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cartamo – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Tue, 16 Nov 2021 14:22:42 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png cartamo – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Patricia Miranda: Otra mujer está detrás del trigo HB4 y lideró además el primer proyecto argentino para utilizar las plantas como fábricas http://wi631525.ferozo.com/patricia-miranda-otra-mujer-esta-detras-del-trigo-hb4-y-lidero-ademas-el-primer-proyecto-argentino-para-utilizar-las-plantas-como-fabricas/ http://wi631525.ferozo.com/patricia-miranda-otra-mujer-esta-detras-del-trigo-hb4-y-lidero-ademas-el-primer-proyecto-argentino-para-utilizar-las-plantas-como-fabricas/#comments Tue, 16 Nov 2021 13:26:53 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=85674 Patricia Miranda es doctora en Química de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y es investigadora del CONICET en el Instituto de Agrobiotecnología Rosario (INDEAR), en el área de I+D de Bioceres. Allí se desempeña como gerente de Asuntos Regulatorios y por eso su trabajo ha sido clave […]

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Patricia Miranda es doctora en Química de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y es investigadora del CONICET en el Instituto de Agrobiotecnología Rosario (INDEAR), en el área de I+D de Bioceres. Allí se desempeña como gerente de Asuntos Regulatorios y por eso su trabajo ha sido clave para la aprobación del trigo HB4 desarrollado por Raquel Chan. Patricia es la segunda mujer detrás de esta innovación argentina.

Pero Miranda además lideró el primer proyecto de “Molecular Farming” o “fábrica vegetal” para desarrollar una proteína animal en plantas. Consiste en utilizar a los vegetales como usinas productoras de un compuesto de interés comercial, es decir que la planta elegida se utiliza como un sistema de producción.

Según la experta, este sistema posee muchas ventajas ambientales y económicas:

  • La producción en gran escala de moléculas en plantas es más económica que en microorganismos porque se utiliza energía solar en la mayor parte del proceso (en la planta) y no se necesitan instalaciones ni personal especializado para su manejo (como los fermentadores donde se crecen los microorganismos);
  • Es más amigable con el ambiente y conlleva una menor huella de carbono ya que no se usa energía eléctrica en los primeros pasos de producción y las plantas consumen dióxido de carbono en lugar de producirlo
  • Se puede incrementar la escala de producción de manera rápida y simple (aumentando la superficie sembrada).
  • Hay menor posibilidad de contaminaciones durante la producción, ya que no hay cruce de patógenos entre plantas y animales.

Y hay más: cuando la producción se hace en semilla se puede almacenar a bajo costo y ajustar el procesamiento a la demanda y además del producto principal se pueden comercializar subproductos del cultivo como forrajes y aceites.

En este contexto, el proyecto pionero en el ámbito de “molecular farming” dentro de Bioceres-INDEAR fue la producción de quimosina bovina en semillas de cártamo transgénico (SPC en inglés), una enzima necesaria en el proceso de producción de quesos para coagular la leche y que originalmente se obtenía del cuarto estómago de terneros lactantes.

-¿Por qué se eligió la quimosina?

-Porque hace unos 30 años se previó que la demanda de queso aumentaría muchísimo y se requeriría una fuente alternativa de esta enzima. Así en 1991 la FDA (Food and Drug Administration de Estados Unidos), autorizó a la quimosina como la primera proteína “recombinante” permitida como ingrediente alimentario humano (una proteína recombinante es aquella que se produce en un organismo que no es el original, es decir, transgénico). Desde entonces la quimosina la producen dos grandes empresas multinacionales que se reparten la mayor parte del mercado.

Aprueban un cártamo transgénico para obtener un ingrediente clave para hacer queso

-Entonces, claro, era un producto ideal…

-Cuando INDEAR estudió la posibilidad de desarrollar la rama del molecular farming, decidió enfocarse en enzimas industriales por dos motivos: son necesarias en gran escala, lo que justifica la inversión en tiempo y dinero hasta llegar al producto, y los requerimientos regulatorios serían menos limitantes que para moléculas con otro destino (por ejemplo, médico).  En aquel momento, entablamos relación con una empresa canadiense que diseñó un sistema de producción de proteínas en semillas de cártamo transgénico y había desarrollado plantas que expresaban quimosina en sus semillas. Adquirimos los derechos para desarrollar este proyecto.

-¿Por qué se eligió el cártamo, planta oriunda de Asia? ¿No se podía usar una nativa de aquí o no es importante esa característica?

-La elección del cártamo como sistema de producción se basó en algunas características que hacían de esta especie una buena opción. La principal es que es un cultivo apto para crecer en climas semiáridos, lo que permitiría producir en regiones no aptas para otros cultivos. Por otra parte, este cultivo tiene subproductos de gran valor: el aceite de cártamo es el más rico en ácidos grasos poliinsaturados, lo cual permite agregar otro componente a la ecuación económica del proyecto. La producción en plantas puede concretarse en otras especies y se está avanzando en ese aspecto.

Miranda explica que para INDEAR esta iniciativa representaba la posibilidad de abordar un proyecto que ya había completado las etapas iniciales, por lo que permitiría llegar con un producto al mercado en menos tiempo. “Yo lideré el proyecto desde sus comienzos en Argentina, hasta que se superaron las pruebas de laboratorio y funcionales, y se construyó la planta piloto. A partir de entonces estuve a cargo de la aprobación del producto final (la enzima SPC), así como la planta transgénica que la produce. De esta manera, alcanzamos la aprobación del primer cártamo transgénico a nivel mundial y de la primera enzima producida por molecular farming para consumo humano”.

El proyecto siguió avanzando con la creación de AGBM, una Empresa de Base Biotecnológica (EBT) que hizo posible la industrialización y comercialización internacional de la SPC. Actualmente, la tecnología SPC está dentro de una empresa relacionada a Bioceres, Moolec, que planea hacer un relanzamiento de este producto.

A raíz de este proyecto, INDEAR se convirtió en un referente de molecular farming ya que demostró las capacidades de concreción de un proyecto de este tipo desde el desarrollo a nivel laboratorio hasta la capacidad de procesamiento a escala industrial y la obtención de las aprobaciones para la salida del producto al mercado. La SPC fue aprobada para su comercialización en el 2012 y se comercializa desde hace varios años; fue la primera enzima obtenida por molecular farming listada en el Código Alimentario Argentino.

Actualmente Patricia está a cargo de las presentaciones para lograr la aprobación del trigo HB4: “Luego de ocuparme del proceso de aprobación de la SPC dejé el laboratorio de proteínas para hacerme responsable de todos los procesos relacionados con la aprobación de las tecnologías desarrolladas por Bioceres, entre ellas el trigo HB4. Este proyecto lleva más de 10 años en la empresa, pero le ha costado mucho tiempo obtener la primera aprobación completa, y digo ´completa` porque la seguridad ambiental y alimentaria fue confirmada por las autoridades pertinentes (CONABIA y SENASA, respectivamente) en 2016″.

“Pero el tercer paso de evaluación del sistema argentino, el análisis de mercado, que evalúa el impacto que la aprobación de un nuevo transgénico podría tener en la producción y comercialización, recién fue favorable en el 2020. Esos años fueron un periodo muy difícil en el cual no obtuvimos la aprobación ni señales claras de qué solicitaban las autoridades locales para obtenerla”, indicó.

“A modo de comparación, la soja y el trigo fueron presentados en el mismo momento ante las autoridades regulatorias de Argentina (2014) y, mientras la soja fue aprobada en un año, con el condicionamiento de aprobar en China antes de comercializar, al trigo esto le llevó 6 años. Recién en el 2020 obtuvimos la aprobación, aunque la comercialización está condicionada al visto bueno de Brasil, el principal destino de exportación del trigo argentino. Desde esta primera presentación en Argentina han pasado 7 años y 9 países en los cuales ha sido solicitada la aprobación del trigo HB4. Uno de estos países es Brasil, donde el proceso de análisis de encuentra avanzado” (la semana pasada se habilitó allí la importación de harina del trigo HB4).

Para Patricia las ventajas de la aprobación son diversas: por un lado, la posibilidad de adoptar una tecnología que permitirá mejorar los rindes del trigo en zonas de potencial medio y bajo, y estabilizar la producción en todas las regiones independientemente de los episodios de estrés ambiental que son tan frecuentes e impredecibles. Por otro lado, implica la posibilidad de que Argentina sea proveedora de tecnología, el famoso “valor agregado” del que tanto se habla, por ser el país que que generó una nueva tecnología en semillas, que además fue desarrollada por el ámbito académico local.

Otro hito de importancia es que la inversión en investigación se transfiera al sector productivo. “Creo que es importante destacar que en este proceso de transferencia no solo se beneficia la empresa que se ocupó de las etapas avanzadas del desarrollo sino también las instituciones públicas que invirtieron (el CONICET, la Universidad Nacional del Litoral), los productores que la adopten y el país en su conjunto”, reflexiona.  “Por último, el hecho de que seamos el primer país que aprueba un trigo transgénico también nos posiciona como protagonistas activos en los desarrollos tecnológicos”.

Raquel Chan, la científica que desarrolló los primeros transgénicos argentinos, muestra decepción por tanta resistencia a estos avances. “Como consuelo, tampoco me entiendo bien con los antivacunas o con los terraplanistas”

-A pesar de todas las ventajas que usted describe hay una parte de la sociedad que ve con malos ojos a los productos transgénicos. ¿A qué cree que se debe?

-A un gran prejuicio asociado a los transgénicos y que tiene múltiples componentes. Creo que en su origen se relaciona con lo novedoso, que siempre genera desconfianza; esto se combina con la falta de información o información falsa esgrimida por ámbitos que ven a la tecnología como un peligro. La opinión pública asocia a los transgénicos con un paquete tecnológico de una gran multinacional y el negocio relacionado a un herbicida.

-O sea que la barrera es mental…

-Es que es tal el prejuicio que dos décadas después de este primer evento los desarrollos que no tienen que ver con grandes empresas multinacionales y/o con el uso de agroquímicos, son puestos en el mismo paquete o ignorados para sustentar este prejuicio.  Por ejemplo, la berenjena Bt desarrollada en Bangladesh que beneficia específicamente a los pequeños productores al requerir un menor uso de insecticidas y una mayor producción; o el arroz dorado, que ayuda a prevenir la ceguera por deficiencia de vitamina A en países subdesarrollados donde la alimentación se basa en arroz.

La especialista asegura entender las dudas que surgen a partir de las actividades asociadas con los transgénicos porque todos los avances tecnológicos, como cualquier novedad, generan miedos. “Solo hace falta repasar la historia de la humanidad para ver cómo la sociedad reaccionó a cada uno de los desarrollos que con su uso confirmaron la utilidad y beneficio para la comunidad, por eso es responsabilidad de todos actuar en base a información bien sustentada y entender que pueden coexistir diferentes formas de producción, que lo que parece adecuado o sustentable para unos no lo es para otros y que hay que tener una visión más amplia”, resume.

“Creo que, como ocurrió con otros avances tecnológicos, el tiempo va a confirmar la seguridad y beneficios de los transgénicos. Espero que podamos encontrar las vías de comunicación para alcanzar un entendimiento que nos permita aprovechar esta ventana de oportunidad y empezar a hacer uso de nuestras capacidades”.

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El mundo cambió: Gastón Paladini diseña plantas que funcionarán como “fábricas moleculares” de proteínas alternativas http://wi631525.ferozo.com/el-mundo-cambio-gaston-paladini-disena-plantas-que-funcionaran-como-fabricas-moleculares-de-proteinas-alternativas/ Tue, 24 Aug 2021 21:49:13 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=77438 “En 10 años más el 10% del consumo de proteína animal en el mundo va a ser de proteínas alternativas”. Así lo indicó Gastón Paladini, CEO y cofundador de Moolec Science, en referencia a los sustitutos cárnicos ya presentes en el mercado y en proceso de desarrollo. El segmento ya consolidado al respecto es denominado […]

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“En 10 años más el 10% del consumo de proteína animal en el mundo va a ser de proteínas alternativas”. Así lo indicó Gastón Paladini, CEO y cofundador de Moolec Science, en referencia a los sustitutos cárnicos ya presentes en el mercado y en proceso de desarrollo.

El segmento ya consolidado al respecto es denominado alimentos “en base a plantas”, tales como la hamburguesa vegetal de Beyond Burger elaborada por la empresa estadounidense Beyond Meat en base a aislado proteico de arveja. El rubro, en el que están invirtiendo fuerte los colosos cárnicos brasileños Marfrig y JBS, cuenta en la Argentina con dos empresas pioneras: Tomorrow Foods y Porta Hnos.

Las otras dos tecnologías son el cultivo de células de tejidos musculares de animales en laboratorio –como la reciente experiencia realizada en la Argentina por la división de Bioingeniería de Laboratorios Craveri– y la fermentación de microorganismos en biorreactores.

“El desafío que tenemos por delante es cómo logramos escalar la producción con biorreactores y laboratorios, con costos (onerosos) propios de la industria farmacéutica, que necesita de muchos años desarrollo, y que puede que muchos emprendimientos no lo logren”, apuntó Paladini durante un evento en formato virtual organizado hoy por IDEA Rosario.

Paladini indicó que en el ámbito científico ya es un secreto a voces que la tecnología de la fermentación no es escalable para elaborar proteínas a nivel industrial, por lo que seguramente ese segmento probablemente se dedique a fabricar proteínas funcionales con aplicaciones específicas. El cultivo de células en laboratorio tampoco resulta sencillo.

Paladini dijo que una de las alternativas viables para saltear tales escollos es recurrir a la “agricultura molecular” para usar a las propias plantas como biorreactores. “Podemos usar los cultivos para escalar la producción de proteínas y poder alimentar a más de 10.000 millones de personas en 2050”, afirmó, para luego resaltar que las nuevas fuentes de proteínas no reemplazarán a las tradicionales, porque todas serán indispensables para poder alimentar a un “mundo hambriento”.

El emprendedor, que proviene de una familia santafesina dedicada a la elaboración de chacinados, comentó que en Moolec están trabajando en la generación de tecnologías que sean viables económicamente con el propósito de masificarlas.

Precisamente, la empresa, con sede en Reino Unido y dedicada a desarrollos de “agricultura molecular”, está diseñando plantas modificadas genéticamente con el propósito de emplearlas como “fábricas” biológicas de proteínas a partir de las cuales elaborar sustitutos cárnicos, lácteos y de ovoproductos.

Eso, que parece una locura, ya lo hizo algunos años atrás Indear, una empresa creada por Bioceres en alianza con el Conicet, que logró diseñar plantas de cártamo que expresan quimosina, una enzima naturalmente presente en estómagos de rumiantes que es usualmente elaborada con bacterias recombinantes (modificadas genéticamente) y que se emplea para la elaboración de quesos.

“Creemos que no existe nada mejor que las plantas (modificadas genéticamente) para producir proteínas alternativas de manera sostenible”, concluyó Paladini, quien, si bien proviene de una familia dedicada a la elaboración de productos cárnicos con la marca homónima, decidió que lo suyo estaba en la nueva generación de proteínas que viene en camino.

El panel en el que participó Paladini en el evento de IDEA Rosario estuvo además integrado Gonzalo Ramírez, fundador y CEO del fondo de inversión Swiss Pampa; Deia Vilela, directora de la división de Health & Bioscience de IFF para America Latina, y Federico Trucco, CEO del Grupo Bioceres. Esta última compañía tiene una participación minoritaria en Moolec Science.

¿Cómo es la “cocina” del laboratorio argentino que creó el primer alimento elaborado con carne cultivada de Latinoamérica?

 

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Ahora sí, Bioceres busca nuevos accionistas que pongan 100 millones de dólares http://wi631525.ferozo.com/ahora-si-bioceres-busca-nuevos-accionistas-que-pongan-100-millones-de-dolares/ Mon, 08 Jan 2018 15:05:31 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=6160 Dos años después de lo que planeaba, la empresa argentina de biotecnología agrícola Bioceres reanudó este lunes su plan para obtener financiamiento por hasta us$ 100 millones de los inversores que operan en la Bolsa de Valores de Nueva York. Federico Trucco, uno de los principales directivos de la empresa creada en 2001 en Rosario, […]

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Dos años después de lo que planeaba, la empresa argentina de biotecnología agrícola Bioceres reanudó este lunes su plan para obtener financiamiento por hasta us$ 100 millones de los inversores que operan en la Bolsa de Valores de Nueva York.

Federico Trucco, uno de los principales directivos de la empresa creada en 2001 en Rosario, confirmó a Télam que hace unas horas se realizó ante la Securities and Exchange Commision (SEC) la presentación del prospecto correspondiente con la idea de lanzar, en dos semanas, una Oferta Pública Inicial (IPO por sus siglas en inglés) de parte de su paquete accionario. De ahora en más, Bioceres comenzaría a cotizar en el principal mercado global bajo el símbolo “Biox”, según su propia solicitud.

“Finalmente hemos hecho público el prospecto de Bioceres ante a SEC. La idea es poder darle información a los inversores para analizar su participación en nuestra oferta pública inicial. La compañía tiene la intención de emitir acciones localmente y también a través de ADR en el mercado internacional, con listado en la Bolsa de Nueva York. Ahora tenemos por delante dos semanas de análisis por parte de los inversores y en dos semanas, vamos a decidir si lanzamos o no la transacción”, explicó Trucco.

Los bancos que están seduciendo a los inversores para que adquieran las acciones de la empresa tecnológica argentina son Jefferies, Piper Jaffray y Santander, además del banco Mirabaud que tiene sede en Londres. También hay firmas trabajando entre los inversores del mercado local, aunque Trucco aclaró que en ese caso todavía está pendiente una aprobación definitiva por parte de la Comisión Nacional de Valores (CNV).

Este es el segundo intento de la compañía con sede en Rosario de que abrir parte de su capital como una manera de captar financiamiento internacional. A fines de 2015, días antes del ballotage electoral en el país, había realizado una primera oferta, pero a los pocos meses dio marcha atrás por la inestabilidad financiera y la concreción de la compra del 60% del paquete de Rizobacter, otra importante empresa agrícola de la Argentina, líder en el mercado de inoculantes. Con aquella operación, el valor de mercado estimado para Bioceres había llegado a unos us$ 600 millones.

“Al comprar Rizobacter, la empresa adquirió otra dimensión, con lo cual triplicó su tamaño. Por eso retiramos la petición de cotizar en Nueva York. Presentaremos otra en breve”, indicaron en ese momento desde la compañía que es propiedad de unos 300 socios argentinos, en su mayoría productores agropecuarios.

Ver: “Aprueban un cártamo transgénico para obtener un ingrediente clave para hacer queso”

Ahora, según el nuevo prospecto presentado hoy ante la SEC, la intención es obtener una participación de nuevos inversores por una cifra total de us$ 100 millones. Para tentar a los inversores, Bioceres tiene una paleta de negocios importante, como el desarrollo de la primera soja transgénica con tolerancia a la sequía, denominada HB4 y otros cultivos genéticamente modificados. En total, la compañía ya maneja unas 50 patentes.

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Aprueban un cártamo transgénico para obtener un ingrediente clave para hacer queso http://wi631525.ferozo.com/aprueban-un-cartamo-transgenico-para-obtener-un-ingrediente-clave-para-hacer-queso/ Mon, 11 Dec 2017 12:13:24 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=5714 Por Matías Longoni.- El Instituto de Agrobiotecnología Rosario (Indear SA), un emprendimiento conjunto entre el Conicet y la empresa privada Bioceres, logró hoy el permiso oficial para su segundo cultivo transgénico (el primero fue la soja tolerante a sequía). Se trata de la primera variedad de cártamo modificado genéticamente para obtener quimosina bovina de sus semillas. […]

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Por Matías Longoni.-

El Instituto de Agrobiotecnología Rosario (Indear SA), un emprendimiento conjunto entre el Conicet y la empresa privada Bioceres, logró hoy el permiso oficial para su segundo cultivo transgénico (el primero fue la soja tolerante a sequía). Se trata de la primera variedad de cártamo modificado genéticamente para obtener quimosina bovina de sus semillas. Cierra el círculo, ya que un año atrás ese instituto inauguró una fábrica para extraer esa enzima del cultivo.

Con la firma de Santiago Hardie (en reemplazo del ya ido ex subsecretario Néstor Roulet), la Subsecretaría de Agregado de Valor del Ministerio de Agroindustria dictó la Resolución 103-E/2017. “Autorízase la comercialización de la semilla y de los productos y subproductos derivados de ésta, provenientes del cártamo IND- 10003-4, IND- 10015-7 e IND- 10003-4 x IND- 10015-7, y de toda la progenie derivada de los cruzamientos de este material con cualquier cártamo no modificado genéticamente, solicitada por la firma Indear SA”, define la norma.

El cártamo o alazor (Carthamus tinctorius L.) es una planta de la familia de los cardos originaria de la India, que se difundió bastante en todo el mundo por su capacidad de adaptación a zonas áridas. Tradicionalmente, el cultivo fue utilizado por sus flores, que eran destinadas a la industria del colorante, el negocio de las especias y en medicinas. Desde 1950 la planta se cultiva también para obtener aceite vegetal extraído de sus semillas.

En esta variedad transgénica obtenida por la empresa mixta argentina, el objetivo es utilizar el cártamo como fuente de quimosina bovina, una proteasa que se utiliza para coagular la leche en el proceso productivo de los quesos. Se trata del primer proyecto de “Molecular Farming” lanzado por Indear en 2010. Dos años después la firma puso en marcha una planta piloto de producción de enzimas recombinantes expresadas en semillas de cártamo.

A partir de septiembre de 2016 , por medio de un acuerdo entre Bioceres SA y Porta Hnos SA, se construyó una biofactoría de cártamo para la producción y comercialización global de ese subproducto. Su  capacidad de procesamiento es de hasta 6.000 Tn/año de cártamo, con un plan de crecimiento en participación del mercado global de quimosina del 2% al 10%.

Originalmente, esta enzima imprescindible para la elaboración de quesos era extraída de los estómagos de terneros en lactancia. Debido al aumento en la demanda, los problemas sanitarios y el alto costo de producción, desde hace casi veinte años se produce en forma recombinante en bacterias y hongos utilizando fermentadores. Hoy en día más del 80% de la quimosina utilizada en la producción de queso es de origen recombinante.

El nombre comercial del transgénico aprobado este lunes por Agroindustria será el de “cártamo SPC”. La semilla de ese OGM acumula altas concentraciones de quimosina. El sistema de extracción y purificación desarrollado por el Indear permite aislar esta proteína con una alta eficiencia. Luego de este proceso, el producto final obtenido es indistinguible de los que actualmente se comercializan, en todos los aspectos analizados.

Esta nota de Valor Soja explica la importancia que puede llegar a tener el proyecto, ya que serán necesarias solo 2.000 hectáreas de este cártamo transgénico para abastecer la planta industrial. Y con la fábrica funcionando a pleno, Indear podrá abastecer toda la demanda local de quimosina bovina, mucha de la cual todavía es importada. La proyección también es incursionar en los mercados internacionales.

 

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