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carne equina – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Fri, 12 Mar 2021 13:27:21 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png carne equina – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 La faena de caballos cayó a mínimos históricos y la Argentina ya no es la mayor exportadora de carne equina: La superó Mongolia http://wi631525.ferozo.com/la-faena-de-caballos-cayo-a-minimos-historicos-y-la-argentina-ya-no-es-la-mayor-exportadora-de-carne-equina-la-supero-mongolia/ Fri, 12 Mar 2021 10:06:39 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=60999 La exportación de carne vacuna batió todos los récords en 2020, con más de 900 mil toneladas embarcadas, especialmente a China. Pero todo lo contrario sucedió con otro rubro ganadero tradicional de la Argentina: la carne de caballo. En 2020 la faena de equinos fue la más baja en décadas y, como aquí casi no […]

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La exportación de carne vacuna batió todos los récords en 2020, con más de 900 mil toneladas embarcadas, especialmente a China. Pero todo lo contrario sucedió con otro rubro ganadero tradicional de la Argentina: la carne de caballo. En 2020 la faena de equinos fue la más baja en décadas y, como aquí casi no se consume ese tipo de carne, las exportaciones también se derrumbaron estrepitosamente. Ahora son la mitad de las que eran hace 15 años.

En 2007, en efecto, la Argentina exportaba 33.235 toneladas de carne de caballo y lideraba con comodidad el comercio internacional de esa especie, que movía un total de 151 mil toneladas. Es decir, lel país aportaba 1 de cada 5 kilos de la carne equina comercializado entre países. En dólares, el negocio no era nada despreciable, a pesar de que el caballo siempre cotizó un escalón por debajo del bovino. Entraban al país cerca de 85 millones de dólares.

En 2019, doce años después de aquella fotografía, el comercio mundial se achicó a 117 mil toneladas, un 23%. Pero los envíos desde la Argentina retrocedieron mucho más, el 47%, para ubicarse en solo 17.483 toneladas. Es decir en la mitad. El ingreso de divisas, por efecto de mejores precios, no cayó tanto y se ubicó un 25% por debajo de 2007, en 63 millones de dólares.

Los datos oficiales disponibles para 2020 muestran que el negocio de la exportación de carne de caballo se desplomó mucho más en medio de la crisis del Covid-19. En los primeros once meses del año pasado, se exportaron solamente 13.039 toneladas por algo más de 42 millones de dólares. Cuando el dato final de 2020 se conozca, el derrape habrá sido de entre 25 y 30% solo el último año.

Con semejante derrotero, hace bastante rato que la Argentina dejó de ser ya la principal exportadora de carne equina del mundo. El mundo ahora prefiere comer los filetes proveniente de la brava caballería de Gengis Khan.

Mongolia, que casi no exportaba ese tipo de carne hace diez años, se posicionó como el principal exportador a partir de 2017. En 2019 exportó 28.735 toneladas, es decir unas diez mil más que la Argentina, relegada al segundo lugar.

En valor, la Argentina sigue luchando a gatas por el primer puesto, ya que los mongoles colocaron más carne pero a menor valor y sus ingresos fueron en 2019 por 54 millones de dólares. La explicación está en que mientras el país asiático vendió su carne a solo1,88 dólares por kilo, la Argentina lo hizo a 3,6 dólares, es decir el doble.

Lo más probable es que cuando cierren las cifras finales de 2020 Mongolia también haya superado a la Argentina en valor.

¿Y por qué cae tan fuerte la exportación de la carne de los caballos pampeanos? Básicamente por una retracción de la demanda internacional (históricamente se vendía mucho a Bélgica, que luego distribuía esa carne entre los diversos mercados de la Unión Europea) y los eternos problemas de competitividad de la producción argentina. Como en muchas otras economías agropecuarias, patean en contra el constante cambio de las reglas de juego, en especial cambiarias, y el efecto desaliento a los exportadores, por la persistencia de retenciones. La carne ovina es otro caso palpable.

Esta fuerte caída de las ventas al exterior también se reflejó en 2020 en los peores registros de faena de equinos en la última década, por lo menos. Según los datos del Ministerio de Agricultura, el año pasado fueron a los frigoríficos 85.287 caballos (y algunos burros y mulas), que al ser faenados dejaron 19.711 toneladas de carne res con hueso. El peso promedio de cada res fue de 231 kilos.

Como en la caída de las exportaciones, aquí también el ajuste fue violento en el año de la pandemia. Como en 2019 la producción de carne equina había llegado a casi 24 mil toneladas (con 104 mil cabezas faenadas), el desplome interanual se acercó a casi 20%.

Con solo 13 mil toneladas exportadas, ese nivel de oferta deja un abultado stock (al menos 5 mil toneladas) en poder de los frigoríficos, que podría volcarse al mercado interno si no se reactivan los embarques. Según los entendidos, la carne de caballo es algo más dulzona y roja que la carne vacuna.  Pero difícilmente pueda distinguirla un consumidor común.

El 80% de los equinos que fueron enviados al matadero en 2020 eran caballos y yeguas. Suele suceder que algunos campos venden caballos viejos, de descarte, especialmente a ciertos “acopiadores” que andan recorriendo el interior y actúan de intermediarios con los frigoríficos. Pero a las plantas industriales ingresó también una nada despreciable cantidad de potrillos y potrillas (18%). Es decir 1 de cada 5 caballos faenados no había alcanzado la edad adulta.

La faena está muy concentrada en dos plantas: Una ubicada en Mercedes, Buenos Aires, que se llama Lamar SA y concentró el 42% de la faena el año pasado, mientras que el frigorífico Land L, de Río Cuarto, Córdoba, recibió el 40% de las cabezas. Marginalmente también operaron Solemar de Río Negro, con el 12%, e Infriba SA, de Buenos Aires, con el  6%. De este modo, Buenos Aires concentró casi la mitad de la faena.

Los 42 millones de dólares obtenidos por las exportaciones a noviembre pasado se repartieron entre Bélgica (con 15 millones), Italia y Rusia (con 9 millones cada una), aunque también hubo envíos menores a Japón, Kazajstán,  Francia, Holanda, Suiza, Belarus, Alemania y Finlandia.

Este proceso de achicamiento vertiginoso del negocio de la carne quina coincide con un crecimiento del stock de caballos en la Argentina, al menos en las estadísticas oficiales. “Las existencias de équidos domésticos (caballos, burros o asnos y mulas) muestran un franco ascenso a lo largo de los últimos 10 años. Al mes de marzo de 2020 se encuentran registrados 2.696.254 équidos, lo que significa un crecimiento del 1,67% comparado a igual fecha del año 2019 y del 35% respecto de los registros del año 2011”.

Esto muestra a las claras que los propietarios de caballos se resisten cada vez más a la posibilidad de que sus animales -que cada vez se utilizan menos para el trabajo y más para las actividades deportivas y recreativas- terminen sus días en un frigorífico.

Aunque los equinos se encuentran distribuidos en, todo el territorio nacional. El 50,17% de las existencias se encuentran concentradas en las provincias de Buenos Aires, Corrientes, Chaco y Entre Ríos. Oficialmente se estima que hay 214.206 establecimientos rurales que tienen uno o más caballos.

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Todo bicho que camina va a parar al asador, incluyendo los caballos: En 2019 se faenaron 104 mil ejemplares http://wi631525.ferozo.com/todo-bicho-que-camina-va-a-parar-al-asador-incluyendo-los-caballos-en-2019-se-faenaron-104-mil-ejemplares/ http://wi631525.ferozo.com/todo-bicho-que-camina-va-a-parar-al-asador-incluyendo-los-caballos-en-2019-se-faenaron-104-mil-ejemplares/#comments Wed, 22 Apr 2020 18:59:36 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=38402 En la Argentina hay 2,65 millones de caballos, según el último registro disponible en el Ministerio de Agricultura. Los equidos pueden llegar a vivir entre 25 y 30 años, pero su ‘vida útil’ como animal de tiro, de trabajo o simplemente recreativo termina bastante antes que eso. Muchos derroteros concluyen en el matadero. Es mucho […]

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En la Argentina hay 2,65 millones de caballos, según el último registro disponible en el Ministerio de Agricultura. Los equidos pueden llegar a vivir entre 25 y 30 años, pero su ‘vida útil’ como animal de tiro, de trabajo o simplemente recreativo termina bastante antes que eso. Muchos derroteros concluyen en el matadero.

Es mucho lo que ha crecido el stock de caballos que nacen, viven y crecen en la Argentina en la última década. O por lo menos creció el registro de esos animales ante los organismos pertinentes. Hace diez años, en 2010, las existencias de equinos eran de 1,94 millones, con lo cual se han sumado al rodeo nacional ahora unos 700 mil animales.

Sin embargo, comparando los mismos periodos, y siempre según la información oficial, es llamativa la reducción en la cantidad de animales que van a faena, es decir que terminan sus días -como la mayoría de las especies ganaderas- en un frigorífico, parta convertirse luego en alimento.

Datos actualizados a fin de 2019 por la Dirección de Equinos del Ministerio de Agricultura muestran que de los 2,6 millones de animales que tenía para entonces la Argentina, solo terminaron en plantas de faena unos 112 mil ejemplares el año pasado. Esto es apenas algo más del 4% del stock total. Es decir que una buena parte de la población de caballos no se destina al circuito de la carne equina. Esa fracción de la población equina (imposible saber cuántos son) o bien muere de vieja en el campo o bien termina en algún colgadero informal, del cual no se llevan números.

De los 112 mil equinos enviados a un matadero habilitado por Senasa en 2019, solo se faenaron finalmente 104.905 animales, o sea que la tasa de extracción (relaciona la faena de animales con el stock del que se partió) es algo menor. Entre esas cabezas que dejaron de estar sujetas a su cuello había casi 42 mil caballos, unas 40 mil yeguas, casi 20 mil potrillos, 1.980 padrillos, mil burros o asnos y apenas 570 mulas.

La mayoría de esos animales se faenó en Buenos Aires y Córdoba. En el primer caso trabajan el Frigorífico Lamar SA (41% de la faena) y Infibra SA (6%). En la provincia mediterránea opera Land SA (38%). Además hay una planta en Río Negro, Solemar Alimentaria SA, con 15% de la matanza.

Los 104 mil ejemplares faenados en 2019 se trasformaron en 23.900 toneladas de carne, de la cual la inmensa mayoría se exportó a países europeos (tradicionalmente Bélgica y Rusia son los principales mercados). Lamentablemente Agricultura no informó todavía sobre las exportaciones finales del año pasado. A veces lo hace, a veces no. Es una estadística muy mala la que lleva a cabo la Dirección de Equinos, entrecortada.

Diez años atrás, en 2009, cuando el stock de equinos parecía ser mucho menor al actual, la Argentina producía 31 mil kilos de carne equina, de los que exportó 28 mil por casi 80 millones de dólares. La tasa de extracción era mucho mayor que la actual, pues se sacrificaron 178 mil cabezas sobre un stock de 1,9 millones. Es decir algo menos del 10%. Una de dos: o buena parte de este negocio no se declara o vamos retrocediendo fuerte.

Quizás sea la falta de mercados internacionales, que se van desinflando: comer caballo no es una costumbre muy bien vista, aunque algunos europeos (sobre todo en Francia) todavía lo consideren un plato hasta refinado. Por otro lado, el mercado interno para la carne vacuna es mínimo, siempre lo ha sido. Comer carne de caballo es aquí bastante vergonzante. Merece toda la reprobación de la sociedad.

Aquí el caballo se quiere, se admira, se valora, se emparenta con el gaucho. Incluso muchos de ellos están hasta registrados en los álbumes de las diferentes asociaciones de criadores. Tienen documentos.

Perdón, a decir verdad tampoco ese tipo de caballos son tantos. Los equinos que tienen prosapia, inscriptos hasta 2018, apenas superan los 20 mil, lo que implica menos del 1% del stock nacional. Hay 12.400 registrados por las asociaciones ante la Sociedad Rural Argentina, otros 7.400 anotados en el Stud Book (que incluye a los pura sangre de carrera y los árabes), y finalmente poco más de 1.000 de la raza Silla Argentina, que lleva sus propios libros.

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Agro.Discos: “Mi viejo potro tordillo”, de y por Atahualpa Yupanqui http://wi631525.ferozo.com/agro-discos-mi-viejo-potro-tordillo-de-y-por-atahualpa-yupanqui/ Sun, 04 Feb 2018 14:48:46 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=6757 En 1965, Atahualpa Yupanqui compuso y grabó “Mi Viejo Potro Tordillo”. El tema echa luz sobre una situación todavía cotidiana en el agro argentino: la tarea de los acopiadores de caballos viejos (o no tan viejos) que sobran en los campos y que van a alimentar unos pocos frigoríficos de equinos que funcionan en el país. […]

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En 1965, Atahualpa Yupanqui compuso y grabó “Mi Viejo Potro Tordillo”.

El tema echa luz sobre una situación todavía cotidiana en el agro argentino: la tarea de los acopiadores de caballos viejos (o no tan viejos) que sobran en los campos y que van a alimentar unos pocos frigoríficos de equinos que funcionan en el país. Una figura antipática. Odiada en proporciones semejantes al amor que muchos profesan por los caballos.

Los equinos viven en promedio unos 25 años, aunque se conocen casos de ejemplares que vivieron hasta 40 años. ¿Qué sucede cuando llegan a viejos?

Ver: “Carne de caballo: ¿un negocio que está mortadela?

Según datos del Ministerio de Agroindustria, el país cuenta con un stock de 2,6 millones de equinos, de los cuales en 2016 fueron al matadero 99.219 cabezas. La producción nacional de ese tipo de carne fue de 22.517 toneladas, apenas un 1% de lo que se produce de carne bovina.

Pero no todos los caballos tienen este final. El tordillo del gran Atahualpa, al menos, zafó del mazaso.

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