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La entrada Los dilemas del pollo: La industria avícola garantiza la oferta interna, pero advierte que hace 5 años no invierte y que cada vez exporta menos se publicó primero en Bichos de Campo.
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Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) estuvo en esos encuentros y manifestó su preocupación porque si bien “hay un diálogo fluido” no aparecen respuestas a los reclamos de ese sector, que se ha vuelto clave para la provisión de carne a los argentinos con competencia franca con la carne vacuna. En rigor, se estima que ya en el primer bimestre de 2021 se consume más carne aviar que bovina.
El directivo resumió en dos tópicos los cuellos de botella que hoy enfrenta esa industria alimenticia: la falta de competitividad exportadora y la escasez de créditos que permitan las inversiones demoradas.
Escuchá la nota a Roberto Domenech:
“No hay ningún peligro respecto de falta del producto. La oferta está garantizada, pero sí hicimos hincapié en que la industria crece si crecen las exportaciones. Porque si no se hace difícil administrar 50 kilos de producción”, explicó Domenech.
Los mencionados 50 kilos son la oferta total de carne de pollo por año y por habitante, de los cuales al menos 44/45 kilos se están destinando actualmente a sostener el consumo interno. En 2020 se produjeron 2,22 millones de toneladas de ese alimento, de los cuales se exportaron solo 229 mil toneladas, cerca de un 10%. El consumo interno se llevó el resto y promedió 43,67 kilos anuales pér cápita.
Domenech explicó que para 2020 se había presupuestado un incremento en las exportaciones de 10%, lo que implicaba llegar a las 300 mil toneladas. Pero pandemia y economía de por medio sucedió todo lo contrario y finalmente las ventas al extranjero se redujeron en 80 mil toneladas, lo que significó que dejaron de entrar al país cerca de 150 millones de dólares.

“Nos sugieren que sigamos hablando, y seguimos hablando, pero vamos a exportar menos también este año”, advirtió el referente de la industria.
La caída en las ventas al extranjero tiene que ver, según dijo Domenech, en parte con el impacto de la pandemia en el mercado mundial, que redujo los valores. Hay países híper-competitivos que pueden adaptarse, pero las avícolas locales la tienen cada vez más difícil porque la inflación en pesos, con un dólar bastante estable, significa sufrir inflación en dólares. Es decir, pérdida de la competitividad que los deja fuera del mercado.
A eso se suma, añadió Domenech, otro problema que es la imposibilidad de hacer inversiones. “Lo otro que explicamos es que si bien el flujo de capital de trabajo no se ve resentido, la situación no da, ni de cerca, para mantener el nivel de inversiones que corresponde. Llevamos 5 años sin invertir, pero esto se profundizó con la pandemia y nos estamos comiendo el capital”, alertó.
Domenech cree que el camino es el diálogo pero que se requieren de respuestas: “Se plantearon dos caminos, uno para lo inmediato que es ayudar a contener la inflación con abastecimiento fluido. El otro con estos temas de exportación, inversiones y créditos y aumentos inesperados de determinados costos. Hoy el abastecimiento fluido está, pero la proyección tendrá que ver con la forma en que se puedan manejar los temas sensibles”.
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]]>La entrada Productores de Entre Ríos piden medidas para revertir el éxodo del arroz: “Aspiramos a recuperar 50 mil hectáreas”, dijo Jorge Paoloni se publicó primero en Bichos de Campo.
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“El área sembrada en la campaña pasada fue la más baja en 25 años”, dijo Jorge Paoloni, productor y asesor de la Asociación de Plantadores de Arroz de Entre Ríos. La paradoja es que ahora el cultivo escasea cuando la ecuación para el arroz mejoró un poco “debido a la suba de precios y el congelamiento de tarifas”.
Según Paoloni, “la relación sobre todo en el riego se acomodó un poco. Antes se necesitaban 3 o 4 kilos de arroz para comprar 1 litro de gasoil y ahora se requieren 2,5. Lo ideal siempre fue 2 a 1”.
Escuchá la entrevista a Jorge Paoloni:
La pandemia no le cayó mal al arroz. Creció la demanda mundial y también la local de ese cereal. Y esa situación incentivó los precios. Aún así, se está muy al límite con los costos de producción. Según explicó el especialista en este cultivo de fuerte desarrollo en el litoral, el rinde de indiferencia está en 7.500 a 8.000 kilos por hectárea, cuando el promedio nacional es de 6.200 a 6.500 kilos.
Por eso la Federación está pidiendo medidas que le devuelvan competitividad al sector para la próxima campaña. Esto impulsaría el área y ayudaría que se ocupara la capacidad de la industria molinera que está ociosa.
“Aspiramos a recuperar 40/50 mil hectáreas”, dijo Paoloni. Eso significaría un salto muy importante ya que el total implantado ronde este año las 120 mil hectáreas. Por eso se podría esperar un crecimiento del 40% del área.
El especialista señaló que para eso comenzaron a trabajar junto al ministro de Agricultura, Luis Basterra, de quien dijo conoce bien la problemática de esta economía regional. Los arroceros esperan poder avanzar en la concreción de medidas que le den competitividad y certeza el desarrollo del cultivo.
“Las dos principales (medidas) tienen que ver con la competitividad: el costo de la energía (electricidad) y de los combustibles (gasoil), que son 30/35% de los costos del arroz”, explicó Paoloni, aunque reconoció que “los costos hoy se morigeraron por el congelamiento de las tarifas, pero lo que esperamos es trabajar para tener un nivel tarifario que le permitan a los productores seguir en el arroz”.
Otro tema en la agenda con el gobierno es el crediticio. Finalmente, a largo plazo, hay interés del dsector por “la Hidrovía y el ferrocarril para Corrientes, Chaco y Formosa, lo que les permitiría llegar a los puertos de forma más barata”.
Paoloni dijo que eso impactaría no sólo en el ingreso de divisas sino también en la generación de empleo en los pueblos del interior de las provincias arroceras, ya que el cultivo genera 4 puestos de trabajo cada 100 hectáreas que se incorporan.
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]]>La entrada ¿De qué se quejan los productores en Colombia? Fabio Romero explica que “hay varios eslabones en la cadena que imposibilitan que el productor tenga una rentabilidad adecuada” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En Colombia las principales preocupaciones del agro tienen que ver con la comercialización de los productos, una cuestión que arrastran desde hace años. “Hay varios eslabones en la cadena que imposibilitan que el productor tenga una rentabilidad adecuada”, aseguró a Bichos de Campo Fabio Romero Martínez, periodista agropecuario de Colombia y director general de la revista Agricultura de las Américas (Latam).
Mirá la entrevista completa a Fabio Romero:
“Justamente hace poco se resolvió un inconveniente con los productores de papa porque los precios disminuyeron bastante, al igual que el consumo de la papa. No encuentran precios justos ni razonables. Como hay mucha intermediación, a los productores les sale costoso producir, los intermediarios les pagan precios bajos y eso les genera pérdida”, explicó Romero.

El periodista, que hace 8 años ganó un reconocimiento por su labor (Órden al Mérito Agrícola en el grado de Caballero) otorgado por el Gobierno, manifestó que “el papel del Estado no es el de fijar precios en productos perecederos, aunque sí está controlando algunos precios en las centrales mayoristas, principalmente en los precios que van al consumidor final, pero entre el distribuidor y el productor hay una libertad de precios que es lo que dificulta las relaciones”.
En cuanto a cómo actúa el Estado en Colombia, Romero indicó que no hay intervención directa y citó el caso del café, producto emblemático en ese país: “Ese producto se comercializó libremente a lo largo de su historia y son los mismos gremios agropecuarios relacionados al café, en este caso la Federación Nacional de Cafeteros, los que generan las políticas que tienen que ver con los caficultores, las cuales dependen del precio internacional de ciertos países como Brasil, América Latina y Taiwán”, declaró.
“Esta situación hace que haya una fluctuación en precios y vaivenes, y se ve libertad salvo en algunas ocasiones de emergencia o disminución de los precios, donde el Estado interviene dando un precio de sustento para apoyar a los caficultores”, agregó Romero.
Acerca de cómo es la relación entre los gremios agropecuarios, representantes de los productores y el Gobierno de Colombia, Romero explicó que se presentan dos corrientes: “Una es más amiga del Gobierno de Iván Duque Márquez y algunas de las políticas generadas por la pandemia, por el cambio climático o por variaciones de precios, y hay otra corriente que está en desacuerdo con el Gobierno, donde hay miembros de la oposición que buscan resultados al margen de reclamos que, aunque pueden ser justos, no coinciden con todo lo que se está haciendo en política agropecuaria”, relató.
Según Romero, “Colombia no es un país rico en recursos y presupuestos, y no puede dedicar lo suficiente a todos los sectores económicos, pero se busca la forma de subsidiar algunas actividades productivas cuando hay heladas o inundaciones, y entonces ahí se contribuyen con algunas partidas”.

De acuerdo a Romero, “hay una multiplicidad de representaciones agropecuarias en Colombia y también hay desacuerdos entre los mismos gremios, sobre todo entre los que representan a los grandes y los que representan a los chicos”.
Al respecto de la mirada social al respecto del uso de agroquímicos, Romero cree que los productores gozan de una buena percepción social “porque generaron la provisión de los alimentos que se necesitaba, y esto hizo que la gente citadina le tomara gran aprecio”.
Los agricultores en general se dividen en dos grupos en Colombia. Para Romero están “los más tecnificados y organizados en la parte de comercialización, que son también citadinos con inversiones en el campo, y otros más pequeños que atraviesan varias dificultades y a los cuales el Gobierno no les pudo solucionar todo, pero que también son reconocidos socialmente en su labor de productores de alimentos. Ellos también son gente muy honesta y trabajadora, y aunque se distancien en la parte tecnológica, cultural y educacional también guardan buena relación con la gente de la ciudad”.
El principal desafío del agro colombiano, según referenció el periodista, tiene que ver “con la competitividad y con la forma de producir. Hay una parte muy adelantada y tecnificada pero también hay otra parte muy atrasada que precisa más tecnología y preparación en mercadeo para saber qué es lo que realmente precisan los consumidores, y tener mejores practicas agrícolas y certificaciones de sus producciones. Se necesita modernizar a una gran porción de productores que están quedando al margen de las reglas de juego”.
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]]>La entrada El balance de uno de los empresarios claves del Alto Valle: “Las políticas argentinas no ayudan en nada a ser competitivos”, dice Jorge Cervi se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Llegamos a más de 60 países con las peras y manzanas argentinas. Pero el problema es que sea a precio competitivo, y para eso Argentina debe revisar su política tributaria. Es una barbaridad lo que pagamos de impuestos entre nacionales, provinciales y municipales. Sin eso no seremos competitivos nunca”, aseguró Cervi a Bichos de Campo.
Jorge es actualmente uno de los vicepresidentes de CAFI (Cámara Argentina de Fruticultores Integrados), que representa a los productores integrados y a los empaques más importantes del valle. Es además el presidente de Cervi Frutos, una de las empresas que más se profesionalizó dentro de ese sector. Su diagnóstico también deplora de las oscilaciones constantes en la política cambiaria. “Si tenemos un dólar alto, entonces que sea esa política, y lo mismo si es un dólar bajo. Pero no podemos tener un cambio de situación cada año y medio. Así, pensar una actividad en la exportación sería muy loco”, argumentó.
Escuchá el reportaje completo realizado a Jorge Cervi:
Para Cervi, para analizar la situación de la fruticultura norpatagónica hay que separar las cuestiones estructurales de las coyunturales. “Entre las estructurales, hay una crisis importante que tiene que ver con la adaptación a nuevos mercados, a nuevas realidades, al consumo, a mayor competencia, y ni que hablar de las vicisitudes económicas que cambian cada día y que lo hacen para peor”, se lamentó el empresario.
En un análisis de la historia reciente del Alto Valle, Cervi explicó que “la coyuntura arrastró a la salida a jugadores no sólo pequeños sino también grandes. La empresa más grande del Valle hace 5 años (por Expofrut), hoy no existe”, ejemplificó.
“Es un fenómeno de expulsión que se da por diversos motivos, por ejemplo, por los cambios de tendencia de compra de productos de ultramar en los mercados destinos tradicionales como Europa o Estados Unidos, por la concentración de la demanda, que hace que deba concentrarse la oferta para tener más capacidad de negociación. En definitiva, muchas actividades se van a replantear su continuidad”, avisó el empresario.

En esa economía regional la cosecha de peras y manzanas terminó hace unos 20 días. Según Cervi, fue “normal en términos de volumen, con cerca de 7 a 8% más en peras y manzana dentro de los valores normales”. Además, “la calidad fue buena en general”.
El empresario contó que “el coronavirus nos agarró justo cuando faltaba terminar 30% de la cosecha, pero así y todo pudimos terminarla, adaptándonos a los nuevos protocolos, aunque cuestiones referidas a Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA) o al lavados de manos ya las teníamos incorporadas hace muchos años”. Esto debido a las exigencias que imponen sobre la actividad los negocios de exportación.
Cervi resumió que en peras se produjeron unos 550 a 600 mil toneladas, es decir 550 millones de kilos. Esto ubica a la Argentina en el quinto lugar como productor mundial y en el segundo lugar como exportador, después de China. El 70% de la pera argentina se destina a exportación. “En cuanto a consumo doméstico, estamos en los 2 kilos anuales por persona, que está dentro del consumo global de peras”, remarcó el productor.
En manzanas, el representante de CAFI dijo que se producen otros 550 millones de kilos anuales, en caída respecto de los volúmenes históricos. “Como referencia, bajamos al 40% de lo que hacíamos en 2005. Luego, el reparto es que 70% de manzana va al mercado interno, y el resto a exportación”.
Con la fruta en los empaques, ahora llegó el momento de procurar encontrarle mercados convenientes. Según el empresario, actualmente “no hay trabas para exportar y estamos haciéndolo casi con normalidad, salvo por algunos controles obviamente más estrictos en cuanto al uso de fitosanitarios y controles aduaneros. Pero estamos a un 85% de velocidad, y se trabaja de modo permanente en conjunto con los organismos para agilizar trámites”.
De todos modos, para Cervi “hay situaciones que no volverán a ser como antes, y hay que despojarse de ideologías en esto. Muchos países promueven la fruticultura como sustitución de importaciones, algo que no es ninguna novedad”.
“Rusia, por ejemplo, después del bloqueo comercial con la Unión Europea en 2014, plantó más de 40 mil hectáreas, el equivalente a lo que tenemos en el Valle, cuando hasta el año pasado Rusia era nuestro segundo mercado de exportación. Pero de repente empieza a producir y no necesita importar frutas ni de Argentina ni de ningún otro lugar. Por eso digo que hay situaciones estructurales que escapan a cualquier gobierno”, razonó.

El mismo proceso sucedió en otros mercados. “Si miramos las importaciones y producciones de la Unión Europea, sus producciones aumentaron 30% y sus importaciones bajaron 50% en todos los orígenes. Europa siempre fue el mercado objetivo de Chile, Argentina y Nueva Zelanda, y no han aparecido otros mercados de demanda de cantidad”.
“Tenés a China, pero tenés muchos días de llegada para lo que es un producto tan perecedero como la fruta. Y por otro lado, es un país muy cerrado y no entrás fácil si no tenes acuerdos comerciales”, añadió.
“Lo que sí puedo decir es que las políticas argentinas no ayudan en nada a ser más competitivos. Pero no solo podemos echarle la culpa a eso. Se trata de tener una mirada justa y equitativa de lo que sucede en los mercados globales. Si hoy en el Valle tuviéramos la producción de hace 10 años, no tendríamos forma de poder vender la manzana”, concluyó Cervi.
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]]>La entrada Francisco Luna es un pequeño productor porcino: "Las mesas de competitividad eran un monólogo y nadie nos escuchaba" se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Se trataba de un sector que no estaba representado por nadie y tenemos problemáticas distintas a los grandes que pueden tocar otras puertas”, destacó.
Aquí la entrevista completa con Francisco Luna:
Uno de los problemas más importantes que tienen los pequeños productores de cerdos es el tema de la comercialización, ya que individualmente no reúnen el volumen necesario para llegar a ciertos mercados. Además, no existe claridad en los precios de referencia.
“Desde el año 1993, cuando se dejó de trabajar en el Mercado de Liniers con los porcinos, perdimos el precio de referencia. Empezaron a poner los precios los cuator o cinco frigoríficos grandes, sin regirse por la oferta y demanda sino por su necesidad”, explicó el productor. A su juicio, “hay que crear un mercado, aunque sea virtual para evitar problemas de sanidad, que refleje un precio real entre oferta y demanda, y que sirva de referencia”.
Luna consideró que en los últimos años, coincidiendo con la gestión de Mauricio Macri, “es cierto que las condiciones mejoraron de acuerdo a la demanda mundial por la carne, acrecentado por China”. De todos modos aclaró que “la apertura también nos perjudicó, y sobre todo debido a que se importaban cortes. Eso es lo peor que nos puede pasar, porque vienen toneladas de cortes como la bondiola a un bajo precio, que en el mundo no la consumen y aquí es de lo más valorado”, explicó.
De cara a la nueva gestión, el productor contó que “estamos trabajando en un plan porcino nacional, con políticas de Estado diciendo qué queremos hacer de acá a 40 años”.
-¿No servían las mesas de competitividad para hacer ese tipo de planes?
-La mesa de competitividad eran reunirse a charlar, pero terminaba siendo un monólogo en el que nadie nos escuchaba. Debemos apostar al desarrollo de las empresas nacionales, que terminan dejando todo en los pueblos.
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]]>La entrada San Juan produce semillas de altísima calidad, pero otros países amenazan desplazarla del mercado internacional se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Bruno Perín es miembro de la asociación y, según contó a Bichos de Campo, está muy preocupado por la pérdida de competitividad del sector, ya que los elevados costos locales han apartado del mapa a muchos productores que dependen en gran medida del negocio de la exportación. “Las ventas al exterior han caído un 50% producto de la macroeconomía local”, detalló.
Aquí la entrevista completa con Bruno Perín:
Perín comentó que otros países, como Perú, Australia o Chile, están conquistando el mercado que está dejando pasar la Argentina. “Y eso que ninguno supera la calidad de nuestras semillas”, se lamentó.
¿Cómo fue que nació este cluster productor de semillas? Perín explicó que “en San Juan hemos desarrollado una ley, por fuera de la ley nacional de semillas, que cuida la calidad genética, estableciendo formas de producción para evitar polinizaciones inadecuadas. Cada productor debe inscribirse en un tipo de semilla determinado, respetando las distancias con el vecino”, detalló.
La calidad de las semillas sanjuaninas es tan apreciada que las grandes semilleras multinacionales traen materiales para replicar en dicha provincia, sellando contratos muy convenientes para los productores locales.
“Ahora tenemos la esperanza que con el nuevo Gobierno cambien los parámetros productivos. Hoy tenemos retenciones y nos sacaron los reintegros. Necesitamos imperiosamente ser más competitivos”, dijo el directivo en el último plenario de economías regionales de Came (Cámara Argentina de la Mediana Empresa). “Es una caja de resonancia y representa a pequeños y medianos productores con mano de obra intensiva”, indicó.
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]]>La entrada Décima reunión de la Mesa de las Carnes en el país de Macri: Blanquitos y Negritos a punto caramelo para la fractura se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En realidad hubo mucho más de diez reuniones de la Mesa de las Carnes en estos cuatro años de gobierno de Cambiemos. Pero la propia Mesa pone la palabra “diez” en su comunicado, como si las únicas reuniones que valieran fueran las que contaron con la participación del Presidente de la Nación. Macri estuvo en diez reuniones de las muchas que se hicieron. Lamentáblemente, las reuniones que valen son las que tienen a Macri como protagonista.
Macri se ha encariñado bien con esta mesa formada por productores, consignatarios, frigoríficos, matarifes y hasta transportistas de hacienda; le ha dedicado bastante tiempo. Pero esta mesa tan variopinta se ha encariñado muy poco con Macri. En vez de resolver ellos mismos cuáles deben ser las políticas para el sector para presentárselas anudadas al Presidente, llegan a estas reuniones con la tarea a medio hacer y pendientes de que sea el Presidente quien zanje las discusiones eternas que existen en el seno de la cadena. Es lo que ha hecho, con dificultad de quien toca de oído, Macri en estas diez reuniones. Escuchar los dilemas.
Puede resolver poco quien toca de oído y tiene la cabeza ocupada en temas mucho más urgentes que los desvaríos históricos de la cadena de la carne. Macri, en rigor, participó de esta décima reunión casi como un changuí, embebido como está por estos días en la problemática de estar viendo como se le diluye el poder -después de la derrota en las PASO- y viendo cómo se va al tacho todo lo bueno que cree pudo haber construido en estos cuatro años de gestión.
La Mesa de la Carne es un ejemplo acabado de esto. Esperando a que sea Macri quien defina las cosas más esenciales, la Mesa de las Carnes nunca pudo resolver sus propios dramas cotidianos y siempre anda a la espera de un laudo del ser supremo, de alguien que tome las decisiones que no pueden tomar -y sostener- ellos mismos. Por eso, la Mesa de las Carnes es el paradigma del país que elige el maquillaje o el relato antes de enfrascarse en la cruda realidad. Y por eso Macri queda tan solo, aunque en la foto aparezca rodeado de tantos personajes.
A pesar de todo el tiempo que dedicó a la Mesa de las Carnes, Macri perdió las elecciones primarias por afano y quizás pierda también las generales, es lo más probable. Quizás vuelvan al poder, entonces, quienes no negociaban nada con el sector e imponían recetas francamente nocivas para todos, menos para ellos y sus intereses electorales. Quizás está haya sido la última reunión de la Mesa, y regrese ahora “la escuelita” ¿Pero cómo puede ser? ¿Cómo puede suceder que pierda las elecciones un políticos que pretende conciliar y triunfe una facción que solo busca imponerse?
Esto no es más que una simple opinión de observador. Uno de los motivos de esta situación ya lo hemos descripto: el sector no se animó a enfrentar sus propios dilemas y siempre estuvo pendiente de un laudo presidencial que no llegó, porque es difícil para quien no pertenece al sector asumir el costo de tomar algunas decisiones que son pesadas. Entonces la Mesa de las Carnes terminó siendo solamente una pose: simplemente una fotografía cada dos meses para mostrar que este gobierno era diametralmente opuesto al anterior, porque dialogaba.
Dialogaba… sí. ¿Pero resolvía?
Macri no resolvió nada tras diez reuniones, tras cuatro años de gobierno que posiblemente terminen en diciembre. No laudó en el intríngulis de la protección a los cueros, porque estaba su amigo curtidor. No generó una corriente de crédito para levantar el peso promedio de faena. No detuvo la elevada faena de hembras generando nuevos estímulos para el productor. No promovió la sanción de una nueva ley federal de carnes ni hizo cumplir la anterior, negociando con las provincias. Tampoco promovió una modernización del modo de vender la carne, pasando de la media res a otras formas más evolucionadas.
Macri no laudó. Un poco porque es imposible que el Presidente defina sobre temas que no conoce a fondo, y otro poco -y sobre todo- porque la propia cadena nunca pudo ponerse de acuerdo con los temas centrales que debe discutir la propia cadena.
Macri, especialmente, no laudó en la discusión de fondo que debe resolver este sector productivo tan caro a los intereses nacionales. ¿Quien manda? ¿La exportación o el consumo interno? ¿Bifes de lomo para los alemanes, vacas baratas para los chinos, o asado barato para los albañiles de las obras populares? Nunca, en estas diez reuniones, hubo posibilidades de dirimir este debate esencial. Elemental. Porque si los que mandan son “los blanquitos” que quieren exportan la mayor parte de la carne, las medidas a tomar serán de cierto tipo. Pero si los que finalmente se imponen son “los negritos” que venden carne en el conurbano, las medidas deberían ser otras. Inevitablemente. Macri no resolvió la pulseada ni a favor de unos ni de otros.
Por su propio origen social, por pertenencia, apenas pareció laudar a favor de los blanquitos. Pero fue por omisión, porque nunca se permitió intentar entender los argumentos de los otros, los más oscuros.
Tan poco entendió Macri lo que sucedía en la Mesa de las Carnes, lo que verdaderamente estaba allí en discusión, que en el discurso en el acto de la Exposición Rural de Palermo solo destacó la labor de estos años de los “ex cucos”, la AFIP y el Senasa, dos organismos que apenas han movido el avispero en materia de política de ganados y carnes en estos cuatro años. La AFIP sigue conviviendo con decenas de miles de carnicerías que venden totalmente en negro, y no pasa nada. El Senasa solo supervisa los frigoríficos dedicados al comercio exterior, y del resto bien gracias. El Presidente en Palermo se olvidó de mencionar el único organismo que apalancó sobre la discusión real y ofreció algo de política agropecuaria, la ex ONCCA, degradada varias veces justamente por eso, porque hace política pública imponiendo reglas parejas para “blanquitos” y “negritos”, inventando un promedio. Tan eficaz suele ser la ex ONCCA que los políticos prefirieron achicarla siempre, en este gobierno y en el anterior.
Fue tanta la indefinición de Macri y de la cadena respecto de la política real, que en estas diez reuniones solo quedó margen para el operativo maquillaje. O el relato, como se llamaba antes. A lo largo de estos encuentros, se repitieron los comunicados de prensa que saludaban el desempeño exportador de la Argentina y ponían como la panacea la posibilidad de vender carne vacuna a destinos inesperados. Y todo eso planteado como un logro de la política. Lo que sucede no es que China necesite carne y decida comprarla. Los genios somos nosotros los Argento, que se la logramos vender. Aplausos.
Las primeras definiciones tomadas por el gobierno de Macri, en 2015, cuatro años atrás, sirvieron entonces para chamuyar los cuatro años restantes. Sacar los ROE, eliminar por un tiempo las retenciones, desburocratizar los trámites para exportar. Todas estas medidas iniciáticas de un gobierno sirvieron para maquillar que cuatro años después ni Macri ni la cadena se hayan puesto los pantalones largos ni encarado las reformas profundas que el sector necesitaba. Para un lado o para el otro. A esta altura, después de 50 años de estancamiento, que ganen los negro o los blancos es más o menos lo mismo. Lo que se necesita es que gane alguien, para avanzar por lo menos hacia alguna dirección.
¿Y en qué situación estamos hoy, luego de la décima reunión de la Mesa de las Carnes? De nuevo en el inmovilismo total. La situación repetida en que las fuerzas opuestas son semejantes y se anulan mutuamente.
Leamos los dos comunicados de prensa que circularon luego de la décima reunión de la mesa con Macri. Uno puede ser atribuido a los “blancos”, los sectores más ligados a los grandes ganaderos de la Sociedad Rural -que actúan como coordinadores de la Mesa- y a los frigoríficos exportadores nucleados en el Consorcio ABC. Otro es de CAMyA, la cámara de matarifes abastecedores de carne para Buenos Aires y su conurbano, los negros, que se formó con ganas de unificar y ahora está viendo que es imposible hacerlo, justamente porque ni Macri ni la cadena se deciden.
Dice el comunicado de los blanquitos que en la décima reunión de la Mesa de las Carnes “se agradeció y valorizó este espacio de dialogo público privado que tan buenos resultados generó. Sin ir más lejos, las exportaciones pasaron de 180.000 toneladas a más de 700.000 toneladas en el caso de la carne vacuna. Asimismo, se produjo un crecimiento de todas las carnes, abasteciendo el consumo de los argentinos en su totalidad. Esto generó divisas genuinas y el crecimiento de la mano de obra”.
Dice el comunicado de los matarifes que están con un pie afuera de esta mesa, porque nadie contiene sus reclamos. “La reunión de la Mesa de Ganados y Carnes, encabezada por el Presidente Mauricio Macri y convocada en un contexto de gran inestabilidad, producto de la fuerte devaluación y aumento de precios producidos con posterioridad a las PASO, nos deja un sabor amargo. Si bien se abordaron temas de importancia como la exportación de carne, se dejó de lado o se tuvo una visión parcial y distorsionada sobre el consumo local, que es quien más sufre los avatares de la inestabilidad de precios y mayor impacto tiene en la canasta alimentaria de los argentinos”.
Más clarito echale agua.
Los blanquitos son los que aportan mayor tonelaje de maquillaje al discurso presidencial, que parece estar imbuido de los temas y conciliando, pero no termina de zanjar ninguna discusión. Los negritos, en cambio, parecen ser de temer, la piedra en el zapato. Son flor de zapallo en realidad, porque todavía el consumo de carne representa 75% de los volúmenes de carne que maneja la cadena. Sucede que unos cobran en dólares los envíos de exportación y los otros facturan en pesos. Unos pueden pagar más y otros menos por el ganado para faenar. Unos dicen cumplir con todas las reglas fiscales y laborales, mientras los otros solo dicen querer poder hacerlo. Se matan por los negocios uno y otro sector. Se matan.
“Se puso énfasis en la necesidad de promover políticas públicas para aumentar la producción, a través de un mayor peso de faena y de la generación de más terneros. Tuvimos, además, la grata sorpresa de que se modificará la valoración de las tenencias de hacienda de engorde para no pagar por la inflación ni por animales todavía no terminados, como ocurre actualmente”. Así ven las cosas los blanquitos. Las decisiones oficiales, mínimas e inconducentes a la cosa pública, son vistas como correcciones pequeñas en un sendero donde el progreso llega de la mano de una mayor exportación. ¡Que grata sorpresa, su señoría Macri, que haya laudado en este pequeñez!
“No es a través de los exportadores, uno de los pocos ganadores con esta devaluación, que se garantizarán precios estables, ya que se trata de algunos cortes que son remanentes de exportación y que no forman parte de la mesa diaria de los argentinos. Tampoco a través de los supermercados, que atienden un poco más del 15% del consumo local. Los precios de los saldos de exportación y de algunos cortes en supermercados no son indicativos de lo que paga los consumidores, ya que el 80% del consumo local se realiza a través de carnicerías, abastecedores y matarifes, que hoy se ven agobiados por los incrementos de costos, producto de competir con la exportación, los aumentos de tarifas y combustibles”, describen en cambio los negritos de la CAMyA. El país y el sector mirado con dos lupas diferentes.
Los matarifes se quejan básicamente de que la AFIP (y ARBA en la provincia) les quiere imponer a ellos un tratamiento de Lord Inglés cuando son simples “barones de la carne” del conurbano, que deben pagar los altísimos impuestos como si fueran grandes empresas exportadoras y no simples operadores de la carne en un territorio cruel y pauperizado. Y no solo eso, además los quieren obligar a actuar como agentes de recaudación ante las carnicerías, que son miles, reemplazando el rol de control que debería cumplir el propio Estado. Los exportadores, en este contexto, se solazan y se frotan las manos, pensando en que los matarifes que no cumplan serán finalmente clausurados y no podrán operar. Más negocio para ellos, en China y en José León Suárez.
Esto es lo que Macri debía decidir. O un sector cada vez más concentrado (y en consecuencia más competitivo) o una cadena a la “cossa nostra”, atomizada y caótica, pero contenedora de todos y todas: Los negros como empresarios de la carne y no solamente como obreros.
Macri escuchó a todos, a todos cobijó en sus reuniones de competitividad. Pero no resolvió un carajo. Por eso le está yendo como le va, cuatro años después de sus primeras definiciones. Señor presidente, perdón que se lo diga, pero sin hacer política nadie llega demasiado lejos.
Hasta hace unos días, los blanquitos se sentían los grandes ganadores, pero perdieron. Los negritos, en tanto, se sentían perseguidos y perdedores. Ahora tienen a la vuelta de la esquina su revancha. Recuperaron fuerzas y por eso emitieron tan duro comunicado.
Y en el medio perdimos todos. Los argentinos seguimos pariendo y encima llegaron los chinos. Y, estancados como vamos, tenemos la misma cantidad de carne para repartirnos entre todos.
La entrada Décima reunión de la Mesa de las Carnes en el país de Macri: Blanquitos y Negritos a punto caramelo para la fractura se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Carlos Iannizzotto: “La competitividad está en rojo en la mayoría de las economías regionales” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Los precios no siguieron la recuperación que tuvo la inflación, lo que hace que la competitividad está en rojo en la mayoría de las economías regionales argentinas. El crecimiento de las tasas de interés y los aumentos de combustible complicaron la situación”, explicó a Bichos de Campo Carlos Iannizzotto, el presidente de Coninagro.
Escuchá el reportaje completo a Carlos Iannizzotto:
La entidad elabora un índice de Competitividad. Iannizzotto destacó que, según ese indicador, “la mayoría de pérdidas se dan en peras, manzanas y cítricos. Pero también está muy complicada la vitivinicultura. El primer trimestre del año fue sumamente complejo por el desenvolvimiento negativo del contexto macroeconómico. Por todo eso tenemos un mercado interno muy recesivo”.
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En referencia a las explicaciones de Macri, el titular de Coninagro dijo que “lo positivo del acuerdo Mercosur- UE es que podremos agregar más consumidores, lo que alienta una mayor producción”.
“Por eso no debemos ver esto como una competencia con el mercado interno sino como una forma de agrandar más la masa productiva, con innovación, tecnología, pero también con otras reglas de juego, ya que con el esquema actual, nos será muy difícil poder competir”, recomendó.
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]]>La entrada Etchevehere sobre el acuerdo Mercosur-UE: “De los 1.800 productos agroindustriales, 83% entrarán con arancel cero” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Con este acuerdo tenemos acceso a un mercado de 500 millones de consumidores, con un poder adquisitivo que triplica al del Mercosur, ya que se calculan unos 34.000 euros por habitante por año, y con hábitos de consumo sofisticado, lo que pone a la Argentina a la altura de la calidad que demandan”, dijo a Bichos de Campo Luis Miguel Etchevehere, secretario de Agroindustria.
El funcionario comentó que “de los 10.000 productos negociados, 1.800 son del sector agroindustrial, y de ese número, el 83% entrarán con cero arancel en el acuerdo, y el 17% restante ingresará con alguna cuota o con algún precio de ingreso. De cualquier modo el impacto es altísimo, sobre todo en aquellos productos que entran a 0 arancel desde el comienzo, como los de la pesca, las peras y manzanas, la miel, las cerezas, los arándanos y los frutos secos”.
Mirá el reportaje completo a Luis Miguel Etchevehere:
Acerca del temor que existe en sectores de la comunidad agropecuaria como el bodeguero, de una posible invasión de vinos y espumantes europeos en las góndolas argentinas, en medio de una presión impositiva tan alta, Etchevehere explicó que “el sector vitivinícola siempre nos pidió que hiciéramos 0 por 0 desde el primer momento, pero finalmente se acordó que las actuales tarifas bajen a 0 en un término de 8 años, de modo que faltará tiempo. Ahora bien, en cuanto a la competitividad, es cierto que hay que pensar una reducción impositiva desde el Ejecutivo. Incluso estaría bueno que se vote en el Congreso la eliminación de impuestos”, sugirió.
Respecto de las políticas ganaderas, Etchevehere contó que “tuvimos una reunión en donde los bancos y la industria frigorífica exportadora redactaron un contrato tipo que desde ahora pueda ser firmado entre un invernador y un frigorífico. Es una especie de garantía para que ese productor pueda recibir un crédito en dólares, y pueda tomar créditos a menor tasa de interés. Vendría a ser lo mismo que ocurre con los granos. Esto traerá un gran beneficio a todos aquellos que quieren hacer novillos pesados”, evaluó el secretario.
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]]>En este contexto, los productores lograron cerrar filas con sus gobiernos provinciales para reclamar a la Nación que deje de cobrar retenciones al sector y devuelva los reintegros. La ilusión es que ambas medidas permitan sacar los excedentes y mejoren los valores.
Sucedió tras una reunión en Mendoza, de la que participaron el ministro de Economía, Infraestructura y Energía de esa provincia, Martín Kerchner Tomba, y su par de Producción y Desarrollo Económico de San Juan, Andrés Díaz Cano. Las provincias del Cuyo, así, cerraron filas para que el gobierno nacional se haga cargo al menos de dar respuesta a una demanda que ya se había presentado en septiembre pasado ante el mismísimo presidente Mauricio Macri, en el marco de una reunión de la Mesa de Competitividad Vitivinícola.
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Ahora que la vendimia comenzó y que se confirmó la mala situación de los productores, Mendoza y San Juan insistieron ante las autoridades, a ver si salen del mutismo. Los que escucharon el pedido fueron el secretario de Agricultura Familiar, Coordinación y Desarrollo Territorial, Santiago Hardie; el subsecretario de Desarrollo Territorial, Felipe Crespo, y el jefe de asesores del Ministerio de Producción, Damián Testori. También estuvo presente el titular del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), Carlos Tizio Mayer.
“La situación que tiene el sector vitivinícola, en especial de Mendoza y de San Juan, es compleja, producto de que hay un exceso de vino en bodega. Y si bien la cosecha viene por debajo del promedio -porque hemos tenido un 48% más de tormentas severas que el año pasado-, es necesario tomar medidas que son las que estamos analizando y se está avanzando muy bien en la negociación”, explicó Kerchner tras la reunión.
El sanjuanino Díaz Cano, por su lado, reveló que están reclamando de aumentar los reintegros a las exportaciones y eliminar las retenciones, que son de 3 pesos por dólar exportado en el caso del vino elaborado. Estas medidas, a juicio del funcionario cuyano, permitirían mejorar la estructura de costos internos para que Argentina sea competitiva en el mercado internacional. Las mayores exportaciones, a su vez, deberían cooperar a reducir los excedentes de los stocks vínicos.
El funcionario sanjuanino además solicitó llegar a un acuerdo entre las provincias productoras, la Nación y los privados para fijar un precio acorde para este sector productivo, a fin de que cualquier medida desparrame algunos pesos hacia los productores primarios. Como en todas las economías regionales, los que arrancan la cadena productiva suelen ser el último orejón del tarro.
Cinco meses atrás, las bodegas ya habían sugerido ante Macri “incentivar la exportaciones mediante un mecanismo de eximición del pago de aranceles a todas las ventas al exterior que superen el promedio de años anteriores”.
“Cualquier beneficio que se dé al exportador tiene que ser con el compromiso de que sea trasladado al productor en el momento que tenga que entregar la uva de la cosecha”, aclaró el ministro de Economía mendocino. Se estima que solo en Mendoza existen unos 5.000 productores vitivinicolas. “Nuestra tarea es estar al lado del productor que es el eslabón más débil y ayudar al sector industrial para exportar mejor y que tenga más dinamismo”, agregó el ministro.
Luego de la reunión con los funcionarios nacionales, los ministros cuyanos participaron de otro encuentro en el que estuvieron presentes representantes de las entidades que nuclean al sector vitivinícola de todo el país. En representación de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) participaron el presidente Angel Leotta, Sergio Villanueva e Hilda Wilhelm; por San Juan estuvieron presentes Eduardo Garcés de la Federación de Viñateros, Juan José Ramos de la Asociación de Viñateros Independientes y José Molina de la Cámara Vitícola.
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