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certificadoras – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Wed, 20 Oct 2021 21:05:22 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png certificadoras – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Pedro Landa fue pionero de los “orgánicos” y ahora insiste: “Hay que producir alimentos que sean parte de nuestra salud y no generadores de nuestras enfermedades” http://wi631525.ferozo.com/pedro-landa-fue-pionero-de-los-organicos-y-ahora-insiste-hay-que-producir-alimentos-que-sean-parte-de-nuestra-salud-y-no-generadores-de-nuestras-enfermedades/ Wed, 20 Oct 2021 14:36:58 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=83369 Hoy es bien sabido que la demanda de productos orgánicos crece y el interés por el tema también. Por eso en Bichos de Campo pensamos en entrevistar a un especialista, Pedro Landa, ingeniero agrónomo, uno de los pioneros del movimiento orgánico argentino y director técnico de la certificadora OIA.  Lo primero que nos dice es […]

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Hoy es bien sabido que la demanda de productos orgánicos crece y el interés por el tema también. Por eso en Bichos de Campo pensamos en entrevistar a un especialista, Pedro Landa, ingeniero agrónomo, uno de los pioneros del movimiento orgánico argentino y director técnico de la certificadora OIA. 

Lo primero que nos dice es que los productos orgánicos han sido tomados por el consumidor como una necesidad para su salud y que la pandemia fortaleció esta idea. “El consumidor empezó a pensar que tenía que comer sano y cuidar el ambiente e identificó a todos los productos que podían satisfacerlo. Y los productos orgánicos cumplieron con ese requisito, además de brindarle más seguridad al estar certificados”, resume. 

-Hay una suerte de reclamo hacia los consumidores para que no se dejen llevar tanto por la vista, es decir, comprender que una fruta orgánica puede no ser “perfecta” pero que igual es buena. ¿Qué opina?

-Ese cambio de paradigma ocurrió en los inicios de lo orgánico pero luego se fue olvidando, porque el mismo mercado pidió mejorar la calidad visual. Hoy está volviendo esa tendencia y el consumidor está ponderando más la condición de producto, es decir el orgánico como sinónimo de sanidad e inocuidad sin uso de productos químicos ni transgénicos, cuidando de los recursos. Es importante considerar que en las cadenas largas de suministro el vínculo productor-consumidor tiene intermediarios y estos son quienes muchas veces interpretan los deseos del consumidor y los convierten en demandas hacia el productor. De todos modos debemos tener en cuenta que el consumidor en las ciudades suele estar lejos de la producción y no conocer del tema. Por eso cree que algo perfecto a la vista es mejor, mientras que quienes más conocimiento tienen saben que lo más valioso generalmente es lo que no se ve.

-Usted sostiene que en el largo plazo es más rentable ser orgánico. ¿Nos puede dar más detalles? 

-En el largo plazo la producción orgánica es más estable y presenta menos variaciones que la convencional. Pero claro, no es un negocio instantáneo. Implica una inversión, principalmente para los productores primarios, de acomodar y entender su sistema productivo afianzado con el ambiente que lo rodea y que debe acompañar desde la prevención y no solo desde el control. Por eso se trata de manejo integrado y no de insumos; es lo que se llama la economía del conocimiento, lo cual lleva tiempo. 

-¿Por qué cree que aun hoy hay tanta resistencia a dejar de usar agroquímicos por parte de un sector productivo? 

-Es un cambio de paradigma mental. Para un productor o un profesional que viene produciendo con agroquímicos desde hace años el cambio es muy fuerte, genera miedos e inseguridades. Sobre todo cuando se sabe que los primeros cambios implican una aprendizaje con riesgo de altos costos y potenciales pérdidas puntuales. Como en todo proceso de aprendizaje se debe empezar de a poco, ya que es aprender a producir de nuevo. Lleva tiempo entender el lugar donde estamos, qué tipo de suelo tenemos, cuáles son sus necesidades y cómo puedo satisfacerlas sin contaminar. Lo orgánico tiene que ver con quien lo maneja y por eso los sistemas productivos bien manejados perduran en el tiempo sin problemas, y cada vez con mejores resultados productivos sin poner en riesgo los recursos naturales, la flora y la fauna.

Al final, la agricultura orgánica y la siembra directa resultaron ser primas hermanas

-¿Está probado que lo orgánico es más sano que lo producido con agroquímicos?

-Sí. Hay muchos trabajos científicos que comprueban la calidad nutritiva, antioxidante, etc.  Pero es importante aclarar que un producto orgánico puede tener, también, una mala calidad como cualquier otro. Con respecto al uso de agroquímicos, también se debe entender que su fabricación requiere mucha energía que contribuye más al calentamiento global que lo que se adjudica, por ejemplo, a las producciones ganaderas a pasto.

-¿Además de la certificación, hay alguna otra diferencia entre agroecológico y orgánico?

-La agroecología es una ciencia y es la base de la agricultura orgánica. Ahora bien, la agroecología como movimiento social-productivo puede ser algo muy diferente de la agricultura orgánica, ya que no posee controles en línea con lo requerido por los mercados. Los objetivos de base son los mismos pero a la vez tienen muchas diferencias discursivas y políticas. En este punto es muy importante no confundir al consumidor, ya que la agricultura orgánica da garantías de su calidad por medio de normas y sistemas de control oficiales. En estos, entre muchas otras prácticas de respeto medioambiental y social, no se permite el uso de productos de síntesis química.

-¿Puede darnos una idea de cuánto vale certificar orgánico y cómo es el proceso?

-Un proceso de certificación orgánico como se pensó en Argentina hace ya más de 30 años, es un sistema inclusivo a todos los productores y empresas, principalmente porque acompaña al desarrollo de los productores en los años de conversión hacia lo orgánico. Luego recién cuando empiezan a comercializar, sus aportes se incrementan. Un parámetro es que la certificación orgánica corresponde al 0.2% del costo del producto en los primeros años de conversión y que luego al comercializar puede llegar como máximo al 1,5% del precio del producto que se venda como orgánico. 

-La producción orgánica, ¿tiene en cuenta puntos como el precio justo o el bienestar animal?

-Sí, porque implica una filosofía socialmente justa, por ello un producto orgánico siempre vale un poco más que un producto convencional: se considera que el productor y la empresa que han hecho los esfuerzos en obtener esos productos cuidando el planeta, deben recibir una retribución a cambio. Y los consumidores que valoran lo orgánico deciden pagarlo. Por otro lado, las normas orgánicas lo primero que ponderan es el cumplimiento de todas las obligaciones como debería cumplir cualquier productor, pero como los productores orgánicos son controlados, siempre son los más exigidos y los que más cumplen. Dentro de esos cumplimientos están las BPA, las BPM y el bienestar animal.

-En lo personal, ¿cómo fue su entrada al mundo orgánico? 

-Como muchos, se lo debo al ingeniero Jorge Molina, quien en la década del 70 en su catedra de Agricultura General en FAUBA enseñaba a producir sin insumos de síntesis química. El origen de todos los productores es la producción orgánica; luego las ´soluciones mágicas` que ofreció la producción convencional ha generado que muchos se involucren sin considerar las reales consecuencias de los sistemas productivos como se manejan hoy. Es más, se dejó de investigar hasta que se hicieron tan evidentes las consecuencias negativas de los modelos productivos actuales que llevó a buscar productos biológicos y producciones sostenibles.

-¿Cómo ve el futuro cercano?

-Se requieren medidas inmediatas para frenar el avance de la degradación ambiental debido al impacto negativo de nuestra manera de gestionar la producción y el ambiente; en ese contexto estamos frente a un cambio del sistema alimentario que se acelera a medida que se descubren las consecuencias negativas para la salud. 

-¿Qué se puede hacer?

-La respuesta a esta situación está cada vez más del lado de una gestión productiva diferente y de alimentos que sean parte de nuestra salud y no generadores de nuestras enfermedades.

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“Orgánico” no es lo mismo que “agroecológico”: Los productores aclaran ante el fuerte incremento de la demanda http://wi631525.ferozo.com/organico-no-es-lo-mismo-que-agroecologico-los-productores-aclaran-ante-el-fuerte-incremento-de-la-demanda/ http://wi631525.ferozo.com/organico-no-es-lo-mismo-que-agroecologico-los-productores-aclaran-ante-el-fuerte-incremento-de-la-demanda/#comments Mon, 13 Apr 2020 17:29:01 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=37679 En tiempos de cuarentena por el Coronavirus está creciendo fuerte el delivery de bolsones de verduras y frutas “agroecológicas” u “orgánicas”. Esta movida hacia una alimentación “sana” y “sostenible”, como aseguran los que la impulsan, viene tomando mayor dimensión a escala mundial. Pero ni aquí ni allá todos los consumidores distinguen las diferencias entre uno […]

La entrada “Orgánico” no es lo mismo que “agroecológico”: Los productores aclaran ante el fuerte incremento de la demanda se publicó primero en Bichos de Campo.

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En tiempos de cuarentena por el Coronavirus está creciendo fuerte el delivery de bolsones de verduras y frutas “agroecológicas” u “orgánicas”. Esta movida hacia una alimentación “sana” y “sostenible”, como aseguran los que la impulsan, viene tomando mayor dimensión a escala mundial. Pero ni aquí ni allá todos los consumidores distinguen las diferencias entre uno y otro tipo de producción. Más allá de que ambas persiguen el mismo fin, una agricultura sustentable que aporte alimentos sanos, técnicamente no son lo mismo. Por eso el costo a pagar por una o por otra también es diferente.

¿Y por qué son diferentes si ambas pregonan producir sin utilizar transgénicos ni agroquímicos? La gran diferencia es que la producción “orgánica” cuenta con procesos de certificación, nacionales e internacionales, que garantizan el origen y la trazabilidad del producto que llega a manos del consumidor. Desde que se sancionó una ley específica a mediados de los años 90, el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) actúa habilitando a una serie de empresas certificadoras que son las que se ocupan de verificar el cumplimiento de la norma de producción orgánica que corresponda, según el mercado de destino de dicho producto.

Gabrile Berardinelli es el presidente de la Cámara Argentina de Certificadoras, que agrupa justamente a las firmas especializadas en dar certezas al consumidor de lo que está comprando. Hace un tiempo explicó a Bichos de Campo en qué consiste esa tarea y cómo se integra ese sector. Esta es la entrevista:

La producción denominada “agroecológica”, en cambio, no cuenta con procesos de certificación oficializados, aunque también recorre procesos productivos amigables con el ambiente y la salud de las personas, e incorpora un enfoque que considera al objeto social por sobre el negocio agropecuario, basándose en la Economía Social, el asociativismo y el trabajo cooperativo. Básicamente aquí el consumidor debe elegir entre creer o no creer en quien la vende dicho alimento, porque no hay otra manera de dar certezas. Solo hay un intento de certificación muy preliminar llevado a cabo por la Facultad de Agronomía de la UBA del cual también informamos en su momento.

Ver ¿Qué es el Bolsón Soberano? Un proyecto de la Facultad de Agronomía para introducir a los pequeños productores en la agroecología

Como sea, ambas técnicas productivas surgen para dar respuesta a nichos de mercado que demandan, cada vez más productos con cualidades diferenciadas, y que provengan de productores que hacen frente a la degradación de los recursos naturales y a la intensificación del cambio climático que presiona sobre el suelo, el agua y los bosques. Las diferencias están en el certificado.

Según Ricardo Parra, presidente del Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO), “hay tres tipos de producciones diferentes entre sí: la convencional, la agroecológica, y la orgánica, en cuyo último caso hay más controles, determinados tipos de cuidado exigidos en una ley, con certificados transaccionales que hacen que sea una producción confiable para el consumidor”, explicó a Bichos de Campo.

Parra recordó que “la producción orgánica se encuadra dentro de la ley 25.127 que indica qué se puede hacer y qué no. Se habla principalmente de cuidar la trazabilidad de punta a punta, lo que hace que los controles sean súper rígidos, que el establecimiento donde se produce tenga que cumplir con requerimientos del Senasa, que es el ente de control a través de cuatro certificadoras”.

Es así que un productor orgánico recibe auditorías semestrales, y obtiene un producto orgánico siempre y cuando tenga un certificado transaccional. “Se suele decir que la certificación es cara, pero en realidad lo caro es todo el proceso. Si yo no tengo una sala habilitada de acuerdo a lo que pide Senasa, yo no puedo certificar”, remarcó Parra.

El productor consideró que el coronavirus inclinó aún más la balanza por el consumo de productos orgánicos y agroecológicos. “La parte positiva de esta pandemia es que la gente se queda en su casa en general, guarda la cuarentena, hace home office, y eso hizo que eventualmente creciera el consumo de productos orgánicos, no sólo en delivery sino en tiendas de proximidad, que es donde más fuerte está arraigado el corazón del orgánico”.

Mirá el reportaje que le hicimos a Ricardo Parra en 2018:

El productor orgánico no es millonario ni nada que se le parezca, según el presidente del MAPO. “Es un pequeño productor, con la característica de que exporta mucha de su producción por la demanda externa. Somos por lo general, familias que buscamos también lo que los agroecológicos buscan, el asociativismo. Somos 1.700 los productores orgánicos argentinos, y el MAPO en este sentido, es una especie de paragüas para ellos. De modo que la parte social también funciona fuerte acá”, enfatizó.

“Toda nuestra producción está controlada y nuestro crecimiento es en dos cifras, tanto en productores como mercado interno y externo. A nosotros nos crece el mercado a partir de un consumidor más consciente, y eso excede a esta pandemia”, relató. Para Parra “es el consumidor el que elige qué tipo de productos quiere consumir, y el productor el tipo de producción que quiere realizar. Hay que defender lo que uno hace de modo correcto, sin confundir. Hay que darle la información correcta a la gente”.

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Aapresid quiere comenzar a certificar el algodón argentino bajo el protocolo de la "Better Cotton Initiative" http://wi631525.ferozo.com/aapresid-quiere-comenzar-a-certificar-el-algodon-argentino-bajo-el-protocolo-de-la-better-cotton-initiative/ Mon, 23 Dec 2019 15:43:46 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=31757 Vamos a dar vuelta la gacetilla de prensa que envió Aapresid (la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa). Recién al final de la misma se describe algo que -a nuestro juicio- debiera estar en el principio del texto de difusión. Dice este párrafo que “en la Argentina, la producción algodonera enfrenta desafíos que incluyen […]

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Vamos a dar vuelta la gacetilla de prensa que envió Aapresid (la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa). Recién al final de la misma se describe algo que -a nuestro juicio- debiera estar en el principio del texto de difusión. Dice este párrafo que “en la Argentina, la producción algodonera enfrenta desafíos que incluyen la marginalidad geográfica, los problemas climáticos y ambientales, la inestabilidad política, la legislación, la educación y los niveles de pobreza”.

¿Se imaginan si además se descubriera que los toallitas femeninas producidas con algodón argentino tienen restos de agroquímicos o provienen de un transgénico prohibido?

Ahora sí a la gacetilla, que informa en concreto que Aapresid (que en los últimos años se ha volcado a certificar la agricultura bien realizada) ha iniciado un proceso para adquirir la licencia BCI a nivel país. ¿Qué es? Better Cotton Initiative “es el programa de sustentabilidad de algodón más grande del mundo”, contó la entidad.

A ver… aunque nuestra producción algodonera tiene múltiples problemas que parecen mucho más urgentes, cierto es que hay una demanda creciente de los consumidores para saber cómo se han producido las cosas que comen y consumen. “La industria textil no quiere quedar afuera, y en ese camino, pone la mira en el sector algodonero. El algodón se usa en el 40% de los textiles mundiales y fue el blanco de recientes reclamos sociales, entre los que se destacan publicaciones alegando restos de químicos en dispositivos femeninos en Estados Unidos y Europa. Pero además, el cultivo que sustenta a más de 300 millones de agricultores en 80 países es vulnerable a los desafíos del cambio climático, como la escasez de agua y la presión de plagas”, explicó la gacetilla.

En este marco se da el acercamiento de Aapresid a BCI. El acuerdo “permitiría comenzar la implementación del estándar a nivel local y la capacitación a productores para hacer frente a las distintas problemáticas. Pero para esto, Aapresid necesitará del apoyo de todo el sector, desde los productores hasta la industria, pasando por la articulación público-privada y referentes técnicos”, se aclaró.

BCI es una iniciativa que brinda capacitación sobre prácticas agrícolas sustentables a más de 2 millones de productores de 21 países. Compuesto por más de 1.400 miembros de la cadena textil, entre minoristas, proveedores y fabricantes, organizaciones de productores y de la sociedad civil, BCI ya cuenta con el respaldo de gigantes como Adidas, Levi Strauss, IKEA, H&M, entre otras marcas.

En la campaña 2017/18, los productores certificados BCI produjeron más de 5 millones de toneladas de algodón “Better Cotton” en 5,3 millones de hectáreas. Este volumen representa el 19% del algodón que se cultiva a nivel mundial. Ahora se apunta a crecer al 30% del mercado, certificando aproximadamente 8,2 millones de toneladas en 2020.

En este sistema, cada fardo BCI cosechado es identificado, y cada kilogramo equivale a 1 crédito BCI. “Dichos créditos serán requeridos por los actores de la cadena que quieran suministrar algodón certificado para, por ejemplo, confeccionar una prenda. Así, es la compra y venta de créditos la forma en que las marcas aseguran el apoyo a la producción de algodón sustentable, independientemente del destino final del algodón físico”, explicó la gente de AAPRESID.

La certificación BCI propone un sistema de mejora continua apoyado en un enfoque holístico y contando con herramientas que permiten trazabilidad en los procesos de campo. La certificación cubre los tres pilares ambiental, social y económico, y tiene la particularidad de estar diseñado para asegurar el intercambio de prácticas y alentar la acción colectiva entre actores.

Si bien en Argentina el consumidor todavía no paga un “plus” por acceder a información relativa al origen del producto, son las empresas quienes traccionan la cadena hacia atrás, entendiendo el concepto de ‘costo de transacción’ como fundamental para la sustentabilidad de su negocio. Esto significa que las iniciativas de certificación sirven como apalancamiento para el correcto funcionamiento de su cadena comercial.

“Un productor que lleva adelante normas de calidad es aquel que tiene un enfoque hacia la eficiencia, la protección de su producción y recursos. En un cultivo exigente en agua e insumos como el algodón, la medición de principios activos, calidad de suelo y agua, las rotaciones, la siembra directa, la protección y capacitación a los empleados son acciones clave para una producción eficiente”, indicaron desde la Asociación, para la que “Argentina tiene la oportunidad de asumir un rol proactivo e iniciar el camino hacia la licencia como país productor de BCI”.

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Las productoras de limones cierran filas detrás de una certificadora de calidad http://wi631525.ferozo.com/las-productoras-de-limones-cierran-filas-detras-de-una-certificadora-de-calidad/ Thu, 31 Jan 2019 12:05:30 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=17762 La Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (ACNOA) se hará cargo desde esta campaña 2019 de la administración del sello de calidad “All Lemon”. De esta manera, el grueso de las empresas productoras y exportadoras de limón han cerrado filas detrás de este certificadora privada “A partir de esta nueva campaña, ACNOA administra el sello de […]

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La Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (ACNOA) se hará cargo desde esta campaña 2019 de la administración del sello de calidad “All Lemon”. De esta manera, el grueso de las empresas productoras y exportadoras de limón han cerrado filas detrás de este certificadora privada

“A partir de esta nueva campaña, ACNOA administra el sello de calidad All Lemon con el objetivo de brindar su servicio a todas las compañías exportadoras de limón que hasta la fecha no utilizaron sus beneficios y la positiva experiencia de haber controlado la calidad de exportación a Estados Unidos luego de 17 años”, indicó la entidad limonera.

“El abastecimiento de limón a todos los clientes estará cubierto con creces y el principal objetivo será cuidar al extremo la calidad de la fruta para responder a las exigencias de los diferentes mercados”, explicó Martín Carignani, presidente de ACNOA, sobre la nueva campaña exportadora que se iniciará en pocos meses. En 2018, el sector limonero logró un aumento de los volúmenes respecto de 2017. Para la campaña 2019 esperan volúmenes estables, similares a la última campaña.

El sello de calidad All Lemon es responsable desde 2010 de auditar la calidad de más del 80% del limón fresco que se exporta desde la Argentina. Para el nuevo periodo sostendrá una alta frecuencia de controles en las líneas de empaques donde se procesa la fruta. Repetirán así la experiencia de el último año, cuando inspectores realizaron visitas sorpresivas a los empaques todos los días de la semana, cada 8 horas, incluido el turno noche. “Así se lograron mejores resultados, tales como verificar y certificar el total de las cajas exportadas”, indicó la información.

“All LemonTested & Certified for Export” es un sello de calidad de origen privado que certifica la calidad de los limones de exportación. Actualmente, audita a las 17 principales empresas empacadoras, productoras y exportadoras de limones, que están concentradas en Tucumán, peor también en Salta y Jujuy.

Nació en 2009 como un sello único que avala la calidad de los limones argentinos de exportación y fue resultado de toda la experiencia obtenida en años de trabajo para desarrollar y establecer parámetros de calidad que comprometan a empresas argentinas a exportar un producto rigurosamente seleccionado.

Las empresas argentinas que actualmente audita este sistema son: Argenti Lemon, Biotuc, Cauquén, Cecilia Martínez Zuccardi, Citromax, Citrusvil, Diagonal Citrus, Early Crop, F.G.F. Trapani, Frutucuman, La Moraleja SA, Lapacho Amarillo, La Patria SRL, Latin Lemon, Ledesma, Padilla Citrus y San Miguel. .

“Es un privilegio para las empresas productoras de limón y una tranquilidad para los clientes contar con dos grandes instituciones de respaldo como son ACNOA y All Lemón”, dijo Pablo Padilla , un directivo de Padilla Citrus.

“En tiempos apremiantes como los actuales ser altamente competitivos desde la calidad es el mayor aporte que podemos hacer como empresarios alimenticios. Y nuestro limón se destaca pese a no tener muchas veces una calidad cosmética perfecta. No obstante, su alto contenido de jugo y su inocuidad son indiscutidos”, añadió Carlos Parravicini, de Argenti Lemon.

Por segundo año consecutivo, All Lemón contará el respaldo de la norma ISO 9001-2015, que es más exigente aún que la versión 2008 con la que se auditaron sus procesos de control de calidad desde el año 2014.

El último gran logro de este trabajo colectivo sucedió en 2018. Tras 17 años de negociaciones y reclamos, el limón argentino regresó a Estados Unidos, a donde fue exportado bajo incontables exigencias sanitarias y de calidad. Otro nuevo destino al que se envió limón argentino por primera vez fue a Japón.

La posibilidad de contar con un sello de calidad aceptado por la mayor parte del sector también facilitó que las empresas del sector limonero hayan tramitado con mucha mayor facilidad la obtención del sello de calidad “Alimentos Argentinos, una opción natural”, esta vez concedido por la Secretaría de Agroindustria. Ese sello oficial, además de garantizar que el producto cumple con una serie de protocolos, implica que las empresas que lo utilizan obtienen un 0,5% de reintegro por sus exportaciones.

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Facundo Soria: “Lo orgánico intenta sobrevivir frente a una agricultura con elevado y mal uso de agroquímicos” http://wi631525.ferozo.com/facundo-soria-lo-organico-intenta-sobrevivir-frente-a-una-agricultura-con-elevado-y-mal-uso-de-agroquimicos/ Mon, 30 Jul 2018 18:32:54 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=11293 Facundo Soria es el coordinador del Área de Producción Orgánica del Ministerio de Agroindustria. ¿Quién mejor que él entonces para explicar cuándo un productor puede ser considerado realmente como “orgánico”? Muchas veces los términos se utilizan mal o se adultera el rotulado. Otras tantas veces, hay términos que se consideran sinónimos -como “natural” o “agroecológico”- […]

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Facundo Soria es el coordinador del Área de Producción Orgánica del Ministerio de Agroindustria. ¿Quién mejor que él entonces para explicar cuándo un productor puede ser considerado realmente como “orgánico”? Muchas veces los términos se utilizan mal o se adultera el rotulado. Otras tantas veces, hay términos que se consideran sinónimos -como “natural” o “agroecológico”- que no necesariamente implican que ese tipo de alimentos cumplan con los protocolos exigidos para ese tipo de producción.

Para ser considerado como producto orgánico, según explicó Soria, se “debe cumplir con ciertos requisitos de producción: cuidar el suelo, tener biodiversidad, sin uso de agroquímicos, nada de transgénicos en semilla, sin contaminación, con trazabilidad, registros y documentos. Ser no es lo mismo que parecer”, enfatizó el funcionario.

Ver: En el mercado externo, el maíz orgánico llega a valer 60% más que el convencional

Las certificaciones especiales para los frutos de la agricultura orgánica surgieron en la década de los 90, como resultado de la exigencia de la demanda europea de estos alimentos ‘limpios’. En 1991 la Unión Europea (UE) reglamentó su primera normativa como bloque, ya que algunos países ya lo habían hecho antes por separado. Rápida de reflejos, la Argentina “rápidamente sacó la certificación para poder vender de forma segura”, contó Soria.

Aquí la entrevista completa con Facundo Soria:

Para el coordinador nacional no es siempre necesario certificar. Sirve para exportar, claro. “La certificación es necesaria a medida que el productor se aleja (de su mercado). Cuando se necesita garantía de lo que se adquiere, para saldar dudas. Pero en la medida que se nos acercamos, en circuitos cortos donde con productor y comprador se conocen, por ahí no es necesario”, explicó a Bichos de Campo.

En cuanto al espacio de lo orgánico en la Argentina, para Soria “ha ganado terreno e intenta sobrevivir en un contexto difícil, donde existe mucha agricultura con elevado y mal uso de agroquímicos. Pero en la medida que el consumidor demande, será quien tire de la soga para aumentar la producción orgánica”.

Argentina es el segundo país en cuanto a superficie destinada a lo orgánico. El primer puesto se lo lleva Australia, con 27 millones de hectáreas. Claro que la Patagonia es la responsable de este puesto. “Si sacamos los ovinos y toda la producción ganadera, quedan 200 mil hectáreas, que no es tanto”, reveló Soria. “Pero Argentina tiene potencialidad para hacer todos los cultivos de forma orgánica, excepto algunos tropicales…”, finalizó.

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