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La entrada A las vacas ya las alcanzaron los pollos y cerdos: La producción sumada de carne aviar y porcina igualó en 2021 a la de la tradicional carne bovina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el tiempo en que los índices de la carne bovina variaron entre los 2,5 y los 3,4 millones de toneladas equivales a res con hueso, la producción aviar duplicó el volumen de producción desde el comienzo de este milenio, pasando de 900.000 toneladas a 2,3 millones. De esta forma, ese sector productivo añadió cerca de 1,4 millones de toneladas al desempeño nacional anual.

El sector porcino, por su parte, triplicó su volumen en el mismo período, pasando de producirse 200.000 toneladas por año a cerca de 700.000.
Este año la carne bovina retrocedió a 3 millones de toneladas y lo mismo representan pollo y cerdo en conjunto.
Según el informe, anualmente se producen en Argentina cerca de 6 millones de toneladas de carne, lo que representa alrededor del 2,3% de la producción cárnica mundial. Eso ubica al país en la séptima posición dentro de los máximos productores a nivel internacional.
Respecto a los datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos -USDA, por sus siglas en inglés- las exportaciones de carne argentina en el 2021 situarían a Argentina en el octavo lugar dentro de los mayores proveedores del mundo.
¿Qué razones habría detrás de estos –más que positivos- aumentos? Entre las cuestiones internacionales más salientes que condicionaron el desempeño del sector cárnico nacional se destaca la influencia de la pandemia, que afectó los fletes marítimos y las capacidades de transporte internacional en contenedores refrigerados, como informó en varias oportunidades este medio.
Se destaca también la Peste Porcina Africana (PPA) en China, que durante buena parte del 2020 y comienzos del 2021 apuntaló las exportaciones de cerdo de nuestro país ante la creciente demanda del gigante asiático.

Además, durante el 2021 continuó el proceso de de sustitución de la carne bovina por alternativas más económicas, lo que llevó a los sectores aviar y porcino a adquirir un mayor protagonismo en el mercado. Como consecuencia ambos tuvieron incrementos de demandan que alcanzaron récords históricos.
Finalmente destacarse las políticas de restricciones a la exportación de carne bovina, que llevaron a una reducción temporal de los precios al productor y una ralentización de los valores en góndola de esos bienes. Dicho freno en el comercio externo aminoró la producción total y redujo los envíos al exterior en un contexto de elevadas cotizaciones internacionales.
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]]>La entrada Vengan veganos, que no tenemos miedo: En 2021 el mundo batió récord de producción de carnes, creció el comercio y también los precios se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Aparece la “carne vegetal”. Hasta las palabras son territorio de esta disputa.
El error está en creer que si estos grupos son cada vez más visibles y ganan en influencia, eso significa que todo lo demás esté decayendo. Es lo que propone la prédica del movimiento vegano, que se autopercibe desde la oposición activa contra “los que comen carne”. Desde esta visión binaria, los que dejan un bando pasan a ubicarse en el bando contrario.

Pero no sería tan así: la producción mundial de carnes (pollo, cerdo y vacuno) viene creciendo sin prisa y sin pausa. Y hasta “se puede afirmar que en el 2021 la producción de carne ha alcanzado su mejor desempeño histórico”.
Lo dice un informe elaborado por los economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) a partir de datos preliminares del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés): en 2021 a nivel global se produjeron 263 millones de toneladas de carne aviar, porcina y bovina.
El récord previo a este año correspondía a los 262,5 millones de toneladas que se produjeron en 2018. Y para 2022 -según los cálculos del USDA-, podría producirse todavía más carne que ahora, con 263,2 millones de toneladas, una suba de apenas 0,1%.
¿Entonces qué pasa? ¿No es cierto que haya cada vez más gente que deplore el consumo de carne y elija alimentarse solo con vegetales? Sí, es cierto, pero este fenómeno se registra sobre todo en ciertas sociedades que en general han resuelto ya sus necesidades alimentarias básicas y pueden ponerse a pensar en ese tipo de dilemas. Pero el grueso dela humanidad bien lejos está todavía de llegar a eso. Por el contrario, en los países asiáticos están en un camino inverso, saliendo de una dieta basada en unos pocos cultivos para empezar a incorporar paulatinamente las proteínas animales.
Por eso este cuadro, concluyente, sobre el fenómenos de fondo:

Otro espejismo en esta discusión que solemos ver los argentinos es creer que la carne bovina es la más importante a nivel global, solo porque aquí es la carne más abundante. Pero a escala global, solo el 22% de la carne producida es bovina (57,7 millones de toneladas equivalentes a res con hueso), mientras que un 37,7% de la carne es de pollo (99,1 millones de toneladas) y el 40,3% proviene de los cerdos (106,1 millones de toneladas).
Los datos preliminares del USDA muestran que menos del 15% de la carne producida en el mundo se comercializa hacia otros países, es decir pasa de manos entre exportadores e importadores. En 2021 fueron unas 37,2 millones de toneladas, divididas casi en proporciones iguales entre los tres tipos de carnes. Los envíos de carne de pollo representó 34,9% del comercio (13 millones de toneladas), la porcina el 33,6% (12,5 millones de toneladas) y la bovina el 31,5% (11,7 millones de toneladas).

Como se observa, la tasa de crecimiento histórica del comercio de estas tres carnes es todavía muy superior a la de la producción. Esto confirma lo que decíamos antes: que muy lejos del debate de los veganos en contra del mundo hay una mayor proporción de personas que incorporan las carnes a sus dietas, pero como sus países no producen suficiente, entonces recurren al comercio.
Esta tendencia parece gozar de muy buena salud: “Se proyecta que las exportaciones en el 2022 superarán los registros del año previo, totalizando 38 millones de toneladas, lo cual resultaría en un incremento del 2,1%”.
Para tener una visión acabada de este fenómeno, vale observar que en 2000 -cuando arrancaba el milenio- se comercializaban 14 millones de toneladas de las tres carnes, contra los 37 millones actuales. La demanda internacional de carnes más que se duplicó en apenas 20 años.
Esto explica otro proceso de fondo: una suba de los precios del alimento. Los argentinos también solemos mirar con lupa casera este fenómenos y por eso erramos muchas veces a las recetas si suba la carne en el mercado local.
Un indicador que resume esta variable (el precio internacional combinado de las tres carnes) se ubicaba en 109,8 puntos en noviembre de 2021, cuando un año antes se encontraba en 93,3 puntos. Es decir que, más allá de alguna corrección bajista reciente, el crecimiento de los precios internacionales de la carne ha sido en promedio del 17,6%.
Dirían los productores, en este contexto: “Vegano, no te tenemos miedo”.
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]]>La entrada Preferencias claras: A pesar de todo, los argentinos todavía gastan en carne vacuna el doble de plata que en pollo y cerdo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Eso no fue lo que sucedió. La carne aumento más que el doble que la inflación mensual, que fue de 3,2%.

El incremento del precio de la carne tiene que ver con la dinámica inflacionaria de la economía argentina, pero también con otras cuestiones. Los argentinos se resisten a consumir menos carne y eso es lo que les está pasando. La oferta no crece y el promedio de abastecimiento interno por habitante al año, entre enero y mayo, fue de 45 kilos, 10% menos que en 2020. Esto tuvo que ver con la reducción de la faena.
Esa es una forma de medir el consumo, tomando como referencia la cantidad de kilos por persona disponibles. La otra es evaluando el gasto. Y aquí lo que se observa es un notable crecimiento que da cuenta del interés de los consumidores por hacerse del producto.
En junio, el precio promedio por kilo de carne vacuna -de acuerdo con el informe del IPCVA- fue de 719 pesos, lo que multiplicado por los 45 kilos disponibles por habitante significaría un gasto anual de 32.350 pesos por persona en carne de vacuno.
En el caso de la carne aviar, el kilo de pollo entero (no se mide el troceado) en junio fue de 183 pesos. Suponiendo un consumo de 47 kilos, tal como informan las avícolas, el gasto anual sería de 8.600 pesos.
En tanto, el kilo de carne de cerdo en ese informe fue de 455 pesos y los kilos por habitante según el Ministerio de Agricultura suman 15 cada año, lo que implica un gasto de 6.800 pesos.

En definitiva, la suma del gasto en carne de pollo y de cerdos es de 15.000 pesos, menos de la mitad de lo que cada argentino está dispuesto a gastar en carne vacuna. De este modo queda clara la preferencia de los consumidores por la carne vacuna, el rechazo a consumir menos y la disponibilidad que tienen a pagar más cuando la oferta se reduce.
La demanda de carne tracciona. Para atender esas exigencias el sector avícola acaba de negociar créditos con el gobierno para potenciar su eficiencia productiva y producir más carne para el consumo y la exportación. En eso anda también el sector porcino. Ambas producciones apuntan a generar una oferta mayor.
Pero en el sector vacuno la reacción es más lenta por las características propias de la actividad, que tiene tiempos más largos e inversiones atomizadas en muchos miles de productores que buscan defender su capital como pueden de las dificultades que les presentan la macroeconomía y la política.
Hay analistas ganaderos que sostienen que la carne vacuna también creció en producción, teniendo en cuenta la cantidad de hectáreas que perdió a manos de la Agricultura: es decir que produce lo mismo con menos superficie y mayor eficiencia por hectárea. Pero para el cálculo que estamos haciendo lo que se rescata es que la cadena ganadera solo mantuvo estable su producción en las últimas décadas en torno a las 3 millones de toneladas.
Para incrementar ese registro, y teniendo en cuenta la preferencia del consumidor local por la carne vacuna y las buenas oportunidades de negocio que se presentan en el mercado mundial, es claro que se requieren de incentivos claros y sostenidos en el tiempo que favorezcan las inversiones en toda la cadena. No es lo que el Gobierno parece dispuesto a hacer.
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]]>La entrada ¡Celebran los cazadores de liebres! Son el único sector que exporta carnes que no deberá pedir permiso al gobierno se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esa medida había sido anticipada la semana pasada por el Gabinete Económico, pero solo acotada a la carne vacuna. Ese alimento ha subido fuerte de precio en los últimos meses y, desde la óptima oficial, esto tiene mucho que ver con la demanda de la exportación.
En 2020 -según los datos oficiales- la Argentina produjo 3.163.194 toneladas de carne vacuna y exportó 900.699 toneladas, cerca del 27% del total. El negocio está distribuido entre cerca de 80 frigoríficos exportadores y algunos grupos de productores.

Pero sorprendió en la redacción de la nueva normativa que creó un nuevo registro de exportación llamado DJEC, la inclusión de todo al arco de carnes producidas en el país.
Esto fue definido así en el anexo 1 de la Resolución, que textualmente dice: “Los productos cárnicos a exportar alcanzados por la DJEC son la carne fresca, refrigerada o congelada de las especies bovina, porcina, ovina, caprina, equina y gallus domesticus”.
No se escapa nadie parece… Para los legos, la especie gallus domesticus hace referencia a la carne aviar.
Esa, la de pollo, es la segunda carne exportada por la Argentina, con 228.872 toneladas en 2020. Esto es cerca de 10% de la producción, que en ese mismo periodo fue de 2,22 millones de toneladas. Es decir, el 90% de la producción queda aquí a pesar de que una docena de empresas avícolas integradas se empecinan en exportar y desabastecernos.
Las exportaciones de carne de cerdo también vienen creciendo peligrosamente y por eso debían ser controladas. Hasta 2018 prácticamente no existían, pero el año pasado ya llegaban a 41.271 toneladas, algo menos del 8% de las 654.716 toneladas que se produjeron. Los exportadores de carne porcina no llegan a veinte y entre ellos tallan varios consorcios de productores.

La carne de caballo también recibirá la severa mirada de las autoridades, para evitar la escasez. en el mercado local. Hay cuatro plantas de faena que el año pasado produjeron 19.700 toneladas, de las cuales se han exportado cerca de 15.000. Como se ve, aquí sí se exporta la mayor parte de la producción. Resulta peligroso, aunque aquí casi nadie se anime a comer ese tipo de carne.
Para los ministerios nacionales, los exquisitos corderos patagónicos y de otras latitudes también corren riesgo de desabastecimiento. Según los datos oficiales se vendieron al exterior 4.168 toneladas de carne ovina, que sobre una producción total de 14.258 toneladas implicaron una participación de casi el 30%. Hay muy pocos frigoríficos habilitados para exportar, especialmente en Río Gallegos.
Con la carne caprina también habrá que velar para que no falte de la mesa de los argentinos. En 2020 se produjeron 1.358 toneladas de carne de cabras en los circuitos formales, de las cuales se vendieron al extranjero 576 toneladas. Es nada menos que el 42%. Los argentinos no deberíamos quedarnos sin el clásico chivito. En general, los empresarios desalmados que realizan estas exportaciones son grupos de pequeños productores organizados en diferentes provincias norteñas.

En este escenario, hay que agradecer a las autoridades nacionales por el control total sobre nuestra oferta de carnes. No parece quedar margen para desabastecer el mercado nacional, que es la prioridad: las autoridades de la ex ONCCA y Comercio Interior verificarán diariamente que eso no suceda.
Pero cuidado, porque puede haber filtraciones. Por ejemplo, el Ministerio de Agricultura detectó que en 2017 se exportaron también 4 toneladas de carne de carpincho. O en 2019, cuando se enviaron afuera 57 toneladas de carne de ciervo colorado. Según la nueva resolución, esos embarques no deberían haber sido declarados.
Pero lo que realmente corre peligro es que a los argentinos nos falta la carne de liebre, una especie silvestre que es considerada plaga y que, por esa razón, es el objetivo de cazadores todos los inviernos. Luego, esos simpáticos animalitos se faenan en una docena de plantas habilitadas, que son netamente exportadoras, fundamentalmente hacia la Unión Europea.

Los últimos datos oficiales dan cuenta de la temporada 2019 (en 2020, pro la pandemia, la caza fue parcialmente interrumpida) donde se capturaron 690.417 ejemplares de liebre. Las exportaciones registradas llegaron a las 1.616 toneladas.
Ellos escaparon del nuevo cepo exportador. Los cazadores de liebres son los únicos que festejan.
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]]>La entrada ¿De dónde van a salir las divisas? Un grupo de trabajadores portuarios autoconvocados impide que se concreten exportaciones de carnes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A pesar de que se realizaron denuncias ante Prefectura Naval, ámbitos judiciales y el Ministerio de Transporte, hasta el momento no se pudo destrabar el conflicto que está generando daños económicos importantes a compañías exportadoras de varios complejos agroindustriales.
En los últimos días se fueron acumulando embarques de carnes bovinas, aviar y frutas, entre otros productos perecederos, que no pueden acceder a las plataformas portuarias para concretar ventas comprometidas con clientes externos.
“Tenemos una cantidad importante de contenedores demorados de carnes bovinas y aunque nos aseguran que están trabajando en una solución que se daría en las próximas horas, esto nos está causando inconvenientes muy serios”, dijo a Bichos de Campo Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores ABC.
Por su parte, el titular del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (Cepa), Roberto Domenech, remarcó los cortes aviares se transportan en contenedores alimentados por equipos de frío que tienen un funcionamiento limitado, por lo que cada día de espera que deben permanecer en los puertos complica por demás la operación de comercio exterior.

“Los embarques en puerto más atrasados tienen hasta 10 días ahí y por eso estimamos que muchos productos tendrán que ser regresados a los frigoríficos, pero eso recién ocurrirá cuando nos dejen sacarlos, porque no permiten ingreso ni egreso de nada”, declaró a Bichos de Campo.
“Lo que tenemos adentro del puerto son 900 toneladas, es decir que serán 35 ó 36 contenedores que están cautivos, mientras que lo que tenemos atrasado en frigoríficos son 3000 toneladas que esperan ingresar a las terminales si se resuelve este tema”, agregó.
Entre los destinos que están esperando la carne aviar argentina retenida en el Puerto de Buenos Aires figuran China, Sudáfrica y España. “Pensemos que tenemos casi 70 destinos activados y esta paralización en el puerto nos resta puntos”, expresó.
Los trabajadores autoconvocados que están implementando el bloqueo están vinculados a la Terminal 5. “Por lo que nos comentaron desde el gobierno, están por vencer algunas concesiones de contratos y por eso hay conflicto”, explicó.
En efecto: el 15 de mayo próximo vence la concesión de la Terminal 5, la cual está a cargo de Bactssa, y para 2022 sucederá lo mismo en las Terminales 4 y Río de la Plata (TRP). Por este tema, a fines de marzo pasado el Ministerio de Trabajo había dictado una conciliación obligatoria, debido a que ya se habían generado incidentes con los representantes gremiales de la Terminal 5.
En aquel momento una serie de gremios comenzó un paro general para que se extendieran las concesiones y se mantuvieran los empleos; incluso enviaron un petitorio al presidente Alberto Fernández y a partir de allí se dictó la conciliación para que los trabajadores retomaran las actividades.
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]]>La entrada Las dos caras del maíz: Para aliviar a quienes producen carnes, el gobierno cerró las exportaciones del grano y perjudica a productores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La escueta información oficial, que nadie esperaba en el mercado, dice que “el ministerio de Agricultura procedió a suspender temporariamente la registración de Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) para el producto maíz, cuya fecha de inicio de embarque sea anterior al 1 de marzo de 2021, cuando arranca formalmente la nueva campaña 2020/21 del cereal”. También establece que de esta decisión queda exceptuado el Maíz Pisingallo, que es el que se utiliza para hacer pochoclos y casi no tiene consumo interno.
Las DJVE son las declaraciones de venta que deben hacer los exportadores de granos y subproductos comprendidos en la Ley 21.453 en el momento en que cierran cada negocio, que suele ser varios meses antes del embarque. Por eso este cierre implica que no se pueden cerrar nuevas operaciones por el maíz “viejo”, correspondiente a la cosecha 2019/20, a la espera de que la nueva cosecha que comienza en marzo alivie la situación. El maíz nuevo, de la campaña 2020/21, si debería poder anotarse, puesto que no comienza a llegar al mercado recién en marzo y se exporta después de la fecha límite dispuesta por Agricultura.
Tal como fue anunciada, en un escueto comunicado, esta medida tampoco debería detener el flujo de exportaciones de maíz ya comprometidas por la Argentina para el primer bimestre de 2021, puesto que las DJVE ya fueron tramitadas antes de este cierre.

La gestión actual de Agricultura, que hasta ahora se había cuidado de enviar señales negativas hacia el mercado agrícola y mucho más de intervenir sobre las exportaciones, justificó este breve cierre temporal del Registro para el maíz.
“Esta decisión se basa en la necesidad de asegurar el abastecimiento del grano para los sectores que lo utilizan como materia prima en sus procesos de transformación, básicamente la producción de proteína animal como carne de cerdo, pollo, huevos, leche y feedlot, donde el cereal representa un componente significativo de sus costos de producción”, se indicó.
Por cierto, en la Argentina se consumen internamente unas 16 millones de toneladas anuales de maíz, especialmente en las actividades citadas y en la industria del bioetanol, que de todos modos está casi paralizada. La producción de la forrajera ha llegado en la campaña 2019/20 a caso 51 millones de toneladas y superó a la de soja por primera vez en décadas. De todos modos, no parecería alcanzar para atender los dos flancos, el interno y externo, ante la disparada de las exportaciones.
Al respecto, el Minagri precisó que se lleva autorizada la exportación de 34,23 millones de toneladas de maíz de la campaña 2019/20, sobre un total teórico exportable de 38,50 millones de toneladas. Es decir que se ha cumplido con el 89% del saldo previsto.
“El objetivo de la medida es que las 4,27 millones de toneladas restantes queden disponibles para el consumo interno, con el objeto de asegurar el abastecimiento durante los meses del verano cuando la oferta de cereal tiende a escasear”, se explicó sin tapujos.
El comunicado oficial agrega que “eventualmente y en función de cómo evolucione la oferta y la demanda, así como de las perspectivas de la cosecha de maíz 2020/21, esta cartera evaluará la reapertura del registro”. Para la cosecha nueva, que arranca en marzo, se espera una producción bastante semejante a la anterior, que aliviaría las cosas, pero todo dependerá del impacto de la sequía, que luce amenazante.
El maíz fue uno de los cultivos que más subió de precios a lo largo de 2020, y esto venía complicando las cuentas de los productores de carnes que lo tienen como insumo.

“Al igual que lo que ocurrió con muchas de las commodities, el piso de la cotización en Chicago se dio sobre los primeros meses del año, cuando comenzó la pandemia. En el caso del maíz, la caída se vio agravada por el hecho de que el confinamiento redujo el consumo de combustibles, y por ende de los insumos que se utilizan para las mezclas, como el etanol. Desde el 7 de agosto en adelante se observa una
tendencia claramente positiva, alcanzando valores máximos. Así, desde principios de año, el cereal acumuló en Chicago una ganancia que ronda el 19%”, precisó la Bolsa de Bahía Blanca como balance del año. Esa suba implicó casi 30 dólares por tonelada.
Peor a nivel interno, los precios del maíz subieron mucho más que en Chicago, ya que aquí se debe suma el efecto de la devaluación paulatina del peso. En este caso, la suba anual ha sido mayor al 36%.
Para la campaña que viene, los exportadores habían levantado el pie del acelerador, ya que a la fecha habían adquirido 23% de la cosecha esperada en el ciclo 2020/21, cuando a igual fecha del año pasado ya habían comprado el 34% de la cosecha que ahora se prohíbe seguir vendiendo. Lo propio ocurre con las DJVE, que alcanzan las 8,4 millones de toneladas en la actualidad, en contraposición con las 18,2 millones de toneladas del ciclo previo al cierre del año.
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]]>La entrada Las vacas -y su carne- corren más rápido que la inflación: Los valores subieron cerca de 56% en los últimos doce meses se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>De este modo, en el acumulado de los últimos 12 meses, el incremento de precios de la carne vacuna fue de 56%, es decir 11 puntos porcentuales por encima de la inflación que informa el INDEC como promedio para toda la economía argentina.
Un dato positivo para los ganaderos es que el incremento en la góndola se trasladó a la hacienda. El valor promedio del novillo en julio fue de 92 pesos por kilo vivo y su incremento internanual llegó al 54%. Mientras tanto, el promedio de precios del novillito fue de 102 pesos, con una suba respecto de julio del año pasado de 57%. Finalmente, el promedio de la vaquillona dio 97 pesos, con una mejora interanual de 56%.
Pese a no contar con ingresos por la venta de subproductos (la polémica con las curtiembres sigue sin resolverse), la industria trasladó toda la suba de la góndola a la hacienda. Entendemos que eso fue posible a pesar de la alta faena de este año, que suma casi 8 millones de animales en los primeros siete meses del 2020, y registra un incremento de 3%. Esta actividad adicional le dio más productividad a los frigoríficos y en consecuencia cierta licuación de los costos (más cabezas con la misma estructura fija), entre los que se destacan los salariales, como en tantos otros rubros de la economía.
Otro dato que confirma el informe del IPCVA es que la demanda, aunque en crisis, sigue firme. El argentino medio sigue prefiriendo la carne vacuna por sobre otros alimentos y por encima de las demás carnes. Por eso ante una baja en la oferta que llevó al consumo a los 50 kilos, levemente por debajo de los valores del año pasado, el precio aumenta y bien por encima de la inflación.
Finalmente queda destacar que la suba interanual de la carne de pollo fue de 43%. Al revés que en la carne vacuna se dio una pérdida real de ingresos para esa cadena, que según los operadores nucleados en CEPA (Centro de Empresas Procesadoras Avícolas) se debe a la combinación de crisis económica, bajas exportaciones y aumento de la oferta interna, que ya permite un consumo promedio por habitante y por año de 48 kilos.
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]]>La entrada La crisis ya se siente en el consumo de carnes: En mayo se achicó en casi 10 kilos anuales por habitante la demanda de bifes, pollo y cerdo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Veamos la fotografía. Según la estadística oficial para mayo pasado, tercer mes de cuarentena, los argentinos consumieron en promedio el equivalente a 45,4 kilos de carne vacuna, 41,1 kilos de carne aviar y 14,9 kilos de carne porcina. La suma da 101,4 kilos.
Veamos la película. Tomando los primeros cinco meses de 2020, de los cuales gran parte se han vivido en cuarentena por el coronavirus, los consumo promedio fueron de 49.3 kilos para la carne vacuna, de 43,9 kilos para el pollo y de 13,7 para el cerdo. La suma era de casi 107 kilos.
Al cierre de diciembre pasado, con los datos de todo 2019, los consumos de estas tres principales carnes estaban en 51,3 kilos para la vacuna, 44,6 kilos para la aviar y en 14,8 kilos para la porcina. La suma daba 110,7 kilos. Era hasta ahí un nivel de consumo de proteínas animales considerado adecuado por todos los analistas. Por cierto, un nivel semejante al de los países más desarrollados.
Hay dos lecturas que pueden hacerse a partir de estos datos. La película dice que continúa cayendo el consumo de carnes. La fotografía, que esta caída se acentuó bastante a partir de mayo, cuando se terminó el efecto freezer registrado a comienzos de la cuarentena (cuando todos se apuraron en acumular reservas de carne). Y cuando se comenzó a sentir la malaria, es decir el impacto de la pandemia sobre los ingresos de una enorme porción de la población.
Hasta aquí, es únicamente el pollo el que está disimulando algo la situación. Si se comparan los datos de estos primeros cinco meses de 2020 con los de igual lapso de 2019, es la única carne que mejoró su performance, pues el consumo aparente aumentó 1,7%. Como la producción había crecido más (un 2,9%), las exportaciones fueron las que absorbieron el excedente de oferta, ya que crecieron casi 8%.

En el caso del cerdo, en tanto, la producción en estos cinco meses se redujo un 2,6%, pero el consumo se redujo todavía más, el 7,2%. También aquí un llamativo crecimiento de las exportaciones (40%) permitió canalizar el excedente.

La carne más consumida sigue siendo la vacuna, aunque el pollo se acerca de modo amenazante hacia ese trono. Aquí el consumo se redujo 3,5% en lo que va del año, mientras que la producción creció un 2,5%. Este sobrante de carne permitió que las exportaciones sumaran unas 50 mil toneladas más que en el ciclo anterior, con un salto del 18%.

En los tres casos, el buen desempeño de las exportaciones aún en tiempos de pandemia permitió evitar -al menos hasta fines de mayo- una saturación de la oferta orientada hacia un mercado doméstico que comienza a mostrar con claridad que ha perdido mucho poder adquisitivo.
Esto indirectamente actúo como colchón para los precios pagados a los productores ganaderos, aunque en el caso del porcino retrocedieron fuerte (cerca del 30%), las avícolas ya están vendiendo muy cerca de sus costos, y los productores de bovinos tienen un escenario de precios estancados, que podría complicarse cuando a fin del invierno crezca la oferta de hacienda a los mercados.
La entrada La crisis ya se siente en el consumo de carnes: En mayo se achicó en casi 10 kilos anuales por habitante la demanda de bifes, pollo y cerdo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada “En las últimas semanas 1 de cada 3 carnicerías manifestó vender menos carne que al inicio de la cuarentena”, advirtió Adrián Bifaretti se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Estas tendencias están bien explicadas en dos informes que publicó el IPCVA (Instituto de Promoción de la Carne Vacuna) en su web. Bichos de Campo consultó a Adrián Bifaretti, jefe de promoción interna de esa entidad.
“Hay un dato preocupante en la estadística y tiene que ver con los bolsillos de la gente: 7 de cada 10 personas tuvieron una reducción de sus ingresos en lo que va de la cuarentena, y entonces hay un resentimiento del poder adquisitivo importante”, dijo el analista del IPCVA.
Escuchá la entrevista con Adrián Bifaretti:
La caída del poder adquisitivo de la gente significó que el precio de la carne vacuna se estancara. En junio respecto de mayo, y según la medición del IPCVA, el precio promedio cayó 0,6%, pero la dispersión en la zona AMBA es muy grande. Por caso, el valor promedio en la Ciudad de Buenos Aires fue de 420 pesos por kilo, mientras que en la zona sur del conurbano era de 360 pesos.

Bifaretti consideró que teniendo en cuenta el contexto económico es muy auspicioso que la demanda local haya absorbido sin mayores complicaciones los casi 50 kilos de carne vacuna que se le ofertó en el primer semestre del año. Para todo ese tramo, en rigor, el consumo aparente su ubica por encima de los 49 kilos anuales per cápita.
Descargar informe del IPCVA: Amantes del Asado en Cuarentena
“Mantener un nivel cercano a los 50 kilos de consumo de carne vacuna, sumado a una importante cantidad de carne de pollo y de cerdo, es para valorar y resaltar. Hay que sumar a eso que, frente a las dificultades del comercio internacional, la Argentina pudo mantener un ritmo de exportaciones interesante, porque esta cadena se sostiene con los dos mercados, funcionando armónicamente”, indicó el analista.
La caída en el consumo de carne vacuna la confirmaron los mismos carniceros: “Ese es otro dato preocupante. En las últimas semanas sobre 60 carnicerías consultadas 1 de cada 3 manifestó vender un poco menos de carne que al inicio de la cuarentena”, dijo Adrián.
En la segunda quincena de marzo, con la cuarentena recién estrenada, se dio un shock de compras. La gente salió a estoquearse de carne por temor a quedarse sin ese preciado alimento. Pero luego la crisis se impuso, los precios bajaron y se profundizó la sustitución por otros productos.
“A nivel general hay 37% de la gente que empieza a manifestar menos consumo de carne vacuna y una sustitución por pollo, por cerdo y por otros alimentos”, explicó Bifaretti.
Y añadió: “A esos datos hay que prestarle atención. El efecto sustitución no es de ahora sino de hace tiempo, pero en esta cuarentena hubo mucha oferta de pollo y bajos precios y lo mismo con el cerdo. Estas cuestiones hacen que el escenario a futuro sea más complejo para la carne vacuna: el principal problema es la baja en los bolsillos”, alertó.
Pese a la caída en el consumo, los datos relevados por le IPCVA dan cuenta de que la carne sigue siendo el alimento preferido de los argentinos. De hecho los datos publicados por el INDEC indican que entre mayo de 2019 e igual mes de este año hubo una mejora del 50% en el valor en góndola, por encima de la inflación acumulada del 45%.
Sobre este tema, Bifaretti dijo que del gasto total en alimentos los argentinos destinan 23% de ese dinero a la carne vacuna. Ese valor era de más de 30% hace pocos años.
Además también hay una fuerte dispersión según el poder adquisitivo. En los sectores sociales de mayores recursos el gasto en carne sigue significando más del 30% del total destinado a la compra de alimentos, mientras que en los sectores de menor poder de compra cae a 20%.
Ver Argentinos cocineros: ¿Seguiremos controlando la adrenalina carnívora o romperemos la cuarentena por un asado?
Como telón de fondo, el analista del IPCVA finalmente se refirió a la diversificación de la dieta de los argentinos: “Ahora notás que en toda la población hay un mayor gasto en otros alimentos y hay sobre todo cambios importantes en las generaciones más jóvenes sobre todo”.
“Los segmentos más jóvenes tienen un comportamiento de consumo totalmente distinto. Los más jóvenes gastan más en pollo y menos en carne vacuna y en cerdo, y hasta las diferencias son mayores según el género. Por eso tenemos que prepararnos para darles a futuro ofertas innovadoras desde la carne, trabajando en la conveniencia de su consumo, su practicidad y el ahorro de tiempo”.
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]]>Sin embargo, la gacetilla insiste y algo nos llama la atención. Nos cuenta que una firma llamada Fluence, que se dedica al tratamiento de aguas y efluentes, levantará su mayor planta de tratamiento de efluentes en Sudamérica para uno de los frigoríficos argentinos más importantes, el Gorina de la localidad homónima, cercana a la ciudad de La Plata.
El Frigorífico Gorina está en el lote de los cinco grandes frigoríficos exportadores del país. Es cierto que es importante. Pero que tenga una planta de tratamiento de efluentes no nos extraña tampoco, pues es algo a lo que está obligado por las normas ambientales. No nos impacta. Impactaría que no la tuviera porque los olores serían insoportables.
Pero sigue la gacetilla: dice que Fluence, a partir de la nueva planta de efluentes, también construirá para Gorina “el mayor reactor de biogás en América del Sur”.

Eso si es impactante. Sobre todo porque si el proyecto prospera como está previsto el Gorina se convertiría en el primer frigorífico de esta región “en tratar sus efluentes de forma integral con tecnología de punta, generando una cantidad inédita de energía que además venderá a la red”.
Fluence Corporation es una empresa importante, con trabajos en más de 70 países. En este caso proyecta generar ese reactor de biogás a partir del procesamiento de 7.000 metros cúbicos diarios de los desechos de los animales faenados en el frigorífico. La inversión sería de cerca de 5 millones de dólares y se prevé finalizar la obra en diciembre del 2021.
“La relevancia de esta planta, más allá de la inversión en sí, consiste además en que fijará un nuevo estándar para la industria frigorífica y de alimentos en general, no solo a nivel tecnológico, social y ambiental, sino también a nivel de la sustentabilidad económica del proyecto”, definieron desde la empresa que hará las obras.
“Celebramos este cambio de paradigma en una industria tan significativa para Argentina y la región como los frigoríficos. Las plantas de tratamiento, antes vistas solamente como un gasto, generan ahorros significativos no solamente para la empresa, sino además para el medio ambiente y la sociedad. La posibilidad de construir plantas compactas que procesan elevadas cargas con alta eficiencia de remoción de carga orgánica y de nitrógeno rentabiliza este tipo de inversiones”, aseguró Michele Ceccaroni, uno de los ingenieros de Fluence.

La gacetilla brinda precisiones sobre el proyecto. Informa que la nueva planta de Gorina tratará 5.000 metros cúbicos de efluentes diariamente y estará diseñada para llegar a 7.000 metros cúbicos. El reactor anaeróbico procesará diariamente hasta 200 metros cúbicos de residuos (lodos flotados, lodos biológicos y subproductos del proceso cárnico) y generará 14,000 Nm3/día de biogás. A partir de allí una unidad de cogeneración de 1,5 MW se alimentará con biogás producido por el reactor.
La iniciativa está contemplada dentro del programa oficial RenovAr pues “permitirá producir energía renovable inyectando electricidad a la red eléctrica nacional”. Se estima unos 36 MWh/día.
La gacetilla indica que con esta obra “se marca un nuevo hito en la historia de la industria frigorífica y ganadera de la región”. Recuerda que “a fines de 2017 el frigorífico ArreBeef ya había dado un paso importante al convertirse en la primera planta en invertir en tecnología anaeróbica de nivel industrial, también con la empresa Fluence”.
Bienvenido el anuncio. Quedamos impactados.
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