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La entrada Sorpresiva decisión de Senasa para hacer frente a una preocupante enfermedad en la principal zona productora de pollos parrilleros de la Argentina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Es evidente que las tasas de aparición de la enfermedad han crecido de modo preocupante en la principal zona avícola de la Argentina, pues de otro modo no se comprende la decisión del gobierno de autorizar con carácter de urgencia una vacuna que todavía no ha sido aprobada por las autoridades regulatorias. La vacuna de fabricación nacional será utilizada excepcionalmente en las granjas avícolas ubicadas en el Departamento Uruguay, principal zona productora de pollos parrilleros del país.

A través de la Resolución 546/2021, publicada en el Boletín Oficial, el presidente del Senasa, Carlos Paz, autorizó, “con carácter de excepción, la liberación semanal de 1.000.000 de dosis de la vacuna HCI ÓLEO 100 INMUNER”, que es específica para esa enfermedad. Luego, en otro artículo, la norma “exime” a dichas vacunas “de la obligación de realizar las pruebas de esterilidad e inocuidad por parte de la Dirección General de Laboratorios y Control Técnico del referido Servicio Nacional”. Y define que las mismas solo podrán ser “aplicadas exclusivamente en establecimientos de pollos de engorde del Departamento Uruguay”.
¿Por qué tanta urgencia? La Resolución del Senasa no es rica en detalles de por qué se ve obligado a definir esta excepción. Pero salta a la vista que la situación sanitaria preocupa a productores y veterinarios oficiales. “El Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) ha recaudado información de diferentes empresas que representa, debido a los casos aparecidos de HCI en la producción avícola” informa senasa sin dar idea de la magnitud del fenómeno. En esos episodios, que fueron confirmados a través de necropsias, diagnóstico histopatológico, reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y posterior secuenciación de los casos positivos, los serotipos encontrados fueron los 8a, 8b y 11.
Según datos del gobierno entrerriano, en la Argentina la población avícola es de unos 139 millones de aves, de las cuales 71% de los cuales son pollos de engorde, 27% gallinas de postura, 1,6% reproductores padres y abuelos de ambas líneas genéticas y el resto corresponde a producciones no industriales.
El 54% de las granjas avícolas, en tanto, se ubican en Entre Ríos y la mayoría de ellas, que suman unos 6.500 galpones en total, se encuentran en el Departamento Uruguay, donde hay empresas de la talla de Granja Tres Arroyos y Cedal (ex Fepasa). Pero la región avícola de carne incluye también a los departamentos Colón, Gualeguaychú y Villaguay. De ella dependen 22 mil empleos.

Al reconocer indirectamente que allí se está registrando la presencia de hepatitis por cuerpos de inclusión (HCI), el Senasa reconoció que se trata de “una enfermedad infecciosa que afecta a las aves domésticas en prácticamente todo el mundo y que cuando se presenta en forma de brotes epidémicos causa graves perjuicios económicos”. De allí la premura.
El agente causal de la HCI es un virus de la familia de los adenovirus aviares del Grupo I y del cual se conocen 12 serotipos con diferencias patogénicas entre ellos. La enfermedad afecta principalmente a pollos entre 2 y 7 semanas de vida, aunque hay registrados casos desde los 4 días de vida hasta las 20 semanas. “La morbilidad es baja pero la letalidad es alta”, advirtió Senasa.
En ese sentido, precisó que el período de incubación de la HCI “es corto, de entre uno y dos días, y los brotes presentan un pico de mortandad a los 4 o 5 días de inicio del proceso, con una mortalidad global de alrededor del 5 a 10 %, aunque hay numerosos casos detallados con mortalidades superiores de hasta 30%”.
Además el organismo da cuenta de que la trasmisión de la HCI puede ser horizontal o vertical. Es decir entre pares en una grana o cuando las gallinas reproductoras se infectan y lo transmiten a su progenie a través del huevo. En esos casos la enfermedad puede observarse usualmente al principio de la vida del pollito.

En cambio, cuando la presencia de la enfermedad se debe a la transmisión horizontal entre animales, aparece generalmente a partir de las tres semanas de edad y el contagio es a través de las heces, pudiendo las aves afectadas eliminar virus hasta tres meses después de sufrir la infección, lo que las convierte en un reservorio de gran riesgo”.
En este escenario es que se toma la decisión que blanquea la preocupación oficial: habilitar el uso antes de los tiempos regulatorios de una vacuna desarrollada por el laboratorio Inmuner, que permitiría “prevenir y controlar” la enfermedad avícola. El producto, reconocer el Senasa, “se encuentra en proceso de registro ante la Dirección de Productos Veterinarios de la Dirección Nacional de Sanidad Animal de este Servicio Nacional”, aunque ya ha habido pruebas que “han arrojado resultados satisfactorios dando protección inmunitaria a los pollos inoculados”.
“Asimismo la prueba de campo se llevó a cabo sobre un total de 42.000 aves, las que no presentaron manifestaciones adversas a la inoculación como tampoco durante todo el proceso de engorde”, aclara Senasa por las dudas, luego de decidir que resulta “conducente liberar dosis de la vacuna con la mayor brevedad, en la zona más afectada”.
Así las cosas, la industria avícola podrá disponer de 1 millón de dosis por semana hasta tanto culmine el proceso de aprobación de este medicamento de origen nacional. En mayo pasado, en otra resolución, el Senasa había autorizado la importación de hasta 16 millones de dósis de una vacuna contra la HCI por el plazo de un año.

A fines del año pasado, el Grupo de Trabajo Avícola (GTA) que agrupa a varios veterinarios especializados en el sector avícola, había anunciado que en materia de la hepatitis a cuerpo de inclusión (HCI) reunió a una decena de empresas avícolas para trabajar junto con el INTA y laboratorios argentinos y extranjeros para hacer un diagnóstico preciso de la enfermedad en el país y registrar la primera vacuna de fabricación nacional: se trataba de una vacuna vírica inactivada para inyectarse en reproductoras (se aísla el virus, se lo cultiva, luego se lo inactiva y se lo vehiculiza para ser inyectado).
Junto al INTA, el laboratorio Inmuner, ubicado también en Concepción del Uruguay, ya había desarrollado con éxito otras vacunas para el sector avícola.
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]]>La entrada En Villa Elisa, la avícola Noelma tiene planes para aumentar 10% su producción y aguarda el financiamiento prometido por el gobierno se publicó primero en Bichos de Campo.
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Según Néstor Eggs, el presidente de esta empresa que además hace agricultura y ganadería, y que da trabajo en forma directa a nada menos que a 1.300 personas ya hicieron la presentación ante la Sepyme (Subsecretaría de la Pequeña y Mediana Empresa) y ante el Banco Nación, por lo que espera una pronta resolución del trámite: “Estamos ahí, momento a momento, creemos que sea va a resolver muy pronto, para octubre o antes quizás”, afirmó a Bichos de Campo.
Se trata de una línea que ofrece créditos de entre 70 millones y 250 millones de pesos, que fue pensada para las firmas avícolas aunque también hay otra para los granjeros integrados.
Escuchá la nota completa al empresario:
Eggs destacó los beneficios de este financiamiento: “Tiene un año de gracia y 6 para pagarlo, la tasa es del 30% con una bonificación de 8 puntos porcentuales, por lo que en definitiva es de 22%. Nosotros pedimos 250 millones. Esperamos el desembolso, creemos que va a llegar a buen puerto”.
Luego explicó qué destino piensan darle a ese dinero en Noelma. “El crédito es básicamente para la planta de procesamiento, para incrementar la variedad de productos y desarrollar otros con valor agregado. La idea es aumentar la producción para el año que viene un 10% y queremos llegar al 35% (de incremento) en 2025”.
Eggs señaló que utilizará el crédito también para modernizar la planta y cumplir con las exigencias que piden los diferentes clientes en los mercados internacionales.

En los últimos meses la exportación de pollos se complicó, sobre todo por el atraso cambiario. En el caso del sector avícola este deterioro de la competitividad se profundiza más por la aplicación de derechos de exportación del 9%, a lo que se agregaron los incrementos de costos en la logística derivados del faltante de contenedores.
El empresario cree que, a pesar de esto y como sea, hay que cumplir con los compradores en los diferentes mercados.
“Hubo problemas para exportar, pero no podemos decir que no, tenemos que adecuarnos a lo que sea. Si usted hace un cliente en el mundo, tiene que atenderlo . Si no más vale no vaya nunca. Yo no haría un pollo si no pudiera exportar. El mundo nos permite controlar o nivelar la oferta, y nos abre puertas”, explicó Eggs.
Este año la caída las exportaciones promedia un 7%, según las estadísticas del Centro de Empresas Exportadoras Avícolas (CEPA), lo que obligó a las empresas a achicar la producción para no saturar un mercado interno que ya dispone de ofertar para alcanzar un consumo de 48 kilos por habitante al año al año, un nivel semejante al de la carne vacuna.
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]]>La entrada El molino Morixe y el INTI desarrollaron una harina fortificada que aporta la misma cantidad de proteínas que la carne vacuna se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Buscamos obtener un producto que en lo que se conoce como una porción de pan (equivalente a 50 gramos) aporte proteínas con un determinado perfil de aminoácidos establecidos por Naciones Unidas. Para lograrlo, tuvimos que sustituir parte de la harina de trigo por otras materias primas como arveja amarilla, soja y derivados tanto lácteos como de huevo”, detalló Mariana Sánchez, coordinadora de proyectos de desarrollo vinculados a alimentos en el INTI.

Según la Asociación Latinoamericana de Industriales Molineros, Argentina está dentro de los países de la región que más consumen haría de trigo per cápita –aproximadamente 90 kilos anuales-. Por eso el objetivo del proyecto consistió en mejorar el perfil nutricional del producto.
Eso derivó en la creación de esta premezcla para panificados que podrá utilizarse para elaborar alimentos de uso común como panes, pastas, pizzas, empanadas y masas, entre otros.
“Con este lanzamiento buscamos aportar una alternativa versátil y accesible por su bajo precio relativo respecto de otros productos de similar valor nutricional: 1 kilo de nuestra harina proteica aporta la misma cantidad de proteínas que 1 kilo de carne vacuna y un 20% más que 1 kilo de pollo”, destacó Rafael Caderosso Tobler, director comercial de Morixe.

Em empresario agregó que el producto “está elaborado en su totalidad con ingredientes nacionales, sin aditivos químicos o de síntesis, y si bien su precio estará por encima de la harina leudante de la marca, este producto no es comparable porque tiene componentes fortificantes que lo hacen más costoso”.
Para la formulación de la premezcla se trabajó durante un año en conjunto. El producto comenzó a ser producido en la planta de Morixe de la localidad de Benito Juárez, provincia de Buenos Aires, y pronto estaría disponible en supermercados y dietéticas de Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay.
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]]>La entrada Integrados y no tanto: Avisan que los costos son mucho mayores que los ingresos que cobran los productores que crían los pollos para las empresas avícolas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Según CRA, el proceso para obtener un pollo listo es de 72 días: 21 días de incubación previo al nacimiento y de 46 a 50 días de cría para llegar a un peso promedio de 3 kilogramos. La etapa que mayores cuidados requiere es la crianza, que implica el 70% de todo el tiempo empleado en el proceso.

“Para dar una explicación de por qué no se invierte en la renovación y/o ampliación de las instalaciones de cría, se lo debe atribuir directamente a que el productor constantemente es descapitalizado con el pago que se le otorga por la crianza de los pollos”, indicaron desde la entidad y agregaron: “El cobro se realiza a los 60 días de entregada la crianza, por lo que desde el momento que se produce el mayor gasto (el mayor consumo de gas se produce al principio de la crianza), hasta el momento que se recupera los mismos mediante cobro de crianza, pasan entre 90 a 110 días, que debe financiar el integrado en su mayor parte”.
A continuación se indicó que para el período de junio 2020 a junio de 2021, el pollo vivo aumentó un 198%, mientras que el productor que trabaja en vinculación con las empresas avícolas tuvo un incremento de los pagos mucho menor. Por ejemplo, en Buenos Aires los productores registraron incrementos por un 47,96%, mientras que en Entre Ríos fue de un 35,71%.
Por otro lado, se afirmó que suele manifestarse que el componente que más encarece el valor final del pollo es el alimento balanceado, cuyos componentes más importantes son maíz (60%) y soja (20%), pero que en verdad solo representa un 27,73% del valor final.

“Se puede llegar a comprender por qué aunque haya líneas de créditos blandas ningún productor las toma, simplemente porque no las puede pagar. No existe ningún contrato formal entre partes que hagan al cumplimiento de obligaciones por ambas (empresa y productor integrado), lo cual hace a la inestabilidad de la relación. La empresa puede decidir no entregarle pollos al retirar la última crianza, mientras que el productor al tomar un crédito se obliga a su devolución, independientemente de que crie o no pollos”, afirmaron.
Además, “se debe comentar que la mayoría de los elementos empleados en la construcción de los galpones y su equipamiento interno, para cría de pollos parrilleros, tienen su valoración en dólares, inclusive la chapa y el hierro empleado en la construcción de las estructuras”.
Cifras oficiales confirman que en abril los argentinos finalmente comimos más pollo que carne vacuna
Por estas cuestiones desde CRA recordaron que se presentó un proyecto en 2019 en la Cámara de Diputados, cuyo objetivo es sancionar una ley de integración que establezca pautas de trabajo entre la empresa y el productor avícola integrado, que otorgue certezas y favorezca la solicitud de créditos a futuro. Si bien el mismo no avanzó, el comunicado es claramente una excusa para introducir al productor integrado de pollos nuevamente en agenda.
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]]>La entrada Los créditos que acordó la industria avícola con el gobierno serán utilizados para modernizar los galpones, el punto más débil de la cadena se publicó primero en Bichos de Campo.
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Roberto Domenech, el titular del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (Cepa), explicó que con esta nueva financiación se busca mejorar la eficiencia en las granjas y “sostener un crecimiento anual de 2,5 a 3%” en los volúmenes de producción de carne aviar.
Explicó que para ello se requiere incorporar nuevos galpones con tecnología de punta, es decir “que tienen una eficiencia de 400 puntos cuando los buenos galpones que tenemos están dando entre 320/370 puntos de eficiencia y los que no dan tan buenos resultados -que son el 25% del total- están en 280 puntos”.
Según el referente avícola, la clave está justamente en la modernización de esa infraestructura porque todo se hace con “la misma línea genética, alimentación y sanidad y manejo. Quiere decir que hay que encontrar en el alojamiento y capacitación de la gente la diferencia de productividad”, indicó.
Escuchá la entrevista con Roberto Domenech:
El titular de CEPA explicó además en qué consistirán las diferentes líneas de crédito acordadas con Matías Kulfas, el ministerio de Producción, y cómo se podrá acceder a ellas. “Hay una línea pyme que va a funcionar a través del Fondear con créditos por hasta 15 millones de pesos, con 8 años de tiempo para amortizar, con un año de gracia y que no demandan hipoteca sino el respaldo de sociedades de garantía recíproca. Tiene una tasa de 18% anual que es de altísima promoción”, apuntó.
El referente avícola contó que ya se aprobaron los dos primeros créditos de esa línea y que hay 25 bancos en los que se las puede gestionar.

Habrá otra línea de financiación llamada de Inversión Productiva, con 7 años de plazo; y otra de Desarrollo Federal para Inversiones Productivas, que cuenta con el apoyo de los bancos provinciales.
Hay una última alternativa “para empresas grandes y medianas que es de proyectos estratégicos por montos de hasta 250 millones de pesos, que se otorga a través del Banco Nación con 7 años de plazo, con tasa en los dos primeros años de 22%, luego pasa al 24% y los últimos dos años es del 30%”, acotó Domenech.
Aclaró que para que el subsidio de la tasa se concrete es necesario la presentación del proyecto de inversión ante la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa (Sepyme) y debe consistir en la concreción de una obra nueva, pues no se puede destinar el dinero a obras en marcha o a cancelar deudas de otros proyectos. El acuerdo es por 180 días más otros 180 de renovación automática.
Domenech agregó finalmente indicó que en el sector avícola “estamos en el límite de crecimiento, la superficie de galpones es acotada y hay un porcentaje que no rinden lo que deberían . Si no mejoramos la productividad, los resultados y la escala, el negocio no le rinde al integrado”.

Finalmente se refirió a la “ayuda” que recibe el sector (y los demás consumos y transformadores de granos en carnes) por la aplicación de derechos de exportación: “Eso es parte del muy buen precio que tiene el pollo en el mercado interno. El maíz el derecho de exportación no se refleja tan claramente, pero en la soja sí lo representa, mejora los costos y marca la amplitud de la capacidad de la sociedad para comprar” ese tipo de carne.
Resumió: “Con lo que se compra 1 kilo de asado se compran 3 kilos de pollo entero”.
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]]>La entrada Los vacunos, al diván: Otra vez la avicultura impuso su aceitado lobby y logró picotear créditos por $ 2.000 millones para invertir en nuevos galpones se publicó primero en Bichos de Campo.
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Es un tema para el diván, realmente. El consumo de carne vacuna y el de carne aviar están en estos primeros seis meses de 2021 a la par, ambos cerca de los 45/47 kilos anuales per cápita. La carne vacuna subió casi 90% el último año, pero el pollo no se quedó demasiado atrás y también retocó sus precios más arriba que la inflación promedio de los alimentos, en torno a un 65%. Y, sin embargo, el comportamiento del gobierno frente a uno y otro sector es completamente diferente.
Ayer lunes el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, se reunió con toda la cadena de la carne vacuna, en todas sus expresiones (frigoríficos, entidades de la Mesa de Enlace menos CRA, Consejo Agroindustrial Argentino, Mesa de las Carnes, sindicatos y demás). La idea era trabajar para diseñar un plan ganadero que se espera desde hace tres o cuatro décadas, pero no hubo acuerdo. Con las exportaciones semicerradas de prepo por las autoridades desde mayo, no hay mucho margen para discutir nada con seriedad. Está todo mal, pues Kulfas incluso promete una flexibilización del cepo exportador que se demora sin mayores explicaciones.
Como contraste, hasta parece a propósito que sea el mismo Kulfas el que se reunió hoy martes con la cadena avícola, por cierto mucho más concentrada en pocas empresas y ordenada por el estilo sereno del histórico presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Roberto Domenech. Siempre de buen trato con todos los gobierno, tras esa reunión el sector logró que Kulfas anunciara un cupo específico de créditos por 2.000 millones de pesos para financiar inversiones productivas de la cadena avícola y la conformación de una Mesa de Trabajo que “permita la identificación de las necesidades del sector”.
Está todo mal con los representantes del sector de la carne vacuna, a quienes les pidió hacer una reunión virtual, mientras que con los avícolas está todo bien y no tuvo empacho el ministro en recibirlos en su despacho y sacarse una foto con todos sonrientes y felices. Fueron tantos que incluso resulta dudoso que se hayan cumplido las distancias preventivas.

“Esperamos que esta nueva línea sea un aliciente para todo el sector, para que la cadena avícola continúe con su proceso de modernización y de crecimiento. Esto va a generar más producción nacional, con bienes de capital fabricados en el país, con trabajo argentino, para exportar más, y así generar más divisas. Es un círculo virtuoso que permite fortalecer la producción, la inversión, tanto en la etapa primaria e industrial de la cadena alimenticia, como en la producción de los bienes de capital”, aseguró Kulfas, quien ya había anticipado el lanzamiento de esta línea en el Día Nacional de la Avicultura.
Aunque ninguna de las empresas avícolas puede ser considerada una Pyme, la línea especial de financiamiento -según informó el gobierno- se instrumentará a través del Fondo Nacional de Desarrollo Productivo (Fondep), destinados a MiPyMEs que tienen dificultades de acceso al sistema bancario; de la Línea de Inversión Productiva LIP PyMEs, disponible en 25 entidades bancarias públicas y privadas; y de la de Desarrollo Federal para Inversión Productiva con los bancos provinciales. También a través de la Línea de Proyectos Estratégicos con el Banco de la Nación Argentina para medianas y grandes empresas.
“Para el sector avícola es un día especial. Poner en funcionamiento esta línea de crédito es vital porque nos estamos quedando sin lugar para aumentar la producción, nos faltan galpones, y estos 2.000 millones de pesos con un plazo razonable y con una tasa promocional importante, nos incentiva poder tomarlos”, dijo el eterno Domenech, quien desde la década de los ’90 es directivo del CEPA y conoce bien los resortes de la administración pública, porque fue subsecretario de Alimentos, en la Secretaría de Agricultura, a comienzos del milenio.
Pero sobre todo, Domenech puede mostrar unidad y poder de negociación, algo que la fragmentada cadena de la carne vacuna jamás pudo lograr. En rigor, para sentarse con Kulfas convocó al vice de Granja Tres Arroyos, Marcelo De Grazia; al presidente de Soychú, Francisco Santangelo; a los titulares de Las Camelias, Raul Marso y Pablo Marso. Pero también se convocó para el anuncio a la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA), represetada por Aldo Costa. ¿Por qué? Porque la mayoría de las inversiones serán hechas en el país, con proveedores nacionales.

De hecho, el representante de ADIMRA resaltó que este acuerdo es “sumamente valioso e importante porque va a traccionar a nuestras empresas asociadas proveedoras de máquinas para alimentos, que justamente estamos trabajando con la Sepyme y con otras cámaras”.
Repetimos que ninguna de las empresas avícolas es una Pyme, y sin embargo lograron que el secretario de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores, Guillermo Merediz, se ponga a su disposición: “Estamos acompañando a las inversiones del sector avícola. Sabemos que una PyME que accede a un crédito, es una PyME que amplía su producción, que genera más trabajo, y ese es el camino que tenemos que seguir transitando para impulsar la reactivación productiva”.
Hasta el secretario de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa, Ariel Schale, señaló: “Se trata de un esquema de financiamiento fundamental para el sector avícola que va a permitir modernizar las granjas, aumentar la productividad de la cadena de valor, y mejorar la competitividad internacional”.
El acuerdo también prevé la conformación de la Mesa de Trabajo del sector avícola que estará integrada por el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) y el Ministerio de Desarrollo Productivo, que trabajará en “identificar las necesidades del sector productivo avícola, el análisis para la generación de las herramientas públicas que den respuesta a esas demandas, y el estudio de las potenciales alternativas en sustitución de importaciones de los insumos y bienes vinculados al desarrollo y puesta en marcha”. Una vez más, el Ministerio de Agricultura fue borrado por completo de la cancha.
En la gacetilla oficial, el Ministerio de Kulfas elogió al sector, en vez de vapulearlo como suele hacer con los productores de carne vacuna. Remarcó que la Argentina produce 2.400.000 toneladas de carne de pollo y 885.000 toneladas de huevos, y que en 2020 las exportaciones de pollo sumaron 250.000 toneladas. Entre las dos producciones, nuestro país transforma más de 5 millones de toneladas de maíz y 2 millones de toneladas de soja, y genera trabajo para 100.000 personas.
Kulfas, que al parece lo único que necesita que le acerquen los empresarios son buenas noticias para repetir, hasta compró el argumento del sector privado respecto de que “la suma del consumo de carne de pollo y de huevos convirtió a la producción avícola en la proteína animal más consumida en nuestro país con 68 kilos por habitante/año, compuesto por 48,5 kilos de pollo y 19,5 kilos de huevos”.
La carne de vaca ya fue. Bienvenidos a un nuevo mundo.
Ilustración de portada: Marga Puncel
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]]>La entrada Como con los cítricos, pero en silencio, la Argentina había frenado sus exportaciones de pollo a Europa: Los problemas sanitarios ya se resolvieron se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Una gacetilla del Senasa informó ahora que autoridades de ese organismo y de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria (DG Santé) mantuvieron este lunes una conferencia, y que allí “la UE confirmó que las medidas correctivas tomadas por el organismo argentino satisfacen las observaciones realizadas durante la auditoría virtual de fines de 2020”.

Con el retorno asegurado, el Senasa ahora sí informó del caso y celebraron: los europeos les prometieron que reanudarán sus compras de carne de pollo de la Argentina ni bien reciban “la nota formal enviada por nuestro país”.
La autosuspensión de exportación de carne aviar que se impuso la Argentina a mediados de marzo -que había permanecido oculta hasta ahora para la opinión pública-, se originó en “las falencias en laboratorio y vigilancia pasiva detectadas por la auditoría virtual de la UE al sistema de exportación de carnes y productos aviares”, admitió el organismo local.
Según explicó Senasa, estas quejas venían de 2019 y años anteriores, por lo que el Senasa decidió auto-suspender las exportaciones desde el 13 de marzo al 31 de mayo de este año, lo que fue aceptado por la UE.
“El Senasa se puso a trabajar de inmediato para corregir las observaciones, recibidas de la gestión anterior, coronando con éxito dicha iniciativa”, se informó ahora lo que antes se había acallado.
La gestión fue silenciosa porque el mercado europeo no es relevante para las empresas avícolas argentinas. Los últimos datos oficiales son de 2019 y muestran que por volumen las exportaciones totales avícolas se distribuyeron
principalmente entre los siguientes países: 35% China, 13% Sudáfrica, 8% Chile, 6% Vietnam y Hong Kong, Rusia y Colombia, con 4% cada uno. El 26% restante corresponde a Cuba, Arabia Saudita, Angola, Yemen y Hong Kong, entre otros.
Un antecedente de este tipo de autolimitaciones -aunque en ese caso trascendió a los medios- fue la suspensión de las exportaciones de cítricos hacia ese bloque regional, a raíz de la aparición de casos de mancha negra en algunos embarques denunciados por España. En ese caso, el cese de exportaciones finalizó en abril, con el arranque de la nueva cosecha.

Citado en el comunicado oficial, el presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Roberto Domenech, celebró la novedad de la reapertura y ponderó el “trabajo público privado muy importante en el cual el compromiso es de todos” para arribar a este reinicio de exportaciones. El empresario felicitó al Senasa “por la responsabilidad y la velocidad y el compromiso con que asumió toda esta tarea”.
La medida de la UE valora los avances y garantías ofrecidos por el Senasa que realizó una esforzada tarea para presentarle un plan de trabajo con medidas correctivas y fortalecimiento de controles y vigilancia en el sistema de sanidad aviar y certificación de carnes y productos aviares.
La entrada Como con los cítricos, pero en silencio, la Argentina había frenado sus exportaciones de pollo a Europa: Los problemas sanitarios ya se resolvieron se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Hay que revisar eso de que la carne vacuna tiene buenos suplentes: El consumo de proteína animal ya no llegaría a 100 kilos anuales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Comemos menos carne vacuna, pero gracias al pollo y el cerdo el consumo promedio de proteínas animales sigue estando en los valores históricos”, se esfuerzan en explicar los dirigentes del sector, sobre todo cuando intentan evitar restricciones a la exportación u otras medidas indeseadas por parte del Gobierno. En este esquema, las carnes alternativas han venido reemplazando con suficiencia la caída del consumo de carne vacuna, que ha sido violenta como consecuencia de la fuerte suba de precios.
“Sumando las tres carnes, superamos los 100 kilos de carnes por habitante y por año”, se esfuerzan más los representantes de la cadena de ganados y carnes. Según esta visión, no hay demasiado de qué preocuparse.
Habría que encender -al menos- las luces de alerta. Si tomamos los datos oficiales del primer bimestre de 2021 esto ya no sería tan as, pues el consumo aparente acumulado de las principales carnes quedó arañando esos 100 kilos per cápita por primera vez en la historia.
La suma de las tres carnes sumó 98 kilos por habitante y por año.

El consumo aparente de carne vacuna se ubicó en lo que va del año en menos de 45 kilos anuales por habitante. En este caso, el Ministerio de Agricultura ya publicó los datos del primer trimestre, que muestran una recuperación desde los apenas 41 kilos registrados en enero a más de 48 kilos en marzo pasado. Pero el promedio no miente y se ubica por ahora en 44,98 kilos.
La contracción contra el año pasado ha sido de nada menos 9%. Se han perdido aquí 5 kilos anuales por habitante de consumo respecto del primer trimestre de 2020. Eso es consecuencia directa de la suba de los precios internos del alimento. Los argentinos podemos comprar menos carne vacuna y por suerte los saldos que quedan pueden ser canalizados hacia la exportación.
En el caso de la carne de pollo, a la que muchos ven en el corto plazo superando a la carne vacuna, nada parece ser así por ahora. Los últimos datos oficiales -correspondientes al primer bimestre- muestran un consumo aparente por debajo de los 39 kilos anuales por habitante, con un retroceso de 4 kilos (el 10%) en relación al mismo periodo del año pasado.
En ese mismo primer bimestre, la carne porcina tampoco ha podido hacer mucho mérito por reemplazar la caída de la carne vacuna. Según los datos oficiales de este primer bimestre de 2021, cada argentino ha consumido 14 kilos por habitante, anualizados. También aquí hay una retracción, del 1,1%, en relación al primer tramos de 2020, cuando ese indicador estaba en 14,21 kilos per cápita.
En este escenario, hay que pensar dos veces antes de decir muy convencidos que la carne tiene buenos suplentes. Aunque estos indicadores de consumo podrían hacer comenzado a crecer a partir de marzo, por ahora no llegamos a superar el consumo total tan meneado de “más de 100 kilos”. Si sumamos el kilo y medio calculado para la carne ovina, quizás lleguemos a arañar ese piso.

Por lo pronto, la suma de las carnes actual está muy lejos de la que se registraba hasta hace dos años, con el inicio de la crisis económica. Los 100 kilos actuales per cápita están lejos de los 110/115 kilos que se contabilizaban hasta los meses previos de la elección presidencial de 2019, cuando se aceleró el proceso de descomposición económica. Desde entonces, no hay que maquillar la situación, el consumo de las tres carnes sumadas ha caído no menos del 10%.
La mejor explicación hay que buscarla en el reacomodamiento de los precios luego de la intensa devaluación del peso frente al dólar. Este proceso se ha dado con mayor intensidad en el último año. Según el último informe de precios del IPCVA (Instituto de Promoción de la Carne Vacuna), en marzo pasado el precio promedio de la carne argentina (sumando las tres especies) ha sido de casi 610 kilos, un 75% más caro que en marzo del año anterior.
La fuerte escalada de los precios del asado y otros cortes vacunos preferidos de los argentinos (que han trepado casi 80% en algunos casos) ha sido atemperada para la construcción de ese promedio por alzas más moderadas de la carne porcina y el pollo, que acumulan un aumento interanual de más del 50%.
Pero, en cualquier caso, los precios de la carne han crecido el último año más allá de la inflación promedio y en especial la recomposición de los salarios.
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Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) estuvo en esos encuentros y manifestó su preocupación porque si bien “hay un diálogo fluido” no aparecen respuestas a los reclamos de ese sector, que se ha vuelto clave para la provisión de carne a los argentinos con competencia franca con la carne vacuna. En rigor, se estima que ya en el primer bimestre de 2021 se consume más carne aviar que bovina.
El directivo resumió en dos tópicos los cuellos de botella que hoy enfrenta esa industria alimenticia: la falta de competitividad exportadora y la escasez de créditos que permitan las inversiones demoradas.
Escuchá la nota a Roberto Domenech:
“No hay ningún peligro respecto de falta del producto. La oferta está garantizada, pero sí hicimos hincapié en que la industria crece si crecen las exportaciones. Porque si no se hace difícil administrar 50 kilos de producción”, explicó Domenech.
Los mencionados 50 kilos son la oferta total de carne de pollo por año y por habitante, de los cuales al menos 44/45 kilos se están destinando actualmente a sostener el consumo interno. En 2020 se produjeron 2,22 millones de toneladas de ese alimento, de los cuales se exportaron solo 229 mil toneladas, cerca de un 10%. El consumo interno se llevó el resto y promedió 43,67 kilos anuales pér cápita.
Domenech explicó que para 2020 se había presupuestado un incremento en las exportaciones de 10%, lo que implicaba llegar a las 300 mil toneladas. Pero pandemia y economía de por medio sucedió todo lo contrario y finalmente las ventas al extranjero se redujeron en 80 mil toneladas, lo que significó que dejaron de entrar al país cerca de 150 millones de dólares.

“Nos sugieren que sigamos hablando, y seguimos hablando, pero vamos a exportar menos también este año”, advirtió el referente de la industria.
La caída en las ventas al extranjero tiene que ver, según dijo Domenech, en parte con el impacto de la pandemia en el mercado mundial, que redujo los valores. Hay países híper-competitivos que pueden adaptarse, pero las avícolas locales la tienen cada vez más difícil porque la inflación en pesos, con un dólar bastante estable, significa sufrir inflación en dólares. Es decir, pérdida de la competitividad que los deja fuera del mercado.
A eso se suma, añadió Domenech, otro problema que es la imposibilidad de hacer inversiones. “Lo otro que explicamos es que si bien el flujo de capital de trabajo no se ve resentido, la situación no da, ni de cerca, para mantener el nivel de inversiones que corresponde. Llevamos 5 años sin invertir, pero esto se profundizó con la pandemia y nos estamos comiendo el capital”, alertó.
Domenech cree que el camino es el diálogo pero que se requieren de respuestas: “Se plantearon dos caminos, uno para lo inmediato que es ayudar a contener la inflación con abastecimiento fluido. El otro con estos temas de exportación, inversiones y créditos y aumentos inesperados de determinados costos. Hoy el abastecimiento fluido está, pero la proyección tendrá que ver con la forma en que se puedan manejar los temas sensibles”.
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]]>“La oferta se sostiene y se mantiene muy fuerte. En este momento estamos ingresando los pollos que saldrán en enero. Así que toda la producción de este año ya está jugada. Dentro de eso, terminaremos con 6,5% más de unidades faenadas respecto del año pasado, con un consumo en el orden de los 47 kilos por habitante por año y con exportaciones bastante más arriba de lo previsto”, resumió Domenech.

En diálogo con Bichos de Campo, el presidente de Cepa precisó que en materia de comercio exterior, “el año pasado hicimos 210.000 toneladas y para este año preveíamos cerca de 230.000 toneladas, es decir un crecimiento del 10%. Pero acumulando lo que llevamos este año y sosteniendo los embarques de los últimos tres meses, estaremos como mínimo en el orden de las 270.000 toneladas, casi 25% más que el año pasado”.
Según los datos oficiales disponibles, entre enero y agosto se llevaban producidas 1.449.000 toneladas de carne de pollo, de las que se habían exportado unas 163 mil toneladas, por más de 200 millones de dólares. El consumo interno, en tanto, había absorbido en los ocho primeros meses del año 1,29 millones de toneladas, y crecía un 3%. Por habitante, eso equivalía a 43 kilos anuales per cápita, pero creciendo fuerte en los meses más recientes.
Domenech sostuvo que hay chances muy firmes de llegar a un consumo de 47 kilos anuales de pollo por habitante a fines de 2019, debido a que se está sustituyendo mucha carne vacuna de las dietas locales.
Según el dirigente empresario, hay 7 kilos menos de consumo de carne vacuna respecto de 2019. “Nosotros, como mínimo, hemos tomado 2 kilos de eso, y el resto lo tomó el cerdo, las pastas, verduras y demás. Hay un espacio, y eso nos posibilitó no perder lugar en el mercado interno”, evaluó.
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Entonces, ¿Es un buen año para la avicultura? Domenech nos respondió que “tuvimos tres meses muy difíciles durante el primer semestre, porque había un exceso de oferta. La avicultura es tan dinámica. La realidad es que hemos podido llevarla de una u otra forma, con mucho sacrificio de parte de toda la cadena de producción, arrancando por los integrados, y siguiendo por los proveedores que también tuvieron que hacer su esfuerzo”.

Según el presidente de CEPA, el objetivo de las empresas avícolas “era no perder espacio en el mercado interno, que es sumamente importante”, ya que “dentro de la Mesa de las Carnes, ha quedado en evidencia que no somos más carnes en competencia, sino que somos carnes complementarias”.
Estos altos niveles de consumo de pollo (hasta 2014 nunca antes se habían superado los 40 kilos anuales por habitante) se registran a pesar de un fuerte alza de los precios. En el último informe mensual de precios de la carne vacuna en Capital Federal y Gran Buenos Aires que releva el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), se destacó que en lo que va de 2019 la carne vacuna subió 43,6%, por debajo del 53,1% del pollo y 46,6% del cerdo. Pero en el rubro avícola los precios se dispararon 12% solamente en septiembre.
Ver Informe del INTA: Los pollos le pisan los talones a los bovinos en materia de consumo
Domenech dijo al respecto que el precio del pollo a salida de fábrica “es de 60 a 61 pesos más IVA, lo que da un costo (mayorista) de 66 a 70 pesos en el mejor de los casos”. Esto equivale a un valor para cajón de 20 kilos cercano a los 1.400 pesos”.
“Nosotros siempre manejamos lo que es el salido de fábrica. Después, en la cadena comercial,hay momentos en que se ve que la suprema al consumidor está demasiado alta con relación a como sale de fábrica, pero en compensación la pata muslo está tremendamente baja”, explicó el dirigente avícola.
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