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La entrada El Ministerio de Ambiente adjudicó contratos por casi 44 millones de pesos para el estudio de bosques y zonas forestales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El primer contrato, correspondiente a un estudio de diagnóstico ambiental y socioeconómico de las cuencas forestales argentinas, fue adjudicado a la Fundación para la Innovación y Transferencia de Tecnología (Innova-T) 24,4 millones de pesos exentos de impuestos.
La Fundación Innova-T es una unidad de vinculación tecnológica creada en 1993 por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y técnicas (CONICET) para impulsar la transferencia de tecnología.
El segundo contrato, dedicado a determinar el carbono orgánico presente en los suelos de los bosques nativos de la Argentina, se signó a favor de la Fundación ArgenINTA por 19,4 millones de pesos también libres de impuestos.
El estudio deberá cuantificar del contenido de carbono orgánico del suelo de los bosques nativos para relacionarlo con el tipo de bosque, los diferentes usos y el cambio de uso del suelo, de manera tal de contar con información que permita desarrollar medidas de mitigación por incorporar al Plan de Acción Nacional de. Bosques y Cambio Climático.
Creada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) también en 1993, ArgenINTA es una institución sin fines de lucro regida por un Consejo de Administración integrado por representantes de INTA, Ministerio de Agricultura de la Nación, CRA, CREA, FAA, SRA, Coninagro, Facultades de Agronomía, Facultades de Veterinaria, dos miembros benefactores provenientes de una entidad o empresa agroindustrial y un representante de los Consejos de Centros Regionales de INTA.
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En esa consultora se dedican desde hace varios años en el país al desarrollo de proyectos forestales que contribuyan a la mitigación del cambio climático mediante la captura de carbono, utilizando a la forestación y al manejo de bosque nativo como una herramienta para fijarlo. En alguno de ellos, ya han llegado a vender bonos de carbono a empresas del Hemisferio Norte. Y llegaron a ganar más dinero con eso que con la venta de la madera.
Según el presidente de GMF, “las emisiones GEI a nivel mundial surgen de la dicotomía de una mayor necesidad de producción de alimentos y del avance de la frontera agrícola contra la fijación de carbono en bosque nativo”. De todos modos aclaró que el manejo de los bosques “así como está visto como un gran problema, también es una solución”.
Mirá la entrevista a Sebastián Fragni:
El cambio climático es un hecho incontrastable, la macana ya está hecha. Con lo cual, para Fragni, se trata ahora de “compensar” esas emisiones. “Hay muchas opciones; una es la forestación, que puede hacerse de modo tradicional con el adicional de incorporar especies nativas. Es decir, reconvertir un campo que originalmente fue bosque nativo, en un campo forestal clásico para producción maderera. La otra vía es la restauración del bosque nativo”, comentó el abogado que dirige el grupo GMF.
Fragni citó un ejemplo: “Tenemos una producción forestal en Corrientes que lleva 15 años, a través de los cuales vendimos madera por 500 mil dólares. Pero en esos mismos 15 años hemos fijado carbono por 460 mil toneladas, y ese carbono, en un precio de mercado rango mediano, podría comercializarse en 2 o 3 millones de dólares”, dijo. Es decir, el negocio ambiental multiplicó por 5 o por 6 el valor de la madera vendida.
El consultor contó que ya se ha podido vender carbono dentro de la actividad forestal. “Se hizo y se hace. En Argentina tenemos uno de los primeros proyectos forestales de fijación de carbono en lo que era el mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto, ese primer gran acuerdo climático donde los países más desarrollados invertían en tecnologías en países en vías de desarrollo, para hacer una fijación de carbono. Uno de esos proyectos de sustentabilidad fue el Santo Domingo del laboratorio Novartis, que lleva fijadas estas 460 mil toneladas, que fueron adquiridas por un grupo de Suiza”, describió.
Mirá un video sobre esa iniciativa:
-¿Al comprar esos bonos el grupo suizo quería lavar sus culpas ambientales?
-Más que lavar sus culpas, quería tomar conciencia y ser el primer jugador de esto, entendiendo que es inviable seguir haciendo negocios de esta manera, porque impacta en los costos de las empresas y de los seguros, en los accionistas y en la tasa de interés que toman en el negocio- respondió el especialista.
“Acá el cambio de paradigma es producir más con menos impacto. Se puede producir mayor calidad de alimentos con menos recursos. Hay que sacarle presión al bosque nativo con la frontera agrícola y recomponerlo, pero eso no se podrá hacer en tanto no tengas un driver económico que te lo permita, evitando desmontar y siendo premiado si mantenés el bosque nativo. Ahí se podrán llevar adelante acciones intermedias tales como el proceso integrado de ganadería en bosque nativo”, remarcó.
Proteger y trabajar en forma más racional el bosque nativo es, para Fragni, “un cambio de paradigma absoluto, y ahí habrá una diferencia cuando el precio del carbono sea más atractivo. Toda la cadena de producción es consciente de que la cuestión ambiental es crítica para su modelo de negocios”, consideró.
Según el presidente de GMF, “hay opciones más allá de deforestar todo y de meter soja a todo lo que da. Se puede buscar un punto intermedio haciendo mejores prácticas forestales o agrícolo-ganaderas, y así frenar la crisis climática feroz que tenemos”.
Fragni consideró que esto no es solo una cuestión de elite y de grandes compañías que necesitan lavar culpas. “Todos nuestros vecinos están muy adelantados en esta temática. Si no queremos perder mercados agrícolo- ganaderos, la forestación y el manejo sostenible de bosque nativo pueden ayudarnos a remediar muchos de esos impactos”, concluyó.
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]]>La entrada Gerónimo Watson confía en la inminente liberación de los cultivos HB4 y en el aporte de Bioceres a una agricultura más amigable con el ambiente se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Pero cuándo? fue la pregunta obligada. Pronto, muy pronto, se ilusiona Watson. Pero no arriesga fecha todavía. “La realidad es que este año impactó negativamente el tema del Covid en el tema regulatorio, porque varias agencias regulatorias dejaron de funcionar por varios meses”, explicó.
Hablamos con él a raíz de la nueva movida en la que se está embarcando la agricultura global y también la argentina: el mandato de la hora es comenzar a hacer cultivos que colaboren a morigerar el proceso de calentamiento global “capturando” una parte de los gases del efecto invernadero que emiten la propia agricultura y otras actividades económicas.
Capturar carbono. Esto se logra con buenos cultivos, vigorosos, y Watson afirma que los eventos HB4 serán muy oportunos para zonas agrícolas marginales donde la oferta de lluvias suele estar en los límites y jugar malas pasadas, generando inestabilidad en los rendimientos de los cultivos. Son esas zonas las que disponen de suelos de peor estructura, donde reconstruir la materia orgánica resulta casi un imperativo.
“En Bioceres tenemos soluciones y productos que abordan esta problemática desde diversos ángulos. Claramente la tecnología que estamos posicionando como ancla para decir esto es la HB4, que lo que hace es maximizar la fijación de carbono en condiciones de estrés hídrico, ya que puede dar un aumento de rendimientos que va de la mano de un aumento de carbono”, indicó el directivo de la compañía que desarrolló los primeros cultivos transgénicos nacionales.
Por supuesto que no será soplar y hacer botellas. Estos cultivos con “resistencia a la sequía”, como se les dice vulgarmente, no podrán capturar carbono si el combo no viene completo, con labranza cero, rotaciones adecuadas, cultivos de cobertura y otros etcéteras prioritarios en el nuevo modelo agrícola.
La soja HB4, desarrollada por la doctora Raquel Chan y un equipo del Conicet y la Universidad Nacional del Litoral, fue aprobada en octubre de 2015, pero su liberación comercial depende todavía de una aprobación posterior de China, principal cliente de la industria sojera local. Con el Covid, ahora se espera que ese trámite pueda ser logrado en 2021.
En el caso del trigo HB4, la autorización oficial todavía está en veremos, aunque las gestiones “muy avanzada”, según dijo Watson. Bioceres está muy atenta a que Brasil, principal cliente para el cereal de la Argentina, de su visto bueno, para evitar luego complicaciones comerciales.
Mirá la entrevista con Gerónimo Watson:
Watson recuerda que ya está bastante medido que, bien hechas las cosas sobre un lote agrícola, el modelo argentino puede llegar a capturar unos 1.500 kilos de dióxido de carbono en cada campaña. “Nuestra tecnología, al aumentar el rendimiento, hace que potencialmente pueda aumentar el secuestro de carbono”, insiste el director de Bioceres.
-¿Está medida la mejora de los rendimientos?
-La realidad es que ya estamos haciendo incremento de inventarios de semillas bajo un esquema de producción que tienen en cuenta todas estas cuestiones. En el caso del trigo estamos teniendo un año fantástico (para evaluar la tecnología, queda claro), con sequía particularmente en la provincia de Córdoba y el norte de Buenos Aires. Y si bien todavía es temprano, las diferencias son visuales y se ven diferencias bastante contundentes. La experiencia previa nos indica que los aumentos de rendimiento están en 15/20% cuando los rendimientos del trigo caen por debajo de las 2,5 o 3 toneladas/hectárea. Por encima de esos valores, el beneficio de la tecnología es menor.
-¿Y con la soja HB4?
-Para la soja los rendimientos están un poquito más abajo. Son entre un 10 y 15%, y eso lo tenemos demostrado con varios fondos genéticos, con muchas variedades. Por eso decía justamente que está tecnología será muy útil en los ambientes que son más frágiles, que es donde funciona mejor la tecnología. En esos ambientes marginales la brecha de rendimiento es mayor. Y es mayor porque la volatilidad climática hace que el productor tenga cierta aversión al riesgo y no aplique toda la tecnología disponible.
Watson dice que esto de los eventos HB4 es solo el principio. En la carrera de ver lo que la biotecnología moderna puede hacer para mejorar este proceso de captura de carbono, cuenta que ya hay varias empresas que están trabajando en ver cómo se mejora la fotosíntesis, a través de optimizar los sistema enzimáticos de fijación de dióxido de carbono.
Bioceres buscó una socia en Brasil para desregular allí su trigo resistente a la sequía
“Hay mucha ciencia alrededor de eso. Pero estamos ante procesos muy complejos que van a tardar un tiempo en llegar al campo”, aclara. Afirma que hay otras empresas que están tratando de eficientizar los modos en los que los microorganismos del suelo completan el proceso de captura de carbono. Parece literatura de ciencia ficción.
De todos modos, Watson no cree que la captura de carbono vaya a ser la panacea de la nueva agricultura, en los términos de ingresos económicos que esperan muchos otros actores del negocio.
Reflexiona: “Hay toda una tendencia a mirar el tema a que tienen que existir incentivos para transicionar hacia sistema que maximicen la fijación de carbono. Yo creo que, al contrario, va a haber penalidades para quien no haga agricultura de estas maneras”.
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