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La entrada Dario Colombatto le avisa al gobierno: “Tirá un pedazo de vaca vieja en el conurbano y vas a ver la reacción: te lo van a revolear por la cabeza” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“¿Qué? ¿Nos van a dar vaca vieja ahora? Tirá un pedazo de vaca vieja en el conurbano o en el barrio norte y vas a ver cuál es la reacción; te lo van a revolear por la cabeza”, dijo, contundente.
En diálogo con Bichos de Campo, Colombatto explicó que al cerrar las exportaciones no se permite colocar en el exterior algunas categorías ganaderas -como la vaca conserva o manufactura- que aquí no tienen casi demanda, porque son las hembras viejas y de descarte, flacas y desdentadas. En cambio países como China sí las han empezado a comprar en gran cantidad y pagan bastante por ellas.
Mirá la entrevista completa a Darío Colombatto:
La solución de largo plazo a este tironeo entre mercado interno y exportación, para Colombatto pasa por “incrementar lo más que podamos la producción de la carne vacuna”. Pero advirtió: “Estas medidas justamente van en contra de eso”.
Para el corto plazo, recomendó “fortalezcamos la cadena del cerdo y del pollo, para que esas carnes les puedan llegar a la gente que realmente lo necesita y que no tiene la posibilidad de pagar un pesito más”.
Otra posible solución vendría por el lado de la baja de los impuestos que pagamos al comprar carne. “La carga de impuestos actual es bastante importante en la cadena de la comercialización. Ojo que no me estoy quejando de los impuestos productivos sino de la parte impositiva que le toca al consumidor, que es aquel que gasta 80% o 90% de sus ingresos en comida”, resaltó.
En ese sentido, opinó que aunque se limita solo a la carne vacuna, esta prohibición de exportar “le pega también a la cadena de la carne del cerdo y del pollo, porque les estás poniendo un precio tope a esas carnes sustitutas que dependen mucho más que la carne vacuna de los precios de los granos, que encima están caros ahora”.
Según Colombatto, el problema no siempre es el precio alto de la carne vacuna. “Al Presidente de la Nación le pasaron el dato de que estamos pagando lo mismo en dólares por la carne que en otros países y ese comentario no resiste ni el menor análisis, porque ya se sabe que la carne argentina es más barata que en otras partes”, resaltó.
¿Y entonces por qué cerró las exportaciones? Para el docente universitario, “es una noticia de impacto para agradar a ciertos sectores de la población”.
Pero el docente de la Fauba explicó que “si la idea es llegar a la población de riesgo, entonces no subsidien la carne en Recoleta, porque esos programas que armaban de 3.000 mil toneladas (de cortes baratos ofrecidos por los frigoríficos exportadores), que es lo que se consume en un día en Argentina, los hacían a través de los grandes supermercados que no están precisamente al lado de la gente de bajos recursos. Por ende, tratemos de focalizar mejor y en lugar de hacer esas medidas busquemos un plan de super pollo o con cerdo”.
“No le busquen por el lado de achicar la carne vacuna, porque romperán montones de industrias. Y lo peor de todo es que no se dan cuenta de eso y afectan el negocio de las carnes alternativas; es una tormenta perfecta”, reflejó.
La medida del Gobierno, de acuerdo al docente y asesor ganadero, “no ayuda a los productores porque les quita incentivos y expectativas. La ganadería es un negocio de ciclos muy largos donde hay que cumplir tiempos de crianza y también regulaciones de exportaciones; es un negocio de precio actual pero de expectativas a largo plazo”.
Para el consumidor tampoco será una buen medida de acuerdo con Colombatto. “Estás diciéndole que dentro de dos años habrá menos oferta de carne, porque el Gobierno quita las expectativas de llegar a un novillo más pesado, y además, lo que se estaba exportando era una vaca de categoría de descarte para lo que es consumo interno, pero que era mucho mejor paga en los mercados externos, básicamente China”, manifestó.
“Si exportamos cortes más caros podríamos ofrecer los llamados cortes ´parrilleros´ más baratos al mercado interno”, añadió el experto, que lamentó: “Con esta medida hay un montón de trabajo que se pierde en inversión en pasturas a campo, y en la sanidad que conlleva hacer un novillo de 480 kilos. Mayor producción es mayor trabajo en toda la cadena”, explicó.
“Tenemos otras formas de mejorar esto; por una uña encarnada no vamos a amputar un brazo; por un problema de 10 empresas (que subfacturen) no podemos romper toda una industria”, concluyó.
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]]>Esa medida había sido anticipada la semana pasada por el Gabinete Económico, pero solo acotada a la carne vacuna. Ese alimento ha subido fuerte de precio en los últimos meses y, desde la óptima oficial, esto tiene mucho que ver con la demanda de la exportación.
En 2020 -según los datos oficiales- la Argentina produjo 3.163.194 toneladas de carne vacuna y exportó 900.699 toneladas, cerca del 27% del total. El negocio está distribuido entre cerca de 80 frigoríficos exportadores y algunos grupos de productores.

Pero sorprendió en la redacción de la nueva normativa que creó un nuevo registro de exportación llamado DJEC, la inclusión de todo al arco de carnes producidas en el país.
Esto fue definido así en el anexo 1 de la Resolución, que textualmente dice: “Los productos cárnicos a exportar alcanzados por la DJEC son la carne fresca, refrigerada o congelada de las especies bovina, porcina, ovina, caprina, equina y gallus domesticus”.
No se escapa nadie parece… Para los legos, la especie gallus domesticus hace referencia a la carne aviar.
Esa, la de pollo, es la segunda carne exportada por la Argentina, con 228.872 toneladas en 2020. Esto es cerca de 10% de la producción, que en ese mismo periodo fue de 2,22 millones de toneladas. Es decir, el 90% de la producción queda aquí a pesar de que una docena de empresas avícolas integradas se empecinan en exportar y desabastecernos.
Las exportaciones de carne de cerdo también vienen creciendo peligrosamente y por eso debían ser controladas. Hasta 2018 prácticamente no existían, pero el año pasado ya llegaban a 41.271 toneladas, algo menos del 8% de las 654.716 toneladas que se produjeron. Los exportadores de carne porcina no llegan a veinte y entre ellos tallan varios consorcios de productores.

La carne de caballo también recibirá la severa mirada de las autoridades, para evitar la escasez. en el mercado local. Hay cuatro plantas de faena que el año pasado produjeron 19.700 toneladas, de las cuales se han exportado cerca de 15.000. Como se ve, aquí sí se exporta la mayor parte de la producción. Resulta peligroso, aunque aquí casi nadie se anime a comer ese tipo de carne.
Para los ministerios nacionales, los exquisitos corderos patagónicos y de otras latitudes también corren riesgo de desabastecimiento. Según los datos oficiales se vendieron al exterior 4.168 toneladas de carne ovina, que sobre una producción total de 14.258 toneladas implicaron una participación de casi el 30%. Hay muy pocos frigoríficos habilitados para exportar, especialmente en Río Gallegos.
Con la carne caprina también habrá que velar para que no falte de la mesa de los argentinos. En 2020 se produjeron 1.358 toneladas de carne de cabras en los circuitos formales, de las cuales se vendieron al extranjero 576 toneladas. Es nada menos que el 42%. Los argentinos no deberíamos quedarnos sin el clásico chivito. En general, los empresarios desalmados que realizan estas exportaciones son grupos de pequeños productores organizados en diferentes provincias norteñas.

En este escenario, hay que agradecer a las autoridades nacionales por el control total sobre nuestra oferta de carnes. No parece quedar margen para desabastecer el mercado nacional, que es la prioridad: las autoridades de la ex ONCCA y Comercio Interior verificarán diariamente que eso no suceda.
Pero cuidado, porque puede haber filtraciones. Por ejemplo, el Ministerio de Agricultura detectó que en 2017 se exportaron también 4 toneladas de carne de carpincho. O en 2019, cuando se enviaron afuera 57 toneladas de carne de ciervo colorado. Según la nueva resolución, esos embarques no deberían haber sido declarados.
Pero lo que realmente corre peligro es que a los argentinos nos falta la carne de liebre, una especie silvestre que es considerada plaga y que, por esa razón, es el objetivo de cazadores todos los inviernos. Luego, esos simpáticos animalitos se faenan en una docena de plantas habilitadas, que son netamente exportadoras, fundamentalmente hacia la Unión Europea.

Los últimos datos oficiales dan cuenta de la temporada 2019 (en 2020, pro la pandemia, la caza fue parcialmente interrumpida) donde se capturaron 690.417 ejemplares de liebre. Las exportaciones registradas llegaron a las 1.616 toneladas.
Ellos escaparon del nuevo cepo exportador. Los cazadores de liebres son los únicos que festejan.
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]]>La entrada Guadalupe Saadi: “Pronto habrá frigoríficos que nos permitan introducir la carne de llama en el mercado” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Con la carne tenemos una limitante, que es la de poder faenarla de modo oficial, pero pronto habrá frigoríficos que nos permitan introducir la carne de llama en el mercado”, explicó a Bichos de Campo Guadalupe Saadi, que trabaja como veterinaria del departamento de Comunidades de Altura, dependiente de la Dirección provincial de Ganadería de Catamarca.

A diferencia de las otras carnes disponibles en el mercado, Saadi explicó que “la carne de llama es magra, no tiene grasa, es 100% proteica, y por eso, más allá de introducir su consumo, queremos destacar sus bondades”.
Escuchá el reportaje completo a Guadalupe Saadi:
“Desde la dirección que integro ya hicimos pruebas piloto para faena y producción de chacinados. Se pasaron las pruebas bromatológicas, pero nos falta un paso para introducirla al mercado y es en lo que estamos trabajando”.
La Llama, un animal andino cuyo origen se remonta a más de 5000 años, fue siempre el principal animal de carga y alimento de los pueblos originarios. En Jujuy se carne ya se aporvecha comercialmente desde hace algún tiempo. En Catamarca falta la habilitación de establecimietnos de faena. Una primera faena comercial, a modo experimental, se realizó en junio de 2016, con seis animales engordados en el Campo Experimental que la Dirección Provincial de Ganadería posee en La Viñita. La faena se realizó en el frigorífico de Chumbicha.
Saadi comentó que “llevamos adelante cuatro ferias anuales de camélidos en Antofagasta de la Sierra, Laguna Blanca, Santa María y Fiambala, que son los cuatro departamentos productores de camélidos en Catamarca, y allí intercambiamos conocimientos con ellos, les damos pautas de cría y de selección de sus reproductores, para que puedan mejorar la genética y calidad de sus rebaños”.
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]]>La entrada Un plan para controlar el guanaco y recuperar el negocio de la carne ovina patagónica se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Miguel O’Byrne, productor y dirigente de la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz, explicó a Bichos de Campo que “el guanaco sigue creciendo desproporcionadamente en toda la provincia y equivale a 3,5 millones de ovejas en una provincia que tiene 2,40 millones”.
El problema es que esa “plaga”, como la consideran los productores de ovinos, se come el forraje destinado a las ovejas. Por eso los privados, juntos con diferentes organismo públicos, organizaron un “programa de aprovechamiento que acaba de terminar y que va a servir para que en 2019 se puede neutralizar el impacto de la especia y se pueda planificar el recursos forrajero”, explicó el ganadero.
Escuchá la entrevista completa con Miguel 0’Byrne
O’Byrne resumió que lo que se pretende hacer es organizar un sistema productivo para poder producir carne de guanaco y colocarla en nichos de mercado, como el que hay en la Unión Europa, hacia donde recientemente partió una exportación. El dirigente rural destacó que esas primeras 20 toneladas de carne de guanaco “están rumo a Europa”.
Con respecto al sector ovino, reduciendo la carga de guanacos se busca lograr una mejor administración del recurso forrajero para potenciar el desarrollo ovino.
Ver Operativo Guanaco: no se trata de vender carne sino de salvar el suelo
La intención es ganar participación en el mercado local y volver a posicionar la carne de cordero patagónico, que todavía se encuentra en niveles muy acotados. “El consumo es de 50.000 toneladas por año, mayormente en la Patagonia y algunas grandes ciudades”, indicó el ruralista.
La recuperación del negocio de la carne ovina complementaría el otro filón de ingresos para la región: la lana. O’Byrne destacó los buenos precios que se están obteniendo por ese producto. “En los últimos dos años subieron hasta 100% las lanas finas, que hace pocos años se vendían a 5 dólares y ahora valen 9 dólares”.
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]]>La entrada Historias con ingenio: La única productora de pavos de la Patagonia se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Es difícil producir en la Patagonia, pero se puede. Nosotros lo logramos. Somos los únicos que criamos pavos en la zona, y por eso encontramos un mercado”, dice Gigli a Bichos de Campo. Luego explica que una parte de su producción la vende en fresco dentro de la región, pero otra buena porción la vende elaborada como escabeche bajo su propia marca, “El escondite de los Duendes”. Eso le permite llegar a mercados más alejados, sobre todo a Buenos Aires.
Mirá lo que nos decía María Gigli:
Gigli, que ya criaba pavos desde 1993 en Buenos Aires y de modo comercial comenzó a hacerlo en el sur a partir de 2014, dice que esa especie de granja requiere de 4 meses de crianza hasta que se puede carnear.
¿Es difícil hacerlo con el clima del sur? Ella explica que tiene su complejidad. “En invierno, cuando son chiquitos, permanecen un mes en una habitación con losa radiante y calor a base de gas, lo que implica un costo de energía importante. Luego pasan a los galpones para seguir engordando. Las pavitas arrancan en 5 kilos y los pavos pueden ir desde los 8 a los 14 kilos”, explicó la productora.
Ver: Jorge Solmi: “Para repoblar el campo hay que volver a hacer política de desarrollo local”
El escabeche de pavo es la vuelta de tuerca que encontraron Gigli y su familia para poder llegar con su producción a zonas alejadas, como Buenos Aires. “Al ser envasado, nos permite viajar y llegar a ferias para venderlo, dado que no tenemos infraestructura ni logística para salir a vender carne fresca como sí podemos hacer en nuestra zona”, declaró.
En la Argentina no es tradicional el consumo de carne de pavo, pues se consumen alrededor de 100 gramos por habitante por año. En Estados Unidos la cosa es muy diferente, y por eso ese país concentra 55% de la producción total.
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