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La entrada El sabor de las cerezas: Avanza una cosecha con buen volumen y calidad, pero la Argentina demora las cosas para convertirse en un jugador de peso en el mercado se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Nosotros creemos que la calidad de este año fue una de las mejores de los últimos 20. El productor hoy se sostiene gracias al esfuerzo y compromiso de otros productores y exportadores. Pero también hay que destacar que hemos tenido un aumento de costos en la mano de obra, en los agroquímicos e insumos de envases para la exportación, y en los fletes tanto marítimos como aéreos. Es una campaña que deja un sabor un poco amargo en cuanto a que el calibre y la calidad no van a llegar a compensar el aumento de costos”, comentó Adolfo Storni, gerente general de la empresa Extraberries, a Bichos de Campo.
En Argentina la producción de cerezas se divide en dos etapas. La primera comienza a fines de octubre en las provincias de Mendoza, Río Negro y Neuquén, que en este año en particular culminó de forma anticipada por cuestiones climáticas, con una merma productiva del 40%. Los precios, la calidad y el calibre de la fruta, por suerte, se mantuvieron y todo lo obtenido se exportó en forma áerea a los mercados que todavía no registraron la entrada de los primeros contenedores chilenos (el principal productor mundial).
La segunda etapa involucra a las provincias de Chubut y Santa Cruz, específicamente a las localidades de Sarmiento, Gaiman, Trelew y Los Antiguos, que culminan con su exportación a finales de febrero. La misma se envía eminentemente de forma marítima hacia los tres bloques de clientes más importantes: Estados Unidos, Europa y China. Este año, los buenos números registrados en la zona sur del país revirtieron la caída de las provincias del norte, por lo que el saldo total es positivo.

Pero el problema que hoy enfrenta la producción nacional de esta fruta se vincula más a la tasa de renovación de las plantaciones, que es prácticamente inexistente.
“Argentina cuenta con 2.500 hectáreas en producción. No llegamos a las 50 hectáreas por año plantadas, por lo que se renueva solamente el 2%. Nosotros competimos contra Chile que está cerca de las 400.000 toneladas producidas. Vamos a llegar a las 7.000 toneladas. Sólo tenemos el 2,5% de lo que tiene el país vecino y sin embargo con ese pequeño volumen tenemos un lugar en el mercado, somos apreciados por los consumidores y exportadores. Argentina necesita renovar 250 hectáreas por lo menos y si fueran 500 mucho mejor. Hoy es bastante limitada la inversión”, explicó Storni.
Si bien la innovación en las cerezas no es tan extendida como en otras especies frutícolas, existen nuevas variedades tempranas y tecnología que se podría aplicar en el sector. Para los productores, el país tiene la oportunidad y las condiciones de colocar 10.000 nuevas hectáreas en producción, distribuidas en las cinco provincias e incluso en zonas por fuera de ellas, pero lo que faltan son las condiciones.

“La inexistencia de créditos, de rentabilidad y el sobrecosto que tenemos a la hora de producir y exportar hace que esa enorme oportunidad que nos está brindando el mundo no la podamos aprovechar. El país sufre la falta de consistencia macroeconómica, agravada por otras cuestiones que son clásicas y que venimos hablando todos los años, como la falta de crédito a largo plazo para hacer nuevas plantaciones e inversiones; el acceso a los mercados con los acuerdos de libre comercio; los aranceles; el crédito fiscal que no podemos recuperar y por el cual sostenemos la necesidad de una ley de cuenta única tributaria, donde podamos compensar los créditos fiscales que se generan”, afirmó el empresario.
Según las estimaciones realizadas por el sector, con 10.000 nuevas hectáreas se podría llegar a un piso de no menos de 500 millones de dólares netos de exportación.
“Estamos hablando de una inversión cercana a los 300 millones de dólares. Es un muy buen negocio porque en diez años generaríamos casi 3 mil millones de dólares de exportación, además de desarrollo local y empleo”, concluyó Storni.
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]]>La entrada Las ensaladas de Alejandra tienen verduras que han decidido no viajar tanto y algas marinas recuperadas del olvido se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Antes había tratado de emprender con empanadas y tortas fritas, pero no me fue bien”, recuerda, “y un día mi hija me dijo: `Mamá, ya que hay tanta gente acá que se está cuidando y que va mucho al gimnasio, ¿por qué no probás haciendo ensaladas?´ A mí me parecía raro y que no iba a funcionar, pero decidí probar y los pedidos empezaron de forma inmediata”.

Alejandra asegura que una vez que alguien prueba sus ensaladas, ya queda como cliente y ya hay hasta quienes le hacen pedidos para toda la semana, en especial desde que consigue verduras agroecológicas gracias a una iniciativa de la organización local “Transición Camarones”, que cuenta con un invernadero, gracias al apoyo del municipio y la Fundación Rewilding Argentina, junto con el acompañamiento del INTA y de las organizaciones Finca Naturalia de permacultura y Mayma de emprendedorismo.
En Camarones, ubicado equidistante entre las ciudades de Trelew y Comodoro Rivadavia, contar con verdura local es clave, ya que antes del vivero propio las frutas y verduras debían recorrer al menos 200 kilómetros para llegar al pueblo, con las complicaciones y los costos que eso implica. Otro de los beneficios que trajo esa iniciativa es que recientemente el Concejo Deliberante sancionó una ordenanza para fomentar la agroecología en Camarones; además, hay un proyecto bien encaminado que propone tener tres predios productivos más de 3000 metros cuadrados orientado sostener un cinturón productivo alrededor del pueblo de unos 1500 habitantes.
En este contexto, a las ensaladas que Alejandra venía haciendo, ahora le está sumando un ingrediente local y que tiene que ver con su infancia: las algas, un producto natural de la zona: “Es algo que estoy incorporando y me gusta porque tiene que ver con lo mío, porque yo de chica iba con mi papá a cosechar algas y a la vez es algo nuevo para el cliente”, explica la emprendedora.

“La idea es también incorporar el alga en distintos productos como humus a base de garbanzos o porotos con ajo y aceite de oliva y también hacer escabeches. Más allá de que conozco las algas, ahora estoy realizando capacitaciones para saber cómo manejarlas y que queden bien en las comidas”.
La cuestión de las algas se enmarca dentro de las diversas acciones que Fundación Rewilding Argentina lleva adelante para recuperar especies es peligro que, en este caso, tiene que ver con que las poblaciones de algas empezaron a escasear por diversos motivos, entre ellos una sobreexplotación, en su mayoría para la producción de agar agar, un aglutinante para la industria alimenticia.
“Estamos realizando capacitaciones para que los emprendedores estén más conectados con los recursos locales disponibles y las algas son uno de ellos”, explica Carolina Pantano, del Programa Comunidades del Proyecto Patagonia Azul de Fundación Rewilding Argentina, orientada a la creación de emprendimientos de pequeña escala para la gente del lugar.
Por ese motivo se están realizando algunas “plantaciones” experimentales en la zona, que consisten en buscar lugares donde una especie en peligro esté todavía presente para cortar pequeños trozos de alga que luego un buzo “planta” a mano en una superficie previamente delimitada (todo bajo el agua, claro). De este modo, además de volver a tener un recurso económico para la comunidad, se genera una actividad con capacidad para capturar carbono orgánico.

Mientras tanto, Alejandra sigue contenta: además de los pedidos que le hacen de lunes a viernes, ahora se le suman las megaensaladas que le encargan los que se juntan a comer asado y no tienen ganas de hacerse cargo de las cuestiones “verdes”.
“Cada día voy incorporando nuevas cosas y me llegan nuevos clientes”, cuenta con una sonrisa. “A veces no doy más de lavar, pelar, cortar y rallar, pero con mis hijas somos un equipo y estoy feliz porque por primera vez siento que tengo un emprendimiento mío, un trabajo propio”.
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]]>La entrada Crónicas Robadas: Empresas españolas invierten en Paraguay para agregar valor al langostino pescado en aguas argentinas se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Comenzó la temporada de langostino salvaje patagónico en Paraguay. La afirmación parece una ironía, pero lo que en su momento se anunció como posibilidad se hizo realidad.
Las empresas Pamape SL y Wofco SA, ambas de origen español, desembolsaron inversiones a 6 kilómetros del río Paraná, en la ciudad de Hohenau, departamento de Itapúa, ubicada en cercanías de Posadas, la capital misionera.
Pamape y Wofco tienen entre sus clientes a empresas pesqueras patagónicas que les proveen langostino en bloques, donde será reprocesado a costos más competitivos para luego sacar un producto final de góndola al mercado europeo.
Ese langostino salvaje patagónico que se reprocesará en Paraguay se pesca en aguas nacionales y también en jurisdicción de Chubut. En Argentina se le hace un proceso mínimo, se los congela en pastillas y lo exportan a Paraguay; allí, las comercializadoras de alimentos de España, le aplican valor agregado y reexportan a Europa un producto terminado.
Las compañías ibéricas explicaron que optaron por invertir en Paraguay por “contar con costos competitivos”, dando por sentado que estas condiciones no las encontraron en Argentina de donde se proveen de langostino.
El diario La Nación de Paraguay reveló que “el gran proyecto generará un total de 400 fuentes de trabajo para los pobladores de la zona. La firma realizará el congelamiento y procesamiento del crustáceo dentro de la planta para luego ser exportado al exterior”, consignó respecto de la inversión en la ciudad de Hohenau.

La información añade que a planta estará instalada a 6 kilómetros del río Paraná y contará con la capacidad de elaborar 24 toneladas de langostinos diarios. El proceso de instalación ya se inició y se estima que tendrá una duración de aproximadamente 6 meses de trabajo.
“El inicio del proyecto tuvo la venia de la Municipalidad de Hohenau en conjunto con la Gobernación de Itapúa. Ambas instituciones firmaron un convenio con la compañía South Atlantic Company, fundada en Paraguay y compuesta por las empresas Pamape SL y Wofco SA, ambas de origen español”, detallan respecto de la sociedad que crearon en el vecino país para armar la planta de procesamiento.
El representante de la empresa South Atlantic Company, Lucio Tortosa, ventiló a la prensa paraguaya que “hicimos un trabajo de investigación abarcando distintas aristas y factores. Nos atrajo mucho, sobre todo el valor de la energía del país. Paraguay es muy competitivo. Hicimos comparaciones con otras naciones evaluadas, y Paraguay cuenta con todo lo necesario para poder ingresar dentro del rubro y afianzarse”, manifestó.
Las recientes rebajas de puntos de retenciones a las exportaciones pesqueras de Argentina y la suba para los “bloques congelados” no desaceleraría esa práctica comercial que ha tenido un sostenido crecimiento en los últimos años.
Una de las principales exportadoras de bloques de langostino para su reproceso en el exterior ratificaron que continuarán con esa modalidad, ya que no cuentan con incentivos y condiciones reales que hagan competitivos los costos de producción locales para elaborar productos de alto valor agregado.
En ese esquema es que se produce esta inversión de dos empresas alimenticias españolas que les interesa el “langostino salvaje patagónico”, se lo compran a pesqueras argentinas, pero optan por reprocesarlo en un tercer país donde hay menor presión fiscal, y los costos laborales son diferentes.
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]]>La entrada Con el desperdicio de la pescadería de su pueblo, Alicia hace maravillas reutilizando las pieles de pescado se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Alicia cuenta que su emprendimiento nació 20 años atrás con el reciclado de papel y por el interés una materia prima disponible que se puede reutilizar. “Y en 2013 incorporamos las pieles de pescado siendo este material un descubrimiento muy importante para nuestro trabajo”, explica la artesana.

“Todas las pieles de pescado se pueden utilizar, dependiendo de la especie y región donde se encuentren nos darán distintas características”, dice y destaca que la diferencia con el curtido del cuero de vaca se basa en que el proceso se puede realizar a baja escala, de manera artesanal y ecológica, debido a que los tamaños de las pieles son pequeñas.
Además, los elementos que se necesitan son pocos, simples y fáciles de conseguir. “Por el momento teñimos con anilinas para cueros al agua pero tenemos proyectado poder teñir con tintes naturales”.
Y lo más interesante es que la materia prima que utiliza es el desperdicio de la pescadería local del pueblo donde vive: Sarmiento, en Chubut: “Ellos pescan, venden la carne y nosotros utilizamos la piel de la pesca habilitada. La intención es no depredar y usar el recurso que se encuentran disponible”.
Actualmente y post Covid, Alicia vende de manera presencial y online, con preponderancia de este último sistema. “La pandemia nos afectó mucho porque vendíamos en mayor medida en ferias artesanales, lo cual no pudimos seguir haciendo y entonces nos volcamos a las redes sociales y otros medios para la venta”.
Los productos que más salen en papel reciclado son cuencos (siempre con algún detalle de cuero) y billeteras en lo que es totalmente cuero. Otros objetos muy solicitados son recuerdos, aves en papel, llaveros, portadocumentos y libretas.

Lo que nota Alicia es que hay mucho interés de la gente por los cueros de pescado. Tal es así que ha realizado capacitaciones en varias oportunidades, tanto en línea como presencial y están preparando capacitaciones grabadas para el año que viene. “La gente se sorprende mucho al saber que se trata de cuero de pescado y los primero que preguntan es si tiene olor y si es resistente”, menciona con una sonrisa. La respuesta es que no tiene olor y que es muy versátil, resistente y duradero a pesar de ser un cuero muy delgado. “Tiene propiedades únicas que lo diferencian sustancialmente de los cueros tradicionales”.
Alicia cuenta que se capacitó en Sarmiento y en otras localidades vecinas que ofrecieron cursos en curtido de pieles de pescado para aprovechar los desechos de la pesca. Fueron cursos dictados por técnicos expertos y oceanógrafos, impulsados y financiados por la Universidad de la Patagonia, la Secretaría de Pesca de la provincia del Chubut, el Consejo Federal Pesquero y el CFI.

Tan bien aprendió que sus trabajos obtuvieron varios premios y distinciones: en distintos eventos: Feria Puro Diseño, Emitex, Exposición agro ganadera Rural CABA, Salón de la creatividad y el diseño Berazategui, Fiesta nacional de Artesanos Epuyén, Sello Origen Chubut, Premios Latinoamérica Verde, Sello Buen Diseño Argentino.
“Estoy convencida de que se puede generar trabajo genuino utilizando materiales de descarte y respetando el ambiente y sin generar nuevos desperdicios”, afirma Alicia. “Hay muchos recursos disponibles para crear productos de calidad y cada región puede tener su propia identidad”.
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]]>La entrada Florencia Andolfatti creó una marca de abonos naturales a partir del compostaje de estiércol de ovejas Merino en Chubut se publicó primero en Bichos de Campo.
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Corría marzo de 2004 cuando Julián regresó de Australia a Tandil y Florencia se puso de novia con él. Pero enseguida Julián tuvo que regresar a vivir a Chubut. Mantuvieron un noviazgo a distancia durante cuatro años. Ella viajaba a Río Pico o él viajaba a Tandil, hasta que en 2008 decidieron unirse y alguien debía resignar su lugar de origen. Pues fue ella quien aflojó y se fue a vivir con Julián a Río Pico, a una casa en un campo vecino al de los padres de Julián. Tuvieron 4 hijos, Joaquina, Paulina, Constanza y Julián Alfonso. Cuando las hijas tuvieron que empezar la escuela, en 2015 se mudaron a Esquel y desde allí vuelven a trabajar al campo los fines de semana.
Un día Florencia comenzó a tomar conciencia de la cantidad de estiércol que quedaba al limpiar los bretes y corrales de las ovejas en el campo de sus suegros, donde se formaba una gran parva, ya que poseían varios miles de ovejas criadas sanamente a campo. Y por otro lado le llamaba la atención la poca oferta que había en el mercado de fertilizantes y abonos naturales.

Entonces empezó a llevarse un poco de estiércol para preparar un compostaje en su casa y probarlo en su propio jardín. Como le resultó ser un producto muy rico en materia orgánica, comenzó a llevarlo a Tandil, para su familia. Le resultó tan bueno que se lanzó a crear un producto comercial con dos líneas: abonos naturales y sustratos naturales. ¿El lugar? En Río Pico, a la altura del kilómetro 34 de la Ruta 19.
Decidió envasarlo en potes de medio litro y bolsas de 5 litros. Y registró el producto bajo la marca “Merinas Patagonia”. Comenzó a venderlo poco a poco y hoy lo recomienda para jardines, invernáculos y huertas.
Florencia dice que no es un fertilizante, sino estrictamente, un mejorador de suelo. Hace parva y el INTA se lo testea. “Luego de procesar el abono, preparamos las muestras para llevar al laboratorio del Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP). De este modo registramos los componentes de cada una de las parvas”, explica Florencia.
En 2018, embarazada, con tres hijos, Florencia se dio cuenta de que le iba a ser imposible seguir con todo sola. Entonces asoció a Cintia Goicoechea, una colega de turismo, que por más de un año y medio se ocupó de ir vendiendo el producto a los viveros. Ese mismo año el Ministerio de Ciencia y Técnica de la Nación le otorgó el premio “Innovar 2018”. En 2019 recibió otro premio del CEDEM Chubut (Centro de Desarrollo Económico de la Mujer).

Florencia aconseja a sus clientes: “El producto se puede diluir. En 20 litros de agua se echa el equivalente a dos latas de duraznos. Se lo deja estacionar durante dos días, revolviéndolo cada tanto y luego se riega. En el caso de los almácigos de hoja verde, se mezcla en una proporción de 20% a 30% respecto de la tierra. En el caso de árboles frutales, aflojar y fertilizar la tierra debajo de la copa de los mismos”.
Orgullosa, Florencia explica que “El emprendimiento es de triple impacto ambiental, porque utilizamos desechos de la producción ovina, cuidando el medio ambiente, haciendo un aporte para que los cultivos sean sanos y sustentables, y además genera cierta rentabilidad. Utilizamos bolsas biodegradables que se fabrican en Buenos Aires. Y donamos a escuelas de la zona el 10% de lo que producimos, como también al INTA. Ya lo hemos hecho a escuelas especiales y también a la escuela del lago Futalaufquen, que tiene vivero de plantas nativas”. Merinas Patagonia produce hoy 400 bolsas por mes de abono natural para huerta y jardín.

Hace un año consiguió un crédito gracias al cual pudo comprar una chipeadora para aumentar el volumen de producción. A fin de 2020 pudo obtener el registro en Sustrato y Enmiendas del SENASA para poder comercializar su abono por todo el país. Por ahora su producto se vende en Tandil, Comodoro Rivadavia, Trelew, Buenos Aires, San Justo, pero a Florencia le preocupa que el flete está cada vez más caro y hoy representa el 50% del precio final.

Este año 2021 se presentó en el concurso Premios Latinoamérica Verde, en la ciudad de Guayaquil. En el mismo concursaron más de 4000 proyectos y Merinas fue seleccionada entre los mejores 500, con el puesto 152. También este año hizo un curso de comercio exterior, pensando que en el futuro podría armar una franquicia.
Apenas llegó a Chubut, Florencia pensó que ella debía devolver al Estado nacional la excelente educación pública que había recibido en la UNICEN (Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires), en Tandil. Entonces comenzó dando clases de historia, geografía e italiano –su título la habilitaba- en la escuela Gobernador Costa, ahí mismo, en Río Pico. Y actualmente viaja dos veces por semana a dar clases en escuelas rurales de frontera, en Los Cipreses y dentro del Parque Nacional Los Alerces.
A Florencia no le fue fácil adaptarse al rudo clima cordillerano y patagónico. Recuerda que cuando llegó, la nieve alcanzaba el metro de altura. Y algún invierno que, como por la nieve era imposible hallar la tranquera de las escuelas, debía ir contando los kilómetros en su auto. También, cuando el volcán Chaitén hizo erupción en Chile y se formaba un sedimento de ceniza cubierto con nieve. Cuenta que extrañaba tanto su pago de Tandil que a cada una de sus gallinas le puso el nombre de sus amigas de allá. Para graficarnos las distancias de la Patagonia, nos contó que hizo amistad con dos vecinas de su casa, una a 40 kilómetros para un lado y la otra a 60 kilómetros para el otro. Y los jueves se juntaban a tomar el té. Además, con su marido, solían hacer 80 kilómetros para ir a cenar a casa de amigos.
El mayor regocijo de Florencia y de Julián es que sus cuatro hijos saben explicar perfectamente qué contiene la bolsa de su producto y todos dicen que van a estudiar alguna carrera afín para continuar con la actividad agropecuaria y con la naciente empresa. El suegro de Florencia acaba de recibirse de profesor de acordeón y da gusto ver cómo sus nietos lo impulsan a tocar. Cuando Florencia se conoció con Julián en la facultad, bailaron el chamamé Kilómetro 11 y nos quisieron dedicar de despedida, ese himno litoraleño de Mario del Tránsito Cocomarola, por el Chango Spasiuk:
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]]>La entrada Se agudiza el conflicto con los “mapuches” y los productores se sienten abandonados: “Es un escenario difícil si el gobierno apoya estas cosas”, dijo Leonardo Jones de la Rural de Esquel se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Esta es una situación que, si bien ahora ha tomado vuelo mediático, arrancó en 2014. En un principio nadie sabía a qué atribuirlo. Eran actos de sabotaje: prender fuego un camión en la noche, incendiar un puesto en alguna estancia y dejar consignas anónimas de reivindicación de la lucha ‘mapuche’. Hoy sabemos que es lo mismo que pasa en Chile, en Neuquén y en Río Negro. Es un mismo movimiento con actores en ambos lados de la cordillera”, dijo a Bichos de Campo Leonardo Jones, presidente de la Rural de Esquel en Chubut.

Las acciones de estos grupos identificados como la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) han sido de lo más variadas. Algunas implicaron cortes de ruta y rotura de alambrados, mientras que otras fueron más violentas, como la quema de maquinaria y vehículos.
Días atrás en El Bolsón, provincia de Río Negro, estos grupos atacaron e incendiaron el edificio del Club Andino Piltriquitrón, y dejaron un mensaje intimidatorio contra propietarios de terrenos presentes en la zona y autoridades institucionales: “Benetton, Lewis, Arabela, Pogliano. El agua y la tierra no se venden, se defienden”. Eso prendió alarmas en la provincia, ya que supuso una amenaza directa a la gobernadora Arabela Carreras y al intendente de esa localidad, Bruno Pogliano.
“Mi más enérgico repudio contra el ataque incendiario al Club Andino Piltriquitrón de #ElBolsón. No vamos a avalar ningún tipo de violencia en Río Negro, que ponga en peligro la vida de las personas y destruya las instituciones. Denunciaremos el hecho en la Justicia Federal Penal, en el marco de la acción ya presentada por el delito de terrorismo”, escribió Carreras en sus redes sociales.
“Las proclamas de fondo de quienes avalan los actos de violencia es que ellos desconocen al Estado Argentino y al Estado Chileno, y van en búsqueda de la conformación de una Nación Mapuche, en una región que ocupa las provincias de Chubut, Río Negro, Neuquén, parte del sur de Buenos Aires y más o menos lo mismo del otro lado en Chile”, señaló Jones.
Las críticas al gobierno nacional recrudecieron luego de que el embajador argentino en Chile, Rafael Bielsa, se presentara en la audiencia que se realizó en Chile, en la cual Facundo Jones Huala, líder de la RAM y detenido desde 2018 por incendiar una vivienda en la localidad chilena de Pisu Pisué, pidió por su libertad condicional.

Los trascendidos indicaron que Bielsa había pedido por la extradición de Huala a la Argentina; sin embargo, desde la Embajada afirmaron que eso no fue así y que el gobierno chileno pidió la participación del funcionario por haber un ciudadano argentino involucrado. Mientras tanto, el gobierno de Río Negro pidió la colaboración de las fuerzas de seguridad federales, pedido que fue denegado por la Nación.
Frente a diversas impropiedades que se están difundiendo por algunos medios de comunicación y redes sociales, relacionadas con la asistencia consular al ciudadano argentino Facundo Jones Huala, se abre hilo: (1/11)
— Argentina en Chile (@EmbArgEnChile) October 21, 2021
“Hay algo que venimos planteando desde hace mucho tiempo: los gobiernos le escapan a este tema porque es uno que no le lleva votos a nadie, es un tema incómodo y la Justicia, los Estados provinciales y el Estado nacional lo han dejado crecer”, sostuvo el presidente de la Rural de Esquel.
“El escenario es muy difícil para nosotros como productores si el gobierno promueve y apoya este tipo de cosas. Lo que estamos pidiendo es que los gobiernos provinciales, tal cual lo ha hecho la gobernadora Carreras, se pongan del lado de las víctimas y le exijan al gobierno nacional que cambie su actitud”, añadió.
“Como colegas nosotros apoyamos a los productores afectados en todo lo que podemos; cada caso es distinto, pero no está previsto desde el Estado ningún tipo de acompañamiento”, dijo el dirigente rural con resignación.
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]]>La entrada Carneros de Chubut a Uruguay, sin escalas: El productor Julián Gonzalo y su familia lograron la primera exportación desde su cabaña especializada en Merino se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Apelamos a producir buena lana, la más fina posible, sin perder parámetros como el peso corporal y el peso del vellón. Nuestros carneros están entre los 140 y los 150 kilos, lo que también los hace muy interesantes para la carne. En los últimos 20 años el Merino ha tomado un incremento en el peso muy importante. Antes un carnero grande pesaba alrededor de 110 kilos”, explicó a Bichos de Campo el propio Julián Gonzalo.
La Cabaña Río Pico se encuentra al sur de la ciudad de Esquel, pegada a un pueblo que lleva su mismo nombre. La antigüedad que tiene en el negocio es la misma que tiene en el universo de las exposiciones, dentro del cual esta cabaña se destaca.

Para el sector ovino, las muestras que se realizan en Esquel y en Comodoro Rivadavia tienen la misma jerarquía que las exposiciones en Palermo para los bovinos. Fue en una de ellas donde la familia Gonzalo tuvo el primer contacto con la Cabaña Santa Catalina de Uruguay.
“Santa Catalina, de la familia Douglas Cortela en Colonia, es una cabaña muy de punta, de las mejores de Uruguay. Han venido como jurados a las exposiciones de la provincia, y en dos ocasiones los criadores y la Sociedad Rural organizaron una recorrida cabaña por cabaña. De eso nos hemos conocido, hace ya unos ocho o diez años”, recuerda Gonzalo.
El interés de los Cortela por adquirir las genéticas de la Cabaña Rio Pico fue inmediato, sin embargo recién se concretó este año, en una exposición en la ciudad de Trelew.

“Ese evento tiene la característica de que el carnero primero circula con lana, y luego se esquila y se jura esquilado, tomando todos los parámetros de finura, sus mediciones, etc. Eso fue lo que terminó de encantar a estas personas y comenzamos las tratativas del negocio”, afirmó el productor.
El carnero que dio pie a esta historia, un Merino atado, es uno de lana muy fina, de 16,8 micrones y con un peso de vellón de 13,5 kilos, y un peso total de 142 kilogramos. Luego Santa Catalina buscó sumar uno Poll Merino, una variedad de la raza sin cuernos.
-¿La logística de esta exportación fue difícil de concretar?- le preguntamos a Gonzalo.
-Nosotros habíamos tenido una experiencia fallida con una exportación de vaquillonas Hereford a Chile que finalmente no se dio, y estábamos con mucha incertidumbre. Pero la verdad es que esto fue fluido. Empezamos los trámites el 13 de julio. El 9 de agosto empezamos la cuarentena previa de los animales y el 10 de septiembre viajaron. Fue muy expeditivo. Lo único a lo que nosotros nos comprometimos para ayudarlos a ellos fue llegar hasta Fray Bentos, la frontera en Entre Ríos, porque el transporte internacional de Argentina les salía carísimo. Lo cierto es que dos carneros se pueden llevar en una camioneta.
-¿Es común la realización de este tipo de negocios?
-Argentina en ese aspecto recién ahora esta allanando un poquito los caminos, a fuerza de perseverancia. En esta ocasión fue bastante fluido. Destacamos el trabajo del Senasa en Chubut que fue muy expeditivo y siguió los trámites. En ese aspecto fue más Senasa local que nacional. Todo está en que la gente involucrada en el tema, que está cerquita, se ponga la camiseta y se de pata.

Los trámites a concretar respondieron a los protocolos fijados para el comercio internacional entre países, y se vinculaban principalmente con los análisis sanitarios previos a salir del país.
“Son como diez análisis que hay que mandar en tiempo y forma al laboratorio que Senasa tiene en Martínez, Buenos Aires. Si el Senasa local se pone las pilas ellos llegan. Son los trámites burocráticos los que a veces pueden funcionar como una traba”, reconoció Gonzalo.
La operación se concretó en la frontera de Entre Ríos con Uruguay, de la mano del hijo de Gonzalo, un ingeniero agrónomo, que se encargó de supervisar el trayecto de los animales. Cada ejemplar se vendió por 2.240 dólares.

-¿Considerás que para un productor de la Patagonia es más difícil hacer este tipo de negocios dadas las distancias?
-Si las comunicaciones hoy fueran normales, vivir en la Patagonia no tendría que significar ningún problema. Sin embargo hay muchas cosas que hay que estudiar muy bien para que todo salga sincronizado, y que la muestra que envíes hoy llegue mañana refrigerada al laboratorio.
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]]>La entrada Néstor y Lila crearon la primera destilería de whisky de malta del país y son pioneros en la siembra de cebadas especiales en Chubut se publicó primero en Bichos de Campo.
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Lila y Néstor son de la ciudad de Bariloche. Por dos pasiones en común, el campo y los caballos, se unieron y tuvieron tres hijos. Comenzaron a soñar con armar un lugar de elaboración de whisky. En 2003 compraron una chacra ubicada en el paraje Las Golondrinas, que pertenece al municipio de Lago Puelo, en el valle que se emplaza al pie del cerro Piltriquitrón. Se halla a mil metros de la Ruta 40, a la altura del kilómetro 1911, entre El Hoyo y El Bolsón, en Chubut.
Hacia allí se mudaron y durante casi diez años fueron montando la destilería y la maltería. Diseñaron su propia maquinaria y se fabricó en Argentina. Eligieron el lugar por la calidad de su agua, su suelo y el clima, todos factores ideales para hacer un whisky de excelencia.
Empezaron haciendo destilados de brandies de frutas, hasta que se lanzaron a hacer whisky y poco a poco fueron capacitándose en destilación, viajando a los países donde tienen la mayor experiencia. Al fin se decidieron por elaborar whisky “Single Malt”, según el proceso escocés de cinco etapas: molienda, macerado de la cebada, fermentación, doble destilado y añejamiento mínimo de 3 años en barricas de roble.

En 2011 consiguieron las licencias y dieron a luz “La Alazana Whisky”, en honor a los caballos. Necesitaron importar la malta, la levadura y las barricas para el añejamiento. En 2015, en uno de sus viajes a Escocia, Lila comenzó un posgrado de 4 años en Ciencias de la Destilación, en la Universidad Heriot-Watt, en Edimburgo, Escocia, mientras que Néstor aprovechó para trabajar y aprender en una destilería de allí. Esto les abrió un mundo de contactos y los ayudó a perfeccionar su whisky.
En 2014 sacaron la primera partida, una edición limitada con 3 años de maduración. Embotellan en su propia casa. Figuran en el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) como la primera destilería de malta.
En 2015 sacaron otra edición limitada con 4 años de maduración. “Luego de la segunda edición decidimos guardar la mayor parte del whisky para añejarlo en total unos 10 años. Por eso solo vendemos aquí, una botella por persona, a quienes nos visitan. Sólo enviamos unas pocas botellas para que esté presente en algunas barras de bares y hoteles de Buenos Aires”, explica Néstor. En 2019, Lila obtuvo la Maestría en Destilación, la primera argentina en alcanzarla.
Siguió explicando Lila: “La cebada pasa por una etapa de limpieza, las semillas se clasifican por calibre. Luego, llevamos la cebada a la maltería y la malteamos, lo cual consiste en remojar, germinar y secar el grano. Después, lo pasamos al proceso de producción que es el macerado, la fermentación y la destilación”.
“El malteo consiste en activar la semilla para que pueda liberar el almidón de su interior, que está encapsulado e impermeabilizado. Por ejemplo, remojamos 200 y 300 kilos de semillas con más de 500 litros de agua y luego le cortamos la germinación con aire caliente. En esta etapa de secado, si le quemamos turba, ahumamos la semilla y obtenemos nuestro whisky ahumado”, explica.
“Todo lo que queda en el macerador se llama bagazo, que es un suplemento muy rico en fibra y proteína para animales, de modo que se lo damos a un tambo vecino. No tenemos desechos, lo aprovechamos todo”, dice Néstor.

Luego realizan la doble destilación en alambiques de cobre. Los esoceses los llaman tanques de ´spirit`, porque ahí se deposita el corazón de la destilación, que es un aguardiente incoloro y es la base de lo que será el whisky. Pero le falta la segunda mitad del proceso: evolucionar madurando o añejando.
“Eso sucede cuando pasamos estos `compuestos` a la barrica, donde se produce un doble proceso: tomará notas de la madera, por lo que ésta tuvo antes, fuera cognac o jerez o bourbon o vino. Más la evolución que tendrá por el contacto con el aire que está alrededor, y con el aire de afuera de la barrica, porque su madera es porosa”, alecciona Lila.
“Trabajamos con cuatro maltas en total. Tres británicas: clásica, ahumada con turba y orgánica. Más una cuarta, nuestra. Desde 2017 ya hacemos la clásica y la orgánica acá y sólo nos falta la ahumada. Ésta pasa unos 4 o 5 años por barricas de ex bourbon, y los últimos 2 años por barricas de chardonnay, que resulta en un whisky con gran aceptación”, asegura Néstor.

“Nos dimos cuenta de que no tenía sentido traer la malta de afuera cuando teníamos estas condiciones de suelo y clima para producirla en la Argentina”, dicen. Los productores alquilan 6 hectáreas para producirla, e incluso implantaron una variedad británica de cebada, exclusiva para whisky.
“Se da muy bien en estas latitudes, en primavera, con noches frías, días largos y mucha luz. Necesitamos un grano de tamaño grande y de baja proteína. Cuanto más almidón, más alcohol. Seleccionamos el grano de mayor calibre (superior a 2,5 mm) y de menor proteína (inferior al 9-10%)”, aclaran.
Y añaden: “Si partimos de un mal cultivo o de una mala semilla, ya no podemos tener un buen whisky. Todas las destilerías buscan diferenciarse a través de sus cultivos, su suelo, su clima, y del agua, fundamental en el proceso de la fermentación. El clima es ideal por no tener grandes extremos de temperatura entre verano e invierno. Y si vas a estacionar el whisky por muchos años hace falta un clima templado a frío para que no se evapore por los poros de la madera y se conserve la mayor cantidad de líquido en la barrica”.
Néstor enfatiza que “por eso le prestamos mucha atención al campo. Sin agricultura, no hay whisky. El whisky de malta es una bebida rural porque era una manera de almacenar el grano, además de generar alcohol. Y junto a nuestro amigo carpintero, Javier Álvarez Lamas, cortamos duelas de roble francés, plantado y crecido en nuestra comarca andina. En La Alazana le devolvemos al campo lo que el campo nos da”.

Este año hicieron una maltería nueva con capacidad para procesar 1 tonelada. La vieja quedó para producir malta ahumada. Construyeron un espacio para añejamiento de 160 barricas más y un lugar para que sus visitantes pudieran degustar los whiskys de las diferentes barricas. Aumentaron la superficie de cultivo a 20 hectáreas y cosechan 40 toneladas de cebada.
Envían todo a un laboratorio de análisis de malta, en Escocia, lo cual es muy costoso, pero vale la pena porque sus técnicos les dicen que están a la altura de los whiskys escoceses. “A las 6 encendemos la caldera y hasta las 13 se macera, se fermenta y se destila. Terminamos a las 15,30 dejando la destilería limpia y ordenada, para comenzar a recibir visitas hasta la noche”.
“Nuestros hijos Gonzalo y Martín participan en todo, y Tomás trabaja en una destilería y maltería de Estados Unidos y cursa una maestría de Inglaterra, a distancia. Haremos algo de malta para cerveceros artesanales y destilerías de whisky. Estamos malteando para una empresa de Buenos Aires, de whisky estilo americano. Vamos a necesitar contratar gente”.
“Nos hemos convertido en un destino turístico y a fin de año presentaremos en el Hotel Llao Llao nuestro primer `Single Malt` de 10 años de añejamiento. Yo creo que Patagonia es la mejor región del mundo para hacer este whisky y si uno lo hace bien, se vende solo”, culmina Néstor.
Para cultivar la paciencia que necesitan para añejar su bebida nos dedicaron la milonga andina “No me abandones ahora” de y por Hugo Giménez Agüero.
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]]>La entrada Conservacionistas rechazan la iniciativa del gobierno de Chubut para financiar la caza de pumas y zorros colorados se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ariel Aguirre, ingeniero agrónomo e integrante de la cartera agropecuaria provincial, comentó en distintos medios de comunicación locales que se transferirán fondos por 7,0 millones de pesos a cuatro sociedades rurales de la provincia para fomentar la caza de esos animales. Se trata de la Sociedad Rural de Sarmiento, la de Comodoro Rivadavia, la de Esquel y la del Valle de Chubut, que se encargarán de pagarle a los cazadores 1000 pesos por piel de zorro y 5000 por la piel más cráneo completo de puma.

Esta actividad se enmarca en la Ley provincial XVII-Nº 52 (Ex 4100), que establece la creación de una Comisión de Control de las Especies Depredadoras de la Ganadería, además de capacitaciones para cazadores sobre cómo colocar trampas o colaborar con otros que lo hagan.
A través de un comunicado oficial, Fundación Vida Silvestre consideró que se trata de una ley anacrónica, que crea una comisión que no incluye al sector científico o académico, capaces de aportar alternativas para el control de la fauna depredadora.

“Una provincia con tantas necesidades como la de Chubut decide invertir fondos públicos de los impuestos de todos los chubutenses para facilitar el proceso de matanza indiscriminada de animales silvestres. Nuestra opción no es contra de la actividad productiva, sino es a favor de ella”, señaló Manuel Jaramillo, Director General de Fundación Vida Silvestre, a Bichos de Campo.
Agregó que, si bien pueden aparecer animales conflictivos que ataquen al ganado, eso no es lo habitual y que “salir a buscar indiscriminadamente con cebo-tóxicos, trampas o con perros puede matar a animales que naturalmente ocupan el lugar, permitiendo la entrada de otros que ataquen el ganado”.
En este sentido, la propuesta de esta entidad es crear un mapa de conflicto y un sistema de alerta temprana, que permita estudiar si los ataques fueron realizados o no por estos animales depredadores. “Se pueden usar medidas disuasorias para desalentar estos comportamientos y si eso no es posible, entonces se puede extraer el animal y ponerlo en cautiverio. La eutanasia es la última medida, no proponemos nada irracional”, sostuvo Jaramillo.
Bichos de Campo preguntó también a Fundación Vida Silvestre por los posibles efectos de la caza de la libre europea en Chubut, que se retomó en estos días para producir y exportar carne.
“La liebre es una especie exótica invasora que ha desplazado a muchas especies nativas. El ambiente se ha modificado y la libre está en todo el territorio, ocupando nichos ecológicos y desplazando a la mara patagónica, que es la especie emblema que ocupaba el lugar que ahora tiene la liebre”, explicó Jaramillo.
Sin embargo, el director alertó que de realizarse de forma indiscriminada, sus depredadores, como el puma, podrían quedarse sin alimento y recurrirían a la ganadería. “Ocurre lo mismo con los guanacos. Si se los mata porque compiten con las ovejas, los pumas no tendrían comida y es probable que ataquen a otros animales”.
Luego de enviar una carta al gobernador Mariano Arcioni, la entidad comenzó a llevar adelante una petición a la sociedad civil para juntar firmas en apoyo a la derogación de la ley provincial XVII-Nº 52 (Ex 4100).
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“Para la provincia implica empleo genuino, la reactivación de economías regionales y que se despierte el interés de inversores. En un escenario normal se generan entre 55 y 60 millones de pesos de ingreso directo e indirecto en la provincia. Implica que el estado provincial deje de subsidiar por primera vez esta actividad y pase a recaudar por la misma”, dijo a Bichos de Campo Leandro Cavaco, Ministro de Agricultura de Chubut.
La liebre común o europea (Lepus europaeus) fue introducida en el hemisferio sur y logró una expansión demográfica tal que permite la habilitación de su caza con fines comerciales sin poner en riesgo su existencia. El período de caza se extenderá hasta mediados de agosto y se trabajará por primera vez, y como caso excepcional, con un frigorífico de la empresa pampeana Patagonia Meat SA.
Esto se debe, según explico el ministro, a una falta de interés del sector privado y a un problema estructural. A diferencia de lo que ocurre en las provincias patagónicas, en La Pampa no se abona lo que se conoce como “zona desfavorable”, que es nada menos que una ayuda a las provincias con condiciones de producción más difíciles. Frente a eso, la producción por fuera de Chubut tiene un 20% menos de costo.

“Si como empleado cobras 100 pesos, hay 20 pesos adicionales por ser zona desfavorable. Eso genera un costo diferencial de mano de obra y que las inversiones se coloquen en otro lugar. Lo que nosotros proponemos es que ese pago se compense con créditos en AFIP para atraer esas inversiones”, indicó Cavaco.
Con esta idea en mente, el objetivo es que el próximo año toda la campaña este concentrada en Chubut, desde la caza hasta la faena y posterior exportación de la carne a otros países.
En el mientras tanto será ese frigorífico el encargado de controlar los permisos de los cazadores y el cumplimiento de los protocolos con la subsecretaría de ganadería provincial.
Para poder participar del programa, los cazadores deberán estar registrados, al igual que sus armas, y tener su permiso de caza al día. Cada uno recibirá 250 pesos por liebre más cuatro municiones.

Si bien hasta 2019 el principal comprador fue Italia, ahora la mayor demanda proviene de Holanda y Alemania. En esta primera etapa faenarán hasta 180 mil liebres que se espera poder colocar pronto en el exterior.
“El Estado tiene que acompañar el desarrollo del sector privado para que despeguen diferentes esquemas productivos. Lo que no quiere decir que tenga que estar constantemente encima de él. Esa es la orden que nos da nuestro gobernador pensando en la modificación de nuestra matriz productiva, para pasar de una matriz extractivista a una de agregado de valor”, aseguró el ministro.
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