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La entrada Un millón menos de cabezas faenadas con consumidores enamorados de la carne vacuna: La causa detrás de la suba de precios de la hacienda se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En diciembre se destacó un leve incremento en la faena de vaquillonas del 3% respecto de noviembre, lo que implica que la faena mensual de hembras habría sido del orden del 45%.
Sin embargo, ese leve incremento no alcanzó ni por lejos a contrarrestar la tendencia decreciente registrada en 2021, por lo que el acumulado anual es estimado en 13 millones de cabezas versus 14 millones de animales faenados en 2020. Semejante caída es la principal causa que explica la suba de precios de la hacienda aun con la introducción de un “cepo” exportador, lo que muestra el enorme apetito (pasión podríamos decir) de los argentinos en lo que respecta a la carne vacuna.
En efecto, con una baja interanual de la faena del 6% y una inflación minorista superior al 50%, los precios de la hacienda ajustaron al alza en 2021 más de un 70%, al tiempo que los principales cortes consumidos en el mercado interno crecieron en torno a un 60% el año pasado.
La participación de las hembras promedió a lo largo del año un 45%, lo que indica que la ganadería estaría en un punto de equilibrio y que, por lo tanto, no hay liquidación del stock bovino; por el contrario, lo que viene sucediendo en los últimos meses es un proceso de retención de vientres asociado a la búsqueda de un “refugio” contra la creciente depreciación del peso argentino.
Por otra parte, este año, gracias a la buena demanda de China y, tal como ocurrió en los anteriores, las vacas tuvieron un buen nivel de precios y con ese ingreso los criadores tuvieron liquidez suficiente para conservar o aumentar el stock de vientres, algo que en el corto plazo también contribuye a reducir la oferta inmediata de hacienda en el mercado.
Los precios de las vaquillonas preñadas nuevas rondan los 130.000 a 150.000 pesos, lo que indican una suba de cerca entre 80% a 90% respecto de las cotizaciones que tenían un año atrás.
Según analistas consultados por Bichos de Campo, se espera para el fin del verano una importante salida de animales engordados a pasto que, en otras circunstancias, habrían estado disponibles meses antes con terminaciones intensivas a corral. Adicionalmente, las restricciones hídricas presentes en algunas zonas ganaderas podrían acelerar la venta de hacienda para “liberar” campo.
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]]>La entrada Un gráfico para entender cómo el gobierno de Alberto y Cristina Fernández favoreció a los grandes frigoríficos exportadores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En noviembre pasado la faena vacuna fue de 1,224 millones de cabezas, una cifra 10,3% menor a la registrada en el mismo mes de 2020, según datos publicados por la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario.
Tal como están las cosas, el año 2021 va camino a cerrar con una caída de la faena del orden de un millón de cabezas y eso, paradójicamente, es producto de la política intervencionista del gobierno de Alberto Fernández.
Entre julio y septiembre de este año, gracias al “cepo”, las industrias que integran el Consorcio ABC –que recibieron la mayor parte del cupo exportador– concentraron más del 28% de la faena nacional con un pico del 29,2% en agosto, mientras que a comienzos de año habían arrancado con una participación del orden del 26%. Así lo denunció en su momento Bichos de Campo.
Sin embargo, un informe elaborado por el Consorcio ABC destaca que a partir de octubre la participación de los principales frigoríficos exportadores decreció para ubicarse en torno al 27%.
Pero lo más interesante del informe de ABC no son los datos recientes, sino un gráfico que muestra la evolución histórica de la participación de los grandes frigoríficos en la faena nacional, porque en el mismo se puede ver claramente que en 2020 las empresas medianas comenzaron a quedarse con la mayor parte de la faena y eso seguramente encendió las alarmas entre los grandes “jugadores”.
La participación de operadores de mediano porte se explica porque a fines de 2019, frente a la aceleración de las importaciones por parte de China, el gobierno de Mauricio Macri se apuró por habilitar la mayor cantidad de unidades posible para enviar carne vacuna a la nación asiática. En total, el año terminó con 91 plantas industriales autorizadas, es decir, una enorme competencia para los grandes frigoríficos.
Esa tendencia claramente se interrumpió con la introducción del cepo cárnico, dado que, al no tener cupo disponible, los frigoríficos medianos debieron reducir su nivel de faena para orientarse solamente al mercado interno.
Entonces, más allá de la reducción momentánea de la participación de las empresas que integran el Consorcio ABC, la clave es analizar la historia del fenómeno para advertir cómo el Estado puede inclinar la balanza a favor de unos y en desmedro de otros.
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]]>La entrada El gobierno logró su objetivo: Cayeron fuerte las exportaciones argentinas de carne vacuna porque los frigoríficos ajustaron faena se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En octubre se vendieron al extranjero cortes enfriados, congelados y carne procesada por 33.638 toneladas peso producto, que equivalen a 50.500 toneladas res con hueso. A eso hay que sumar embarques de huesos bovinos por 8053 toneladas. Se trató del tercer mes con menos exportaciones del año, por detrás de de junio y julio.
El informe mensual del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) destaca que en octubre pasado las ventas al exterior de carne y huesos bovinos fueron 25% respecto de septiembre de este año y 30% más bajas que las de octubre de 2020.
Referentes de la exportación dijeron a Bichos de Campo que esto fue consecuencia de la necesaria administración de cupos de parte de los frigoríficos en el actual esquema de cuotificación del comercio exterior.
“Los primeros meses producíamos con normalidad y entonces se fue acumulando carne en stock, porque los cupos que daban eran inferiores a lo que generábamos; en algún momento eso se iba corregir y así se comenzó a faenar menos”, explicó un empresario del sector.
El documento del Ipcva resalta que “la dependencia del mercado chino se volvió determinante” este año, porque allí se colocó el 73% de los embarques, es decir, 356.500 toneladas peso producto sobre un total de 480.000 vendidas. El segundo destino para la Argentina fue Chile, donde se vendieron 28.000 toneladas.
Si bien se produjo una notable baja de 30% en los volúmenes despachados, en divisas se dio el movimiento contrario. Los precios en octubre aumentaron 43% con relación a igual mes del año pasado con un valor promedio de 5777 u$s/tonelada.
La mejora de los precios internacionales de la carne vacuna hizo que este año el sector frigorífico exportador genere 2270 millones de dólares, lo que implica una leve mejora del 0,7% respecto al acumulado en los primeros diez meses del año pasado. De todas maneras, esa cifra luce ridícula si se tiene en cuenta que Uruguay logró generar una cifra 51% superior este año respecto de 2020.
Un aspecto llamativo es que la caída de las exportaciones ocurrida en octubre pasado coincidió con el inicio de la fase de ajuste alcista de los precios de la hacienda, lo que muestra la escasa efectividad de la medida oficial para lograr el objetivo propuesto.
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]]>La entrada Locura: Argentina, que atraviesa una crisis cambiaria inédita, perdió una cifra descomunal de divisas por aplicar un “cepo” exportador a la carne vacuna se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Además de un apetito voraz –liderado por China–, los valores de los diferentes cortes cárnicos bovinos están muy elevados en términos históricos, lo que garantiza plena actividad en las plantas industriales frigoríficas uruguayas.
Pero en la Argentina, la situación es muy diferente debido al “cepo exportador” aplicado este año por el gobierno de Alberto Fernández, que concentró la operación exportadora en las industrias más grandes y perjudicó a buena parte de los operadores medianos y pequeños.
Un informe oficial (Indec) recién “salido del horno” muestra el daño generado por el “cepo cárnico”, dado que en los primeros diez meses de 2021 los ingresos de divisas generados por las exportaciones de cortes congelados –destinados mayormente al mercado chino– fueron de 1435 millones de dólares, una cifra 168 millones inferior a la registrada en el mismo período de 2020.
El dato es particularmente alevoso por dos motivos. El primero es que la Argentina, país que vive de la exportación de alimentos, tiene un déficit comercial descomunal con China, que es, junto con EE.UU., una de las principales naciones importadoras de alimentos del mundo.
En los primeros diez meses de este año el balance comercial con la nación asiática, es decir, la diferencia entre todos los bienes que Argentina vende y compra a China, fue nada menos que de -5226 millones de dólares.
El segundo aspecto es que la economía argentina está atravesando una crisis cambiaria en la cual las divisas escasean y el gobierno está implementando restricciones de diverso tipo y color para retrasar o directamente impedir importaciones de bienes que, en muchas ocasiones, son críticos.
Adicionalmente, el Banco Central (BCRA) emplea regularmente reservas internacionales para contener un tipo de cambio oficial artificialmente bajo, que actualmente se encuentra en 105,5 $/u$s, mientras que las diferentes variantes del Contado con Liquidación (CCL), que suele emplearse para obtener divisas en el exterior y concretar importaciones ante la imposibilidad de abastecerse con ese insumo en el mercado de cambios local, cotizan entre 216 y 217 $/u$s.
Si bien algunos economistas argentinos estiman que las reservas internacionales líquidas del BCRA se agotaron y que la entidad está empleando encajes para afrontar compromisos, el gobierno sigue derrochando divisas (que probablemente ya ni siquiera tiene) para intentar contener el tipo de cambio oficial en un nivel artificialmente bajo.
A falta de divisas propias el BCRA estaría aumentando la proporción que usa de los encajes para hacer política cambiaria. Esto implica aumento de riesgo de salida de argendólares pic.twitter.com/JFAHBJBles
— GRA Consultora (@GRA_Consultora) November 18, 2021
La entrada Locura: Argentina, que atraviesa una crisis cambiaria inédita, perdió una cifra descomunal de divisas por aplicar un “cepo” exportador a la carne vacuna se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Al final Argentina terminó armando una “OPEP de la carne vacuna” contra China se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En octubre de 1973 la Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo –que agrupaba a los miembros de la OPEP más Egipto, Siria y Túnez– comenzaron a restringir los envíos de petróleo crudo a los países que habían apoyado a Israel durante la guerra de Yom Kipur, uno de los cuales había sido EE.UU.
Se trataba de un momento horrible para encarar esa restricción, porque dos años antes el presidente de EE.UU., Richard Nixon, había abandonado formalmente el patrón oro y el dólar había comenzado a devaluarse para acelerar las presiones inflacionarias.
La explosión de los precios del petróleo generó más inflación e inauguró un ciclo de turbulencias económicas globales que en América latina derivó en la denominada “década perdida” de los años ’80.
Sin embargo, esa política generó una reacción que se expresaría décadas después con la implementación del uso obligatorio de biocombustibles, la promoción de fuentes de generación de energías renovables y la investigación orientada a desarrollar los yacimientos de petróleo no convencionales (shale y tight oil), lo que hizo que EE.UU., increíblemente, se transformase en un gran exportador de petróleo a partir de 2015.
Este año Argentina armó algo parecido contra China, pero con la carne vacuna, dado que comenzó a restringir los envíos de ese producto crítico a la nación asiática tratándose nada menos que del segundo proveedor en importancia. Lo advertimos con tiempo desde Bichos de Campo: sin importar cuáles sean los motivos internos que llevaron al presidente Alberto Fernández a establecer el cepo cárnico, el aspecto central es cómo esa medida iba a ser interpretada en China.
El Partido Comunista chino (PCCh) tiene un criterio de reciprocidad en materia de relaciones internacionales. Cuando el presidente Mauricio Macri decidió congelar las obras de las obras de las represas santacruceñas heredadas del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, descubrí que eso había ocasionado el bloqueo del aceite de soja argentino por parte de la nación asiática a modo de represalia, lo que en su momento generó un escándalo, cuando no debería haber ninguno, pues así es como siempre han razonado los miembros del PCCh.
Luego del cepo de Alberto Fernández, encontramos que, de golpe, China interrumpió la importación de carne porcina argentina sin dar ninguna explicación. Por ahora es temprano para saber si tal evento está relacionado con el cepo cárnico vacuno. Pero es conveniente estar atento.
Están recién salidas del horno las estadísticas de comercio exterior argentinas y, sorpresa, luego de un bache en los meses de junio y julio, en agosto pasado las divisas generadas por las exportaciones de carne vacuna se recuperaron de manera notable gracias a la suba de precios, promovida por el cepo, que se registró especialmente en el caso de los cortes congelados enviados a China.
Si bien la “OPEP de la carne” fue instrumentada por la Argentina, los beneficios de la misma derramaron también hacia Brasil y Uruguay (no en el caso de Paraguay que tiene vedado el mercado chino al reconocer a Taiwán como una nación independiente).
En este medio ya habíamos advertido que, más allá de los daños generados por el cepo, un grupo pequeño de empresas frigoríficas está trabajando a toda máquina para aprovechar el momento, que combina precios planchados de la hacienda con la suba de valores registrada en el principal mercado externo al cual se dirige la mercadería argentina.
La buena noticia es que el cepo tiene muy poco tiempo de vida y que el presidente Alberto Fernández tiene la oportunidad de revertir la medida y pedir disculpas al gobierno chino. O puede sentarse a esperar la respuesta que ya debe tener entre manos el PCCh. Que la providencia lo ilumine.
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]]>La entrada La extraña lógica de Cristina: “Si queremos la guita en la arcas, hay que decirle a la gente que no van a poder comer carne hasta que no le aumenten los sueldos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así lo indicó la vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en referencia al cepo exportador cárnico. Las declaraciones, realizadas durante el cierre de la campaña electoral de las PASO, están bastante reñidas con la lógica más elemental.
La “guita en las arcas” se supone que refiere a la generación de divisas por medio de las exportaciones, algo que, precisamente está restringido por el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.
En los últimos dos años, según datos oficiales, se perdieron casi 165.000 empleos en el sector privado, algo que, sumado a la aceleración inflacionaria, perjudicó de manera notable la capacidad adquisitiva de los argentinos. Difícilmente ese fenómeno esté relacionado con el negocio cárnico. Lo que sí está relacionado es la pérdida de salario nominal que están experimentando miles de obreros del sector frigorífico por el cepo cárnico.
En la ganadería ocurre algo muy particular: la “fábrica” del sector puede transformarse en mercadería comercializable en un abrir y cerrar de ojos. Por lo tanto, si se destruye la rentabilidad del sector, se atenta contra la capacidad productiva y, en algún momento, eso se traduce en escasez, y con la escasez viene la suba de precios estructural de la hacienda que, lamentablemente, termina perjudicando a los consumidores. Eso ya sucedió en el pasado reciente.
“Sí, es cierto porque la Argentina podía tener los ingresos, pero lo que tenemos que explicarle a la gente entonces es que no van a poder comer carne, porque la tenemos que exportar y no tienen la plata los argentinos. Pero no disfrazarla y decir que es una medida equivocada o de enojo con el campo. Con nadie. Obvio que si yo tengo vacas quiero poder venderlas al precio dólar y es obvio que tal vez gane menos. El problema es qué hacemos: ¿te dejamos que vos ganes menos, lo que quieras, y que nadie coma carne? Pero esto es lo que tenemos que discutir y no tiene que enojarse nadie pero no hay que disfrazar la discusión”. Cristina textual.
En la industria cárnica ocurre algo muy particular: se compra un insumo que debe desarmarse para fabricar múltiples productos, algunos de los cuales son más aptos para el mercado interno, mientras que otros son bien recibidos en muchos destinos externos. Hay cortes para todos y todas. Aquellos que conocen un frigorífico por dentro saben que no existe antagonismo alguno al respecto, a menos que alguien quiera introducirlo por motivos ideológicos.
Si a los argentinos no nos alcanza el dinero para vivir, es porque el valor de la moneda argentina se viene depreciando año tras año, es decir, no es que “suban” los precios de las cosas, sino que los papeles de colores que tenemos en el bolsillo van a camino a valer menos que la tinta con la que están impresos.
Justamente, restringir las exportaciones con el propósito de intentar que el dinero alcance es disfrazar el problema, dado que el problema no es el déficit de oferta de carne, sino la inflación, que no es otra que un impuesto indirecto que el Estado aplica a la población.
“Viendo LN+ estaban discutiendo el tema de la carne. Decían que es una mala medida del gobierno, porque no se entiende, que son vacas de conserva. En realidad las que se iban para afuera eran de conserva, vacas viejas. ¿Así que todas las que se iban en la exportación eran viejas? Bueno, mirá. Entonces me parece que en el campo tenemos un geriátrico en lugar de producción vacuna, porque China, que es el gran jugador, el gran jugador que está jugando ahora, se lleva el 75% de lo que produce la exportación. El 75% de lo que se exportaba en carne, hasta que Alberto tomó la medida, iba a China.”. Cristina textual.
El “corned beef “ era el producto cárnico bovino que generaba el mayor requerimiento de mano de obra al integrar a la industria frigorífica con la de la hojalata. Era un alimento reconocido y demandado en mercados europeos y africanos. Era una manera de valorizar una categoría denominada “vaca conserva” porque, precisamente, se hacían conservas de carne con la misma. Pero esa industria colapsó en la década pasada con la primera intervención del mercado cárnico vacuno instrumentada entre 2006 y 2015. Algunos le siguen diciendo, por costumbre, “vaca conserva” a la vaca de descarte, pero lo cierto es que ya no se producen más conservas cárnicas.
En el campo hay un “geriátrico” de vacas luego del cepo cárnico que impide fundamentalmente exportar cortes congelados a China elaborados con vacas de descarte. Antes del cepo, esa categoría tenía un precio muy atractivo, por lo tanto, los rodeos de cría y lecheros tenían incentivos para renovarse a un gran velocidad, de manera tal que, año tras año, eran más productivos y eficientes. Así que el crecimiento de la edad promedio de los rodeos es culpa de la política de Alberto y Cristina. Y también son culpables de la alegría de los ganaderos y frigoríficos uruguayos, que aprovecharon la “retirada” argentina para hacer grandes negocios. Felicitaciones.
La entrada La extraña lógica de Cristina: “Si queremos la guita en la arcas, hay que decirle a la gente que no van a poder comer carne hasta que no le aumenten los sueldos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Carpe diem: El “cepo cárnico” implementado por Alberto Fernández logró bajar de un “hondazo” los precios de los principales cortes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el último mes, según los últimos datos publicados hoy por el Indec, la canasta básica de alimentos registró una inflación del 3,6% en comercios y supermercados de la ciudad de Buenos Aires (CABA-GBA).
No se trata de un caso particular, sino de uno de los tantos sectores que están afectados por el fenómeno monetario de la inflación, dado que el rubro de restaurantes y hoteles registró en el último mes una variación del 5,5%, educación y recreación un 3,9%, servicios y combustibles un 3,6% y salud un 2,9%, entre otros.
Sin embargo, los precios de la nalga, el cuadril, la paleta y el asado fueron menores en julio respecto de junio, cumpliendo así el objetivo planteado por el presidente Alberto Fernández al restringir las exportaciones de carne vacuna con el propósito de aumentar la oferta interna del producto.
Si bien inicialmente funcionarios del gobierno nacional plantearon que el “cepo cárnico” se flexibilizaría cuando comenzase a registrarse una caída de los precios internos de la carne vacuna, en los últimos tiempos esa promesa quedó en el olvido y ahora la retórica oficial está focalizada en la elucubración de planes que, supuestamente, permitirían mágicamente aumentar la producción de carne.
“La solución a este problema es aumentar la producción. Argentina produce tres millones de toneladas de carne (vacuna) por año y esa cantidad está estancada hace cuatro décadas”, indicó hoy el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, en declaraciones realizadas al medio oficial Radio Nacional.
“Si no aumentamos la producción, lo que va ocurrir es que año a año va a caer el consumo (interno de carne vacuna), mas aún si tenemos que exportar; entonces vayamos de tres a cinco millones de toneladas por año y vamos a tener más carne para el mercado interno y vamos a poder duplicar las exportaciones”, añadió.
Todo muy lindo. Pero las primeras encuestas al respecto indican que comenzó a registrarse un proceso de desinversión en el sector ganadero, cuyas consecuencias, debido a los ciclos biológicos propios de la actividad, se percibirán con total crudeza en un par de años.
Vale recordar además que la situación del stock bovino argentino es mucho menos holgada que la presente durante la primera intervención kirchnerista del mercado cárnico, con lo cual el “efecto rebote” de la medida será seguramente mucho más potente. Carpe diem.
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]]>La entrada Leonardo Rafael: “Ningún consumidor argentino llevará a su cocina o parrilla cortes de vaca conserva” se publicó primero en Bichos de Campo.
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El cierre de las exportaciones de carne vacuna anunciado por el gobierno nacional generó un fuerte debate sobre el impacto de China en la disponibilidad de la carne que llega cada día a la mesa de los argentinos. Hasta el ciudadano más desprevenido sabe que el fuerte de las ventas externas bovinas es el gigante asiático.
En paralelo a este dato, existe una gran confusión sobre el tipo de mercadería que se carga en los contenedores y la que llega a carnicerías y supermercados en todo el territorio argentino. Un abordaje inicial consiste en diferenciar las categorías destinadas al ámbito doméstico y exportación.
En el primer renglón, los argentinos consumimos novillitos y vaquillonas. Se trata de bovinos de 18 a 24 meses de edad que son comprados en remates ganaderos con un peso que oscila entre los 300 y 390 kilos. Al momento de faena, estos animales permiten obtener una media res que oscila entre los 100 y 120 kilos. Esta carne presenta un color rosado brillante, con una grasa de coloración blanca y se trata de animales que en su gran mayoría son terminados a corral.
En el otro rincón, el destino excluyente de las exportaciones del complejo carne es China, con casi el 80% de las ventas totales. De esta cifra, un 90% corresponde a las categorías conocidas como vaca conserva o manufactura. Son animales de casi diez años de edad, que se encuentran en el final de su vida reproductiva y que generan pérdidas económicas en el rodeo. Al sumar estos animales improductivos a las ventas externas, se generaron una serie de beneficios.
Por un lado, se oxigenaron los esquemas ganaderos y se percibieron subas en los márgenes rentables. Y un dato no menor es que los productores también financian con estas vacas viejas la compra de vientres nuevos para los esquemas de cría.
Si un consumidor argentino encuentra esta mercadería en un mostrador, es casi seguro que no la comprará, más allá de su precio. Se trata de una carne de un color que oscila entre el rojo oscuro y marrón y una grasa amarilla.
Con esto lo que queremos dejar bien en claro es que en la Argentina no se consume la vaca con destino China y nuestros novillitos y vaquillonas –base del mercado local– no tiene destino de exportación. El tonelaje exportado de vaca no tiene ningún tipo de impacto en el mercado interno.
Si el cierre de exportaciones se mantiene en el tiempo y aumenta el volumen disponible de vaca conserva, su único destino posible será la industrialización. Se trata de una carne de baja calidad, imposible de comercializar por los canales habituales. Sin eufemismos: ningún consumidor argentino llevará a su cocina o parrilla esa mercadería.
Manual básico para entender qué es una vaca conserva y por qué nosotros no la consumimos
La entrada Leonardo Rafael: “Ningún consumidor argentino llevará a su cocina o parrilla cortes de vaca conserva” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Una carta para Kristalina Georgieva: Argentina necesita exportar libremente para poder pagar la deuda con el FMI se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional
Este año el sector cárnico vacuno se encaminaba a generar exportaciones por un valor superior a los 3000 millones de dólares, pero ahora eso no será posible porque el presidente Alberto Fernández acaba de prohibir la exportación de cortes congelados destinados fundamentalmente a China, el primer (ahora ex) cliente del país en ese rubro.
Como sabrá muy bien, este año el Estado nacional argentino debe devolver unos 4000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional y cada dólar que pueda generar el país cuenta para poder cumplir con ese compromiso.
Quisiera remarcar que el cierre de exportaciones de carne vacuna, si bien se anunció como una medida orientada a asegurar la provisión interna de ese producto, no afecta los intereses de los consumidores argentinos, cuyas preferencias se focalizan en carne proveniente de animales con una conformación diferente a la que se emplea para producir cortes destinados al mercado chino.
No se trata, por lo tanto, de una medida lógica en términos de seguridad alimentaria, sino que además representa una decisión que, de hecho, atenta de manera directa contra la seguridad alimentaria de las familias que dependen de la actividad exportadora.
Eventualmente también afecta a la enorme proporción de argentinos que dependen de ayudas estatales para sobrevivir, dado que la actividad cárnica produce una importante cantidad de recursos fiscales, unos de los cuales, precisamente, es un derecho de exportación del 9,0% sobre el valor FOB.
Entiendo que estas cuestiones no serán de su interés inmediato, el cual es, obviamente, asegurar la recuperación del préstamo concedido, pero creo que resulta significativo aclarar que la restricción exportadora no está motivada por una decisión racional orientada a atender una emergencia nacional, como podría ser, por ejemplo, una hambruna por falta de alimentos.
En tal circunstancia, solicito que en la próxima reunión que mantenga con funcionarios argentinos les recuerde que la actividad exportadora es la única vía que tiene el país para poder cumplir con los compromisos que tiene con el organismo por usted representado, los cuales ascienden en total a unos 45.000 millones de dólares y deberán, seguramente, ser refinanciados.
El sector agroindustrial argentino cuenta con la capacidad necesaria para generar las divisas indispensables para garantizar importaciones esenciales y cumplir con deudas internacionales asumidas tanto a nivel estatal como corporativo. Pero, para que esa capacidad pueda expresarse, se requiere asegurar la libertad para comerciar, algo que en actualidad no está garantizado.
Por tal motivo, todo lo que pueda hacer, desde su posición, para restablecer esas libertades, no sólo será beneficioso para los sectores productivos argentinos, sino también para atender la responsabilidad que usted tiene como máxima autoridad del Fondo Monetario Internacional.
Desde ya, muchísimas gracias
La entrada Una carta para Kristalina Georgieva: Argentina necesita exportar libremente para poder pagar la deuda con el FMI se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Bronca en el Mercosur: Con el cierre de las exportaciones de carne Argentina le “escupió el asado” a Brasil y Uruguay se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>2 de junio de 2021. Datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Carnes de Uruguay (Inac) confirman lo que se venía comentando en el ambiente cárnico del Mercosur: luego de la retirada de la Argentina, los importadores chinos “congelaron” órdenes de compra de mercadería sudamericana.
El precio promedio de venta de carne vacuna uruguaya entre el 23 y el 29 de junio fue de 4337 u$s/tonelada, apenas superior a los 4267 u$s/tonelada de la semana anterior y similar a los 4364 u$s/tonelada de la segunda semana de mayo.
Al conocerse la noticia de la retirada argentina, tanto en Brasil como en Uruguay se frotaron las manos porque el “bache” de oferta dejado por el país gobernado por el kirchnerismo generaría seguramente un alza sostenida en los valores de exportación.
Pero eso no sucedió porque el gobierno central chino –rápido de reflejos– habilitó el denominado “canal gris” de Hong Kong, por medio del cual ingresa, de manera informal, un gran volumen de carne de búfalo de bajo valor proveniente de India.
La situación generó bronca en las naciones gobernadas por Jair Bolsonaro y Luis Lacalle Pou porque, si bien el mercado chino se venía entonando en las últimas semanas, la disruptiva medida tomada por Alberto Fernández generó como respuesta una medida igual de disruptiva en China con el propósito de que la suba de los precios de importación de la carne vacuna no compliquen la inflación interna.
De esa manera, la interrupción de los embarques argentinos con destino a China no generó beneficio alguno para los frigoríficos exportadores de Brasil y Uruguay, dado que el “premio” se lo terminó llevando el sector exportador de búfalos de India.
La entrada Bronca en el Mercosur: Con el cierre de las exportaciones de carne Argentina le “escupió el asado” a Brasil y Uruguay se publicó primero en Bichos de Campo.
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