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La entrada “Tengo mi cierta rebeldía gaucha”, dice “El Canario” Macullia, que se las arregla para vivir como le gusta: Elaborando salames y chorizos, mientras toca la guitarra entre amigos de Campana se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>-Mi nombre completo es Antonio Aldo Macullia, de ascendencia irlandesa, pero me dicen “Canario”. Soy criador de cerdos, hacedor de chacinados y embutidos, cantor de oficio y amante de los caballos. Mi padre era bien criollo, correntino, que vino a Campana en busca de trabajo y se casó con una hija de gringos. Mi abuelo materno tenía sodería y vivían en un campo de 20 hectáreas, donde sembraban alfalfa para alimentar los percherones. Éstos tiraban de chatas con ruedas de goma maciza, con las que entregaban la soda. Además criaban chanchos, conejos, gallinas, algunas vacas y tenían caballos.

-¿Vos creciste en el medio rural?
-Sí. Yo me crié en esa casa criando esos animales y a eso me dediqué toda mi vida. Ahí aprendí todas las costumbres camperas y criollas, la pasión por los caballos y la tradición. Campana era apenas un pueblo rural. Mis hermanos, cuando iban al centro, que apenas quedaba a quince cuadras, decían “vamos al pueblo”. Hace casi 60 años, todo se repartía con caballos tirando de un carro, el pan, la soda, la leche. Y además, el “Centro Criollo Pampa y Cielo”, uno de los más antiguos de la provincia de Buenos Aires (fundado en 1961) cuya comisión aún integro con orgullo, quedaba a tres cuadras. En la cuadra de mi casa se corrían las carreras de sortija. Yo crecí compitiendo en ellas y también nos llevaban a desfilar.
-¿Cómo y por qué empezaste a tocar la guitarra?
-Por todo eso que conté es que me gusta tocar la guitarra y cantar. Y no soy el único, acá en Campana mucha gente baila y canta folklore al igual que la pasión por los caballos. Mi madre un día compró una guitarra criolla para que aprendiera mi hermana. Pero ella no la quiso y la agarré yo. Un amigo me enseñó algunos tonos y poco a poco me fui largando a cantar.

-¿Y cuándo empezaste a criar tus propios animales y a hacer chacinados y embutidos?
-Mi abuelo gringo, Antonio Busso, huyendo de la guerra había llegado a trabajar en los campos de La Pampa. En las carneadas, elaboraba chacinados y embutidos, que después siguió haciendo en Campana todos los años. Él era choricero nato y guardaba los salames en grasa. Dos de mis hermanos nacieron en Córdoba y yo nací acá en Campana, donde la familia se afincó para siempre. Hemos sido siempre productores de cerdos, aunque supimos tener algunas vacas.
-¿Es lo único que criaron?
-Cuando yo cursaba el colegio secundario, un señor de Pilar nos enseñó a criar conejos y cerdos. Entonces arranqué con mi propio criadero de conejos. Cuando se formó la cooperativa de Pilar, que integraba a 36 criadores de conejos, yo, en 1984 encontré un campo de tres hectáreas y media sobre la ruta 6, pasando Cardales. Me costó 2500 dólares y pude comprarlo porque agarré un buen trabajo. Mi padre me ayudó con 300 dólares para escriturar. Era barato porque en esa época no había nada. Construimos una casa y la granja entre mi señora, mi suegro y yo. Empecé a criar conejos, algunos chanchos y, en un campo cercano, de un ganadero, mis propias vacas. Poco a poco logré tener, además, mi pequeña tropilla.
-¿Y cómo empezaste con la elaboración de chacinados?
-Un día decidimos juntarnos entre seis productores de cerdos que éramos vecinos para llevar lechones a la feria de Capilla del Señor y traíamos capones. Pero en una época las cuentas dejaron de “cerrar” para vender los animales en pie, porque sólo ganaba el acopiador, que te pone el precio y te paga a 90 días. Yo no quise mal vender mis cerdos, porque tengo mi cierta rebeldía gaucha. Empecé a carnear mis propios lechones y a vender directamente al público o a algunas carnicerías. Pero con el tiempo, donde está ubicada mi chacra, se zonificó como “industrial” y ya no me habilitan. Entonces mudé mis chanchas al criadero de un amigo que tiene 120 madres, muy prolijo, que faenan en varios frigoríficos de la zona. En esto hay que ser responsable y hacer analizar siempre tus animales porque hasta el mejor cerdo puede llegar a tener triquinosis. Yo soy uno de sus tres vendedores, porque “hacen” capones y lechones. Le vendo a unas 12 carnicerías.
-¿Alimentás los cerdos de algún modo especial?
-Sí, sobre todo para los salames. Hoy tenemos el beneficio de una genética muy especial. Cuando el lechón se pasa de los 25 kilos ya es un “cachorro” y queda para capón. Los alimentamos con 70% de maíz, que le aporta hidratos de carbono. El maíz tiene un alcohol especial que es lo que hace que el tocino quede duro; un 25 % de expeller de soja, que tiene mucha proteína, no soja cruda, porque no le da consistencia a la grasa; y un 5 % de “núcleo” o complejo vitamínico. La soja posee casi las mismas proteínas de la carne. Se lo lleva a los 120 kilos y al carnearlo merma un 21%, quedando más de 90 kilos. Algo clave es que hay que matar el animal casi sin que se de cuenta, para que no se estrese y el PH le quede bajo y así la sal le entra mejor a los jamones y a las bondiolas.
-¿Continuás con las recetas de tu abuelo?
-Yo sabía hacer chacinados, pero fue la señora Rato, de San Antonio de Areco, la que me dio la receta del auténtico salame quintero, que elaboro de modo artesanal y sólo en invierno. Además hago chorizos parrilleros de puro cerdo, unos chorizos rellenos con trocitos de morrón y una longaniza parrillera con la misma masa del chorizo pero con semillitas de anís y de hinojo.

-¿Y cómo es la receta?
-Seguimos con la receta antigua, hirviendo el ajo en el vino, sal, pimienta, nuez moscada, orégano, comino y ají molido. Hacemos salame tradicional de puro cerdo con un 15% de tocino cortado a cuchillo y usamos los carré y los jamones del cerdo -que es la carne más magra- y les sacamos todos los nervios. Con las paletas, los fondos del cerdo –le llamamos a lo que está detrás del pechito del cerdo- y algún recorte del jamón que sobró de los salames, hacemos los chorizos y les agregamos 15% de tocino cortado a cuchillo. Además elaboramos un salame relleno con un 20% de trocitos de queso sardo. A las bondiolas y los jamones los dejamos 3 días con sal común y luego los frotamos con sal marina y los estacionamos. Antes, colocábamos 250 gramos de sal y ahora sólo 180 gramos, en un 18%. El salame lleva un 22% de sal para que seque. Usamos la tripa vacuna tradicional y a veces usamos la “chinesca”, que es la tripa de chancho. También hago morcillas con verdeo frito en una grasa especial del chancho que llamamos “pajarilla”. También, queso de cerdo y codeguines, cuya diferencia con el queso de cerdo consiste en hervir el hueso para que suelte una gelatina. Es de color blanco porque no lleva sangre cocida, como la morcilla, y yo lo hago con picante y me gusta comerlo con batata hervida, vieja costumbre de la casa de mi abuela. Del chancho se aprovecha casi todo. Los vendo a las mismas carnicerías que vendo los capones.

-¿Y qué balance hacés a esta altura de tu vida?
-Casi todos los miércoles me junto a comer y a guitarrear con los de la comisión de Pampa y Cielo. Además, con mis amigos de toda la vida los viernes eran sagrados, porque nos juntábamos en una carpintería a comer asado y a guitarrear. Pero se suspendió por la pandemia y los añoro mucho. Menos mal que los sábados en mi campo llega el “Chingolo” a hacer un guiso, o Darío y el “Caño” a comer asado, con sus facones. Acá sigo con mis chanchos, mis salames, mi guitarra, mis caballos, satisfecho de haber aprendido a hacer todo de manera digna y con mucha dedicación. Tengo tres hijos, Facundo, Camila y Julieta, que hace picadas caseras y las vende por las “redes” bajo la marca “Sabores del campo”. Graciela, mi esposa y mis hijos siempre me han acompañado en este proyecto familiar. Los sábados y domingos organizamos cabalgatas turísticas con nuestros caballos. Gracias a Dios he tenido suerte porque puedo trabajar de lo que me gusta, cultivar las costumbres criollas y disfrutar de mi familia y mis amigos.
Les quiero dedicar la milonga corralera “Reservado”, del Vasco Don Víctor Abel Giménez.
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]]>La entrada Guerra de consignas en torno a los agroquímicos: Al #BastadeVeneno de los artistas, la industria respondió con un #BastadeMiedos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>No es la primera campaña de este tipo. Aunque se ignora quién la organiza y la financia, reunió un montón de caras notables detrás del lema o hastag #BastadeVeneno, reclamando por un cambio total del sistema productivo que elimine este tipo de insumos.
Lo que si ha sido curioso frente a tan furibundo ataque contra los sistemas de producción convencionales ha sido la reacción de la Cámara Argentina de Sanidad Vegetal y Fertilizantes (Casafe), que reúne a los principales jugadores de esa industria asociada al agro. Los fabricantes de agroquímicos -o “fitosanitarios”, como a ellos les gusta llamarlos- se lanzaron a responder con su rpopia consigna: #BastadeMiedos.

Luego de remarcar con fina ironía que “la producción agropecuaria no es ficción” y por lo tanto no debería ser materia demasiado opinable para los actores o músicos, Casafe remarcó que “detrás de todos los alimentos y productos hay miles de profesionales del agro, científicos y reguladores que estudian durante muchos años para garantizar la seguridad de lo que consumimos y utilizamos”.
“Somos personas que al igual que ustedes se preocupan por lo que comemos, por el ambiente y por la salud. Por eso nosotros también decimos basta. Basta de estigmatización, basta de grietas, basta de argumentos sin ciencia, #BastaDeMiedos”, remarcó la industria en su mensaje.
Casafe también destacó que, incluso aunque utilicen insumos de origen químicos, “todos los sistemas de producción trabajan con principios agroecológicos y pueden convivir” perfectamente entre ellos. Y apuntó que “es importante que, en vez de sembrar miedo, sembremos responsabilidad. Nosotros siempre defendemos una única causa: la producción responsable para todos los argentinos”.
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]]>La entrada En el Día Internacional de las Mujeres Rurales se presentó la campaña “Manos Rurales”, que busca visibilizar la diversidad de los quehaceres en la ruralidad se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Es en ese marco que este viernes la Red de Mujeres Rurales (RMR), una agrupación conformada por más de 100 organizaciones distribuidas en todo el territorio nacional, lanzó la campaña “Manos Rurales”, con el fin de recorrer la diversidad presente en los quehaceres de la ruralidad argentina y destacar el potencial de la acción colectiva.
Las mujeres y niñas rurales representan más de un tercio de la población mundial. En América Latina y el Caribe viven 58 millones de mujeres rurales. Si bien el 43% de la fuerza de trabajo rural corresponde a mujeres, a nivel territorial muy pocas de ellas reciben ingresos por su labor y poseen como consecuencia un limitado acceso a la tierra, a los recursos naturales y a los servicios.
Según los datos brindados por ONU Mujeres, las mujeres rurales “garantizan la seguridad alimentaria de sus comunidades, generan resiliencia ante el clima y fortalecen las economías. Sin embargo desigualdades de género tales como leyes y normas sociales discriminatorias limitan su pleno potencial, situándose muy por detrás de las mujeres urbanas y los hombres”.
Es con eso en mente que la campaña Manos Rurales pretende impulsar la visibilizarían del trabajo rural de las femineidades, construir vinculaciones, iniciativas y contenido valioso para incidir en la toma de decisiones en el ámbito público y privado.
Nos acercamos al #DíaInternacionaldelasMujeresRurales. Lo celebraremos recorriendo los diversos quehaceres en donde tomarán protagonismo nuestras #ManosRurales.
Te invitamos a seguir la nueva campaña en nuestras redes @redmrurales pic.twitter.com/sZiZ6bdmak
— Red Mujeres Rurales (@redmrurales) October 14, 2021
“Estar entrelazadas ofrece la oportunidad de la co-creación de proyectos, llegando a lugares que nadie ocupa, abriendo puertas a todas las mujeres que desean sumar su mirada para transformar la sociedad”, señalaron desde RMR.
A continuación agregaron: “Esas manos rurales se manifiestan a seguir soñando con desarrollar sus vidas vinculadas a la ruralidad, con equidad en el acceso a los derechos, para crecer, realizarse y ser felices en el ámbito donde cada una elige vivir, siendo protagonistas de su propio destino”.
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]]>La entrada “Las frutas del Alto Valle son buenas por naturaleza”: La Cámara de Fruticultores lanzó una campaña para aumentar el consumo de peras y manzanas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La campaña es poner en marcha un anhelo que teníamos hace muchos años. La idea es trabajar en dos sentidos: aumentar el consumo per cápita de peras y manzanas, y revalorizar al sector productor”, comentó a Bichos de Campo Marcelo Loyarte, director ejecutivo de CAFI.
Argentina es la primera exportadora mundial de peras del hemisferio sur, y la quinta en manzanas. Este sector productivo representa más de 40.000 hectáreas cultivadas, más de un millón y medio de toneladas producidas y más de 450 mil exportadas. Sin embargo, desde hace varios años los números del consumo interno de estas frutas han estado en una constante baja. En Argentina el consumo per cápita de manzana llegó a estar en los 12 kilos y hoy ese número ha bajado a los 6,5 kilogramos. Las peras por su parte, se han mantenido entre 1,8 y 2,1 kilos.

Según indicaron desde la Cámara, esto se debe principalmente a dos razones. La primera es que la fruta siempre fue considerada como un postre, y por tanto ha perdido la competencia contra las campañas de marketing de aquellos productos industriales más elaborados.
“En todo lo que es la mayor sofisticación del consumo de postres, con herramientas de marketing más avanzadas e inversión en publicidad, nosotros nos fuimos quedando atrás y ahora la idea es recuperar ese terreno. Ya no hay duda de que su consumo es saludable, ahora hay más conciencia”, señaló Loyarte.
La segunda razón se vincula a la baja en el poder adquisitivo de los consumidores, que ha impactado de lleno en la demanda de alimentos frescos como frutas y verduras.
Mirá el spot publicitario:
-¿Por qué considerás que no se pudo avanzar con esta campaña antes?- le preguntamos al director.
-Es complejo. Requiere recursos y una estrategia. La agenda sectorial siempre se nos complicaba con otros temas, pero esta vez dijimos que había que arrancar. Seguramente se convertirá en algo más grande, en donde participen más empresas. Esto está abierto a seguir trabajando para ampliarlo.
-¿En qué sentido plantean la revalorización del sector productor?
-Nosotros decimos que las manzanas y las peras son buenas para cuatro cosas: son buenas para el medio ambiente, para la economía y la sociedad, para la salud y para la producción. Dedicarse a eso está bueno y consumirlo también está bueno. Para nosotros hay mucho de valor en lo que hace a la producción, empaque y comercialización, y así lo queremos mostrar. Por eso la campaña va a contener no sólo recomendaciones y acciones para adaptar el consumo, sino también para que la gente conozca dónde y cómo se produce la fruta.
La campaña se enfocará principalmente en los consumidores de AMBA, en Rosario, en Santa Fe y en Córdoba capital.
-¿Cómo ves actualmente al sector?
-El 2021 es un año que terminó con volúmenes similares a los del año pasado en cuanto a mercados externos, y en lo que es mercado interno se dio una desaceleración en las últimas semanas. Si bien es cierto que hay una desaceleración estacional en esta época del año, vemos también una cierta represión de la demanda general.
A continuación Loyarte remarcó: “La campaña intenta levantar la mirada un poco más allá de la coyuntura. No vamos con ella a aumentar el consumo ahora. Sabemos que esto es un objetivo de mediano y largo plazo pero un día había que empezar”.
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]]>La entrada La economía circular empieza por casa: una empresa argentina fabrica biodigestores en bolsa aptos para la agricultura familiar se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los biodigestores permiten tratan los desechos orgánicos de las explotaciones agropecuarias, de modo tal que, además de disminuir la carga contaminante, generan un gas combustible (denominado biogás) y un biofertilizante líquido conocido como “biol”, que contiene en un valioso mix de nitrógeno, fósforo y potasio.
Los grandes biodigestores instalados en el país, que son pocos aún debido al elevado nivel de inversión que requieren, utilizan el biogás producido para generar energía eléctrica e inyectarla a la red en el marco del programa oficial RenovAr, pero los establecimientos más pequeños no tienen escala suficiente para acceder al mismo.

Sin embargo, esas pequeñas explotaciones también pueden emplear biodigestores de menor porte, como los que fabrica, por ejemplo, Dario Donate junto a su equipo, los cuales permitirían generar biogás que puede ser usado en una hornalla o para contribuir a la calefacción de un hogar, además de generar biol. “Para mí el producto más importante que se genera es el biol”, aclara Donate a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a Darío Donate:
Donate montó una empresa junto a un par de socios llamada Econer, la cual se dedica a la fabricación de biodigestores en bolsa, flexibles y de carga semicontinua; también instalan equipos de energía solar.
La firma oriunda de la localidad bonaerense de Campana celebró un convenio con el INTA, mediante el cual ésta proveerá cinco biodigestores para ser colocados en la región Pampeana, Cuyo, Nea Noa y en la Patagonia, con el propósito de que técnicos del organismo oficial estudien el funcionamiento de los equipos, además de evaluar la producción de biogás y las características del biofertilizante producido en función de los desechos tratados. “La idea es que estos equipos, que tratan los desechos orgánicos, puedan ser aprovechados por la agricultura familiar”, manifiesta el emprendedor.
De acuerdo a Donate, los biodigestores se fabrican en diferentes tamaños y pueden ser utilizados en establecimientos pecuarios de pequeña y mediana escala a un costo muy razonble. Eso sí, aclara Donate: “Debe haber créditos que ayuden a los productores a poder adquirirlos, porque si vos le decís al productor que debe pagar la parte de su primer año de fertilización más el biodigestor, no le dará la economía para poder hacerlo”.
La bolsa biodigestora se compone de tres bocas: en una se carga el estiércol del animal (aunque también se puede llenar con cualquier desecho orgánico); por otra boca sale el fertilizante líquido y por una válvula superior se desprende el biogás. “Lo que hacemos en definitiva es volver a reciclar todo lo que sale del animal, de hecho reciclamos casi el 70% y con un muy bajo nivel de acidez”, resalta.
La bolsa más pequeña de las que fabrica Econer genera de 3 a 5 horas de biogás diario y extrae entre 100 y 150 litros de bio fertilizante por día. Donate considera que “una vaca bostea el 8% de su peso, o sea que si pesa 500 kilos, bosteará 40 kilos y ya con eso se podría alimentar un biodigestor chico”.
Ahora bien, el emprendedor indica que “no todas las bostas rinden igual”. Por lo general, la recomendación es arrancar con purín de cerdo y luego se le pueden empezar a sumar de a poco otros desechos. Con respecto al purín de cerdo, el mismo día que comienza a ser cargado en el biodigestor ya se genera metano aunque para alimentar una cocina requiere, como mínimo, 20 días; es la más efectiva en este sentido. En cambio, la bosta de vaca tarda un poco más.
Producir biogás con estiércol ya es un hecho en Argentina, a partir de un biodigestor flexible
En cuanto a estiércol de cabras, Donate precisó que “tenemos una bolsa instalada en Salta que funciona en base a ese recurso y viene bien, pero necesita una cierta trituración porque se sedimenta mucho y debe entrar lo más molida posible, para que luego las bacterias trabajen bien dentro del biodigestor”.
Econer ya cuenta con dos protototipos instalados: uno en la Escuela agraria “El Tatú”, de Campana, y otro en la chacra Canario Maculia, en Los Cardales, donde funciona un criadero de cerdos. Además, instaló un pequeño biodigestor en el tambo Lactocuyo, en San Juan, para transformar los desechos de sus 120 vacas en ordeñe.
Foto portada: gentileza diario La Auténtica Defensa de Campana
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]]>La entrada Hoy es el día del asado: Claudio Valerio, un ingeniero historiador, asegura que todo nació en Campana se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Cuál es el origen de uno de los cortes de carne más tradicionales que nunca suele faltar en las parrillas argentinas: la tira de asado? Fue ese el tema que quedó rondando en la cabeza de Valerio, un ingeniero mecánico y electrónico, actor e historiador vocacional, que luego de una charla informal con un amigo se decidió a investigar para llegar a establecer dónde nació ese corte tal y como se lo sirve actualmente. Su conclusión fue que tuvo su origen en la localidad de Campana.

Este hecho sucedió durante el siglo XIX, con la instalación del frigorífico The River Plate Fresh Meat Co. en el pueblo bonaerense que crecía a orillas del Río Paraná de Las Palmas, en el actual territorio de Campana. El frigorífico fue fundado en 1882 y cerró en 1926, pero dio inicio al proceso de industrialización en la zona.
Relata Valerio, autor de un libro sobre este asunto, que los principales compradores de la carne argentina eran por esos tiempos los ingleses, que preferían los cortes con más carne y menos hueso y grasa. Por eso, el costillar entero era un corte de descarte en el frigorífico. Pero en vez de tirarlo, lo consumían los empleados, acostumbrados a asar porque muchos de ellos provenían del campo o el interior del país.
“Se asaba a la cruz con el cuero, el matambre y la falda, así se preparaba desde el 1600. Los curas franciscanos, por ejemplo, se lo daban a los obreros que trabajaban en la construcción de iglesias y así también lo consumían los gauchos”, explica Valerio, quien llegó a la conclusión de que el cambio y el surgimiento de la tira de asado como se consume actualmente –o tal vez con alguna ligera variación– se produjo con una innovación tecnológica implementada en el frigorífico campanense: el uso de la sierra para fraccionar mejor la res.

Según estima Valerio, es a partir de la incorporación de ese novedoso elemento que se pudo comenzar a cortar el hueso del costillar, ya que hasta el momento los trabajadores sólo contaban con una cuchilla para faenar y por más filo que tuviera era imposible poder atravesarlo. Entonces desde ese momento pudo cortarse el costillar, separarle el cuero, el matambre y la falda, y ahí queda el asado de tira.
La investigación le permitió al ingeniero conocer más sobre la historia del partido bonaerense y algunos datos le resultaron sorprendentes: “Los hermanos Luis y Eduardo Costa innovaron en la alimentación del ganado para obtener una mejor carne. Además fueron ellos y Justa Lima de Atucha quienes donaron lo necesario para que se realizase el primer envío a Europa de carne vacuna en barcos con cámaras frigoríficas. Fue la mayor matanza de animales”, cuenta Valerio.
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]]>La entrada Gustavo Idígoras: “El 94% de la cosecha de soja pasó por el Sistema BolsaTech” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En cifras, Idígoras reveló que “el 94% de la cosecha sojera pasó por el sistema Bolsatech establecido el Inase (Instituto Bacional de Semillas), y de ese total, el 15% contenía tecnología Intacta RR2 PRO”. Ese fue el desarrollo de Monsanto que armó todo el despiole en el mercado, ya que la multinacional comenzó a imponer cláusulas abusivas a los productores y hasta llegó a realziar controles sobre los granos en los puertos y acopios. El nuevo sistema es un mix de aquello, pues los controles en busca de semillas y eventos quedaron en manos de las bolsas y el propio Estado.
El ex agregado agrícola en la Unión Europea indicó que, concluida la campaña 2016/17, “hay más de 45 millones de toneladas ya registradas y testeadas, con más de 250.000 operaciones comerciales, y no ha habido un sólo problema”. Luego agregó: “Sinceramente creo que estamos construyendo un sistema íntegro, en donde toda la cadena está participando para tratar de tener más tecnología en Argentina”.
Hace unos días, dirigentes de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) habían reavivado la polémica pues advirtieron a los productores que “los forwards de soja 2017/18 –con entrega a partir de marzo de 2018– se están realizando con la cláusula Monsanto, la cual establece el cobro compulsivo de regalías en caso de detectar tecnología patentada por terceros”. es decir, denunciaban una suerte involución desde el Sistema Bolsatech, pues éste no había sido prorrogado para la nueva campaña.
Al respecto, Idígoras, replicó: “Creo que el comunicado de CRA parte más de un desconocimiento que de un hecho puntual. Hay mucha tranquilidad, y aunque puede haber casos específicos de situaciones comerciales puntuales de algunos productores que pueden reclamar o considerar indebida alguna facturación, sabemos que eso es algo que existe en todo tipo de operaciones comerciales, y generalmente se resuelve de modo positivo. Descarto que sea un problema de fondo o conceptual”.
Escuchá el reportaje completo a Gustavo Idígoras:
Respecto de la tecnología Intacta y su grado de adopción, el consultor privado ligado a la industria semillera enunció que “hay una tendencia creciente para los próximos años, con una mayor presencia en el NOA y NEA, y con una mejora en zona Núcleo”.
Idígoras consideró que si se consolidan los controles del BolsaTech, el marco actual “da garantías para seguir trabajando por hacer un país creíble en uso de tecnología, y con posibilidad de tener nuevas inversiones nacionales e internacionales, tanto en soja como en trigo”.
En el mismo sentido incluso quitó relevancia a la Ley de Semillas, cuyo debate está pendiente de tratamiento en el Congreso. “El debate parlamentario, podrá existir luego, pero si logramos alcanzar un alto estándar de cumplimiento de las resoluciones actuales, estaríamos todos conformes”, indicó.
Por lo pronto, la vigencia de la resolución que regula el comercio de semillas de soja “fue extendida hasta el 28 de febrero de 2018” y el Ministerio de Agroindustria “está planeando su extensión de manera permanente a los efectos de evitar que haya algún escenario de inestabilidad. Por eso esperamos para octubre de este año, tener una resolución que cubra toda la campaña 2018 y las futuras campañas”, concluyó.
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