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La entrada Se realizó la Rural de Choele Choel y los ganaderos de Río Negro pudieron volver a abrazarse luego de 755 días se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Hoy atravesamos una crisis hídrica y falta agua en los campos. Por eso compartimos la preocupación por el cierre de exportaciones de carne a China. Eso impide aliviar los campos de animales que ya cumplieron su ciclo y que el mercado local no consume”, dijo el vicegobernador rionegrino, Alejandro Palmieri, en el acto de apertura.

Los más de 80 animales subastados quedaron en unos 20 productores de la región y los valores promedio de las ventas fueron 483 mil pesos para el Hereford puro de pedigree, 454 mil pesos para los machos puros registrados, y de 162 mil pesos para las Hembras Puras registradas. En Angus, el promedio de venta se ubicó en los 580 mil pesos para el puro de pedigree, y 350 mil pesos para el Angus Puro controlado.
Luego de la entrega de premios, las ventas se iniciaron con un remate de una vaquillona donada por un productor regional para recaudar fondos para dos instituciones de Choele Choel, lo que permitió recaudar un monto superior a los 600 mil pesos que fueron aportados por más de 60 productores, cabañeros, autoridades y público en general.
Luego se remató un caballo de andar en 130 mil pesos y 2 carneros Corriedale de la cabaña local Mi Gaucho, en 35000 pesos.
“Fue muy bueno volver a vernos las caras con los productores ganaderos de la provincia. Pasaron 755 días desde la última Expo Rural de Choele Choele. Gracias por el esfuerzo de seguir produciendo. Como gobierno provincial vamos a seguir acompañando al sector para que no se detenga su crecimiento”, expresó Palmieri en su exposición.
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]]>La entrada La resurrección de la ganadería rionegrina se festejó en la Rural de Choele Choel se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Habían quedado menos de 700.000 cabezas ovinas y 400.000 bovinas” recordó el mandatario, quien agregó que “no hay en la historia de la provincia un sector que haya perdido el capital que perdió la ganadería”.

“No solo se producía la pérdida de animales, sino también la de productores que se vieron obligados a dejar la actividad”, lamentó.
Según Weretilneck, en aquel difícil contexto “la faena de bovinos era de unas 100.000 cabezas, la de ovinos de 35.000 y la producción de lana apenas superaba los 2.500.000 de kilogramos al año”, señaló.
Actualmente en la provincia hay 1,25 millones cabezas de ganado ovino y 750 mil bovinos, y la producción de lana llegó esta temporada a los 4,5 millones de kilos, según el gobierno rionegrino. La recuperación ha sido más que importante.
Mirá el discurso compelto de Alberto Weretilneck:
“Se logró recuperar el stock, mejorar la genética, incorporar nuevas áreas de sembrado, mejorar la retención, suplementación y la terminación de los animales”, afirmó Weretilneck, que se mostró orgulloso de “haber sido parte de este resurgir de la ganadería”.
Felicitaciones a los productores rionegrinos.
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]]>La entrada Crónicas robadas: Cerró la última industria y se extingue el polo tomatero del Valle Medio de Río Negro se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La industria del tomate, esa que tanta vida le dio al Valle Medio rionegrino y que generó miles de empleos en otras épocas, vivió esta semana su capítulo más duro. Cerró la última planta que quedaba en pie. Los obreros se quedaron sin trabajo y la producción tomatera sin destino.
De seis industrias grandes que supo tener esa zona de Río Negro, de a una fueron cayendo con las crisis en la Argentina y llegaron a hoy sin ninguna planta en marcha.
El cierre definitivo de la empresa tomatera que “La Campagnola”, del grupo ARCOR, tiene en Choele Choel, ya es un tema de enorme preocupación en las comunidades de Valle Medio. No sólo se perdieron los puestos de trabajo, sino también la razón de ser de una cadena importante de empresas “satélite” que dependían directa e indirectamente de la misma. A la par, el destino de la producción de tomate de todo el Valle Medio también es un problema serio.

A pesar de los insistentes llamados de “Río Negro”, no fue posible dialogar con representantes de la empresa que funciona desde hace décadas en la localidad de Choele Choel.
En los últimos días se realizaron los trabajos de carga de camiones con materia prima que se procesó en la temporada. Esa producción fue trasladada hasta la provincia de San Juan, donde la firma cuenta con otra infraestructura.
En Choele Choel, gran parte del funcionamiento de la empresa estaba paralizado desde hace casi un año, concretamente a partir de septiembre del año pasado, fecha a partir de la que fueron despidiendo paulatinamente a gran parte del personal que prestaba servicios en la planta.
Finalmente solo estaban trabajando 8 personas de la planta con relación directa y 3 de limpieza y mantenimiento de la firma, además del grupo de personas de la empresa privada que presta seguridad en el lugar.
Las primeras confirmaciones que ratificaron el cierre definitivo fueron los relevamientos y los inventarios que se estaban llevando adelante por personas que llegaron a Valle Medio semanas atrás, como preanunciando que el final que todos temían sería una realidad.
Algunos de los pocos trabajadores del lugar se mostraron preocupados por la posibilidad de perder las fuentes de trabajo, al mismo tiempo descargaron su malestar contra el gremio que los representa, al hacer caso omiso ante los planteos sobre la problemática. Algunos empleados se quejaron del constate hostigamiento y persecución interno, además del silencio de las distintas fuerzas políticas que no demostraron interés ante la grave situación que se estaba viviendo.
Para toda la zona de Valle Medio el cierre definitivo y el desguace de “La Campagnola” es una pésima noticia, ya que es la última gran empresa que estaba quedando en pie en la ciudad, no sólo del rubro productivo, sino en general.
Ver Un país de boludos: La Argentina no llega a cubrir su consumo de tomate para industria
Los datos históricos dan cuenta que los orígenes de la empresa La Campagnola se remontan a principios de 1910, año en el que Silvio y Luis Benvenuto pisaron por primera vez suelo argentino y decidieron iniciar una empresa que comercialice productos que importarían desde su Italia natal.
A mediados de la década del 30 la firma se convirtió en una empresa industrial y comercial con la apertura de su primera planta en Mar del Plata, dedicada a la elaboración de conservas de pescado. Sin embargo, la etapa de oro para la empresa llegaría a partir de los años 50, cuando logró adquirir una nueva fábrica en San Martín que le permitiría comenzar a producir conservas de vegetales, frutas y las clásicas mermeladas, la especialidad de la compañía.
En 1972, este crecimiento se profundiza con la construcción de la planta de Choele-Choel, de Río Negro, especializada en productos derivados del tomate.
Perteneciente al Grupo Arcor desde 2006, La Campagnola comercializaba más de 70 productos dentro de las categorías de mermeladas, jugos y conservas de tomates, vegetales y frutas, y empleaba a más de 2.500 personas de manera directa e indirecta.
En los últimos días concluyeron todos los sueños que nacieron y crecieron a la par de una empresa pujante que había cambiado la vida diaria de toda la zona. Con los portones con candados puestos se comenzará con el desguace del equipamiento existente en la actualidad, para el traslado a otro punto del país.
Más del 70% de la planta se encuentra paralizada desde el mes de septiembre del 2018.
La última temporada medianamente normal se concretó desde junio hasta septiembre del año 2018, cuando se cumplieron todos los procesos habituales para la elaboración de los productos con el envasado inclusive.
Este año la temporada comenzó normalmente con la reducción de 50% del personal que existía en año anterior, que trabajó hasta fines del mes de abril y nada hacía suponer que el final estaba cantado.
Durante el mes de mayo todo el movimiento se paralizó y llegaron “unas vacaciones forzadas para la totalidad de los trabajadores” y 30 días mas tarde con un número inferior al anterior, volvieron a trabajar solamente en el sector del procesamiento de la materia prima, mientras que el resto nunca volvió a ponerse en marcha.
Estos últimos meses las 8 personas restantes se dedicaron al proceso del tomate, para transformarlo en pasta, envasarlo en packs de 200 kilos, que luego fueron cargados en camiones para ser llevados hasta el norte del país.
Fue el último capítulo de una historia que fue sinónimo de trabajo para el Valle Medio. El polo tomatero dejó de existir.
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]]>La entrada Humberto Castro: “Voy a quedar en la historia por ser el primero que pudo cosechar trufas en el sur argentino” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Yo conocía la trufa sólo por su nombre. En un programa de cocina apareció alguien con una trufa negra, y noté que se estaba probando su cultivo en Buenos Aires. Eso despertó mi curiosidad. Pero como a veces las cosas pasan por algo, una vez socorrí a un ingeniero forestal al que se le rompió la camioneta en cercanías a nuestra finca. Lo socorrí, le di un desayuno y antes de volver a su ruta, me preguntó si nunca habíamos pensado con mi familia en implantar trufas, porque en agradecimiento por haberlo atendido, nos dijo que nos mandaría 2 o 3 plantitas vía Chile”, relató Castro a Bichos de Campo.
Escuchá el reportaje completo a Humberto Castro:
Castro explicó que el ingeniero forestal al cual socorrió le describió que “se trataba de árboles micorrizados, tratados con las esporas o micorrizas de trufas, los cuales se plantan y a los años producen y se venden. Son caros, y por algo se los conoce como el ´diamante negro´ de la cocina. La cuestión es que esas plantas que me mandó me incentivaron a comprar más, y como son caras, porque cuestan cerca de 22 dólares cada una, empezamos a financiar la compra con la venta de cerezas, avellanas y nueces”.
Humberto recordó que “tuvimos que poner mucha espera y hacer un trabajo muy minucioso, cuidando que el hongo recoja el bicarbonato de calcio que necesita, debido a que es originario de suelos calcáreos y zonas alpinas, a 600 metros a nivel del mar, como el norte de Italia, oeste de Francia y este de España. En Choele Choel lo estamos plantando a 170 metros a nivel del mar y a orillas de una laguna. Muchos factores que podían hacer que el resultado no fuera positivo”.
Pero finalmente triunfó la familia Castro. A pesar de eso, el productor remarcó: “En la vida siempre hay que tener dos opciones. La opción A era que salieran trufas, y la opción B es que si no salían las trufas esperadas, terminaría teniendo un hermoso parque de robles y encinas. Con esto quiero decir que no era mi intención llenarme de plata con la trufa. Por eso, cuando encontré la primera trufa, lloré de emoción, por saber que fue la primera trufa de la patagonia argentina”.

Castro describió con emoción: “Tengo 71 años, y con sólo 5 hectáreas, siento que voy a quedar en la historia de la patagonia por ser el que pudo cosechar las primeras trufas en el sur argentino. Y te cuento que con todo lo que producimos nos decían que sería complicado. Y hoy por ejemplo, estamos exportando cerezas a China. Producimos avellanas y almendras, y salen, cuando decían que mejores suelos eran los de San Juan o Mendoza. Por eso siento que fui medio loco y visionario por apostar a estos suelos del sur. Los locos hacen camino y los cuerdos los caminan”.
Al respecto de la primera exportación de trufas que salió de Chillar, Buenos Aires, Humberto manifestó que “es una muy buena noticia que se hayan exportado los primeros 10 kilos a Italia, pero no hay comparación con nuestro caso. Ellos tienen 80 hectáreas o 24.000 plantas, mientras que yo sólo tengo 120 plantas. El ingeniero que me compra las trufas que coseché, tiene un vivero en el partido bonaerense Coronel Suárez. Acá sólo cosechamos dos kilos, con un precio que ronda los 1.000 dólares el kilo”.
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