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La entrada En medio de las tensiones en la Patagonia, el Senado dio media sanción a la prórroga de la Ley de Emergencia de Tierras Indígenas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El proyecto, que propone extender hasta el 2025 la vigencia de la ley y otorgar una asignación de 290 millones de pesos al fondo de ejecución de la norma, fue presentado por la senadora salteña del Frente de Todos, Nora del Valle Giménez, quien consideró que se trata de un tema de “derechos humanos muy básicos como el derecho a la tierra, al agua, a la alimentación, a la salud y a la educación”.

Giménez afirmó que es importante completar los relevamientos técnicos y consideró que la próxima discusión será “el debate sobre la definición de la tierra comunitaria para garantizar en base a estos relevamientos la entrega definitiva de la tierra”.
Las tensiones en la reunión llegaron de la mano de las intervenciones de senadores del interbloque de Juntos por el Cambio, que pidieron varias modificaciones como el establecimiento de una fecha límite para la realización de los censos de las comunidades.
“No puedo continuar con prórrogas que se demoran desde 2006. Esta ley no puede excluir la realidad que se está viviendo al sur del país con la actuación de la RAM y la posibilidad de brindarle excusas para que prosigan con su acción terrorista. Si el país pudiera dividirse y excluir de la norma a Río Negro, Chubut y Neuquén tal vez la votaría. Pero esto no es posible. Y, frente al desafío de la RAM, votar esta prórroga es un verdadera suicidio institucional para nuestro país”, dijo Ernesto Martínez, senador del PRO por Córdoba.
En el mismo sentido, la cordobesa Laura Rodríguez Machado manifestó: “Los argentinos están sufriendo un ultraje de bienes en el sur de la Patagonia debido a una falsa y mala aplicación, que nació con un buen sentido que es proteger derechos ancestrales. Pero hace dos años que esta norma se convirtió en un escudo de protección para cometer ultrajes y que la Justicia no pueda actuar”.
Desde el oficialismo, el chubutense Juan Mario Pais explicó que “no se puede poner una fecha límite porque desde la Constitución Nacional se los protege como un derecho ancestral preexistente y, por más que uno le ponga un límite para manifestarse como población originaria, cuando estos lo hagan están en su derecho siempre para serlo”.
Por su parte Alfredo Luenzo, también desde Chubut, señaló que “bajo ningún punto de vista esta prórroga implica dar consentimiento a grupos minúsculos que no representan a las comunidades aborígenes” y que “la respuesta no la tendría que dar el poder político, sino la Justicia, investigando y metiendo presos a quienes son responsables”.

Finalmente el jefe del bloque del Frente de Todos, José Mayans, defendió a la ley al indicar que con ella “ya tenemos reconocidos 32 pueblos indígenas, divididos en 1600 comunidades, y hubo un reconocimiento de casi seis millones de hectáreas”.
El encuentro -del que llamativamente no participaron los senadores Silvina García Larrabru (FDT) y Alberto Weretilneck (Juntos Somos Río Negro), que venían sufriendo presiones en su provincia a raíz de este conflicto- culminó con la aceptación por parte del oficialismo de algunos cambios propuestos por la oposición, como la exigencia de que el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) presente anualmente un informe en el Congreso sobre el avance del relevamiento.
El proyecto fue girado a Diputados y aguarda por su tratamiento.
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]]>La entrada El gobierno ganó dos a cero: Subió a 33% las retenciones a la soja y dejó a la Mesa de Enlace más cerca de la división que de la protesta se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>No importan las declaraciones ni los entrecomillados de dirigentes rurales o de funcionarios. Todos ellos intentaron llevar agua para su propio molino. Luis Basterra, el ministro de Agricultura, recibió a los dirigentes de la Mesa de Enlace con quienes había prometido negociar, pero al final negoció bastante poco. Luego de eso, dio su primera conferencia de prensa desde que se inició el mandato. Todo un símbolo. Por primera vez se sentía ganador. Y de hecho más o menos lo fue, al menos hasta ahora. Es que finalmente le pudo ofrecer al presidente el incremento máximo de retenciones a la soja y sus subproductos que había autorizado el Congreso en diciembre pasado. El soñado 33% Y eso, sin paros agropecuarios ni grandes protestas agropecuarias. Al menos por ahora.
Victorioso, sí, sobre todo porque dejó tras estos amagues de negociación la mejor postal que puede obtener un gobierno peronista: una dirigencia rural maltrecha, alejada del humor de sus representados y claramente dividida. La mejor prueba de esta división fue un comunicado que la Federación Agraria mandó a los periodistas justo a las 14, en la mitad de la reunión. El comunicado ratificaba la importancia que para la entidad tenían las economías regionales. Para esa hora, el gobierno ya había anticipado que compensaría la suba del tributo a la soja a cambio de rebajas a varios cultivos de ese tipo de economías. El propio Alberto lo había hecho. Fue ese comunicado toda una ofrenda de paz de la entidad usualmente más belicosa, aunque ahora esté bastante devaluada.
Qué quiere que le diga, señora. La rebaja de las retenciones a las economías regionales que anunció Basterra a los dirigentes de la Mesa de Enlace son positivas y necesarias, pero en la inmensa mayoría de los casos se trata de correcciones que en algún momento el gobierno debía hacer, porque muchos cultivos habían quedado mal ubicados en la primera suba de retenciones -la más importante- decidida en diciembre por el gobierno, ni bien entró en funciones.
Por ejemplo, bajarán las retenciones a la lana, a la carne de cerdo, a los corderos, a los pollos. Son todos productos que pagaban 9% y que ahora tributarán entre 5 y 7%, como antes del cambio de gobierno. Lo mismo sucede con varios cultivos regionales, como el maní, el arroz, las legumbres, el pisingallo, el maíz flint, algunos cereales menores. Quizás la única sorpresa real sea la consideración del girasol como un cultivo regional al cual también se le reducirán retenciones. Siempre fue maltratada la flor más bella, equiparando las alícuotas del tributo con las de la soja.
Para el caso de la carne vacuna, donde se había avanzado bastante en la definición de alícuotas diferencias, de 5% para las carnes más elaboradas y de 12% para los corte con hueso (especialmente pensando en trabar los envíos de asado que se van a China), ese proyecto quedó en carpeta por ahora. Según Basterra, se consideró que no sería necesario porque en las últimas semanas había habido una corrección de los precios pagados por China por los cortes con hueso. Por eso se mantendrá una retención pareja del 9%, como la vigente.
Tampoco se producirán cambios para los embarques de trigo y maíz, que permanecerán en 12%. La estabilidad de esta alícuota, que por la ley del Congreso podía ser elevada hasta 15%, fue presentada como una concesión del gobierno a los productores. Pero está claro que hay que ser un poco boludo para aceptarla como eso, ya que ambos cereales no tributaron retenciones hasta agosto de 2018 y después lo hicieron en descenso (por efecto de los 4 pesos por dólar exportado), de un 11% inicial al 6,7% en diciembre pasado. En definitiva, ahora pagan el doble que hace tres meses.
No fue lo único que se llevaron los dirigentes rurales que priorizaban negociar con Basterra algunas cosas y que se imponen en número a los que añoran un escenario belicoso como el de 2008, con el que sueñan solamente unos pocos.
Sucede que en la reunión también comenzó a tomar forma la tan renombrada “segmentación”, que como es imposible de aplicar (siempre lo supimos) comenzó a denominarse con palabras no muy queridas por los productores, que suelen ser muy orgullosos de vivir solo de lo suyo, jamás de prestado y menos de subsidios. Comenzaron a cobrar forma las tan mentadas “compensaciones”.
En otra nota explicaremos mejor de que se trata. Básicamente el gobierno prometió devolver varios puntos de retenciones a los 42.406 productores más pequeños de los 57.290 productores de soja que tuvo el país en la campaña anterior, la 2018/19. Son el 77% del total de los productores, pero representan solo el 23% de la soja. Y es que son los que han producido hasta 1.000 toneladas de soja en la campaña pasada. Todavía todo está muy fresco y falta mucha letra chica por escrudiñar. Pero según este esquema (que los funcionarios presentaron muy por arriba frente a los ruralistas) habrá productores muy pequeños (de hasta 100 toneladas o aproximadamente 25 hectáreas) que recuperarán 12 de los 33 puntos por retenciones cobrados a la soja, para terminar tributando 21%.
Y así: los de hasta 200 hectáreas tendrían una devolución que llevará la retención a 24%; los de hasta 300 toneladas una de 27%; los de hasta 400 toneladas una de 28%; los de hasta 500 toneladas una de 29% y los de entre 500 y 1.000 toneladas una retención del 30%, semejante a la que pagan hasta ahora. Todo en potencial, porque nunca se sabe, solo 14.884 empresas o grandes productores terminarán pagando el 33% tan soñado por las autoridades.
Pero aquí la confesión: esta suba de tres puntos a la soja (que Alberto podrá ofrendar a los suyos como una victoria frente a la más rancia oligarquía) no dejará casi nada de dinero a las arcas del Estado, pues finalmente -según los cálculos oficiales- se gastará en estos gestos a los productores (tanto en compensaciones como en rebajas de algunas retenciones) casi tanto dinero como se esperaba recaudar, unos 400 millones de dólares este año. A lo sumo, admitieron cerca del ministro de Agricultura, quedarán unos 30 millones para colaborar con las cuentas de Martín Guzmán.
El resto se gastará, desde el relato del gobierno peronista, en establecer ciertas lógicas distributivas dentro del propio sector agropecuario, donde no todos son los mismo, donde hay chicos, grandes y medianos.
Habrá que ver como funcionan las medidas. Pero a priori, conociendo la historia reciente de este tipo de iniciativas, pueden encontrarse miradas diferentes. Una de ellas será que el dinero que el gobierno resigna en estas medidas se gastó en un objetivo mucho más deseable para quienes ostentan hoy el poder: mostrar una Mesa de Enlace dividida por las dádivas y lejana de los intereses de los propios productores.
Los tiempos de la negociación han terminado. La suba de las retenciones a la soja son un hecho, y medidas paliativas para los pequeños productores son por ahora una promesa.
Ahora quizás llegue el momento en el que hablarán los productores.
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]]>La entrada Se viene un paro: El transporte de cargas no quiere que lo sigan caminando se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pablo Agolanti, vicepresidente de esa entidad empresaria, anticipó a Bichos de Campo que habrá manifestaciones y piquetes en las rutas, aunque aclaró que no se impedirá el paso de micros ni automóviles y que tampoco se vería afectada la provisión de granos a sistemas productivos intensivos, como las granjas de pollos. La protesta será más contundente en los puertos del sur de Buenos Aires y de la zona de Rosario, avisó.
Escuchá el reportaje completo con Pablo Agolanti:
El primer motivo de la protesta es la tarifa referencial (no es obligatoria), que al decir de los transportistas no se cumple. Agolanti explicó que hace pocas semanas se acordó un aumento del 18%, pero que los aumentos inmediatos en diferentes insumos del sector -contando cuatro aumentos sucesivos en el combustible- fueron superiores a ese porcentaje.
“Eso genero cimbronazo en toda la cadena del autotransporte. Por eso dijimos hasta acá llegamos y por eso pedimos la recomposición urgente de la tarifa, y que se le una herramienta que le permita al transportista cobrar toda la tarifa”, explicó el empresario.

Ese es justamente el segundo motivo de la protesta. Agolanti contó que mientras los exportadores le descuentan al productor el precio lleno de la tarifa de referencia, al transportista le pagan mucho menos, el descuento es importante y en algunos casos, según ejemplificó en la entrevista, llega al 50%. “Al productor que vende le pagan a 7 días y le descuentan el flete con la tarifa de referencia llena, pero no le llega ese valor lleno al transportista”, denunció.
El punto aquí es que los transportistas negocian la tarifa de referencia con los dadores de carga, es decir con los productores y acopios, pero luego el pago lo hace el comprador de esa mercadería: “Lo que pedimos al Estado es que la tarifa de referencia se pueda cobrar, o que sea negociable pero en términos acotados”, explicó el empresario. Y agregó: “Trabajamos por debajo de los costos y la crisis es muy grande. Por eso el paro va a ser muy contundente y creemos que el Estado nos tiene que dar esa herramienta”.
Otro reclamo tiene que ver con el plazo de pago, que piden no exceda los 30 días. En los tiempos que corren, con una inflación que aumenta cada mes, plazos tan extensos significan una clara quita del precio. “Nos dan un cheque a 60 días pero tenemos un costo financiero del 10,5% mensual”, indicó el transportista.
La protesta del transporte de cargas -que se haría sentir con fuerza en varios puertos- persigue otras medidas como el congelamiento de los precios del gasoil, que se genere un mecanismo de subsidio del peaje, y que se lancen créditos para que las empresas puedan renovar los equipos.
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]]>La entrada El acto de la Rural: Habló una mujer en Palermo y no fue agresiva se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La mujer fue la vicepresidente Gabriela Michetti, que habló este sábado frente a las tribunas de la pista central y pronunció por primera vez en la historia una frase que parecía reservada para los hombres. “Dejó formalmente inaugurada la 132° Exposición de Agricultura, Ganadería e Industria”, dijo al cerrar un corto discurso leído, en que nada se improvisaría.
Por primera vez en 132 años una mujer inaugura oficialmente una exposición de @SociedadRural. El amor por el campo no distingue género: las mujeres rurales son responsables de más de la mitad de la producción de alimentos.
— Gabriela Michetti (@gabimichetti) July 28, 2018
La 132° Exposición Rural quizás sea recordada solamente por eso. Una mujer fue quien la inauguró, como se dijo ya, por primera vez en la historia.
Inevitable pensar en Cristina Fernández de Kirchner, que fue presidenta de la República entre 2007 y 2015, cuando muchos dicen la Argentina estuvo bajo riesgo de dejar de ser República. Yo, humilde observador, no puedo asegurar semejante cosa. Pero sí debo recordar que Cristina podría haber sido la primera mujer en inaugurar la Exposición Rural de Palermo diez años atrás, si en la Argentina no fuésemos tan boludos y engreídos. Tan agresivos entre nosotros mismos.
Hubiera sucedido en julio de 2008, unos meses después de que asumiera el mando. Pero no sucedió nunca porque en marzo de ese mismo año decidió implementar las retenciones móviles y estalló todo, en las rutas y en las plazas. En el Congreso del voto “no positivo” de aquella madrugada del 17 de Julio de 2008. En aquella Rural, el acto de Palermo fue festivo y celebraría aquella victoria. Sin mujeres ni presidentes.
Después, desde 2009 en adelante, Cristina tampoco pudo inaugurar la centenaria exposición de Palermo (ni siquiera la visitó) porque la Argentina vivió largo tiempo dentro de la pelotudez más extrema a la que pueda aspirar un país: que un Estado mantenga una confrontación de una década con el principal sector productivo del país que le toca gobernar. En ese escenario pierden todos, queda claro. La Argentina perdió mucho tiempo, los argentinos comunes y corrientes perdimos los cabales y Cristina se perdió la foto. Con lo que a ella le gustan las fotografías.
Entonces, diez años después, fue Michetti la que interrumpió 132° años de historia de fotos reservadas a los machos. En medio del largo conflicto entre el campo y los K, habían sucedido alguna vez ciertas cosas raras, como cuando no había ninguna represente oficial (recordemos que CFK incluso ordenó a su secretario Javier De Urquiza que se parase y se fuera de un acto), Luciano Miguens invitó a sus pares de la Mesa de Enlace a pronunciar la bendita frase. “Declaramos inaugurada…”, dijeron a coro los ruralistas. Eran varios, pero todos varones.
Estamos acá para ayudarlos a crecer, a ser más competitivos. Implementamos el sistema SISA, redujimos más de 1.400 aranceles y anulamos trámites. Y contamos con más de 30 mesas de competitividad, que dan trabajo y oportunidades en cada región del país. #Ahora en #ExpoRural18
— Gabriela Michetti (@gabimichetti) July 28, 2018
Michetti, la vicepresidenta que hizo lo que Cristina no quiso o no pudo hacer, llegó a esta instancia histórica de pura casualidad: su jefe inmediato, el presidente Mauricio Macri se excusó de participar del acto porque se encontraba volviendo de un viaje al exterior. Como bien recuerda este artículo de Clarín, Macri tenía asistencia perfecta a la Pista Central justamente desde aquella edición de 2008, diez años atrás. Este fue su primer faltazo.
Curiosa la historia la de la Argentina. Hace diez años una mujer decidía pelearse con el agro, que en Palermo -guste o no- tiene su acto institucional más importante del calendario anual. Y desde entonces, el hombre que la reemplazaría no faltó nunca a ese acto. Imposible no pensar en el acto inaugural de la Exposición Rural como una dramática divisoria de aguas entre los argentinos.
Son detalles, diría Pirulo. También fueron detalles insignificantes algunos pifies que cometió la vicepresidenta al leer un discurso que en sus trazos centrales apuntaba a ratificar la alianza entre el gobierno de Macri y este sector económico (al menos con la fracción de productores representada por la SRA).
Esa alianza, por ahora, parece tan sólida que poco importa finalmente lo que haya dicho Michetti, cuyo discursos pareció incluso armado con holgazanería, copiando y pegando los párrafos iniciales de las gacetillas emitidas desde el Ministerio de Agroindustria. Que estamos abriendo mercados. Que estamos eliminando trámites. Que las medidas que faltan las vamos a encontrar entre todos conversando en las Mesas de competitividad.
Sabemos también sobre las dificultades de la lechería, por ello desde la mesa de este sector, y tal como hemos logrado en otras áreas, encontraremos las soluciones que nuestro país necesita.
— Gabriela Michetti (@gabimichetti) July 28, 2018
Aplauso, medalla y beso. Con eso alcanzaba para calmar a una tribuna que todavía tiene fresco el recuerdo del maltrato a la que se la sometió. Por eso, solo por ese recuerdo, el macrismo salió airoso de este Palermo. Sin anuncios ni definiciones. Con un par de mimos y promesas de buen trato.
Los medios kirchneristas que sobreviven sin la pauta oficial intentaban esta tarde hacer dulce de leche con los pocos fallos en la lectura del discurso cometidos por la vicepresidenta. Pero no hay noticia allí, porque simplemente no se puede hacer dulce con mala leche.
Ver: Los furcios de Michetti en La Rural: Leyó el discurso y se trabó
Michetti habló y fue la primera mujer en hacerlo. ¡Prrrrrr!
Hizo lo que a Cristina -que llegó a impulsar la expropiación del predio de Palermo- le hubiera encantado hacer pero no pudo.
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