil conversar cuando nos juntamos, que lo hacemos por lo general tres o cuatro veces al año, y así evaluar los costos de cada uno”.
“Por ejemplo, si uno gasta más en reparaciones que otro, quizás se refleja en que tiene equipamiento más viejo que requiere más mantenimiento, o bien, si uno paga más intereses que otros, y seguramente eso se deba a que tiene créditos de compra de maquinaria”, mostró.
Para Sánchez, tiene valor propio un grupo de este estilo. “En 2015 había en Crespo,. Entre Ríos, una movida para formar un grupo de contratistas. Si llegaron a hacerlo, nosotros debemos ser el segundo grupo del país. Y a su vez, hay otros grupos formados en Santa Rosa, La Pampa, y en Bragado, Buenos Aires. Y entre los asesores de los tres grupos tenemos contacto y entre quince a veinte días nos juntamos para hacer intercambios”, manifestó.
Queda claro que, según Sánchez, se trata de “cambiar el chip” entre alguien que tiene que sólo quiere competir para ganar clientes, por un espacio solidario donde el intercambio de información y de experiencia les sirva a todos para mejora integral.

De acuerdo al asesor pampeano, que está preparando con este trabajo un proyecto de maestria en la Universidad Nacional de La Pampa, “partimos de que el contratista rural es un tomador de precios. Es decir, los grandes pooles o productores por lo general suelen fijar tarifas, y los contratistas terminan un poco a merced, viendo si les conviene o no tomar esas tarifas. Por eso, esta herramienta de gestión les permite ver dónde están parados y hasta dónde moverse, aceptando o no las condiciones que les da el mercado. Esa es la lógica de Gema”.
Un grupo de contratistas de La Pampa, que eligió asociarse para evaluar sus márgenes económicos, para comparar sus resultados con respecto al promedio global del grupo y así efectuar mejoras personales, y que recurrieron al INTA como modo de darle más despliegue a este emprendimiento asociativo, a través de un grupo de Cambio Rural. Hay veces en que, la unión hace la fuerza, y en este tipo de proyectos, queda demostrado.
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]]>La entrada Patricio Quinos, de Cambio Rural: “Yo no vería con malos ojos que haya una redistribución de la renta agraria dentro del sector” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Quinos relató que Cambio Rural surgió “en un momento muy concreto de la Argentina, en medio de un montón de desregulaciones. Cuando estas caían es que Felipe Solá, con muy buen criterio, decide armar un programa de contención para pequeños y medianos productores, y así surge Cambio Rural, que en la jerga es Programa de Reconversión Productiva para la pequeña y mediana empresa. Por el otro lado salió el Programa Social Agropecuario, que tenía más que ver con una agricultura campesina, no tan inserta en el mercado como sí lo estaba el sujeto de Cambio Rural”.

Quinos se animó a decir que “el programa se instauró como una política pública, porque ningún gobierno lo cambió desde la ideología. Cada gobierno le dio su impronta y cambió quizás su perfil, como fue el caso de esta última gestión -la de Macri- que levantó el perfil del productor, pero el programa no se discutió ni se removió”, aclaró.
El coordinador nacional de Cambio Rural dijo que la mirada del programa es que “hay un montón de agentes productores que necesitan asistencia técnica en el campo, y eso se distribuye en diferentes cadenas productivas, desde bovinos de carne en la Pampa Húmeda, hasta bovinos de carne en zonas extra pampeanas, pasando por la vitivinicultura, lechería, turismo rural, apicultura y más”.
Pero para que la rueda gire, Quinos consideró que “hay que replantear la matriz productiva, ya que la Argentina con un solo motor no puede andar”. También opinó que “hay que ponerle un componente social de relaciones a todo esto que hacemos, porque nadie cuestiona el valor de la tecnología, pero quienes la gestionan son personas”.
El funcionario reconoció que, a pesar de estas iniciativas, el Censo Nacional Agropecuario (CNA) 2018 refleó que los productores reciben poco apoyo estatal. “Una de las cosas que me impactó es que es mucha la cantidad de productores que asegura que no recibe asesoramiento técnico. Y esa ausencia se agrava en zonas extra pampeanas, porque la Pampa Húmeda se autogestiona digamos, tiene sus asesores privados, sus organizaciones técnicas y sus grupos CREA que barren todo el territorio, y tienen más conectividad”.
Otra cosa que le impactó a Quinos mucho del CNA es la poca cantidad de productores que llevan registro productivo y gestión económica de sus empresas. “Antes de que saliera el CNA, tratamos desde Cambio Rural, de censar a toda la población de medianos productores. Al menos es lo que nos pidió esta gestión , dejando afuera a la población de productores chicos. Y ese censo específico me sirvió para gestionar la política pública después”, remarcó.
Escuchá el reportaje completo realizado a Patricio Quinos- Parte 1:
Muchas de las demandas del productor tienen que ver con que les falta crédito. “Es verdad. Faltan créditos. Nadie niega la coyuntura actual. Ahora, si vos no tenés identificados los baches, no sabés dónde te falta el dinero y no sabés como es la rentabilidad de tu negocio, no tenés sólo un problema de tasa sino que tenés otros problemas”, aseguró Quinos.
¿Por qué pasa esto? “Se entiende que es difícil llegar a todos. El CNA relevó 250.000 productores. De modo que deberías tener un ejército infernal de asesores. No lo quiero plantear desde el garrote o el flagelo, esto de analizar por qué estamos como estamos, pero me consta que hay todo un replanteo de sistemas de extensión, de repensarlos y de hecho el INTA lo hace desde hace 4 años y los organismos multilaterales ponen dinero para evaluar hacia dónde va la extensión”.
Con respecto a las retenciones, Quinos expresó que “yo no vería con malos ojos que haya una redistribución de la renta agraria dentro del sector. Si reconocemos que un impuesto como las retenciones es bastante regresivo, por lo menos que la renta agraria se redistribuya dentro del sector, por ejemplo, promoviendo una actividad nueva, pero todo siempre dentro de la cadena”.
“El problema de las retenciones en la Argentina tiene que ver con la redistribución de la renta agraria por fuera del sector. Flujos enormes de fondos sostienen industrias que hace años mostraron un limite y que no se pueden sostener por si mismas, pero no sostienen la salud, el hambre o la educación”, agregó.
Según Quinos, “al ser Cambio Rural un programa tan amplio, de alcance nacional y que abarca 40 actividades productivas dentro de los grupos, hay producciones que están más vinculadas con el mercado interno y que perciben de otro modo lo que tiene que ver con las retenciones, con el costo de la energía o del gasoil. Por ejemplo, un tipo que riega o un productor de carne de pollo, al cual con retenciones mediante en soja y maíz le bajan los costos. Pero luego están los productores vinculados a producción de cereales y oleaginosas sienten que con las retenciones les meten la mano en el bolsillo”.
Escuchá el reportaje completo realizado a Patricio Quinos- Parte 2:
Para el coordinador nacional de Cambio Rural, “eso tiene que ver con algún rasgo de competitividad de esas empresas y con las economías de escala. La producción de cereales de la Pampa Húmeda no necesita ayuda para ganar competitividad tranqueras adentro. En cambio, del otro lado tenés problemas severos y estructurales”.
En ese sentido, apuntó que “del CNA se desprende que hay una tendencia a que se envejezca la población del campo, lo que está vinculado a la experiencia, pero también al emprendedurismo y las ganas de hacer. Yo a los 50 años no tengo ganas de hacer las mismas cosas que a los 25. Entonces, plantear reconversiones productivas a un tipo que viene haciendo peras y manzanas, y decirle que ahora tiene que hacer horticultura, no es lo mismo”.
¿Qué pasó con el pequeño productor? Quinos respondió que “quedó con una asistencia dada por la secretaría de Agricultura Familiar y por el programa Pro Huerta que funciona muy bien, y que brinda una mirada muy interesante al respecto de solucionar algunos problemas estructurales que tiene esa agricultura”.
¿Por qué no nos reconocemos como un país agropecuario y porqué el ámbito está lleno de connotaciones negativas? “El desafío que tenemos como sociedad y como sector es plantear una dirigencia que ayude a zanjar estos problemas. Para mi, la Argentina es un país agrario y no lo sabe o no quiere darse cuenta”, aseguró.
Escuchá el reportaje completo realizado a Patricio Quinos- Parte 3:
Para Quinos, “el principal dilema de la gente, alrededor del mes de abril, es cuándo entra la cosecha argentina y por qué retienen los productores y no les preocupa cuándo entran los dólares industriales por ejemplo. Pero también hay que pensar si todo el esquema no está pensado para eso, es decir, que nos borremos de la cabeza que somos un país agrario y lo pensemos más bien en términos industriales. De hecho 91% de la población vive en zonas urbanas. Todo eso es una definición política. Orientamos desde la demografía hasta los recursos presupuestarios para hacer algo que no es rural, pese a que somos un país rural”.
Y en este aspecto hizo una reflexión: “Los pueblos con menos de 2.000 habitantes son considerados rurales. Bien. Yo vivo en Alberti, que tiene 10.000 habitantes y está a 190 kilómetros de Capital Federal. Yo camino 10 cuadras y estoy dentro de un lote de maíz. Entonces ¿Es urbano o rural Alberti? Si corremos la mirada y decimos que estos pueblos, por más que tengan 10.000 habitantes, son rurales, la Argentina no es 9% rural, sino 50% rural. Entonces, ya empezás a discutir los presupuestos nacionales desde otro lugar, discutís las asignaciones, y a lo mejor las personas empiezan a considerar de otra forma la situación del país y de las producciones regionales, por ejemplo, entendiendo que toda la comunidad necesita esos ingresos”.
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]]>La entrada Nicolás Monticelli asesora a productores agroecológicos: “Se observan las ganas de salir del vértigo de la producción actual” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Hace dos años que venimos trabajando con un grupo de productores fijos en la zona de Tres Arroyos, Pringles, y algunos de Adolfo Gonzales Chaves. Todos ellos son productores extensivos y mixtos”, dijo Monticelli a Bichos de Campo.
Su visión acerca de por qué esos productores eligen dar pasos hacia la agroecología, dejando de lado el modelo de producción convencional en la región, es que “se observan esas ganas de ir hacia un sistema que les de mayor tranquilidad y que les haga salir del vértigo de la producción actual, en el que siempre se toman decisiones pensando en el corto plazo, con todo el riesgo que eso implica, lo que te hace caer en una ruleta. Me parece a mi que no es la forma en que ellos quieren vivir”, razona Nicolás.
Mirá el reportaje completo realizado a Nicolás Monticelli:
Para el agrónomo, salir de ese “vértigo” implica “cambiar la forma de caminar el campo día a día. Es proyectar en tu campo un esquema donde lo que hagas hoy repercutirá en lo que vas a tener mañana. En esa construcción, vos salís de la decisión anual, dejás de pensar de cosecha a cosecha porque no cambiás el esquema por este año nada más porque la condición del mercado sea una u otra”.
Para ejemplificar, Monticelli explicó que “hoy en día se cuestiona mucho a la ganadería, diciendo que no es rentable, o que rinde menos comparada a la agricultura”.
“Pero como la entendemos nosotros, la ganadería es necesaria para tener una agricultura barata. Entonces, una vez que esa agricultura depende de la ganadería dejás de verla como una situación particular. Entonces ahí salís del vértigo de decidir qué hacer, si una cosa o la otra. Porque se trata del todo, dejar que todo interactúe”.
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]]>La entrada Última parada en Córonel Suárez: Julieta, la directora de la orquesta se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Julieta Colonnella es la directora de esa orquesta variopinta, el alma mater. Agente del programa Cambio Rural, desde el INTA de Coronel Suárez ella se ocupa de coordinar este grupo tan particular. En esta lista figuran varios de los emprendimientos que conoció Bichos de Campo en ese partido bonaerense (hay solo un par que están fuera del grupo, pero deberían estar):
Julieta nos describe que todos estos emprendimientos tienen algo en común. “En aqellas explotaciones más pequeñas, muchos productores vieron en el turismo rural una buena posibilidad e generar más empleo, de poner en valor los inmuebles que tenían en el campo, o de poner en valor los saberes de las mujeres de la familia (que usualmente estaban más callados)”.
Mirá la entrevista completa con Julieta Colonnella:
“El grupo nos permite encadenar propuesta diferentes. y cobra sentido porque completa la experiencia para los turistas que llegan a Coronel Suárez”, afirma la especialista del INTA, que destaca que ellos no reciben grandes contingentes turísticos sino a familias, y por eso el trato es casi individual y hasta afectivo. La propuesta se apoya mucho en fiestas populares y comidas típicas de los diferentes grupos de inmigrantes que llegaron hace décadas a esta región, en especial los alemanes del Volga.
Colonnella nos explica que lo que ellos intentan es generar una ruta turística en una región productiva que no tienen grandes atractivos naturales. Pretenden que se valorice más “el patrimonio cultural que está en la ruralidad”. Nos desafía: “Yo animo a la gente que piense unas vacaciones placenteras en el campo. No se van a arrepentir porque van a descubrir la posibilidad no solo de encontrarse con la naturaleza sino conectar con la ruralidad. Es decir, conectarse con las bondades y las dificultades que tiene vivir en el campo”.
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