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La entrada Informe S4: La mayoría de los productores no mide el agua de las napas antes de la siembra se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En su Informe Climático de septiembre, di Bella asegura que “la mayoría de los productores no mide ni analiza el agua que tiene en las napas, un dato fundamental para saber en qué momento sembrar la cosecha gruesa, y para minimizar los efectos que la falta de lluvias tiene en los cultivos”.
El agua acumulada en el suelo define la disponibilidad hídrica para los cultivos de invierno, mientras que, para los cultivos de verano, además, serán necesarios los aportes provenientes de las precipitaciones a lo largo de la estación de crecimiento.
En el contexto actual de enorme variabilidad interanual y estacional de lluvias, con profundidades erráticas de las napas y con los conocimientos y tecnologías disponibles en el manejo de los cultivos, resulta imprescindible adaptarse a los cambios de clima y la disponibilidad de agua en los perfiles de suelo para reducir, en parte, los posibles efectos de la falta de agua.

Explica el meteórologo que en un esquema muy simplificado de balance hídrico, la principal entrada de agua al sistema es por lluvia, aunque en algunos ambientes y bajo determinadas condiciones también pueden jugar un rol importante las napas freáticas.
Por otro lado, la transpiración de los tejidos vegetales y la evaporación del suelo, integradas bajo el término de Evapotranspiración (ET), representa, también de manera simplificada, la salida más contundente de agua del sistema. “Es entonces, del balance entre salidas y entradas de que el suelo juega un rol fundamental de almacenamiento y puesta a disponibilidad de este recurso tan preciado en los sistemas de secano”, indicó di Bella.
Según el especialista, una altísima proporción de productores lleva registros de lluvias o especula acerca de la probabilidad de ocurrencia de precipitaciones a mediano y largo plazo para decidir la fecha de siembra, la variedad o el ciclo de crecimiento de un determinado cultivo.
Luego di Bella se pregunta: ¿Pero cuántos productores llevan un registro actualizado de la disponibilidad de agua en el suelo? ¿Cuántos calculan el agua útil en el perfil de suelo? ¿Cuántos realizan un balance de agua en el suelo entre la disponibilidad y las probabilidades de ocurrencia de lluvias? ¿Cuántos especulan acerca del nivel de rendimiento a alcanzar o la mejor fecha para sembrar en base a estas mediciones y estimaciones?
“La respuesta: Muy pocos. En términos comparativos, es como emprender una inversión a mediano plazo y no saber de cuentos ahorros dispongo en caso de necesidad”, contestó él mismo.
En la agricultura actual no podemos darnos estos lujos. No hay margen para los errores y las imprevisiones. Por ejemplo, para un campo de la zona núcleo de Buenos Aires, la climatología normal de lluvias es de 450 mm (como se espera sea este año) para el período septiembre-febrero con un 80% de probabilidades de ocurrencia. Un cultivo de soja, en términos promedio, consume 640 mm de agua si se siembra en noviembre y no hay ningún tipo de déficit ni hídrico ni nutricional.
No es difícil darse cuenta, entonces, que para obtener buenos rindes es imprescindible contar con una buena provisión de agua del suelo. “Para ello sugerimos realizar adecuados análisis de suelos y estimar el agua en el perfil de manera periódica para hacer las previsiones de reservas de agua en el suelo y tomar mejores decisiones”, indicó el experto de S4.
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]]>La entrada El nuevo índice de sequía del INTA reabre grietas entre Vidal y las entidades rurales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Estaba cantado que iba a provocar polémica el nuevo índice diseñado por el Instituto de Clima y Agua del INTA, a pedido del gobierno de la Provincia de Buenos Aires, como insumo técnico para estimar (sin sobrestimar ni subestimar) los daños provocados por la sequía sobre los cultivos. Las entidades rurales lo critican porque deja afuera a algunos partidos. En el gobierno provincial aclaran que eso no implica que se trabaje individualmente cada uno de esos casos.
Las cuatro entidades de productores que conforman la Mesa Agropecuaria Provincial salieron con fuerza en las últimas horas a cuestionar que ése sea el único método que se aplique en la mayor provincia del país para estimar qué zonas deberán ser incluidas en la Declaración de Emergencia Agropecuaria. La plata que está en juego es mucha, pues de esa declaración depende la posición de cada uno de los productores frente al Impuesto Inmobiliario Rural.
Con este pronunciamiento se reabrieron las grietas entre las entidades rurales de la provincia y el Gobierno de María Eugenia Vidal, que en marzo pasado en Ramallo anunció una serie de medidas de apoyo al sector que fueron muy bien recibidas por los dirigentes del campo. El romance duró muy poco y las diferencias pasan porque si se aplica solamente el índice del INTA como pretende el gobierno, serán muchos los productores que no alcanzarán a ver ninguno de esos beneficios.
Ver: Con anuncios, la gobernadora Vidal intenta recomponer con el agro bonaerense
En su comunicado, la Mesa de Enlace provicnial se queja particularmente de la situación de General Paz, General Villegas, Coronel Rosales, Patagones, Villarino, y Salliqueló, que si se aplica el índice INTA quedan afuera de la emergencia. Pero desde el Gobierno provincial aclararon: “Vamos a trabajar con los intendentes de estos seis municipios en forma directa, evaluando a los productores afectados. Como municipios no tenían el indice de afectación para entrar en la Emegencia, pero igual se va a reconocer y apoyar a los productores en forma individual”.
Hace unas semanas, Carlos Di Bella, titular del Instituto de Clima y Agua, recibió a Bichos de Campo en el INTA Castelar y explicó cómo se elabora el índice que toma la evapotranspiración como indicador del nivel de daño que pudieron haber sufrido los cultivos ante la situación de stress hídrico de estos últimos meses. Di Bella no lo mostró como la panacéa sino como una herramienta más para ayudar a las autoridades a tomar las mejores decisiones. Mirá aquella entrevista:
La Mesa Agropecuaria bonaerenses, luego de nuevas diferencias con el gobierno de Vidal por el alcance de la emergencia agropecuaria, salió a criticar directamente ese método con un comunicado.
Los datos objetivos marcan que hasta ahora la Comisión Provincial de Emergencia Agropecuaria (Cedaba) declaró la Emergencia por sequía en 51 partidos de los 128 que en la provincia tienen actividad agropecuaria, y que en consecuencia pueden haber sido afectados por la sequía. Para los ruralistas, claro, es poco. Para los funcionarios es parte de un proceso que no se detiene.
“La gobernadora se comprometió en Bragado a acompañar a los productores frente a la sequía. Se declararon 51 partidos en emergencia y ya se firmó el primer decreto (correspondiente a la primera reunión de la Cedaba)”, dijeron fuentes del gobierno bonaerense a Bichos de Campo, tratando de eludir una polémica con las entidades rurales.
Oficialmente se reconoce que si se aplica el índice de evapotranspiración hay algunos partidos que no llegan al nivel de afectación definido para declarar la emergencia agropecuaria. Pero se aclara en todo momento que eso no significa que las negociaciones estén cerradas. “Siguen las conversaciones con los intendentes de los partidos que quedaron afuera para asistirlos de alguna otra manera”, indicaron los voceros.
En el comunicado, Carbap, Coninagro, la Federación Agraria Argentina y la Sociedad Rural Argentina “refutaron técnicamente el índice presentado como único indicador de la sequía”, y avisaron que “no convalidaron la propuesta (de aplicar el método del INTA para evaluar los daños) porque no se contempla la verdadera situación que viven los productores afectados”.
El índice que calcula los daños de la falta de lluvias sobre los cultivos se nutre de información satelital que permite estimar la evapotranspiración real de los cultivos. “Si a este dato lo acumulamos a lo largo de la campaña, se puede cuantificar el estado hídrico que, comparado con los valores históricos, nos permite confirmar o desestimar la existencia de estrés hídrico en los cultivos”, explicó Di Bella en un comunicado del INTA que presentó este avance.
Ver: Elaboran un índice para cuantificar el impacto de la sequía en los cultivos
“El campo bonaerense necesita plena comprensión y atención ante la dura realidad que dejará la sequía, especialmente en un año en que el Impuesto Inmobiliario Rural ha subido más del 50% luego de un revalúo de oficio por parte de ARBA a miles de parcelas rurales”, criticaron los dirigentes rurales, colocando el foco de atención sobre lo que realmente está en discusión: la recaudación provincial de dicho impuesto.
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]]>La entrada La mirada climática del INTA: En abril se normalizan las lluvias, pero habrá que ir día por día se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Más allá del corte de la sequía, todo indica que el 2018 seguirá condicionado por la falta de agua para la producción agropecuaria, dijeron los expertos en una recorrida de Bichos de Campo al INTA Castelar.
“A esta altura gran parte de la campaña de verano ya está jugada. Hubo lotes en los que se registraron daños importantes y malformaciones de cultivos, y quizás podría aprovecharse alguna ganancia con lo que se sembró más tarde. Pero el perfil ya está bastante vacío”, explicó Carlos di Bella, director del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar.
Luego de tantos pronósticos fallidos este año, ¿es adecuado hablar de Niño y Niña para predecir situaciones climáticas regionales? Para di Bella, “antes Niño significaba más lluvias, y Niña, menos precipitaciones, o bien se hablaba de año Neutro cuando los patrones se perfilaban normales. Ahora parece ser que se alteraron los sexos en patrones climáticos, porque Niño y Niña ya no se comportan como antes. Hay años Niña con inundaciones y años Niño con sequías importantes”.
El director del Instituto de Clima y Agua aseguró que “atravesamos una etapa de altísima variabilidad interanual con extremos muy marcados y frecuentes. Habrá que vivir el día a día del agua. La producción en el caso de lugares de secano dependerá de lo que caiga de agua en ese momento, ya que las reservas son bajas y las previsiones poco alentadoras”.
Mirá lo que nos dijo Carlos di Bella:
La situación fue tan dramática en los últimos meses, que el mejor consejo nos lo dio la “chica del clima” del INTA, la meteoróloga Natalia Gattinoni: dijo que no hay que quedarse con un solo pronóstico anual sino analizar con frecuencia los indicadores, para evitar que tanto chamuyo pueda afectar decisiones importantes de la empresa agropecuaria.

“El plazo lógico de predicción con alto grado de certeza no excede los 5 días. Y ya a partir de los 15 días o un mes se generan pronósticos con mayor incertidumbre. Aunque al final de un trimestre, se pueden establecer promedios de precipitación y temperatura”, argumentó Gattinoni, que es licenciada en Ciencias de la Atmósfera.
Respecto del episodio actual de sequía, señaló que “lo importante es que vuelve la normalización de lluvias en el trimestre abril- mayo- junio, pero las temperaturas serán superiores a las normales en gran parte del área central del país. No obstante estas precipitaciones permitirán reponer la humedad en los suelos”.
Y entonces… ¿se terminó la sequía? “Hay que seguir viendo los pronósticos a corto plazo. Y a medida que pasen los meses, podremos establecer un análisis más general a lo largo de los trimestres, y así poder definir tendencias”, explicó Gattinoni.
Esto es lo que nos dijo la “chica del clima” del INTA Castelar:
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