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La entrada En Daireaux, los Rodríguez realizan aplicaciones aéreas certificadas y hasta montaron un centro de acopio de envases vacíos de fitosanitarios se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Ripa era un tipo muy visionario y buena persona, porque daba trabajo a quienes apreciaba. Un día me ofreció un avión y lo traje para Daireaux, de donde soy nativo, y desde ahí empecé a aplicar”, dice Rodríguez a Bichos de Campo.
Su carrera autónoma en las aplicaciones aéreas comenzó primero con el nombre de Fumigaciones Rodríguez, y luego pasaron a llamarse Ayres del Sur, empresa en la cual trabaja junto a su hijo Alfonso.
Para hablar de una trazabilidad correcta del trabajo, Rodríguez considera que lo primero que se debe hacer es la solicitud de trabajo, la cual debe hacerse de modo personal, telefónica o vía mail. “Yo completo la solicitud, el acta de trabajo que depende del Ministerio de Desarrollo Agrario (de la provincia de Buenos Aires) y dejo sin escribir la parte de meteorología, ya que la misma se completa en el momento de hacer el trabajo”, describe.

“Previo a eso, el cliente debe traerme los agroquímicos, los mejoradores de aplicación, llámense coadyuvantes, antideriva y antievaporantes y la receta agronómica. Entonces, en base a lo que dice esa receta, hago la aplicación; lo mismo que un enfermero, en base a lo que le dice la receta de un médico, coloca, por ejemplo, una inyección”, completa Rodríguez.
Mirá la entrevista completa a Herminio Rodríguez:
Ahora bien, ¿Todos trabajan como él? ¿No hay flaquezas? “Yo creo que son muchos más los que trabajan así que los que no lo hacen. Lo que pasa que los que tienen más prensa son los que hacen mal las cosas. Yo pienso que en esto el ejemplo debe venir de arriba; si un pueblo es culto es porque los de arriba que nos gobiernan también lo son. Ahora, si los que nos gobiernan son cultos pero no practican la cultura, pasan las cosas que pasan”, resume Herminio.
Su hijo Alfonso recuerda que el negocio de su padre era más amplio antes. “Cuando empezó a crecer en estructura, hasta 1990, mi padre incorporó más aviones, más tecnología, más personal- llegamos a tener 80 empleados, 14 pulverizadoras, 2 fertilizadoras, 5 aviones y sucursales hasta en Entre Ríos- e incluso sumó maquinas terrestres que en ese momento eran una novedad, y además tampoco había muchos prestadores de servicio que hicieran ese trabajo”, relata.

Pero hoy llegan a la actualidad con un regreso sólo a lo que fue su primer amor: los aviones. “Hoy tenemos más estabilidad pero decidimos hacer una vuelta a las raíces y prestar solo el servicio de aplicaciones aéreas”.
Sin embargo, Alfonso manifiesta que hace poco incorporaron un negocio nuevo: comenzaron a fabricar Centros de Acopio Transitorio (CAT) de envases vacíos de fitosanitarios. “En nuestro predio tenemos el CAT regional del partido de Daireaux, el cual fue hecho por nosotros, con recursos propios y el mismo está habilitado por la OPDS (Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible)”, remarca.
Mirá la entrevista completa a Alfonso Rodríguez:
Alfonso destaca “la responsabilidad y capacitación que hay detrás de empresas como la nuestra. Yo vivo acá, mi familia trabaja conmigo, yo traigo a mis hijos acá y de hecho podrás ver que es un ambiente totalmente sano”.
Ayres del Sur, la empresa de aplicaciones aéreas de los Rodríguez, es una de las pocas que en el año 2001 decidieron certificar de modo voluntario sus prácticas aéreas. “Esta certificación, que es la 14.130, en la parte tercera de Buenas Prácticas Aéreas está enfocada en lo que hacemos nosotros, entonces es una forma de decir que hay un ente regulador atrás mío, que es el IRAM, y que sostiene que yo estoy certificado porque cumplo con un montón de puntos (exigencias)”, sostiene.
Entre los ítems comprendidos en la certificación se incluyen la seguridad laboral, uso de elementos de protección personal, uso de fitosanitarios, calibración y uso del avión, relación con la comunidad y tratamiento de residuos.
“Hay un largo recorrido por delante, ya que hay muchas empresas que quizás no quieran iniciar sus trámites de certificación porque piensan que si su estructura es más chica no podrán hacerlo, pero esto no tiene que ver con una cuestión de estructura, sino con todo un procedimiento que debe hacerse con el fin de demostrar, en definitiva, que el trabajo que estás haciendo es seguro”, concluye Alfonso.
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]]>La entrada Para que no les corten las alas, la empresa AeroTrab comenzó a certificar sus aeroaplicaciones bajo las normas de IRAM se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los dos pilotos lucen apasionados y defienden su actividad en el último programa de TV de Bichos de Campo, convencidos y seguros de que hacen las cosas de modo correcto. De hecho hasta piden más controles sobre ellos y castigos para quienes puedan llegar a incurrir en malas prácticas, como en cualquier otra actividad. No quieren que les corten las alas.

Tras abrir las puertas de su hangar a Bichos de Campo, mostraron de primera mano cómo trabajan los aeroaplicadores como modo de desmitificar los miedos sociales que existen en torno a esta actividad.
¿Pero hacen bien las cosas es solo para la foto? Es cuestión de creer en IRAM, la famosa certificadora a la que decidió acudir la empresa AeroTrab SRL. para obtener ese sello que demuestra que los procesos se hacen como corresponde, para minimizar riesgos.
“Lo que mas nos interesa es la comunidad con la que queremos tener una buena relación y decirles ´che, estamos haciendo las cosas bien´”, resalta Nazarena en diálogo con Bichos de Campo.
Ciertamente las aplicaciones aéreas están seriamente cuestionadas por la sociedad y en algunos territorios los políticos hasta han decidido prohibirlas sin conocer a fondo cuál es su utilidad para la producción agrícola. Son muchas, como poder realizar una aplicación de agroquímicos ante un ataque de alguna plaga, cuando no pueden llegar al lugar los equipos terrestres. O aplicar semillas desde el cielo. O directamente fertilizar.
Los dos pilotos de Aerotrab SRL afirman que, bien hecho todo, los peligros son mínimos.
“Certificar IRAM implica llamar a un tercer integrante de la cadena, alguien neutro que certifica que llevamos a cabo las Buenas Prácticas Agrícolas que se basan en tener la documentación al día, en seguridad e higiene, en calibración del equipo, en cuidar el ambiente, en hacer el triple lavado y el depósito de envases vacíos y en tener gestión y organización del trabajo”, describe Nazarena.
Mirá el reportaje completo a Miguel Nazarena:
La pasión de los aviones fue heredada de parte de los padres en ambos pilotos. En el caso de Nazarena, su padre fue aeroaplicador e inauguró la empresa en Baradero en 1972, pero cuando decidió abandonar la actividad en 2015 Nazarena se asoció a Eceizabarrena y se llevó la empresa familiar a Carlos Casares, en donde su colega ya volaba para una empresa.
“Siempre recuerdo a mi viejo piloto; él me llevaba a volar desde muy chico y ya cuando tuve edad suficiente, hice el curso y siempre seguí por este camino”, rememora Eceizabarrena, quien está en el rubro de la aeroaplicación desde hace 17 años, aunque vuela desde más tiempo atrás.
Tanto Nazarena como Eceizabarrena están convencidos de que la actividad está demonizada injustamente por la sociedad urbana. “Tenemos el ojo puesto y el pie encima y entonces uno tiene que tratar de demostrar que lo que hace no está mal”, cuenta Eceizabarrena.
“A mi me toca muy de cerca porque me crie entre aviones y nunca tuvimos un problema. Mi papá siempre fue respetuoso de la comunidad y nunca recibimos una sola denuncia. Pero reconozco que desde el sector se hicieron muchas macanas y que recién hoy está un poco más profesionalizado”, dice Nazarena.
Las macanas se hicieron arriba en el cielo, pero ciertamente también abajo en la tierra. El tema es que siempre impacta más ver la foto de un avión que la de un equipo terrestre. “De hecho, cuando hablan de glifosato ponen la foto de un avión en cualquier medio de prensa. Pero la realidad es que para nosotros (ese famoso herbicida) representa solo el 3% del volumen de aplicación”, relata Nazarena.
El piloto explicó que por lo general utilizan fungicidas en estadios altos del cultivo, que se aplican en predios donde se busca evitar compactar el suelo con un equipo terrestre. “Nosotros no aplicamos productos banda roja, sino que empleamos productos banda azul, banda verde y alguno banda amarilla”, precisó.
“Molesta la generalización; hay gente que hará las cosas mal y tendrá que pagar por ello, pero no todos hacemos las cosas mal”, remarca Nazarena.
¿Y qué significa hacer bien las cosas? En principio, que no se aplican agroquímicos que no hayan sido recetados previamente por un agrónomo responsable, y que tampoco se sale a volar si las condiciones climáticas no son las adecuadas para hacer estas aplicaciones, sobre todo lo que respecta a velocidad del viento.
Mirá la entrevista completa a Juan Eceizabarrena:
Por otra parte, es necesario tener las instalaciones adecuadas y el avión matriculado -en su caso es un preciosos Cessna- con las verificaciones técnicas al día. Por otra parte, Nazarena y Eceizabarrena son pilotos profesionales que debieron hacer muchas horas de vuelo para conseguir su habilitación profesional.
En efecto, ambos cuentan con una licencia otorgada por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) la cual se renueva todos los años con un examen psicofísico y también tienen una habilitación otorgada por el Ministerio de Agroindustria, la cual también se renueva todos los años.
Si están dadas las condiciones climáticas, es decir que si no hay prácticamente nada de viento o el viento no sobrepasa los 30 kilómetros por hora de velocidad, Nazarena y Eceizabarrena diseñan y trazan el plan de vuelo encomendado por el cliente. Luego, en la fajina, el vuelo se puede seguir por celular y además queda todo queda registrado en la computadora.
¿Y qué hacen si hay una escuela o un arroyo? Los socios de AeroTrab SRL diseñan los vuelos con toda esa información previa, avisan antes y no abren las boquillas sobre puntos sensibles.
“No hay negocio en tirar agroquímicos sobre una escuela. Está ya mal visto que un avión pase por una escuela. Hay que cuidarse de esa imagen pero también pienso que el mejor camino es enseñar y mostrar a esa gente que no todo es como piensan, y que mucha gente hacemos las cosas bien y bajo normas y protocolos”, dijo Eceizabarrena.
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