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La entrada Leandro Ayala se vinculó con el cannabis en la galería Bond Street y ahora quiere desarrollar a partir de ese cultivo una agroindustria en el Chaco se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Hoy Ayala dirige otras seis unidades de negocios vinculadas con ese cultivo, entre ellas un medio especializado en esta nueva industria. La última novedad es que está organizando una muestra dedicada a las variedades industriales, la “ExpoIndustria Cannabis & Cáñamo”, que tendrá lugar en Resistencia, Chaco, el 19, 20 y 21 de noviembre.

Ayala se considera un militante cannábico, por su necesidad de transformar realidades, pero a la vez se siente un empresario, por su manera de hacerlo desde un lugar productivo. Con ese ímpetu organizó este evento sobre la industria del cannabis nada menos que en Chaco, una provincia que considera tiene gran potencial para la industrialización del cannabis y, además, a la que le vendría bien crear nuevas fuentes de trabajo. Según su definición, allí se asentarán las bases de lo que será “el nuevo paraíso cannábico” para Argentina.
-¿Por qué elegiste el Chaco para hacer esta Expo?
-Porque las provincias del norte siempre tuvieron mayores grados de desigualdad. Entonces nuestro objetivo era poder hacer un entramado productivo en el Chaco. Además en materia de cannabis, en el norte se puede producir a gran escala. Jujuy ya puso primera. San Juan, La Rioja y Mendoza están yendo por el mismo camino. Y, particularmente, la provincia del Chaco reúne ciertas condiciones políticamente estratégicas, por estar cerca de Paraguay o Brasil, que nos invita a llevar esta matriz productiva.
En el evento espera una asistencia de 120 mil personas a lo largo de los tres días. Tendrá talleres académicos, charlas y un “congreso” donde científicos, médicos e ingenieros agrónomos expondrán las virtudes del cannabis del cáñamo, la variedad de la misma planta que tiene fines industriales y no se utiliza para el mercado recreativo.
Para el empresario cannábico, hoy es el mejor momento para impulsar un desarrollo del cultivo a gran escala. “Tiempo atrás no había mucha gente que hable de esto. Hoy Argentina ya cambió: te podes inscribir en el Reprocann (Registro del Programa de Cannabis), podes cultivar. Definitivamente la coyuntura es otra”, remarcó, aunque sin dejar de mencionar “algunos atropellos” que todavía se cometen contra los cultivadores desde las fuerzas de seguridad.
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]]>La entrada En el primer Congreso del Cannabis convocado por el gobierno se presentaron los desafíos que se vienen para desarrollar ese cultivo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El encuentro abrió con el Ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, quién volvió a remarcar la importancia del desarrollo de esta industria para la generación de empleo en el corto plazo. “Se podrían generar 10.000 puestos de trabajo nuevo”, sostuvo.
“Argentina tiene un sector agropecuario con trayectoria y experiencia para desarrollar este cultivo. Posee experiencia en materia de investigación y desarrollo para generar las variedades en la genética y la mejoras de semillas. Es una actividad que genera gran cantidad de eslabones, tanto hacia atrás como hacia adelante, lo que implica que hay más de 200 productos o subproductos vinculados al cultivo del cannabis”, afirmó el ministro.
Cannabis medicinal: INTA trabaja en once proyectos de investigación localizados en siete provincias
La Cámara de Cannabis Argentina (ArgenCann), integrada por distintos emprendimientos y actores de toda la cadena productiva de este cultivo, fue parte central de este debate sobre la amplitud que puede llegar a tener este sector productivo.

Su presidente, Pablo Fazio, explicó durante que congreso que esta industria cuenta con tres pilares fundamentales: el medicinal, que contempla el trabajo con medicinas alternativas, suplementos dietarios, dermocosmética, entre otros; la producción industrial de textiles, bioplásticos, celulosa, biocombustibles y otros derivados del cáñamo industrial, y el consumo adulto responsable que comprende, por ejemplo, la producción de flores secas.
En este sentido se refirió a las diversas áreas de trabajo que se abren dentro de este sector. En primer lugar consideró a la investigación y al desarrollo de material genético y bancos de semillas. Esto irá de la mano del desarrollo de empresas Agrotech, que pongan su tecnología de monitoreo de cultivos al servicio de sistemas de trazabilidad. Se desprende de eso también la construcción de invernaderos y el trabajo agronómico con sustratos, biofertilizantes, bioiluminación, nutrición vegetal, etc.
Una segunda área de trabajo es la producción primaria del cultivo en indoors, pero también a cielo abierto y “greenhouse”. Allí se iniciará una primera fase de testeos que también estará presente en la tercer área de trabajo que Fazio definió como la post cosecha y el momento de almacenado, secado y empaque.
La investigadora Paula Lanzelotti, integrante de ArgenCann, señaló en referencia a eso la importancia de los estudios de calidad que se están realizando sobre la producción obtenida, ya que serán los que permitan poner en valor a la planta, además de permitir clasificar entre genéticas con más o menos grado de THC, el componente de la planta que actúa con efecto psicoactivo. El cannabis que se autoriza para utilización industrial y medicinal debe tener menos de 1%.
Siguiendo con la cadena, la misma estará integrada también por los trabajos aplicados a la extracción y purificación de activos y la manufactura a escala, para lo que el desarrollo I+D será muy importante.
Finalmente se contempla el desarrollo de sistemas de logística, distribución y comercialización a pacientes, usuarios, y comercios, lo que también podrá potenciar los servicios de marketing, consultoría médica, entre otras.
¿Qué desafíos reconoció ArgenCann? La necesidad de definir un plan estratégico de desarrollo para esta industria, iniciativa que por estos momentos está en consideración en Diputados; la importancia de trabajar apelando a la sustentabilidad del sistema; la rápida habilitación de la exportación y la construcción de un mercado interno; la habilitación del CBD (otro componente de la planta) dentro del Código Alimentario Argentino para facilitar la producción y comercialización de alimentos y suplementos dietarios, y el combate del mercado informal.
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]]>La entrada Cannabis medicinal: INTA trabaja en once proyectos de investigación localizados en siete provincias se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La Ley de Cannabis Medicinal”, nombre que recibe la norma sancionada en 2017, es el marco legal imprescindible para el estudio de Cannabis spp. bajo estándares de calidad y control, a través de la investigación científica y estudios agronómicos. Actualmente el INTA trabaja en once proyectos de investigación y desarrollo distribuidos en varias provincias gracias a la reglamentación de la ley instrumentada por el decreto 738/2017.
El objetivo general del trabajo es la obtención de materiales vegetales y el desarrollo de técnicas de manejo y metodologías específicas para la producción de la planta de cannabis y sus derivados, como el aceite medicinal, entre otros.

“Hoy, el INTA cuenta con la capacidad para iniciar diferentes actividades de investigación, desarrollo e innovación en lo referido a la producción de cannabis y sus derivados”, afirmó Silvina Lewis, directora del Instituto de Recursos Biológicos (IRB) del Centro de Investigaciones y Recursos Naturales (CIRN) del INTA y responsable titular ante el Consejo Consultivo Honorario de la Ley 27.350 por INTA.
Con recursos para proveer germoplasma en un futuro cercano e iniciar el desarrollo de variedades, registrarlas y obtener la experiencia en la producción de cannabis medicinal, el INTA avanza hacia “la generación de nuevas capacidades para emprender, en un futuro, la producción e investigación en C industrial”, dijo Lewis, para luego agregar que “en cannabis medicinal es clave generar conocimiento con sustento científico, porque algo que va a tener un uso medicinal requiere productos de calidad”.

¿Qué acuerdos se han gestado hasta el momento? Según la investigadora, no todos los convenios tienen por objetivo el cultivo de cannabis, dado que algunos “involucran capacitación en la temática o colaboración para encarar futuros convenios específicos”.
El más avanzado es el que se firmó con la provincia de Jujuy en 2019, del que participa la empresa estatal Cannava SE, mientras que en San Juan se trabaja con el cultivo en predios de la provincia a través de la empresa estatal CaMe.
En la misma línea, en el INTA Pergamino, provincia de Buenos Aires, está vigente un convenio con la empresa Pampa Hemp SAS y recientemente se aprobó otro con la empresa Menelik SA.
En el predio del Centro de Investigaciones en Recursos Naturales del INTA Castelar, específicamente en el Instituto de Recursos Biológicos, se lleva adelante un convenio con BCBD Medicinal SA, una empresa privada con presencia en distintos países del mundo. En ese predio se inició la preparación del terreno para las obras de construcción de invernáculos para cultivos, lugares indoor y laboratorios.
También se realizará otro proyecto de investigación en predios del municipio bonaerense de General Lamadrid, del cual participará el INTA Balcarce.

“Será un espacio que reunirá la investigación y la introducción de genética con el objetivo de inscribirlas en el registro de variedades del INASE y también para generar nuevas variedades, para ser utilizadas como insumos en diferentes investigaciones, en laboratorios públicos nucleados en ANLAP, universidades y otros institutos de INTA”, especificó la investigadora.
Hacia el sur, el Centro Regional Patagonia Norte, con la participación de las experimentales de Bariloche y Alto Valle, firmó un convenio de colaboración con la ONG Ciencia Sativa y una empresa que realizará el estudio de trazabilidad del cultivo.
En cuanto a los últimos convenios aprobados, Lewis aclaró que uno corresponde a la provincia de Córdoba, entre el Centro de Investigaciones Agropecuarias del INTA y la empresa privada Produsem SA; otro al Centro Regional Santa Fe del INTA junto con el gobierno provincial y el Laboratorio Industrial Farmacéutico, y el último entre el Centro Regional Salta, desde la estación experimental, con el gobierno provincial de Salta y el Fondo Especial del Tabaco.
María Laura Sandoval: “No sólo se puede sino que la producción de cannabis debe ser agroecológica”
Fotos: INTA y BCBD Medicinal SA
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]]>La entrada María Laura Sandoval: “No sólo se puede sino que la producción de cannabis debe ser agroecológica” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Para comprender cómo viene el panorama en el mientras tanto, Bichos de Campo consultó a María Laura Sandoval, quien es especialista en cannabis y cáñamo, además de embajadora de la Asociación Latinoamericana de Cáñamo en Argentina.
-¿Qué formas existen actualmente para realizar un cultivo de cannabis de forma legal?
-Hay dos formas. La primera es por la Ley de Investigación Nº 27.350, con los proyectos autorizados por la autoridad de control (Secretaría de Medicamentos y Tecnologías Médicas, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación). En este caso, deben ser proyectos de investigación, pero también existe un formato de convenio con esta autoridad con el fin de cumplir el objeto de la ley, que es el de brindar acceso a derivados de cannabis con fines medicinales a pacientes con diversos diagnósticos.
-¿Y la otra forma?
-Mediante un instituto que está presente en la Ley 27.350, que es el Reprocann, o Registro de Autocultivadores (como se lo conoce), que permite que usuarios de cannabis con fines medicinales puedan inscribirse para tener un cultivo en su casa, así como también transportar consigo flores o lo que se conoce como “aceites”. El registro es muy simple, se hace mediante la aplicación “Mi Argentina”, y necesita una receta médica emitida por profesional registrado en el Reprocann.

-En cuando al cultivo en sí, ¿qué condiciones y cuidados requiere?
-Depende de cual sea la finalidad. Por ejemplo, si hablamos de un cultivo de cáñamo a cielo abierto, la especie es muy noble: sus raíces son amplias y esto incluso favorece en la poca aparición de malezas, y va a estar bien siempre y cuando no haya exceso de agua. En términos generales, en los mercados, se solicita trazabilidad desde punto cero y es común que se trabaje con los estándares de Global GAP (Buenas Prácticas de Agricultura).
-Entonces, ¿se puede hacer agroecológico?
-No solo se puede sino que casi por regla general se debe. Los mercados internacionales tienen como norma general el impacto ambiental, puesto que el cultivo en sí ya es un mejorador de suelos y un especial productor de oxígeno, entre otras bonanzas que ofrece el cannabis y el cáñamo a nivel impactos positivos.
-¿Y el cannabis medicinal?
-Ahí el cultivo es más delicado porque en el uso de la flor son muchos los factores que pueden sobreexcitar la planta y aumentar su tenor de psicoactivo, por lo que los controles (las modalidades son generalmente en invernadero o cultivo 100% cerrado) se realizan sobre la humedad, las luces, la temperatura y los nutrientes. En ambas industrias (cáñamo o cannabis medicinal), los mercados rechazan el uso de químicos y se realizan pruebas respecto a residuos de metales pesados.

-Para que sea negocio, ¿a partir de qué superficie es rentable el cultivo?
-Depende del comprador que tenga el emprendedor o la empresa. En Italia es muy normal ver productores de tres o cinco hectáreas de cáñamo, y esto tiene relación con un sinnúmero de beneficios que ofrece el gobierno a los productores locales. En la Argentina dependerá de las opciones que presentemos. Primeramente está el modelo de agronegocio tradicional (una gran empresa proporciona la genética y enseña y controla los cultivos de los pequeños medianos productores); luego estará el componente innovación para ver si los pequeños y medianos generan “micro nichos” que integren procesos de industrialización (pequeños molinos de harina de cáñamo u otros procesos que utilicen subproductos de cañamiza y fibras, etcétera).
-Una vez producida la planta, ¿cómo se usa en la industria? ¿Pastillas? ¿Aceites?
-En el uso medicinal o terapéutico, en general hablamos de tres clases de productos: estándar farmacéutico (el más alto de calidad de producción y requiere grandes inversiones, puesto que se trata de cultivos 100% controlados en invernáculos); suplementos alimentarios (aquí ingresan los cultivos de cáñamo, muchos de estos productos tienen una etiqueta que dice HEMP) y cosmética terapéutica (cremas). Esto está en relación con la incipiente industria del “bienestar”, que en la mayoría de los países incluye productos que generan un buen impacto positivo en la salud humana, incluso fuera de lo que conocemos como “medicamento”. Respecto al cáñamo de usos industriales, se incluyen las semillas tostadas, harinas, industrializados de harina (pastas, galletas, etcétera), textil e industrializados de textil (ropa y calzado), alimento y salud animal y bioenergías, entre otros usos.

-¿Hay laboratorios especializados en Argentina?
-Se están creando, a partir de los proyectos de investigación ya aprobados por la autoridad de control, diferentes equipos que adquieren poco a poco la tecnología necesaria para trabajar los procesos específicos de cada proyecto. Cada laboratorio es diferente porque es muy difícil que dos laboratorios trabajen una misma genética, con el mismo propósito y de la misma manera.
-¿Cuál es el país emblema del cultivo de cannabis? ¿Por qué?
-Por lo general la gente piensa en Canadá, aunque la realidad actual de ese país en términos de cannabis presenta muchos desafíos por solucionar para mejorar el control del consumo de estos productos. Otros podríamos decir que es Israel, debido a las investigaciones que reivindicaron el uso medicinal contemporáneo, mediante el trabajo de Raphael Mechoulam. Independientemente de estas cuestiones, creo que estamos en una etapa donde los países van encontrando puntos de diferenciación a partir de sus estructuras económicas características, la aceptación social y, claramente, los cuadros regulatorios.
– Uno siente que hay interés en la Argentina por este cultivo. ¿Es así?
-Creo que en todas partes del mundo, y la prueba es el crecimiento en mercados bursátiles de acciones de empresas de cannabis, el cultivo tiene una atracción marketinera. Pero además de eso ya tenía diversos segmentos de público cautivos, desde los consumidores de uso adulto hasta los consumidores medicinales. Entonces el interés en nuestro país es de base, el mismo que en el resto del mundo, pero se le agrega el interés del sector agropecuario que engancha muy bien para trabajar en una estructura agroproductiva.

-¿Y hay interés en el agro local tradicional?
-Muchas veces escucho hablar del sistema californiano (una empresa con “hub” de almacenaje e industrialización que ofrece la genética y el “know how” de cultivo a pequeños y medianos productos con un acuerdo de precios) y me da mucha gracia porque es la estructura agroproductiva de Argentina desde hace décadas. Entonces creo que independientemente de las motivaciones particulares de cada emprendedor o empresario, acá tenemos un sistema donde el cáñamo encaja muy bien, y donde tenemos un sector de laboratorios y una creciente ola de empresas de biotecnologías que también están decididas a innovar.
-¿Cómo ve la producción y el negocio local de acá a cinco años?
-Creo que van a existir muchas producciones primarias y que la industrialización va desarrollarse en menor medida en el sector alimentario. En principio me parece que no va a haber una explosión de industrialización porque no veo las herramientas políticas, regulatorias y económicas pero ¡ojo!, no las veo hoy, pero espero estar equivocada y que realmente suceda lo mejor para todas las comunidades argentinas. Aun así, por superficie disponible para cultivos, nuestro país tendrá un papel preponderante a nivel internacional, en especial porque se trata de cultivos con suministros de bajo costo que incluso se pueden producir evitando costos operativos de materiales de importación.
-O sea que potencial tenemos…
-Sin duda. Y podemos jugar muy bien en los mercados internacionales de diversas subindustrias del cannabis y el cáñamo. Pero también vamos a ir perfeccionando las cuestiones regulatorias a medida que se vayan viendo las cuestiones que debemos modificar, lo cual es algo muy normal en la mayoría de los países que dan apertura a este tipo de negocios.
Fotos: LAIHA Latin America Industrial Hemp Association
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]]>La entrada Gaia Eyewear: Desarrollaron anteojos hechos 100% a base de cáñamo y ya los exportan a Latinoamérica y Europa se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Si bien es cierto que aún falta mucha investigación y experimentación alrededor de esta planta que durante años estuvo prohibida, hay quienes lograron capitalizar sus propiedades, ingeniándoselas para no cruzar los límites legales, y que hoy se transformaron en exponentes de esta nueva industria.
Tal es el caso de Gaia Eyewear, una empresa que logró desarrollar anteojos fabricados 100% a base de cáñamo y que ya lleva más de seis años de presencia en el mercado. Fue casi de casualidad que el ingeniero industrial Mariano Percivale, de Quilmes, aplicara esta materia prima en su emprendimiento, que en 2014 le permitió lanzar los primeros marcos de cáñamo del país.
La avances en su investigación lo llevaron a ganar el premio Innovar en 2017 y a recibir llamados de compradores de todo el mundo. Hoy Gaia Eyewear exporta sus productos a España, Holanda, Colombia, Brasil, Uruguay y Ecuador.

-¿Por qué cáñamo y no cualquier otra planta?- le preguntamos a Percivale desde Bichos de Campo.
-Elegí el cáñamo por un motivo esencial que es la sustentabilidad, una palabra más compleja de lo que la gente piensa. La sustentabilidad tiene que tener sí o sí cuatro patas: una ecológica asociada al medio ambiente, el cáñamo es una planta que devuelve entre un 15% y 20% de nutrientes al suelo; una económica ligada a la generación de valor agregado y rentabilidad; una social en la que genere un efecto positivo en la sociedad, y una cuarta que es la eficiencia técnica. El cáñamo es muy eficiente, porque con poca materia se hace mucho producto.
La variedad de Cannabis que utiliza es la Sativa L. Dado que en Argentina todavía no se pueden comercializar las semillas de cáñamo de forma legal y para realizar una producción a escala se requieren muchas de ellas, Percivale importa su materia prima en forma de fibras largas que luego debe procesar en su taller.
¿Y cómo se procesa el cáñamo? Es en este punto donde aparecen una variedad enorme de técnicas distintas, todas dependientes del producto que se busque elaborar. Si se quisiera obtener un derivado textil, por ejemplo, la fibra de cáñamo podría hilvanarse con otras de algodón. Si el objetivo es producir papel puede extraerse nanocelulosa directamente desde su caña.

En el caso de Gaia, se perfeccionaron técnicas para igualar la volumetría del plástico y lograr un material igual o más fuerte que él, menos pesado, más duradero y sobre todo degradable. Eso, combinado con distintas maderas reutilizadas como lapacho, anchico o cedro, permite producir los marcos tanto para anteojos de sol como recetados.
En el taller, del que forman parte siete personas, también se realiza el ensamblado de los cristales que les provee una óptica con la que se encuentran asociados.
“El plan del cáñamo es generar una revolución sustentable en Argentina y que el país sea una potencia sustentable en pocos años. Para lograr eso hay que dejar bien plantada la industria nacional en todo el país y que sea competitiva, de alta calidad y genere trabajo. Queremos pisar fuerte afuera”, aseguró Percivale a este medio.

Además de ser emprendedor, este ingeniero forma parte de Proyecto Cáñamo, una asociación civil sin fines de lucro que se especializa en la divulgación científica del uso del cáñamo industrial, a través de cursos, conferencias, talles y charlas.
“Creo que el camino para crecer es generar valor agregado, exportar y traer divisas. Ni este ni el anterior gobierno saben cómo exportar. Todos salen a vender con los mismos productos que ya hacen otros países”, comentó.
-¿Cómo se beneficiaría tu negocio si finalmente sale esta ley para el cáñamo industrial?
-Se beneficiaría porque podría conseguir la materia prima más fácilmente. Uno podría generar sus propios cultivos y formar toda la cadena de valor. Eso es esencial: tener la materia prima para investigarla, para trabajarla de la manera que quiero, sin tener que conseguir únicamente un tipo de fibra. Hoy solo estamos usando un 2% de la planta.
Según se informó desde el Ministerio de Producción, esta industria podría generar 10.000 puestos de trabajo, 500 millones de dólares anuales en ventas al mercado interno y otros 50 millones de exportaciones. La iniciativa para crear un marco regulatorio de ella continúa siendo debatida por el Congreso Nacional.
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]]>La entrada Elogio para Manuel Belgrano por haber traído el cáñamo al país: Tiene media sanción el proyecto de ley para impulsar los otros usos del cannabis se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Qué propone el proyecto de ley? Regular todo aquello que haga al registro e inscripción de semillas, cultivo, cosecha, almacenamiento, fraccionamiento, transporte, distribución, procesamiento, comercialización y cualquier otra etapa o actividad económica que integre la cadena productiva del cannabis. Salvo, claro, para fines recreativos.
Para ello se creará la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (ARICCAME), en el ámbito del Ministerio de Desarrollo Productivo, que deberá controlar y emitir las autorizaciones administrativas correspondientes para la importación, exportación, cultivo, producción industrial, fabricación, comercialización y adquisición, por cualquier título de semillas de la planta de cannabis, del cannabis y de sus productos derivados.

Esa agencia trabajaría en coordinación con los ministerios de de Salud, de Seguridad, de Agricultura, Ganadería y Pesca, de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la ANMAT, el SENASA, el INASE, el INTA, el INTI, la AFIP, la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP) y los demás organismos públicos con competencia específica en la materia como las universidades.
La iniciativa se financiara con las tasas de control y fiscalización de los sujetos autorizados, con partidas del presupuesto nacional, con los ingresos por emisión de licencias de importación o exportación, y por multas por incumplimiento entre otras.
Durante el debate los senadores retomaron lo dicho por Matías Kulfas en las reuniones informativas previas: “Esta ley fomentará el desarrollo de la cadena productiva y generará 10.000 puestos de trabajo en el corto plazo”.
En este sentido, el titular de la Comisión de Agricultura, Adolfo Rodríguez Saá dijo: “Esta producción tiene cualidades ambientales importantes. Tiene una alta resistencia de adaptabilidad y mejora la estructura del suelo. El cultivo tiene huella negativa de carbono porque tiene capacidad de extraer contaminantes del suelo y no demanda la utilización de herbicidas. El cáñamo siempre fue legal en el mundo y lo fue en Argentina Lo que estamos sacando es esa prohibición que había impuesto la dictadura militar”.
Para reivindicar la llegada de este cultivo al país, las senadoras Silvia Giacoppo y Anabel Fernández Sagasti recordaron el impulso que Manuel Belgrano quiso darle al cáñamo en Argentina.

“Belgrano en 1795 redactó un texto en el que exponía las utilidades del cáñamo y el lino, una especie de manual de instrucciones que hizo el prócer sobre el desarrollo de estas plantas. Claramente había visto el desarrollo y el potencial de estas plantas en Europa, donde habían servido estas plantas para exterminar la pobreza. Con esta ley estamos haciendo honor a un gran pensador”, dijo Fernández Sagasti.
De la vereda de la oposición, el rionegrino Alberto Weretilneck argumentó que la marihuana es “mucho más dañina que el alcohol y que se trata de una droga de inicio”. Hay que aclarar que aunque la planta es la misma, la variedad de cáñamo industrial no tiene los componentes psicoactivos que tiene su prima hermana, la que se fuma.
Laura Rodríguez Machado, desde Córdoba, consideró que las prioridades deberían ser otras. “Nos prohíben la producción de carne, nos liquidan la generación de biocombustibles, nos meten retenciones y venimos acá a sancionar una ley que desarrolle el cultivo de cannabis, que va a controlar el ejecutivo nacional que nos prohíbe todas las otras cosas. No lo vamos a aceptar”.
El proyecto ya fue girado a la Cámara de Diputados para su tratamiento.
La entrada Elogio para Manuel Belgrano por haber traído el cáñamo al país: Tiene media sanción el proyecto de ley para impulsar los otros usos del cannabis se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Si querés sembrar el cáñamo, hablarás con la ARICCAME ¿Cómo será el nuevo marco legal para el desarrollo del cannabis? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Estaban además de Kulfas y Basterra, el presidente del Consejo Económico y Social, Gustavo Beliz; la ministra de Salud, Carla Vizzotti; y el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza.
Aquí te presentamos el proyecto de ley:
ANTEPROYECTO DE LEY MARGO REGULATORIO CANNABIS CAÑAMO“El mercado de cannabis medicinal y cáñamo industrial crece exponencialmente a nivel global, es una nueva fuente de empleo de calidad y desarrollo productivo”, afirmó Kulfas, que viene reuniéndose con integrantes de la Cpamara Argentina del Cannabis con el objetivo justamente de elaborar un marco jurídico que pueda acompañar el desarrollo de esta actividad tan prometedora, y que se ha visto demorado en la Argentina por la penalización que hacen las leyes del consumo de cannabis para uso recreativo.
En este sentido, Kulfas explicó que “hay más de 50 países que han avanzado en algún tipo de legalización para el cannabis de uso medicinal e industrial. Esto está alentando un crecimiento exponencial de la producción. Una producción global proyectada para dentro de tres años en 42.700 millones de dólares, es decir, 14 veces más que hace diez años”. Hasta ahora los líderes son Israel, Canadá y Estados Unidos, y a nivel regional se destacan Colombia y Uruguay.

¿Y qué dice el proyecto de ley que enviará el Poder Ejecutivo al Congreso?
El primer objetivo es el desarrollo de la cadena para uso medicinal y fisioterapéutico mediante un marco regulatorio para regularizar proyectos que hoy existen (en especial de aceite de cannabis) y poder complementar la Ley 27.350, sancionada en 2017 y que regula la investigación médica y científica del uso medicinal de la planta. Su decreto reglamentario es el 883/2020.
En el caso del cannabis industrial, más conocido como cáñamo, la idea oficial es “permitir el desarrollo de esta industria, que es una variedad específica con baja concentración de THC no psicoactivo”. En algún momento histórcio el cultivo estuvo muy difundido en el país y hasta se utilizaba para la producción de las suelas de las alpargatas.

En materia de Salud, la ministra Vizzotti informó que su Ministerio ya aprobó nueve proyectos provinciales de cultivo e investigación en La Rioja, Jujuy, San Juan, Misiones, Patagonia Norte (INTA del Alto Valle), Chubut, Pergamino, el INTA Castelar y Lamadrid (Buenos Aires). “Se trata de proyectos de investigación que incluyen una etapa de producción e industrialización, lo que además de conocimiento científico genera impacto en la economía regional”, resaltó la titular de la cartera sanitaria.
En la nueva ley, el potencial económico para el desarrollo de la actividad del cannabis medicinal y el cáñamo industrial para el año 2025 se proyecta en 10.000 nuevos empleos (alto porcentaje en investigación). También se calcula que habrá ventas por 500 millones de dólares para el mercado interno y 50 millones de dólares para la exportación.
El objetivo de la nueva normativa es brindar un marco regulatorio para la inversión pública y privada en toda la cadena del cannabis medicinal y complementar la actual legislación, la Ley 27.350, que autoriza el uso terapéutico y paliativo del cannabis. En el caso del cáñamo industrial, apunta a legalizar los eslabones productivos, los de comercialización y sus subproductos. El proyecto de ley promueve mecanismos de autorizaciones para los productores y comercializadores, y estrategias de seguridad, fiscalización y trazabilidad en la cadena.

Para ello, la nueva ley dispondría la creación de una Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (ARICCAME), que tendrá entre sus funciones regular, administrar y fiscalizar toda la cadena productiva de cannabis y cáñamo. Ese nuevo organismo deberá otorgar y administrar autorizaciones para producción y comercialización, con especial atención a Pymes, cooperativas y economías regionales.
La ARICCAME estará integrada por los Ministerios de Desarrollo Productivo; Salud; Agricultura, Ganadería y Pesca; Ciencia y Tecnología; y Seguridad.
Aquí, según el texto del proyecto, jugará un papel importante el Ministeriod e Agricultura, ya que el Instituto Nacional de Semillas (INASE), “en su condición de regulador de las condiciones de producción, difusión, manejo y acondicionamiento de los órganos de propagación de esta especie, dictará las normas complementarias que permitan la trazabilidad de los productos vegetales” y de manera coordinada con “la Agencia” creará un plan especial de registración excepcional y extraordinario por el plazo que fije oportunamente la reglamentación”.
Por otro lado, esta agencia “reglamentará y controlará el almacenamiento, fraccionamiento, transporte, distribución, trazabilidad y el uso de las semillas de la planta de cannabis, del cannabis y de sus productos derivados con fines medicinales o industriales”.
La entrada Si querés sembrar el cáñamo, hablarás con la ARICCAME ¿Cómo será el nuevo marco legal para el desarrollo del cannabis? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Nueva ola de negocios a partir del cannabis: Un proyecto de ley impulsa la “descriminalización” del cáñamo industrial se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Esta ley busca impulsar el cultivo y el desarrollo productivo del cáñamo, cáñamo industrial y/u hortícola. Se trata de la variedad de la planta de Cannabis Sativa L. (en sus tres subespecies; Sativa, Índica y Ruderalis) que, por su escaso contenido de la sustancia Delta9 tetrahidrocannabinol (THC), no resulta psicoactiva ni psicotrópica”, explicó la legisladora, que consiguió el apoyo de muchos de sus pares, (incluido el presidente de la Comisión de Agricultura, José “Pitín” Aragón), para poner primera en esta discusión.
Si este proyecto es aprobado, el gobierno completará un escenario de apertura casi total a un abanico de negocios con el cannabis, que se inició el jueves pasado, cuando un decreto del presidente Alberto Fernández habilitó el uso del aceite medicinal para múltiples dolencias, así como su producción en el país.
La consultora especializada en cannabis María Laura Sandoval explicó el panorama de apertura argentina respecto del cannabis a Bichos de Campo:
Sandoval afirmó que el paso que falta es la aprobación de este proyecto de ley por parte del Congreso. El texto, en su segundo artículo, dispone que “de conformidad con lo previsto por la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes de la ONU, se considera al cáñamo, cáñamo industrial y/u hortícola y a sus producidos exentos de la aplicación de lo normado por la ley 23.737”. Es decir, le quita responsabilidad penal por lo que suceda con el uso recretativo de otra variedad cannabica.
Hace un tiempo, Sandoval había anticipado este cronograma en Bichos de Campo:
“De ninguna manera esta variedad (por el cáñamo) puede ser considerada estupefaciente en los términos de la Ley Penal, ni del Sistema Internacional de Control y Fiscalización de dicha sustancia ya que el artículo 28, inciso 2°, de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes de la ONU -que inaugura dicho sistema de fiscalización- excluye expresamente del control al uso industrial y no psicoactivo de la planta de cannabis”, explicó la diputada Brawer.
La legisladora apuntó lo que sucede en otros países:
En esa lógica, el proyecto de ley definirá “estrictamente” los límites máximos en cuanto a la cantidad de THC que cualquier parte de la planta pueda contener, a fin de diferenciarla en forma concluyente del concepto de estupefaciente y de cualquier uso psicoactivo que se haga de otras especies.
La autoridad de aplicación quien defina -teniendo en cuenta características ambientales u otros factores- el porcentaje de THC habilitado en los cultivos, no pudiendo en ningún caso superar el 1%. Este tope será similar al regulado en países como Suiza, Australia, Colombia y Uruguay, siguiendo además las recomendaciones fijadas por el sector del cáñamo industrial en todo el mundo.
Diego Bertone: “Como la soja, el cannabis se puede sembrar en todo el país”
De este modo, según dispondría el artículo 4, “Quedan habilitadas la totalidad de las acciones necesarias a fin de sembrar, cultivar, cosechar, guardar, acopiar, almacenar, transportar, realizar extracciones, industrializar, comercializar, importar y exportar semillas, todas las partes de la planta de cáñamo, cáñamo industrial y/u hortícola, así como de sus extractos y producidos”.
Es decir, se lo considera un simple cultivo. Por lo tanto, la autoridad de aplicación de esta normativa debería ser -a juicio de la diputada- el Ministerio de Agricultura.
Brawer afirmó que “los usos industriales de la planta de cannabis acompañan a la humanidad desde hace cientos de años. Si bien es una especie originaria de Asia Central, tiene fácil adaptación a otros climas y suelos, existiendo registros de su utilización desde la antigua China hasta la actualidad. Se trata de una planta con una rica historia en materia de industria, ya que el cáñamo llegó a América a partir del fuerte desarrollo que tuvo durante la Edad Media en Europa, donde la producción abastecía principalmente las industrias textil y papelera”.
“Las velas de los barcos y la ropa de los marineros que llegaron a América con los conquistadores estaban hechas de cáñamo, al igual que gran parte del papel de la época y el usado hasta el siglo XX. Hasta bien entrada la Revolución Industrial, el cáñamo resultó uno de los principales cultivos estratégicos de Europa, que nunca dejó de producirlo”, añadió.
Según los agrónomos, se podría cultivar cannabis hasta en la Patagonia
En la Argentina fue Manuel Belgrano quien primero intentó promover el cultivo y la producción de cáñamo por considerarlo una herramienta de enorme potencial económico. “Si bien su idea no prosperó, la industria cañamera aun así se desarrolló en Argentina durante el siglo XX, como da cuenta el documento del ingeniero agrónomo Juan Tenembaum, elaborado para el Ministerio de Agricultura de la Nación en 1935”, explayó la legisladora.
Hasta bien entrados los años ´70, así, se destacaron las empresas Linera Bonaerense y Algodonera Flandria de Julio Steverlynck como productoras de cáñamo industrial, ubicadas en el partido de Luján, donde se fabricaban desde suelas de alpargatas hasta materiales de construcción.
Según Brawer escribió en los considerandos de su proyecto, “lamentablemente, por acción de la última dictadura militar, se interrumpió el desarrollo de la industria cañamera, mientras que en otras partes del mundo ha ido creciendo de forma exponencial”.
El mundo avanzó y se conocen ahora muchísimas utilidades diferentes para el cáñamo y sus derivados. Del tallo se obtienen fibras y cañamiza. Con dichos materiales es posible producir textiles (ropa, zapatos, zapatillas, carteras, pañales), fibras técnicas (refuerzo para concreto, moldeo por compresión y autopartes para la industria automotriz, reemplazo para fibra de vidrio, reemplazo, refuerzo y rellenos para plástico, cuerdas, aislantes sonoros y térmicos), materiales de construcción (ladrillos, aislantes, aglomerados, productos para absorción, acrílicos y reemplazos de madera) y celulosa para papel, cartón o envoltorios.
A partir de las raíces se produce bioetanol, derivados fito terapéuticos y compost orgánico.
En tanto que de las hojas es posible producir té, infusiones y fitoterápicos.
Por su parte, de las semillas se obtienen productos para cosmética (belleza, higiene corporal y capilar, geles y lociones), varias clases de biocombustibles, lubricantes y solventes, pinturas y barnices, derivados de uso en veterinaria (medicina, alimentación y cosmética) y extraídos fito terapéuticos ricos en el componente no psicoactivo cannabidiol CBD (para la fabricación de aceites, cremas, tinturas y lociones).
Además, de la semilla se extraen alimentos de excelente calidad nutricional, entre los cuales es posible enumerar proteínas, harinas, leches, cerveza, semillas secas y aceites poliinsaturados con alto contenido en ácidos grasos esenciales como lo es el Omega 6.
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]]>¿Qué busca el proyecto? Permitir y regular la producción de cáñamo de forma industrial y dar lugar a distintos proyectos productivos. En los fundamentos la iniciativa, la diputada señaló todos lo que se puede obtener a partir de este cultivo: fibras textiles, elementos de construcción, papel, cartón, refuerzos para el concreto y moldeado de autopartes, biocombustible, productos cosméticos y distintos suplementos para la alimentación, entre otros.
Como ya ha mencionado Bichos de Campo en otras oportunidades, el cultivo de cáñamo es más que porro o aceite medicinal, y para aquellos con reticencias a los compuestos psicoactivos que puede tener esta planta, el proyecto aclara en su artículo tercero: “Se considera cáñamo industrial a las semillas, plantas y partes de la especie cannabis sativa L., así como a sus extractos, que contengan hasta el límite máximo de concentración del componente químico delta9 tetrahidrocannabinol (THC), no pudiendo superar el 1%”. En criollo: con este cultivo no se va a drogar nadie, doña Rosa.
En este sentido, en diálogo con la revista THC Brawer dijo: “La idea de este proyecto es sacar al cáñamo industrial de la persecución penal de la ley de estupefacientes y desarrollar una industria en Argentina.”
Agregó que este tipo de producción abre puertas a nivel internacional y menciona en los fundamentos del proyecto, una lista de países que ya explotan este cultivo: Australia, Canadá, Chile, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Hungría, Italia, Japón, Holanda, Nueva Zelanda, Polonia, Portugal, España, Suecia, Suiza, Uruguay, entre otros.
Otro de los argumentos para apoyar esta regulación es su bajo impacto ambiental. La producción de cáñamo puede servir de sustituto de materiales contaminantes como plásticos y fibra de vidrio, en la producción de autos, y además no degrada la tierra al no requerir de la aplicación de agroquímicos para erradicar malezas o plagas. La diputada aseguró que su huella de carbono es negativa.
A pesar de que el cierre de sesiones está cerca –el 30 de noviembre-, el proyecto cuenta con gran apoyo y se espera que pronto gire a comisiones para realizar reuniones informativas con especialistas. En la Cámara de Senadores existe una iniciativa similar del senador oficialista Alfredo Luenzo, que le otorga al tema un mayor peso para ingresar en agenda.
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]]>-¿Cuál es la diferencia entre cáñamo y marihuana?
-Ambas son cannabis. Son primas dentro de una misma familia y varían según sus propósitos y composición química. El cáñamo (o Hemp) tiene un uso industrial y en algunos casos medicinal, mientras que la marihuana se asocia a lo recreativo y medicinal. La diferencia yace en la composición de cannabinoides (compuestos activos) que ambas tienen.
-¿Son muchos?
-Existen más de 120 fitocannabinoides identificados (cannabinoides naturales en la planta de cannabis) que todavía están en investigación, pero los más conocidos y documentados son el THC, el CBD el CBN y el CBG. El THC (tetrahidrocannabinol) es el principal responsable del efecto psicoactivo, comúnmente conocido y buscado por los usuarios recreativos y/o medicinales. El CBD (cannabinol) se destaca por su carácter medicinal, si bien las últimas investigaciones aseguran que la combinación de cannabinoides es responsable de los beneficios de la planta en la salud.
-¿Y el cáñamo?
-Posee concentraciones de THC menores al 0,3%, mientras que la marihuana tiene hasta un 30%.
-Digamos que el cáñamo “no pega”…
-Claro y es ahí donde vemos su más evidente diferencia. A su vez, el cáñamo posee un fenotipo más provechoso para uso industrial por sus tallos más fibrosos, su mayor resistencia a las adversidades y por las características de sus flores y granos.

-Usted menciona al cáñamo como un producto sustentable dado que no necesita ni fertilizantes ni agroquímicos, y además regenera suelos. ¿Por qué tiene estas ventajas?
-Es importante dividir estas tres cuestiones para entenderlas bien. En principio, el cannabis produce cannabinoides para reducir la desecación, tienen propiedades microbiales, funcionan como repelentes de insectos y sirven de protector de radiación. Dicha producción de metabolitos es una cuestión de supervivencia y una ventaja adaptativa que le ha dado a la planta gran parte de su resistencia, facilitando su tratamiento de plagas y otras problemáticas en el cultivo sin necesidad de agroquímicos. El cannabis no necesita fertilizantes químicos pero si fertilizantes orgánicos, con los que se obtienen infinitos mejores resultados tanto en la calidad como en la cantidad con un plan de alimentación orgánico.
-¿Y con respecto al suelo?
-Su característica para regenerar suelos proviene de la forma en que la planta intercambia nutrientes con el medio, absorbiendo y liberando nutrientes en todas las etapas de su vida. Tiene la capacidad de absorber metales pesados en la tierra producto de la contaminación humana y transformarlos en sustancias inocuas sin afectar el desarrollo de la plata, con procesos de “fitorremediación” como se ha comprobado en Italia, Rusia, Ucrania y Japón. No sólo absorbe y transforma sustancias tóxicas sino que aporta nutrientes al suelo debido al intercambio de nutrientes que realiza con el medio de forma ascendente y descendente, es decir que no sólo toma del suelo sino que también le aporta.
–Dadas estas características, ¿lo ve como agronegocio en Argentina? ¿Y al cannabis?
-Sí, claramente. Hoy es el agronegocio que más proyección de crecimiento tiene a nivel mundial. En Estados Unidos está salvando de la quiebra a las granjas familiares. Muchas se están reconvirtiendo, por ejemplo del tabaco al hemp, utilizando prácticamente la misma infraestructura y maquinaria. Para que Argentina pueda aprovecharlo es importante que se suba al tren a tiempo, mientras el Cannabis sea un negocio en ascenso: una vez que se sumen otros competidores, no estaríamos en la misma posición que si somos pioneros. Hoy se cultiva cáñamo en Australia, Austria, Canadá, Chile, China, Finlandia, Francia, Alemania, Reino Unido, Hungría, India, Japón, Holanda, Nueva Zelandia, Polonia, Rumania, Rusia, Eslovenia, Suiza, y Estados Unidos. También producen cáñamo industrial hemp Egipto, Corea, Portugal, Tailandia, Nepal y Ucrania.
-¿Cree que nuestro país va a dar el paso?
-Sí, la sociedad Argentina está preparada y con ya años de discusión y preparación como para dar el paso del cannabis hacia un negocio legítimo, rentable y sustentable. Que el cáñamo esté prohibido ya es inaudito debido a que su uso industrial no tiene efecto psicoactivo (no puede considerarse una droga) y ni siquiera se ingiere. Resulta muy poco inteligente que no se esté aprovechando los grandes campos argentinos para diversificar el agronegocio… Es como si estuviera prohibido el algodón, el pino o el maíz.
-¿Qué podría frenar su expansión entonces?
-El principal y único impedimento para que el cáñamo se convierta en una oportunidad en Argentina es la Ley retrógrada 21.671 que viene del último golpe militar y ni siquiera está reglamentada, que impide el cultivo del cáñamo porque los militares lo confundieron con la marihuana. Ridículo impedimento por excelencia. Solamente derogándose esta ley se podrían importar semillas de cáñamo y plantar para usos industriales.
–¿Y con respecto a la marihuana medicinal?
-Es un tema más delicado porque implica a la salud. Pero cabe destacar que esto se viene debatiendo e investigando hace años y ya tenemos muchos ejemplos en nuestro país y el mundo como para saber que estamos frente a una sustancia segura y que utilizada con responsabilidad es muy beneficiosa. En cuanto a la marihuana recreativa también creo que estamos preparados como sociedad para avanzar en su producción y comercialización legal pero requiere de una fuerte campaña de educación ciudadana para su uso responsable y consciente. Que sea ilegal hoy es tapar el sol con la mano, ya que es perjudicar al usuario exponiéndolo a un producto más caro, de menor calidad y sin controles sanitarios o bromatológicos cuando se podría transformar en una industria de punta que tribute y genere ingresos para el país.
-¿Cómo nació su interés por este tema?
-Comencé formándome en el cultivo del cannabis como autodidacta desde adolescente porque me gustaba fumarla y nunca quise financiar el narcotráfico. Hace unos años tuve la necesidad de acompañar a mi madre en la última etapa de su cáncer y viajamos a una granja en Uruguay, donde nos orientaron en los usos medicinales para mi madre, entonces empecé a cultivar para ella. Luego de su muerte viajé dos temporadas a Estados Unidos donde pude trabajar en la granja del hijo de un amigo de ella. Allí tuve experiencias y contactos que enriquecieron mi visión del cultivo de cannabis como agronegocio a gran escala, por lo que el último año decidí hacer dos seminarios en la Universidad de Oaksterdam, California.
-¿En qué consiste la capacitación que usted tomó y su experiencia en estos cultivos en el exterior?
-Estos seminarios me permitieron estandarizar mis conocimientos en cuanto a una producción profesional, más eficiente y apuntada a optimizar los recursos y resultados al máximo, desde la siembra o reproducción de la planta, pasando por sus diferentes etapas de crecimiento con sus necesidades particulares, hasta su posterior cosecha, curado, secado y almacenamiento. El primer seminario fue de cultivo “indoor” (en interior) donde pude perfeccionar el uso de luces y ventilación en espacios cerrados, mientras que el segundo constó del cultivo “outdoor” en exteriores y también el uso de invernaderos. Estos seminarios no sólo me dieron una certificación que me permite trabajar legalmente en los Estados y Países donde se permite el cultivo de cannabis, sino que perfeccionaron y profesionalizaron los conocimientos adquiridos como autodidacta y en la práctica laboral de las granjas californianas.
-Si hay alguien interesado, ¿dónde puede capacitarse? ¿Cómo podría comenzar el cultivo para comercializar?
-Puede capacitarse en el exterior con títulos certificados vía web sin ningún problema o impedimento salvo el costo económico. También hay excelentes capacitaciones a nivel nacional impartidas por diferentes organizaciones de madres, universidades y entes públicos o de asociaciones de cultivadores. Hoy por la cuestión legal es prácticamente imposible comenzar un cultivo para comercializar en Argentina. Sorteado ese imposibilidad debe comenzar eligiendo bien las cepas a cultivar según el espacio, las condiciones ambientales y el uso que se le quiera dar a la cosecha. Hay tantas variedades que puede ser confuso, por eso es importante saber su genética, fenotipo y composición química para elegir las cepas específicas a sus necesidades.
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-¿Nos puede dar algunas cifras?
-Para tener un aproximado de superficies en cuanto al cáñamo, donde pueden obtenerse 3 cosechas anuales, una hectárea genera por cosecha 800 a 1200 kilos de fibra, 2000 kilos de grano (para alimentación humana, de animales y aceite) y unas 10 a 15 toneladas de madera (que se utiliza para “hempcrete”, material para la construcción), cantidades obtenidas de unas 9.000 plantas, siempre variando según el tipo y propósito del cultivo. En el caso de la marihuana los cultivos son más pequeños y varían mucho según la cepa, la calidad del cultivo y el método (luces artificiales, invernadero o a la intemperie). Podemos cultivar entre 300 y 500 gramos por metro cuadrado, obteniendo hasta una cosecha cada 2 o 3 meses en interior y dos cosechas por año en exterior (pudiendo ser más si se utiliza invernaderos o cepas no fotoperiódicas).
-¿Hay algo que quiera agregar?
-Que el cannabis sea ilegal es lo menos inteligente, menos efectivo, menos productivo, menos económicamente rentable, más contraproducente y más nocivo que podemos hacer como sociedad con este cultivo.
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