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La entrada Dos policías en apuros: La ex ONCCA ahora controlará normas sanitarias mientras que Senasa controlará cuestiones comerciales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El gobierno confirmó que habrá siete cortes populares cuya exportación estará prohibida por completo, a excepción de que provengan de las vacas conserva categoría D y E. Pero además se publicó otra norma que otorga un plazo mayor a las plantas de faena para que avancen con el cuarteo de la media res, como en los países más civilizados.
Conociendo a los malandras de la industria frigoríficos, se necesitarán hombres valientes para custodiar que ambas cosas se cumplan. Nuestra dupla de héroes, como en cualquier pareja de policías que patrulla las calles peligrosas de la ciudad, está integrada por un veterano y otro más novato.

El veterano es el actual vicepresidente del Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria), el santacruceño Carlos Milicevic. El sabe bien de qué se trata todo esto de los permisos de exportación pues en 2007, cuando el gobierno de Néstor Kirchner cerró por primera vez las exportaciones de carne, era el segundo de Javier De Urquiza en Agricultura y fue quien armó los primeros ROE. Aunque luego fue marginado del gobierno de Cristina Kirchner, su experiencia despierta respeto dentro de Inteligencia Interna de la policía kirchnerista. Dicen que el ministro Julián Domínguez quería correrlo del caso, pero el teléfono sonó y ordenó que lo dejaran tranquilo cumplir con sus funciones como segundo del Senasa.

El novato tiene menos recorrido custodiando los intereses de los contribuyentes, aunque algunas batallas ya le permitieron mostrar que puede dejar sus escrúpulos de lado a la hora de defender el interés general: Luciano Zarich fue el sub-interventor de la aceitera Vicentín en el fallido intento del gobierno por expropiar esa compañía. Gracias a los servicios prestados, la comandancia lo premió en marzo del año pasado con el cargo de director nacional de Control Comercial Agropecuario. Es decir que está a cargo nada menos que de la ex ONCCA, desde donde se administraban los ROE creados por Milicevic.
Esta dupla ya mostró que está tocada por la varita mágica cuando el pasado 10 de diciembre ambos participaron como representantes del Ministerio de Agricultura en el cónclave en el que el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, acordó con los frigoríficos exportadores del Consorcio ABC un aporte extraordinario de carne barata por las fiestas de fin de año.

Estos dos policías ahora tendrán una tarea crucial: deberán controlar que los oscuros empresarios de los frigoríficos no le metan el perro al Estado y cumplan con todas las obligaciones que surgen del nuevo esquema de regulación del comercio exterior de carnes que ellos mismos ayudaron a diseñar.
Zarich debe pagar el derecho de piso y carga con la tarea más difícil, pues en la ex ONCCA se deben recibir diariamente los nuevos ROE o permisos de exportación, que ahora se llaman DJEC. El novato no solo tendrá que analizar si los frigoríficos cumplen con todas las reglas y están en condiciones de exportar los cortes que produzcan a los mercados que los compran. También deberá comunicar de cada pedido de exportación al comisionado Feletti, para que Comercio Interior también de su visto bueno.
Milicevic, que ostenta en el Senasa el poder de policía sanitaria, ahora se ocupará de hacer control comercial en los frigoríficos y pondrá allí a los veterinarios que deben controlar que no haya brucelosis o tuberculosis o BSEy mucho menos vaca loca también a verificar cosas que no le incumben, como si las medias reses que se van a exportar sean efectivamente de vacas de las categorías D y E. Eso responde a una cosa llamada “tipificación”, que en realidad está en la órbita de al ex ONCCA, donde incluso se otorgan las habilitaciones a los “tipificadores”. Pero bueno, ya se sabe, Zarich y Milicevic forman un buen equipo.

“La medida de fiscalizar los cortes o categorías que autorizan o no para exportar es una medida netamente comercial y la va a fiscalizar Senasa, cuando es la ONCCA la que habilita a los tipificadores y la Aduana la que debería controlar las cargas”, dijo un conocedor de la calle y de todas sus trampas, revelando que aquí, en este caso, será la propia policía la que se excederá un poquito en sus funciones.
En la peligrosa calle, a veces no se sabe quién es el bueno y quién es el malo. Los roles se confunden. Por eso también llamó la atención de los observadores que la Resolución conjunta 10 de los Ministerios de Agricultura y de Desarrollo productivo, que es la que dispuso una prórroga de hasta un año para la puesta en vigencia en las plantas frigoríficas de un plan par eliminar la media res y avanzar en el cuarteo, haya asignado a la ex ONCCA de Zarich una función que, al revés de la anterior, correspondería asumir al Senasa.
En efecto, esa norma informa a las plantas de faena que deberán presentar un plan para adecuar sus instalaciones a fin de trozar la media res a… la Dirección de Control Comercial Agropecuario, siendo que se trata de una cuestión más sanitaria que comercial.
Pero ya se sabe, Zarich y Milicevic, el novato y el veterano, conforman un verdadero equipo que tiene la venia de los altos mandos, a quien poco lo informan las formas y no le importa violar reglas para lograre los objetivos. Ellos son dos policías en apuros. Van a cumplir con su misión, no importe que a veces se excedan en sus funciones.
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]]>La entrada Una orden de Domínguez al Senasa para “apretar” a los frigoríficos es la mejor prueba de que en 2022 seguirán firmes los cupos para exportar carne se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En las próximas horas debería conocerse la letra chica de los anuncios que días atrás, de modo más que engañoso, realizó el ministro en conferencia de prensa. Es que el 31 de diciembre vencen no solo los cupos generales dispuestos por la Resolución 5 de los Ministerios de Agricultura y de Desarrollo Productivo, que fue la primera que puso límites a los embarques de carne. Con el 2021 también expiran los plazos para los cupos de vaca conserva para China, los de carne kosher para Israel y la prohibición para exportar los siete cortes de consumo popular.
Cuando la nueva norma finalmente se conozca, los ingenuos que le creyeron a Domínguez se sorprenderán con que la única novedad será que ya no habría topes para la carne de vaca vieja categorías D y E.
Pero los siete cortes (asado, vacío, tapa de asado, paleta, matambre, falda y cuadrada, aunque esté último corte sería reemplazado posiblemente por nalga) seguirán sin poderse vender al extranjero. Y los cupos por empresa se mantendrán, aunque ahora los 63 frigoríficos que los recibieron deberían reconocer los porcentajes correspondientes a los grupos de productores que utilizan sus instalaciones. También se abrirá un registro por 60 días para admitir a los nuevas plantas que estén habilitadas para exportar.
Algún lector avezado podrá preguntarnos: ¿Y cómo pueden asegurar que seguirán los cupos si el ministro Domínguez dijo lo contrario? Sencillo, porque el propio ministro Domínguez es quien lo escribe de puño y letra.
Sucede en esta nota que Domínguez envió el jueves 23 al titular del Senasa, Carlos Paz, con copia al vicepresidente del organismo, el santacruceño Carlos Milicevic, quien se encarga personalmente del sensible tema “carnes”. En ese documento, Domínguez les ordena hacer algo que tienen prohibido hacer, que es utilizar las funciones de policía sanitaria de Senasa para controlar que los frigoríficos cumplan con el acuerdo de precios que firmaron con la Secretaría de Comercio Interior.

Es grave esta orden por diversos motivos. Uno ya fue dicho, el Senasa no fue creado para controlar los precios de nada. El otro motivo es que este “apriete” se aplica a todos los frigoríficos por igual, incluso a aquellos que no pertenecen al Consorcio ABC, la cámara que agrupa a los mayores jugadores del negocio exportador y que es la que negoció con el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, la provisión de cinco cortes a precios subsidiados para las fiestas a través de 2.300 bocas en los supermercados.
Pero, además, lo que Domínguez está diciéndole al Senasa es que asigne un cupo para entregar esos cortes baratos a cada empresa, y que dicho cuota debería ser “proporcional” a los permisos de exportación vigentes hasta ahora y dispuestos por la Resolución 5. Esa norma, de junio pasado, asignó un volumen exportable determinado para 63 empresas, equivalente al 50% de lo que habían exportado en el segundo semestre de 2020.
No hay ninguna norma escrita que diga esto, es decir que obligue a los 63 frigoríficos que recibieron cupos de exportación a entregar al mercado interno los cinco cortes baratos que reclamó Feletti a la industria (asado a $549, matambre a $599, vacío a $599, tapa de asado a $499 y falda a $399 por kilo). Así las cosas, hay una doble irregularidad: Domínguez le ordena a Senasa controlar algo que no debe controlar (precios y volúmenes) y que además no está regulado.
Pero en este encantador apriete se desliza además lo que aquí nos ocupa, y que es la continuidad de los cupos de exportación por empresa en 2022.
Más claro echale agua:

“El incumplimiento de esta instrucción por parte de los frigoríficos referidos será tomado en cuenta para la asignación de las cuotas de exportación para el periodo 2022 y se privilegiará a aquellos que hayan cumplido con la misma”, define el propio Domínguez, confirmando no solo la continuidad de los cupos sino además introduciendo un nuevo criterio: para poder exportar las plantas deberán además subsidiar los cinco cortes para el mercado interno.
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]]>La entrada Otra vez un comunicado oficial vuelve a poner un manto de sospecha sobre el sector frigorífico argentino se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Además de padecer un infierno burocrático de diferentes cupos de exportación superpuestos –el último se habilitó esta semana–, los frigoríficos deben, al momento de declarar exportaciones, registrar precios de venta que estén acordes a los valores referenciales dispuestos por la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip).
Adicionalmente, algunas industrias cárnicas fueron injustamente acusadas de contrabando de manera indebida por la Aduana, sin que, al advertir el error, se hayan publicado las disculpas del caso.
El último episodio de esta escalada de acciones, que parece estar orientada a desprestigiar a la industria cárnica argentina, ocurrió hoy miércoles en la planta industrial del Frigorífico Visom, localizado en el partido de Malvinas Argentinas (Buenos Aires) y perteneciente a la familia argentina Vissani.
El presidente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad (Senasa), Carlos Milicevic, visitó personalmente la planta de Visom, con el propósito –según se expresó en un comunicado oficial– de verificar la operatoria de plantas frigoríficas en el marco de la reciente ampliación de las exportaciones de carne de vaca D y E a China.
“En compañía de funcionarios del Centro Regional Metropolitano del Senasa, Milicevic, recorrió las instalaciones donde inspeccionó el funcionamiento del sistema de garantías, el cumplimiento de las condiciones edilicias y operativas para poder elaborar mercadería con destino a China y la aplicación de la nueva operatoria”, apunta el comunicado.
“Durante la inspección, hubo algunas detecciones, solicitando a la planta su inmediata corrección, y otras fueron elevadas a la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario (DNCCA) para el análisis correspondiente”, añade el comunicado, pero sin aclarar cuáles fueron las “detecciones” en cuestión.
El hecho de hacer tal mención en un comunicado oficial, sin aclarar qué irregularidad se detectó, representa una “mancha” gratuita en la imagen de la empresa y, por extensión, afecta a toda la industria cárnica.
Bonus track. Frigorífico Visom no es parte del Consorcio ABC, el grupo de empresas frigoríficas que resultaron más beneficiadas del cepo exportador cárnico implementado por el gobierno argentino.
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]]>La entrada Cosa de locos: La exportación argentina de carne ovina creció más de un 30% luego de la eliminación de las retenciones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Varias economías regionales tienen un motivo para celebrar: El gobierno bajó sus retenciones a 0%
¿Y qué puede haber sucedido desde entonces? Pues sí, efectivamente, crecieron las exportaciones de cortes cárnicos ovinos nada menos que un 33%.
En los primeros siete meses de este año, según los últimos datos oficiales disponibles, las ventas externas de carne ovina fueron de 2730 toneladas versus 2052 toneladas en el mismo período de 2020.
A pesar del sustancial crecimiento del volumen exportado, no sucedió lo mismo en el caso de divisas ingresadas, que en lo que va del año fueron de 12,2 millones de dólares FOB contra 10,6 millones en los primeros siete meses de 2020.
Es todo un dato que la carne ovina sea la única proteína animal que exporta la Argentina que está libre de retenciones, dado que la vacuna debe tributar un derecho de exportación del 9,0%, la porcina del 5,0% y la aviar, dependiendo del tipo de producto, del 5,0% y el 9,0%.
¿Y los precios de los ovinos? ¿Cómo anduvieron desde que se eliminaron las retenciones? Crecieron. Y mucho. Para incentivar así una mayor producción, más exportaciones, empleo y divisas. Justamente lo contrario a lo que se implementa en el resto de los sectores cárnicos en general y vacuno en particular.
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]]>La entrada ¿Se la creyeron? Parece que era otra joda aquello de que el Senasa estaba listo para segregar la carne de vacas conserva se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así resultan ser por estos días los funcionarios que tienen a cargo la implementación del cepo a las exportaciones de carne, con cupos para los frigoríficos y siete cortes prohibidos. El ministro Matías Kulfas dice un día que van a flexibilizar esas restricciones para las vacas conserva, pero al día siguiente él mismo se desmiente. Su principal asesor en esta política, el vicepresidente del Senasa, Carlos Milicevic, ordena confecciona un sistema para poder segregar la carne de esas vacas conserva en los frigoríficos. Pero al día siguiente da marcha atrás.
Bichos de Campo había informado el 4 de agosto sobre la primera decisión de Milicevic, firmada 24 horas antes: en Senasa se mandó confeccionar un protocolo donde se establecía “la metodología que permita la organización de los procedimientos y la posibilidad de lograr una segregación efectiva y un adecuado contralor de la mercadería elaborada a partir de hacienda bovina de la categoría vaca tipificada según conformación C, D o E con destino exportación”.
Se ilusionaron los frigoríficos con esa flexibilización.
El protocolo claramente apuntaba a poder cumplir con las promesas de abrir un poco más los cupos de exportación que el gobierno asignó a 66 frigoríficos (55% de los tonelajes fueron a parar a 10 plantas del Consorcio ABC), incorporando ciertos cortes provenientes de las vacas conserva. Esa categoría de faena se dirigía habitualmente hacia China porque no encontraba quien la comprara en el mercado interno. Por eso fue el ganado que más sufrió la baja de precios ante el cierre de la exportación.
Pero bueno, parece que también era joda… Otro más de las idas y vueltas a las que nos están acostumbrando las autoridades.
Al día siguiente del primer memo dirigido a todos los funcionarios del Senasa que controlan los procesos de faena en las plantas exportadoras, llegó al contraorden. La nota la firmó Gustavo Adolfo Soto Kruce, el director de Inocuidad y Sanidad en Productos de Origen Animal. Era el mismo que el día anterior había informado a sus subordinados todo lo contrario.
ME-2021-70569935-APN-DIYCPOA%SENASA (1)El 3 de agosto, tras explicar en qué consistía el procedimiento de segregación que ordenó implementar Milicevic, ese director del Senasa indicaba: “Se solicita a través de Centro Regionales correspondientes comunicar el siguiente procedimiento a todo personal oficial destacado en establecimientos y supervisores, como así también a las empresas bajo su órbita para conocimiento y aplicación a partir de la presente comunicación”. Parecía todo listo para la mayor apertura de las exportaciones.
Pero 24 horas después el funcionaria se disculpaba con todos los funcionarios a los que las instrucciones les habían llegado por mensajito telefónico: Explicó en la nueva nota que el memo anterior “se emitió en carácter de evaluación por parte de Uds. con factibilidad de posible implementación a futuro, esperando los comentarios operativos o inconvenientes posibles”.
“Por error de texto se suscribió… ‘para que comuniquen a la empresas y aplicación’… siendo incorrecto este punto. Por ello solicito realizar las comunicaciones pertinentes al personal a su cargo como así realizar las aclaraciones a las empresas del sector correspondientes a fin de que se entienda el alcance de la nota referida. Sepan disculpar los inconvenientes surgidos en la interpretación del texto de comunicación en referencia”.
Así andamos yendo.
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]]>La entrada A pesar de la histeria de Kulfas, el Senasa ya tiene listo un protocolo para “segregar” las vacas conserva y permitir su exportación se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esta semana estamos en la etapa en que los cupos que reducen a la mitad las exportaciones de carne -respecto de 2020- seguirán así hasta que Kulfas certifique que este bloqueo haya provocado una muy improbable baja de los precios de los cortes vacunos en el mercado interno.
Pero hasta la semana pasada, Kulfas prometía una flexibilización de esos cupos, para poder incorporar un mayor volumen de carne de las vacas viejas (o al menos ciertos cortes provenientes de ellas), ya que esas categorías de hacienda no tienen mercado en el país, y sí eran demandadas por China, donde son manjares los cortes que aquí despreciamos. Prohibir sus exportaciones lo único que ha provocado hasta aquí es un bajón de los precios que cobran los criadores, el eslabón más débil de la cadena ganadera.
Mientras Kulfas continúa en sus devaneos -que de todos modos deben definirse antes del 31 de agosto, cuando vence la vigencia de estos cupos-, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) ha hecho un trabajo silencioso, que ya está terminado: redactó un “protocolo” para poder “segregar” en las plantas de faena los cortes de vacas viejas que, eventualmente, podrían ser liberados a la exportación el día en que Kulfas se decida.
O que lo dejen. Porque en esta etapa de la historia del manoseo estatal sobre el comercio de carnes habrá que valorar, con perspectiva histórica, que Guillermo Moreno tenía la capacidad al menos de convencer a Néstor y Cristina Kirchner de que lo que hacía estaba bien, aunque accidentalmente se haya desencadenado una masiva liquidación de vientres. A Kulfas le estaría constando un poco más ser escuchado.

Ni Moreno ni Kulfas sabían demasiado del negocio de la carne cuando promovían estos manejos. Otra diferencia entre ellos es que mientras Moreno no aceptaba consejos, Kulfas se ha venido asesorando con el vicepresidente del Senasa, el santacruceño Carlos Milicevic, a la hora de aplicar los nuevos cupos para reducir las exportaciones. Aunque proviene del sector ovino y desde hace unos años además se ha convertido en criador de caballos criollos, podría decirse que Milicevic entiende en esta materia.
Aunque depende orgánicamente del Ministerio de Agricultura, fue Milicevic quien ofreció a Kulfas al Senasa (un organismo que solo debería intervenir en materia sanitaria sobre las exportaciones de carne) para controlar también los diferentes cortes de las vacas viejas que podrían, eventualmente, beneficiarse con una flexibilización de los cupos. Esto si Kulfas se decide en habilitar esa mayor apertura. O si lo dejan.
De allí que Senasa haya generado este protocolo, al que accedió Bichos de Campo y que compartimos con nuestros lectores:
ME-2021-70055220-APN-DIYCPOA%SENASA (2)El procedimiento para segregar -eventualmente- la carne de vacas conserva o manufactura que -eventualmente- podrían ser incorporados a los cupos de exportación, fue denominado por el Senasa como “Segregación en los procesos de faena y elaboración de hacienda bovina categoría vaca conformación C, D o E, con destino exportación”.
En este documentos se establece “la metodología que permita la organización de los procedimientos y la posibilidad de lograr una segregación efectiva y un adecuado contralor de la mercadería elaborada a partir de hacienda bovina de la categoría vaca tipificada según conformación C, D o E con destino exportación”.
Manual básico para entender qué es una vaca conserva y por qué nosotros no la consumimos
“Teniendo en cuenta las actuales restricciones de comercialización que se aplican a la faena de hacienda bovina con destino exportación, en base a la necesidad de clarificar y mejorar el seguimiento de las tropas de categoría Vaca tipificada C, D o E, se establecen las pautas a seguir para la faena y elaboración de dicha mercadería”, comunica la conducción de Senasa a su red de veterinarios destacados en las diferentes regiones.
¿Y cómo funcionaría, eventualmente, este protocolo? Durante el proceso de faena, las reses serán sometidas a un control de dentición en el cual se identificarán a las hembras que posean “más de cuatro dientes incisivos permanentes”. Esos animales serán clasificadas con la subcategoría “VACA” de seis dientes (6D) u ocho incisivos (8D). Luego, el personal a cargo de la tipificación procederá a cargar los resultado de todas las reses, (romaneo), en un sistema denominado SIGICA.

A partir de esa tarea habitual, las medias reses sub-categoría Vaca C, D y E “deben ser diferenciadas o dispuestas en un sector (riel) aparte en las cámaras de maduración, a fin de facilitar las tareas posteriores de programación de la despostada”. De esa manera se podrá identificar las medias reses que, eventualmente, podrían habilitarse para la exportación.
Luego de que se cumpla el periodo reglamentario de maduración en cámara, esas medias reses podrán ingresar al “Programa de Ingreso de Materia Prima a Despostada”, y tendrán un “número de serie independiente del resto”.
El protocolo no deja nada librado al azar y, por ejemplo, regula cómo controlar el paso de esas medias reses de vacas C, D y E desde una planta de faena a un frigorífico Ciclo II, que solo hace el desposte. “Finalizado el proceso de desposte, charqueo y envasado, las cajas con la producción obtenida de las Subcategoría, Vaca conformación C, D y E, serán cerradas con fajas de seguridad, antes del envío a depósito de productos terminados”, dispone el reglamento interno de Senasa, como para garantizar que nada pueda mezclarse y en las cajas de carne para exportación no pongan “gato por liebre”.

“Dichas fajas de seguridad serán numeradas con serie independiente del resto, donde se reproducirá el sello de aptitud sanitaria, con el Número Oficial del Establecimiento habilitado”, dispone el protocolo, que además implementa un registro “de la cantidad de fajas de seguridad solicitadas” en cada planta.
En otro orden, desde ayer martes, según lo dispuesto por la normativa vigente, las vacas provenientes de campos libres de brucelosis, habilitadas para generar cortes con destino al mercado chino, son encerradas y comercializadas en el Mercado de Liniers de manera diferenciada de aquellas que vienen de establecimientos sin estatus de libre de brucelosis.
De esa manera, la categoría vaca pasa a desdoblarse en dos subcategorías diferentes: “apto China” y “no apto China”; esta última tiene un valor inferior debido a que la nación asiática representa la mayor parte de la demanda de cortes provenientes de esa hacienda.
Para poder diferenciar el valor de cada subcategoría, las autoridades del Mercado de Liniers están trabajando en rediseño de la planilla de precios, de manera tal que los valores negociados reflejen lo que sucede en las vacas “apto China” y “no apto China”.
La entrada A pesar de la histeria de Kulfas, el Senasa ya tiene listo un protocolo para “segregar” las vacas conserva y permitir su exportación se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Lo único que nos faltaba era volver a la Gran Moreno: Pero sí… Están bajando la carne de los barcos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Luego se prohíben todos los embarques de carne durante cierto lapso de tiempo: aquella vez de 2006 fue Néstor Kirchner y hoy es Alberto Fernández quien toma esa decisión.
Más tarde se establece una negociación con los frigoríficos exportadores del Consorcio ABC , para rehabilitar los embarques bajo un sistema de cupos: La resolución se dictó hoy y el 54% de esos volúmenes administrados quedan en manos de 10 empresas.
Pero faltaba un condimento, para repetir por completo la historia…

Esta tarde, en una reunión virtual convocada por el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, para explicar a los operadores del negocio de la exportación de carne cómo quedarían las cosas, el secretario de la Federación Gremial de la Carne, Alberto “Beto” Fantini, golpeó la mesa “virtual” denunciando que el gobierno está deteniendo entre 5.000 y 7.000 toneladas de carne que ya tenía su respectivo permiso de exportación y estaba por subir al buque carguero que todos los viernes pasa por Buenos Aires.
Eso nos faltaba. La “Gran Guillermo Moreno”. Que alguien muy poco comedido diera la orden de que se bajara la carne de los barcos. Esto fue lo que sucedió en 2008, cuando el ex secretario de Comercio de Néstor y Cristina hizo la señal de que había que “cortarle el cuello” a quien se pusiera enfrente de la orden presidencial de cerrar por completo las exportaciones. Fue durante un acto kirchnerista en la Plaza de Mayo. Comenzaba a calentarse el aire en el conflicto con el campo por la Resolución 125.
El que lo recriminaba a Moreno en aquel momento era Martín Lousteau, ex ministro de Economía, quien esa misma tarde había recibido los reproches de los frigoríficos porque alguien del gobierno había dado la orden de bajar los contenedores cargados de carne que ya habían sido habilitados y estaban cargados en los barcos. El Lousteau de entonces nos recuerda al Kulfas de ahora, que pone la cara frente al sector aunque entienda poco del negocio específico, tratando de actuar con algo de racionalidad cuando son otros los que dan las órdenes y redactan las resoluciones.
Es lo que sucedió en las últimas horas, según denunció Fantini (preocupado por las fuentes de trabajo en los frigoríficos exportadores) y confirmaron a Bichos de Campo fuentes de la industria frigorífica exportadora. “Están mandando para atrás contenedores que ya estaban en el puerto para cargar, con todos los papeles aduaneros en regla”, describió una fuente, que sin embargo no pudo confirmar los elevados volúmenes establecidos por el sindicalista.
Como en aquella ocasión de 2008, nadie se hacía cargo de haber dado la orden y mucho menos había un comunicado de prensa.
El rechazo de los contenedores era la política aplicada por la Aduana desde que el miércoles temprano se conoció el decreto 408/2021, que estableció la creación de un nuevo sistema de cupos para la exportación de carne que apunta a reducir a la mitad, al menos hasta fin de agosto, los envíos de 2020.
Y eso a pesar de que el artículo 4° de ese decreto firmado por Alberto y los ministros Kulfas y Luis Basterra decía clarito que las medidas restrictivas que allí de decidían “alcanzan a toda la mercadería que, a la fecha de entrada en vigencia del presente decreto, no se encontrare cargada en un medio de transporte que hubiere partido con destino al extranjero”. La interpretación de esa letra puede llegar a ser fatal: si no estaban ya navegando los océanos, jodete.

Los frigoríficos, con estos envíos, trataban de regularizar en parte la situación de incumplimiento con sus clientes en el exterior antes de la entrada en vigencia de los cupos por empresa, que fueron oficializados este viernes por una resolución conjunta de los ministerios de Agricultura y Producción. La redacción de esa normativa, según pudo saber este medio, corrió por cuenta del vicepresidente del Senasa, el santacruceño Carlos Milicevic (quien en 2008 también ocupaba un alto cargo en el gobierno de Cristina), y el flamante titular de la ex ONCCA. En rigor, Kulfas le pidió a Luciano Zarich que se ocupara esta tarde de explicar a los actores de la carne cómo funcionaría el nuevo sistema de cupos.
Fue en esa reunión que estalló la bronca de Fantini y se conoció el regreso de “la Gran Moreno”. Era lo único que nos faltaba. Si todo sigue como fue entonces, ahora lo que viene son largos años de comercio administrado mediante los ROE, de modo siempre sospechoso.
Los contenedores modelo 2021 no solo fueron demorados en el puerto. Según las fuentes, algunos fueron enviados de vuelta al mercado interno cuando la Aduana confirmaba que llevaban alguno de los siete cortes vacunos prohibidos por el nuevo decreto: asado, tapa de asado, vacío, matambre, cuadrada, paleta y falda. Eso sucedió en muchos de los casos.
Los nuevos Morenos del gobierno, al parecer, se enardecieron cuando conocieron los últimos datos del INDEC, que daban cuenta que a pesar del cierre total de las exportaciones de carne decidio por Alberto a partir del 20 de mayo pasado, el volumen de carne embarcado el mes pasad había sido incluso superior al del mes de abril. En efecto, en mayo las exportaciones de carne bovinas fueron de 55 mil toneladas peso producto, un 10% más que el mes anterior, aunque casi 7% menos que en mayo de 2020.
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]]>La entrada Para exportar o importar alimentos, el Senasa controlará que las empresas estén inscriptas en el RUCA se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) acaba de protagonizar una de esas volteretas que confunden más que aclarar. En el lapso de apenas dos años, primero eliminó un registro de empresas exportadoras e importadoras, luego estableció que se manejaría con el de la Aduana y ahora agregó un segundo requisito para las firmas interesadas en participar del comercio exterior de alimentos: deben además estar inscriptas en el RUCA (El Registro Único de la Cadena Agroalimentaria).
Vamos por partes, diría Jack el destripador.
En enero de 2019 el Senasa emitió la Resolución 79/19. Era todavía gobierno de Cambiemos y tiempos de una furiosa “simplificación” de trámites en el organismo sanitario, donde la gestión de Ricardo Negri derogó y abrigó cientos de normativas. En dicha resolución, el Senasa eliminó su propio “Registro de Exportadores y/o Importadores de animales, vegetales, material reproductivo y/o propagación, productos, subproductos y/o derivados de origen animal o vegetal o mercaderías que contengan, entre sus componentes, ingredientes de origen animal y/o vegetal”, que había sido creado en 2001.
La norma parecía tener todo el sentido común: ¿Para qué hacía falta que el organismo de control sanitario tenga un registro de empresas exportadoras e importadoras si para controlar a ese universo ya existía la Aduana? En rigor, a partir de ese momento el Senasa decidió consultar el registro aduanero cada vez que se le requirieran los servicios.
Este jueves en el Boletín Oficial, el Senasa volvió a publicar una resolución sobre el asunto, la 151/21. Por suerte, no reimplanta el registro que había sido anulado en 2019, pero sí pone una nueva condición para el cruce de informaciones por internet que el Senasa debería realizar ante cada requerimiento de una empresa exportadora o importadora de alimentos. Ahora, además de convocar a la base de datos de la Aduana, también consultará con el RUCA (Registro Único de Operadores de la Cadena Agroindustrial).
Es decir que los exportadores o importadores también deberán estar necesariamente inscriptos allí para pedir los servicios de certificación sanitaria del Senasa.

El RUCA depende de la ex ONCCA o la actual Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario, que depende del Ministerio de Agricultura. Se suponía que allí deben estar registradas todas las firmes con actividad en el sector agroalimentario, sean o no exportadoras o importadoras. Pero al parecer en Senasa encontraron que había algunas que aparecían en la Aduana pero no en el RUCA.
“Había muchos exportadores sin RUCA. La vinculación es a los efectos de exigir dicha inscripción. En 2019 se eximió de ese requerimiento y muchas sociedades anónimas simples sin RUCA con solo estar inscriptas en AFIP exportaron. Nuestro objetivo es solo buscar que estén inscriptos como cualquier exportador de productos agropecuarios”, dijeron desde Senasa para explicar la nueva exigencia a las empresas que intervienen en el comercio exterior. Una nueva exigencia que en realidad era vieja, porque se suponía que esas firmas ya debían estar inscriptas tanto en el RUCA como en la Aduana.
Llaman la atención los momentos elegidos para reforzar esta exigencia de doble inscripción por parte del Senasa.
Hace un mes, de muy mal modo, el Ministerio de Agricultura eyectó de su cargo al frente de la ex ONCCA a Marcelo Rossi, un veterinario de conocida militancia radical que había sido convocado por Cambiemos en 2016 para reorganizar ese área (eliminada por Cristina Kirchner en 2011 luego de resonados casos de corrupción). Rossi, apoyado por todo el arco de las actividades productivas que debía controlar, permaneció un año más en su puesto a pesar del cambio de gobierno. Como debería suceder en cualquier país normal, donde los funcionarios técnicos de carrera no sufren los avatares de la política.

Es vox pópuli que Carlos Milicevic, un santacruceño que ahora es vicepresidente del Senasa y que era jefe de Gabinete del Ministerio de Agricultura (en tiempos de Javier De Urquiza) cuando estalló el conflicto con el campo en 2008, fue uno de los grandes promotores del desplazamiento de Rossi. En su lugar en la ex ONCCA, el ministro Luis Basterra designó a un contador llamado Luciano Zarich. Es el mismo que fue nombrado como subinterventor en la fallida intentona de expropiar Vicentin.
Zarich, que ahora tendrá control directo sobre el RUCA, ya fue encargado de manejar ese registro de empresas en los últimos años del gobierno de Cristina Kirchner, hasta fines de 2015. En aquel momento ese registro público mostró varias inconsistencias, como la habilitación de empresas inexistentes que recibían ROE Verde, los permisos de exportación de trigo o maíz que distribuía el ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno.
El de Josema Group es un caso testigo que Zarich jamás pudo explicar en su anterior gestión: fue anotada como exportadora y recibió ROE para vender arroz y soja al exterior.
Ahora vuelve a tener a cargo ese registro, el RUCA, donde deben estar inscriptos todos aquellas empresas que quieren producir alimentos en este bendito país de tantas idas y vueltas.
Allí deben estar inscriptas, a partir de ahora, aquellas firmas que quieran exportar o importar y necesiten para hacerlo los certificados sanitarios del Senasa.
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]]>De esta forma, y por primera vez, el país queda habilitado para exportar carne ovina y subproductos de la patagonia hacia el gigante oriental, y la primera planta habilitada para realizar los envíos a China es la 4449 perteneciente al frigorífico Montecarlo SA, situada en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz.
Como modo de aprovechar una visita de trabajo al Centro Regional Patagonia Sur del Senasa, mañana Milicevic visitará la planta habilitada y verificará, junto con los funcionarios regionales, el cumplimiento de los requisitos sanitarios del primer embarque que se enviará al destino asiático en los próximos días.
Desde el Senasa confían en que “la apertura de este nuevo mercado representa una gran oportunidad para el desarrollo de la economía regional patagónica y propiciará la generación de empleo en dicha región”.
En diciembre pasado se habían reunido en la sede del ministerio de Agricultura argentino, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Luis Basterra, junto con el presidente y vicepresidente del Senasa, Carlos Paz y Carlos Milicevic, respectivamente, con el viceministro Li Guo, de la Administración General de Aduanas de China (GACC).
En julio del año pasado, Japón abría su mercado a la carne ovina argentina, pasando a la historia el Frigorífico Faimali, ubicado en la provincia de Santa Cruz, que es la empresa que envió las primeras 12 toneladas de corderitos patagónicos a ese destino.
Actualmente, se estima que hay unas 4 millones de cabezas de ovinos en la provincia de Buenos Aires, y 15 millones a nivel país.
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]]>La entrada El Senasa vuelve a organizarse con regionales más pequeñas: Pusieron en funciones a nuevos coordinadores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Serán en total 13 cntros regionales (y no 14 como en tiempos del kirchnerismo), ya que se decidió mantener unificadas a las provincias de Santa Fe y Entre Ríos. En todos lo demás se volvió a fojas cero. Los cambios impulsados por Cambiemos casi que fueron un espejismo.
Hasta ahora había siete centros regionales: Pampeano, Patagonia, NOA, NEA, Centro, Metropolitano y Cuyo. Con el recambio de autoridades se está elaborando una nueva estructura que tendrá 13 estamentos regionales, dando marcha atrás a muchos de los cambios que había impulsado Ricrdo “Ricky” Negri, presidente del organismo en la segunda mitad del gobierno de Mauricio Macri.
Mediante una videoconferencia encabezada por el presidente de Senasa, Carlos Paz, y su vicepresidente, Carlos Milicevic, (no se sabe por qué razón, en esta nueva etapa las gacetillas ofciiales siempre nombran a ambos), se puso en funciones a las nuevas autoridades regionales. En la mayoría de los casos, hubo cambios.
Las nuevas regiones sanitarias y los funcionarios que quedaron a cargo serán los siguientes:
“La medida busca que el Senasa logre una mayor territorialidad en sus decisiones, y además pueda estar más cerca de los productores de cada región para continuar fortaleciendo el trabajo junto a las provincias y los municipios”, explicó un comunicado.
Paz y Milicevic (siempre juntos) comunicaron las decisiones a cada una de los nuevos funcionarios que estarán a cargo de los centros regionales. Los acopañaron otros funcionarios de la estructura central confirmados en sus puestos:
Cuenta el comunicado que oficializa una nueva estructura del Senasa que Paz agradeció a las nuevas autoridades de los distintos centros regionales por aceptar el desafío y los instó a trabajar con una visión federal, que permita articular acciones entre casa central y el resto del país.
Por su parte, Milicevic “resaltó la importancia de la comunicación entre los distintos agentes del Organismo, para que entre todos puedan poner en alto el nombre del Senasa”.
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