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carlos casamiquela – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Thu, 24 Sep 2020 16:27:05 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png carlos casamiquela – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Arturo Videla regresó a la Dirección Nacional de Lechería: “Este sector mueve mucho en facturación y divisas, pero movería mucho más si se pusiera de acuerdo” http://wi631525.ferozo.com/arturo-videla-regreso-a-la-direccion-nacional-de-lecheria-este-sector-mueve-mucho-en-facturacion-y-divisas-pero-moveria-mucho-mas-si-se-pusiera-de-acuerdo/ Thu, 24 Sep 2020 12:57:03 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=47962 Arturo Videla es, de vuelta, el director nacional de Lechería. Ya ocupó el cargo entre 2009 y 2015, durante el gobierno de Cristina Kirchner, junto a varios ministros de Agricultura: Julián Domínguez, Norberto Yahuar y Carlos Casamiquela. En esta ocasión, con el peronismo de nuevo en el gobierno, asumió en plena pandemia, y en medio de […]

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Arturo Videla es, de vuelta, el director nacional de Lechería. Ya ocupó el cargo entre 2009 y 2015, durante el gobierno de Cristina Kirchner, junto a varios ministros de Agricultura: Julián Domínguez, Norberto Yahuar y Carlos Casamiquela. En esta ocasión, con el peronismo de nuevo en el gobierno, asumió en plena pandemia, y en medio de críticas y reclamos de parte del sector productivo. También en los umbrales de una nueva posible nueva crisis de precios en la lechería: de nuevo no hay mercados, sobra producción en primavera y la variable de ajuste serías los productores.

En diálogo con Bichos de Campo,  Videla reconoció que “el sector tiene muchos deberes pendientes”. Y citó: “Tiene que haber una mejor articulación entre producción, industria y los trabajadores, y también una mejor articulación con el sector público en su posicionamiento como sector estratégico”.

“Queremos que producción e industria puedan mirarse juntas en el mediano y largo plazo, y nos posicionemos mejor como otro sector importante de la economía regional y nacional, porque la lechería también puede ser un sector estratégico al momento de lograr el ingreso de divisas”, remarcó Videla.

Mirá la entrevista completa a Arturo Videla:

-Lo que pasa es que, como la torta no crece, generalmente algunos crecen a costa de otros que se caen ¿Qué hacer frente a esto?

-Hay un fenómeno mundial de concentración en la producción primaria que tiene diferentes porcentajes. En Argentina es del 3%, pero si vos mirás la historia de la lechería y sus diferentes crisis, la realidad es que el sector ha demostrado crecimiento y una apuesta importante a la producción y al valor agregado. Es cierto que se fueron muchos productores, pero no tantas industrias, y recién en el último período vimos un impacto fuerte sobre el sector cooperativo lácteo, lo que habla de las propias gestiones de esas cooperativas, pero también de la realidad del mercado interno e internacional.

-¿Y cómo te parás como funcionario frente a un productor que se cae? ¿Debe intervenir el Estado y hacer políticas activas? Porque en la gestión macrista, la constante era que el Estado no debía intervenir…

-A mi me parece que debemos hacer la mayor cantidad de gestión posible para facilitar el desarrollo de la lechería a nivel nacional, que nos permita seguir abasteciendo un mercado interno que absorbe el 80% de la producción nacional, pero también tener una clara estrategia para convertirnos en proveedores confiables del mercado y en un jugador de peso. Creo que el Estado debe llevar adelante programas que tengan una mirada al respecto de ese pequeño productor, casi de la agricultura familiar, que tiene una maquina de ordeñe de dos bajadas y hace su leche y queso en una cuenca pampeana. Debe haber un monitoreo y un plan integral de trabajo de acompañamiento que incluya la capacitación las buenas prácticas, el poder llevarlo a un proyecto asociativo o cooperativo.

Durante su charla, Videla recordó su trabajo junto al ex ministro Casamiquela, que falleció hace unos pocos días. “Era un señor como persona y como funcionario, y siempre llevamos adelante una mirada y una política de acciones en función de todo el sector”, se emocionó.

“Lo mismo queremos hacer ahora, un plan de mejoras para el productor, poder cerrar este tema pendiente del sistema de pago por calidad, mejora de caminos rurales, red secundaria y terciaria, no sólo para que salga la producción de allí, sino también para que ingresen la educación y la salud a la ruralidad; lograr conectividad y trabajar sobre un plan de infraestructura o de viviendas rurales”, afirmó Videla.

El director de Lechería también hizo mención al hecho de poder otorgar financiamiento en la actividad lechera. “Ya presentamos los programas y estamos esperando se arbitren las medidas para saber con cuánto margen contaremos. Siempre apuntamos a financiar al pequeño productor y a la mediana industria, con bonificación de tasas por convenio firmado entre el Ministerio de Agricultura y el Banco Nación”.

-Mientras en Brasil la lechería crece con productores de 20 a 30 vacas, acá se caen productores que tienen un rodeo de 200 animales. ¿Cómo se explica eso? ¿Es la macroeconomía? ¿El Estado ausente? ¿Qué razones lo explican?

-Hay varias razones. Desde la macroeconomía, desde cómo se acompaña en el Estado nacional y provincial. Hablé con varios actores desde que regresé y casi todos reclaman algo que dejó de hacerse: la capacitación y la formación que permitirían a ese pequeño y mediano productor optimizar el manejo de la explotación, de los procesos productivos, del manejo de sus rodeos y así cumplir con la calidad y pedir un mejor precio por su materia prima. Hay mucho interés por lograr capacitación tanto en la producción como en la linea de procesos de la industria, pero eso tiene que estar articulado y estar acompañado de financiamiento, de políticas activas y de actores en el territorio como el INTA y el INTI, que permitan un monitoreo de realidad de cada cuenca.

-¿Cómo se aplicaría esta política de pagar la leche por calidad y cuánto tiempo llevaría?

-El tiempo depende de la voluntad de los actores. Nosotros ya estamos interactuando con el INTA y con el INTI. La FunPel (Fundación para la Promoción y el Desarrollo de la Cadena Láctea Argentina) hizo un resumen que se aportó a demás actores de la producción. Es decir que está todo para analizar, procesar y hacer un trabajo a nivel de comisión técnica, llevándolo al Consejo Federal Lechero, a las provincias, para que allí también quede bien claro cuál es el plan de acción a seguir. Por supuesto, presentarlo también al sector productivo e industrial a través de diferentes jornadas que se pueden hacer. Ahora, este programa y plan de trabajo también tiene que conseguir financiamiento una vez que se defina su implementación. Debe ser obviamente, inclusivo. Es un camino pendiente pero que debemos transitar sí o sí.

-O sea que no será algo de un día para el otro, sino que será un proceso gradual… ¿Sería obligatorio o voluntario?

-No, no puede ser voluntario. Tiene que ser una obligación que el sector asuma, de darle a la lechería argentina un hito que marcará un antes y un después.

-¿En otros países se paga por calidad?

-Sí, claro. Los países como Australia, Nueva Zelanda, Canadá o Estados Unidos, que son nuestros principales competidores, pagan y premian la leche por calidad a ese productor que con mucho esfuerzo apuesta por entregar al proceso industrial una materia prima en condiciones óptimas. Esa es una tarea pendiente de nuestro sector, y nosotros tenemos que poder hacerlo realidad.

-Si hasta el momento no se logró un acuerdo es porque evidentemente a alguien no le interesa lograrlo. Seguramente la mirada sospechosa se dirigirá a la industria ¿Creés que este vez si hay condiciones para avanzar?

-Yo creo que si, y creo que también hubo errores en la experiencia anterior, quedando cosas pendientes. Por eso este tema vuelve a escena y no tiene discusión entre los productores, esto de querer que se le reconozca el pago de su materia prima. Además la industria precisa manejar leche de calidad para optimizar los procesos de sus productos.

-Es como al discusión de los frigoríficos. Estamos matando terneritos muy livianos y si les das animales más pesados a la industria, esta se supone que mejorará su proceso industrial. Algo parecido pasa con la leche…

-Si, y además el productor logrará mejores condiciones de precio. Pero hay que acompañar ese proceso con capacitación y financiamiento para mejorar procesos de control de calidad.

-En cuestión de tiempos, ¿cómo ves esto? Porque ya pasaron nueve meses de gobierno y tu nombramiento fue de los últimos que se hicieron

-Es nuestro deseo el lograrlo de acá a fin de año, con un plan de agenda y trabajo durante todo el año que viene. Es esa nuestra convicción de trabajo a nivel de dirección nacional de Lechería para lograr ese acuerdo que precisamos.

-¿Es todo malo lo que hizo el macrismo en materia lechera? ¿Cómo evaluás esa gestión?

-Bueno, mucha de la información que en la gestión de Alejandro Sammartino dio lugar al SIGLeA (Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina) se construyó en la gestión de la cual yo fui subsecretario. En ese momento había una subsecretaria del Estado para el sector, dos direcciones nacionales y dos direcciones simples, mientras hoy es una dirección simple con dos coordinaciones. Esa información que se traduce en el SIGLeA, que luego dio lugar al Observatorio de la Cadena Lactea (OCLA) llevado adelante por Jorge Giraudo, y que depende de la FunPel, es lógico que permite obtener mucho datos, pero se puede mejorar mucho más. En esa línea de trabajo estamos, porque queremos mejorar las estadísticas para la toma de decisiones de los actores del sector, lo que a su vez implica una mayor interacción con otros organismos del Estado, Aduana, Cancillería, AFIP o el propio Senasa. Yo quiero generar acuerdos y generar políticas en base a eso.

-Casi todos los actores de la lechería coinciden en que se debería mejorar el perfil exportador para liberar excedentes como los que se insinúan esta primavera y así evitar una crisis. ¿Cómo se logra eso?

– Requiere articulación público-privada. Durante mi gestión anterior con Julián Domínguez, hicimos la plataforma de exportación de Apymel, y nos enfocamos solo en China. Llevamos a casi 100 empresas para que participaran de ferias, y muchas de ellas llevaron adelante su primera experiencia de exportación; eran Pymes de diferentes provincias del interior. Por suerte esta plataforma continúa, y hay que fortalecerla, construyendo la agenda con Cancillería y con la Agencia de Comercio y Exportación. Y había un ida y vuelta porque los chinos también visitaban nuestras cuencas y participaban acá de rondas de negocios. Esa fue una política de darle fuerza al comercio exterior lácteo.

Mamá, ¿me decís un sinónimo de ‘estancamiento’? Lechería, hijo… Lechería

-Da la sensación de que se viene una gran aspiradora china también en lácteos ¿Comparten ese diagnóstico desde el Estado?

-Yo lo tengo claro, y lo estamos trabajando de modo interno con el subsecretario de Ganadería, José María Romero, y con el ministro de Agricultura, Luis Basterra. Estamos convencidos de que China sigue siendo nuestro gran desafío, y hay que poner mucha energía en ese trabajo.

-Aunque no es un tema que te corresponda, los productores se quejan mucho de las negociaciones con el gremio Atilra en las paritarias, por este aporte gremial de 12 mil pesos acordado. Dicen que se terminará descontando al productor ¿Cómo se logra una lechería grande con avivadas de este tipo?

-Mis últimos cuatro años de gestión, de 2021 a 2015, participé de los convenios salariales entre las cámaras empresarias y el gremio Atilra que en ese momento firmaban el CIL (Centro de la Industria Lechera), la Junta Intercooperativa cuando SanCor era SanCor, y Apymel que recién comenzaba a consolidarse como institución. Nosotros apoyamos mucho al armado del sector pyme, y en un seminario de Apymel logramos sentar a Miguel Paulón como presidente del CIL, a Pablo Villano como presidente de Apymel, un representante de los productores, el secretario general del gremio Atilra (por Héctor Ponce), y nosotros como Estado., Fueron dos días de trabajo cuando finalizábamos la gestión, para planificar la construcción del sector desde cada mirada. Hoy me encuentro con esta foto de desencuentro, con esta locura de que va a faltar producto, que habrá desabastecimiento o que se tirará materia prima, y ojo que eso también lo leen nuestros posibles clientes del mercado internacional. Por eso pienso que hay que hacer una autocrítica y hay que volver a acercar a las partes en mesas de consenso. Te doy una primicia que retomo de la gestión anterior: vamos a retomar el Registro de Operadores Lácteos que es el relevamiento que se hace de todos aquellos que producen y procesan leche en todo el país. Trabajaremos firmes en esto, para llegar al próximo escenario, en marzo que viene, con otra realidad y no con este nivel de tensión y locura que se instaló a través de los medios de un lado y del otro.

-Pero es que, si se caen elefantes blancos como SanCor, si la lechería no crece, no habrá lugar para los laburantes tampoco. Serán los que pierden primero que nadie…

-Mirá, yo viví en una cuenca, la de Villa María, he sido productor lechero, y conozco las demás cuencas y al sector. Tanto el productor como el industrial son gente de trabajo que apuesta a producir, y al igual que los trabajadores, viven en las mismas ciudades y pueblos. ¿Qué empresario no va a querer que a sus trabajadores les vaya bien, sabiendo que tienen buen ingreso de salario en relación a la media? Es mucha la gente vinculada a esta actividad de modo directo e indirecto. Creo que hay que hacer un esfuerzo y dejar de lado discusiones que alimentan la grieta, para buscar el mejor posicionamiento de todos los actores de la cadena. Este es un sector que mueve mucho en facturación y en divisas. Movería mucho más si se pusieran de acuerdo.

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Cristina, la papa transgénica y los cocineros argentinos http://wi631525.ferozo.com/cristina-la-papa-transgenica-los-cocineros-argentinos/ Mon, 04 Sep 2017 23:25:23 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=3529 Por Matías Longoni.- Octubre de 2015, días de euforia electoral. Cristina Fernández de Kirchner no podía ser candidata a otra reelección, pero quería terminar su segundo mandato a lo grande. Ya había lanzado un cohete al espacio y había colocado en órbita un par de satélites. Pero algo le faltaba: un transgénico nacional. Para no […]

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Por Matías Longoni.-

Octubre de 2015, días de euforia electoral. Cristina Fernández de Kirchner no podía ser candidata a otra reelección, pero quería terminar su segundo mandato a lo grande. Ya había lanzado un cohete al espacio y había colocado en órbita un par de satélites. Pero algo le faltaba: un transgénico nacional. Para no quedarse con las ganas le ordenó al Ministerio de Agroindustria que apurara la aprobación de tres cultivos modificados que estaban en la gatera.

Cadena Nacional desde Tecnópolis. Cristina estaba radiante y daría el anuncio que quería dar para que la escuche el mundo: La Argentina K había sido tan grandiosa que hasta producía biotecnología a la altura de las potencias. Esa noche se anunciaron los dos primeros transgénicos “made in Argentina”.

La primera era una soja tolerante a la sequía desarrollada por la empresa Bioceres, gracias a las investigaciones de la doctora Raquel Chan (foto), de la Universidad del Litoral. Esa soja está esperando todavía la aprobación comercial de China para ser sembrada, posiblemente en 2019.

La segunda era una papa con resistencia al viruys PVY, que había desarrollado la empresa Tecnoplant del grupo Sidus. En este caso el anuncio de Cristina tenía gran lustre: se trataba del primer OGM para consumo humano directo aprobado en la Argentina, uno de los pocos en el mundo.

Resultado de imagen para cristina Y transgénicos Y octubre 2015 Y tecnópolisPara ese acto, como ya se dijo, la ex presidenta había pedido a las autoridades del ex Ministerio de Agricultura, en ese momento Carlos Casamiquela y su secretario Gabriel Delgado, por un tercer transgénico que no pudo ser de la partida. Lo sacaron del acto a último momento por resistencia del propio sector productivo y a pesar de que se había firmado la autorización correspondiente. Se trataba de una caña de azúcar con resistencia al herbicida glifosato, desarrollada por la Estación Experimental Obispo Colombres de Tucumán.

La historia de aquel papelón transgénico está relatada en esta crónica, pero no nos vayamos del eje.

El eje es que el kirchnerismo, en su afán de pasar a la historia sin hacer historia, forzó en aquella ocasión todas las reglamentaciones vigentes en el país para la aprobación de un cultivo genéticamente modificado. La Argentina se ufana de tener una legislación de avanzada en esa materia desde 1992, aunque no han faltado incidentes que demuestren cierta fragilidad, como la fuga de un tabaco transgénico o la misteriosa liberación del Maíz GA21 antes de su aprobación.

Resultado de imagen para gabriel delgado y casamiquelaEn esta ocasión, quedó claro que todo el sistema de aprobación tripartita de los nuevos eventos fue sometido a la más antojadiza de las presiones políticas: Cristina quería sus transgénicos “Nac&pop” y había que dárselos a cualquier precio. Así las cosas, las autoridades de Agroindustria no solo forzaron la aprobación de la caña de azúcar sin el consenso de ese sector sino que también aprobaron de mal modo y a los apurones la papa resistente a virus.

La historia de la papa era desconocida hasta ahora. El desaguisado fue mayúsculo y ahora debe ser resuelto de algún modo. Lo cierto es aquella papa transgénica desarrollada por Tecnoplant nunca contó con el aval del Senasa, una de las tres firmas que de forma obligatoria deben respaldar la liberación comercial de cada nuevo OGM.

De ese sistema se enorgullece justamente la Argentina: la Conabia (Comisión Nacional de Biotecnología) evalúa que los transgénicos no sean dañinos para el medio ambiente; la Secretaría de Agricultura realiza una valoración política y se expide sobre los riesgos de los nuevos eventos para los mercados; y el Senasa debe definirse respecto de eventuales riesgos de los nuevos cultivos sobre la salud humana y animal.

La aprobación de esta papa se tomó por Resolución 399 de la Secretaría de Agricultura a cargo de Delgado, fechada el 1 de octubre de 2015, unos pocos días antes del acto de Tecnópólis. En el texto oficial queda muy claro, aunque se lo intente disimular en todo momento, que el Senasa nunca firmó su respectiva autorización a ese evento. Revelan los considerandos que el servicio sanitario oficial apenas envió a Delgado la nota número 485 -fechada el mismo día en que Agricultura emitió la Resolución- en la que “se considera factible avanzar en el proceso de autorización del evento de papa SY233, sujeto a que la empresa desarrolladora complete la información necesaria a efectos de dar por cumplidos todos los criterios establecidos en la resolución Senasa 412/2002”.

No hay que ser muy avispado para suponer lo que sucedió: ante la presión política que venía de las máximas autoridades del país, el Senasa envió una nota diciendo que era procedente el trámite. Pero jamás se expidió ni realizó una aprobación formal de ese transgénico. No existe hasta ahora tal aprobación, provocando un dolor de cabeza a las actuales autoridades. Pero en Senasa nadie se anima a poner el gancho que falta. El que nunca existió.

En 2014, un año antes del acto de Cristina, ya había habido serios cuestionamientos al procedimiento seguido para la evaluación de esta papa transgénica. Los explica esta nota de una entidad ambientalista.

En fin, tenemos entre nosotros una papa transgénica aprobada de mal modo y que podría ser, a diferencia de otros cultivos, para consumo humano directo. En rigor, incluso hay gente que ya la ha comido.

En efecto, a los pocos días de aquel anuncio el Ministerio de Agroindustria organizó en la sede del Inta Castelar la “Semana de la Agricultura”, otra actividad con un evidente tufillo electoral. Una de las propuestas allí presentadas fue una transmisión en vivo del exitoso ciclo de cocina de la TV Pública. Dos de los protagonistas del programa “Cocineros Argentinos” prepararon papas fritas utilizando la bendita papa transgénica aprobada sin todos los papeles en regla. Las frieron en un aceite de soja alto oleico y lucían tentadoras.

Gabriel Delgado, el que había firmado la resolución correspondiente sin el aval del Senasa, formó parte de aquel suceso histórico. Por cierto, fue la primera vez en la historia de la humanidad que un secretario de Estado comió una papa frita transgénica aprobada de modo irregular.

Eso sucedió delante de las cámaras de TV. Del otro lado de la pantalla estábamos todos nosotros, los papa frita de siempre.

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