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La entrada La historia de Claudia y Ezequiel, dos apicultores argentinos en Canadá: No piensan regresar porque allá tienen mil oportunidades, aunque a veces tropiecen con los osos se publicó primero en Bichos de Campo.
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En enero de 2011 regresó a la Argentina a buscar a su familia. En 2012, Caly viajó con sus hijos como turista. Vivieron 3 meses en la ciudad hasta que alquilaron con opción a compra una casa con 62 hectáreas, a 20 kilómetros del pueblo, en una zona de pasturas, ganadera. A los tres años, cuando pudieron obtener la residencia, la compraron con un crédito a 25 años, porque allá cuesta menos pagar una casa en cuotas que alquilar, explican ellos. Tienen 15 ovejas, 2 chanchos, pavos, un pony, perros, gatos y 60 pollos.
En 2014 iniciaron su propio proyecto de apicultura, al que le pusieron “Clover Fields Apiaries”, que significa “Apiario en campos de trébol”. Compraron 30 familias de mil abejas cada una, de Nueva Zelanda, y 30 abejas reinas, en tubos que les enviaron por avión. “Nosotros queríamos comprar bien puras de la raza Caniola”, explica Ezequiel. Más tarde sacaron otro crédito para comprar maquinaria y materiales, para poder tener más colmenas. Hoy tienen 6 apiarios con unas 30 colmenas cada uno y habilitaron en su casa la sala de extracción y fraccionamiento, mediante un trámite accesible.
“Producimos miel multifloral. En esta región hay floración constante. La abeja puede quedarse no más de 10 días sin flor. Extraemos una vez por año, o a lo sumo hacemos dos cosechas. Lo primero que florece es el diente de león, luego el trébol blanco y el rojo. En Julio, la alfalfa y el meliloto o trébol amarillo, que estamos plantando en el campo porque mejora el suelo, proveyéndolo de mucho nitrógeno, y es una fuente constante de néctar para las abejas”, detalla Caly.
Los canadienses consumen mucha miel. Caly sale a entregar a unas 10 tiendas en un radio de hasta 600 kilómetros de su chacra. Además, venden en 3 ferias, los sábados. Comenzaron vendiendo miel líquida y luego agregaron, cremada, que elaboran con una batidora de panadería y se vende mucho, en envases de vidrio. También en envases de plástico de 3 y de 7 kilos. Luego, sumaron miel con canela en polvo. Ahora también juntan polen, lo deshidratan y venden en estuches de material reciclable. Además venden mucha cera en barras de medio kilo, y protector labial de cera y aceite de coco.
Ezequiel hoy sigue trabajando afuera, en una fábrica de trailers, desde las 6 a las 14. Ellos saben ahora que necesitan llegar a las 500 colmenas para que el negocio le permita a Ezequiel dejar su trabajo alternativo y dedicarse de lleno a las abejas. Caly está a cargo de la chacra y de la operación apícola. Se levantan a la 4:30 y las dos hijas a las 5:30 para alimentar a todos los animales y luego ir a estudiar. Cuando regresan a la tarde, vuelven a darles de comer. El pequeño Igor también ayuda y se hizo cargo de alimentar a los pollos. A fines de agosto es tiempos de cosecha y trabajan todos en ello. La escuela se suspende si la temperatura pasa los 35 grados bajo cero.

“Acá el invierno dura unos 5 a 7 meses. La temperatura más baja, desde que estamos en Canadá, fue de 42 grados bajo cero. En invierno tenemos un metro y medio de alto de nieve en la puerta, pero las máquinas pasan temprano, limpiando los caminos, para que pueda llegar, por ejemplo, el transporte escolar, que es gratis, como también las escuelas primaria y secundaria y los hospitales. Pero los chicos de 14 a 15 años ya tienen sus trabajos y pueden ahorrar para pagarse luego un terciario o la universidad. Acá, la cultura del trabajo es primordial y la gente trabaja toda su vida. Conocemos a un matrimonio, que a sus 60 años de edad acaban de fundar su propia empresa”, explican.
En esas latitudes el trabajo agrario tiene sorpresas y recordaron: “Hace una semana nos entró un oso a un apiario y nos rompió como 7 colmenas. No, los cajones, pero sí los cuadros, porque buscan la miel y las larvas. Entonces decidimos mudar el apiario ese mismo día y terminamos a las 3 de la madrugada”.

Iara y Malvina se inscribieron en un programa nacional de agricultura por el que niñas y niños desde los 9 años de edad pueden criar a un animal, ya sea una vaca o un chancho, para fomentar la cultura pecuaria desde la infancia. Todos los meses deben informar sobre su peso y dos veces al año el Estado los inspecciona.
“Un chico de 16 años de edad acaba de vender un novillo en 10.000 dólares canadienses y debe haber invertido en criarlo, unos 2000. Acá hay muchos programas de fomento del trabajo y muchas becas para los jóvenes”, dicen. Además, ellas tienen 6 colmenas propias y crearon su propio canal de Youtube para contar cómo las mantienen, e incentivar a las chicas y chicos de su edad a que tengan sus propias colmenas como ellas. Es el segundo año que las invitan en el pueblo para realizar un taller de apicultura para chicos de entre 9 y 15 años de edad. Caly y Ezequiel realizan en familia una reunión semanal de trabajo, en la que evalúan y establecen metas, para involucrar a sus hijos y que se reconozcan protagonistas y futuros herederos de la empresa familiar.
Actualmente toda la familia se encuentra expectante, Malvina, la hija de 14, de edad, fue seleccionada para participar en un concurso de apicultura con jóvenes de 12 y 17 años. Cada año se realiza en un país diferente y en 2022 Malvina deberá competir en Rusia.

En enero próximo esta luchadora familia cumplirá 10 años en Vanderhoof. “Los canadienses nos recibieron bien y son muy amables con nosotros. La amistad no es como en nuestro país. A los gringos no podés `caerles` en su casa sin avisarles antes. Pero no extrañamos tanto –señala Ezequiel- porque `tranqueras adentro escuchamos a Larralde, Los Chalchaleros, y tomamos mate. Solemos comer asado, menos en verano, que está prohibido debido a los incendios. Pero la carne de acá no es como la de Argentina. Mis amigos me tildan de yankee, pero yo vivo como cualquier paisano argentino. Un kilo de yerba nos cuesta unos 10 dólares canadienses, pero nos damos el gusto”.
Ezequiel nos quiso compartir la canción que más escucha allá: Un día me fui del pago, de y por José Larralde.
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]]>La entrada ¿Y a mi por qué me miran? Canadá informó sobre el contagio masivo de Coronavirus en un criadero de visones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Jaspinder Komal, jefe del departamento de veterinariuo de la Canadian Food Inspection Agency, informó de urgencia a la OIE (Organización Veterinaria Internacional), que 200 visones del establecimiento, sobre un stock total de 15.000 ejemplares de esa especie, se habrían contagiado de SARS-CoV-2.
El gobierno canadiense sospecha de un contagio desde los humanos a los visones, una especie que ha estado en el ojo de la tormenta, en el medio de la crisis por el Covid-19, debido a que en novi9embre pasado, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, comunicó la decisión de su país de sacrificar a 17 millones de visones por una mutación del coronavirus que podía propagarse a los humanos.

Mientras se buscan esclarecer la relación entre visones y este virus, el informe sanitariod e Canadá dice lo siguiente: “El 3 de diciembre de 2020 se diagnosticaron positivos a COVID-19 trabajadores de un criadero de visones. Los visones no mostraban signos clínicos en ese momento. El 4 de diciembre, los visones de los que se habían tomado muestras en la granja dieron positivo a SARS-CoV-2 en el laboratorio provincial (PCR E_Sarbeco) y se confirmó que eran positivos en el Centro nacional de enfermedades animales exóticas por PCR (RT-PCR en tiempo real SARS-CoV-2 para E y RdRp). En los días siguientes a la toma de muestras se produjo un aumento de la mortalidad (1%)”.
Por ahora murieron cerca de 200 ejemplares.
Dice que enciclopedia Wikipedia que “el visón americano (Neovison vison) es un mamífero carnívoro de la familia de los mustélidos que se asemeja a la marta. Tiene la cabeza ancha, orejas muy cortas y pelaje lustroso de color pardo uniforme, con una raya más oscura en el dorso y patas cortas con pies anchos. Su piel es muy estimada por la industria peletera”. Recientemente, alguien agregó a esa información coloquial sobre la especie que “se ha detectado una versión modificada del virus SARS-CoV-2 en visones, con la posibilidad de generar contagios de visones a humanos. Esto ha llevado a su sacrificio masivo en países como Dinamarca y España”.
En Dinamarca, estos sacrificios masivos tuvieron muchas objeciones de la oposición y los defensores de los derechos del animal. Por lo poco que se pudo averiguar hasta ahora desde la ciencia, la mutación del virus detectada en visones se produce en una parte del virus conocida como proteína espiga, importante para la inmunidad y objetivo de futuras vacunas y tratamientos.
El ministro de Sanidad danés, Magnus Heunicke, aseguró que aún no había datos de que dicha mutación causara síntomas más graves de covid-19. Pero lo cierto es que durante el verano en el Hemisferio Norte, España y los Países Bajos también tuvieron que sacrificaron miles de visones, mientras que Rusia informó que piensa vacunar todo su stock de visones.
“Sabemos que los visones se contagian de personas, pueden infectarse y luego transmitirse el virus entre ellos. Y ahora está volviendo a los humanos”, dijo a la BBC la profesora Joanne Santini de la University College of London (UCL).
El caso del brote en Canadá parece confirmar estas sospechas.
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