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ciencia – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Fri, 07 Jan 2022 00:14:13 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png ciencia – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Marcelo Payta era un respetado investigador en algodón que decidió involucrarse en la conducción del INTA Reconquista y allí aplica nuevos modos de participación http://wi631525.ferozo.com/marcelo-payta-era-un-respetado-investigador-en-algodon-que-decidio-involucrarse-en-la-conduccion-del-inta-reconquista-y-alli-aplica-nuevos-modos-de-participacion/ Thu, 06 Jan 2022 19:48:20 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=89921 El agrónomo santafesino Marcelo Payta ingresó al INTA Reconquista como investigador en el año 2004. Luego de radicarse por cinco años en Australia, en donde obtuvo su doctorado, regresó al país con ánimos de potenciar a esta Institución y a sus equipos de trabajo. Durante años fue uno de los principales investigadores en algodón, hasta […]

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El agrónomo santafesino Marcelo Payta ingresó al INTA Reconquista como investigador en el año 2004. Luego de radicarse por cinco años en Australia, en donde obtuvo su doctorado, regresó al país con ánimos de potenciar a esta Institución y a sus equipos de trabajo. Durante años fue uno de los principales investigadores en algodón, hasta que -durante la renovación de cargos en 2019, pocos meses antes del inicio de la pandemia-, se decidió a concursar para el puesto de director. Para su sorpresa fue seleccionado. Hoy lleva adelante esa estación con especial foco en el trabajo participativo y apela a modos bastante singulares de trabajo.

“Vengo del equipo e investigación en algodón donde armamos un lindo equipo interdisciplinario, vinculados a todo el clúster algodonero santafecino. Antes de la pandemia, una parte del tiempo del equipo era destinado a la gestión y otra a la cuestión técnica. En uno de los concursos sistemáticos del INTA me presenté con una propuesta de gestión diferente de la que veníamos teniendo. Hoy estamos pensando en logros colectivos por sobre los individuales. Implica pensar en equipos de trabajo”, dijoPayta a Bichos de Campo.

Esta búsqueda de avances colectivos no supone que cada especialista deba dejar su temática particular de lado, sino que, dentro de un plan de trabajo específico, pueda poner en común sus objetivos con los del resto de los investigadores.

“Eso nos permite mirar el todo y priorizar recursos, equipamientos, temáticas a abordar, acompañamientos de los equipos, entre otras cuestiones. Estamos trabajando también con la planificación. Este es el segundo año que trabajamos con los famosos POAS, es decir las planificaciones operativas anuales de todo el personal, ya sean administrativos, investigadores o extensionistas. Esto nos ayuda a identificar los fondos a los que podemos acceder desde la va institucional y cuales podemos buscar desde la cooperadora”, explicó el agrónomo.

Mirá la nota completa acá:

El INTA Reconquista -que incluye a todo el norte provincial, particularmente a los departamentos de 9 de Julio, Vera, General Obligado y San Javier- cuenta con más de 1200 hectáreas de producción agrícola y ganadera administradas por una asociación cooperadora, que apoya todas las líneas de trabajo que se realizan. Además de su financiación, la institución cuenta con vinculaciones extrapresupuestarias.

Uno de los puntos clave de la nueva gestión ha sido la comunicación para con la comunidad. “Todos llevamos adelante diferentes procesos en pos de responder a demandas territoriales. Hay que contar procesos y compartir más la información en la que venimos trabajando, que lógicamente es mucha. El INTA tiene que estar trabajando abiertamente, como lo hizo siempre, y también considerar otros actores”, afirmó Payta.

Es así que la entidad realizó incluso una “bicicleteada” para los habitantes de las ciudades de Avellaneda y Reconquista, con el objetivo de dar a conocer los distintos trabajos que se están realizando al interior de la experimental.

“Había gente que no conocía al INTA. Creemos que este tipo de instituciones públicas de ciencia y técnica tienen que estar abiertas a la comunidad en general”, reconoció el director.

El INTA Reconquista inauguró un laboratorio de ecofisiología durante la pandemia ¿Para qué sirve?

Otra de las iniciativas que se impulsaron en esta nueva gestión tuvo que ver con la constitución de comités al interior de la entidad, que permitieran unir a los trabajadores alrededor de distintas temática de interés.

Uno apunta a tratar las cuestiones edilicias; otro a acompañar en todo lo que tiene que ver con la redacción de proyectos y publicaciones; un tercero está focalizado en la revista que tiene el INTA; otro está vinculado a la interacción con la comunidad, y un quinto dedicado exclusivamente al desempeño personal y profesional de los trabajadores.

-¿Crees que el INTA debe estar ideologizado?- le preguntamos a Payta.

-No, creo que la ciencia y la técnica son transversales, se tienen que mantener en el tiempo y deben responder a múltiples demandas de todo el abanico en la comunidad. Ciencia y técnica van por la línea de la generación de información, de acompañar al productor y al usuario de la información.

-¿Ya se notan mejoras con los cambios que impulsaste?

-Sí. Algunas toman más tiempo que otras. Las mejoras que tienen que ver con lo tangible son las primeras que se ven. Las que tienen que ver con lo organizacional, con el uso de recursos o el pensar en equipos, se empiezan a notar más o menos rápido.

En el INTA Reconquista se desviven para que ninguna vaca pase hambre en invierno: “Hay que trabajar en la oferta forrajera”, dijo el veterinario Gustavo Rosatti

-Estabas en Australia y tenías posibilidades allá… ¿Por qué decidiste volver?

-Creo que es un desafío interesante volver. Hay tantas cosas por hacer y tantos desafíos, al igual que quedarse.

-¿Es posible quedarse?

-Si, tenés que transitar un camino de construcción. Va a ser trabajoso pero es posible.

-¿Sos feliz trabajando en el INTA?

-Totalmente feliz. Creo que hay muchas cosas que se están haciendo y logrando sin perder de vista nuestro objetivo como institución, trabajando para el sector agropecuario y la comunidad en su conjunto. La satisfacción viene por ahí.

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La ciencia está más cerca de encontrar el gen que le tape la boca a Greenpeace: Podría alargar la vida del tomate pero sin afectar su sabor http://wi631525.ferozo.com/la-ciencia-esta-mas-cerca-de-encontrar-el-gen-que-le-tape-la-boca-a-greenpeace-podria-alargar-la-vida-del-tomate-pero-sin-afectar-su-sabor/ Thu, 21 Oct 2021 20:31:22 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=83538 Como modo de demonizar la agricultura moderna y promover la producción de la denomianda agroecología, la organización ambientalista Greenpeace lanzó hace pocas semanas una campaña junto al chef y pastelero Damián Betular que estaba repleta de falacias, como inculpar a los agroquímicos por la falta de sabor de los tomates de invernadero. En esa vorágine, […]

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Como modo de demonizar la agricultura moderna y promover la producción de la denomianda agroecología, la organización ambientalista Greenpeace lanzó hace pocas semanas una campaña junto al chef y pastelero Damián Betular que estaba repleta de falacias, como inculpar a los agroquímicos por la falta de sabor de los tomates de invernadero. En esa vorágine, incluso muchos hablaron de los tomates “transgénicos”, cuando no existe en la Argentina -ni en el mundo- una variedad de ese fruto que haya sido genéticamente modificado.

Aunque mucho se ha dicho para corregir los dichos de Greenpeace, quizás la ciencia moderna le propine al mediático cocinero y a los agroecologistas la lección que les faltaba. Y es que desde el Boyce Thompson Institute llega la noticia de que un grupo de científicos ha descubierto el gen del tomate que podría aumentar la durabilidad de esa verdura pero que a la vez esos tomates “tengan la combinación correcta de sabor y suavidad al comerlos”.

¿Será el gen que podrá asegurarnos el famoso “gusto a tomate”?

“Dirigido por Jim Giovannoni, miembro del Instituto Boyce Thompson (BTI) de Estados Unidos, el descubrimiento también podría ser de gran ayuda para los productores comerciales de frutas, que siempre buscan formas de extender la vida útil de sus cultivos sin sacrificar el sabor”, define un artículo de divulgación de esa casa de estudios.

La investigación se describe en un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, con autores de BTI, Universidad de Cornell, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y la Universidad de Zhejiang. Y es que todo el mundo trata de calmar la angustia de Betular. Esta investigación fue apoyada por subsidios del Programa Nacional de Investigación y Desarrollo Clave de China; del Servicio de Investigación Agrícola del USSA y de la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU.

“Las frutas se vuelven más blandas a medida que maduran, lo que las hace susceptibles a dañarse o pudrirse en el transporte desde el campo hasta la tienda de comestibles. Actualmente, los agricultores prolongan la vida útil cosechando las frutas antes de que estén maduras y controlando la temperatura y otros factores ambientales durante el transporte. Pero estos métodos retrasan todo el proceso de maduración, lo que da como resultado tomates y otras frutas que son firmes pero sin sabor”, describe la gacetilla, como para que la entiendan todos.

El estudio se metió con el genoma del tomate (Solanum lycopersicum) para buscar genes involucrados en este procesod e ablandamiento del fruto pero no en su maduración. El equipo identificó un factor de transcripción, para “límites de órganos laterales de S. lycopersicum (SlLOB1)”, que regulaba una amplia gama de genes relacionados con la pared celular y procesos de ablandamiento.

“Hasta ahora, casi todos los factores de transcripción que mi laboratorio ha identificado en el tomate están involucrados en el control global de la maduración”, dijo Giovannoni, un biólogo molecular de plantas en el Centro Robert W. Holley del USDA-ARS y profesor adjunto en Escuela de Ciencias Vegetales Integrativas de Cornell. “SlLOB1 es interesante porque regula principalmente los genes involucrados en el ablandamiento de la pared celular y otros cambios de textura de la fruta”, añadió el investigador.

El conjunto de gener SlLOB1 podría producir tomates maduros, y por lo tanto sabrosos, que no han comenzado a ablandarse, aumentando su vida útil, especulan ahora los investigadores.

Betular aceptó el desafío de Greenpeace y se comió un tomate de invernadero para asegurar que “los herbicidas le quitan lo esencial”: Casafe salió a responderle

Un trabajo anterior del grupo de Giovannoni descubrió que muchos factores de transcripción relacionados con la maduración del tomate se expresaban inicialmente en el lóculo de la fruta, el tejido gelatinoso que rodea las semillas. “La mayoría de los biólogos de frutas descartan el gel locular porque contiene las semillas, que son ‘plantas embrionarias’ distintas de la fruta en sí”, explicó el especialista.

Luego agregó: “Pero los primeros indicios de maduración ocurren en el lóculo, incluso antes de que la fruta comience a cambiar de color o produzca etileno que la ayude a madurar”.

Por esta razón, el equipo buscó en una base de datos de expresión génica del tomate factores de transcripción altamente expresados ​​en el lóculo. También buscaron genes con expresión elevada en el pericarpio, la pared exterior de la fruta, con la premisa de que era probable que expresara factores de transcripción específicos del ablandamiento. En ambos tejidos, altos niveles de SlLOB1 coincidieron con la maduración.

En las plantas de tomate vivas, el equipo descubrió que la inhibición de la expresión de SlLOB1 provocaba un ablandamiento retardado y una fruta más firme, mientras que la sobreexpresión del gen aceleraba el proceso de ablandamiento.

Es importante destacar que el equipo demostró que la inhibición de la expresión de SlLOB1 no tuvo ningún efecto en el proceso de maduración: los tomates maduraron en sus plazos normales. Los niveles de azúcares y ácidos de la fruta no se alteraron, lo que sugiere que “desde la perspectiva del sabor, las frutas probablemente no cambiaron!”, dijo Giovannoni, aunque reconoció que el estudio no incluyó pruebas de sabor.

“Lo que sí cambió es la textura de las frutas; permanecieron más firmes por más tiempo y se suavizaron más tarde”, acotó.

Añadió: “Si podemos encontrar variantes del gen SlLOB1 que retrasen el ablandamiento, los mejoradores podrían introducirlas en variedades comerciales para producir tomates de alta calidad y buen sabor que no se vuelvan demasiado blandos antes de que el consumidor los lleve a casa”.

El ablandamiento retardado inducido por la inhibición de la expresión de SlLOB1 se asoció con otro cambio: los frutos eran de color rojo más oscuro, debido a niveles más altos de los pigmentos betacaroteno y licopeno en el lóculo y licopeno en el pericarpio.

“Estos tomates también tienen una mayor calidad nutricional porque estos pigmentos son antioxidantes y su cuerpo convierte el betacaroteno en vitamina A”, dijo Giovannoni.

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Santiago Sarandón habla sobre la siembra directa: “Vino bien en un momento donde había un exceso de laboreo, pero se transformó en una religión, algo dogmático e intocable” http://wi631525.ferozo.com/santiago-sarandon-habla-sobre-la-siembra-directa-vino-bien-en-un-momento-donde-habia-un-exceso-de-laboreo-pero-se-transformo-en-una-religion-algo-dogmatico-e-intocable/ http://wi631525.ferozo.com/santiago-sarandon-habla-sobre-la-siembra-directa-vino-bien-en-un-momento-donde-habia-un-exceso-de-laboreo-pero-se-transformo-en-una-religion-algo-dogmatico-e-intocable/#comments Wed, 21 Jul 2021 15:52:53 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=73869 “La siembra directa fue una tecnología que vino bien en un momento donde había un exceso de laboreo; el problema es que se transformó en una religión, en algo dogmático, intocable”. Santiago Sarandón es ingeniero agrónomo, investigador y docente (jefe de Cátedra) de la Universidad Nacional de La Plata. “Venimos de una idea muy simplista, […]

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“La siembra directa fue una tecnología que vino bien en un momento donde había un exceso de laboreo; el problema es que se transformó en una religión, en algo dogmático, intocable”. Santiago Sarandón es ingeniero agrónomo, investigador y docente (jefe de Cátedra) de la Universidad Nacional de La Plata.

“Venimos de una idea muy simplista, de creer que podemos dominar la naturaleza, pero lo cierto es que no podemos reducir la realidad a una parcela experimental y luego querer aplicarlo a la finca real”. Sarandón, es también, presidente de la Sociedad Argentina de Agroecología y presidente honorario de la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA).

-La siembra directa se posiciona como un sistema productivo que cuida el suelo. ¿Cuál es su visión como científico?

-Que ubicada en su correcto lugar es eficiente, pero no indiscutible. Puede ser una buena alternativa en suelos con gran riesgo de erosión o con fuertes declives pero también ha generado y genera daños colaterales.

-¿Cómo cuáles?

-Nuevas malezas que aparecen, justamente, al no removerse el suelo; la compactación subsuperficial del suelo cuando se siembra con humedad, y los ritmos de disponibilidad del nitrógeno que se retrasaron por la menor temperatura y la falta de aireación. O sea que, como toda técnica, por un lado arregló algunas cosas y, por el otro, las complicó porque se excluyeron prácticas muy útiles como la labranza vertical (que no da vuelta el pan de tierra) que de pronto se tornaron inaceptables. Además, en este escenario se empezó a poner más fertilizantes y, para eliminar las malezas, más herbicidas.

-¿Son un problema los agroquímicos?

-Hablemos claro: dentro de los agroquímicos tenemos los fertilizantes y los plaguicidas. Estos, como su sufijo cida lo indica (“que mata, que extermina”, del latín), tienen el objetivo, han sido formulados para eliminar alguna forma de vida. La aplicación de un herbicida está asociada a la muerte y no solo de las hierbas problema, sino también puede afectar a otros seres vivos.

-Sin embargo hay muchos estudios que aseguran que, bien usados, no dañan al ambiente ni a la salud.

-No conozco esos estudios particulares, pero no creo que pueda demostrarse científicamente que no hagan daño. Lo que ocurre es que los ensayos de toxicidad, se realizan en modelos muy simples donde no se evalúan efectos crónicos a largo plazo, que quizás se verán en 20 años, ni los efectos combinados de productos. Un herbicida no pasa por 20 años de testeos antes de ser aprobado para su uso… Además, como factor colateral no siempre hablamos de mortandad sino, también, de producir un mal funcionamiento en los organismos u otros seres. Y de esto sí hay pruebas. Por otro lado, la afirmación de que “bien usados no hacen daño” desplaza la responsabilidad hacia quienes aplican, o sea los y las productoras, que son, en definitiva, los clientes de quienes los responsabilizan.

-¿No hay ensayos que aseguran que ya a 100 metros no hay incidencia, por ejemplo, de una aplicación de glifosato?

-Sí, pero no son categóricos. Lo único que se pudo demostrar fue que el papel hidrosensible con el que se hacen esos ensayos no dio muestras de agua en un radio de 100 metros. Pero que el papel no haya detectado gotas de agua de la pulverización con herbicidas no significa que no haya deriva, es decir, no significa que la molécula no esté presente en el aire. Por ejemplo, si entra una persona perfumada a una habitación uno la huele, aunque un papel hidrosensible no la registre. Pero eso no importa porque el problema es la molécula, no el agua.

-No termino de entender… Si hay pruebas de que los plaguicidas dañan la salud y el ambiente, ¿por qué se defienden a ultranza?

-Hay varios factores. Creo que el primero es el miedo al cambio. Aceptar lo que plantea la agroecología, que es un nuevo paradigma, es tomar la pastilla roja de Matrix y enfrentarse a que vivimos en un mundo artificial y que se está desmoronando, un mundo donde parecía que ciertas cosas no sucedían, pero están sucediendo. Si yo acepto lo nuevo debo replantearme todo y se me derrumba el “edificio” laboral, personal y hasta de estatus social que he construido. Por eso muchas personas aunque saben o sospechan que esto es así, pueden pensar: “Bueno, que se derrumbe todo pero no mientras yo esté en actividad” y siguen defendiendo este modelo de producción basado en insumos.

José Miguel Mulet, defensor de transgénicos y agroquímicos: “Por mucho que creas en la Pachamama, si hay una plaga no vas a tener cosecha”

-Una crítica que se le hace a la agroecología es que trajo ideología a la ciencia…

-Es interesante porque, justamente, creer que la ciencia es “neutra” … ¡es una ideología!

-Pero la ciencia es ensayo y error. ¿Cómo que no es neutra?

-Es que no puede serlo: siempre tendrá una ideología porque la ciencia parte de una pregunta y esa pregunta siempre es ideológica, porque es un ser humano (con ideologías, lo sepa o no) quien la formula. Por ejemplo, tomar al rendimiento por hectárea como la principal variable o entender al productor como un sujeto sin particularidades, responde a un paradigma de investigación. ¿Y qué es un paradigma? Un conjunto de ideas dominantes, o sea, una ideología.

-Pero si no lo es, ¿por qué históricamente se dice con vehemencia que la ciencia es neutra?

-Para sostener una ideología que coloca al científico en un lugar superior e indiscutible, como un sujeto que tiene la razón, la verdad y la certeza. Por eso también la agroecología es muy resistida: porque hemos sido criados con la idea de que la ciencia es dura, impoluta, que no tiene sesgos y que por eso es buena. Que es un lugar seguro donde nos podemos refugiar.

-Entonces la ciencia no es la fuente de verdad absoluta…

-Es que vivimos en un mundo complejo y la complejidad implica incertidumbre. Y la ciencia es de este mundo, por lo tanto está obligada a tener en cuenta esa incertidumbre, si no es fanatismo, ignorancia o interés disfrazado de investigación. Sin ir más lejos: cuando yo estudiaba en la facultad se permitían plaguicidas que hoy están totalmente prohibidos, entonces, ¿en qué momento la ciencia tuvo razón?

-Sus argumentos me dejan pensando. Haciendo analogías, a veces parece que lenguaje inclusivo, feminismo y agroecología enojan por igual…

-Es que la agroecología y estos movimientos mencionados tienen en común que ponen en riesgo un capital simbólico legitimado que quien lo tiene no está dispuesto a soltar. Centrándome en el mundo agropecuario, por ejemplo, ser un asesor de grandes superficies, usar modernas tecnologías como drones y sofisticada maquinaria da estatus y te posiciona de una manera en la sociedad. Y si todo eso deja de tener valor, ese estatus, cae.

-A ver si entiendo. ¿La resistencia a la agroecología es en verdad por no querer cambiar pero se disfraza con el argumento de que no es científica ni rentable?

-La agroecología es una revolución de pensamiento y de producción. No se trata sólo de nuevos conocimien­tos o de otra tecnología; tampoco se refiere sólo al uso de productos menos tóxicos, es mucho más que eso. Es la construcción de una nueva re­lación del ser humano con la naturaleza, es asu­mir la complejidad y la incertidumbre como algo inherente a los sistemas biológicos y sociocultu­rales y es recuperar el respeto por los otros seres.

-Se argumenta que sus rindes son bajos y que por eso no se la puede tomar muy en serio…

-Éste es uno de los mitos que restringe su potencial. La agroecología no es un modelo adecua­do sólo para productores de pequeña escala, sino que es una ciencia con la cual se pueden diseñar y manejar agroecosistemas capaces de producir alimen­tos en cantidad, calidad nutritiva e inocuidad para alimentar a todos los seres humanos.

-También se dice que lo que Argentina necesita son divisas y que es el modelo actual el que las puede generar…

-Nada impide que la agroecología pueda producir un exceden­te para exportar y obtener divisas. Lo que pasa es que acá se trata de pensar la producción de otra manera, por ejemplo en vez de pensar cómo ataco esta plaga, debo entender por qué apareció. El modelo actual productivista y atado a insumos lo que hace es tapar síntomas y luego surgen otros problemas, como la degradación de los suelos, del aire y la contaminación de las aguas, entre muchos otros. Pero nadie puede aprender cosas nuevas contra su voluntad; para aprender algo hay que cuestionar lo establecido y dialogar con lo nuevo.

-¿Y hay muchos productores que se están pasando a la agroecología?

-Cada vez más, porque es un modelo científico mucho más racional y quien lo conoce en profundidad no vuelve para atrás: una vez que una persona entiende que lo que aplica en sus cultivos es veneno, nunca pero nunca más vuelve a hablar de ´fitosanitarios´.

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José Miguel Mulet, defensor de transgénicos y agroquímicos: “Por mucho que creas en la Pachamama, si hay una plaga no vas a tener cosecha” http://wi631525.ferozo.com/jose-miguel-mulet-defensor-de-transgenicos-y-agroquimicos-por-mucho-que-creas-en-la-pachamama-si-hay-una-plaga-no-vas-a-tener-cosecha/ http://wi631525.ferozo.com/jose-miguel-mulet-defensor-de-transgenicos-y-agroquimicos-por-mucho-que-creas-en-la-pachamama-si-hay-una-plaga-no-vas-a-tener-cosecha/#comments Mon, 12 Jul 2021 12:07:38 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=72751 José Miguel Mulet es científico y está a favor de los transgénicos por considerar que implican una tecnología segura y “que nos hacen la vida más fácil”. Una declaración fuerte en un país como Argentina donde los transgénicos dan tanto que hablar y se generan virulentas campañas en redes en su contra. Pero Mulet habla […]

La entrada José Miguel Mulet, defensor de transgénicos y agroquímicos: “Por mucho que creas en la Pachamama, si hay una plaga no vas a tener cosecha” se publicó primero en Bichos de Campo.

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José Miguel Mulet es científico y está a favor de los transgénicos por considerar que implican una tecnología segura y “que nos hacen la vida más fácil”. Una declaración fuerte en un país como Argentina donde los transgénicos dan tanto que hablar y se generan virulentas campañas en redes en su contra.

Pero Mulet habla con una seguridad y firmeza que hace tambalear hasta el más ecologista, quizás porque además de científico con todas las letras tiene una gran gimnasia como divulgador y acaba de publicar un nuevo libro llamado “Ecologismo real”.

A la vez, también se autodenomina como un tuitero “compulsivo”, algo que resulta a priori interesante, viniendo de un hombre de ciencia donde todo es método y las emociones (dicho por él mismo) son vistas como algo de cuidado.  Veamos qué tiene para decirnos.

-Usted afirma que desde la ciencia se puede asegurar que los transgénicos no dañan la salud, pero la sociedad igual les tiene miedo por las campañas de marketing que se han hecho. ¿Será que la ciencia ha perdido su discurso de legitimidad?

-No es que la ciencia haya perdido el discurso de la legitimidad sino que los científicos no son expertos en comunicación pero compiten con expertos del marketing que saben armar un discurso emocional y no científico. Hemos visto miles de campañas de niños enfermos ´a causa´ de los agroquímicos cuando los médicos saben muy bien que eso es una gran mentira.

-¿Tan así es?

-Sí, porque ninguno de los vaticinios de los ecologistas se ha cumplido y hay muchos estudios serios que certifican que los agroquímicos, bien usados, no generan ningún daño para la salud ni para el ambiente. Y si no fuera así, se prohibirían.

-Una de las críticas más fuertes a la aprobación del trigo transgénico no es sólo al hecho de ser transgénico sino que permite usar agroquímicos dañinos…

-¡Pero es al revés! Gracias a los transgénicos se usan menos agroquímicos que en los cultivos tradicionales y además se cuida más al ambiente. Por ejemplo como ocurre con la soja transgénica con la cual se puede hacer siembra directa, ahorrando fitosanitarios y cuidando el suelo.

-Pero se argumenta que los estudios que avalan a los agroquímicos son realizados por entidades con intereses económicos o políticos…

-Quien dice eso no tiene idea de cómo funciona la autorización de cualquier fitosanitario. Claro que el estudio lo realiza la empresa que lo quiere autorizar porque no vamos a usar fondos públicos para eso… pero son los organismos públicos quienes revisan la información y comprueban su veracidad.

-¿Y en el caso del glifosato y el glufosinato?

-Puntualmente para ambos fitosanitarios numerosos organismos independientes han realizado pruebas que avalan su seguridad… los mismos organismos que han retirado productos se consideraban peligrosos, también hay que decirlo, porque eso significa que el control es serio y existe.  Lo que pasa es que cuando se agotan los argumentos en contra de los transgénicos empiezan a decir cosas sobre los fitosanitarios. Argentina saca el trigo transgénico y se empieza a hablar del glufosinato. ¿Por qué no se hablaba antes si se usa desde hace 40 años?

-Bueno, lo que pasa es que a veces la ciencia primero dice una cosa y un tiempo más tarde, otra… como ha ocurrido con alimentos y medicamentos.

-Es que el método científico se basa en evidencia y cuando ésta cambia, también cambian las conclusiones. ¿Qué pasa si de pronto nos parece que los que consumen productos orgánicos se mueren antes? ¿Vamos a prohibir lo orgánico “por si acaso” o vamos a investigar a fondo? La ciencia funciona con evidencia no con suposiciones, por eso sólo salen los productos al mercado cuando está comprobado que son inocuos. Hay que aportar pruebas, no ideologías.

-¿En qué se basan, entonces, los estudios que afirman que lo transgénico y los agroquímicos hacen mal?

-Muchas veces esos trabajos parten de una conclusión que hay que confirmar sí o sí y por eso son pseudociencias, mientras que la ciencia parte de investigar para luego llegar a una conclusión. Entonces esos trabajos se cuelgan en cualquier web y dicen que son científicos pero son sólo opiniones; algunas personas lo dirán por convicción y otras por interés económicos. Por ejemplo, los ambientalistas son profesionales y viven de estos temas, de los premios y donaciones que reciben para llevar esta bandera.

-¿No hay científicos que avalen esta postura?

-Sí, de hecho hay científicos muy buenos que cuando se meten en esto abandonan el rigor del método científico y anteponen su ideología.  También, muchas veces se trata de un “postureo” como decimos en España: una actividad para dar una imagen y que se queda sólo con lo superficial.

-¿Le parece que se mezcla aquí ciencia y espiritualidad?

-La espiritualidad no se come y la agricultura quiere dar comida: por mucho que creas en la Pachamama si hay una plaga no vas a tener cosecha. El problema es que a nivel político, muchas veces quien toma decisiones sobre la agricultura no tiene idea de agricultura.

-¿A qué se refiere?

-La primera forma de que la agricultura sea sostenible es que sea rentable para el agricultor. Los productos agroecológicos son los que tienen mayores problemas de sanidad y las empresas que los comercializan constantemente sacan alertas de seguridad alimentaria, como acaba de ocurrir con paltas agroecológicas que entraron a la Unión Europea procedentes de Marruecos y contenían residuos de clorpirifos, una sustancia prohibida por ser peligrosa para la salud humana. Y además de todo esto, tienen rindes menores por hectáreas. Así, contrariamente a lo que se dice, la soja transgénica es buena para el ambiente ya que al haber más producción en menos hectáreas queda más espacio para el ambiente natural.

-Los detractores de la soja trans dicen que al ser un cultivo que se puede manejar a distancia, favorece el despoblamiento del campo…

-Quienes dicen eso son urbanos que no tienen idea de si es mejor que el productor viva en el campo que en la ciudad; la producción agropecuaria no es Disneylandia agroecológica. Quienes sostienen estas posturas avalan modelos para que los pobres siguen siendo pobres y los ricos vayan a visitarlos para poder tener “un día de campo”. No se puede prohibir el acceso a la tecnología al agricultor; basta de que la gente de ciudad le diga al productor lo que tiene que hacer.

-Usted afirma que vivimos rodeados de elementos transgénicos sin saberlo, como ocurre con la ropa de algodón y ciertos detergentes…

-Tengo un ejemplo mejor: la vacuna contra la Covid.

-¿Cómo?

-Que la vacuna contra la Covid19 es transgénica porque se hace con organismos modificados. Quiero ver cuántos ecologistas están dispuestos a renunciar a ella porque es transgénica.

-También hay posturas antivacunas por no ser “naturales”

-Por favor, las vacunas salvan vidas y lo estamos viendo en los países que ya han vacunado a su población en esta pandemia. Ser antivacuna es creer en cosas que no se pueden medir. Además, tanto que se habla de “lo natural”… la Covid es natural y yo no la quiero.

-¿Entonces es una fantasía lo de “comer natural”?

-Así es. Es otra idea del marketing. Nada de lo que comemos es natural porque todas las plantas que sembramos vienen de miles de años de mejora genética. El maíz es una planta domesticada y un supuesto “maíz natural” es algo que no podría comer nadie ya que no tiene ni mazorca. Y asociada a esta fantasía está la de creer que alguien “come natural” porque lo que consume es agroecológico. En la agroecología también se utilizan insumos pero de origen no químico, esa es la única diferencia.

-Si vivimos en un mundo de marketing, fantasía, “postureo” y falta de conocimiento científico, ¿no es hora de que la ciencia salga a comunicar de otra manera?

-Algunos lo hacemos y somos muy activos en redes sociales pero no todos los científicos se sienten cómodos haciéndolo. Además corremos con la desventaja de que el activista tiene como único trabajo el activismo, mientras que el científico tiene que investigar y también salir a comunicar. Es mucho.

-En relación a todo esto, ¿cómo ve a la Argentina?

-Es muy curioso que haya grupos antitransgénicos tan fuertes siendo que Argentina es el tercer productor mundial de soja transgénica y que esa sea su mayor fuente de ingresos.

-A pesar de esa realidad, muchos argentinos están en contra de la soja transgénica

-Pues bien, que esa misma gente entonces no cobre los planes sociales, que los funcionarios no acepten sus sueldos y que la universidad deje de ser gratuita, pues todo ese dinero sale de los productores agropecuarios.

Nota: Mulet es Catedrático de biotecnología. Dirige una línea de investigación en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (Universidad Politécnica de Valencia) que trata de desarrollar plantas tolerantes a la sequía y al frío. También es colaborador de varios podcasts y programas de radio, y es autor de la sección «Ciencia sin ficción» en El País Semanal, de «Fotogramas de ciencia» en la revista de divulgación científica Métode y del blog Tomates con genes.

 

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¿Quién es Fernando Andrade? El investigador del INTA Balcarce que es distinguido por el Presidente y celebrado por sus propios alumnos http://wi631525.ferozo.com/quien-es-fernando-andrade-el-investigador-del-inta-balcarce-que-es-distinguido-por-el-presidente-y-celebrado-por-sus-propios-alumnos/ Mon, 21 Dec 2020 13:16:51 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=54073 El Decreto 1035/2020, publicado este lunes en el Boletín Oficial con la firma del presidente Alberto Fernández, otorgó la distinción “Investigador/a de la Nación Argentina” al doctor Fernando Héctor Andrade. Se trata de un reconocido especialista en Ecofisiología de Cultivos del INTA Balcarce, que ha hecho muchos aportes en materia de cultivos extensivos, en especial […]

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El Decreto 1035/2020, publicado este lunes en el Boletín Oficial con la firma del presidente Alberto Fernández, otorgó la distinción “Investigador/a de la Nación Argentina” al doctor Fernando Héctor Andrade. Se trata de un reconocido especialista en Ecofisiología de Cultivos del INTA Balcarce, que ha hecho muchos aportes en materia de cultivos extensivos, en especial al maíz.

Tan alta distinción a Andrade, aunque oficializada recién hoy, se conoció la semana pasada, en un acto que contó con la participación de Alberto y otras autoridades nacionales.

Creada en una vieja ley 25.467 que recién fue reglamentada por el Ministerio de Ciencia y Tecnología este año, la distinción se entrega a la persona más sobresaliente del sistema científico nacional. Para la selección, el jurado toma en cuenta que dicho científico haya “producido nuevos conocimientos y desarrollado innovaciones de impacto social y productivo, además de promover la transferencia de conocimiento y la formación de recursos humanos”.

Este último rasgo, transferir los conocimientos a nuevas generaciones de investigadores, parece ser uno de los rasgos más salientes de Andrade. Si hasta sus propios alumnos en el posgrado de la Unidad Integrada Balcarce (INTA Balcarce – Facultad de Ciencias Agrarias de Mar del Plata) le hicieron un homenaje tanto o más emotivo que el que recibió del Presidente de la Nación:

Andrade es un distinguido investigador del INTA, del CONICET y profesor titular de Ecofisiología de Cultivos de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Se graduó de Ingeniero Agrónomo en 1980 en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y posteriormente realizó estudios de Magister Scientiae y PhD en la Iowa State University, Estados Unidos.

Andrade dedicó su vida a generar conciencia acerca de la necesidad de romper la asociación entre producción y degradación ambiental, de manera tal de diseñar agroecosistemas que permitan satisfacer las futuras demandas de productos agrícolas sin comprometer el recurso suelo.

Sin dejar nunca de advertir la enorme riqueza económica y social promovida por el desarrollo del sector agrícola, se dedicó a estudiar los efectos de dicha actividad sobre el ambiente, en especial en lo que respecta a la degradación de los suelos, la contaminación ambiental por agroquímicos y la pérdida de biodiversidad y de servicios ecosistémicos.

A partir de tales investigaciones, promovió la realización de prácticas orientadas a cuidar al ambiente –tales como la intensificación agrícola–, siempre con una base científica y evitando posturas extremas. Buena parte de su visión al respecto la plasmó en el libro “Los desafíos de la agricultura argentina” (2018), editado por INTA.

Cuenta con un h-index de 50 en la plataforma Scopus, el cual mide el aporte científico realizado por investigadores de todo el mundo, a partir de la publicación de 117 trabajos científicos validados que a la fecha fueron citados en más de 6000 oportunidades en otros artículos científicos.

Fernando nació en Buenos Aires el 28 de junio de 1956. Es Investigador de INTA desde 1985, además de investigador principal de CONICET, profesor titular de la mencionada cátedra de Ecofisiología de Cultivos y coordinador nacional del Área Estratégica Ecofisiología Vegetal del INTA.

Participó de la publicación  en 2017 de un destacado libro llamado “Los desafíos de la agricultura argentina. Satisfacer las futuras demandas y reducir el impacto ambiental”. Puede ser descargado gratuitamente aquí mismo:

Descargar Los desafios de la agricultura argentina

A su vez, tiene otro libro a punto de publicarse, que se llamará “Los desafíos de la agricultura global para las próximas tres décadas”.

Dice una gacetilla del INTA que el trabajo de Andrade se focaliza en generar conciencia acerca de la necesidad de romper la asociación entre producción y degradación ambiental, planificando los agroecosistemas de manera tal de satisfacer las futuras demandas de productos de la agricultura y reducir paralelamente el impacto ambiental de la actividad, asegurando la provisión de servicios ecosistémicos y beneficios socioeconómicos esenciales para la sociedad.

Susana Mirassou, la presidenta del INTA, también felicitó a Andrade por la distinción recibida y aseguró sentir un “enorme orgullo” por el galardón y su aporte al impulso de mejores prácticas de manejo del cultivo extensivo en la Argentina. “Este premio es el máximo reconocimiento que un investigador puede recibir, ya que se destaca a la persona más sobresaliente del sistema científico nacional”, señaló.

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Investigadores de la Fauba descubrieron que no hay nada peor para la soja que un salivazo de chinche verde http://wi631525.ferozo.com/investigadores-de-la-fauba-descubrieron-que-no-hay-nada-peor-para-la-soja-que-un-salivazo-de-chinche-verde/ Wed, 04 Nov 2020 16:43:32 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=50591 La chinche verde (Nezara viridula) es una plaga polífaga que afecta principalmente a los cultivos extensivos y hortícolas. En soja, se calcula que cada año provoca pérdidas de hasta 5% en los rendimientos. Un grupo de investigación de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), que desde hace años viene realizando estudios al respecto, […]

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La chinche verde (Nezara viridula) es una plaga polífaga que afecta principalmente a los cultivos extensivos y hortícolas. En soja, se calcula que cada año provoca pérdidas de hasta 5% en los rendimientos. Un grupo de investigación de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), que desde hace años viene realizando estudios al respecto, logró determinar cuáles son los compuestos de la saliva de los insectos que dañan a las semillas en desarrollo de la oleaginosa, con resultados que a futuro podrían servir para desarrollar nuevas tecnologías que ayuden a fortalecer las defensas de las plantas.

Entrevistado por Sobre la Tierra, el medio de la FAUBA, Jorge Zavala, docente de la cátedra de Bioquímica de la FAUBA e investigador del Instituto de Investigaciones en Biociencias Agrícolas y Ambientales (INBA-UBA/Conicet), explicó que muchas veces los agricultores recién advierten los daños causados por la chinche verde en la soja tras la cosecha, cuando es demasiado tarde porque los granos ya quedaron afectados en su poder germinativo, en la calidad industrial y en el rendimiento.

Ante esta situación, Zavala lidera un grupo de investigación que estudia las interacciones de las chinches con el cultivo de soja. El grupo ha publicado diferentes estudios complementarios que abordan la problemática desde el punto de vista del cultivo, la chinche e incluso las bacterias que habitan en el intestino de estos insectos.

Podés consultar la publicación completa publicada en la revista Scientific Reports, del grupo Nature.

“Inicialmente estudiamos el efecto bioquímico de la picadura de la chinche en la soja, para conocer los mecanismos de defensa de la planta en relación a los que pone en práctica frente a otros insectos. Nuestro último trabajo publicado permitió demostrar que en realidad no es el daño mecánico que el insecto genera con su estilete suctor lo que afecta a la planta, sino la composición de la saliva”, explicó Romina Giacometti, docente de la cátedra de Bioquímica de la FAUBA e investigadora del INBA, quien es la primera autora de la publicación.

Giacometti consideró que la chinche tiene “una maquinaria sofisticada para alimentarse”. Este insecto posee el estilete con el cual pica los granos de la soja y, a medida que va succionando, también va inyectando saliva con enzimas que degradan los tejido de las semillas. “Se trata de una forma eficaz de digerir y absorber el valor nutricional de los tejidos vegetales y el contenido de las semillas, pero, en esta carrera armamentista, la planta tampoco se queda atrás y se defiende”, explicó.

“Este trabajo de investigación nos permitió estudiar e identificar las enzimas que participan en la digestión de las semillas picadas. Por ejemplo, pudimos comprobar la actividad de enzimas amilasas que degradan el almidón y de proteasas capaces de digerir las proteínas de las semillas”, describió Zavala.

Agregó que además “encontramos varios aminoácidos, posiblemente como producto de la degradación de las proteínas. Por otro lado, las enzimas digestivas pueden actuar disminuyendo defensas físicas de las semillas contra el ataque de plagas”, explicó.

Añadió: “Nuestro estudio muestra que la saliva posee una alta actividad de enzimas pectinolíticas, que degradan las pectinas y ablandan la pared celular, permitiendo que las chinches se alimenten más fácilmente. Sin embargo, encontramos otros compuestos orgánicos que le permiten a la semilla detectar el daño de estos insectos y activar pasos metabólicos de alarma, que aumentan la producción de compuestos de defensa”.

Giacometti detalló que “cuando la planta detecta las moléculas que contienen la saliva de la chinche, como respuesta genera un mecanismo específico de defensa, mediante un conjunto de hormonas que viajan, como una alarma, por toda la planta. Estas enzimas vinculadas con las defensas van avisando sobre el peligro de otro posible ataque a las otras semillas que se están desarrollando, a las hojas y a las raíces. Es un mecanismo muy interesante, ya que como respuesta, se sintetizan hormonas y metabolitos secundarios para que, ante la llegada de otro insecto, se modifiquen los compuestos volátiles y el sabor de lo que va a ingerir y, muchas veces, se genere un efecto de rechazo”.

La investigación de la FAUBA involucró la colecta de chinches en el campo, su cría y su reproducción en el laboratorio. Luego se llevó adelante un laborioso trabajo para recolectar la saliva de los insectos y un registro fotográfico del proceso, que incluyó imágenes descriptivas del aparato picador-suctor por microscopía de barrido electrónico. Además se realizó un análisis de proteómica en Argentina y otro de metabolómica en Estados Unidos, entre diferentes estudios, para caracterizar la saliva del insecto.

Durante cuatro meses, Giacometti y un grupo de estudiantes de doctorado recolectaron la saliva de más de 2 mil insectos de manera artesanal, gota a gota. Los insectos se enfriaron para ralentizar su actividad y metabolismo, luego se colocaron hacia arriba y, cuando volvieron a la temperatura ambiente, los investigadores recogieron la saliva secretada con la ayuda de un microscopio y una pipeta. En total, se logró juntar un mililitro de saliva, suficiente para avanzar en la investigación.

Con parte de esa saliva, la investigadora viajó a la Universidad de Georgia, Estados Unidos, para completar los estudios en el laboratorio del investigador Arthur Edison, mediante un proyecto de colaboración entre la National Academy of Sciences y el Conicet. Allí evaluaron los metabolitos y las proteínas que están presentes en la saliva con tecnología de resonancia magnética nuclear.

Zavala indicó que los actuales cultivos transgénicos de soja poseen la tecnología Bt, que brinda protección contra los insectos lepidópteros, pero que no controlan a la chinche. “Entonces la única forma de controlarlas es con insecticidas, y generalmente se aplican dosis altas”, advirtió. Ante esta situación, consideró que se podrían desarrollar nuevas investigaciones aplicadas en el laboratorio, que representan una alternativa al uso de productos químicos.

“Estas investigaciones nos sirven para entender qué compuestos son los que la planta de soja detecta específicamente y actúan para aumentar las defensas. En la medida que los identifiquemos, en el futuro podemos manipularlos y aplicarlos de alguna manera para que la planta de soja tenga más defensa y la chinche no la quiera comer”, agregó Zavala.

Giacometti agregó que “a futuro se podría trabajar sobre esas proteínas que la chinche inyecta en la planta y recorrer un camino inverso como para proteger genéticamente al cultivo de la soja ante el ataque de estos insectos”.

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En pandemia, un grupo de científicos trata de responder a las preguntas más curiosas de los chicos: Todavía deben sumar un agrónomo http://wi631525.ferozo.com/en-pandemia-un-grupo-de-cientificos-trata-de-responder-a-las-preguntas-mas-curiosas-de-los-chicos-todavia-deben-sumar-un-agronomo/ Sun, 01 Nov 2020 22:22:43 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=50351 Gabriela Auge es doctora en Biología Molecular y Biotecnología, investigadora adjunta del CONICET y dirige el Laboratorio de Memoria Ambiental en Plantas del iB3 (Instituto de Biociencias, Biotecnología y Biología Traslacional) en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. Pertenece al equipo de Científicxs van a casa que acerca […]

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Gabriela Auge es doctora en Biología Molecular y Biotecnología, investigadora adjunta del CONICET y dirige el Laboratorio de Memoria Ambiental en Plantas del iB3 (Instituto de Biociencias, Biotecnología y Biología Traslacional) en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. Pertenece al equipo de Científicxs van a casa que acerca la ciencia a las familias a través del charlas y de las redes sociales. Se los puede contactar por mail a cientificxscasa@gmail.com o en la red social Twitter.

-¿Qué es Cientificxs van a casa?

-El ciclo tiene como objetivo darles a los más chicos la oportunidad de hacer esas preguntas superinteresantes que se hacen constantemente respecto a la naturaleza y cómo funciona, y abrir espacios para discutir esas preguntas con personas expertas en diferentes disciplinas científicas.

-Y la iniciativa nació en este contexto de pandemia…

-Sí, porque el aislamiento ha generado oportunidades de comunicación virtual que antes no teníamos o considerábamos. Los más pequeños en particular han tenido que trasladar sus aulas a las computadoras en casa, a la vez que han tenido que cambiar sus formas de aprendizaje. Esperamos que los encuentros puedan hacer su experiencia de la pandemia más llevadera, y esto tanto para ellos como para los que les contamos sobre ciencia y los adultos en casa.

-¿Quiénes componen el ciclo?

-Los organizadores de Cientificxs Van a Casa somos Paula Abufager, física (quien fue la pionera que nos convocó), Ezequiel Vera, paleobotánico, Damián Perez, paleontólogo, y yo, Gabriela Auge, bióloga de plantas. Luego se sumaron Diego Bagú, astrónomo, Laura Pezzatti, matemática, Emmanuel Iarusi, informático, y Valeria Edelstein, química. Para el año entrante ya tenemos varios científicos más confirmados en las áreas de ecología, biología de hongos y neurociencias, y seguimos incorporando gente a la lista.

-¿Qué respuesta han tenido por parte de la gente?

-La convocatoria superó todas nuestras expectativas, ¡tenemos más de 200 inscriptos para cada encuentro!

-¿Cómo reaccionan los chicos? ¿Y los adultos?

-Los chicos nos hacen llegar preguntas muy interesantes antes y durante los encuentros, hay una interacción muy activa en el chat de la transmisión y participan también entre ellos haciendo y contestando preguntas. Los adultos se suman a los encuentros y nos hacen tantas preguntas como los más chicos, por eso aunque el ciclo esté enfocado principalmente a chicos de edad escolar primaria, invitamos a todos por igual a participar.

-¿Cómo se sostiene/financia la iniciativa?

-A pulmón de los que organizamos el ciclo, aún no contamos con apoyo institucional pero estamos insistiendo.

-¿Han tocado algún tema vinculado a lo agropecuario?

-En el encuentro de biología de plantas hablaremos un poco sobre los usos que les damos a las plantas, incluida la alimentación. Brevemente abordaremos el tema de cómo se producen las plantas que consumimos pero sin llegar a ahondar mucho por cuestiones de tiempo. Trataremos de traer a agrónomo/as el año entrante para que nos ayuden a responder preguntas relacionadas a la producción agropecuaria que puedan tener los chicos.

-¿Qué temas son los que despiertan más interés y por qué?

-La paleontología y la astronomía pero la competencia es fuerte entre todas las disciplinas.

-¿Hay diferencias entre nenes y nenas en cuanto a intereses o participación?

-Buena pregunta, todavía no tuvimos tantos encuentros como para cuantificar esto, sí han surgido preguntas sobre si hay científicas mujeres durante los encuentros liderados por científicos hombres. Nuestra experiencia con el de paleontología es que no había una clara distinción entre nenes y nenas respecto a las preguntas y el interés.

-¿Cree que hay un resurgir del interés por la ciencia?

-Creo que los niños son curiosos por naturaleza y lamentablemente con el tiempo ese interés puede mermar debido a las experiencias de vida personales y educativas. Me parece importante seguir alimentando esa curiosidad creando este tipo de espacios virtuales, por suerte hay muchos contenidos muy buenos en medios masivos de comunicación y de recursos online, y muchas familias interesadas en mantener viva esa curiosidad que apoyan fuertemente los espacios creados.

-¿Le parece que a ciencia es para todos?

-Todos los que hacemos Cientificxs Van a Casa sentimos una fuerte responsabilidad en comunicar lo que hacemos, queremos que la ciencia no sea un lugar inaccesible, sino una comunidad en la que podamos aprender y discutir todos por igual.

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Científicos argentinos aislan una bacteria de suelo que degrada biomasa y serviría para la industria del bioetanol http://wi631525.ferozo.com/cientificos-argentinos-aislan-una-bacteria-de-suelo-que-degrada-biomasa-y-serviria-para-la-industria-del-bioetanol/ Fri, 28 Feb 2020 10:27:00 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=34984 Científicos del Instituto de Biotecnología del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (CNIA) del INTA, en Hurlingham –Buenos Aires– identificaron a la bacteria Paenibacillus xylanivorans, que fue aislada en suelos de bosque nativo de la Patagonia. Gracias a la secuenciación del ADN, determinaron que tiene la capacidad para descomponer xilano y celulosa, dos componentes de la […]

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Científicos del Instituto de Biotecnología del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (CNIA) del INTA, en Hurlingham –Buenos Aires– identificaron a la bacteria Paenibacillus xylanivorans, que fue aislada en suelos de bosque nativo de la Patagonia. Gracias a la secuenciación del ADN, determinaron que tiene la capacidad para descomponer xilano y celulosa, dos componentes de la pared celular vegetal usados en la producción de bioetanol. De este modo, la misma se podría multiplicar para utilizar en digestores de dicha industria, entro otros usos.

El suelo, además de arena, limo y arcilla, está integrado por bacterias, hongos, algas, virus, protozoarios y actinomicetos, que funcionan colectivamente. Son tantos y tan pequeños, que encontrarlos, identificarlos y caracterizarlos no es tarea sencilla. De hecho, a pesar de los esfuerzos de cientos de investigadores de todo el mundo, solo se conoce el 1 % de los microorganismos que habitan bajo los pies.

Los microorganismos del suelo tienen múltiples funciones, algunos son promotores del crecimiento de las plantas, otros actúan como biofertilizantes, están los que pueden transformar residuos y, también, los patogénicos que afectan la salud de las plantas.

Eleonora Campos es bióloga, trabaja en el CNIA del INTA Castelar y, desde 2009, se dedica a estudiar la biología molecular de bacterias celulolíticas para la generación de biocombustibles. “Nos dedicamos a estudiar las bases moleculares de los mecanismos que han desarrollado las bacterias del suelo para degradar las estructuras que poseen las plantas y utilizar los azúcares contenidos en las mismas”, señaló al portal INTA Informa.

Como parte de este trabajo, en 2014 Campos y Silvina Ghio –otra investigadora del INTA– lograron aislar una nueva especie de bacteria. “Al estudiar su genoma y las características bioquímicas, vimos que era parecida a otras, pero tenía particularidades que la distinguían del resto, tanto en la pared celular como en algunas de las proteínas que secretaba”, explicó Campos.

La cepa A59T es una bacteria Gram positiva, anaeróbica facultativa, formadora de endosporas y tiene forma de bastón. Sus condiciones de crecimiento óptimas son 30 °C con un rango de 28 a 37 °C, un pH 7 con un rango de 5 a 10 y tolera hasta el 7 % de NaCl (sal – cloruro de sodio).

El hallazgo se produjo a partir de una muestra de suelo recolectada en un bosque nativo de la Patagonia argentina. Campos puso el foco en lo que ocurre en el manto que cubre la superficie, en donde hay hojas o troncos en estado de descomposición. “Allí están actuando los microorganismos, que descomponen los polisacáridos en elementos más pequeños –azúcares– y los utilizan como fuente de carbono”, ilustró.

A la par, en el laboratorio, Campos investiga cómo mejorar y replicar el procedimiento biológico para la degradación de la biomasa vegetal. Así, a partir del estudio del genoma y del conjunto de proteínas secretadas –secretoma– de aislamientos bacterianos celulolíticos nativos de la Argentina, lograron reconocer las enzimas activas sobre carbohidratos y, además, desarrollar y caracterizar una biblioteca de enzimas recombinantes. “Este estudio nos permitió conocer en detalle los procesos de deconstrucción de los polisacáridos”, indicó Campos.

El xilano es un polisacárido estructural de la biomasa, es decir, es uno de los componentes de la pared celular vegetal. Es el segundo polisacárido más abundante –después de la celulosa– y, también, se degrada más rápido. “Estas características nos impulsan a profundizar los estudios para aprovecharlo en distintas aplicaciones biotecnológicas”, manifestó Campos y ejemplificó: “Estas bacterias, entre otros usos, permiten generar polisacáridos cortos –xilooligosacáridos– que pueden tener una función prebiótica y utilizarse en suplementos dietarios para mejorar la digestibilidad de los alimentos para humanos y animales”, mencionó como otro de los posibles usos benéficos de esta bacteria.

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En su predio de Castelar, el INTA inauguró un laboratorio para impulsar empresas de base tecnológica http://wi631525.ferozo.com/en-su-predio-de-castelar-el-inta-inauguro-un-laboratorio-para-impulsar-empresas-de-base-tecnologica/ Wed, 06 Nov 2019 19:46:08 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=29804 Luego de 2 años de obra, y con una inversión de más 126 millones de pesos, el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) inauguró este martes en su enorme predio de Castelar un nuevo edificio de casi 700 metros cuadrados para el funcionamiento del INCUINTA, una incubadora de empresas de base tecnológica enfocada hacia el […]

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Luego de 2 años de obra, y con una inversión de más 126 millones de pesos, el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) inauguró este martes en su enorme predio de Castelar un nuevo edificio de casi 700 metros cuadrados para el funcionamiento del INCUINTA, una incubadora de empresas de base tecnológica enfocada hacia el desarrollo de productos para uso veterinario y humano.

El proyecto fue desarrollado en colaboración con el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y está equipado con un microbioreactor, único en Latinoamérica, para el desarrollo y la puesta a punto de procesos de fermentación de levaduras y bacterias y un biosensor “Surface Plasmon Resonance (SPR)”, único en el país, utilizado en las diferentes etapas de estudio para el descubrimiento de fármacos.

Equipado con tecnología de última generación, el nuevo edificio está diseñado para la incubación de empresas de base tecnológica y posee laboratorios para el desarrollo y la obtención de kits diagnósticos. Trabajarán allí en la producción de nanoanticuerpos.

Del acto de inauguración de nuevo edificio participaron Santiago del Solar, jefe de gabinete del Ministerio de Agricultura, Juan Balbín y Héctor Espina, e presidente y el director nacional del INTA, respectivamente. “La Argentina tiene capacidades de generar riqueza a través de la agricultura y la ganadería, pero vale destacar el valor que tenemos al generar conocimiento”, aseguró Del Solar, quien explicó que el nuevo edificio “va a permitir escalar dimensiones e ideas de muchos científicos argentinos para transformarlas en productos para beneficio de la humanidad: esto es generar oportunidades, riquezas y empleo”.

Por su parte, Balbín aseguró que “hoy INCUINTA es una realidad porque hubo una infinidad de personas que, contra viento y marea, lograron sostenerlo, aún, en momentos ingratos”. Y evaluó: “El INTA se merecía dar este paso cualitativo, desde el paper a la patente o empresa”.

Jose Ángel Escribano, director de ALGENEX, explicó que “hoy inauguramos un laboratorio que representa la materialización de una institución para facilitar la transferencia tecnológica desde la investigación hasta el cliente”. “Este edificio tiene pilares fundamentales como son un equipo científico realmente muy competente, con gran entusiasmo y con ganas de pasar de la publicación científica a un producto disponible en el mercado. Muy pocos científicos dan este paso”, manifestó.

“El segundo pilar es la administración que ha hecho realidad lo que los científicos tenían como sueño como es INCUINTA”, afirmó Escribano quien resaltó el tercer pilar en manos del sector empresario privado argentino, en especial, a Vetanco SA: “Hay que valorar su aporte, por poder hacer realidad lo que INCUINTA, aún, no puede como es poner un producto en el mercado y distribuirlo”.

“Esta plataforma nació como una idea innovadora, hace 14 años”, destacó Andrés Wigdorovitz, referente de INCUINTA, y agregó: “Desde el inicio, pensamos en esta plataforma técnico-organizativa como un espacio orientado a resolver problemas y generar aplicaciones en salud animal”.

Con sistema de aire calidad ISO 8, la planta puede trabajar con sistemas de células CHO (células ováricas de hámster, según las siglas en inglés) –usadas en el campo de la biotecnología para la expresión y producción de proteínas recombinantes–, bacterias, levaduras y células de insecto para producir bioterapeúticos y kits diagnósticos para uso veterinario y humano. Está diseñado con una mirada sustentable, posee un sistema de calefacción por termotanques solares y provisión de agua enfriada, ultrapura, vapor y gases especiales.

Además, está dotado con equipos para el desarrollo de sistemas de filtración tangencial y cromatógrafo de proteínas para escala piloto. También, posee bioreactores esterilizables y sistemas de agitación oscilante. Además, suma equipos para disrupción/homogenización y cabinas de bioseguridad.

Entre sus dependencias cuenta con locales para incubación de empresas de base tecnológica, un laboratorio de desarrollo y para la producción de kits diagnósticos, tres salas de fermentación para plataformas de células de insecto, levaduras y bacterias, sala para el manejo de bacteriófagos, salas de lavado, de preparación de medio, piso técnico, oficinas y sala de reunión. Contará con espacio de trabajo para siete investigadores y 11 becarios. Será un espacio para la interacción permanente de las instituciones del sistema científico y tecnológico nacional.

Entre sus desarrollos, INCUINTA ya cuenta con Rotadial, el primer kit diagnóstico ELISA para la detección de rotavirus en muestras pediátricas basado en tecnología VHH. Estos nanoanticuerpos están destinadas a varios agentes virales de impacto en salud humana, animal y vegetal, que incluye rotavirus A, norovirus, influenza A, virus de la diarrea viral bovina y virus del Mal de Río Cuarto del maíz.

Los VHH son unas moléculas derivadas de los anticuerpos de los camélidos y las más pequeñas que existen en la naturaleza con la capacidad de reconocer específicamente a otra molécula y enlazarse a ella. De este modo, este nanoanticuerpo es un anticuerpo monoclonal recombinante.

A su vez, desde Bioinnovo, la primera empresa de Base Tecnológica (EBT) público-privada creada entre el INTA y Vetanco SA y un desprendimiento de esta plataforma, se lanzó al mercado Bioinnovo IgY DNT ideado para tratar la diarrea neonatal de terneros, una verdadera innovación en el mundo para controlar esta enfermedad que provoca la muerte del 20 % de los terneros afectados. Además, de contar con Vedevax Block, la primera vacuna contra la diarrea viral bovina.

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Quieren utilizar nano-partículas de plata o cobre para el control de enfermedades de la soja http://wi631525.ferozo.com/quieren-utilizar-nano-particulas-de-plata-o-cobre-para-el-control-de-enfermedades-de-la-soja/ Thu, 06 Dec 2018 17:19:07 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=15737 Mediante la aplicación de bio-nanopartículas de plata, investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y del Conicet controlaron el crecimiento de diferentes bacterias, tanto patógenas como no patógenas. Además, probaron este novedoso material sobre semillas de soja y no detectaron efectos tóxicos. A partir de estos resultados, afirman que esta tecnología tiene […]

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Mediante la aplicación de bio-nanopartículas de plata, investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y del Conicet controlaron el crecimiento de diferentes bacterias, tanto patógenas como no patógenas. Además, probaron este novedoso material sobre semillas de soja y no detectaron efectos tóxicos. A partir de estos resultados, afirman que esta tecnología tiene un gran potencial para ser utilizada en la actividad agropecuaria y, en especial, para tratar enfermedades en los granos del cultivo oleaginoso.

El desarrollo fue relatado en el sitio de divulgación científica Sobre la Tierra, en una crónica firmada por Sebastián Tamashiro. 

“Aplicamos diferentes concentraciones de nanopartículas de plata sobre diversos géneros bacterianos y obtuvimos valores de hasta el 100% de control. A su vez, analizamos los efectos de las partículas sobre semillas de soja y observamos que no afectó la germinación ni generó toxicidad”, le contó a Sobre La Tierra Romina Giacometti, docente de la cátedra de Bioquímica de la FAUBA e investigadora del Conicet en el instituto INBA (UBA-Conicet). Los resultados del trabajo también están publicados en la revista Journal of Environmental Management.

“Actualmente estamos realizando nuevos experimentos in vitro en los que tratamos los granos de soja con esta tecnología y los enfrentamos a distintas variedades del patógeno Pseudomonas syringae. Obtuvimos una protección total de las semillas y otros resultados interesantes que estamos plasmando en un escrito”, resaltó Federico Spagnoletti, docente de la cátedra de Microbiología Agrícola (FAUBA) y becario post-doctoral del Conicet y también integrante del INBA.

“Nuestras experiencias muestran que esta tecnología posee un enorme potencial para la producción agrícola como tratamiento protector de semillas. Incluso, pensamos que se la podría aplicar para proteger cultivos a gran escala. Las propiedades de estas nanopartículas metálicas que generamos a partir de microorganismos —puntualmente, un hongo— abren una infinidad de líneas de estudio. Por ejemplo, estamos evaluando qué efectos tienen en el tratamiento de efluentes”, destacó Giacometti.

“La nanotecnología estudia la generación de materiales de un tamaño invisible al ojo humano, ya que tienen un tamaño entre 1 y 100 nanómetros. Un nanómetro equivale a dividir un milímetro en un millón de partes. El trabajo a esta escala posibilita generar y caracterizar nuevos nanomateriales a partir de procesos muy controlados. Las nanopartículas bactericidas en cuestión las sintetizamos a partir del hongo Macrophomina phaseolina”, explicó Spagnoletti.

“Una vez aislado el hongo, lo colocamos en un medio de cultivo líquido y nos quedamos con las sustancias que libera al desarrollarse. Ese exudado posee distintas moléculas, y al agregarle una concentración muy baja de una sal de plata obtenemos las nanopartículas con propiedades bactericidas. El material logrado posee un núcleo metálico recubierto por proteínas que genera el hongo. Esto hace que las nanopartículas tengan características únicas como estabilidad en el tiempo y dispersión en solución”, detalló.

Giacometti agregó que “la producción de nanopartículas a partir de extractos vegetales, o de exudados microbianos, se denomina síntesis verde y tiene la ventaja de no requerir sustancias tóxicas en su producción. Nuestro equipo tiene investigadores de diversas disciplinas, lo que nos permite profundizar en la síntesis de nuevas nanopartículas con aplicaciones en numerosos campos de la ciencia”.

Spagnoletti comentó que recientemente, el grupo de investigación del cual participa también logró sintetizar partículas con núcleos de cobre, con actividad fungicida. Estas partículas servirían para controlar patógenos en cultivos intensivos y extensivos. “Otra de las metas de nuestro grupo es generar herramientas desde la nanotecnología verdeque contribuyan al saneamiento del ambiente”.

“Al momento, observamos resultados muy positivos en el control de bacterias como Escherichia coli en aguas de origen cloacal. También estamos trabajando en el control de Pseudomonas aeruginosa, una bacteria responsable de infecciones intrahospitalarias”, añadió Giacometti.

A pesar de parecer muy novedoso, en la vida cotidiana ya se pueden encontrar nanopartículas en fibras textiles, en la industria cosmética, desodorantes, cepillos dentales y en desinfectantes de heridas. “Sus múltiples usos y combinaciones nos hacen pensar en una cantidad de líneas de investigación nuevas mientras continuamos profundizando en las actuales”, concluyeron los investigadores.

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