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La entrada La Argentina tuneada: Un productor y una investigadora nos cuentan todo sobre la tuna, una fruta que podría crecer mucho en las zonas más áridas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Aunque Santiago del Estero es la provincia con más plantaciones, Ruiz comercializa la fruta del norte argentino desde Córdoba. Desde los 19 años se dedica a producirlas, cosecharlas y venderlas. Hoy tiene 44 años y asegura que no cambiaría la actividad por nada. “Aparte de las bondades que tiene la tuna, puede dar hasta 8 mil kilos de fruta con solo 500 milímetros anuales, y eso no se lo banca ningún cultivo o fruta, lo que ciertamente brinda una ventaja productiva en suelos de 100 dólares la hectárea sobre los que produzco”, dijo en diálogo con Bichos de Campo.
En su zona, Quilino, el régimen pluviométrico anual es de justamente 500 milímetros y hay abundancia de suelos arenosos. Allí la variedad que más se produce y consume es la tuna blanca, que en realidad es verde por fuera. Pero también hay una variedad roja que se produce y consume en otros países. “Acá no quieren la variedad roja porque tiene menos contenido de azúcar y tiene otra estructura física, siendo mas arenosa, símil a lo que pasa con la manzana”, explicó Ruiz.
-¿A qué sabe la tuna?
-Imaginate que comieras un kiwi, pero más dulce porque contiene 14 grados brix de dulzor; creo que no hay otra fruta con ese grado de dulzura- remarcó Ruiz, para quien el hecho de que la tuna no sea tan apreciada en Buenos Aires como en las provincias del norte obedece, en parte a la logística pero también a una cuestión cultural.
Los que se ven de fondo en la foto son los hijos de Ruiz, quienes gustan colaborar en la selección de la fruta. Dependiendo del año y del momento de cosecha, el productor suele levantar unos 15 mil cajones de 15 kilos de cada uno, lo que da un total aproximado de 220 mil kilos de tunas que van destinados a consumo en mercados de Córdoba como Río Cuarto y Villa María, pero también a Buenos Aires. Una vez cosechada, la fruta tiene entre 14 y 15 días óptimos para ser consumida, y si se la refrigerara puede durar hasta 40 días.
Más allá de que la planta de tuna es muy adaptable a zonas áridas, no debe descuidarse o abandonarse. “Tiene cuidados mínimos aunque ciertamente tiene menor requerimiento que otros cultivos tales como la vid, porque en términos de podas y de cosecha son diametralmente diferentes”, expresó Ruiz.
“Aparte de las bondades que tiene la tuna, puede dar hasta 8 mil kilos de fruta con solo 500 milímetros anuales, y eso no se lo banca ningún cultivo o fruta, lo que ciertamente brinda una ventaja productiva en suelos de 100 dólares la hectárea sobre los que produzco”
-¿Cómo es la sanidad de la tuna?
-Tiene un bajo costo de mantenimiento pero su principal enemigo es la larva cactoblastis cactorum que va comiendo toda la planta por dentro y lo grave es que si no se trata en solo dos años puede aniquilar las plantas de tuna, sobre todo si hubo mucho calor o humedad.
Ruiz contó que trabajó un tiempo con la Fundación para el Estudio de Especies Invasivas (FuEDEI), que realiza estudios de entomología, botánica, ecología, taxonomía y genética de especies invasivas para elaborar estrategias de control.
Durante el trabajo a campo registró toda la tabla de vida de la larva cactoblastis cactorum y concluyó en que “es importante conocer el ciclo de vida de la plaga para saber cuándo retirar los huevos durante el pico de postura, tarea que se hace manualmente en las plantaciones pero basta para eliminar una gran proporción de huevos de cada generación”. Según técnicos del INTA EEA La Rioja, en regiones templadas por lo general los huevos se depositan en dos momentos: durante la primavera y a finales de verano / principios de otoño.
“La mariposa pone los huevos en la planta y dependiendo de la zona pone huevos tres o cuatro veces al año. En Quilino pone huevos con ese régimen, y mientras mas calor haga los ciclos de la larva serán más cortos; estas anidan dentro de la tuna y solo salen cuando hace mucho calor, toman sol o aire y cuando va a empupar, salen de la penca y buscan un nido. Después de la pupa salen las mariposas y pueden vivir durante 4 o 5 días aproximadamente”, graficó.
Este año Ruiz pudo vender la fruta a un valor promedio de entre 55 y 60 pesos por kilo en venta por mayor, en cajones de 5, 12 y 15 kilos. El proceso de cosecha es a través de una maquina de empaque de fruta que es llevada al campo para, luego de recolectada la fruta con guantes y cuchillo volcarla allí dentro para despejar el 95% de la espina que la rodea. Y es necesario atender a condiciones de humedad y viento para evitar la liberación de unas pequeñas y molestas espinas denominadas “glóquidos” al recolectarlas
“La tuna tiene una cascara gruesa de 4 milímetros. Para consumirla debe pelarse y la ventaja es que si cortas la fruta esta no sigue madurando sino que queda detenida ahí”, resaltó.
–¿Y se exporta tuna desde la Argentina?
-En lo personal nunca lo intenté, tuve la oportunidad pero no la cristalicé y aparte porque la variedad mas vendida afuera es la roja mientras que acá hacemos la variedad blanca. Estados Unidos, Canadá y Europa consumen la variedad roja- respondió el productor.
“Si me dedicara a producir la variedad roja para exportar, más allá que entiendo que no tributa retenciones y que tendría la posibilidad de ofrecerla contra-estación sin chocarme con la producción de países productores como México, Chile y Perú, me encontraría con un problema logístico, ya que debería mandarla a Tucumán o Mendoza, y de ahí hacer un envío aéreo porque la vida útil de la fruta es de 40 días como mucho en cámaras de frío”, agregó.
Chile sí parece haber armado un mercado más interesante con la tuna, según Ruiz. “En Chile nos llevan años luz en logística y en conciencia de sanidad de plantas. A su vez ese país tiene un clima que les permite tener fruta dos veces al año mientras que acá en Argentina solo conseguimos tunas una vez al año. Esto es porque ellos no tienen marcado el verano y el invierno de modo tan extremo y debemos considerar que tanto el frío como el exceso de calor son igual de malos para la tuna”, describió.
–¿Hay alguna cámara que agrupe a los productores de tuna?
,-No hay ninguna cámara que nos agrupe. La realidad es que no somos más de 15 o 20 productores los que hacemos las tareas culturales, repartidos entre Jujuy, Córdoba, Salta y Catamarca.
Sí hay pequeños productores que se abocan a hacer mucho derivado en base a la tuna ya que las posibilidades son múltiples: se puede fabricar arrope, jalea, vinagre, pickles, licores o conservas, mientras que otros aprovechan la penca como forraje para alimento animal, algo ideal sobre todo en épocas en que escasea el agua debido a que el 90% de la planta de tuna es agua. “Con ella podríamos producir carne con proteína y energía a un bajo costo”, indicó Ruiz.
Por esto desde el INTA Las Breñas, en el Chaco, proponen a la tuna como alternativa para la actividad ganadera de la región ya que aseguraron que los animales complementados con este cultivo redujeron hasta un 70% el consumo de agua.
-¿Y hay créditos o ayuda estatal para producir tunas?
-No hay créditos, salvo cuando trabajé tres años en el departamento catamarqueño de Ancasti implantando pencas de tuna como forraje para el ganado y ahí observé que desde el municipio ofrecían la planta, el alambrado y el asesoramiento necesario a los productores ganaderos. Hace 6 años atrás ese beneficio se les dio a 120 productores caprinos de la provincia- respondió Ruiz.
Con o sin créditos mediante, la tuna se expande cada vez más y en Argentina puntualmente tuvo un crecimiento interesante durante la última década. Queda claro que lo hace sobre todo en zonas donde a veces otros cultivos no pueden producir sin tener un costo energético, tanto de agua como de producción de fruta o biomasa, superiores a lo que la tuna ofrece.
“Todas las plantaciones de tuna en Argentina se encuentran en el norte: Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Catamarca, La Rioja, Jujuy y algo en Santa Fe y Córdoba”, relató María Judith Ochoa a Bichos de Campo, ingeniera agrónoma, docente e investigadora en la universidad nacional de Santiago del Estero, una de las que más se abocó a la investigación de la tuna en Argentina. Ochoa, que también es coordinadora de cultivo de frutas Cactusnet en FAO, entidad con la cual participó de la edición de un libro junto a Icarda (Centro Internacional de Investigación Agrícola en las Zonas Secas), llamado “Ecología del cultivo, manejo y usos del Nopal”.

Ochoa participó hace poco del 1° Taller sobre la producción de tuna titulado “Tuna: una oportunidad productiva rentable para zonas áridas”, presentado entre Coninagro y tres entidades italianas: la Italian Biomass Association – ITABIA, la Agenzia Nazionale per le Nuove Tecnologie, l’Energia e lo Sviluppo Economico Sostenibile – ENEA y el Consorcio Chimica Verde Bionet.

La actividad en la que participaron jóvenes productores de la zona de Cuyo y Chaco, busca trabajar sobre alternativas de diversificación en pequeños productores y entre las acciones se está proyectando una experiencia piloto con productores de Coninagro localizados en el Departamento de General Lavalle, en la provincia de Mendoza con participación de universidades e instituciones científicas y tecnológicas, que impulsan nuevas cadenas de valor en cultivos no tradicionales.
Ochoa comentó en aquel taller que “el mayor despliegue de las tunas se da en las puertas del desierto de Sahara en el norte de África. Allí se encontrarán con un océano verde de estas Opuntias comúnmente llamadas tunas, las cuales se plantaron allí para combatir el Cambio Climático y a la cuestión errática de distribución pluviométrica durante el año”.
México e Italia, en la Isla de Sicilia, particularmente en las zonas de Messina, Cattaneo y Palermo, son las mayores zonas productoras de tunas. De acuerdo a Ochoa, “allí encontramos la misma especie de tuna que se conoce aquí, que es la Opuntia ficus-indica expresada en latín y que quiere decir ‘higo de las indias’. Los españoles colonos las llevaron en uno de sus viajes porque durante sus largas travesías tenían muchos problemas de Escorbuto, una enfermedad ocasionada por niveles excesivamente bajos de vitamina C en la dieta y la tuna tiene precisamente valores muy interesantes de esa vitamina”.
La investigadora comentó que todo el descarte de la tuna se destina a elaboración de licores y mermeladas, y sobre todo se destina al famoso arrope, el cual se produce por la concentración y cocción del jugo de la tuna y se lo utiliza como jarabe, ya sea para cobertura de facturas o panificados o bien para degustar como postre acompañando a quesillos frescos como el de cabra, muy típico del norte argentino.
“El arrope a base de tuna es una alternativa que no puede ser dejada de lado porque en Santiago del Estero tenemos la principal zona termal turística argentina, con lo cual tratamos que esté presente en el menú de la gastronomía de la zona, aunque incluso podría adaptarse a zonas como Mendoza”, consideró Ochoa.
Pero la tuna ofrece otras posibilidades. “Se pueden hacer otros productos innovadores como por ejemplo, la tuna en almíbar, cuya cáscara permite un aprovechamiento directo y se puede consumir con algún queso fresco. Por otro lado, aquí hay una industria local de fábricas de helados italianos que trabajan muy bien; ellos hacen un helado de tuna que se puede hacer natural, al agua, o con cremas. El que mantiene el sabor más auténtico de la tuna es el helado al agua”, agregó Ochoa.
Incluso hay una bebida alcohólica que puede ser usada en los distintos restaurantes u hoteles de Mendoza, que implica introducir la tuna en la grapa, aunque en países como México se usa en el tequila y en Perú y Chile se usa en el pisco. Es decir que cada país adapta la tuna a las bebidas típicas de su región. Se la debe macerar durante tres días y luego se licua con hielo.

-¿Cuáles son las propiedades de la tuna?
-Básicamente su alto contenido de calcio y vitamina C; por sus características organolépticas incluso la tuna supera a otras frutas típicas como cítricos o la misma uva, aunque también es valorada como forraje para consumo animal, tanto en vacas como ovejas y cabras.
A pesar de que productores como Ruiz no se lanzaron a la exportación, Ochoa dijo que en febrero de 2019 se envió media tonelada de tunas argentinas al mercado asiático y que dicha exportación derivó de una pequeña plantación en Pampa Muyoj, Santiago del Estero. que solo tenía 5 hectáreas de producción, pero gracias a tener empaque y planta de frío se pudo habilitar la venta.
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-¿Qué tan distante está la Argentina respecto de otros países en producción de tunas?
-Estamos lejos. En Marruecos, en solo tres años hicieron más de 170 mil hectáreas con tuna; en Argelia y en las puertas del desierto hay más de 80 mil hectáreas y en la última década en el nordeste de Brasil se hicieron más de 600 mil hectáreas ¿Por qué nosotros no podemos hacer eso cuando tenemos un recurso que evolucionó en la provincia de Santiago del Estero?
Ochoa recordó que en la universidad nacional de Santiago del Estero funciona un gran banco de germoplasma de tuna desde el año 1994. En esa provincia es muy común apreciar plantaciones de tuna sobre la ruta 64 y la ruta 9 que va a Termas de Río Hondo.
Hasta 2019 la Argentina concentraba unas 1.100 hectáreas de tunas, la misma superficie que tenía Chile, país que ha encontrado un mercado exportador muy interesante al igual que Sudáfrica. Si evaluamos los tres países se ubican en la misma latitud geográfica. “Argentina podría crecer mucho más en producción de tunas considerando que sale un mes antes que Chile. Nosotros tenemos fruta en diciembre- enero y Chile en febrero- marzo”, expresó Ochoa.
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]]>La entrada “Hubo una mala interpretación, nosotros no queremos sacar a las entidades del campo”, dijo la diputada Alcira Figueroa sobre el proyecto que busca modificar la conducción del INTA se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El 13 de agosto pasado las diputadas Figueroa y Caparrós propusieron modificar por ley la integración del Consejo Directivo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) para agregar a funcionarios públicos y correr -según se entiende en una primera lectura- a los representantes del sector privado y del sector académico.
La difusión del proyecto de ley mereció una reprobación generalizada de sectores del agro, que incluyó comunicados de las cuatro entidades que conforman la Mesa de Enlace (CRA, SRA, FAA, Coninagro), de los Colegios Veterinarios y de Agrónomos, de organizaciones técnicas como CREA y hasta de las asociaciones de cadena de cultivos (Acsoja, Argentrigo, Asagir y Maizar).
Es que la iniciativa fue leída como una nueva avanzada del Kirchenirismo sobre el sector, luego de otras dos noticias que se produjeron recientemente y que dejaron un clima más que tenso. Se trata de dos proyectos anteriores, uno del diputado Carlos Selva y otro del senador Dalmacio Mera, que propusieron quitarle terrenos al INTA Cerrillos de Salta, y al INTA Sumalao en Catamarca, respectivamente.
De forma exclusiva, la diputada Alcira Figueroa, autora del proyecto de la discordia, habló con este medio sobre su propuesta.
-¿Cómo surgió esta idea?- le preguntamos.
-Tengo una trayectoria dentro del área de la Agricultura Familiar del INTA de más de 20 años. He coordinado dentro de la provincia al equipo de ProHuerta, creado en la década de 1990. Una de las dificultades que veíamos es que si bien el INTA trabajó históricamente con ese sector, que es mayoritario en algunas provincias más que en otras, no está representado en el Consejo Directivo Nacional. Por lo tanto, si bien se ejecutan planes y proyectos, no hay una priorización presupuestaria dentro del Instituto.
A continuación Figueroa agregó: “No éramos reconocidos porque siempre estuvo el debate de si teníamos que estar en Acción Social, porque el sector atendía al desarrollo social. Entre 2012 y 2014 se empezó a trabajar en una ley de Agricultura Familiar que tenía que ver con esa inclusión, no sólo en el INTA sino como política de Estado, que sea reconocida como actividad prioritaria de la gente del campo”.
-¿Qué buscan con este proyecto?
-Lo que queremos con Mabel Caparrós es impulsar una mayor apertura a la participación del sector de la agricultura familiar dentro del Consejo Directivo del INTA. Incluyéndonos en la directiva vamos a tener mayor capacidad de decidir sobre la actividad, en lo que tiene que ver con el acceso a la tierra, a las semillas, a la tecnología, así como lo tienen los grandes productores. Queremos que nuestro sector también tenga acceso. ¿Y cómo se obtiene? Teniendo capacidad de decidir sobre las políticas públicas.
-¿Por qué el proyecto propone directamente cambiar el Consejo, excluyendo del Consejo Directivo actual a representantes del área académica y de las entidades rurales, en vez de agregar un miembro de este sector que ustedes buscan representar? Lo que ahora quedó plasmado es el interés por agregar funcionarios públicos y eso no asegura que vaya a quedar representada la Agricultura Familiar.
-No era ese el espíritu. Creo que hubo una mala interpretación. Nosotros en ningún momento hemos planteado sacar a las cuatro entidades del campo. Todo lo contrario, lo que queremos es ampliar y sumar a la agricultura familiar. Por supuesto que las Universidades son claves. Las cuatro entidades del campo van a permanecer, son parte importantísima de la vida agropecuaria del país. La opinión, la idea, los proyectos que tiene el sector por supuesto que tienen que estar contempladas en el proyecto. Lo que pedimos es agregar incluso a Medio Ambiente que no está en el Consejo Directivo. No hemos hablado de excluir a ningún sector, al contrario.
-Sin embargo el articulado menciona hacer una modificación sobre la conformación del Consejo Directivo para incorporar a alguien de Senasa, del INAI, de Ambiente, como usted afirma, y también deja aclarado que solo habrá lugar para quienes representan a las entidades agropecuarias y a las academias en un consejo asesor.
-Esas se mantienen por supuesto. Nosotros hacemos alusión a lo que se agregaría. Ahí seguramente haremos la corrección cuando se debata en la Comisión y se pondrá con nombre y apellido a las entidades del campo.

-¿La propuesta entonces es agrandar el Consejo, no modificarlo?
-Exacto.
-Y frente a este mal entendido que usted señala, ¿qué opina ahora de todos los comunicados que estas entidades emitieron?
-Que nada más lejos que eso. Nosotros concebimos al INTA como el Instituto que vela por los intereses de todo el mundo del agro, y en el mundo del agro están los grandes, los medianos y los pequeños, ese fue siempre el espíritu del INTA. De ninguna manera vamos a excluir. Pedimos la incorporación de representantes de la Agricultura Familiar y de Ambiente, porque es una actualización de lo que nosotros estamos viviendo en cuanto al cuidado de los ecosistemas y el control de la contaminación. Pensamos que es una voz relevante que debería estar opinando sobre el desarrollo sustentable de los territorios, haciendo propuestas y correcciones. Por ahora tenemos escasas respuestas o respuestas parciales, con poca articulación, para gestionar esas problemáticas nuevas.
-¿Entonces usted afirma que este proyecto debería tener una reescritura?
-Exacto. Creo que se va a corregir cuando lo tratemos en Agricultura o Medio Ambiente. Específicamente irá a la Comisión de Agricultura y allí se harán las modificaciones, los agregados que correspondan. Ningún proyecto es perfecto.
-Otro punto llamativo de la iniciativa es que en los fundamentos ustedes afirman que hay dos millones de personas que integran a la agricultura familiar. Sin embargo, según datos del último Censo Agropecuario de 2018 sólo se reconocen 250.000 establecimientos agropecuarios. ¿De dónde obtienen la cifra de dos millones?
-Nosotros entendemos como agricultura familiar a todo lo que se desarrolla en las zonas urbanas, periurbanas y rurales. El dato del Censo tiene que ver con las explotaciones agropecuarias. Nosotros incluimos el universo que produce, que no está asentado pero que sale de los programas de extensión.
-Entonces ustedes tienen en cuenta a quien cultiva en el ejido urbano o al borde de él.
-Sí.
-Además del ruido que generó este proyecto, ¿qué opina del que provino también del Frente de Todos, el del diputado Carlos Selva, de querer quitarle alrededor de 500 hectáreas a la Estación Cerrillos del INTA en Salta, siendo usted de esa provincia y del mismo espacio político?
-Yo hablé con el diputado después de que presentó ese proyecto, porque no soy parte de esa comisión y no participé de esos debates. Se trató de hablar, de consensuar y después se corrigió. Si bien hay tierras disponibles en el INTA de Cerrillos, en el que yo justamente trabajaba, esas tierras se destinan a parcelas de investigación, de experimentación y también de extensión. Nosotros teníamos por ejemplo 2 hectáreas allí para la producción agroecológica y, por convenio con la universidad, un trabajo con alrededor de 70 alumnos, de tercero y cuarto año de forma semanal, en formación de agroecología.
Respecto a la necesidad de incorporar tierras Figueroa afirmó: “Es cierto también que hay una demanda impresionante de viviendas. En Salta Capital y en donde yo vivo son los lugares que tienen mayor hacinamiento por falta de disponibilidad de tierra para hacer viviendas o loteos. Hay una realidad acuciante y creo que lo hizo con la intensión de solucionar un problema de hábitat que tiene la familia salteña. Hay tierra cercana que se podría expropiar, que son de actividades inmobiliarias cerca del ejido urbano o del ejército, que están sin uso y sobre las que se podría hablar con sus dueños”.
-¿Usted coincide entonces en que esas tierras hay que obtenerlas de alguna forma, pero no quitándoselas al INTA?
-Claro, no deben ser las del INTA.
-Algo similar ocurrió con el INTA Sumalao en Catamarca, por un proyecto presentado por el senador Dalmacio Mera. ¿Qué opinión le merece esa iniciativa?
-Sí. Yo creo que no va a prosperar porque imagínense que sería achicar una entidad tan elemental para la vida económica y agropecuaria del país. No corresponde.
La entrada “Hubo una mala interpretación, nosotros no queremos sacar a las entidades del campo”, dijo la diputada Alcira Figueroa sobre el proyecto que busca modificar la conducción del INTA se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Con minuciosos fundamentos, el INTA rechazó el proyecto de expropiación de su campo experimental en Catamarca se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Se refieren puntualmente al proyecto presentado por el senador del peronista catamarqueño Dalmacio Mera, que ya obtuvo media sanción en esa Cámara y fue girado a Diputados. Con muy pocos fundamentos, dicha iniciativa propone que, ante el crecimiento del ejido urbano de San Fernando de Catamarca, el Estado provincial tome ese lote perteneciente al INTA y lo destine a “un centro tecnológico, educativo y de esparcimiento”.
“La Estación Experimental Catamarca del INTA está radicada en la localidad de Sumalao, departamento Valle Viejo, desde hace más de 60 años. Primero como Delegación del Ministerio de Agricultura de la Nación y luego como Vivero Nacional Oficial Olivícola, aportando al gran impulso que tuvo la olivicultura, a partir de Ley Nacional de 1930 cuyo punto cumbre fue el desarrollo de más de 80.000 hectáreas de olivo en todo el país”, indicaron quienes rechazan esta avanzada sobre los terrenos del organismo en un documento al que tuvo acceso Bichos de Campo.
Allí se expresa con claridad que “la Dirección de la EEA (Estación experimental) no acuerda con los términos y fundamentos expresados en el proyecto de Ley en cuestión, ya que nuestra Institución valora fuertemente la importancia de la interface urbano-rural en el crecimiento sustentable de la calidad de vida de las comunidades”.

Vayamos a los argumentos. Lo primero que se afirmó desde el oficialismo es que el terreno en cuestión está en una zona “de viviendas familiares y no resulta adecuado el funcionamiento de una agencia experimental rural”, y que por ello “ss conveniente diseñar políticas e instrumentar programas y proyectos destinados al planeamiento urbano y a la ejecución de obras públicas en ese preciado terreno.”
¿Qué respondió la gente del INTA? Que no se debe tratar la cuestión solamente desde el punto de vista del diseño de políticas de planeamiento urbano, “sino de gestionar un plan de ordenamiento territorial” que desde el gobierno provincial ya se vendría gestionando.
“El proyecto de ley presentado por el senador parece no contemplar o desconocer la integralidad de dicho plan, donde el INTA también tiene un rol activo. Este nuevo plan debería permitir congeniar la convivencia de espacios rurales y urbanos, desmotivar el hacinamiento, generar pulmones verdes y acercar la tecnología de la producción agropecuaria a todos los sectores”, sostuvieron.
A continuación, agregaron que “el INTA Catamarca ha desarrollado proyectos para el ambiente urbano-rural fomentando la convivencia de ambos sistemas en armonía, lo que significa que consideramos permanentemente los criterios ambiental, económico y social, y tenemos en cuenta las transformaciones territoriales relacionadas al avance de la urbanización”.
Este es el documento completo:
Agosto 2021- Documentos INTA EEA Catamarca . Rechazo proyecto Ley S-1104-20
En cuanto al segundo fundamento, el senador Mera sostuvo que los “criterios de sustentabilidad aconsejan desplazar del inmueble el funcionamiento de INTA y así diseñar una localidad, donde el vecino sea el principal beneficiario” con esos terrenos estatales.
La gente del INTA, que desde hace años realiza numerosos estudios para analizar la manera de transicionar hacia sistemas agropecuarios mas sustentables, indicó que “desde los instrumentos programáticos con los que se cuenta, se aborda el desarrollo de sistemas productivos para áreas de amortiguamiento e interfaces urbano-periurbano-rural, que promuevan el resguardo ambiental y la producción de calidad”.
En ese sentido, remarcaron que la experimental se encuentra en permanente contacto con productores y sus familias, contribuyendo al arraigo rural, a la equidad social y al agregado de valor en origen.
“Estamos convencidos que no solo la urbanización es la que genera innovación y creatividad. No debe desmerecerse ni desconocerse la importancia de la interface urbano-rural en el crecimiento sustentable de la calidad de vida. Por ello creemos que a la hora de implementarse el ordenamiento de los territorios se debe limitar el cambio de usos del suelo rurales a usos urbanos (pérdida irreparable de las tierras más fértiles y productivas para desarrollos inmobiliarios) y promover los asentamientos que optimicen las infraestructuras existentes, mejorar la conectividad, refuncionalizar espacios y ocupar vacíos urbanos”.
El documento incluyó también un racconto de los antecedentes vinculados a esa parcela ahora amenazada. Desde 1987 se realizan allí ensayos experimentales con frutales: uva primicia, poda corta de higueras, durazneros, ciruelos, almendros, nísperos y palmeras datileras. Además contó con un vivero forestal, en el que se trabajó hasta 1995.

Más cerca en el tiempo, el predio contó con plantas madres de olivo, que se mantuvieron hasta que iniciaron los problemas de abastecimiento de agua asociados al inicio de una obra aledaña.
“En suma a la falta de agua de riego, el capital humano del INTA Catamarca (a raíz del decrecimiento de la planta de personal por distintas políticas que llevaron a ello) y los recursos presupuestarios, destinados al mantenimiento de parcelas de investigación y experimentación, no han sido suficientes para dar continuidad a planes de trabajo que se mencionan en párrafos anteriores”, señalaron los trabajadores.

Frente a eso, desde 2008 a 2019 se presentaron múltiples propuestas para mitigar esa realidad, relacionadas principalmente a obras para riego.
¿Cómo concluye el documento que pide a los diputadosmrechazar este tintento de expropiación? Con el pedido del INTA EEA Catamarca de continuar con las acciones institucionales posibles que ayuden a resolver esa problemática, para “preservar las tierras agrícolas de la Institución e incorporar prácticas de agricultura urbana y periurbana, poniendo en valor las funciones ecosistémicas de estos espacios para las ciudades, y ofreciendo diferentes oportunidades para la conservación e integración de la biodiversidad en el contexto urbano-rural”.
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]]>La entrada Catamarca fue la única provincia que pudo concretar la esquila controlada de vicuñas durante la pandemia se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los resultados totales de la Temporada de Esquila 2020 en Catamarca fueron que 2.578 animales fueron capturados, de los cuales se esquilaron 2.399 ejemplares. Todos finalmente fueron devueltos a su ambiente.
“Catamarca fue la única provincia que en tiempos de pandemia realizó esquilas públicas y privadas, ya que Salta y Jujuy suspendieron la actividad”, explicó el gobierno de esta provincia, que destacó que ára la campaña del año pasado “ha sido de vital importancia la interacción con la Secretaría de Políticas Agrícolas y Ganaderas para llevar conjuntamente la misma”.

Ahora, con la fajina hecha, la Secretaría de Medio Ambiente detalló que “retendrá el 20% de la fibra esquilada en la campaña 2020, equivalente a 163 kilogramos, para el Programa de Redistribución de Fibra, que serán utilizadas por 315 artesanos catamarqueños inscriptos actualmente en el Registro de Artesanos de Vicuña”.
Cuenta una vieja crónica que desde 2003 los habitantes de la puna catamarqueña recuperan el Chaku, técnica ancestral de manejo de vicuñas para su esquila y posterior tratamiento de la fibra, que en su momento era practicada por los Incas. El ritual se realiza todos los años entre octubre y noviembre en los departamentos de Antofagasta de la Sierra, Tinogasta, Belén y Santa María, aunque la localidad de Laguna Blanca, en el departamento de Belén, es el epicentro de este hito.
Nuevas herramientas para una técnica ancestral: En Jujuy se triplicó la ‘cosecha’ de fibra de vicuña
La actividad empieza con el encierro de las vicuñas en un campo cercado de varias hectáreas, una especie de corral de gran tamaño, que incluye zona de pastaje y abrevaderos. Luego se va guiando a las vicuñas para que entren en una manga que finaliza en ese corral. Desde ahí se las retira con la cabeza cubierta con una capucha y se las mantiene en el suelo sin atarlas, agarrando sus patas entre varias personas. La esquila se efectúa con tijeras grandes, extrayendo el vellón completo del cuerpo del animal, excepto del cuello.
El vellón obtenido de cada animal es colocado en un balde. Luego, se le quita la tierra, se pesa y se embolsa. Esa materia prima se convierte en hilado y tejidos que se generan en telares rústicos; por ese motivo, el proceso puede tardar alrededor de sesenta días. La producción es comercializada en las ferias de artesanías, así como en las fiestas provinciales y nacionales.
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]]>La entrada En Andalhuala, Catamarca, los Lagoria producen nueces y muestran bellos lugares a los turistas guiados por una llama se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Nuestra familia está integrada por Ana Sofia la hija mayor, estudiante de Ciencias Económicas; Facundo que es chef; Faustino estudiante de secundaria; y Máximo, alumno de primaria. Ellos dos son una parte fundamental de la propuesta puesto que son quienes muchas veces cuentan a los que nos visitan, sobre el día a día con las llamas y la atención de la finca. Además estamos Mamá Carolina, que es profe de inglés y yo, que soy docente en un colegio para adultos”, describe Joel Lagoria.
La extensión de la finca es de 2 hectáreas y está dedicada a la producción de nueces criollas en un marco de plantación de 15 por 15 metros, en un sistema de riego tradicional por manto, ya que en el lugar es muy difícil tener acceso a otro tipo de sistemas, por el costo y otras dificultades geográficas (al agua para riego y consumo proviene de deshielo y no es permanente). Una porción de la tierra se destina a la producción de pasturas para alimentar a las llamas.
“Nuestra finca quizás sea uno de esos lugares donde se evidencian las diferencias productivas del país, el minifundio, la baja escala productiva y la escasa o nula capitalización de los sujetos agrarios, que son la resultante de muchos años de ausencia de políticas productivas diferenciales para pequeños productores. En nuestro caso depositamos las esperanzas en el turismo a través del cual pretendemos obtener ingresos extra-prediales que permitan lograr una unidad productiva sustentable y sostenible”.

Desde el punto de vista turístico, el emprendimiento tiene una ubicación estratégica regional, ya que se ubica a 32 kilómetros hacia el sur del departamento Santa María, que a su vez está a sólo 80 kilómetros de Cafayate, en Salta. También está muy cerca de lugares emblemáticos de Tucumán, como la ciudad Sagrada de Quilmes, el Museo Pachama en Amaicha Del Valle y Tafí Del Valle. Otro punto de interés es dentro de la misma provincia de Catamarca, ya que está a 180 kilómetros de Belén, donde se encuentra el Shincal de Londres, que es la última ciudad Inca.
“Nuestra esperanza está puesta en el turismo y por eso desarrollamos distintas alternativas de visitas, unas de las cuales tiene que ver con pasar el día en la finca, caminar por las calles del pueblo y visitar sus lugares escondidos, como el Cardón más grande de la Argentina, y vivir la experiencia de hacer todo esto acompañado de una llama, sobre la cual durante la visita le contamos sobre su historia, comportamiento, morfología y su importancia para nosotros los pobladores de esta región”, destaca Joel.

El emprendimiento también tiene una propuesta distinta, de campamento familiar. Nació con el objetivo de fortalecer y nutrir los lazos familiares. “Esto lo vemos desde el primer momento en que llegan nuestros visitantes, ya con la experiencia de armar una carpa, entre padres e hijos, que da la posibilidad de tener aprendizajes conjuntos y de redescubrirnos como padres”, reflexiona Joel.
“Nos permite estar disponibles y presentes para nuestros hijos y la familia durante unos días, según el tiempo de los visitantes, y compartir momentos como los desayunos, almuerzos, meriendas y cenas, que se transforman en experiencias e historias familiares que nunca se olvidarán, junto al fogón a la noche y mirando las estrellas”.
Los visitantes que llegan buscan el encontrarse con la naturaleza, aprender sobre las llamas, interactuar con ellas y sacarse unas lindas fotos. Una de las excursiones preferidas es el trekking al Gran Cardón acompañados, por supuesto, de las llamas que hacen que el paseo sea muy distinto a cualquier otro. Otro de los atractivos, como es de imaginar, son los productos dulces elaborados a base de nuez, como los alfajores, bombones y galletas de Huala, el emprendimiento de una vecina de Joel.
Con respecto al Covid, Joel cuenta que, como a todo, al principio tuvieron un poco de miedo y que luego fueron aprendiendo los protocolos, cómo cuidarse y que ahora lo toman con seriedad y conciencia, y que esperan poder volver a recibir turistas en la temporada de verano.
“Lo mejor que tenemos es la posibilidad de que el turista descubra una provincia llena de encantos y una variante en el corredor del Norte argentino. En Aldalhuala nos sentimos la puerta de entrada a Catamarca para que los visitantes puedan conocer y llegar a lugares como el Shincal, las termas de Fiambalá, la ruta de los Seis Miles, la belleza de Antofagasta de la Sierra y lo asombroso del Campo de Piedras Pómez”, concluye.
El mail de contacto es llamasdelyokavil@gmail.com
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]]>La entrada Al tucumano César Salas le quisieron robar el tractor: Las principales sospechas apuntaron a efectivos de la propia policía se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Recuerda César que el día que le robaron su tractor FIAT 800 naranja, que estaba guardado en un galpón, fue advertido por sus vecinos, que vieron movimientos raros, Salas llegó a alcanzarlo justo cuando lo estaban cargando a un remolque, a 5 kilómetros del puesto caminero de La Huacra, en el límite entre Tucumán y Catamarca. Allí había tres policías sospechosos que le dieron una versión muy confusa que Salas nunca creyó. “Un circo armado”, aseguró a Bichos de Campo.

“Donde yo vivo pasa justo un camino vecinal que une Tucumán con Catamarca, que muchas veces es usado para esquivar a la policía que está en Huacra. En mi camino al campo, todavía en provincia de Tucumán, en arroyo “El Suncho”, justo alcanzo a ver el tractor, que estaba cargado a una camilla enganchada a un camión, de esas que usan para remolcar vehículos en la ruta, sobre una cuneta. Entonces le cierro el paso para que no huyera”, relató Salas.
El productor comentó que increpó al conductor del camión que estaba cargando su tractor, y que pertenecía a la empresa El Azul. “El conductor me dijo que tenía un encargo del señor Luis Pérez de Famaillá. Luego averigué y ese Luis Pérez vendía máquinas agrícolas”, declaró.
Mirá la entrevista completa realizada a César Salas:
“Yo le pedí que parara porque ya venía la policía, a la cual había hablado para que me dieran una mano. En ese interín sale uno de adentro de una casita aledaña abandonada y me comenta que él había arrendado ese campo, que había pasado una gente a dejar el tractor y que ese día lo iban a pasar a buscar, que el no sabía más nada. Yo le pregunté quién era y me dijo que era policía”, describió Salas.
Pero la historia no terminó ahí. “Cuando yo le dije que ya había dado aviso a la policía, arranca una camioneta de adentro, y sale. Lo quiero parar y acelera atravesando un alambre caído. Y acto seguido sale otro auto, y sale de la misma forma. Por supuesto que tomé las patentes. Pero la cosa es que eran dos cómplices que se dieron a la fuga antes de que llegara la policía”, continuó Salas en su relato.
De modo que sólo quedaba el conductor del camión que tenía el tractor de Salas, y el policía dándole explicaciones y haciéndole un cuento del tío muy falaz. “Yo le dije, ´mirá, tus amigos te han dejado solo´. Y en seguida me dio el nombre de los otros dos, un tal Jérez y un tal Saavedra. Con el que hablaba era Surita de apellido. Y después llegó la policía, lo detuvieron a este chofer, al policía, y se llevaron el tractor a la comisaría de Alberdi. A las 2 o 3 horas liberaron al chofer del camión, al otro día liberaron al policía detenido, y al tractor lo pude recuperar recién al mes siguiente, luego de presentar montones de papeles”, dijo el productor.
Tiempo después, Salas comentó que la policía interna de Catamarca fue a verlo a Tucumán. “No tuve más novedades. Y tres años después volvieron a robarme en la casa del campo. La verdad es que mucho no me quedaba, pero la cuestión es que en enero de cada año me roban. Cuando fui a hacer una nueva denuncia, me encontré con el oficial que me había tomando la declaración jurada por el robo del tractor. le pregunté que había pasado con los oficiales detenidos, y me comentó que aunque habían sido cesanteados, seguían cobrando el sueldo. Algo realmente increíble”, concluyó.
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]]>La entrada Sabores y saberes: Hace 100 años que la familia Herrero muele los colores, aromas y sabores de los valles calchaquíes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A dos cuadras al sur de la plaza central se halla el antiguo molino de la familia Herrero, de más de cien años, fundado por los bisabuelos de Aldo Hernán Herrero Palacios, su actual gerente, de 34 años, casado y con dos hijos. De origen español, los Herrero habían llegado a la región para montar una usina que diera luz a Santa María, que está asentada en el magnífico valle de Yocavil (lugar de cerros, en lengua cacana). Luego, además, fundaron una panadería, que ya no está, y una bicicletería que aún perdura.




Aldo y su familia continúan ese camino de sabores catamarqueños que la misma antecesora familiar, la renombrada Margarita Palacios, promovió hasta en Buenos Aires. El papá, Roberto Víctor, y el tío de Aldo, ya están jubilados, pero siguen trabajando en el molino familiar.
El establecimiento presta el servicio de molienda para los productores minifundistas de la región. Llegan desde Hualfín, Belén, Amaicha, Los Zazos y Quilmes. Como son productores pequeños, juntan la producción entre varios y muelen entre 500 y 800 kilos, para que se justifique el flete. Las familias del valle de Santa María les llevan a moler 30 a 40 kilos de maíz, que les alcanza para todo el mes, o para el consumo de la fiesta patronal de sus pueblitos.
El Molino Herrero consta de dos secciones bien separadas: la de granos y harina, a cargo del tío. Allí se muele maíz criollo “capia” y muy poco trigo. En la sección de las especies aromáticas, en tanto, se tritura comino, provenzal, orégano, romero, tomillo, estragón, ají “putaparió” -que es muy picante y tapa los sabores- y otra variedad menos picante, pero muy sabroso y que permite apreciar el sabor de las comidas.
También procesan una gran cantidad de pimentón dulce, pero me aclara Aldo que utilizan una variedad de pimiento llamada “Trompa de elefante”, que es más alargado, menos carnoso pero más dulce que el que compramos en las verdulerías de Buenos Aires. Y es que esta variedad se empasta y no sirve para moler.
Al pimentón se lo recibe ya secado al sol,sobre la tierra. Se lo pesa y clasifica en primera, segunda y tercera clase. Se limpia la vaina en una máquina, luego se lo pasa por la trituradora para finalmente poder pasarlo a la molienda, que tiene tres medidas. Pero en vez de ajustar mucho la piedra (una piedra está fija y la otra gira), prefieren pasar dos veces el producto para no correr el riesgo de quemarlo, y así queda de modo impalpable, bien fino, en la segunda pasada.
Luego se lo envasa en bolsas de 25 kilos para sus principales clientes, los frigoríficos de Buenos Aires, y para los turistas o venta minorista, en bolsas de un kilo o de 100 a 200 gramos. Una persona en un jornal maneja la máquina para procesar unos 500 a 600 kilos. Todos los productos son puros y naturales, de primera calidad y rendidores.
Los Herrero poseen dos molinos verticales y cuatro horizontales, todos a piedras. Los dos más antiguos, de unos cien años, a piedras de 600 milímetros de diámetro y motores trifásicos de 15 caballos de fuerza. Los horizontales tienen unos 80 años. La peladora también tiene esa edad. Posee un eje con varias cuchillas que hacen girar al grano y lo van pelando, por ejemplo, para el caso del maíz para preparar el tradicional postre de la mazamorra. Procesa unos 20 kilos en 20 minutos. Descarga el maíz y el afrecho, todo junto va por un sinfín hasta una tolva, por donde cae a un cilindro que tiene una tela que tamiza y eleva el grano hacia una bolsa. El afrecho queda aparte, porque se destina para el engorde de gallinas y lechones.




Hace unos años, Aldo creó la “Especiera San Rafael”, marca con la cual es representante exclusivo de los productos del molino familiar y los comercializa, proveyendo hasta frigoríficos y ferias de Buenos Aires. Le puso ese nombre por uno de sus hijos, que tiene una discapacidad. El moderno local se halla a una cuadra y media del molino, donde ofrecen además vino patero y vinos finos, nueces, aceitunas, dulces regionales, conservas y condimentos gourmet.
Gabriela Guanco, esposa de Aldo, se ocupa de manejar las redes sociales, responder los mails y manejar la lista de los proveedores. Fabiana Herrero, Ana Palacios y Ale Guanco también trabajan en la especiera. Con esta empresa auspician la peña Loro Huasi del chef nativo, Toray Herrera, a quien debo el contacto para esta ilustrativa nota.
En Buenos Aires no nos damos cuenta del movimiento económico y cultural que generan las fiestas populares de nuestro extenso país. Aldo me explica que la producción del valle que pasa por su molino, va a parar a los platos regionales que se comercializan en la “Fiesta del Poncho”, en Belén, Catamarca; en la “Fiesta de la Empanada”, de Famaillá, Tucumán; y en la “Fiesta de Mailín”, en Santiago del Estero, por nombrar las más conocidas. Ellos proveen, por ejemplo, a Estela Pachao, campeona de las Empanadas de Famaillá.
Y vean todo lo que me enseña Aldo:
El maíz amarillo, si se muele de modo fino, luego se usa para cocinar los tamales. Si ese maíz se muele más grueso, se destina para la polenta, y más grueso, para el tradicional plato, el frangollo.
Además se muele de modo muy fino el maíz capia, como una fécula o almidón, impalpable, y esa harina se usa para preparar las tapitas de las famosas “capias” o alfajorcitos rellenos de dulce de leche. Son el exquisito emblema de Santa María que los turistas no pueden dejar de probar y de llevar de recuerdo.
También se tuesta la harina en el Molino Herrero, a mano, en pailas de cobre. Y antes de que se abra y se vea su parte blanca (como es el caso del maíz pisingallo para las palomitas) se lo muele de tamaño bien fino y se comercializa como la famosa “harina cocida”, que en otros lados, se llama Gofio o Choio. Constituye el energizante natural del Noroeste y lo consumen los escaladores y los peregrinos.
El mote se prepara a base de maíz capia, pelado, previamente hervido en agua con cenizas, luego frotado.
Para el locro se suele usar el maíz partido seco, blanco o amarillo.
El maíz capia fresco se utiliza para preparar la humita en olla o en chala. El maíz capia es mucho más cremoso y sabroso que los híbridos que consumimos más al sur, me dice.
Al choclo seco, blanco o amarillo, los campesinos lo desgranan a mano o lo golpean con un palo en un canasto, o frotan dos maíces entre sí.




Si usted pasa por Santa María no puede dejar de probar las famosas Quesadillas, que puede conseguir en las panaderías. Constan de dos tapas rectangulares de masa de harina semita de trigo, que contiene germen, huevo, agua y un toque de algún licor, rellenas de arrope de uva, de color oscuro y delicioso.
El apellido materno de Aldo refiere a la familia de Margarita Palacios, la monumental precursora del boom del folklore argentino de la década de 1950. Nacida en Santa María en 1911, en un circo criollo, autora y compositora, humorista y trapecista de circo, precursora del teatro criollo y cultora de la cocina criolla. Escribió “Las comidas de mi pueblo”, y en 1960 instaló un local de música y gastronomía en Buenos Aires, en la calle Camacuá 267, conocido como “La Embajada de Catamarca en Buenos Aires”. En la década de 1970 Margarita se presentaba en radio y televisión, alternando relatos humorísticos, canciones y recetas de comida criolla (fuente Wikipedia).
En la misma huella de Margarita, la familia Herrero Palacios se siente orgullosa de seguir promoviendo los sabores y saberes de su Santa María natal apoyando a los productores de los valles calchaquíes cuyos frutos llegan a las manos y a la boca de los argentinos que disfrutan de nuestras exquisitas comidas regionales en tantas fiestas y carnavales de memoria ancestral.
Aldo nos quiso dedicar “Recuerdo de mis valles”, cueca de Margarita Palacios y Ángel “Kelo” Palacios, su hijo. Si quieren viajar más hondo, escuchen la joya “Me voy pa’l Mollar”, interpretada por Margarita Palacios y Mercedes Sosa.
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]]>La entrada Sabores y saberes: El joven Toray fusiona platos con la historia que ya conoce y con la que todavía está buscando se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Toray es un chef de solo 24 años de edad, lleno de energía y de sueños, nacido en Buenos Aires, de madre soltera, María de los Ángeles Herrera. Cuando Toray cumplió 5 años su madre se casó y regresaron a Loro Huasi. Por decisión propia Toray se quedó en casa de sus abuelos. Un día decidió estudiar cocina en el Instituto Internacional Americano de Tucumán. Hoy sigue estudiando nutrición en la misma ciudad, pero una vez por mes regresa a la casa de su abuela, donde se crió y tiene su querencia, a realizar una peña-restorán, de noche. La misma transcurre al aire libre, porque en el valle de Yocavil casi nunca llueve.
Toray invita a músicos de su región y cocina con la ayuda de su familia, lo que hoy se denomina Cocina Fusión, con base de productos y platos regionales, de los cuales necesita él saber su historia.
Ezequiel Rolando aún es soltero, pero no le gusta ser picaflor, sino estar en pareja, y sueña con tener hijos. El único atenuante es que los cocineros viajan mucho a eventos y congresos, más su vida dividida entre los estudios en Tucumán y su querencia en Catamarca, y si pensamos que el dueño de una peña queda muy expuesto a amores pasajeros, explica la razón de que no le es fácil hallar una buena moza que le siga semejante ritmo.




Toray es amigo del cocinero tucumano Álvaro Arismendi, que fundó el movimiento de la Nueva Cocina Argentina, y estuvo presente junto a este afamado chef firmando la Declaración de la Independencia Gastronómica Argentina, en la Casa Histórica de Tucumán, dentro del marco del Primer Congreso “Nueva Cocina Argentina”. Arismendi se ha instalado en Tafí del Valle, o mejor dicho, en el maravilloso Valle de Tafí, a 2000 metros de altitud, 126 kilómetros al oeste de la capital tucumana, con un restorán y una escuela de cocina.
Toray participó del Concurso de Cocina Fusión realizado en San Fernando del Valle de Catamarca, en agosto de este año, donde presentó un postre descriptivo de su pago, al que llamó Suspiro de mi tierra, y el mismo fue seleccionado. El mismo lleva queso de cabra, una salsa caliente de vino, por el sol que recibe el intenso sol calchaquí, aromatizado con jarilla, una hierba aromática de su región, antiséptica y reductora de grasas. Todo se integra a una masa redonda de alfajor o masita a base de harina de maíz capia y una mousse de dulce de leche casero, hecho con leche de vaca.
En la panadería de Doña Blanca se elaboran y ofrecen todas las exquisiteces de la repostería tradicional catamarqueña desde hace unos 25 años, donde todo es casero, con productos de la propia finca y cocinado en hornos de barro: Masitas de dulce de leche, Capias (que son como alfajorcitos de masa de harina de maíz capia, rellenos de dulce de leche), Gaznates, Quesadillas, Rosquetes, Colaciones, Empanadillas con dulce de cayote, Nueces Confitadas, cubiertos con merengue, más panes caseros, vino patero y vino mistela elaborados en la finca.
En ese ambiente de fuegos y calor de hogar, donde los abuelos son los maestros de la vida y son escuchados y reverenciados, donde se mama el amor a la tierra de uno, se crió sanamente Toray, arropado entre arropes de uva y viendo amasar la vida todas las mañanas a su abuela Blanca. Él desea fervientemente continuar ese legado, agasajando a su gente desde la cocina y desde una peña, que es sinónimo de abrazo comunitario, de canto con memoria, de identidades y alegría. Para los veranos, que llega el turismo, se asienta en su casa, la de sus abuelos, para atender su restorán al aire libre de lunes a viernes, sólo por las noches, y armar peñas folklóricas los sábados y domingos a la noche.

Nos espera a todos con estos platos: Asado a la llama, Sandwiches de pan saborizado con tinta de calamar, Hamburguesas santamarianas, Horneados de cerdo a la barbacoa, Empanadas de quinoa y carne vacuna o de pollo, Ratatouille, Cerveza artesanal de su autoría, de marca “TU MAMA”. Locro mote a base de maíz capia, Arroz con leche y miel de caña, y muchos más platos que va innovando según las estaciones del año para hacer feliz a la gente, nos dice.
Pero Toray tiene un sueño incumplido, que es el de reencontrar a su padre, que supone viviendo en Ezeiza, y al que no le quiere pedir nada, solo un abrazo de padre, una mirada, una charla de amigos. Y como estas notas suelen dar vueltas por el aire sin saber en qué ojos caerán, me expresó su deseo. Ojalá se le cumpliera pronto.
Toray eligió despedirnos con una canción que es un himno del lugar, de Jorge Daniel Lagoria, por Los Calcha´s , “Embajador de mi tierra”, dedicado a nuestra común amiga Olguita Balderrama, de Santa María, que nos contactó, a su amigo y maestro, el Chef Álvaro Arismendi, y otro deseo más: de que este grupo folklórico santamariano se vuelva a juntar, y él ofrece su peña restorán para ese regreso al canto popular.
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]]>La entrada Guadalupe Saadi: “Pronto habrá frigoríficos que nos permitan introducir la carne de llama en el mercado” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Con la carne tenemos una limitante, que es la de poder faenarla de modo oficial, pero pronto habrá frigoríficos que nos permitan introducir la carne de llama en el mercado”, explicó a Bichos de Campo Guadalupe Saadi, que trabaja como veterinaria del departamento de Comunidades de Altura, dependiente de la Dirección provincial de Ganadería de Catamarca.

A diferencia de las otras carnes disponibles en el mercado, Saadi explicó que “la carne de llama es magra, no tiene grasa, es 100% proteica, y por eso, más allá de introducir su consumo, queremos destacar sus bondades”.
Escuchá el reportaje completo a Guadalupe Saadi:
“Desde la dirección que integro ya hicimos pruebas piloto para faena y producción de chacinados. Se pasaron las pruebas bromatológicas, pero nos falta un paso para introducirla al mercado y es en lo que estamos trabajando”.
La Llama, un animal andino cuyo origen se remonta a más de 5000 años, fue siempre el principal animal de carga y alimento de los pueblos originarios. En Jujuy se carne ya se aporvecha comercialmente desde hace algún tiempo. En Catamarca falta la habilitación de establecimietnos de faena. Una primera faena comercial, a modo experimental, se realizó en junio de 2016, con seis animales engordados en el Campo Experimental que la Dirección Provincial de Ganadería posee en La Viñita. La faena se realizó en el frigorífico de Chumbicha.
Saadi comentó que “llevamos adelante cuatro ferias anuales de camélidos en Antofagasta de la Sierra, Laguna Blanca, Santa María y Fiambala, que son los cuatro departamentos productores de camélidos en Catamarca, y allí intercambiamos conocimientos con ellos, les damos pautas de cría y de selección de sus reproductores, para que puedan mejorar la genética y calidad de sus rebaños”.
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]]>La entrada Una cabaña de llamas para ayudar a los productores de la Puna catamarqueña se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La función (de esta cabaña) no es sólo participar en muestras como la Ganadera de Palermo sino también brindar servicios a los productores de la puna catamarqueña. Por ejemplo, ayudarlos en la mejora genética”, explicó a Bichos de Campo Rosendo López, director de Ganadería de Catamarca.
La provincia cuenta con una gran población de estos animales. Según el médico veterinario, “el número es grande y se calcula que hay más de 10.000 llamas”. Los productores utilizan los animales para tres destinos: el cuero, la fibra y la carne.
“Si bien el consumo de la carne de llama comenzó a posicionarse hace poco en Argentina, hace rato que en la provincia se come esta carne”, dijo López.
Escuchá el reportaje completo a Rosendo López:
La ayuda del gobierno de Catamarca a los ganaderos de la puna no se limita a la genética sino que se extiende a la comercialización y “al fomento de la sanidad de los animales, brindando campañas de vacunación”.

El perfil de quien cría llamas en la provincia es el de un pequeño productor que se dedica además a la cría de cabras y ovejas, y que apela mucho al trueque. Por ejemplo, cambia otros alimentos por carne de llama. “Yo pasé de vivir de Mar del Plata a Catamarca, y acá la realidad es totalmente diferente. Si uno les suelta la mano, tienden a desaparecer o a permanecer en el mismo lugar, cuando la idea es que estos productores evolucionen”, comentó el veterinario.
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