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La entrada Federico Landgraf representa a la industria de agroquímicos y reconoce que “hay que construir una agenda de trabajo para comunicarnos con la sociedad” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esto a su vez es consecuencia de un problema intrasector y que tiene además carácter político y no sólo comunicacional, ya que para lograr ese objetivo (comunicarse con la mayor objetividad posible con la sociedad) es necesario el esfuerzo y el consenso de la multiplicidad de entidades que representan a la agroindustria y que muchas veces tienen incluso diferentes miradas sobre la actividad agropecuaria.
Hasta ahora los “ataques” vienen siendo muy eficaces y las respuestas que da el sector con contragolpes débiles que tiene un impacto mucho menor.

De esto hablamos con Federico Landgraf, el director ejecutivo de Casafe, la cámara que reúne a las empresas productoras de agroquímicos:
“Este es un muy buen momento para trabajar en una campaña de mediano y largo plazo. En el corto plazo estamos trabajando con el hastag #BastadeMiedo, donde cada uno de los productores y personas vinculadas al sector puede expresar en las redes cómo trabaja y dar visibilidad a ese trabajo”, contó el representante de esa industria cuestionada. Pero reconoció que “en el mediano y largo plazo hay que construir una agenda de trabajo para comunicarnos con la sociedad”.
El directivo de Casafe dijo que “la campaña #BastadeVeneno nos mostró una inquietud de la sociedad y es un espacio que tenemos que cubrir con una campaña propia, para que no lo cubra el prejuicio porque con este tema la sensibilidad social es muy alta. En eso estamos en los diferentes foros en que participamos y queremos levantar la necesidad de tener una acción coordinada del todo el sector”.
“Decidimos involucrarnos y participar con un comunicado y en las redes porque ese spot y esa campaña bien estructura sale a demonizar a miles de personas que trabajamos el campo y pone en la misma bolsa a los que hacen las cosas bien que son la gran mayoría”, explicó el ejecutivo de la industria.
El resultado al parecer fue bueno. Un borrado que circula entre entidades del sector agropecuario reflejó que la decisión de replicar en las redes sociales la campaña que lanza pestes contra los agroquímicos y su impacto en la salud de las personas logró ser eficazmente replicada por el sector cuando muchos de sus protagonistas decidieron unificarse detrás de la consigna #BastaDeMiedos. Se comentó, por ejemplo, que en Twitter este hastag logró ser “trending topic” y tener más de 700 testimonios de la comunidad agropecuaria y apoyo de los consumidores, mientras que #BastaDeVenenos sumó 500 tuits. En Instagram, en cambio, el resultado fue al revés, con 500 posteos en defensa de la industria contra 1000 en contra.
Landgraf, en función de este resultado inmediato, consideró que hay que profundizar los consensos. Por eso indicó que se está trabajando al respecto en el seno del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) y que cree que la campaña no debe hacerse intentando mostrar al productor como el salvador de la sociedad ni reclamando un reconocimiento que tantas veces se espera.
“Lo primero que estamos haciendo es invitar a la conversación a los que participaron del spot, queremos que vean el sistema productivo argentino, que se interioricen porque como persona publicas tiene un grado de responsabilidad muy alta de lo que se dice y al tener tantos seguidores es necesario reforzar las dos miradas. Los dos sistemas productivos son viables, el de la agroecología y la producción convencional son absolutamente complementarios y viables y de hecho el 75% de nuestras empresas hacen insumos biológicos”, explicó Landgraf.
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]]>La entrada #BastadeHipocresía: Hace tres años cien periodistas pidieron al Estado que informe sobre el uso de agroquímicos, pero no sucedió nada se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Estuvo buena la reacción tratando de explicar a la sociedad que no es cierto que los productores agropecuarios sean todos asesinos, que no es real tampoco que haya un descontrol total en materia de uso de agroquímicos. Estuvo bien contarle al resto de los argentinos que se está en búsqueda de alternativas más sustentables, pero que no es tan sencillo como parece eso de mudar de un día para el otro todos los sistemas productivos hacia la llamada “agroecología”.
Pero esta reacción orgullosa del “agro que intenta hacer bien las cosas” no resuelve muchas situaciones que dan pie para que la población en general dude y se pregunte si realmente se hacen tan bien las cosas como se afirma. El temor existe y frente a eso el mejor remedio nunca es el rechazo. Mejor un abrazo.

Vale preguntarse ahora, tras haber defendido la honra del sector productivo de las acusaciones tóxicas del poderoso movimiento palermitano, si esta reacción corporativa no sirve acaso también para esconder todo lo que el sector hace mal. El corporativismo es un mal consejero, pues borra los matices y confunde a todos en un mismo todo aunque haya distintos.
Ha sido loable el esfuerzo del sector por mostrar que hay mucha gente aquí que se preocupa y que hace bien las cosas. ¿Pero se hace el mismo esfuerzo en denunciar los casos de mala praxis? ¿Se emiten comunicados de apoyo cada vez que -por ejemplo- el gobierno de Córdoba clausura una máquina pulverizadora que no tenía habilitación? ¿Se lleva un registro de denuncias bien fundamentadas para que sea el mismo sector el que aísle a los responsables (por ejemplo, no vendiéndole más agroquímicos)? ¿Se apoyan los reclamos de la FEARCA para que el estado controle la inmensa cantidad de aviones de la flota agrícola “clandestina”? ¿Se denuncian los casos de fábricas truchas de agroquímicos?
Los dirigentes rurales… ¿reclaman la sanción de una nueva ley nacional sobre aplicaciones de agroquímicos con la vehemencia con la que, por ejemplo, se pide una rebaja de las retenciones?
En este derrotero, este clímax en la discusión sobre venenos y envenenadores (que pueden usar químicos pero también la mentira) quizás permita recordar que hace más de tres años, en octubre de 2018, un centenar de periodistas especializados en agro reclamamos la construcción de un sistema de estadística desde el sector público que nos permitiera saber con certeza cuál es el consumo real de agroquímicos en la Argentina. Porque sí, porque no lo sabemos.
Hicimos esa presentación porque, créase o no, el Ministerio de Agricultura no dispone de esta estadística que a nosotros, como comunicadores, nos resulta necesaria para construir crónicas equilibradas sobre este controversial asunto de las aplicaciones. En ese momento, las autoridades a cargo del organismo -que eran macristas y parte del sector- nos pidieron paciencia, porque había que comenzar a aplicar el sistema de trazabilidad de los bidones plásticos y eso iba a permitir contar con los datos que pedíamos.
Un centenar de periodistas del agro piden al Estado que informe sobre agroquímicos
¿Cuántos litros se utilizan? ¿Sobre cuántas hectáreas? ¿Qué tipo de productos? ¿Cuántas máquinas aplicadoras existen en el país? ¿Y cuántos aviones? Lo único que se conoce al respecto son aproximaciones no oficiales generadas por una consultora privada en base a datos aportados por la propia industria, y que además se ponen a la venta.
Decíamos los periodistas agropecuarios en nuestra presentación de 2018, de la que ninguna autoridad -ni en el gobierno de Cambiemos ni en el gobierno del Frente de Todos- se hizo eco: “Cada vez que queremos realizar un informe sobre este tema tropezamos con la misma piedra: o bien no existen datos objetivos sobre la utilización de productos fitosanitarios en la Argentina o bien no se divulgan como corresponde”.
También escribimos: “Somos periodistas especializados en el sector agroalimentario argentino y sabemos que existe desde hace un tiempo un intenso debate social, no siempre bien intencionado, sobre el uso de productos fitosanitarios (los químicos son solo una parte de ese grupo de insumos agrícolas, que pueden tener también un origen biológico) y sus posibles implicancias para el medio ambiente y la salud de las personas. Creemos que ese debate, a pesar de su virulencia, es positivo y se comenzará a zanjar recién cuando la sociedad cuente con información objetiva y clara sobre la utilización de ese tipo de productos en la agricultura local”.
La actual campaña #Bastade Venenos y el contraataque de la corporación agropecuaria con su hastag #BastadeMiedos muestran que teníamos razón, que la polémica sigue y está lejos de poder ser zanjada en términos racionales que nos tranquilicen a todos.
Y en eso, la increíble falta de datos oficiales sobre el uso de agroquímicos tiene mucho que ver. Podríamos empezar por ponernos de acuerdo y resolver este vacío.
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]]>La entrada Guerra de consignas en torno a los agroquímicos: Al #BastadeVeneno de los artistas, la industria respondió con un #BastadeMiedos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>No es la primera campaña de este tipo. Aunque se ignora quién la organiza y la financia, reunió un montón de caras notables detrás del lema o hastag #BastadeVeneno, reclamando por un cambio total del sistema productivo que elimine este tipo de insumos.
Lo que si ha sido curioso frente a tan furibundo ataque contra los sistemas de producción convencionales ha sido la reacción de la Cámara Argentina de Sanidad Vegetal y Fertilizantes (Casafe), que reúne a los principales jugadores de esa industria asociada al agro. Los fabricantes de agroquímicos -o “fitosanitarios”, como a ellos les gusta llamarlos- se lanzaron a responder con su rpopia consigna: #BastadeMiedos.

Luego de remarcar con fina ironía que “la producción agropecuaria no es ficción” y por lo tanto no debería ser materia demasiado opinable para los actores o músicos, Casafe remarcó que “detrás de todos los alimentos y productos hay miles de profesionales del agro, científicos y reguladores que estudian durante muchos años para garantizar la seguridad de lo que consumimos y utilizamos”.
“Somos personas que al igual que ustedes se preocupan por lo que comemos, por el ambiente y por la salud. Por eso nosotros también decimos basta. Basta de estigmatización, basta de grietas, basta de argumentos sin ciencia, #BastaDeMiedos”, remarcó la industria en su mensaje.
Casafe también destacó que, incluso aunque utilicen insumos de origen químicos, “todos los sistemas de producción trabajan con principios agroecológicos y pueden convivir” perfectamente entre ellos. Y apuntó que “es importante que, en vez de sembrar miedo, sembremos responsabilidad. Nosotros siempre defendemos una única causa: la producción responsable para todos los argentinos”.
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]]>La entrada Con ustedes, Don Deriva: O cómo las nuevas generaciones del agro ven al productor desaprensivo que todavía fumiga en malla y chancletas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Nunca se sabrá, porque está en transición entre un estado y el otro, como el agro mismo. Es decididamente malo cuando expone su primera mitad , la que es capaz de realizar una aplicación de agroquímicos vestido de malla, musculosa y chancletas, absolutamente desaprensivo consigo mismo y su propia salud, con el cuidado de su comunidad y con el medio ambiente en general. “Total, hace años que hago las cosas así y nunca me pasó nada”, pensará esa mitad de nuestro personaje.
La otra mitad corrige todo lo anterior, pues se supone será el final de esta transición. Allí Don Deriva encara una fumigación provisto de botas y de la vestimenta protectora adecuada para este tipo de menesteres rurales. Si llega a hacer calor, se la banca. El hombre además respeta cada una de las instrucciones que surgen de los manuales de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), a la hora de hacer los caldos, a la hora de perforar los bidones para que nadie más pueda volver a usarlos. Además observa el recorrido del viento y otras condiciones atmosféricas antes de encender el motor de la pulverizadora.

Don Deriva, finalmente, no es ni bueno ni malo. Resume un proceso que se está dando muy velozmente en el agro contemporáneo, y que implica comenzar a considerar la tarea de la aplicación de agroquímicos sobre los cultivos como algo serio, que requiere de mayor atención, mucha profesionalidad y grandes dosis de respeto por los semejantes.
Don Deriva es justamente eso. Un promedio de lo que somos. Tiene una mitad de lo que debe quedar atrás y otra mitad mejor con lo que debe seguir por delante.
Una gran alegría es saber que quienes notan esa contradicción y concibieron así a Don Deriva son los alumnos de la Escuela Agraria de Goyena, ubicada en el partido de Saavedra, a 35 kilómetros de la localidad de Pigüé. Faustino, uno de ellos, nos presentó a Don Deriva, que finalmente es un “maniquí interactivo” repleto de códigos QR.
Nos explicó Faustino: “Si nosotros le preguntamos, se puede escanear el código con el celular y él contesta con videos hechos por nosotros mismos que explican cada uno de los elementos del equipo de protección personal” que debería llevar un aplicador.
Mirá la entrevista con los estudiantes que crearon a Don Deriva:
-¿Y entonces por qué está semidesnudo en la otra mitad de su cuerpo?
-Justamente lo que nosotros quisimos representar es la vestimenta inadecuada con la que muchas veces los productores hacen las aplicaciones, y que se ven mucho.-contestó el estudiante. De lado descuidado de la vida, también hay un código QR que nos traslada a un video. Es la entrevista a un médico que explica cuáles son los riesgos que enfrentan quienes se exponen desaprensivamente a los productos fitosanitarios.

Don Deriva y sus creadores ganaron un concurso sobre BPA realizado por Casafe (la Cámara de Agroquímicos y Fertilizantes), pero los chicos ganaron mucho más que un premio: aprendieron cómo hacer correctamente las cosas en el campo. “La mayoría de nosotros tenemos pensado ser futuros productores”, dijo Faustino.
Agustín es otro de los integrantes del equipo triunfador. Nos presentó una “mesa biológica” diseñada especialmente para que los pequeños productores que no tienen instalaciones adecuadas para el manejo de los residuos de agroquímicos eviten la contaminación del suelo y las napas. Es muy sencillo, la carga o lavado de las mochilas fumigadoras debería hacerse sobre esa mesa, para que los restos del agroquímico drenen hacia una biomezcla compuesta por material vegetal, compost y suelo. “Mediante tres enzimas se logra degradar el material fitosanitario”, cuenta el joven.
El tercer módulo del trabajo práctico fue explicado por Nazareno. Es que los chicos de la Agraria 1 Ezequiel Martínez Estrada de la localidad de Goyena también hicieron una página web en la que no solo cargaron los sabios consejos de Don Deriva sino mucho más material sobre las buenas prácticas que deberían seguir en el momento de la manipulación de los agroquímicos.

-¿Y aprendieron algo?- les preguntó Bichos de Campo. Nazareno contó que su padre productor solo utilizaba botas para hacer esas tareas, y que ahora al menos se pone guantes.
-Uno no espera que de la nada utilice todo el equipo de protección. Pero al menos queremos que esto sirve como concientización. Ya lo dijo mi compañero: por algo se empieza y esta podría ser la semilla para un mejor futuro- añadió Faustino.
Don Deriva es justamente eso: alguien que está aprendiendo.
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]]>La entrada “Patuco” Méndez es un apóstol de las Buenas Prácticas Agrícolas: “La tecnología disponible nos permite hacer las cosas mucho mejor que hace 20 o 30 años” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Desde Casafe no pregonamos el uso de fitosanitarios, sino que -cuando estos deban usarse- sea a través de un profesional y se haga bien, con una receta”, enfatizó Méndez.
El ingeniero agrónomo no lo dice solamente por el trabajo que ocupa. Luce muy convencido y cree en ese mensaje. “El agro puede hacer bien las cosas utilizando las BPA. Nosotros las definimos como el uso del conocimiento disponible donde la tecnología disponible nos permite hacer las cosas mucho mejor hoy de lo que las hacíamos 20 o 30 años atrás”, indicó:
Mirá la entrevista completa a Pablo “Patuco” Méndez:
Días atrás Patuco estuvo en Tandil participando de una jornada dinámica sobre pulverizaciones. Allí se enfatizó que existe una forma de trabajar de modo responsable y aplicando las denominadas BPA. es decir utilizando agroquímicos solo con una receta de un profesional, contratando a aplicadores con carnet, saber interpretar las etiquetas de envases y sobre todo considerando las condiciones ambientales antes de hacer el trabajo.
-¿Qué significa hacer bien las cosas?- le preguntamos a Méndez.
-Utilizar tecnologías como el georreferenciamiento, sistemas que permiten hacer aplicaciones selectivas, generar distintos tipos de gota y conocer las condiciones ambientales en cada momento, porque si hay viento no aplicar será la mejor BPA a tomar. Todo eso nos permite tomar decisiones correctas.
Y agregó: “Las BPA implican vestirse adecuadamente, saber cómo manipular y cargar los equipos, subirse a la maquina, hacer las aplicaciones y hacer el triple lavado del bidón”. También mencionó prácticas previas a la aplicación tales como “hacer un manejo integrado de plagas, conocer cuáles son, si hay insectos benéficos, si se puede hacer una labor cultural y conocer las fechas de siembra”.
Patuco está convencido de que hay tecnología disponible que le permiten a los productores hacer bien las cosas, pues también en materia agropecuaria hay avances constantes y dilemas que van quedando perimidos. “Vamos a un ejemplo claro: al asbesto o al amianto los usábamos para aislarnos del calor. Nuestros abuelos lo usaban en las estufas y después se descubrió que eran cancerígenos y entonces se dejaron de usar. Cuando el conocimiento nos permite tomar decisiones, y decir ´esto que estamos haciendo es malo’, la propia ciencia nos ordena correrlo y hacer otra cosa”, manifestó.
https://twitter.com/patucomendez/status/1442594370285289478?s=20
-¿Tenés más ejemplos?
-Yo recuerdo que en mi pueblo, Ranchos, donde viví 20 años, al material refrigerante de generadores de electricidad, el PCB- bifenilo ploriclorado- terminaron cambiándolo por un producto no cancerígeno y sin embargo estaba en la puerta de las escuelas.
Con la certeza de que todo está en evolución constante y que también en el sector de agroquímcios hay mejoras permanentes, Méndez suele brindar cursos a operarios, aplicadores de fitosanitarios, al público en general y docentes de diferentes regiones. Además da clases hace 25 años en una escuela secundaria agropecuaria en su ciudad natal, Ranchos, en el noreste bonaerense.
-¿Qué prácticas cotidianas pueden hacerse bien según Casafe?
-Obviamente el profesional decidirá una aplicación haciendo una receta e indicando qué producto utilizar. El productor contratará luego a un aplicador y ese aplicador se supone que estará capacitado. Hay normativas que exigen que tenga un carnet, por ende es necesario capacitarse y hacer el curso. Y tras esa capacitación, el aplicador sabrá cómo manipular los productos y sabrá también que esos productos tienen un determinado peligro intrínseco dentro del bidón. Y si el profesional le indicó poner X producto, el aplicador no podrá modificarlo.
De todos modos, es cierto que en Argentina cada provincia e incluso distintos municipios escriben sus propias reglas para regular las aplicaciones y a veces son muy distintas, pues hay percepciones diferentes. Patuco considera que de ese debate hay que salir por arriba.
“Cuando hablamos de BPA hablamos de un activo colectivo y la actividad agropecuaria es uno de ellos. Las cosas que alguien haga mal nos perjudicará a todos”, expresó, pidiendo responsabilidad a todos los integrantes del agro, para que denuncien incluso los casos de mala praxis.
“Debemos seguir capacitando, remando en dulce de leche a veces, y dejando en evidencia a quien haga mal las cosas y apuntarlo. Casafe capacita a todo tipo de público y da información a todos para que se trabajen con las BPA. Luego cada uno se pondrá en la posición que quiera y después confrontarán en función de sus ideologías”, resumió.
La entrada “Patuco” Méndez es un apóstol de las Buenas Prácticas Agrícolas: “La tecnología disponible nos permite hacer las cosas mucho mejor que hace 20 o 30 años” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Betular aceptó el desafío de Greenpeace y se comió un tomate de invernadero para asegurar que “los herbicidas le quitan lo esencial”: Casafe salió a responderle se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el video (con reserva para personas impresionables) puede verse a Betular mordiendo y mostrando un tomate de invernadero con el propósito de mostrar las diferencias con aquellos cultivados a campo de manera agroecológica.
“Difundir la posibilidad de una alimentación saludable es un tema que me fascina. Pero este desafío de Greenpeace me hizo reflexionar además sobre aspectos de los alimentos que son muy importantes, como es su producción, la distribución y el daño que puede sufrir el medio ambiente si no se hacen bien las cosas”, destacó Betular. “Cuando comés algo rico es porque fue cultivado o producido como se debe hacer”, remarcó.
El conductor aseguró “los herbicidas y otros procesos le quitan lo esencial a los tomates: lo saludable y el sabor”, para luego agregar que los tomates de invernadero “tienen un sabor insípido” y que tienen agua en exceso.
“Es un poco raro tener un tomate en esta época en la heladera porque el tomate es un vegetal (sic) de época cálida”, manifestó el cocinero, dando a entender que no debería producirse tomate en invernaderos (¿una publicidad indirecta para los fabricantes de tomate en lata?).
Los fabricantes de fitosanitarios, por medio de un artículo publicado Mariela Pletsch, coordinadora de la región NEA de Casafe y profesora adjunta de la Cátedra Horticultura en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE, expresaron que hay muchos tipos de tomate y pueden producirse en distintas zonas climáticas gracias a las tecnologías disponibles.
“Escuchamos muchas veces que la aplicación de fitosanitarios modifica el sabor y consistencia del tomate, pero esto no es cierto. Hace años como ingeniera agrónoma aprendí que el sabor depende de cinco factores: el principal es el tiempo de maduración en la planta; es decir, cuanto más madura el tomate en la planta, más azúcares y sabor concentra”, comentó Pletsch.
“Luego le siguen la variedad o híbrido y la cantidad de exposición al sol; por ejemplo, un tomate producido en invernadero y uno producido a campo, son distintos entre sí. Los últimos dos elementos que determinan el sabor son: la fertilidad del suelo y una buena polinización del cultivo”, comentó la agrónoma.
En lo que respecta a la consistencia interior, para que el tomate sea carnoso, tiene que estar bien polinizado. Además, cuanto mejor fertilización y riego, más carnoso será.
https://www.youtube.com/watch?v=Dd37vRt3hj4&t=9s
“Hay más de una forma de producir el tomate; entre ellas se encuentran la convencional, la orgánica y la agroecológica. Cada una de ellas tiene distintas características, pero son todas complementarias”, aseguró, para luego indicar que la producción comercial del tomate, si bien puede ser a campo o en invernadero, requiere el uso de fitosanitarios y fertilizantes porque, de lo contrario, sería inviable.
“Esta es la verdad del tomate. La que viví en la huerta de mis padres, la que aprendí como estudiante e ingeniera agrónoma, y la que me apasionó tanto que hoy también la comparto en mis horas como docente en horticultura en la Universidad Nacional del Nordeste. Y ahora la transmito a todos ustedes para que comprendamos más sobre este alimento tan noble y cambiemos mitos por conocimiento”, culminó.
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]]>La entrada En los últimos cinco años, las empresas de agroquímicos lanzaron 167 productos, y muchos de ellos fueron de origen biológico se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Según este trabajo, las ventas de las empresas que conforman a esta cámara provienen en un 72% de producción surgió de la formulación de agroquímicos en plantas nacionales y un 28% corresponde a la importación. El 80% de estas empresas tiene al menos una planta propia en el país.

Un dato saliente del informe surgió hablando sobre la investigación realizada dentro del sector. En los últimos cinco años, según el documento, se lanzaron al mercado nacional al menos 167 nuevos productos. En este sendero, el 74% de las compañías desarrolló algún producto de origen biológico (una tendencia creciente entre los socios de Casafe), y 4 de cada 5 realizaron proyectos de I+D en Argentina, es decir, 300 experiencias científicas totales.
Las mejoras trabajadas se centraron en las formulaciones, los perfiles toxicológicos, compatibilidad, resultados técnicos y activos con menos impacto ambiental (lo que incluyó una baja en la volatilidad y en la dosificación).

El 93% de las empresas nucleadas en Casafe (hay otra cámara nacional, con menos socios) exportaron fitosanitarios entre 2015 y 2019 principalmente a países de la región, como Uruguay, Bolivia, Paraguay y Chile. El volumen exportado llegó a 23 mil toneladas.

Bichos de Campo consultó específicamente por lo facturado durante ese período y según Casafe, entre 2015 y 2019 se obtuvo en promedio anual por la venta de agroquímicos de 1.980.018 dólares.
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]]>La entrada Federico Elorza trabaja difundiendo las Buenas Prácticas Agrícolas: “Quien llama veneno a los fitosanitarios es gente que está preocupada” se publicó primero en Bichos de Campo.
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–¿Qué siente cuando escucha que los agroquímicos son “veneno” para los humanos y para el ambiente?
-Creo que la gente que usa esa palabra está preocupada. Hay una gran desinformación respecto de los productos fitosanitarios y también se han conocido ejemplos de malas prácticas al momento de aplicar un producto. Por lo tanto, creo que la afirmación es fruto de la incertidumbre, la preocupación, el desconocimiento y las malas experiencias.
-¿Por qué cree que cada vez se escucha más este pensamiento?
-Los productos fitosanitarios no son inocuos. Todos tienen su toxicidad: tanto lo de origen químico (agroquímicos), como los productos de origen biológico (por ejemplo Bacillus Thuringensis, insecticida biológico aprobado para producción Orgánica de Banda Verde) y los de origen natural (Sulfato de cobre, fungicida permitido en producciones orgánicas, el cual es banda azul o clase toxicológica III). Es muy normal temerle a lo desconocido y no todo el mundo conoce sobre el uso responsable de los fitosanitarios, por eso es tan importante la capacitación.
-¿Cómo lo trabaja Casafe?
-Llevamos adelante un fuerte programa de capacitaciones. Todos los años a través de eventos y jornadas, llegamos a más de 32.000 personas en todo el país, tanto a profesionales del agro como a personas que no tienen relación con el sector, por ejemplo: docentes y alumnos de escuelas primarias, secundarias, terciarias y universitarias. Estamos convencidos de que hay una forma más responsable y sustentable de producir. Y eso se logra a través de las buenas prácticas.

-¿Hay evidencia de que ese temor a los agroquímicos tenga un sesgo de verdad? ¿O para nada?
-En todas las actividades hay gente que hace mal las cosas. El agro no escapa a ello, pero yo realmente noto un cambio para mejor. Toda actividad humana provoca un impacto sobre las personas y el ambiente, lo importante es la dimensión de ese impacto. La producción sustentable, bajo BPA, es un claro ejemplo donde ese impacto se reduce al mínimo. Hoy trabajamos muchísimo en realizar entrenamientos y capacitaciones a los distintos actores del agro y, específicamente a los usuarios de las tecnologías de control de adversidades, como lo son los fitosanitarios o agroquímicos.
-Y a la vez: ¿Hay evidencia científica de que son inocuos?
-En ningún caso podemos decir que los agroquímicos son inocuos, básicamente porque no lo son. Son productos intrínsecamente tóxicos, pero no es lo mismo que un producto sea tóxico a que haga mal.
-¿Cómo es esto?
-El riesgo en el uso de fitosanitarios depende no solo de su nivel de toxicidad, sino que de cómo nos exponemos a ellos. Si reducimos la exposición, el riesgo en el uso de los fitosanitarios se reduce proporcionalmente independientemente de su alta o baja toxicidad. No hay productos inocuos, sino formas seguras de utilizarlos. Esto pasa con todo tipo de producto, no solo con fitosanitarios.

–¿Cómo es hoy dar un curso de PBA? ¿Incide este pensamiento que circula?
-Los usuarios de estos productos son cada vez más conscientes de que pueden generar un problema al ambiente y las personas si los usa mal. Por ende, tenemos una creciente demanda en capacitaciones en el uso responsable de fitosanitarios y las BPA.
-Las PBA, ¿son la clave para producir bien y cuidar el ambiente?
-Sí. Las BPA son la clave para una producción sustentable. Hoy no podemos pensar en producir sin implementar una serie de acciones en pos del cuidado del ambiente y de las personas; la sociedad lo exige y el sector productivo debe responder a esa demanda, y lo está haciendo con creces. Lamentablemente solo se ven los pocos casos de malas aplicaciones, los cuales nosotros repudiamos y deben ser resueltos por las autoridades. La implantación de las BPA no es solo una acción de los productores sino un trabajo integrado por todos los actores, producción-sociedad-Estado. El control por parte del Estado, sea nacional, provincial o municipal, es la clave para lograr el éxito en esta implementación.
-Si pensamos en los fitosanitarios de 10 años atrás. ¿En qué cambiaron?
-Los productos fitosanitarios que se utilizan hoy son mucho menos tóxicos que los que se utilizaban hace 10 o 20 años atrás. Por un lado, el sistema de registros ha incorporado una gran cantidad de estudios adicionales de corto, mediano y largo plazo. Hoy se presentan más de 120 estudios al SENASA y se demora entre 11 y 12 años la salida de un producto nuevo al mercado, desde que se comienza la investigación hasta que llega al campo. Estos estudios incrementan aún más la seguridad de los productos. Por otro lado, al proceso de estudio sobre el producto que saldrá al mercado, se incorporó un análisis de cuál será la toxicidad de este al salir al mercado. Como parámetro de selección se toman solo productos banda verde. Otro punto importante es que han mejorado considerablemente los perfiles toxicológicos y la tecnología de los coformulantes de los productos. Por ejemplo, en algunos casos la toxicidad disminuyó y su capacidad de evaporación se redujo. También cambió el conocimiento respecto al uso de estos productos. Hoy en día la aplicación de fitosanitarios es mucho más exigente. Hay muchos requerimientos a tener en cuenta para utilizarlos, por ejemplo: un carnet habilitante.

-¿Casafe tiene planeado promover alguna línea de bioinsumos, por ejemplo con Bokashi (y otros)?
-Casafe no trabaja en la promoción de ningún producto en particular. La cámara trabaja fuertemente en que los productos se utilicen responsablemente, no que se usen más. Es una diferencia muy marcada. En la actualidad, la industria repiensa las actividades y los productos en torno a cómo se pueden desarrollar de una forma sustentable y sostenible en el tiempo. Nuestras empresas trabajan toda la paleta de productos. De hecho, hoy el 74% de las empresas que conforman Casafe formulan y trabajan en la investigación y desarrollo de productos biológicos.
-En Bichos de Campo hemos realizado varias entrevistas a productores agroecológicos. ¿Usted cree que es posible producir sin fitosanitarios?
-Todos los sistemas de producción son viables y están disponibles para que el productor elija cómo quiere producir. Lo importante es que, sea cual sea el sistema productivo que se elija, debe hacerse de manera responsable. Hay una creencia que llevar adelante un sistema productivo específico es implementar BPA pero esa creencia es incorrecta. Implementar o no BPA dependerá de cómo el productor lleve adelante la actividad: las buenas prácticas y las malas prácticas aplican a todos los sistemas productivos. Si se trabaja mal, se genera un impacto mayor que si se trabaja bien.
-¿Cómo se hace para conciliar ambas miradas sobre la producción?
-Conversando. Abriendo espacios de discusión ‘constructivos’. Sin ‘grietas’. Hay mucho que aprender del sistema agroecológico para implementarlo en los sistemas tradicionales y lo mismo a la inversa.
-¿Cómo podemos empezar?
-Para llevar adelante un sistema de producción sustentable, hay que sacarse el ‘chip’ de aplicar por calendario y volver a la agronomía básica, hay que recorrer los cultivos, bajarse de la camioneta y caminarlos. Es clave monitorear y evaluar los umbrales de aplicación, realizar un manejo integrado de plagas y considerar otras opciones antes de aplicar agroquímicos para que el control de adversidades mediante esta metodología sea la última opción. Si hay que hacer uso de esta tecnología, debe ser responsablemente.

-¿Qué significa esto exactamente?
-Consultar con un profesional de la agronomía y que realice una receta agronómica para poder aplicar. Leer las etiquetas y cumplir con lo que dicen, ya que es un documento legal. Utilizar los Equipos de Protección Personal (EPP) al momento realizar la carga de los equipos, el lavado de los envases y la preparación de los caldos de aplicación, cuando se esté aplicando y, luego de esta acción. Usarlos también mientras se realiza el lavado de la pulverizadora. Y, por último, realizar aplicaciones responsables y eficientes, eligiendo los tamaños de gota lo suficientemente grandes como para que no se produzcan derivas. De esta manera se logra que el producto que aplicamos llegue al objetivo blanco y no a otro lado que no tiene que llegar.
Recordemos que los productos fitosanitarios, independientemente de su origen, no son productos inocuos, pero que hay formas seguras de utilizarlos. ¡Implementémoslas!
La entrada Federico Elorza trabaja difundiendo las Buenas Prácticas Agrícolas: “Quien llama veneno a los fitosanitarios es gente que está preocupada” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Educando al gobernante: Casafe y Ciafa se reunieron con funcionarios del Poder Ejecutivo para explicarles que los agroinsumos son productos dolarizados se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero en la Argentina, con precios de los granos aplastados por impuestos, regulaciones y conflictos sindicales de todo tipo y color promovidos por una escalada inflacionaria sistémica –que es el producto de un gasto público exacerbado financiado con emisión monetaria–, la suba del precio de los fitosanitarios y fertilizantes es percibida por funcionarios del gobierno nacional como un factor desestabilizante contra el estudiadísimo proceso de recuperación económica que lleva adelante el presidente Alberto Fernández.
Así que, para aclarar las cosas, el ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas; el de Trabajo, Claudio Moroni; el de Agricultura, Luis Basterra; la titular de la Afip, Mercedes Marcó del Pont; el presidente del Banco Central (BCRA), Miguel Pesce; la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca; y la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, citaron a representantes de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa) y de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) para que declararan qué estaba sucediendo.
El ámbito en cuestión se denomina “Mesa Sectorial de Insumos no Alimenticios”, lo que confirma, casi con seguridad, que el equipo económico del gobierno no dispone de un grupo de creativos dedicado a nombrar a las múltiples comisiones que comenzaron a multiplicarse exponencialmente en las últimas semanas con el propósito de contener el proceso inflacionario gestado en el propio Estado nacional.
Los representantes de Ciafa y Casafe explicaron, con notable paciencia, que tanto los fitosanitarios como los fertilizantes son dos insumos esenciales para maximizar los rendimientos agrícolas que, una vez cosechados y exportados, constituyen la principal fuente de divisas de la Argentina (nación que, recordemos, tiene vedado el crédito externo por incumplidora serial).
También explicaron, con lujo de detalles, que los productos fitosanitarios tienen componentes importados para poder formularse localmente y que son, por lo tanto, bienes dolarizados. De hecho, el principio activo del tan conocido glifosato proviene mayormente de China.
Y los fertilizantes fosfatados se elaboran con roca fosfórica proveniente de yacimientos de ese recurso que, lamentablemente, no están presentes en la Argentina. Entonces hay que traerlos de EE.UU., Marruecos o Rusia. Y hay que pagarlos con dólares o euros.
En cuando a la urea granulada, Argentina cuenta con una gran industria de ese fertilizante nitrogenado, pero la urea –al igual que el petróleo, el gas natural, la soja o el hierro– es un commodity y, como tal, cotiza en dólares más allá de cuál sea el origen del mismo.
Además de estas cuestiones básicas, los representantes de Ciafa y Casafe explicaron que la incidencia de los agroinsumos es insignificante en el valor final de los alimentos básicos, donde tienen sí mucha más incidencia otros factores.
Una vez finalizada la clase sobre el tema, los representantes de ambas entidades de agroinsumos agradecieron la iniciativa de las autoridades y se pusieron a disposición para continuar con el trabajo pedagógico en caso de que surgiera alguna otra duda al respecto.
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]]>La entrada Casafe lanza concurso sobre BPA para estudiantes de escuelas agrotécnicas con una impresora 3-D, tablets y viajes como premios se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Bajo el lema “Hacer las cosas bien y poder mostrarlo”, el concurso propone la realización de un proyecto en donde se implementen las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) en el uso de fitosanitarios.
También busca desarrollar en los estudiantes el espíritu de emprendimiento, mediante actividades que encaminen a aplicar el liderazgo, la responsabilidad, la creatividad y el compromiso.
El concurso consiste en un espacio de intercambio de proyectos desarrollados por alumnos, guiados por un director técnico, quien deberá ser un docente de la institución.
El premio para el colegio ganador es una impresora 3-D, mientras que las tres primeras instituciones finalistas recibirán un estación meteorológica.
Los docentes responsables de los proyectos ganadores recibirán un lector digital portátil, al tiempo que los alumnos participantes serán premiados con una tablet.
Todos los finalistas, además recibirán como premio un viaje a la ciudad de Buenos Aires con gastos de pasaje, alojamiento y comida incluidos.
La inscripción para participar se abre el próximo 1 de marzo para cerrarse el 14 de abril. Las bases del concurso pueden verse aquí.

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