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La entrada Palta en Tucumán: Georgina Manson explica que para hacer buenos negocios es necesario estar muy atento a la competencia de mercadería importada se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Llegó mágicamente una carpeta a mis manos con este campo que estaba a la venta; empecé a averiguar y se dio poder comprarlo”, recordó Manson en diálogo con Bichos de Campo.
Manson empezó con 1200 plantas de palta del tipo Hass y otras 200 plantas del tipo Torres. “Me gusta la naturaleza y encontrar un poco de paz a sólo treinta minutos de la ciudad: me pareció increíble”, confesó.
Mirá la entrevista completa a Georgina Manson:
Luego de mucho trabajo, hoy cuentan con unas 10.000 plantaciones y están invirtiendo en riego. “Le estamos poniendo mucho amor y energía a esto. Ya hemos llegado al mercado de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y Rosario, Santa Fe”, explicó.
En Tucumán son pocas las plantaciones de palta, porque en la provincia siguen dominando cultivos como la caña de azúcar y el limón, pero, según Manson, hay un mercado muy prometedor para la fruta. “No me pasa en ninguna otra actividad que me llamen desde distintos lugares y me pregunten cuándo estarán listas las paltas para la venta”, aseguró.
La emprendedora comentó que hace dos años estuvieron en el Congreso Mundial del Aguacate en Medellín, Colombia, lugar en el que pudieron hacer varios contactos y, aunque durante la pandemia de Covid-19 reconoció que les costó colocarla afuera, mantiene el diálogo con otros vendedores para mejorar la comercialización.
Argentina tiene una producción deficitaria de paltas, con lo cual Manson debe competir con la palta que llega de Chile, Perú, Colombia y Brasil. Al respecto aclaró que “esos países no mandan acá su mercadería de primera” y que el negocio depende del ritmo de ingreso de la mercadería proveniente del exterior.
“Hay que estar atentos a la ‘ventana comercial’, que son los momentos en que ellos no mandan su fruta, entonces, si llegamos al mercado local en ese período, resulta un buen negocio”, graficó la empresario.
Bernardo Garber, hijo de Georgina, estudia finanzas y se abocó de lleno al proyecto paltero junto a su madre. Para Garber, el crecimiento de la palta “depende de una buena altura o de ser colocada en lomadas para evitar que la afecten las heladas, buena composición de humedad, y acá tenemos un microclima muy bueno y buenas lluvias por estar cerca de El Cadillal, salvo que nos toque un período de sequía como el del año pasado, pero generalmente estos suelos contienen mucho la humedad”.
Mirá la entrevista completa a Bernardo Garber:
Cada época de crecimiento de las paltas tiene sus complicaciones. “En invierno está la parte linda, que es la cosecha, pero a la vez tenés las heladas; en la primavera es el período de la floración, pero te viene un viento Zonda y se te cae el cuaje; y en verano no te preocupás por el agua, pero podés sufrir una inundación”, declaró.
En cuanto a la cosecha, la cual generalmente se da en la provincia de abril a julio, Garber comentó que primero cosechan la palta Hass y luego pasan a levantar la variedad Torres. “Comercialmente es muy buena la Torres, porque se abre una ventana en la que se termina la disponibilidad de la palta proveniente de Perú y todavía no comienza a entrar la de Chile; entonces la palta Torres (variedad originaria de Yerba Buena, Tucumán) la miran con muy buenos ojos”, describió.
Una vez finalizada la cosecha, le siguen las labores de poda y en la época de lluvias comienzan con las abonadas, aplicación de herbicidas y limpieza. Y en cuanto a la competencia interna con otros proveedores palteros, Garber admitió, al igual que su madre, que son pocos, aunque la firma Guayal, ubicada en la localidad tucumana de Famaillá, es para ellos “un modelo a seguir”.
Una cosa queda clara para Manson y Garber: quieren seguir subidos a la aventura de invertir en la fruta verde y, en efecto, continúan sacando los pocos naranjales que quedan en el campo para reemplazarlos por lo que consideran una nueva opción productiva de Tucumán: la palta.
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]]>La entrada Los productores argentinos celebran el refuerzo de controles frente a la expansión de un hongo asesino de bananos en Sudamérica se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El Fusarium TR4 es una enfermedad fúngica que se transmite por el suelo y que provoca un daño en el tejido vascular de las raíces y tallos de las plantas, provocando la marchitez y posterior muerte. Afecta al banano de la variedad Cavendish, la más exportada en el mundo. Hasta el momento se detectó en Colombia y Perú.

“Nosotros no tenemos las mejores condiciones para lograr una producción de banana como otros países, porque tenemos inviernos secos y fríos. Eso casualmente es una fortaleza a la hora de frenar el avance de las enfermedades. Desde los 90’ se viene hablando del Fusarium TR4, una mutación del Fusarium TR1 que devastó bananas en los años 50’”, explicó a Bichos de Campo José Luis Checa, presidente de la Asociación de Productores de Frutas y Hortalizas de Salta.
El principal problema radica en que no existe aún una cura ni tampoco protocolos para la prevención. En Colombia, por ejemplo, se ha optado como única medida de contención el aislamiento de lotes infectados.
Debido a que la producción local es muy escasa, Argentina importa bananas principalmente desde Ecuador, seguido por Bolivia, Paraguay, Brasil, Colombia y Costa Rica. Y eso representa un riesgo potencial.
“El hongo afecta a la planta más que a la fruta. Lo que hay que evitar es que entre material con presencia de Fusarium TR4 como, por ejemplo, un cajón de bananas con pedazos de hojas; ahí es donde hay que apuntar”, señaló Checa.

En ese sentido, la disposición conjunta 1/2021 del Senasa tranquilizó a los productores del norte, que desde hace tiempo venían reclamando mayores controles en las fronteras, por donde ingresan los cargamentos de esta fruta.
Los productores, concentrados en Jujuy, Salta y Formosa, celebraron la disposición del Senasa que obliga a emitir un Documento de Tránsito Vegetal Electrónico (DTV-e) para cualquier banana que circule por el país, ya sea importada o de producción local.
Checa asegura que el aumento de la superficie implantada en los últimos años permitiría abastecer el mercado interno en el caso de que haya un faltante en las góndolas como producto de la difusión de la enfermedad. “Lo normal de los países que producen bananas es autoabastecerse primero. Lo que nos pasa a nosotros acá es que se le da importancia a la importación por sobre el productor nacional. Es una cosa de locos. La producción argentina viene creciendo y mejorando en calidad para abastecer al país”, afirmó Checa.
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]]>La entrada Un agrónomo colombiano que no es profeta en su tierra: Se puso a producir vino en la tierra del aguardiente se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La fábrica de vinos artesanales J’Smith se encuentra ubicada en el departamento del Huila, en el municipio de Garzón, Colombia, una región (un país) donde la producción de vino es inexistente. O mejor dicho “era” porque Jairo Smith Triviño Pineda, este joven ingeniero agrónomo y emprendedor, ha dado el primer paso en el camino de hacer algo distinto a lo que siempre se hizo y hace en su lugar de origen.

“Colombia se caracteriza por ser unos de los principales productores de café en el mundo, por lo tanto la producción de vinos no es algo propio, es una actividad nueva y, en mi caso, un producción es artesanal, ya que elaboramos 2.000 botellas por año”, describe el emprendedor.
Jairo comenzó a producir vino en 2017 y una de las barreras que busca sortear tiene que ver, justamente, con los hábitos de la gente local que no tiene al vino en su “dieta” como algo cotidiano -ni siquiera semanal- para un almuerzo o cena. Allá el vino se consume solamente en eventos muy especiales. Cambiar este hábito de consumo es uno de los desafíos a los que se enfrenta.

“Este proyecto es un complemento de mi economía y se está fortaleciendo poco a poco porque el cliente, es decir la gente que ya consume algo de vino, no está acostumbrada a tomar en las comidas sino en celebraciones. Así que estamos trabajando en acciones de marketing para cambiar esto”, reflexiona Jairo. “Mientras tanto, yo sigo produciendo y poniendo todo mi corazón porque me gusta mucho”.
Vinos artesanales J’Smith produce vino blanco, tinto y un vino de cereza, todos en presentaciones seco y semiseco. Las frutas utilizadas en la producción son compradas a campesinos del municipio de Tarqui en el departamento del Huila. Si bien no toda la producción es de uva, se acepta que se denomine “vino” aunque también se las llama “bebidas fermentadas”.
“Preparamos nuestros vinos con uva Isabella, que es la que plantan los agricultores de la región de forma agroecológica (no orgánica porque no posee certificación) y ese es un ´plus´ de nuestras bebidas que suma a la hora de promocionarlas ya que hoy el consumidor se interesa por el uso o no uso de agroquímicos en las producciones”.

J’Smith vende su producción en el mercado local y si bien son vinos jóvenes, en vez de la práctica rosca utiliza corcho “porque da mayor seguridad y una mejor conservación” y, además, contribuye a la estética de la botella. Los vinos no tienen conservantes ni saborizantes.
“Mi objetivo para el futuro es convertir a J´Smith en una industria licorera para producir vinos, aguardiente, ron, whisky y cerveza siempre de forma artesanal y agroecológica. Por ahora sigo trabajando por fuera de mi emprendimiento para completar mis ingresos pero mi idea es crecer hasta que no haga falta y poder dedicarme 100% a esto”.
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]]>La entrada Una experiencia apícola en Colombia: Lorena nació gracias a las abejas y ahora trabaja junto a ellas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero mejor arranquemos más periodísticamente. Nelson y su hija se dedican a la apicultura en el departamento del Huila, en el sudoeste de Colombia. Se trata de un proyecto en crecimiento que hoy posee 100 colmenas en producción y 300 para instalación en el primer semestre del 2021. Tienen la suerte de tener sus abejas sanas y aseguran que lo que más los afecta son las fumigaciones de los campos vecinos.

ApiGranja es una empresa familiar que si bien nació como eso, una empresa, luego el tema de las abejas tomó mayor relevancia en la vida de Nelson por el anhelo de tener hijos: su esposa Luz Helena ya había perdido dos embarazos y el tercero estaba en riesgo. Entonces decidieron iniciar el tratamiento con productos apícolas; miel, polen y jalea real… Gracias a esto nació su primera hija.
“Mi papá, Nelson García, inició con la apicultura en 1992 con la producción de miel, polen y jalea real”, relata Lorena, que es ingeniera industrial. “Hoy para la producción seguimos con la Apis mellifera, pero también tenemos meliponarios con abejas de la región como la “Angelita” Tetragonisca angustula y la “Alazana” melipona cramptoni.

Lorena cuenta que no suelen tener problemas con enfermedades y que cuando hay varroa ocurre en cantidades mínimas y controlables, y que ellos siempre están realizando controles. Además, para garantizar la sanidad de las abejas utilizan dos estrategias: realizar el cambio de cera anual y siempre usar corteza de pino y flores de Cope en el ahumador para lograr un humo suave y fresco y porque además identificaron que ‘ese’ humo no le gusta a la varroa (otra vez la naturaleza ofreciendo todos los recursos para la producción).
Pero en el contexto de las enfermedades o peligros, lo que destaca Lorena es que lo que más los afecta es la fumigación de los cultivos cercanos a los apiarios. “Hablamos con un vecino productor de cítricos (naranja y mandarina) para poner las colmenas en sus campo porque él nos aseguraba que usaba productos biodegradables e inofensivos para las abejas y para el ambiente, pero resultó que cuando fuimos a buscarlas estaban todas muertas. Así que sacamos las colmenas y le comunicamos el hecho a la radio local para que la gente se concientizara, porque no es la primera vez que ocurre. Es un tema que nos está afectando a todos los apicultores de la región”.
Con respecto a las abejas meliponas (nativas y sin aguijón), cuenta que las tienen por varios motivos. Uno de ellos es que están armando un meliponal para iniciar un proyecto de turismo del cual las meliponas serían un atractivo (ya comprobaron que despiertan interés en la gente) y también como una forma de conservar las abejas nativas que están en peligro de extinción y dar información sobre ellas. Al mismo tiempo, la miel de la abeja Angelita se considera un producto Premium y también hay una demanda que podrían atender.
“Con las colmenas que tenemos actualmente, contamos con una producción alrededor de los 2.500 kilos por año. Teniendo en cuenta que nosotros les dejamos las reservas de miel a cada colmena y solo cuando es muy necesario se alimentan los núcleos”, describe Lorena. “Tenemos los apiarios cerca de las cuencas y reservas de bosques naturales de la cordillera y en diferentes climas de las zonas. Luego de la fallida experiencia de introducir colmenas a los cultivos hemos optado por continuar solo con las reservas”.
Los proyectos para este 2021 son continuar trabajando con el propóleo y sacar al mercado más productos, como jabón, shampoo, cremas, dulces e hidromiel, también poner en marcha de una planta para tener más capacidad de producción (envasado). Con respecto a la miel que hoy producen, la comercializan principalmente en los municipios del departamento Huila, en farmacias y tiendas de barrios y también en supermercados. Por ahora no exportan pero quieren hacerlo pronto.
“Actualmente estamos realizando campañas de concientización para la protección de los polinizadores debido al intensivo uso de agroquímicos. También estamos apuntando a la reforestación con árboles melíferos y conservación de las cuencas hídricas”, concluye Lorena.
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]]>La entrada Una empresa de bioinsumos desembarcó en Santa Fe y mira con atención el mercado local del cannabis medicinal se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La firma pertenece a la brasileña Forus, tiene plantas en ese país y en Colombia. Ahora apuesta a ganarse su espacio en el mercado argentino.

Forbio provee de esos bioinsumos a diferentes tipos de producciones, según explicó Andrés Molano, microbiólogo industrial y director de la planta que la empresa tiene cerca de Bogotá, capital de Colombia: “Trabajamos con todos los sectores: caña de azúcar, hortalizas, frutícolas, soja, arroz, sorgo algodón, plátano, bananos, y cultivos para pasturas”, enumeró. Como curiosidad, allá también abastecen a los productores de cannabis medicinal.
Escuchá la entrevista a Andrés Molano:
Molano explicó qué es un inoculante biológico: “una vacuna es un inoculante, cuando a uno lo vacunan contra un virus lo que hacen es introducir el microrganismo en forma dormida, para que el cuerpo genere un reconocimiento del agente externo y pueda desarrollar el mecanismo de defensa”.
“Con los inoculantes biológicos sucede lo mismo: cultivamos microrganismos, los colocamos en un fermentador y lo llevamos al suelo donde produce la transferencia de nutrientes macro y micro. Esos microorganismos ayudan al metabolismo de esos elementos”, añadió.
Molano explicó que esa tecnología es una herramienta complementaria de la fertilización tradicional y que esos inoculantes ayudan también a capturar nutrientes que “están en la parte aérea de la planta y ayudan a mejorar la fotosíntesis y a captar nitrógeno, por ejemplo”.
Por ahora el desembolso de dinero fue de cerca de 2 millones de dólares, aunque será mayor en tanto se incremente su penetración en el mercado local, avisó el ejecutivo.
La firma planea ofertar “productos para nodulación en soja, enraizadores y fijadores de nitrógeno, solubilizadores de fósforo, promotores de crecimiento vegetal”, dentro de packs o kits de varios productos.
La empresa tiene una larga experiencia en la provisión de insumos para el cannabis medicinal, que en Colombia fue legalizado luego de varios años de debate. Lo mismo sucede ahora en la Argentina.
Molano explicó qué pasó en su país y qué hizo la empresa: “Duramos 4 años transitamos en temas referidos al marco legal y cuestiones técnicas. Eso llevo a que el ministerio del Interior y el de Justicia soliciten licencias ambientales para el desarrollo del cannabis. Los productores deben generarlo netamente con procesos orgánicos”.
“Por eso desarrollamos un inoculante biológico a partir del aislamiento de bacterias en el suelo donde se desarrolla el cultivo, para que aporte mejores rendimientos productivos”. Ese bioinsumo, además, favorece el desarrollo del cannabidiol, que es la sustancia utilizada para uso medicinal y que no es psicoactiva.
El directivo de Forbio dijo que la firma “va a estar presente (acompañando el crecimiento del cultivo) si se desarrolla con todos los parámetros normativos necesarios” en la Argentina.
Al respecto consideró que se deberán reconocer y verificar que las formulaciones del producto final, cómo se debe cultivar, en qué áreas, con qué permisos legales y ambientales. “Cuando esto suceda, Forbio en Argentina y gracias a la transferencia de conocimiento entre sus plantas en Brasil, Colombia y ahora en Santa Fe, podrá establecer el producto forgreen y colaborar en la producción de cannabis”, planteó su directivo.
Según Molano, en Colombia “hay hospitales que trabajan con el cannabidiol contra el cáncer, la esquizofrenia o la epilepsia con muy buenos resultados. Ahora bien, nos dio espaldarazo que la ONU haya sacado pocos días atrás de la lista de productos de sustancias psicoactivas al cannabis. Así le pasó la pelota a los gobiernos para que sean rigurosos con el tema”.
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]]>La entrada ¿De qué se quejan los productores en Colombia? Fabio Romero explica que “hay varios eslabones en la cadena que imposibilitan que el productor tenga una rentabilidad adecuada” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En Colombia las principales preocupaciones del agro tienen que ver con la comercialización de los productos, una cuestión que arrastran desde hace años. “Hay varios eslabones en la cadena que imposibilitan que el productor tenga una rentabilidad adecuada”, aseguró a Bichos de Campo Fabio Romero Martínez, periodista agropecuario de Colombia y director general de la revista Agricultura de las Américas (Latam).
Mirá la entrevista completa a Fabio Romero:
“Justamente hace poco se resolvió un inconveniente con los productores de papa porque los precios disminuyeron bastante, al igual que el consumo de la papa. No encuentran precios justos ni razonables. Como hay mucha intermediación, a los productores les sale costoso producir, los intermediarios les pagan precios bajos y eso les genera pérdida”, explicó Romero.

El periodista, que hace 8 años ganó un reconocimiento por su labor (Órden al Mérito Agrícola en el grado de Caballero) otorgado por el Gobierno, manifestó que “el papel del Estado no es el de fijar precios en productos perecederos, aunque sí está controlando algunos precios en las centrales mayoristas, principalmente en los precios que van al consumidor final, pero entre el distribuidor y el productor hay una libertad de precios que es lo que dificulta las relaciones”.
En cuanto a cómo actúa el Estado en Colombia, Romero indicó que no hay intervención directa y citó el caso del café, producto emblemático en ese país: “Ese producto se comercializó libremente a lo largo de su historia y son los mismos gremios agropecuarios relacionados al café, en este caso la Federación Nacional de Cafeteros, los que generan las políticas que tienen que ver con los caficultores, las cuales dependen del precio internacional de ciertos países como Brasil, América Latina y Taiwán”, declaró.
“Esta situación hace que haya una fluctuación en precios y vaivenes, y se ve libertad salvo en algunas ocasiones de emergencia o disminución de los precios, donde el Estado interviene dando un precio de sustento para apoyar a los caficultores”, agregó Romero.
Acerca de cómo es la relación entre los gremios agropecuarios, representantes de los productores y el Gobierno de Colombia, Romero explicó que se presentan dos corrientes: “Una es más amiga del Gobierno de Iván Duque Márquez y algunas de las políticas generadas por la pandemia, por el cambio climático o por variaciones de precios, y hay otra corriente que está en desacuerdo con el Gobierno, donde hay miembros de la oposición que buscan resultados al margen de reclamos que, aunque pueden ser justos, no coinciden con todo lo que se está haciendo en política agropecuaria”, relató.
Según Romero, “Colombia no es un país rico en recursos y presupuestos, y no puede dedicar lo suficiente a todos los sectores económicos, pero se busca la forma de subsidiar algunas actividades productivas cuando hay heladas o inundaciones, y entonces ahí se contribuyen con algunas partidas”.

De acuerdo a Romero, “hay una multiplicidad de representaciones agropecuarias en Colombia y también hay desacuerdos entre los mismos gremios, sobre todo entre los que representan a los grandes y los que representan a los chicos”.
Al respecto de la mirada social al respecto del uso de agroquímicos, Romero cree que los productores gozan de una buena percepción social “porque generaron la provisión de los alimentos que se necesitaba, y esto hizo que la gente citadina le tomara gran aprecio”.
Los agricultores en general se dividen en dos grupos en Colombia. Para Romero están “los más tecnificados y organizados en la parte de comercialización, que son también citadinos con inversiones en el campo, y otros más pequeños que atraviesan varias dificultades y a los cuales el Gobierno no les pudo solucionar todo, pero que también son reconocidos socialmente en su labor de productores de alimentos. Ellos también son gente muy honesta y trabajadora, y aunque se distancien en la parte tecnológica, cultural y educacional también guardan buena relación con la gente de la ciudad”.
El principal desafío del agro colombiano, según referenció el periodista, tiene que ver “con la competitividad y con la forma de producir. Hay una parte muy adelantada y tecnificada pero también hay otra parte muy atrasada que precisa más tecnología y preparación en mercadeo para saber qué es lo que realmente precisan los consumidores, y tener mejores practicas agrícolas y certificaciones de sus producciones. Se necesita modernizar a una gran porción de productores que están quedando al margen de las reglas de juego”.
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]]>La entrada En Colombia se patentó un “cuero vegano” elaborado en base de una fibra biodegradable se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Para la producción de una tonelada de fibra de fique se requiere una décima parte de la energía necesaria para producir una tonelada de fibra de poliéster o polipropileno. Para el tercer año, Fiquetex ayudará al medio ambiente absorbiendo 7.400 toneladas de CO2 al año y para el cuarto año serían 11.400 toneladas de CO2 anuales”, explicó Alejandro Moreno, fundador de Fiquetex.

La fábrica, ubicada en la localidad de Itaguí, estará en completo funcionamiento para marzo del año que viene y tendrá una capacidad de producción de tres millones de metros de cuero vegano al año. También fabricará otros textiles y productos ecológicos a base de fibras de coco y algodón.
El fique o cabuya es comúnmente utilizado para fabricar cordeles o empaques como los sacos de café. Es biodegradable y puede ser usado también como alimento o abono. En el universo de los textiles, este material es igual de versátil que el cuero animal pero diez veces más barato.

Si bien Colombia es el principal productor de esta fibra, con más de 20.000 toneladas anuales, solo se aprovecha el 4% de la planta porque se buscan las fibras largas. Es en ese punto donde aparece la potencialidad de este nuevo cuero vegano, y para su producción pueden usarse las fibras más cortas, lo que aumenta la rentabilidad del cultivo.
“Nuestra tecnología no sólo es disruptiva, también hace parte de un modelo de economía circular. De esta manera, con el tiempo pretendemos ir reemplazando todos los productos plásticos como es el caso de las esponjillas sintéticas, por un material 100 % amigable con el medio ambiente como es nuestra esponjilla de fique”, dijo el fundador, dando la pauta de que el proyecto trascenderá al sector de la moda.
Moreno prevé exportar el 80% de lo producido a países como Alemania, Australia, Canadá, Holanda y Reino Unido para fines de 2023.
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]]>La entrada Hasta que organizaron su propio cluster exportador, los productores de Tarqui vivían en malas condiciones a pesar de tener “el mejor café del mundo” se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Los cultivos de café están ubicados en las montañas, a una altura de 1500 a 2000 metros sobre el nivel del mar. Nuestro municipio (Tarqui) está dividido por una loma morada que separa la zona rural de la urbana”, explica Francy Elena Osorio Criollo, gerente del Grupo y que actualmente realiza una Maestría en Ciencia y Tecnología en Café. “Es el único municipio en la región de Huila con pisos térmicos, dos mítacas (entresacado) y 2 cosechas anuales. Por lo tanto tenemos el mejor café”.
Francy es la primera gestora de cafés especiales de su municipio, quien incluyó a las mujeres en el Grupo y las impulsó para dar a conocer su producto al mundo y así ayudar a la economía de cada familia. La loma “morada” recibe este nombre debido al color de su vegetación y los pisos térmicos son suelos con diferentes temperaturas según las cuales prosperan distintos cultivos.
“Para control de plagas no usamos productos químicos sino biopreparados elaborados por nosotros”, explica Francy. “Por ejemplo, para la roya utilizamos una mezcla de agua hervida con azufre, cal y jabón, para no tener que comprar ni pegante (un ligante para la fórmula). Esto nos resulta económico y muy eficiente, al tiempo que cuida el ambiente, las personas y hasta a las abejas. También hacemos abono con los residuos de las fincas”.
En promedio, cada caficultor posee 5 hectáreas. La producción es de 1 kilo por árbol, se plantan 5.000 árboles por hectárea y la recolección es manual. El Grupo exporta toda su producción a Ucrania, Noruega, Estados Unidos, Canadá y Australia. Cuenta con su propia central de torrefacción (para tostar el café) y su tienda. La exportación en verde va en sacos de 70 kilos, en tostado en grano y molido desde 1 libra a toneladas; y se entrega en pergamino (con cáscara) a las comercializadoras nacionales.
“Vendemos desde la línea estándar hasta la especial en verde (con valores entre 2 dólares y 6 dólares por libra) y tostado (tenemos 5 líneas distintas desde 9 hasta 16 dólares/libra). No tenemos competencia, sólo manejamos calidad, y el que prueba nuestro café queda convencido de que somos especiales y muy buenos”, detalla Francy con orgullo.
“Barreras a superar fueron que somos campesinos y se nos ha dificultado un poco el tema de las TICS (nuevas tecnologías) para darnos a conocer, pero lo hemos solucionado y ya tenemos nuestra marca y página web”.
El grupo también realiza ferias de café especial de Tarqui (este año es la octava), brinda capacitaciones a los caficultores locales y está iniciando un proyecto de turismo cafetero, donde participan todas las fincas asociadas. Además, hay productores que están haciendo la transición al café orgánico acompañados de su cliente australiano Shared Source, quien los bonifica por ser orgánicos.
“Soy campesina de cepa; mi primera carrera fue la enfermería y trabajé en mi comunidad ocho años. Yo veía que el café movía la economía pero que el caficultor sólo sabía sembrarlo y recolectar, y que otros vivían mejor que nosotros con nuestro producto. Así que decidí darle un cambio a mi vida y a la de los campesinos caficultores”, relata.
Así, Francy se fue a concursar para ser catadora y ganó, por lo que partió a la ciudad a aprender, dejando esposo e hijo por unos meses. Cuando regresó ya estaba dispuesta a organizar un grupo y a abrir el punto de acopio del café local. Paralelamente empezó a cursar la carrera de agroforestal y luego la de agronomía.
“En este tiempo hemos aprendido cómo es el negocio directo y contamos con el apoyo de varias entidades, entre ellas la Cámara de Comercio de Neiva, y nos hemos capacitado con Procolombia, con la Gobernación de Huila y el SENA, Servicio Nacional de Aprendizaje”, dice Francy.
“Hoy el Covid-19 afecta a todo el mundo ya que nos limita el acceso a los puntos de acopio, al transporte y además hay un altísimo nivel de costos, sumado al temor de enfermarnos nosotros y nuestras familias. Pero de todos modos seguimos produciendo café y consolidando nuestro grupo de trabajo”, concluye Francy con determinación.
La entrada Hasta que organizaron su propio cluster exportador, los productores de Tarqui vivían en malas condiciones a pesar de tener “el mejor café del mundo” se publicó primero en Bichos de Campo.
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