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carlos casares – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Thu, 25 Nov 2021 18:18:14 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png carlos casares – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Carolina Estelrrich, una agrónoma con la cabeza “enviciada”: Por tres campañas, comparó la agricultura convencional contra una con cultivos de cobertura y otra sin insumos químicos http://wi631525.ferozo.com/carolina-estelrrich-una-agronoma-con-la-cabeza-enviciada-por-tres-campanas-comparo-la-agricultura-convencional-contra-una-con-cultivos-de-cobertura-y-otra-sin-insumos-quimicos/ http://wi631525.ferozo.com/carolina-estelrrich-una-agronoma-con-la-cabeza-enviciada-por-tres-campanas-comparo-la-agricultura-convencional-contra-una-con-cultivos-de-cobertura-y-otra-sin-insumos-quimicos/#comments Sat, 03 Apr 2021 17:09:49 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=62959 Carolina Estelrrich nos manda las fotos de ella y sus colegas trabajando sobre los ensayos que son el motivo central de esta nota. Elegimos para encabezar una que envió en tono jocoso. Aparece allí coronada de vicia, como si fuera una corona triunfal de laurel de las que utilizaban los césares en la Antigua Roma. […]

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Carolina Estelrrich nos manda las fotos de ella y sus colegas trabajando sobre los ensayos que son el motivo central de esta nota. Elegimos para encabezar una que envió en tono jocoso. Aparece allí coronada de vicia, como si fuera una corona triunfal de laurel de las que utilizaban los césares en la Antigua Roma. “Se me ‘envicio’ la cabeza”, bromea.

No es tan broma. Durante tres campañas consecutivas, en la Chacra Experimental Bellocq del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, Carolina y el agronómo del INTA Gonzalo Pérez compararon los resultados (económicos, productivos y ambientales) de los tres planteos entre los cuales se debate actualmente la agricultura argentina: uno convencional con agroquímicos, otro que intenta reemplazar ese insumo por cultivos de cobertura y el tercero que prescinde totalmente de ellos, uno de los mandamientos de la “agroecología”.

Carolina sabe que su tarea es importante, se la nota orgullosa de lo que hace y desde dónde lo hace, una experimental del Estado. Recibida de ingeniera agrónoma en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) hace apenas seis años, decidió irse a vivir y trabajar en esa chacra del gobierno bonaerense, de unas 470 hectáreas, equidistante entre Carlos Casares, Pehuajó, Henderson y Bolívar, en el centro-oeste de la provincia. Esa era en algún momento una zona de campos mixtos, donde había mucha ganadería que alternaba con la agricultura. Pero como la tierra es muy fértil, la penetración de la soja fue potente y las vacas quedaron relegadas a las zonas marginales. La agricultura convencional domina ahora casi todo el escenario.

Nacida en Bolívar, cerca de allí, y con solo 27 años a cuestas (ahora tiene 30), Carolina encaró una investigación de la cual hace poco se presentaron los primeros resultados. Fue necesario esperar tres campañas para sacar las primeras conclusiones, porque lo que se comparó fueron tres esquemas de rotación tradicionales en la zona, que duran ese tiempo.

  • Rotación con barbechos químicos (RBQ): maíz, soja, trigo/soja 2°
  • Rotación con cultivos de cobertura (RCC): vicia/maíz, centeno/soja, trigo/soja 2°
  • Rotación con cultivos de cobertura sin agroquímicos ni fertilizantes inorgánicos (RCCSA): vicia/maíz, centeno/soja, trigo.

Sobre parcelas de 10 por 30 metros, nos cuenta la agrónoma, “planificamos una rotación tradicional, otra a la que le sumamos cultivos de cobertura, y otra que es igual a segunda pero que a la que desde el vamos no le pusimos insecticidas, ni fertilizantes”.

Carolina tiene la cabeza “enviciada”. Pero se cuida mucho de llamar a este tercer modelo como “agroecológico”. Tiene sus razones. A la luz de los resultados teme que su informe sea utilizado como un arma en una batalla que ella no quiere pelear: la que enfrenta a los que defienden los insumos químicos y a los que los deploran.

Sucede que lo que está mostrando este ensayo por primera vez son los márgenes que se pueden obtener prescindiendo de agroquímicos y fertilizantes en un planteo agrícola que incluye la soja y el maíz, los dos principales cultivos de la Argentina. Hasta ahora, los promotores de la agroecología basan sus números más favorables sobre todo en la experiencia de varios campos más ganaderos que agrícolas. Y las únicas cifras “oficiales” surgen de la Chacra Barrow, ubicada en Tres Arroyos. Allí, la gente del INTA también hizo comparaciones, pero rotando el trigo tradicional de la zona con ganadería bovina, que devuelve nutrientes.

En Casares la cosa es totalmente diferente. “Acá no podíamos decirla a los productores que se pusiesen a repetir ese esquema en suelos con un potencial impresionante”, explicó Carolina.

Luego de ocho años de ensayos, el INTA mostró los resultados económicos de la agroecología

-¿Y por qué te resistís a decir que el planteo sin agroquímicos ni fertilizantes es agroecológico?

-En su momento nos parecía que el desafío era ver cómo desarrollar una agricultura continua con un menor uso de insumos. Nosotros lo planteamos así y entonces arrancamos con una visión equivocada de la agroecología. Una conclusión importante es que si querés producir de manera agroecológica no tiene que ser con este planteo- nos respondió la joven investigadora, que se muestra muy consciente de que los resultados de sus ensayos podrían ser utilizados por quienes desacreditan ese movimiento con el argumento de que, sin insumos químicos, se reducen sensiblemente la productividad por hectárea y, en consecuencia, los márgenes brutos de las empresas agrícolas.

“Se ha tornado todo en un River-Boca. Eso nos limita a poder avanzar y de manera más seria”, dice Carolina, que no quiere formar parte de ese debate, pero tampoco esconde los resultados. Entre las tres parcelas comparativas “la que más ruido hace es la que no tiene insumos, que es insostenible. La presión de malezas es tal que no la podés controlar”, asume. En cambio, se mostró bastante más satisfecha con el segundo de los planteos, el que incluyó cultivos de cobertura. Este es el resumen de los rendimientos obtenidos.

“En la primera campaña no hubo demasiada diferencia de rendimientos, pero el lote venía limpio, con malezas controladas con herbicidas”, relata la técnica. La brecha de rendimientos luego se fue ampliando a favor del planteo convencional con agroquímicos. El planteo intermedio -cultivos de servicio con aplicaciones puntuales- hizo un papel más que decoroso, aunque algún resultado pudo haber caído porque esos cultivos utilizados (vicia y centeno) consumen algo de agua.

Los detalles técnicos y números precisos sobre los rendimientos pueden encontrarse en este informe completo publicado por el Ministerio de Desarrollo Agrario y el INTA, a partir de la página 109. Pero desde ya hablamos de niveles de rendimientos iniciales elevados, frecuentes en la región, de más de 6.000 kilos para el trigo, unos 3.500 para la soja y cerca de 10.000 para el maíz.

Un argumento frecuente de la “agroecología” para defenderse de la acusación de ser menos productiva que la agricultura convencional, como este ensayo confirma, es que lo que se deben mirar son los costos y márgenes. En el caso de esta investigación, las cuentas finales para los diferentes cultivos en el final de la rotación (la campaña 2019/20), muestran que prescindir de los agroquímicos y fertilizantes no siempre significa reducir el nivel de costos. Y por tanto no mejorar los números finales.

“En el tratamiento sin químicos cambia la estructura de costos: por ejemplo crecen las labores en trigo, o con la semilla de la vicia y además hay un costo más en la siembra de cultivos de cobertura. Pero a la vez disminuye la compra de herbicidas en planteos de cobertura. Es decir, en estos esquemas si bien bajo el uso de insumos, tengo que controlar malezas con pasada de disco y los valores se incrementan mucho”, nos explica Carolina.

La joven agrónoma tiene la cabeza “enviciada”. Le surgen nuevos modos de pensar que quizás incomoden a muchos.

“Debatimos mucho entre colegas sobre esto. ¿Por qué el productor tiene que asumir tanto el cuidado de la Naturaleza? En ese sentido creo que nos falta evolucionar un poco. ¿Por qué tenemos solo ese razonamiento de maximizar ingresos por unidad de superficie? En ese maximizar pasan en el camino un montón de cosas…”

Un capítulo de este ensayo se dedicó justamente a buscar los costos ocultos que no forman parte del resultado económico. Hicieron un balance parcial de nitrógeno y de fosforo para cada rotación y el duro descubrimiento es que dicho balance fue casi siempre negativo. “En el tratamiento con cultivos de coberturas contemplamos el aporte de nitrógeno de la vicia y la historia es distinta porque puedo ir disminuyendo los kilos de urea”, aclara Carolina. Los cultivos de servicio también juegan un rol importante en los planteos sin químicos añadidos. En el caso del fósforo solo hubo saldos favorables en el caso del trigo.

“El desafío es encontrar fuentes orgánicas de fácil acceso en la zona y factible distribución en el lote, que agreguen nutrientes a este tratamiento, a los fines de mantener la premisa de no uso de insumos de origen inorgánico”, definirá luego el informe técnico, mostrando una de las grandes debilidades de los planteos agroecológicos en la agricultura continua, sin ganadería.

Una vez mas el enfoque de los cultivos de cobertura combinado con insumos externos cuando se precisen es el que se acerca un poquito más a la situación  ideal.

En este punto, otro flanco interesante del ensayo fue una medición de la biomasa, o la cantidad de materia seca de cada hectárea en cada tramo de la rotación. Carolina dice que esto importa por la generación de Carbono, que a corto o largo plazo terminará impactando en el contenido de materia orgánica de los suelo. Ganan aquí por lejos los dos planteos que utilizan cultivos de cobertura.

Por lógica, donde los dos sistemas alternativos a la agricultura convencional sacan mayor ventaja es en la cantidad de aplicaciones realizadas, que se eliminan por completo en el planteo sin agroquímicos y se van reduciendo sustancialmente en el esquema de cultivos de cobertura. El gráfico que nos muestra Carolina es que en este planteo la cosa recién comienza, pues las aplicaciones se van reduciendo paulatinamente hasta desaparecer en la tercera campaña de la rotación.

Carolina es una ingeniera agrónoma con la cabeza definitivamente “enviciada”. Enfatiza que todo debe ser encarado como un proceso en el que sirven muy poco los mandamientos preestablecidos. En el caso del planteo pseudo-agroecológico no llegaron ni siquiera a poder plantar la soja de segunda por la competencia feroz de las malezas incontrolables.

“Iniciamos con una visón errada del que piensa que lo agroecológico es no usar ningún insumo desde el vamos. En realidad es una transición, que requiere de mucha rotación”, explica. “Es un camino que hay que recorrer. No se puede hacer nada de la noche a la mañana”, abunda.

Sus primeras conclusiones, luego de tres años de mediciones, son que para mantener el suelo hay que diversificar especies y para eso es bueno utilizar cultivos de cobertura. Eso ayuda a generar carbono y competir con las malezas. Además los herbicidas residuales empiezan a disminuir desde un primer momento. “Con el paso de las campañas vemos que se puede reducir el uso de glifosato”, exclama la agrónoma. El glifo ha sido el hueso más duro de roer hasta aquí en este camino.

Por otro lado, si en la rotación se incorporan leguminosas, esto permite equilibrar un poco más el balance de nutrientes. De todos modos, hay que pensar en otras opciones, pues sumar cultivos de cobertura no siempre alcanza, para erradicar por completo la fertilización química. Carolina dice que habría que pensar en insumos orgánicos que puedan compensar la extracción de nutrientes que hacen los granos.

Carolina, que tiene la cabeza “enviciada” del todo, está contenta porque para la nueva campaña (la primera de un nuevo periodo de rotación) están incorporando al equipo a un becario que comenzará a evaluar los parámetros físicos del suelo, También van a analizar la biología del suelo. Son las patas que le faltan a estos ensayos, además de tiempo, para comenzar a arrojar conclusiones más rigurosas.

“Con este trabajo intentamos ver algunos parámetros productivos, económicos y ambientales, pero no hay que olvidarse de la pata social. No puede ser que no pensemos en nosotros mismos. Al productor yo le digo: ¿vos te subirías todo el día a manejar una pulverizadora? Yo no lo haría ni quisiera que lo hagan mi papá o mi hermano”, define la joven. Y eso da pie a otros pensamientos.

Carolina detesta los dogmatismos. Pero define que “lo que está más claro es que siempre hay que tener presente el cuidado del suelo. A partir de ahí es como si nos cuidáramos todos los seres vivos. Cada productor tendrá luego posibilidades distintas de encarar su tránsito. Pero hay que tener claro que es un camino y que hay que transitar un proceso de conversión”.

-¿Y vos fuiste modificando tus posturas sobre la agroecología a medida que hacían este ensayo?

-En Bolívar hay bastante movida agroecológica, bastantes productores. Cuando me recibí me invitaron a una reunión y pensé ‘estos tipos están locos, resulta imposible producir sin insumos químicos’. Me di cuenta de que estaba equivocada. Pero creo que mi mente me da la posibilidad de decir me equivoqué e ir aprendiendo. Eso nos hace falta a los argentinos en un montón de temas. También tengo claro que este no es mi propio campo.

-¿Y qué harías si este, en vez de un lugar experimental, fuera tu propio campo?

-Si tuviese un campo trataría de tener todo el año el suelo cubierto. En el fondo la solución al antiguo problema del suelo es volver al esquema de rotaciones entre la agricultura y la ganadería, con cuatro o cinco de pasturas. En realidad es un poco eso más, que pensar en erradicar la soja.

Carolina tiene la cabeza “enviciada”. Su vicio es sentir, pensar y tratar de hacer las cosas de modo diferente a como muchos las vienen haciendo, aunque tampoco le gusta que la encasillen como agroecologista. Ella es una orgullosa ingeniera agrónoma. Ha empezado a disfrutar ser eso.

“Es para hablar tres días seguidos y capaz no vamos a llegar a ninguna conclusión. Pero es divertido. A mi de alguna manera esta experiencia me renovó las ganas de ser ingeniera agrónoma. Me parecía un poco aburrido. Y más acá, en este zona, donde tenés tres o cuatro cultivos todos los años: maíz, soja, girasol, trigo y siempre hechos de la misma manera… Esto de caminar hacia la agroecología le puso un poco de sentido a mi profesión”.

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Bichas de Campo: “Siempre me llevé mejor con los animales que con las personas”, dice Andrea Passerini, una tambera de raza http://wi631525.ferozo.com/bichas-de-campo-siempre-me-lleve-mejor-con-los-animales-que-con-las-personas-dice-andrea-passerini-una-tambera-de-raza/ Sun, 05 Apr 2020 15:09:56 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=36378 Hay muchas historias de mujeres vinculadas a la vida rural, que tuvieron que “hacerse camino al andar” a través de los cambios económicos, ambientales y sociales, en medio de luchas personales y colectivas por demostrar que se pueden alcanzar nuevas metas. Andrea Passerini tiene de todo un poco. A esta tambera y gremialista, que, desde […]

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Hay muchas historias de mujeres vinculadas a la vida rural, que tuvieron que “hacerse camino al andar” a través de los cambios económicos, ambientales y sociales, en medio de luchas personales y colectivas por demostrar que se pueden alcanzar nuevas metas. Andrea Passerini tiene de todo un poco. A esta tambera y gremialista, que, desde 2015 coordina la comisión de Lechería de Carbap (Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa), la conocen mucho en el ámbito agropecuario, pero no todos saben sobre su historia y su vida diaria. 

En el arranque de la entrevista con Bichos de Campo, Andrea se confiesa: “No estudié nada que tuviera que ver con el campo, más allá que de chica quería ser veterinaria porque vivía rodeada de animales en el campo. Es que siempre me llevé mejor con los animales que con las personas”, dice entre risas.

Su desparpajo a la hora de hablar hace pensar que Andrea no es una caja de secretos guardados, sino más bien revelados, porque no se ahorra ningún pensamiento y saca todo para afuera. “Yo no me acerqué al campo. Él se acercó a mí”, dice.

Andrea es licenciada en ciencias políticas y relaciones internacionales. Aunque confiesa: “Quería estudiar Letras, porque escribo desde muy chica. Pero me convencieron de que estudiar Letras no me serviría porque tenía que ganarme la vida de alguna manera. En ese discurso de ´tenés que estudiar algo para ganarte la vida´, estaba implícito que yo no me la ganaría en el campo; pero en realidad, yo sí me la gano en el campo, y aclaro que es mucho más que ganar materialmente para vivir, porque la vida dedicada al campo es una vida ganada”.

 

Entonces ¿Cómo es que llegaste al campo?

-Mi abuelo paterno había comprado un pedacito del campo allá por la década del ´50 en el sur del partido bonaerense de Carlos Casares, y desde que nací me llevaron al campo; navidades, cumpleaños, la diaria. Por eso digo que el campo forma parte de mi vida desde el minuto 0.

-¿Y vivís en el campo?

-Cuando me preguntan dónde vivo, yo digo que me faltaría la casa rodante. Mi hijo Martín de 18 años vive y estudia en Capital Federal, por ende, mi casa oficial es ahí, pero mi domicilio legal, fiscal y espiritual es Carlos Casares, donde está el campo familiar.

-Wow, rutina complicada entonces ¿Verdad?

-Uno de los problemas que tengo en mi diaria es que mi vida es una anti rutina. Yo vivo, mitad en Carlos Casares y mitad en Capital Federal. Viajo mucho, tanto que mi camioneta se vuelve mi otra casa. Mi rutina es viajar semana de por medio. De hecho, me gusta viajar de noche, porque la ruta de noche, según mi experiencia y a pesar de lo que muchos piensan, es más segura y es un momento para estar conmigo, y para ir tranquila, sabiendo que el día laboral llegó a su fin.

 

-¿Y cómo organizás una rutina en el tambo entonces?

-La primera semana de cada mes hacemos un balance del mes anterior, sobre todo en temas productivos como guacheras, partos, mortandades y enfermedades. Durante todo el verano, por ejemplo, planificamos las siembras y presupuestamos la alimentación del rodeo para todo el año. Creo que el verano es una etapa crucial para el tambo, porque es ahí cuando definís tus reservas, el tamaño de tu rodeo. Muchas cosas. Por eso mis veranos suelen ser el campo.

-Hablás en plural. ¿El tambo lo trabaja toda la familia?

– Es un tema complicado. Y ahí nos meteremos en mandatos familiares que tuve que derribar. Cuando hablo del tambo, hablo de la unidad de agronegocio familiar e incluyo a mi padre y a mi hermano, pero en la práctica y día a día del negocio estoy yo más presente. Y hablo de tambo y ganadería, ya que también hacemos ciclo completo de machos Holando.

-¿O sea que la que manda en el tambo sos vos?

-Hablar de eso implica hablar de mi padre. Él siempre fue ganadero, no tambero. En su momento, cuando dividió el campo con mi tía, había dos tambos, pero los mismos fueron concebidos como una caja de ingresos mensual para bancar otras actividades más estacionales y cíclicas como la ganadería y la agricultura. Entonces, cuando se dividió el campo, a mi papá le tocó un tambo, y recuerdo que revoleó las llaves del mismo, se buscó un socio y no se dedicó nunca más a ese tambo. En ese momento yo estaba estudiando aún, y recuerdo que me empecé a ocupar del campo en la década del ´90, pero no así del tambo, ya que estaba siendo administrado por ese socio de mi padre.

Pero mandada como soy, empecé a meter la nariz y quise hacerme cargo del tambo, con bastante resistencia, casualmente, por parte de mi padre. Por eso debo decir que generacionalmente tuve el escollo de mi padre, ya que él esperaba que fuera mi hermano varón el que se ocupara, y resultó que mi hermano mayor no distinguía un caballo de una vaca. Por eso la hija mujer tomó el control, atípico para esa época.

-De modo que antes de poder encargarte del campo y del tambo, ¿Debiste vencer mandatos machistas?

-Esa fue una pelea que tuve sólo con mi padre, porque él era muy exigente y muy machista. Eso me marcó mucho. Hoy está orgulloso de mi, pero al principio, el camino con fue duro. Paradójicamente, luego de esto, nunca más tuve drama en trabajar con hombres, ni en lo gremial, ni en la tarea del día a día en el campo. Siempre se me respetó y lo que me ayudó fue mantener la humildad y las ganas de aprender. Eso también me pasó en la parte gremial agropecuaria.

 

-¿Cómo conjugás tu labor en el tambo con tu actividad gremial?

-Yo entré en el mundo gremial, porque siempre tuve la sensación de que hacer bien lo individual y ser buena ciudadana no era suficiente. Siempre tuve la necesidad de participar en la construcción de un colectivo, y así fue que encontré a Carbap. Empecé en el 2003 en la sociedad Rural de Carlos Casares, y después lo conocí a mi fallecido amigo Juanito Linari, que fue coordinar de la comisión de Lecheria de Carbap antes que yo. Luego tomé yo su lugar, a mediados de 2015. Él me enseñó mucho y tuve el honor de sucederlo que siempre fue un gigante como profesional y como persona. Hoy por hoy sigo en Carbap, y también me afiancé en la comisión de Lechería de CRA (Confederaciones Rurales Argentinas), aprendiendo de gente que sabe mucho más que yo de esto. Y también en un momento participé de las reuniiones de la junta de representantes de Caprolecoba (Cámara de Productores de Leche Cuenca Oeste), porque yo soy tambera de esa zona.

De modo que la crisis de la lecheria data del 2015, así que podría decirse que no tuve respiro. Siempre un año peor que el siguiente. Por ejemplo, tras la inundación de 2012 en el oeste bonaerense, donde fue muy problemática, podría decir que estuve a poco de colgar la toalla porque la inundación puso a prueba el tambo. Pero seguí, apoyada por Juanito Linari. Y mi participación fue mucho más intensa a partir de ese año.

-Y hoy ¿Trabajás sólo con hombres o también con mujeres?

-Hoy día, todas las personas con que trabajo son hombres. La única mujer del equipo es la hermosa de mi encargada. Por ende, estoy rodeada de hombres, y se me da muy bien liderar, porque lo hago desde un lugar sin ego; pregunto, escucho y aprendo. No temo mostrarme dubitativa y pedir ayuda cuando debo hacerlo, porque creo que es la manera más auténtica de vivir y liderar. Es que, si no estás abierta a hacer autocríticas y a aprender todo el tiempo ¿Para qué vivir?

-Entonces, ¿Considerarías que el campo argentino es plural y equilibrado con hombres y mujeres?

-Claramente no hay equilibrio entre hombres y mujeres, y tampoco sé si deba haberlo. A ver. ¿Qué cupo vamos a poner para que la mitad de los que ordeñan en un tambo sean mujeres? El equilibrio a veces no es la igualdad. A mí me resulta muy difícil ayudar a parir una vaca, porque hay cierta fuerza que yo no puedo hacer. Estoy orgullosa de tener mi propia fuerza femenina y puedo estar desde otro lugar. No siempre en las guerras, los que han sido visibles y obtuvieron las cucardas, fueron los que definieron las batallas. Muchas veces quienes definen las batallas no son muy visibles, y a veces está bien que sea así.

Hay cosas que hice en mi vida, que sólo las sé yo. Las que quise hacer visibles, las hice visibles. Las otras no porque son solamente mías. Es decir, no necesariamente para ser poderosa, debés hacerte visible.

Culturalmente, el campo siempre fue un universo de hombres. Y no creo que sea muy diferente el machismo del sector agroindustrial con el de otros sectores. Por eso yo comulgo mucho con la meritocracia por esfuerzo, por capacidad, por convicción y por ganas.

Y si bien estoy de acuerdo con que en algunos ámbitos es necesario emparejar la ecuación hombres- mujeres, y que ni yo puedo decir que me fue fácil ganarme un lugar en el campo, pienso que, a la vez, el hecho de que haya sido difícil, me da un valor agregado infernal. Si a mí me hubieran dado este tambo servido en bandeja, ¿Quién sería hoy yo? Lo difícil agrega valor, desafíos, y a medida que te acercás a la meta en la cuesta empinada decís ´wow, cuánto aprendizaje por lo aprendido y luchado´.

En estos establecimientos, las tamberas son muy importantes. Hoy, gracias a las redes, conocí a Lidia Sánchez, una tambera divina y apasionada de un tambo chiquito en Esperanza, Santa Fe, que muestra su trabajo diariamente, y yo creo que eso visibiliza mucho.

-¿Podrías decir que sos una mujer “de riendas tomar”?

-Sí, me considero una mujer de riendas tomar, porque me he tenido que abrir paso y hacer, en mi caso, el triple de esfuerzo para demostrar que yo podía estar a la altura de las circunstancias. Y de eso precisamente habla uno de los poemas que escribí hace poco. “La mujer que habito”, se llama, porque cuando estás todo el tiempo abriéndote paso, se forman cayos y corazas; y entonces tenés que hacerte fuerte de todos lados porque te sentís vulnerables.

-Ah! ¿También sos poetisa?

Si. Poetisa de alma me defino. Digamos que despunto el vicio escribiendo. Ya publiqué un libro en 1996, llamado “Búsqueda Sonora”, y estoy preparando un nuevo libro de poemas. Me da felicidad escribir.

-¿Cómo llevás la cuarentena en tiempos de Coronavirus en tu tambo?

-Es complicado. Mi único ingreso hoy viene del tambo. Entonces estoy armando un protocolo de emergencia que combine el preservar a rajatabla la salud de mi gente y al mismo tiempo garantizar la continuidad del ordeñe. Estoy capacitando a dos personas que van a entrar a ordeñar. Mi idea es armar dos grupos de ordeñe, y cada uno de ellos ordeñará durante 8 días, cosa de minimizar riesgos de aparición de casos. Por más que cuidemos la proxemia, de tenerlos trabajando a mas de 2 metros cada uno, si apareciera un sospechoso, tendría que ir a cuarentena preventiva todo el grupo de ordeñe, lo que haría que tenga que bajar la persiana. Por eso haré grupos rotativos. Por 8 días ordeñara un grupo, y 8 días el otro. Y los 8 días que no ordeñen, harán otras tareas.

Pero esto es aparte de todas las cuestiones de prevención que estoy llevando a cabo. Es un laburo de docente y vigilante a la vez, porque creo que a la gente todavía no le cae la ficha de lo que está pasando. La realidad es que el ordeñe no se puede parar. Todo el tiempo trabajamos con una maquina biológica, y si nos atrasamos para ordeñarla, la ubre se enferma. Por eso hay que ordeñar cada 12 horas. Por eso hay que prevenir pero seguir haciendo.

-¿Qué es para vos el campo argentino? ¿Cómo lo definirías?

-Para mí el campo argentino es más una pasión que un negocio, y ahí tenemos un problema, porque la pasión sin negocio termina siendo frustrante e insalubre. El campo argentino, frente a la urbe, todavía está desintegrado, y hay un tema cultural complicado. Siempre estamos con conflictos. El campo argentino encarna mucho dolor todavía, y, además, es doloroso para toda la sociedad, porque cuando no se entiende algo, termina doliendo.

-¿Qué cambiarías del campo argentino?

-En Argentina tenemos tremendos problemas para construir colectivos e institucionalidad. Ahí pienso en las gremiales agropecuarias y en su vulnerabilidad, entre otras cosas, por falta de financiamiento. Es ahí cuando miro a Brasil, que gracias a una legislación pudo definir un aporte de los productores a la federación que aglutina a todas las entidades agropecuarias. Así es como ellos construyeron institucionalidad, ya que no sólo se contruye con valores, normas y ética, sino también con dinero. Nosotros solemos quejarnos de que las cadenas o entidades vinculadas al agro en otros países tienen poder de lobby y nosotros no. Nuestro problema es que no hacemos autocrítica y repetimos errores. Si los que pretendemos ser referentes o liderar espacios en lo agropecuario, no asumimos que somos parte del fracaso, no avanzaremos nunca.

-¿Creés que deberíamos aprender algo los argentinos de otros países en política agropecuaria?

-En relación a otros países, lo que creo que debemos aprender es cómo la sociedad integra al campo. Es cierto, aunque no se vea, que el campo aporta riqueza, cultura y trabajo, y es un orgullo para el país y la sociedad. Así lo ven en otros países, mientras que acá todavía tenemos que andar explicando por qué no somos todos oligarcas. Es como si en Argentina fuera una vergüenza pertenecer al campo, y esa es una deuda que todavía tenemos que saldar. Por eso digo que hay muchos campos. No me gusta hablar de ´el campo´, y al mismo tiempo, hay cientos y cientos de productores, aunque, como en el caso del tambo, todos con problemas estructurales comunes.

Creo que hay que respetar los procesos. En la vida hay procesos que necesitan tiempo. Es como un parto. Luego de 9 meses una pare un hijo y no puede apurar ese proceso. Del mismo modo, en las sociedades hay procesos. Las instituciones pueden contribuir con reglas de juego para emparejarnos la cancha, pero después hay procesos que intrínsecamente tienen que ser respetados en cuanto a sus tiempos, dificultades y dolores. Hoy por hoy nos hemos ido al otro extremo, y por querer usar fórceps, para apurar esos procesos, terminamos encontrando resultados diferentes a los que estábamos buscando.

Nada mejor que cerrar esta primera entrega de Bichas de Campo, que con un poema que identifique a la entrevistada. Escrito de puño y letra por ella misma. Prometemos más historias de vida de mujeres ligadas al campo y la ruralidad:

 

La Mujer que habito

La mujer que habito ha hecho un largo viaje:

montañas, desiertos, edenes y mares.

Tormenta y sequía, granizo y tornados…

La mujer que habito los ha atravesado.

La han herido mucho (ella se ha dejado);

de tanto pelearse se volvió soldado

con casco y metralla, con escudo y clavo.

Se volvió tan fuerte la mujer que habito

que sin darse cuenta se perdió en un ruido

de estruendos y esquirlas, de muecas sin risas.

Se perdió de a poco en un laberinto de sombras y prisas.

Se vació de cielo, se cubrió de espinas.

Se olvido la niña que fue en una esquina.

Se le perdió el patio de sol del abuelo,

se dejó en el pueblo las siestas de enero.

Se quedó tan sola la mujer que habito

que cierta mañana no pudo con ella:

párpados de amianto, pestañas de hielo,

mejillas ajadas, garganta sin voz.

Tuvo que caerse pesada en el suelo,

romperse en pedazos, rajarse los huesos,

vaciar de palabras todos sus tormentos.

Se acerca de a poco la mujer que habito:

me adentro en su esencia de espacio infinito.

Lava, salvia y ámbar recorren sus venas.

Su piel huele a viento, su olor huele a hierbas;

su saliva es lluvia, sus labios, cadencia.

La mujer que habito suplica clemencia.

Ya no quiere gritos, ni temor ni ausencia.

Es que se ha cansado, es que ya fue absuelta:

crimen y pecado ya pegan su vuelta.

La mujer que habito resuena silencios.

Lo que era vacío resultó estar lleno.

La mujer que habito tiene menos miedo:

llora algo en la noche, y empieza de nuevo.

(Buenos Aires, 14 de noviembre de 2019)

 

 

 

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Tomás Hermanos volcará este año sobre la Ruta 5 inversiones por 4 millones de dólares http://wi631525.ferozo.com/tomas-hermanos-volcara-este-ano-sobre-la-ruta-5-inversiones-por-4-millones-de-dolares/ Tue, 22 Oct 2019 20:17:39 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=29091 La red de acopios y agronomías que tiene la empresas Tomás Hermanos sobre su principal zona de influencia, la Ruta nacional 5, recibirá al cabo de este años una serie de inversiones que suman 4 millones de dólares, según anunció la propia compañía de servicios para el agro. Durante un encuentro con sus clientes realizado […]

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La red de acopios y agronomías que tiene la empresas Tomás Hermanos sobre su principal zona de influencia, la Ruta nacional 5, recibirá al cabo de este años una serie de inversiones que suman 4 millones de dólares, según anunció la propia compañía de servicios para el agro.

Durante un encuentro con sus clientes realizado el viernes pasado en General Villegas, que contó con la participación de los analistas Rosendo Fraga y Dante Romano, y ante la presencia de un centenar de productores, el presidente de Tomás Hnos, Carlos Borla, recordó que a principios de 2019 un tornado afectó seriamente la planta de la compañía ubicada en Elordi-Villegas, generando daños por más de 1 millón de dólares.

“Gracias a nuestra gente, al seguro que teníamos y a la liquidez con la que contábamos pudimos tener la planta funcionando para marzo”, dijo el ejecutivo, quien destacó: “Nuestra filosofía es cuidar los activos. No la ordeñamos a la empresa, reinvertimos constantemente. No es nuestro objetivo ser accionistas ricos en una empresa pobre”.

En ese sentido, anunció que este empresa de capitales argentinos está realizando una serie de inversiones por más de 4 millones de dólares, en obras a concluirse antes de que finalice 2019. “Parece loco en este país hacer inversiones, pero ya las teníamos programadas y pudimos hacerlo porque la política de nuestra empresa nos permite estar mejor posicionados en momentos como el actual”, remarcó Borla.

Antes de que concluya el año, Tomás inaugurará en su sede central de Carlos Casares un nuevo Centro Logístico Modelo de Insumos de 3.000 metros cuadrados. Con una inversión de 1 millón de dólares, la obra tendrá una capacidad de almacenamiento de 30 camiones de fitosanitarios y una superficie de descarga bajo techo de 360 metros cuadrados.

También en su casa matriz de Carlos Casares, la empresa está invirtiendo otro millón de dólares en la renovación y modernización de su planta 2, para adaptarla a las demandas medioambientales de la comunidad. Al reemplazo de 4 de los silos, se suma una mecanización de tareas para “eficientizar” los servicios de acondicionamiento de granos.

Paralelamente, la empresa prevé terminar para fin de año la construcción de 4 silos adicionales en su planta de Trenque Lauquen, con capacidad de 2.500 toneladas cada uno, y mecanización de carga y descarga de 200 toneladas por hora.

La inversión total en Trenque Lauquen será de casi 2 millones de dólares e incluye un nuevo equipo de secado de alta eficiencia, que permitirá triplicar el ritmo de los trabajos, pasando de 40 a 160 toneladas por hora.

Por otro lado, la empresa anunció que también está reconvirtiendo sus inversiones en siembras asociadas “para que no sea tan rígido el negocio de la siembra en campos de terceros. Nos interesa
cuidar la tierra, cuidar de la gente que trabaja con los equipos en el campo y cuidar el medio ambiente”, enfatizó Borla.

Ver Alvaro Tomás: “Nos cuesta ver cuánto de lo que el Estado recauda vuelve al agro”

Esta filosofía tendrá su corolario muy pronto, cuando concluya el proceso de auditoría en Agricultura Certificada Sustentable de Aapresid sobre 4.200 hectáreas, sobre un total de 30 mil hectáreas que la empresa trabaja. El 60% de esa superficie corresponde el modelo de siembras asociadas.

Y para salir de la Ruta 5, Tomás Hermanos también anunció la expansión de sus fronteras comerciales hacia la provincia de Córdoba, con la inauguración de una nueva oficina comercial en Río Cuarto a mediados de noviembre próximo.

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Juan Martín Salas, de ASAGIR: “El girasol nos defiende frente al cambio climático” http://wi631525.ferozo.com/juan-martin-salas-de-asagir-el-girasol-nos-defiende-frente-al-cambio-climatico/ Tue, 23 Jul 2019 21:07:19 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=25207 El flamante presidente de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) es un productor agrícola y ganadero del oeste de la provincia de Buenos Aires, una zona en la que antes predominaba el girasol, aunque desde hace unos 20 años ha sido corrido bien hacia La Pampa por la soja. “Ahora cuesta ver girasol por Carlos […]

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El flamante presidente de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) es un productor agrícola y ganadero del oeste de la provincia de Buenos Aires, una zona en la que antes predominaba el girasol, aunque desde hace unos 20 años ha sido corrido bien hacia La Pampa por la soja. “Ahora cuesta ver girasol por Carlos Casares donde era tradicional la fiesta del girasol”, se lamentó Juan Martín Salas.

A nivel país, la única zona dónde ha crecido con claridad el cultivo es el norte argentino con Chaco a la cabeza. “En cinco años crecieron al doble en superficie”, informó Salas a Bichos de Campo.

Salas lamento el retracción de las siembras de esta oleginosa. “El girasol es muy importante para la diversificación y eso a mi me gusta mucho, siempre me ha ido mejor cuando diversifiqué, tanto en fechas de siembra, como en mercados, logística, etcétera. Todos los cultivos tienen diferentes virtudes y nos permiten diseñar estrategias. El girasol nos defiende en momentos de cambio climático y en aquellos momentos de sequía”, describió el productor.

Aquí la entrevista completa con Juan Martín Salas:

Todo muy lindo desde el punto de vista agronómico: hay varias ventajas para incorporar al girasol en las rotaciones. Pero un tema difícil son los márgenes que arroja la oleaginosa. “Eso es verdad y los productores somos empresas que tenemos que ganar dinero, de modo que el margen termina siendo una gran limitante para aumentar el área de cultivo”, expresó Salas.

La oleaginosa tampoco tiene un mercado de referencia como otros cultivos, que se mueven al compás de los valores de Chicago. “Desde Asagir tratamos este tema y no tenemos la capacidad de arbitrar -entre los productores y las aceiteras-, pero sí ponemos un precio de referencia, una capacidad teórica de pago”, señaló. Pero aclaró que esa referencia “puede estar por debajo o por encima de los negocios que puedan hacer los exportadores”.

Por último, Salas dijo que no imagina una Argentina sin girasol. Porque se perdería variabilidad y por el contrario, imagina un país con mayor diversidad de cultivos todavía.

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Los veterinarios de El Broquel aclaran que dieron aviso de inmediato al Senasa sobre el foco de carbunclo http://wi631525.ferozo.com/los-veterinarios-de-el-broquel-aclaran-que-dieron-aviso-de-inmediato-al-senasa-sobre-el-foco-de-carbunclo/ Sun, 24 Mar 2019 21:41:12 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=20524 El foco de carbunclo en Carlos Casares despertó una polémica que bienvenida sea. La nota de Bichos de Campo que destapó el asunto provocó reacciones de todo tipo, pese a que se confirmaron todos los sucesos y a que en ella se criticó fundamentalmente que Senasa no haya avisado rápidamente a todos los campos de […]

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El foco de carbunclo en Carlos Casares despertó una polémica que bienvenida sea. La nota de Bichos de Campo que destapó el asunto provocó reacciones de todo tipo, pese a que se confirmaron todos los sucesos y a que en ella se criticó fundamentalmente que Senasa no haya avisado rápidamente a todos los campos de la zona sobre la situación detectada en el tambo El Broquel el 19 de febrero. Por eso, diez días después, el 1° de marzo, en un campo vecino se realizó una necropsia sin tomar los recaudos necesarios. Con el peligro que ello implicaba.

Publicaremos a continuación un largo descargo del jefe de los veterinarios que trabajan en el establecimiento El Broquel, Sergio Castro. En esta larga aclaración, el profesional destaca que hicieron todo lo que correspondía y que por eso lograron contener el foco de carbunclo en el establecimiento. También critica el “amarillismo” de este medio, pero eso nos tiene sin cuidado porque gracias a Bichos de Campo esta situación se conoció, que es lo más importante. Va entonces las aclaraciones de Castro y en el medio sus lecciones sobre periodismo:

“Buenos días. Me interesa hacer un descargo en relación a su artículo de los casos de carbunclo en Carlos Casares, que la verdad ya me tiene algo cansado tener que salir a explicar los comentarios amarillistas y faltos de fundamentos sólidos y de profesionalismo periodístico dando afirmaciones de cosas que ni la ciencia lo pudo determinar y lo que es más grave, opinando y poniendo en tela de juicio el accionar de los profesionales sobre algo que lejos de querer ocultar una enfermedad, fue manejado de forma muy seria, responsable y eficaz. Lo opuesto a su artículo.

Quizás tenga más impacto el amarillismo de difundir falacias, que tener que felicitar el accionar de profesionales que lograron en principio diagnosticar de forma casi inmediata una enfermedad que hacía 15 años no se denunciaba en la provincia. Lamento si en el segundo foco, tuvieron que morirse 40 animales antes de llegar a determinar que era carbunclo.

Nosotros, no solo la diagnosticamos en la tercer vaca que se nos murió, sino que fue denunciada a las 12 horas de recibir el resultado oficial del laboratorio (esto, sin saber qué sanción le correspondía al establecimiento ni al profesional actuante). Le comento que si bien el laboratorio es el responsable de efectuar la denuncia, es nuestra responsabilidad profesional enviar una muestra a dicho laboratorio de una enfermedad que casi estaba diagnosticada a campo (rápida muerte de animales, hinchados y perdiendo sangre, bazo con barro esplénico y además enviamos foto al INTA Balcarce que nos alertó del carbunclo). Si hubiera habido mala intención de mi parte, podría haber obviado la remisión de dicha muestra, pero no.

En todo momento se siguió los canales éticos y legales correspondientes, para que después venga una persona y sin fundamento alguno ponga mantos de sospecha.

El lunes 19 de febrero a las 18 horas tuve el resultado oficial de que era carbunclo y el martes 20 a la mañana estaba firmando el acta de denuncia en el Senasa.

Para ese entonces, ya todos los animales adultos y en riesgo estaban vacunados. Por supuesto que no teníamos hecha la vacunación total del establecimiento, estábamos esperando que inicie la campaña de aftosa para hacer todo junto. ¿Usted cree que se justifica hacer semejante movimiento de hacienda en un tambo, sobre una enfermedad que hace 15 o 20 años no se registran casos? Y para su conocimiento, le podría asegurar sin ánimo de equivocarme, que el mayor porcentaje de establecimientos estaban en la misma condición. Imagino que habrá chequeado en las principales veterinarias de Carlos Casares cómo se incrementó la venta de vacunas luego de los casos en la zona. ¿O no?

Una vez realizada la denuncia correspondiente en el ente oficial, ni el establecimiento, ni los profesionales son los responsables de comunicar regionalmente a cada veterinario, productor y demás personas en riesgo de enfermarse. No tengo los canales ni los teléfonos para hacerlo, así como no tengo los canales de comunicación que usted sí posee para desmentir sus conjeturas.

Me centré en controlar el problema internamente, dejando que el Senasa sea quien alerte del caso. ¿Quiere saber qué hicimos? Ya que no me lo pregunto nunca, se lo voy a comentar.

Los casos ocurrieron en un lugar determinado. En las vacas pre parto, esas 670 que vos decís. Alrededor de éstas había otras categorías pero no fueron afectadas. Se murieron dos de golpe. A la tercera nos llamó a atención la necropsia y andaba una cuarta con signos de enfermedad. Vacunamos inmediatamente todas esas 670 vacas y los 4 tambos en cuestión en dos días.

¿Sabía usted que donde ocurrieron los casos tenemos personal con atención las 24 horas (asistiendo los partos), y que eso nos ayudó a controlar la enfermedad? No. Cómo lo va a saber si no me lo preguntó. Aprovechando eso, se estableció un protocolo con toda vaca muerta, taparla con silo bolsa inmediatamente, previamente rociado con formol al 5% hasta que llegue la retro y la entierre en el lugar.

Antes de enviar las vacas (ya vacunadas obvio) a los tambos luego de paridas, se estableció tomar la temperatura a todas las paridas para comenzar tratamiento antibiótico de todas aquellas que tengan fiebre mayor a 38.5 (¿sería por carbunclo?). No lo sé. Quizás fue por la misma vacuna, Pero no fueron casos de muertes por carbunclo. Las muertas diagnosticadas fueron 7.

¿Sabía usted que en el establecimiento trabajan 5 veterinarios internos? (ninguno de apellido Biolcati, todos somos laburantes y algunos chicos recién recibidos que estuvieron laburando a mil con éste problema, yendo a las 5 de la mañana a medir temperatura, para que después venga cualquiera a difamar su trabajo). No. No lo sabía porque nunca me lo pregunto.

¿Sabía usted que durante los 15 días que tardaba en hacer efecto la vacuna, las vacas paridas que llegaban a los tambos eran aisladas en cuarentena para medirles la temperatura todos los días e iniciarle tratamiento a todas las que tengan más de 38.5° centígrados? No.. claro si a eso tampoco me lo pregunto.

Todo personal expuesto, inicio tratamiento antibiótico preventivo, aunque los epidemiólogos consultados, no nos recomendaron eso. Sino esperar a tener síntomas.

Las primeras dos vacas fueron movidas de esos corrales a un cementerio porque no sabíamos que era carbunco. ¿Sabía usted que ese cementerio se tapó primero con silobolsa y luego se echó tierra arriba porque la espora en 260 días se inactiva por la putrefacción? Tampoco lo sabía. Yo tampoco, me lo dijo Ramón Noseda.

Obviamente al cabo de una semana teníamos el 100% de la hacienda vacunada y a hoy está todo re-vacunado con una segunda dosis.

¿Sabía usted que Ramón Noseda, con quien hablé tres veces por teléfono, me recomendó ‘no asustar a la población, que era un brote bien manejado y controlado’ y que me tranquilizó dándome a conocer que la cepa, no es la utilizada en terrorismo? Que por supuesto hay que tener todos los recaudos; los mismos recaudos que debemos tener los profesionales cuando hacemos cualquier necropsia.

¿Se preguntó usted si realmente es el mismo foco replicado? Porque según lo que me dijo el verdadero especialista, a quien yo sí consulté, la espora se disemina por agua superficial y subterránea, que los bajos son un punto de riesgo, y ese campo había sufrido una inundación un mes atrás.

¿Sabía usted que estas vacas estaban rodeadas por miles de otras vacas del mismo campo que no fueron afectadas porque actuamos rápido? Pero usted se jacta de decir que ‘el mismo foco se replicó en otro campo, el que está “rio arriba” ya que el agua corre hacia el Salado. ¿No pensó que pudieron haber sido dos focos distintos, uno bien controlado y diagnosticado y otro no?. Es más fácil difamar y faltarle el respeto no a los Biolcati, sino a todos los profesionales que actuamos día a día e intentamos hacer las cosas de forma seria y responsable.

Yo lamento si la gente no cree que fueron esas 7 vacas. Pero la gente, así como usted tampoco, sabe como actuamos.

¿Sabía usted que yo le pasaba reportes por whatsapp al SENASA contándole todo esto que estábamos haciendo e incluso los invité a verificar personalmente en el campo que todo lo que les decía era lo que se estaba haciendo? Claro que no lo sabía. Nunca me lo preguntó.

¿Se preguntó cómo en un campo ‘vacunado’ ocurrió un segundo foco? ¿Eso sí le cierra? Habría que ir de cabeza al laboratorio que desarrollo esa vacuna entonces. No creo. Es más fácil poner en un medio masivo de comunicación en tela de juicio a los veterinarios que estuvimos al pie del cañón, hasta controlar la enfermedad.

Finalmente algo personal. Luego de venir de vacaciones me desayune con éste problema. El Broquel implica gran parte de mis ingresos y yo era el responsable del establecimiento y todos lo saben. A pesar de eso, en todo momento (aunque haya sido un momento de mierda) por la gente, mis hijos y mi ética profesional no dude en seguir los canales legales que se deben seguir. Sin saber la sanción que me correspondía, ni a mí ni al establecimiento, para el que en todo momento su voluntad fue la misma que la mía. Quizás otros no lo hicieron y por eso hacía 15-20 años no había una denuncia.

¿Usted no pensará que nosotros trajimos la espora en un frasquito, siendo que es en un campo donde no hay ingreso de hacienda de otros campos desde hace años? De algún lado salió esa espora que contagio a las vacas de El Broquel.

Pero éste país es así. Es más rentable difamar a los que intentamos trabajar bien, que difundir información certera. No lo sé, pero si es así, lamento si a Ud. le cae mal el apellido Biolcati, pero yo soy Castro, un laburante que puede consultar mi trayectoria. No me gusta leer que escondimos la enfermedad, cuando yo puse el pecho al problema y afronté lo que hubo que afrontar. Espero que usted tenga el valor de hacer lo mismo si alguna vez le toca algo similar en su vida profesional, aunque no se lo deseo.

Y acá cierro el tema”.

Nota de la redacción: Castro defiende su trabajo y está muy bien. Pero critica el nuestro y eso está mal. Bichos de Campo se siente muy bien por haber contado esta historia, que de otro modo no se conocería. Quizás falten detalles que incomodaron a Castro y seguramente faltan aclaraciones. Pero la función del periodismo es revelar historias, no con todos los detalles sino con los que se pudieron obtener. En todo caso, es función de los Estados contar con todos los detalles. Por lo pronto, los datos que se pudieron obtener -de varias fuentes privadas y de fuentes oficiales también- fueron más que suficientes para confirmar lo sucedido y publicar la noticia con los detalles que teniamos. Porque los focos de carbunclo existieron: uno primero en “El Broquel” y otro, diez días después, en otro campo vecino llamado “El Billar”. Y porque nadie avisó a los vecinos del peligro. Eso -que es grave- es lo que contó este medio y lo que Castro confirma en este descargo. Nadie le cargó culpas a él ni a los trabajadores. Castro ni siquiera estaba mencionado en el artículo inicial. Pero él quiso defender su trabajo y así lo hizo. Nosotros defendemos el nuestro.

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Un brote de carbunclo mostró la ineficacia de un plan sanitario y sembró dudas sobre el rol del Senasa http://wi631525.ferozo.com/un-brote-de-carbunclo-mostro-la-ineficacia-de-un-plan-sanitario-y-sembro-dudas-sobre-el-rol-del-senasa/ http://wi631525.ferozo.com/un-brote-de-carbunclo-mostro-la-ineficacia-de-un-plan-sanitario-y-sembro-dudas-sobre-el-rol-del-senasa/#comments Sat, 23 Mar 2019 13:23:11 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=20200 “El carbunclo bacteriano, carbunclo o ántrax es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa, que afecta preferentemente a los rumiantes y es transmisible a otros animales y a las personas”. Así comienza el comunicado emitido el 11 de marzo pasado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). De entrada define al carbunclo como lo […]

La entrada Un brote de carbunclo mostró la ineficacia de un plan sanitario y sembró dudas sobre el rol del Senasa se publicó primero en Bichos de Campo.

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“El carbunclo bacteriano, carbunclo o ántrax es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa, que afecta preferentemente a los rumiantes y es transmisible a otros animales y a las personas”.

Así comienza el comunicado emitido el 11 de marzo pasado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). De entrada define al carbunclo como lo que es: una “enfermedad infecciosa altamente contagiosa” y peligrosa para otros animales y el ser humano.

Repetimos la fecha: 11 de marzo. La publicación del comunicado oficial, que contenía una serie de recomendaciones para actuar frente a esta zoonosis, se produjo a raíz de “la aparición de casos recientes de carbunclo bacteriano en el partido de Carlos Casares”. Es dcir, el Senasa admitía públicamente esos casos pero no brindaba ningún detalle sobre esos los mismos. ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué? Nada.

En Carlos Casares hay muchos establecimientos ganaderos y muchos tambos que, ante la aparición de casos de carbunclo, deberían haber sido notificados de inmediato, para tomar las prevenciones del caso. Pero este comunicado carente de detalles fue el primer aviso oficial que recibieron.

Fue muy grave lo que sucedió en ese partido bonaerense. Varios veterinarios y trabajadores rurales de la zona estuvieron trabajando con vacunos esos días, e incluso realizaron necropsias, sin tener la menor idea de que había carbunclo merodeando. Nadie les avisó. Senasa no avisó y el productor que padeció el primer episodio tampoco.

Repetimos: hubo gente que los primeros días de marzo acercó la cara y la nariz a pocos centímetros de los órganos de un bovino muerto sin saber que había un brote de ántrax en la zona. Nadie había avisado nada.

Por suerte no pasó. Pero esa gente bien podría estar muerta ahora, porque como bien explica el tardío comunicado de Senasa, “cuando la bacteria entra en contacto con el oxígeno forma una espora que es resistente en condiciones climáticas severas. Luego, las esporas ingresan al organismo de los animales o de las personas donde liberan toxinas que pueden llegar a causar la muerte”.

Fue Dios -y no el Senasa- quien evitó una tragedia en Carlos Casares, donde hubo gente expuesta directamente al carbunclo sin saberlo. Los antibióticos completaron el milagro: varias personas los tuvieron que tomar durante toda una semana como medida de prevención.

Vamos a los hechos. El 1 de marzo era viernes de carnaval. Horas antes, en un establecimiento llamado “El Billar”, los bovinos habían comenzado a caer como moscas, fulminados. Fueron veinte o treinta al principio y luego ese número crecería hasta 45 ejemplares, la mayoría de muy corta edad.

Nadie sospechaba del carbunclo, pues los animales habían sido vacunados como ordena una ley provincial. Por eso, un par de reconocidos veterinarios del partido fue convocado al lugar para hacer una rápida necropsia y buscar las razones de tan virulenta mortandad. “El Billar” es un campo relativamente chico, de unas 500 cabezas. Había que actuar rápido porque la pérdida llegaba a casi 10% del rodeo.

“Yo andaba buscando mancha o alguna otra enfermedad, pero empecé a ver un cuadro distinto. Me encontré con un cuadro totalmente hemorrágico. Ahí nomás disparamos hacia el laboratorio”, contó uno de los profesionales que intervino en el caso. El resultado del análisis estuvo listo a las pocas horas, el sábado 2 de marzo. Desde el laboratorio ubicado en 9 de Julio confirmaron que era carbunclo. Por eso, de inmediato se mandó revacunar todos los animales del predio afectado.

¿De dónde había llegado la enfermedad? ¿Por qué nadie había avisado nada? El mismo laboratorio tenía la clave: unos días antes había hecho otro análisis que confirmó la presencia de ántrax en un enorme tambo llamado “El Broquel”, ubicado a unos pocos kilómetros de distancia. La estancia pertenece a Héctor Biolcati, el hermano del ex presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Luis Biolcati, quien maneja otro establecimiento de ese partido llamado La Dorita.

La información contenida en el sistema de alertas sanitarios de Senasa, al que pudo acceder Bichos de Campo, establece con claridad que la posible presencia carbunclo en El Broquel se conocía desde el 19 de febrero de 2019. Es decir, por lo menos diez días antes del segundo caso en el campo vecino. El predio de Biolcati tiene un stock de unos 8.000 bovinos y se determinó que había un lote de 677 animales sin vacunar contra esa zoonosis. Pero la versión oficial es que en este caso solo murieron 7 vacas.

En Casares muy pocos creen toda esta información y más bien sospechan que se trató de ocultar el caso y una mortandad mucho mayor. Las preguntas abundan y no han sido bien aclaradas: ¿Cómo puede ser que el ántrax que liquidó a 45 bovinos en un campo de 500 cabezas solo haya matado a 7 en un establecimiento de 8.000 cabezas? Algo no cierra.

En el Senasa rechazaron esas sospechas. Ratificaron a Bichos de Campo que “el 20 de febrero de 2019 el Senasa recibió el positivo del laboratorio del campo de Biolcati” y que a partir de ese aviso “se constataron 7 vacas muertas”.

Senasa también informó que “el segundo positivo en otro campo lo recibió el 6 de marzo de 2019. En ambos casos intervino dentro de las 24 horas como marca el protocolo para estos casos. En el segundo campo se registraron unos 45 animales muertos, con un alto número de terneras, que no es lo habitual”.

Pero nadie pudo explicar por qué pasaron diez días y el episodio no fue comunicado a los campos vecinos, para que estuvieran alerta y no expusieran a la gente ante los animales muertos. El comunicado del Senasa advirtiendo sobre los peligros de la enfermedad fue emitido recién 20 días después del primer episodio.

Con la cola entre las piernas, el responsable del Senasa de 9 de Julio, Marcelo De Olavarrieta, anda ahora pidiendo disculpas a todo el mundo en Carlos Casares. Pide disculpas como si tratara de un descuido nomás y no de un acto de negligencia lo que había sucedido. Pero lo que sucedió fue grave: frente a una enfermedad tan peligrosa, hubo un sistema de alertas que no funcionó ni siquiera para poner en alerta a los veterinarios locales y a los productores cercanos.

El episodio dejó a la vista otra evidencia: No todos los ganaderos vacunan a sus rodeos contra el carbunclo, a pesar de que la Provincia de Buenos Aires dispuso hace rato que esa vacuna es obligatoria. El costo no puede ser excusa, pues una dosis cuesta apenas 5 pesos. Casi nada frente a los precios actuales de la ganadería.

El doctor Ramón Noseda es un reconocido investigador sobre el carbunclo rural (Bacillus anthracis) y año tras año fue contabilizando los focos sucedidos en la provincia de Buenos Aires. Su trabajo constante mostraba que los ganaderos no se tomaron nunca en serio esta amenaza. Y eso que tiempo tuvieron: el veterinario contó que la enfermedad llegó a nuestro país en 1580 con bovinos traídos por los españoles desde Paraguay.

Noseda también relata que en 1887 la Argentina vacunó por primera vez a sus bovinos. Pero, siempre a media máquina, “desde ese entonces y hasta la actualidad la bacteria se ha desarrollado provocando una importante cantidad de muertes súbitas en los diferentes establecimientos”.

Repetimos: la vacunación es obligatoria en Buenos Aires y ante la mínima sospecha se debe poner en aviso a las autoridades sanitarias.

Es lo que afirma la tardía gacetilla del Senasa. “La detección temprana y la notificación inmediata de casos de carbunclo son fundamentales para la implementación de medidas de prevención, control y vigilancia por parte de los organismos competentes”.

En Casares nada de eso pasó y claramente ganó la incompetencia. Esperemos que haya sido solo eso.

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