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La entrada En el primer Congreso del Cannabis convocado por el gobierno se presentaron los desafíos que se vienen para desarrollar ese cultivo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El encuentro abrió con el Ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, quién volvió a remarcar la importancia del desarrollo de esta industria para la generación de empleo en el corto plazo. “Se podrían generar 10.000 puestos de trabajo nuevo”, sostuvo.
“Argentina tiene un sector agropecuario con trayectoria y experiencia para desarrollar este cultivo. Posee experiencia en materia de investigación y desarrollo para generar las variedades en la genética y la mejoras de semillas. Es una actividad que genera gran cantidad de eslabones, tanto hacia atrás como hacia adelante, lo que implica que hay más de 200 productos o subproductos vinculados al cultivo del cannabis”, afirmó el ministro.
Cannabis medicinal: INTA trabaja en once proyectos de investigación localizados en siete provincias
La Cámara de Cannabis Argentina (ArgenCann), integrada por distintos emprendimientos y actores de toda la cadena productiva de este cultivo, fue parte central de este debate sobre la amplitud que puede llegar a tener este sector productivo.

Su presidente, Pablo Fazio, explicó durante que congreso que esta industria cuenta con tres pilares fundamentales: el medicinal, que contempla el trabajo con medicinas alternativas, suplementos dietarios, dermocosmética, entre otros; la producción industrial de textiles, bioplásticos, celulosa, biocombustibles y otros derivados del cáñamo industrial, y el consumo adulto responsable que comprende, por ejemplo, la producción de flores secas.
En este sentido se refirió a las diversas áreas de trabajo que se abren dentro de este sector. En primer lugar consideró a la investigación y al desarrollo de material genético y bancos de semillas. Esto irá de la mano del desarrollo de empresas Agrotech, que pongan su tecnología de monitoreo de cultivos al servicio de sistemas de trazabilidad. Se desprende de eso también la construcción de invernaderos y el trabajo agronómico con sustratos, biofertilizantes, bioiluminación, nutrición vegetal, etc.
Una segunda área de trabajo es la producción primaria del cultivo en indoors, pero también a cielo abierto y “greenhouse”. Allí se iniciará una primera fase de testeos que también estará presente en la tercer área de trabajo que Fazio definió como la post cosecha y el momento de almacenado, secado y empaque.
La investigadora Paula Lanzelotti, integrante de ArgenCann, señaló en referencia a eso la importancia de los estudios de calidad que se están realizando sobre la producción obtenida, ya que serán los que permitan poner en valor a la planta, además de permitir clasificar entre genéticas con más o menos grado de THC, el componente de la planta que actúa con efecto psicoactivo. El cannabis que se autoriza para utilización industrial y medicinal debe tener menos de 1%.
Siguiendo con la cadena, la misma estará integrada también por los trabajos aplicados a la extracción y purificación de activos y la manufactura a escala, para lo que el desarrollo I+D será muy importante.
Finalmente se contempla el desarrollo de sistemas de logística, distribución y comercialización a pacientes, usuarios, y comercios, lo que también podrá potenciar los servicios de marketing, consultoría médica, entre otras.
¿Qué desafíos reconoció ArgenCann? La necesidad de definir un plan estratégico de desarrollo para esta industria, iniciativa que por estos momentos está en consideración en Diputados; la importancia de trabajar apelando a la sustentabilidad del sistema; la rápida habilitación de la exportación y la construcción de un mercado interno; la habilitación del CBD (otro componente de la planta) dentro del Código Alimentario Argentino para facilitar la producción y comercialización de alimentos y suplementos dietarios, y el combate del mercado informal.
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]]>La entrada Gaia Eyewear: Desarrollaron anteojos hechos 100% a base de cáñamo y ya los exportan a Latinoamérica y Europa se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Si bien es cierto que aún falta mucha investigación y experimentación alrededor de esta planta que durante años estuvo prohibida, hay quienes lograron capitalizar sus propiedades, ingeniándoselas para no cruzar los límites legales, y que hoy se transformaron en exponentes de esta nueva industria.
Tal es el caso de Gaia Eyewear, una empresa que logró desarrollar anteojos fabricados 100% a base de cáñamo y que ya lleva más de seis años de presencia en el mercado. Fue casi de casualidad que el ingeniero industrial Mariano Percivale, de Quilmes, aplicara esta materia prima en su emprendimiento, que en 2014 le permitió lanzar los primeros marcos de cáñamo del país.
La avances en su investigación lo llevaron a ganar el premio Innovar en 2017 y a recibir llamados de compradores de todo el mundo. Hoy Gaia Eyewear exporta sus productos a España, Holanda, Colombia, Brasil, Uruguay y Ecuador.

-¿Por qué cáñamo y no cualquier otra planta?- le preguntamos a Percivale desde Bichos de Campo.
-Elegí el cáñamo por un motivo esencial que es la sustentabilidad, una palabra más compleja de lo que la gente piensa. La sustentabilidad tiene que tener sí o sí cuatro patas: una ecológica asociada al medio ambiente, el cáñamo es una planta que devuelve entre un 15% y 20% de nutrientes al suelo; una económica ligada a la generación de valor agregado y rentabilidad; una social en la que genere un efecto positivo en la sociedad, y una cuarta que es la eficiencia técnica. El cáñamo es muy eficiente, porque con poca materia se hace mucho producto.
La variedad de Cannabis que utiliza es la Sativa L. Dado que en Argentina todavía no se pueden comercializar las semillas de cáñamo de forma legal y para realizar una producción a escala se requieren muchas de ellas, Percivale importa su materia prima en forma de fibras largas que luego debe procesar en su taller.
¿Y cómo se procesa el cáñamo? Es en este punto donde aparecen una variedad enorme de técnicas distintas, todas dependientes del producto que se busque elaborar. Si se quisiera obtener un derivado textil, por ejemplo, la fibra de cáñamo podría hilvanarse con otras de algodón. Si el objetivo es producir papel puede extraerse nanocelulosa directamente desde su caña.

En el caso de Gaia, se perfeccionaron técnicas para igualar la volumetría del plástico y lograr un material igual o más fuerte que él, menos pesado, más duradero y sobre todo degradable. Eso, combinado con distintas maderas reutilizadas como lapacho, anchico o cedro, permite producir los marcos tanto para anteojos de sol como recetados.
En el taller, del que forman parte siete personas, también se realiza el ensamblado de los cristales que les provee una óptica con la que se encuentran asociados.
“El plan del cáñamo es generar una revolución sustentable en Argentina y que el país sea una potencia sustentable en pocos años. Para lograr eso hay que dejar bien plantada la industria nacional en todo el país y que sea competitiva, de alta calidad y genere trabajo. Queremos pisar fuerte afuera”, aseguró Percivale a este medio.

Además de ser emprendedor, este ingeniero forma parte de Proyecto Cáñamo, una asociación civil sin fines de lucro que se especializa en la divulgación científica del uso del cáñamo industrial, a través de cursos, conferencias, talles y charlas.
“Creo que el camino para crecer es generar valor agregado, exportar y traer divisas. Ni este ni el anterior gobierno saben cómo exportar. Todos salen a vender con los mismos productos que ya hacen otros países”, comentó.
-¿Cómo se beneficiaría tu negocio si finalmente sale esta ley para el cáñamo industrial?
-Se beneficiaría porque podría conseguir la materia prima más fácilmente. Uno podría generar sus propios cultivos y formar toda la cadena de valor. Eso es esencial: tener la materia prima para investigarla, para trabajarla de la manera que quiero, sin tener que conseguir únicamente un tipo de fibra. Hoy solo estamos usando un 2% de la planta.
Según se informó desde el Ministerio de Producción, esta industria podría generar 10.000 puestos de trabajo, 500 millones de dólares anuales en ventas al mercado interno y otros 50 millones de exportaciones. La iniciativa para crear un marco regulatorio de ella continúa siendo debatida por el Congreso Nacional.
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]]>La entrada Elogio para Manuel Belgrano por haber traído el cáñamo al país: Tiene media sanción el proyecto de ley para impulsar los otros usos del cannabis se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Qué propone el proyecto de ley? Regular todo aquello que haga al registro e inscripción de semillas, cultivo, cosecha, almacenamiento, fraccionamiento, transporte, distribución, procesamiento, comercialización y cualquier otra etapa o actividad económica que integre la cadena productiva del cannabis. Salvo, claro, para fines recreativos.
Para ello se creará la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (ARICCAME), en el ámbito del Ministerio de Desarrollo Productivo, que deberá controlar y emitir las autorizaciones administrativas correspondientes para la importación, exportación, cultivo, producción industrial, fabricación, comercialización y adquisición, por cualquier título de semillas de la planta de cannabis, del cannabis y de sus productos derivados.

Esa agencia trabajaría en coordinación con los ministerios de de Salud, de Seguridad, de Agricultura, Ganadería y Pesca, de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la ANMAT, el SENASA, el INASE, el INTA, el INTI, la AFIP, la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP) y los demás organismos públicos con competencia específica en la materia como las universidades.
La iniciativa se financiara con las tasas de control y fiscalización de los sujetos autorizados, con partidas del presupuesto nacional, con los ingresos por emisión de licencias de importación o exportación, y por multas por incumplimiento entre otras.
Durante el debate los senadores retomaron lo dicho por Matías Kulfas en las reuniones informativas previas: “Esta ley fomentará el desarrollo de la cadena productiva y generará 10.000 puestos de trabajo en el corto plazo”.
En este sentido, el titular de la Comisión de Agricultura, Adolfo Rodríguez Saá dijo: “Esta producción tiene cualidades ambientales importantes. Tiene una alta resistencia de adaptabilidad y mejora la estructura del suelo. El cultivo tiene huella negativa de carbono porque tiene capacidad de extraer contaminantes del suelo y no demanda la utilización de herbicidas. El cáñamo siempre fue legal en el mundo y lo fue en Argentina Lo que estamos sacando es esa prohibición que había impuesto la dictadura militar”.
Para reivindicar la llegada de este cultivo al país, las senadoras Silvia Giacoppo y Anabel Fernández Sagasti recordaron el impulso que Manuel Belgrano quiso darle al cáñamo en Argentina.

“Belgrano en 1795 redactó un texto en el que exponía las utilidades del cáñamo y el lino, una especie de manual de instrucciones que hizo el prócer sobre el desarrollo de estas plantas. Claramente había visto el desarrollo y el potencial de estas plantas en Europa, donde habían servido estas plantas para exterminar la pobreza. Con esta ley estamos haciendo honor a un gran pensador”, dijo Fernández Sagasti.
De la vereda de la oposición, el rionegrino Alberto Weretilneck argumentó que la marihuana es “mucho más dañina que el alcohol y que se trata de una droga de inicio”. Hay que aclarar que aunque la planta es la misma, la variedad de cáñamo industrial no tiene los componentes psicoactivos que tiene su prima hermana, la que se fuma.
Laura Rodríguez Machado, desde Córdoba, consideró que las prioridades deberían ser otras. “Nos prohíben la producción de carne, nos liquidan la generación de biocombustibles, nos meten retenciones y venimos acá a sancionar una ley que desarrolle el cultivo de cannabis, que va a controlar el ejecutivo nacional que nos prohíbe todas las otras cosas. No lo vamos a aceptar”.
El proyecto ya fue girado a la Cámara de Diputados para su tratamiento.
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]]>La entrada Avanza en el Congreso el proyecto para regular el cáñamo industrial: “Los cálculos nos permiten proyectar la creación de 10.000 puestos de trabajo”, aseguró Kulfas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Es un mercado global emergente y una ventana de oportunidad. Argentina tiene la potencialidad para el desarrollo. Los cálculos conservadores y cautelosos nos permiten proyectar, en tres años, la creación de 10.000 puestos de trabajo. Podemos tener una década de crecimiento del sector”, señaló Kulfas en el encuentro.

Argentina ya cuenta con la Ley 27.350, que regula la investigación médica y científica del uso medicinal, terapéutico y/o paliativo del dolor de la planta de cannabis y sus derivados. Sin embargo, esta puso límites muy estrictos a las investigaciones relacionadas al sector productivo.
En el año 2000 la producción de cannabis en el mundo era de una tonelada por año. Actualmente ronda las 500 toneladas y se estima que seguirá creciendo de manera exponencial.

Las fibras del cáñamo pueden ser utilizadas en la industria para innumerables producciones: textiles, elementos de construcción, papel, cartón, refuerzos para el concreto y moldeado de autopartes, combustibles, productos cosméticos y distintos suplementos para la alimentación, entre otros.
Según la cartera de Producción, para el año 2025 se proyecta que esa nueva industria podría generar 500 millones de dólares anuales en ventas al mercado interno y otros 50 millones de exportaciones.
El proyecto de ley, que fue presentado por primera vez en el marco del Consejo Económico y Social, promueve mecanismos de autorizaciones para los productores y comercializadores, además de estrategias de seguridad, fiscalización y trazabilidad en la cadena.

También prevé la creación de la Agencia Regulatoria de la Industria de Cáñamo y del Cannabis Medicinal, ente que sería el encargado de regular y fiscalizar toda la tarea productiva del cannabis y el cáñamo. El organismo funcionará dentro de Desarrollo Productivo y será integrado por representantes de los ministerios de Salud, Agricultura, Ciencia y Tecnología, y Seguridad.
“Planteamos legalizar su producción y excluirla de estupefacientes. Corresponde incorporar al marco de la ley para garantizar que la actividad esté regulada y pueda acceder al financiamiento”, indicó Kulfas y aclaró que se trabajara con una variedad de cannabis específica que tiene baja concentración de THC, es decir el componente que hace que la planta sea psicoactiva.

“Es una industria que genera encadenamientos productivos de alto valor agregado. Hay más de 200 bienes y servicios relacionados a la cadena. Es una industria que se puede desarrollar de manera desconcentrada porque hay espacio para todos”, aseguró el ministro.
El próximo viernes se realizará una nueva reunión informativa y se estima que el proyecto podría estar listo para ser dictaminado la próxima semana.
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]]>La entrada ¡El cáñamo industrial no se fuma! El oficialismo y la oposición en Diputados buscan liberar su producción y abrir nuevos mercados se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Qué busca el proyecto? Permitir y regular la producción de cáñamo de forma industrial y dar lugar a distintos proyectos productivos. En los fundamentos la iniciativa, la diputada señaló todos lo que se puede obtener a partir de este cultivo: fibras textiles, elementos de construcción, papel, cartón, refuerzos para el concreto y moldeado de autopartes, biocombustible, productos cosméticos y distintos suplementos para la alimentación, entre otros.
Como ya ha mencionado Bichos de Campo en otras oportunidades, el cultivo de cáñamo es más que porro o aceite medicinal, y para aquellos con reticencias a los compuestos psicoactivos que puede tener esta planta, el proyecto aclara en su artículo tercero: “Se considera cáñamo industrial a las semillas, plantas y partes de la especie cannabis sativa L., así como a sus extractos, que contengan hasta el límite máximo de concentración del componente químico delta9 tetrahidrocannabinol (THC), no pudiendo superar el 1%”. En criollo: con este cultivo no se va a drogar nadie, doña Rosa.
En este sentido, en diálogo con la revista THC Brawer dijo: “La idea de este proyecto es sacar al cáñamo industrial de la persecución penal de la ley de estupefacientes y desarrollar una industria en Argentina.”
Agregó que este tipo de producción abre puertas a nivel internacional y menciona en los fundamentos del proyecto, una lista de países que ya explotan este cultivo: Australia, Canadá, Chile, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Hungría, Italia, Japón, Holanda, Nueva Zelanda, Polonia, Portugal, España, Suecia, Suiza, Uruguay, entre otros.
Otro de los argumentos para apoyar esta regulación es su bajo impacto ambiental. La producción de cáñamo puede servir de sustituto de materiales contaminantes como plásticos y fibra de vidrio, en la producción de autos, y además no degrada la tierra al no requerir de la aplicación de agroquímicos para erradicar malezas o plagas. La diputada aseguró que su huella de carbono es negativa.
A pesar de que el cierre de sesiones está cerca –el 30 de noviembre-, el proyecto cuenta con gran apoyo y se espera que pronto gire a comisiones para realizar reuniones informativas con especialistas. En la Cámara de Senadores existe una iniciativa similar del senador oficialista Alfredo Luenzo, que le otorga al tema un mayor peso para ingresar en agenda.
La entrada ¡El cáñamo industrial no se fuma! El oficialismo y la oposición en Diputados buscan liberar su producción y abrir nuevos mercados se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Buscan una nueva agenda para el cannabis en la Argentina: Dejar de lado los prejuicios para liberar la potencia del cáñamo industrial se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A menos de un año de su creación, esta cámara propone patear el tablero y fomentar una nueva discusión sobre la producción cannábica en el país, que se quedó congelada en una ley que habilitó el uso del aceite medicinal solo para un tipo de afección y con mucha regulación desde el sector público.
Ya hemos visto en Bichos de Campo que el cannabis es mucho más que porro o aceite medicinal. El cáñamo industrial es el mismo cultivo, aunque con una proporción diferente de una sustancia. Afirmó Pablo que son muchísimos los proyectos productivos que podrían dispararse a partir de la rehabilitación de ese cultivo (que ya se sembraba en la vieja Argentina, por ejemplo para hacer las suelas de las alpargatas).
“Pero la única manera de hacer esto es teniendo un debate adulto, informado, desprejuiciado, con información, números, viendo lo que pasa en el mundo”, aseguró Fazio. De esto viene este reportaje.
Mirá la entrevista a Pablo Fazio:
Son muchos los productos que podrían generarse a partir de la producción industrial de cáñamo, una de las variedades de esta planta que tiene menos de un 1% de concentración de la sustancia psicoactiva THC. Desde la producción de fibras para la industria textil, hasta el desarrollo de bioplásticos y el reemplazo de materiales de construcción.
“Si se da la oportunidad de dar este debate y se encuentra un marco regulatorio para poner en marcha una agenda en torno a capacidades rurales, esta es una oportunidad para muchas provincias argentinas”, afirmó el presidente de la cámara del cannabis.
El objetivo es poner en valor la agenda de desarrollo económico, a partir de los avances de la investigación científica, a los fines de desarrollar nuevos negocios, generar empleo, valor agregado e innovación en el país. “No queremos inventar algo, copiemos las buenas prácticas que hay en el mundo respecto de esto y aprovechemos esta oportunidad que se le abre a la Argentina”, reclamó el directivo canábico.
Desde la cámara se advirtió que la agenda del cannabis suele estar dividida entre la despenalización del consumo recreativo para adultos y la lucha de las madres que buscan difundir el desarrollo de subproductos, en especial el aceite, para tratar determinadas patologías de sus hijos.
“La única forma de hacer esto es no mezclar debates. Debatir las cosas una por una”, pidió Fazio, convencido de que también hay espacio para promover de entrada el cultivo del cáñamo industrial en el país.
Hace un tiempo, Bichos de Campo habló con Diego Bertone, un agrónomo que se ha convertido en uno de los principales promotores de este cultivo:
La entrada Buscan una nueva agenda para el cannabis en la Argentina: Dejar de lado los prejuicios para liberar la potencia del cáñamo industrial se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Juan Ardissone: El argentino que cumplió su sueño de producir cannabis medicinal en Uruguay se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>O sea que el resumen de esta nota debería ser que el argentino Juan Ardissone está a punto de cumplir el sueño de realizar su primera cosecha de cannabis medicinal en Uruguay.
“Logramos atravesar todos los trámites para hacerlo. Es un cultivo muy regulado, aunque sean dos cultivos diferentes. El cannabis recreativo pasa por otros entes y regulaciones. Esto es cannabis medicinal, con el objetivo de cosechar flores para extracción de aceite”, nos cuenta Juan, parado entre las 2.000 plantas que puso en producción dentro de un campo ganadero en Mercedes, lindero al Río Negro, en Uruguay. Allí su plantación ocupa 2 hectáreas, pero por ahora con una muy baja densidad de plantas.
Estas plantas de cannabis son las mismas que se usan para la producción de marihuana, aunque en este proyecto se optó por una línea genética especial que permite que la concentración de los cannabinoides psicoactivos (el famoso THC) sea menor al 1%. Por ende, no hay cuelgue. Las proporciones de ciertas sustancias dentro de la flor que se cosechará, establecen las diferencias entre un cannabis para uso recreativo y este cultivo, que Ardissone denomina claramente como cáñamo medicinal.
“El fin de esta producción es extraer aceite de CBD, que es cannabidiol, un componente que tiene muchos beneficios para la salud”, nos ratifica Ardissone.
Leer también: ¿Qué es el CBD?
Mirá la entrevista completa con el emprendedor argentino:
La cosecha de las flores, que se realizará entre fines de marzo y principios de abril, no se decidirá a ojo ni habrá intuición. Nada parecido. Los socios del proyecto realizarán previamente algunos análisis para determinar el contenido exacto de CBD en el total de los aceites. “Tenés que estar jugando todo el tiempo para no pasarte de THC (el componente psicoactivo, que debería estar por debajo del 1%) y al mismo tiempo obtener la mayor concentración de CBD. Ese es el momento justo” para la cosecha, nos dice Juan.
En este campo de Mercedes, a unos 50 kilómetros de Gualeguaychú, la tierra para implantar cannabis se empezó a trabajar a fines de septiembre: primero se aró, luego se armaron camellones, se inocular biorganismos benéficos. Luego en noviembre se armó el sistema de riego por goteo y en diciembre se colocaron los plantines, que ya tenían un mes de germinación. En las últimas semanas la principal tarea fue colocar mallas sobre las plantas, para evitar daños por el viento y otros factores. Los pájaros vuelan felices entre ellas. No les hacen daño y por el contrario sirven para controlar las plagas.
Ver Diego Bertone: “Como la soja, el cannabis se puede sembrar en todo el país”
Nos dice Ardissone que lo ideal hubiera sido implantar los plantines un tiempo antes, pero que se demoraron los papeles y finalmente la habilitación tardó más de la cuenta. “Esta primera temporada la retrasamos por temas burocráticos y perdimos dos meses en los que las plantas podrían haber estado a suelo”, indica el productor. Por esa misma razón fue que optaron por plantines y no por sembrar la semilla, que es una posibilidad concreta.
Los ciclos del cultivo casi coinciden con los de un maíz o una soja. Pero Juan nos dice que “lo que se suele hacer es adelantar algunos estados vegetativos dentro de un invernadero para salir en septiembre ya con una planta conformada. Pero si vos querés haces 100% autor (desde la semilla), germinás a fines de septiembre”
-¿Y es un cultivo complicado?- le preguntamos-
-La planta es muy rústica, se la banca. Tiene un hábito de crecimiento muy voraz. Vos le das lo que necesita y crece firme, sana y fuerte. Lo que si requiere es estarle encima, es un cultivo muy intensivo. Tenés que tener un esquema de control de plagas, hacer poda, aireación, cuidarlo de los hongos. Estamos todo el tiempo tratando de airear la planta y desmalezando.
Mas tarde nos explicará que el cannabis es una planta anual, que reacciona a determinado fotoperíodo: cuando nota que se viene el invierno empieza a florecer para generar semillas. “Nosotros no queremos que eso suceda y por eso se utilizan todas hembras y la plantación no tiene machos para que no polinicen. Además cosechamos antes de que pueda llegar a tener el grano”, indica Juan.
Ver Según los agrónomos, se podría cultivar cannabis hasta en la Patagonia
En la campo de Cannabhanga llama la atención los amplios pasillos entre los surcos y la distancia (más de 1 metro) entre plantas, Juan nos dice que fue una decisión para esta primera temporada. “No queríamos tenes una alta densidad para zafar de que si se enfermaba una planta se enfermaran todas. Ahora tenemos problemas, pero son muy localizados. Al estar separadas, zafamos de eso. También nos permite usar el tractor o mover tierra de un lado a otro. Es más rápido y más ágil”, relata el emprendedor.
-Falta poco para la cosecha… ¿Será manual no?
-La cosecha es manual, aunque tiene varios procesos. Hay una parte que consiste en sacar las flores del tallo y en otra parte se debe dejar el cogollo sin hojas. Luego está todo el proceso de secado y guardado, que no es menor. Ahí hay mecanización. Tiene que ser rápido, limpio y muy organizado. Si lo hacés mal, todo el proceso previo no sirvió de nada.
-¿Entonces se necesita de gente bien preparada?
-Mas que gente preparada se necesita gente con ganas y buena actitud, que tenga ganas de trabajar y de aprender. No son tareas complicadas.
De esta primera cosecha de cannabis medicinal, Ardissone espera obtener unos 100/150 gramos por planta, cuando un rendimiento óptimo debería rondar los 400 gramos. Pero él se siente muy conforme con la experiencia: obtendrá unos 200 kilos en total, que venderá a un precio todavía incierto.
“Los precios están variando mucho. Estados Unidos tuvo este año una siembra récord, y como es un cultivo muy nuevo, no es un commoditie, no hay un precio fijado. Entonces hay que tener contactos y un producto de calidad”, relata el emprendedor.
Ver Cannabis medicinal: Forman una cámara para promover su producción en la Argentina
-En Argentina ya está comenzando a producirse cannabis para uso medicinal, pero con tutela de los gobiernos. ¿Tendrá futuro el cultivo?- lo interrogamos a Ardissone.
-Lo debería tener y ya está en proceso, no falta mucho. Pero creo que por la dimensión agrícola de la Argentina el cultivo debería mirar hacia algo más industrial, ya sea para alimentación o para fibra. Esta es una de las plantas con la que más productos podés lograr. En la Argentina hay una veta muy importante para el cáñamo como fibra y alimento. El alimento es el mejor del mundo, porque el cannabis tiene el mejor perfil de aceites omegas y grasa saturadas, además de 23 de los aminoácidos esenciales.
Juan muestra su entusiasmo por este cultivo y lo propone como parte de las rotaciones agrícolas en el país. “El cannabis ayuda a regenerar suelos que estén complicados, tiene una exploración radicular muy grande y aporta mucha materia orgánica. Solo hay que ver cómo podés manejar las malezas, con coberturas, algunos verdes en invierno para poder hacer un cultivo a gran escala”, nos cuenta.
-¿Y hay materia gris en la Argentina para hacerlo?
-Somos muchos en Argentina los que estamos en el ámbito del cannabis, e incluso hay mucha gente de la Argentina trabajando en otros países. Solo falta la desregulación.
El suyo es un caso concreto.
La entrada Juan Ardissone: El argentino que cumplió su sueño de producir cannabis medicinal en Uruguay se publicó primero en Bichos de Campo.
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