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coca – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Mon, 31 May 2021 18:21:14 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png coca – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Proponen comenzar a producir coca en Salta, para aprovechar un negocio de 10 millones de dólares http://wi631525.ferozo.com/proponen-comenzar-a-producir-coca-en-salta-para-aprovechar-un-negocio-de-10-millones-de-dolares/ Fri, 08 May 2020 13:22:52 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=39431 El diputado provincial salteño Ignacio “Nacho” Jarsún propuso discutir una ley para regular la producción, uso, acopio, fraccionamiento y venta de las hojas de coca en la provincia de Salta. La idea se le ocurrió porque en estos días de aislamiento social se registra un visible faltante de hojas de coca en las provincias del […]

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El diputado provincial salteño Ignacio “Nacho” Jarsún propuso discutir una ley para regular la producción, uso, acopio, fraccionamiento y venta de las hojas de coca en la provincia de Salta. La idea se le ocurrió porque en estos días de aislamiento social se registra un visible faltante de hojas de coca en las provincias del Norte, debido al cierre del ingreso de ese producto desde Bolivia.

Jarsún, que es vicepresidente primero de la Cámara de Diputados salteña, y fundador del Partido Todos por Salta, aclaró a los medios provinciales que si bien no se trata de un tema prioritario en medio de la pandemia, es importante analizarlo a futuro. “Sé que hoy la gente quiere que hablemos de salud, como solucionamos la economía, pero yo lo estoy viendo con una visión mucho más amplia”, argumentó.

En este sentido, indicó que su iniciativa para habilitar la producción controlada del cultivo de coca en Salta apunta, por un lado, a poner un freno al contrabando, ya que la importación de hojas de coca al país es un delito aunque paradójicamente esté permitido su consumo en las provincias del NOA. “No estoy enfocándome solamente en el consumo, que en Salta ya está habilitado, sino en generar una alternativa laboral”, indicó Jarsún.

El negocio es tentador. El legislador citó un estudio realizado hace 5 años por la Universidad Nacional de Salta (UNSa), que estableció que solo en esa provincia se invierten en el coqueo alrededor de 10 millones de dólares anuales. Hay que sumar además lo que demandan otras provincias.

“Es un número importante, podríamos crear incluso un Fondo Especial de la Coca que tenga un fin específico”, manifestó Jarsún, imaginándose que se podría establecer un impuesto al consumo de coca y con ello conformar un fondo como el FET (Fondo Especial del Tabaco), que administra la Nación y reúne cientos de millones de pesos a partir de un impuesto específico a los cigarrillos.

“Al ser regularizado, podríamos recaudar dinero y apuntar todos esos recursos a las cosas que hoy si son prioridad, como el sistema de salud, subsidio a los emprendedores, eso se irá discutiendo”, sugirió el legislador.

Para que el sistema funcione, Jarsún imaginó también la creación de una planta de acopio y fraccionamiento, bajo la figura de un consorcio integrado por representantes del Estado Provincial, productores y expendedores. “La idea es que sea de la provincia, para que no se vuelva un negocio privado de nadie, pero es una de las cosas que queremos ver”.

A su vez propuso el establecimiento de cantidades y precios máximos de venta al público, para evitar “avivadas”. Y la implementación de un registro público de vendedores de hoja de coca, quienes podrán adquirir un cupo mensual. “Hoy no podemos regular el precio, no hay ninguna forma de controlarlo, porque es todo ilegal, nadie emite una factura de nada”, lamentó el salteño.

Con una iniciativa de este estilo, el creativo diputado salteño sin querer estableció una competencia con la vecina provincia de Jujuy, cuyo gobienro impulsó el primer proyecto de producción de cannabis, aunque para usos medicinales.

Explican las enciclopedias que la planta de Coca (Erythroxylum coca) es un arbusto originario de las escarpadas estribaciones de los Andes amazónicos, que contiene nutrientes medicinales y alimenticios. La provincia de Salta tiene ambientes propicios para este cultivo, que puede alcanzar una altura de entre 1,5 hasta 3 metros. Los habitantes andinos conocían esta planta y sus efectos desde épocas muy anteriores a la aparición del Imperio Inca.

Jarsún, en su proyecto para permitir la producción comercial del cultivo en el país, justificó que se trata de “un producto que no es nocivo para la salud y es totalmente ancestral”, agregó. De todos modos, como se trata de uno de los insumos necesarios para elaborar cocaína, aclaró que realizarán un férreo control sobre los productores de hojas de coca para evitar que puedan darle a la misma un destino diferente al autorizado.

“Vamos a llevar un registro de las cantidades producidas y vendidas para comprobar que el fin fue la venta al público y que no se hizo otra cosa que no estuvo permitida como la cocaína”, detalló.

Por cierto, desde tiempos remotos el consumo de hojas de coca ha formado parte de la tradición y costumbre del habitante andino. La coca es utilizada en la masticación, como estimulante, aplicación medicinal y en rituales religiosos. Se estima que estos usos datan desde aproximadamente 6.500 años antes de la llegada de los conquistadores españoles. La utilización de la hoja de coca para elaborar drogas es un fenómeno relativamente nuevo e importado de otras culturas.

Jasrún, para instalar su original iniciativa, señaló que trabajada junto a sus pares en las comisiones para que el proyecto de ley goce de consenso. “Vamos a empezar a hacer ronda de diálogo, queremos que todo el mundo pueda aportar y tratar de nutrir el proyecto para que tenga total vigencia”, explicó.

No será raro ver a los legisladores salteños hablando de esto y coqueando.

 

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Sabores y saberes: La coca, hoja ancestral del noroeste andino http://wi631525.ferozo.com/sabores-y-saberes-la-coca-hoja-ancestral-del-noroeste-andino/ Sun, 29 Jul 2018 14:38:11 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=11267 Comencé en la gastronomía regional de la mano de la familia salteña Bonduri. Tenían en Buenos Aires un local franquiciado en Palermo, de venta a domicilio de empanadas y locro. Se llamaba “La Casa de Salta” y corría 1993. Yo que soy venido a la Capital Federal desde Necochea, no conocía hasta entonces casi nada […]

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Comencé en la gastronomía regional de la mano de la familia salteña Bonduri. Tenían en Buenos Aires un local franquiciado en Palermo, de venta a domicilio de empanadas y locro. Se llamaba “La Casa de Salta” y corría 1993. Yo que soy venido a la Capital Federal desde Necochea, no conocía hasta entonces casi nada de nuestro Noroeste.

De pronto, una noche cayó un muchacho salteño con la mejilla muy hinchada y pensé que le acababan de sacar una muela. Luego me anoticié de que el fulano estaba coqueando.

A los pocos años pude viajar al Noroeste y conocer sus costumbres, tan diferentes a las de los sureros, y tan comunes al resto de las culturas andinas, desde ahí hasta México.

Allá por el año 2000 tuve el honor de que Leonardo Giménez me cediera el mando de la gloriosa peña La Casona del Molino, ubicada en Salta capital, vendiéndome el fondo de comercio. Viví en Salta la linda durante cuatro años, alternando con Buenos Aires, donde ya tenía La Peña del Colorado. Mi padrino folklórico era el gran poeta “Teuco” Castilla, quien era secretario de Cultura de esa ciudad, y me recibió con la calidez y generosidad de siempre.

Apenas me vio el Teuco llegar con mi matera, me dijo: “Ah no, acá en Salta es raro que se tome mate…” Con el tiempo descubrí que así como los guaraníes tienen su sagrada hoja de yerba mate, como estimulante, los del noroeste tienen su sagrada hoja de coca.

Jamás les dio a ellos por beber su jugo en un mate. La colocan en su boca, entre sus muelas y su mejilla, donde van armando un bolo que llaman “acullico”, y éste va soltando su jugo. Cuando se lava la hoja, se colocan con el dedo una pizca de ceniza, llamada “yista”, o de bicarbonato de sodio, para que con su alcalinidad obligue a la hoja a soltar el jugo que le queda dentro. Esta costumbre es milenaria, y es curioso ver a gringos, hijos de españoles de la conquista, coquear o chajchar todo el día.

Me pregunté por qué en el sur tenemos tan arraigada la costumbre guaraní de matear, que vino bajando del noroeste, y no bajó la costumbre de coquear. Supongo que es por una razón elemental: que el matear es más comunitario que coquear, y eso se ve mejor aún en las ruedas de mate de los gaúchos de Río Grande del Sur, en Brasil, que chupan y pasan el mate porongo, enorme, hasta que el último acaba con el agua.

Pero hay otra razón, que es el olor fuerte de la coca que sale de la boca de quien coquea y que no es muy agradable.

Para esta ocasión le pedí al Teuco algo alusivo a la coca, y me envió esta leyenda:

Para la inauguración de la peña salteña, el mismo Teuco me dijo que previamente había que chayarla, y llevó al poeta “Perecito”, autor de la siguiente maravilla:

Acullico

Hojita, matalo al hambre, // Coquita juercialo al sueño, // Y empujame cuesta arriba // Que viene nublao el cerro.

 Acullico apretadito, // Librito de mi saber, // Por tus hojitas verdiando, // Pasan el hambre y la sed.

 Ponchito en los temporales // Del cerro frío, // Compaña por los cardales // ¡coquita del pobrerío!

Si te has dado en aventar // El rescoldo del pasado, // Conversalo a tu acullico, // Él te lo tiene guardado.

Cuando entero mi acullico // Soy pa lo que esté gustando, // Y si se pone ganosa // Es cosa dirlo yapando.

¡Qué churito // Mi acullico! // Yo tan pobre // Y él tan rico…

Miguel Ángel “Perecito” Pérez. Coplas al Canto. Ediciones El Zorrito.

La coca quita el sueño, desvela, inhibe el mal de las alturas o apunamiento, y hasta puede quitar el hambre. Y como el mate para el habitante del noroeste argentino, la coca es símbolo de identidad, que lo lleva a sentirse parte de una historia ancestral que les viene de antes de la era cristiana.

Es curioso ver que entre las clases altas del mundo rural del noroeste, descendientes de gringos, todos coquean como lo han hecho desde tiempo i’ñawpa los coyas.  No solo es una compañía en soledad, sino que disfrutan de hacerlo grupalmente, compartiendo la coca y la yista puestas en la mesa de una peña para guitarrear y cantar toda la noche, y que cada uno se vaya sirviendo.

La yista es una “masa hecha con puré de papas hervidas, lo que le da una consistencia semiblanda, y a la que se le agregan las cenizas de algunas plantas, de ataco, pascana, o del tallo de la quinoa, a la que se agrega un puré de papas hervidas. De coloración gris oscura y un sabor salado…”, según cuenta José V. Solá, Se trata de una sal carbonatada cálcico-magnesiana, con altos contenidos de sodio, potasio, azufre, fósforo, hierro y aluminio.

A falta de la ceniza o yista se usa el bicarbonato blanco que se compra en las farmacias.

A mi peña de Buenos Aires caían jóvenes universitarios salteños, volteando el contenido de la bolsita de “bica” blanca en su mesa, en la cual ellos tocaban con su dedo índice humedecido para introducirlo en su mejilla, sobre su acullico, de a ratos. Nunca faltaba un inexperto vecino de mesa que acudía espantado a avisarme que unos sujetos estaban “dándose unos saques con cocaína, sin disimular”, a los que debía yo explicar que se trataba de una costumbre ancestral de la cultura andina, y de paso les ofrecía beber un te de coca envasada en saquitos.

Los camioneros y choferes de micros la consumen para mantenerse despiertos en sus largos viajes, y ésta es una ventaja de practicidad sobre el mate. Estas formas de consumo no causan dependencia ni tampoco ningún daño fisiológico, y su efecto estimulante tiene una duración similar al del café y el té. Al contrario, posee vitaminas y minerales.

La planta de la coca es un arbusto originario de zonas entre 800 y 2.500 metros de altitud, en las tierras cálidas y húmedas de los Andes, en las yungas o en la selva alta, en Bolivia, Perú y en Colombia.

En la medicina tradicional la coca es un remedio con innumerables usos, considerada una planta “mágica”, y por eso su papel de ofrenda fundamental a la Madre tierra como agradecimiento por los frutos obtenidos de ella, y para obtener la buena voluntad de las fuerzas naturales en los emprendimientos del próximo año, como la siembra, la cosecha y la cría de animales. También se hallaron restos de coca como ofrendas funerarias para el viaje astral de los difuntos.

Otro uso ritual es el de soplar las hojas al viento y dejarlas caer al azar para leer la suerte, el destino, o curar el “mal de amores”, u ofrecerlas a la Pacha en lugares sagrados o Apus.

Las madres y las abuelas aún recuerdan que un té de coca sirve para aliviar los dolores menstruales y los problemas digestivos; recuerdan también que molerla y mezclarla con alcohol sirve para los dolores de piernas y que tenerla en la boca por largo tiempo lentamente da energía durante toda la jornada.

La coca se cosecha hasta tres veces al año de manera manual, en la zona de las yungas bolivianas, en el Departamento de La Paz. Se cosecha cuatro veces al año en el Chapare de Cochabamba, en Bolivia. Y hasta seis veces al año en el Alto Huallaga, en Perú. Una misma planta puede ser cosechada durante diez años.

Parece que aún se utiliza para fabricar las gaseosas colas. La afamada marca compra a Perú 115 toneladas de hojas al año, y a Bolivia 105 toneladas, con la que produce 500 millones de botellas de sus gaseosas al día.

En Bolivia, la hoja de coca está protegida por la Constitución promulgada por el presidente Evo Morales en 2009, porque tiene usos culturales, medicinales e industriales, pero también es desviada por los narcotraficantes para la producción de la cocaína. Además, la nueva ley que Evo Morales promulgó el pasado 8 de marzo de 2018 permitirá que la superficie de hojas de coca sembradas pueda elevarse de 12.000 a 22.000 hectáreas. Esto aumenta en un 83% la superficie destinada al cultivo legal. Y muchos opinan que esto puede provocar un aumento de tráfico de materia prima para la cocaína.

Además, en Colombia este año se registró un aumento del 44% de la deforestación, derivado directamente del problema de los cultivos ilícitos y de la minería ilegal. Colombia sembró en 2016 más hoja de coca que nunca: 146.000 hectáreas, 52% más que el año anterior, según un informe de Naciones Unidas.

Los colombianos reclaman que la coca no mata, sino que da vida. Tiene más de 14 alcaloides y sólo uno de esos sirve para hacer cocaína. En el siglo XIX se descubrió que mediante un proceso químico se puede producir clorhidrato de cocaína una sustancia que es un potente estimulante del sistema nervioso central y con alta tendencia a formar hábitos de dependencia psicológica.

Pero entre los sanos tiene la egnomina, que tiene propiedades de metabolizar grasas, glúcidos y carbohidratos; la piridina, que acelera la formación y funcionamiento del cerebro; la papaína, que fomenta la digestión; la globulina, que regula la carencia de oxígeno en el ambiente y evita el soroche o mal de altura; y la inulina que mejora el funcionamiento del hígado y ayuda a eliminar las sustancias tóxicas no fisiológicas.

Hoy se la puede usar en aromáticas, galletas, pasteles, pomadas, cremas, ron o aguardiente, bebidas energizantes, productos analgésicos, abono o alternativas para el consumo de opiáceos con fines medicinales.

Los habitantes de la región andina de América del Sur la consumen a diario, rumiando sueños mineros y sueños agrarios, sueños dorados y sueños azules vendimiales, sueños verdes de hojas que pueden dar salud, y así en canciones coquean su esperanza:

Les dejo la zamba “Jujuy Mujer”, con letra de Alejandro Carrizo y música de Néstor Soria, interpretada por Tomás Lipán.

 

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