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La entrada Moreno trababa y Peretti destrababa: El rol de la CGE en la liberación de las DJAI se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ider Peretti, el principal colaborador empresario del funcionario K, ya terciaba por el poder en la Confederación General Económica (CGE). A esa altura, esa entidad histórica era casi una cáscara vacía, pues carecía prácticamente de empresas asociadas. De todos modos, Peretti decidió que había que emitir un comunicado apoyando la implementación de las DJAI ideadas por Moreno. “Las normas para regular las importaciones son indispensables para proteger el trabajo argentino y fortalecer el superávit fiscal”, decía ese texto.
Ver Breve biografía política de Ider Peretti, el ladero más fiel de Guillermo Moreno
A partir de allí fue un festival. Dicen los que saben que el mejor caldo para que florezcan los negocios sucios desde el sector público es que un funcionario cierre una puerta y luego le preste a un empresario amigo la llave para abrirla cada tanto. Es lo que sucedió: Moreno implementó las DJAI y su amigo Peretti transformó a la CGE en una suerte de “Secretaría de Comercio” paralela, desde la que se le pedía al propio Moreno, y a quienes lo sucedieron en su cargo, que deje pasar tal o cual importación.
Bichos de Campo ya contó en las últimas semanas que Moreno dejó el gobierno eclipsado por Axel Kicillof en noviembre de 2013, pero que Peretti duró un tiempo más al frente de esta entidad empresaria que actuaba como una suerte de gestoría, destrabando las DJAI de empresas cercanas y no tanto, así como habilitando los ROE Verde para exportar trigo y maíz, asunto del cual hablaremos más tarde.
El ruralista K fugó recién del cargo en la CGE a fines de 2015, con el cambio de Gobierno, y lo primero que hizo fue comprarse un campo en Suardi, por 1 millón de dólares. Los balances que dejó en la entidad empresaria al parecer han sido todos fraguados. Ahora enfrenta una denuncia por presunto vaciamiento de la entidad.
Lo que va a publicarse ahora es parte de una filtración de documentos de aquella “secretaría paralela”, que bastan y sobran para confirmar el rol de “intermediarios” que Peretti y su esposa, Daniela Borgogno, cumplieron por lo menos durante 2014 y 2015, hasta el cambio de gobierno. El valor de estos documentos es que se identifican con claridad (hasta con el código de cada DJAI) a muchas de las empresas que pidieron los servicios de los empresarios favoritos de Moreno. La mayoría de estas cartas apuntas a los funcionarios que reemplazaron a Moreno en la botonera de las DJAI, el secretario Augusto Costa y sus laderos por entonces, Paula Español y Ariel Langer.
“Estimado amigo y compañero Lic. Augusto Costa. Me comunico contigo para solicitarte tengas a bien considerar la liberación de las DJAI observadas de Trans Industrias Electrónicas, las cuales son de necesidad crítica para el desarrollo del proyecto encabezado por la Cooperativa de Servicios Públicos de Morteros, provincia de Córdoba. Este proyecto busca proveer, a costos muy accesibles, el servicio de televisión por cable mediante una red de fibra óptica en la localidad de Morteros, el cual es actualmente inexistente en la zona. Para estos es imperioso el ingreso de unidades decodificadoras, las cuales serán entregadas a los hogares para el correcto uso de la señal”.
De ese tenor eran siempre los pedidos firmados por Peretti y Moreno, que recibían a las empresas que querían importar algún producto en el cuarto piso del edificio de la CGE, en Rivadavia al 1115. Vale recordar que tanto el ladero de Moreno como su esposa provienen de Morteros. En tiempos de corralito importador, buscaban facilitar la importación de codificadores para el cable local.

La publicación de parte de estos documentos no implican en absoluto acusación alguna contra ninguna de las empresas mencionadas: por el momento no hay constancia de que la gestoría realizada por el ladero empresario de Moreno haya tenido retribución. En todo caso, es positiva que se conozcan algunas de las empresas que recurrieron a los favores de Peretti y Borgogno, para que la justicia pueda revisar cada caso y verificar qué sucedió con las DJAI que tramitaban. En especial porque cuando asumió Mauricio Macri y se decidió reemplazar las DJAI por otro sistema de monitoreo, el propio presidente reconoció que todo estaba bajo un manto de sospecha. Dijo el propio Macri: “Hubo que aprobar todo sin saber bien que había porque se llevaron hasta las computadoras”.
Ver: En su fuga del poder, Ider Peretti se gastó 1 millón de dólares para comprar un campo
Uno de los casos más curiosos es el de la empresa Kodak, a cuyo favor la CGE tramitó en septiembre de 2104 por la demora de las DJAI, “la cual ha alcanzado un grado insostenible”. Dice la nota dirigida por Borgogno a Paula Español que Kodak “actualmente se ve en una situación crítica dado que no puede abastecer a sus principales clientes entre los que se encuentra Casa de la Moneda”. Lo que se buscaba importar eran cintas para la industria del cine o máquinas impresoras. La buena relación era indudable: la empresa de fotografía participó luego como sponsor de la Muestra Internacional de Lechería (MIL), que el matrimonio organizaba en la propia Morteros.
Otras empresas mencionadas en la filtración de documentación de CGE son:
Muchas de estas empresas eran citadas como “socias” de la entidad que presidía Peretti y gestionaba Borgogno, su esposa, aunque en la entidad no han quedado constancias fiables de que sus aportes o cuotas sociales hayan ingresado a la contabilidad de la CGE. Es lo que ahora debería investigar la justicia federal.
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]]>La entrada A pedido de Moreno, Ider Peretti se recibió de “experto en inventar sellos de goma” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La CGE debe haber sido la única institución más o menos seria que manejó Peretti, y al parecer -según dice la denuncia- la terminó de chocar. El dirigente de la Sociedad Rural de Morteros llegó allí de la mano de su jefe político, Guillermo Moreno, y fue escalando posiciones. El 5 de diciembre de 2012 fue elegido presidente tras la renuncia indeclinable presentada por el veterano empresario Guillermo Gómez Galizia. Desde ese mismo día, puso a esa entidad al servicio del proyecto político de Cristina Kirchner y su ex secretario de Comercio.
Pero, al margen de haber fundido a la histórica CGE, una entidad que no volvió a pisar desde la derrota electoral del kirchnerismo a fines de 2015, este personaje se especializó en crear otras cámaras a la medida de las necesidades y los negocios que se proponía hacer Moreno. Es decir, a pedido de su jefe político, Peretti se convirtió en un experto en inventar sellos de goma.
Antes de ausmir en la CGE, y también a instancias del entonces secretario de Comercio, el 4 de marzo de 2011 Peretti motorizó la creación del denominado Consejo Argentino de Productores (CAP), una entidad que tuvo vida tan corta que jamás se llegó a oficializar su creación mediante los protocolos correspondientes. El ruralista cordobés fue el primero y único presidente que tuvo la CAP en su efímera vida. Suscribió el acta de fundación junto a Ricardo Bruzzese, el inventor del programa “Carne para todos”, quien de manejar un par de camiones llegó a ser propietarios de tres importantes frigoríficos del ex grupo Penta.

La CAP, si acaso funcionó alguna vez, tenía sede en el bunker de Guillermo Moreno en el Mercado Central, una corporación estatal que había sido intervenida de facto por el funcionario. Además de Peretti y Bruzzese, la comisión directiva la integraron representantes de diversos sectores que debían lidiar cotidianamente con Moreno por los precios de los alimentos, como supermercados, avícolas, feedlots, molinos, lácteas, etcétera.
El segundo gran invento de Moreno y Peretti -mucho más peligroso que el primero- fue la Cámara Argentina de Productores y Exportadores de Cereales (Capeco), que también fue creada en el Mercado de Tapiales en junio de 2012 y obtuvo la personería jurídica de la provincia de Buenos Aires en un día peronista, el 17 de octubre de ese mismo año. Luego, cuando Peretti se mudó al edificio histórico de la CGE, en Rivadavia al 1100, la CAPECO se mudaría con él.
La CAPECO fue una pieza clave para armar la “secretaría paralela” de Moreno. Nuevamente Peretti fue designado como presidente, para controlar todo. La integraron algunas cooperativas agropecuarias de importancia (como ACA y AFA) pero además varios corredores o firmas menores en el comercio de granos que -a instancias de Moreno y frente a Cristina Kirchner- habían firmado en enero de 2012 el famoso acuerdo para “incentivar las exportaciones de trigo”.

Fue ese acuerdo el que permitió fijar nuevos cupos de exportación del cereal, que actuaban deprimiendo los precios internos del productor a punto tal que los chacareros perdían hasta 50 dólares por tonelada, que quedaban en manos de los exportadores u otros intermediarios. Un año después, en 2013, la oferta de trigo cayó a mínimos históricos por culpa de esta política que permitió que varios se llenaran los bolsillos a expensas de los productores.
El objetivo declarado de la CAPECO, cuyo único y primer presidente también fue Peretti, fue distribuir los permisos de exportación de trigo y maíz (ROE Verde) que antes manejaba la ONCCA y luego desitribuía la UCESCI, un organismo directamente controlado por Moreno. Ya volveremos más adelante con la historia de este “sello de goma”. Tan trucha era la entidad, que según denunció oportunamente La Nación, Peretti cobraba las cuotas a los socios en su propia cuenta bancaria, la personal.

Con la llegada de Peretti a la histórica CGE, ya no hubo necesidad de inventar otras entidades empresarias a la medida de Guillermo Moreno: todo se podría hacer desde allí.
Una filtración de documentos de la propia CGE muestra ahora que, en sus días de gloria, el ruralista K y su jefe político habían llegado al extremo de la creatividad, pues proyectaban la fundación de múltiples cámaras empresarias, como brazos de la propia Confederación, para comenzar a operar en otros muchos rubros de la actividad económica.
Históricamente, la CGE se dividió en tres grandes ramas: la Confederación General de la Industria, la de la Producción (agrupaba a los sectores del agro); y la de Servicios. Pero esos tres compartimientos, quedaban muy chicos para los sueños de expansión de Moreno y Peretti.

Los dos socios, uno funcionario, el otro empresario, llegaron incluso a escribir las actas de fundación de otra serie de “sellos de goma” que les iban a permitir una rápida expansión: había planes para crear una entidad específica para los sectores de Energía, Minería e Hidrocarburos; para Agroindustria; para Comercio Exterior; para Comercio Interior; para las Economías Regionales; para la Frutihorticultura; para Ganadería, Lechería y Pesca; para Industria y Manufacturas; para Jóvenes Empresarios; para Servicios de Comunicación y Cultura; y hasta para Educación, Ciencia y Tecnología. Incluso en varias de esta cámaras ya se habían elegido a los directivos…
Pero luego sucedió lo impensado: Daniel Scioli perdió el ballotage frente a Mauricio Macri y el kirchnerimso se vio obligado a alejarse del poder que había manejado durante doce años. Y así quedaron truncos los planes de expansión del ex secretario de Comercio y de su fiel ladero empresario.
Planes demasiado efímeros. Como todas las cosas que se hacen solamente para sacar provecho personal.
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]]>Pero Moreno no siempre tuvo tanto poder. En noviembre de 2013, otra estrella comenzaba a brillar en el firmamento K y se le hacía demasiado difícil la convivencia con Moreno. Axel Kicillof hizo el pedido y por única vez Cristina le bajó el pulgar al principal ideólogo y ejecutor de la política económica hasta ese momento. Moreno dejó su cargo el 19 de noviembre de 2013. Su exilio del poder lo vivió cómodamente en Italia, como agregado comercial de la embajada en Roma.
Días antes de aquella renuncia, un grupo de jóvenes militantes visitó al secretario de Comercio y le hizo un extraño obsequio: un perro bulldog. Quien contó la anécdota al periodista Luis Novaresio (el episodio después fue reflejado por todos los medios) fue un empresario que participó de esa reunión y según su propio relato se emocionó mucho cuando Moreno decidió bautizar con su nombre a esa nueva mascota. El ruralista cordobés Ider Peretti, que de él se trataba, declaró: “Yo creo que son las cosas lindas que tiene la vida, las anécdotas de la vida, porque en definitiva son las cosas más lindas las más graciosas”.
Puede ser que resulte gracioso que Moreno haya decidido llamar “Ider” al perro que le habían regalado. Pero también resultó ser toda una definición de la relación que existía entre ambos. En todo ese tiempo, Peretti había sido su principal operador en el mundo de los empresarios y también su principal ladero. Como sucede con los perros, el ex secretario de Comercio reconocía esa fidelidad y le hacía a Ider un homenaje de entrecasa que orillaba lo grotesco. Pero Peretti, por entonces titular de la Confederación General Económica (CGE), se enorgullecía de ello.
¿Quién podría sentirse orgulloso si lo tratan como a un perro faldero? Por Moreno, Peretti era capaz de ceder su nombre para bautizar a un perro y de muchas otras cosas más. Es lo que debería investigar la justicia federal a partir de una denuncia penal realizada la semana pasada por el nuevo presidente de la CGE, Oscar Gentili, quien culpó a Peretti de llevar a cabo un vaciamiento de esa entidad, de fraguar los balances y de otra serie de irregularidades que habrían sido cometidas en convivencia con el poderoso funcionario K. El expediente recayó en el juzgado de Rodolfo Canicoba Corral.
¿Quién es Peretti? Mucha gente tomó nota de su existencia recién en octubre de 2010, durante el extenso y masivo velatorio de Néstor Kirchner realizado en Casa de Gobierno. Imposible saber si la escena había sido preparada o no, pero sugestivamente este hombre apareció en la transmisión oficial de tan triste acontecimiento. Delante de una Cristina de luto, frente al féretro, Peretti comenzó a decir en voz muy alta que el sector agropecuario había tenido “la mejor rentabilidad de toda su historia” durante la gestión de Néstor y que no se había rematado ni una sola hectárea. Luego de escucharlo, la presidenta viuda se acercó hasta él y se fundió en un abrazo que se transmitió por cadena nacional. “El campo está con vos, el campos está con vos”, repetía Peretti.
En realidad, para ese entonces ya habían pasado más de dos años desde que “el campo” -o al menos una parte muy importante de ese sector- se había enemistado duro y para siempre con el gobierno kirchnerista: fue luego de que en marzo de 2008 éste intentara imponer retenciones móviles a los granos, que fueron rechazadas de plano por las entidades rurales nucleadas en la Mesa de Enlace. El conflicto por la 125 fue uno de los más duros desde el retorno de la democracia. Y fue el origen de la grieta que dividió al país en dos mitades.
Peretti, quien por entonces era presidente de la Sociedad Rural de Morteros, un apacible pueblito lechero ubicado al este de la inmensa Laguna de Mar Chiquita, en Córdoba pero casi llegando al límite con Santa Fe, supo desde el vamos en que lugar debía ubicarse. Durante ese extenso conflicto, se convirtió en el único ruralista K del país. Tanta era su soledad que lo expulsaron de CARTEZ, la confederación de sociedades rurales cordobesas enrolada en CRA.
Cuenta una vieja nota del diario La Nación que, luego de aquel conflicto, fue el propio Peretti quien decidió presentarse ante Moreno, que entre sus múltiples tareas tenía la de dividir, disciplinar y castigar al frente agropecuario. “Todo el mundo hablaba de él y yo dije: quiero conocerlo. Si todo el mundo habla de él entonces este hombre debe tener algo importante”, declaró el propio Peretti a ese diario.
Lo que tenía Moreno era poder. Estaba más que claro. Y Peretti se transformó de inmediato en una herramienta de ese poder.
La relación comenzó a ser muy fluida desde enero de 2009. En ese momento, Moreno simuló salir de gira por el interior del país para hablar con productores y la primera y única reunión se la organizó Peretti en el quincho de la Sociedad Rural de Morteros. Esa noche, tras la reunión, el lugar sufrió un principio de incendio que el gobierno K inmediatamente calificó como un atentado contra el secretario de Comercio. El ex ministro del Interior, Florencio Randazzo, aseguró que “no hay dudas de que fue un atentado” y lo atribuyó a grupos de “inadaptados” opositores al Gobierno. Pero al rato la justicia puso las cosas en su justo término: una pericia determinó que se trató de un suceso “accidental” provocado por un cortocircuito.
Luego de ese incidente no hubo más giras pero sí nació una relación muy prolífica para ambos: el poderoso funcionario y su ladero empresario. Fue prolífica para Peretti, sobre todo, quien en febrero de 2016 disponía de un patrimonio de por lo menos 1 millón de dólares para adquirir un campo en la vecina localidad de Suardi. Bichos de Campo informó en exclusiva ese suceso.
Ver En su fuga del poder, Ider Peretti se gastó 1 millón de dólares para comprar un campo
Esta relación se plasma en numerosos sucesos que en esta biografía enumeraremos brevemente, pero que ampliaremos en los próximos días como parte de una demorada investigación periodística sobre este empresario clave en el entramado de poder y negocios timoneado por Guillermo Moreno:
Dos meses después de aquel episodio, con sus luces eclipsadas por un joven Kicillof que se había convertido de repente en el favorito de Cristina, Moreno recibía un perro bulldog de regalo al que bautizaba “Ider”. Luego dejaba su puesto en el gobierno.
Pero la estructura paralela que había ideado para su más fiel ladero siguió funcionando sin pausa por lo menos dos años más, hasta el cambio de gobierno a fines de 2015…
La entrada Breve biografía política de Ider Peretti, el ladero más fiel de Guillermo Moreno se publicó primero en Bichos de Campo.
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]]>Pero en la CGE no se vendían caramelos. Tampoco chocolatines. Como demostraremos en los próximos días en Bichos de Campo, allí Peretti y su esposa, Daniela Borgogno, hacían por lo menos un ostentoso tráfico de influencias. Tan grande era el intercambio de favores, que el agrupamiento empresario fundado por José Ber Gelbard en tiempos del primer peronismo se convirtió en los últimos años del kirchnerimso en una suerte de “secretaría de Comercio paralela”. A partir de esta denuncia, el asunto podría ser investigado ahora por el juez federal Rodolfo Canicoba Corral.
“Vengo a denunciar que en el año 2015 se autorizó el cierre del ejercicio económico de forma fraudulenta, puesto que dentro del ámbito de la CGE se elaboró el documento del memorial y estados contables con cierre el 31 de diciembre con severas deficiencias en lo que respecta a la documentación respaldatoria”, comienza la denuncia de Gentili. Así, el actual presidente de la CGE, que sucedió a Peretti en abril de 2016, luego del cambio de gobierno, expone con toda crudeza lo que se encontró al llegar al cargo. Dice que no halló “documento alguno que sustente los importes expuestos en los estados contables”.
Gentili reconoce que él mismo integraba aquella comisión directiva presidida por Peretti y que habría fraguado todos los balances. Pero de inmediato afirma: “Es necesario dejar en claro que los principales y absolutos responsables directos sobre el manejo de los fondos de la institución son quienes firmaron al pie en la Memoria y Estados Contables 2015”. Menciona al propio Peretti, al secretario general Néstor Lombardi, al tesorero David Selser, y al contador que los asesoraba, Roberto Fabián Medina.
“Sr. Fiscal, podrá evidenciar un manejo fraudulento de esta Confederación, y que el mismo no se podría haber llevado a cabo sin la conformación de un grupo de personas asociadas de forma ilícita con el exclusivo fin de utilizar esta entidad para encubrir dichas maniobras delictivas”, afirma la denucnia penal.
Para tomar dimensión del asunto, vale recordar que Peretti era un ignoto productor que presidia la Sociedad Rural de Morteros hasta que fue tocado por la varita magica de Guillermo Moreno. En pleno conflicto con el agro, se convirtió en el único ruralista que se declaraba kirchnerista, a punto de simular un atentado contra Moreno (la justicia demostró que el incendio de un galpón había sido accidental) en la sede de su entidad; o lanzar vivas a los gritos para Néstor Kirchner durante el masivo velorio del ex presidente.
Aunque antes habia participado de las sospechosas exportaciones de vacas lecheras a la Venezuela de Hugo Chávez, su gran premio a tanta fidelidad llegó en 2010, cuando gracias a la influencia de Moreno llegó al mando de la CGE. En los años subsiguientes, Peretti asumió la conducción de otras dos entidades creadas ad hoc por Moreno, la CAP (Confederación Argentina de Productores), que funcionaba en el Mercado Central, y la CAPECO (Cámara de Exportadores de Cereales). Esta última ocupa una parte importante de la denuncia penal, pues operaba en el mismo edificio de la CGE en la calle Rivadavia al 1100, que es considerado un monumento histórico nacional.
“Es de aclarar que esta cámara nunca formó parte como asociado de la CGE y sus negociaciones fueron rotuladas de polémicas, como consecuencia dela íntima relación entre el señor Peretti y el entonces secretario Moreno”, dice la denuncia. En rigor, por acuerdos que nunca fueron refrendados en el Boletín Oficial, CAPECO comenzó a distribuir cerca del 25% del total de los permisos de exportación o ROE Verdes para trigo y maíz, por cifras millonarias.
Este es uno de los posibles tráficos de influencias que debería investigar el juez Canicoba Corral. La administración formal de esos ROE dependía de la Secretaría de Comercio de Guillermo Moreno, pero sin que mediara resolución alguna éste le cedió parte de su administración a CAPECO, que presidía su amigo Peretti. Los ROE necesarios para exportar comenzaron a circular entre decenas de empresas sin antecedentes de exportación. En el medio agropecuario era vox pópuli que esos permisos podían llegar a costar hasta 20 dólares por tonelada.
Otra posible vía de ingresos para esta “secretaría paralela” eran las Declaraciones Juradas de Importación (DJAI), que también dependían de Moreno y la AFIP. En el cuarto piso de la CGE, la esposa de Peretti, Daniela Borgogno, recibía los pedidos de muy diversas empresas para destrabar sus importaciones, y era ella misma quien luego pedía liberar las DJAI. De estas modalidades hablaremos en los próximos días.
Por lo pronto, el actual presidente de la CGE no duda en denunciar que “un hecho concreto tendiente a los movimientos fraudulentos generados bajo el nombre de la CGE es aquel que se desarrolló entre el año 2013 y marzo de 2016, momento en que funcionó la CAPECO”.
La contabilidad paralela y desordenada de CAPECO parece ser casi tan informal como la que Gentili denuncia para la propia CGE. “La Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) y Agricultores Federados Argentinos (AFA) efectuaban ingresos y egresos dinerarios de la CGE sin ser socios de la entidad y ningún vínculo comercial que haya sido aprobado por la comisión directiva”, denuncia el empresario.
Ambas cerealeras, según relatan sus propios directivos, sufrieron una suerte de apriete por parte de Moreno y se integraron a CAPECO ya que habría sido esa la única manera que les había dejado el funcionario para acceder a los cotizados permisos de exportación de trigo y maíz. La denuncia de Gentili sugiere que, como contraprestación por estos ROE Verde, aportaban dinero en la entidad que presidía Peretti. Como siempre, sin papeles.
“Los movimientos fraudulentos generados por una asociación ilícita que se ocultaba tras el velo de la Confederación, ocasionó que esta CGE quedara en banca rota, sin poder hacer frente siquiera a los gastos mínimos indispensables de sustento para el normal desarrollo de la propia actividad”, relató Gentili, que se transformó así en uno de los pocos empresarios en señalar con nombre y apellido posibles maniobras delictivas perpetradas por Moreno cuando estaba en el poder, valiéndose de Peretti y de una entidad empresaria que en manos de este empresario dejó atrás todos los brillos que había acumulado en su historia.
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