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La entrada Una orden de Domínguez al Senasa para “apretar” a los frigoríficos es la mejor prueba de que en 2022 seguirán firmes los cupos para exportar carne se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En las próximas horas debería conocerse la letra chica de los anuncios que días atrás, de modo más que engañoso, realizó el ministro en conferencia de prensa. Es que el 31 de diciembre vencen no solo los cupos generales dispuestos por la Resolución 5 de los Ministerios de Agricultura y de Desarrollo Productivo, que fue la primera que puso límites a los embarques de carne. Con el 2021 también expiran los plazos para los cupos de vaca conserva para China, los de carne kosher para Israel y la prohibición para exportar los siete cortes de consumo popular.
Cuando la nueva norma finalmente se conozca, los ingenuos que le creyeron a Domínguez se sorprenderán con que la única novedad será que ya no habría topes para la carne de vaca vieja categorías D y E.
Pero los siete cortes (asado, vacío, tapa de asado, paleta, matambre, falda y cuadrada, aunque esté último corte sería reemplazado posiblemente por nalga) seguirán sin poderse vender al extranjero. Y los cupos por empresa se mantendrán, aunque ahora los 63 frigoríficos que los recibieron deberían reconocer los porcentajes correspondientes a los grupos de productores que utilizan sus instalaciones. También se abrirá un registro por 60 días para admitir a los nuevas plantas que estén habilitadas para exportar.
Algún lector avezado podrá preguntarnos: ¿Y cómo pueden asegurar que seguirán los cupos si el ministro Domínguez dijo lo contrario? Sencillo, porque el propio ministro Domínguez es quien lo escribe de puño y letra.
Sucede en esta nota que Domínguez envió el jueves 23 al titular del Senasa, Carlos Paz, con copia al vicepresidente del organismo, el santacruceño Carlos Milicevic, quien se encarga personalmente del sensible tema “carnes”. En ese documento, Domínguez les ordena hacer algo que tienen prohibido hacer, que es utilizar las funciones de policía sanitaria de Senasa para controlar que los frigoríficos cumplan con el acuerdo de precios que firmaron con la Secretaría de Comercio Interior.

Es grave esta orden por diversos motivos. Uno ya fue dicho, el Senasa no fue creado para controlar los precios de nada. El otro motivo es que este “apriete” se aplica a todos los frigoríficos por igual, incluso a aquellos que no pertenecen al Consorcio ABC, la cámara que agrupa a los mayores jugadores del negocio exportador y que es la que negoció con el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, la provisión de cinco cortes a precios subsidiados para las fiestas a través de 2.300 bocas en los supermercados.
Pero, además, lo que Domínguez está diciéndole al Senasa es que asigne un cupo para entregar esos cortes baratos a cada empresa, y que dicho cuota debería ser “proporcional” a los permisos de exportación vigentes hasta ahora y dispuestos por la Resolución 5. Esa norma, de junio pasado, asignó un volumen exportable determinado para 63 empresas, equivalente al 50% de lo que habían exportado en el segundo semestre de 2020.
No hay ninguna norma escrita que diga esto, es decir que obligue a los 63 frigoríficos que recibieron cupos de exportación a entregar al mercado interno los cinco cortes baratos que reclamó Feletti a la industria (asado a $549, matambre a $599, vacío a $599, tapa de asado a $499 y falda a $399 por kilo). Así las cosas, hay una doble irregularidad: Domínguez le ordena a Senasa controlar algo que no debe controlar (precios y volúmenes) y que además no está regulado.
Pero en este encantador apriete se desliza además lo que aquí nos ocupa, y que es la continuidad de los cupos de exportación por empresa en 2022.
Más claro echale agua:

“El incumplimiento de esta instrucción por parte de los frigoríficos referidos será tomado en cuenta para la asignación de las cuotas de exportación para el periodo 2022 y se privilegiará a aquellos que hayan cumplido con la misma”, define el propio Domínguez, confirmando no solo la continuidad de los cupos sino además introduciendo un nuevo criterio: para poder exportar las plantas deberán además subsidiar los cinco cortes para el mercado interno.
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]]>La entrada Un gráfico para entender cómo el gobierno de Alberto y Cristina Fernández favoreció a los grandes frigoríficos exportadores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En noviembre pasado la faena vacuna fue de 1,224 millones de cabezas, una cifra 10,3% menor a la registrada en el mismo mes de 2020, según datos publicados por la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario.
Tal como están las cosas, el año 2021 va camino a cerrar con una caída de la faena del orden de un millón de cabezas y eso, paradójicamente, es producto de la política intervencionista del gobierno de Alberto Fernández.
Entre julio y septiembre de este año, gracias al “cepo”, las industrias que integran el Consorcio ABC –que recibieron la mayor parte del cupo exportador– concentraron más del 28% de la faena nacional con un pico del 29,2% en agosto, mientras que a comienzos de año habían arrancado con una participación del orden del 26%. Así lo denunció en su momento Bichos de Campo.
Sin embargo, un informe elaborado por el Consorcio ABC destaca que a partir de octubre la participación de los principales frigoríficos exportadores decreció para ubicarse en torno al 27%.
Pero lo más interesante del informe de ABC no son los datos recientes, sino un gráfico que muestra la evolución histórica de la participación de los grandes frigoríficos en la faena nacional, porque en el mismo se puede ver claramente que en 2020 las empresas medianas comenzaron a quedarse con la mayor parte de la faena y eso seguramente encendió las alarmas entre los grandes “jugadores”.
La participación de operadores de mediano porte se explica porque a fines de 2019, frente a la aceleración de las importaciones por parte de China, el gobierno de Mauricio Macri se apuró por habilitar la mayor cantidad de unidades posible para enviar carne vacuna a la nación asiática. En total, el año terminó con 91 plantas industriales autorizadas, es decir, una enorme competencia para los grandes frigoríficos.
Esa tendencia claramente se interrumpió con la introducción del cepo cárnico, dado que, al no tener cupo disponible, los frigoríficos medianos debieron reducir su nivel de faena para orientarse solamente al mercado interno.
Entonces, más allá de la reducción momentánea de la participación de las empresas que integran el Consorcio ABC, la clave es analizar la historia del fenómeno para advertir cómo el Estado puede inclinar la balanza a favor de unos y en desmedro de otros.
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]]>La entrada Durante seis días previos a las fiestas supermercados y frigoríficos exportadores deberán ofrecer cinco cortes a precios accesibles se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así lo acordó esta noche el secretario de Comercio Interior de la Nación, Roberto Feletti, quien mantuvo reuniones en forma virtual con representantes del Consorcio ABC, la Asociación de Supermercados Unidos, la Cámara Argentina de Supermercados y la Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios. Vale recordar con las principales cadenas de supermercados argentinas tienen frigoríficos propios.El acuerdo contempla ofrecer los días 22, 23, 24, 29, 30 y 31 del presente mes asado a 549 $/kg, matambre a 599 $/kg, vacío a 599 $/kg, tapa de asado a 499 $/kg y falda a 399 $/kg.
“Vamos a poner mucho énfasis en este acuerdo para garantizar que la gente pueda acceder a fin de año a estos cortes con las góndolas abastecidas y con los precios cumplidos”, aseguró Feletti.
“Queremos que las argentinas y los argentinos puedan tener un consumo sin problemas. Los cortes elegidos para este acuerdo son los más requeridos en esta época y queremos que todos y todas tengan acceso sin inconvenientes”, añadió.
Por otra parte, el funcionario se reunió hoy, de manera presencial como remota, con representantes de empresas elaboradoras de alimentos básicos para comenzar a delinear la próxima etapa del programa “Precios Cuidados”, que iniciará el 8 de enero de 2022.
Según se informó oficialmente, a partir de 2022 el programa, que implica que las empresas deben poner a disposición ciertos productos con precios rebajados –los cuales deben ser subsidiados con recursos propios–, se regirá por una pauta con revisiones trimestrales tanto de precios como de los productos que conformen la canasta.
“Además, quedará abierta la posibilidad de contemplar casos excepcionales que puedan surgir dentro del periodo de tres meses, cuando la situación puntual lo amerite”, indicó un comunicado de Comercio Interior.
De las reuniones participaron, de forma presencial y virtual, representantes de A.V.A. Sociedad Anónima, Aceitera General Deheza SA, Adecoagro, Agro Aceitunera S.A., Agropecuaria Las Garzas S.A., Aguas Danone De Argentina S.A., ALICORP Argentina S.C.A., Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima, ARCOR S A I C, BABASAL S.R.L., Bimbo De Argentina S.A., Bodega Norton S.A., Bodega Valentin Bianchi S.A., Bodegas Chandon S A, Bonafide SAIC, Bunge Argentina S A, Cabrales SA, Cafes La Virginia S A, Castell S.A., CCU Argentina S.A., Cepas Argentinas S A, Cerveceria y Malteria Quilmes SAICA Y G, CLOROX Argentina S A, Coca Cola FEMSA de Buenos Aires S A, Colgate Palmolive Argentina S.A., Compañía Argentina de Alimentos Saludables S.R.L., Compañia Introductora de Buenos Aires S.A., Cooperativa Agricola Liebig L.T.D.A., Dos Hermanos S.A., Energy Group S.R.L., Establecimiento Las Marias Sacifa, Fadial, Fecovita Federacion De Cooperativas Vitivinícolas Argentinas, Fidegroup, Fratelli Branca Destilerias Sociedad Anonima, Frigorífico Paladini S.A., Froneri Argentina S.A., García Hermanos Agroindustrial Srl, Gdc Argentina S.A., Glaxosmithkline Argentina Sociedad Anonima, Granix S.A., Grupo Dulcor, Grupo Peñaflor Sa, Grupo Queruclor, Hreñuk Sa, Ibc, Inalpa S.A., Industrias Iberia S.A.I.C, Johnson y Johnson De Argentina S A Com E Ind, Kimberly-Clark Argentina Sociedad Anonima, Kopelco S.A., La Cachuera Sa., La Cumbre San Luis S.A., La Dolce, La Española S.A.C.I.A., La Papelera Del Plata SA, Laboratorios Andromaco Sociedad Anonima Industrial Comercial Inmobiliaria, Laboratorios Pretty, Lacteos Aurora S.R.L, Ledesma Sociedad Anonima Agricola Industrial, Lenterdit SA., Los Cinco Hispanos Sociedad Anonima, Manfrey Coop. de Tamberos De Comerc. e Industrializacion Ltda., Mapa Virulana, Marolio, Mastellone Hnos S A, Milkaut Sa, Molfino Hnos Sociedad Anonima, Molino Cañuelas Sociedad Anonima Comercial Industrial Financiera Inmobiliaria y Agropecuaria y Molinos Río De La Plata SA, Mondelez Argentina Sociedad Anonima, Morixe Hermanos S.A.C.I., Nestlé Argentina S A, Nutreco Alimentos S.A., Papelera San Andrés De Giles, Pepsico De Argentina Sociedad De Responsabilidad Limitada, Poo Alimentos S.A., Porta Hnos SA, Prifamon S.A.I.C., Procter & Gamble Argentina Srl, Prodea-Productos De Agua S.A., Prodicos S.A.U., Proteínas Argentinas S.A., Quickfood Alim.Rapidos S.A., Reckitt Benckiser Health Argentina S.A., S C Johnson & Son De Argentina Sociedad Anónima Industrial Comercial, Sancor Cooperativas Unidas Limitada, Seaboard Energías Renovables y Alimentos S.R.L., Sociedad Anonima La Sibila, Sucesores De Alfredo Williner S A, Swift Argentina S A, Tía Maruca Argentina S.A., Unilever de Argentina S A, Veronica S A C I A F E I, Viuda De Menoyo e Hijos S.A.
La entrada Durante seis días previos a las fiestas supermercados y frigoríficos exportadores deberán ofrecer cinco cortes a precios accesibles se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Feletti consiguió 20 mil toneladas de carne barata para pasar las fiestas: ¿Pondrá un precio diferencial a los siete cortes prohibidos? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿De qué venía hablando? De los siete cortes que se destinarán por completo al mercado interno porque su exportación seguirá lisa y llanamente prohibida en 2022. El problema no era ese sino que Domínguez venía diciendo que esos cortes -que equivalen a más o menos el 22%/24% del peso de una media res- se iban a ofrecer a un “precio diferencial” en el mercado interno.

“La política de fijación de precios la resuelve el Secretario de Comercio Interior. Yo nunca opino de temas que no son de mi competencia”, enfatizó Domínguez, tras anticipar que Feletti recibirá este viernes a los frigoríficos exportadores del Consorcio ABC, a los que el gobierno finalmente comprometió a volcar 20.000 toneladas de carne a menor precio durante las fiestas del fin de año, para evitar faltantes y calmar posibles conflictos sociales.
Lo que discutirá Feletti con esos frigoríficos será el precio al que venderán esas 20 mil toneladas adicionales de los 7 cortes prohibidos de consumo popular, que son el asado, la tapa de asado, el vacío, el matambre, la falda, la paleta, y la nalga o la cuadrada (se está debatiendo cuál quedará prohibido).
Los frigoríficos del Consorcio ABC vienen entregando unas 6.000 toneladas de cortes a precios baratos (por ejemplo, el asado cotiza a insólitos 450 pesos) a través del programa oficial de “precios cuidados” en una red de 2.600 puntos de venta, en especial los supermercados. Se especula que las 14 mil toneladas adicionales que deberán soportar este mes también se ofrecerá a un valor mucho más bajo que el del mercado. Será lo que definan con Feletti.
Los siete cortes prohibidos para la exportación representan 24% del total de una media res
Pero una cosas es ese programa de carne barata y otra muy distinta que toda la producción de esos siete cortes -incluyendo la de frigoríficos orientados al consumo o que participan marginalmente de las exportaciones- deba tener “precios preferenciales”, como insinuó varias veces Domínguez en la conferencia de prensa. ¿Será posible que el secretario de Comercio Interior quiera imponer un precio más bajo para todos los asados que obligatoriamente deben quedar dentro del país?
Parece difícil pensar en algo así. Con una faena de poco más de 1 millón de cabezas por mes, la producción de carne vacuna se arrima a las 250 mil toneladas por mes. De ese volumen de carne, los siete cortes prohibidos representan cerca del 55 mil toneladas. Los frigoríficos exportadores, a su vez, concentran de 25 a 30% de la faena. Es decir que ellos dispondrían de unas 15 mil toneladas mensuales de dichos cortes reservados al mercado interno.
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]]>La entrada Domínguez ya le escribió su cartita a Papa Noel: Le pide a los frigoríficos exportadores que vuelquen 20 mil toneladas adicionales de carne barata para las fiestas de fin de año se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Entre los que se reunirán con Domínguez -que así parece estar reafirmando su potestad sobre el tema por sobre la del secretario de Comercio, Roberto Feletti-, están los frigoríficos exportadores, nucleado sobre todo en el Consorcio ABC. El ministro ya estuvo pocos días atrás con ellos y les adelantó su plan exportador para el año que viene, que tendría un piso de ventas de 600 mil toneladas al año.
Pero además el funcionario les pidió más carne barata para las fiestas, metiéndose de lleno en un tema (los precios cuidados) que hasta ahora era responsabilidad directa de Comercio Interior. Según fuentes de la industria, Domínguez pretende que los frigoríficos exportadores aporten 20 mil toneladas adicionales de los llamados cortes populares para pasar así sin sobresaltos sociales las fiestas de fin de año.
Hasta ahora, por vía de los supermercados, ese grupo de 25 frigoríficos canalizan menos de una tercera parte de ese volumen. El acuerdo vigente firmado en octubre es por 6 mil toneladas al mes de estos cortes y a estos precios: asado de tira a 359 pesos el kilo; vacío a 499 pesos el kilo; matambre a 549 pesos; falda a 229 pesos; tapa de asado a 429 pesos; cuadrada/bola de lomo a 515 pesos; roast beef/aguja a 409 pesos; carnaza/cogote a 379 pesos y la paleta a 485 pesos.
Desde la industria, las fuentes consultadas adelantaron que es “imposible” cubrir semejante volumen y que además por la crítica situación económica cuesta colocar la carne incluso a esos precios.

Para mensurar, hay que tener en cuenta que el volumen que pide el gobierno para estas fiestas, sumadas a las 6 mil toneladas del acuerdo previo, significa más del 10% de la producción de carne vacuna de un mes. Pero el impacto representa mucho si carga sobre las espaldas de los frigoríficos exportadores, que faenan cerca del 35/40% de la hacienda.
Hay que tener en cuenta que los cortes incluidos en ese acuerdo se comercializan a un valor inferior al 50% de los que se ofrecen en el mercado. Es decir, valen cerca de entre 400 y 500 pesos menos. Si se multiplicara esa suma por las 26.000 toneladas reclamadas significa que la industria debería aportar unos 10.000 millones de pesos a la cruzada oficial en contra de la inflación. Esto, queda claro, reduciría su poder de compra de la hacienda, y en definitiva -como suele suceder-, serán los productores los que terminen cobrando menos y sufriendo los perjuicios de las políticas oficiales.
Si bien la línea de diálogo siempre está abierta las posiciones son encontradas ya que desde la industria consideran que se les pide asumir pérdidas muy importantes. El cortocircuito comenzará a expresarse en las próximas horas pues desde el Ministerio de Agricultura han comenzado a citar a las diferentes cámaras de la industria frigorífica para este martes a las 12 en el Salón Gris.
Luego, para el jueves, está prevista una nueva reunión entre Domínguez y los principales dirigentes de las cuatro entidades de la Mesa de Enlace.
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]]>Fuentes del sector exportador de carnes dijeron que el ministro se mostró “muy firme y determinante en dos puntos”: Quieren más oferta de cortes baratos para el mercado interno en el cierre del año y pretende que se produzca una reducción todavía mayor de los volúmenes exportados en 2022 respecto de las 800 mil toneladas que se embarcarían este año.
El mensaje transmitido fue el siguiente: A los funcionarios les preocupa lo que pueda pasar con el precio de la carne en el cierre de diciembre, cuando crece la demanda por las fiestas.

La oferta ya es baja. En noviembre la faena cayó 18% interanual y en diciembre el resultado sería también menor al del mismo mes de 2021. Por eso las autoridades presionan a las firmas que venden a los mercados internacionales para que aporten un volumen “significativamente superior” a las 6.000 toneladas mensuales comprometidas, según dijeron los empresarios.
Por el otro, el ministro Domínguez les habría dicho a los frigoríficos exportadores que las exportaciones de carne vacuna no sumarían más de 600.000 toneladas el año próximo. “Eso nos pareció muy poco, pero es el cálculo que él dice que resulta del plan exportador para el 2022”, dijeron las fuentes. Sería un 20% menos de ls tonelajes que finalmente se lograron exportar este año.
El gobierno envío pocos días atrás a las empresas y entidades de la Mesa de Enlace un borrador -que fue anticipado por Bichos de Campo– en el cual indican que el año que viene se seguiría permitiendo la venta de carne a las cuotas Hilton, 481, Estados Unidos, como sucede ahora. También se afirma allí que se trataría de garantizar la oferta de carne para Chile e Israel y además que se autorizaría la venta de carne resultante de la faena de 1 millón de vacas D y E, es decir conserva y manufactura.
La faena de vacunos se redujo 18% en noviembre y eso fue lo que desencadenó la suba de la carne
La semana que viene exportadores y funcionarios volverán a verse las caras para avanzar en este acuerdo bajo presión para el abastecimiento de las fiestas y en la definición del plan exportador del Gobierno. Los empresarios no pierden las esperanzas de que el cupo termine siendo mayor a las 600 mil toneladas res con hueso.
“El ministro nos dijo que si aumentaba la oferta de carne, ese tonelaje podría ser revisado e incrementado, lo que se va a evaluar sobre la marcha”, indicó la fuente.
Al respecto cabe señalar que los analistas esperan una faena mayor el año que viene, como consecuencia de la entrada al circuito comercial de la hacienda que este año no fue a los corrales y terminó en la recría a pasto. Según el consultor Víctor Tonelli, por esta situación se podría recuperar el millón de cabezas que se perdió este año y que achicaría la producción final de este año en unas 200 mil toneladas.
La entrada Domínguez adelantó su fórmula a los exportadores: Reclama más “carne barata” para las fiestas y anticipa 20% menos de cupos para 2022 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Por primera vez desde que Néstor Kirchner cerró las exportaciones de carne en 2006, el Estado tuvo que mostrar los nombres de quiénes reciben los permisos de exportación se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La primera etapa de esta intervención fue larga: duró entre 2006 y diciembre de 2015, cuando el gobierno de Cambiemos derogó los ROE Rojos, que eran los permisos de exportación que debían tramitar los frigoríficos exportadores de carne. Ahora, en esta nueva etapa, esos permisos cambiaron de nombre a Declaraciones Juradas de Exportación de Carnes (DJEC). Fueron creadas en abril pasado, como antesala a la intervención, y son administradas por la ex ONCCA, la dirección de Control Comercial Agropecuario que depende del Ministerio de Agricultura.
Lo dijimos: hay un rasgo común entre aquellos ROE y estas DJEC. A lo largo de todos estos años, y a pesar de que el Estado interviene en un negocio lícito definiendo quién podrá exportar carne, nunca (léase NUNCA) hasta ahora se habían conocido los nombres de las empresas que recibían los permisos oficiales. No sucedió con los ROE Rojos ni tampoco pasaba ahora con los DJEC. En el Estado decidían quién podía exportar y quién no podía hacerlo, Pero no informaba el listado de beneficiados.
Está claramente mal. Es ilegal. Ningún funcionario por más potente que sea puede adjudicar tal o cual permiso de exportación sin dar cuenta de sus actos.
Después de 15 años de oscurantismo total sobre los ROE antes y las DJEC esta es la primera vez que se conoce una extensa lista de frigoríficos y matarifes que recibieron permisos de exportación desde junio pasado, cuando el gobierno nacional volvió a mater mano en el negocio de exportación de carne vacuna. Esto ha sido posible porque, debido a la buena predisposición del nuevo ministro de Agricultura, Julián Domínguez, el actual director de la ex ONCCA, el contador Luciano Zarich, se vio obligado a contestar el pedido de informes que elevó Bichos de Campo en noviembre pasado.
¿Qué es un pedido de acceso a la información pública? Se trata de “una solicitud de datos que están en manos del Estado o que han sido generados, obtenidos o financiados con fondos públicos nacionales” y que por lo tanto deberían ser accesibles para quien los solicite de acuerdo a lo que dispone la Ley 27.275, que se sancionó en el 2016 y entró en vigencia el 29 de septiembre de 2017. Los puede pedir cualquiera, no necesariamente un medio de comunicación. Si la pregunta está bien formulada, la autoridad a cargo está obligada a responder a los 15 días.
Bichos de Campo pidió conocer el listado de DJEC firmados por Zarich para beneficio de los diferentes operadores del negocio de la carne porque esa es la única manera de controlar que el Estado cumpla con los cupos de exportación que dispuso el presidente a través de diferentes decretos. Es decir, si por ejemplo el gobierno otorgó una cuota de 1.200 toneladas mensuales por mes al frigorífico Swift de Rosario, pues esta empresa debería haber recibido DJEC por no más de ese volumen. Y así en todos los casos.
El comercio externo de carne vacuna hoy está repleto de cupos y prohibiciones. Y así promete seguir en 2022. Lo único liberado son las cuotas arancelaria (Cuota Hilton, Cuota 481, Cuota Americana y cupo para Colombia), que de todos modos también tienen un límite en volumen. Luego, en junio, el gobierno estableció un cupo mensual general del exportación entre 63 empresas equivalente al 50% de lo embarcado en 2020. A eso añadió en agosto otro cupo de 3.500 toneladas a dividir entre las plantas habilitadas para faenar bajo el rito kosher, para exportar a Israel. Más tarde se habilitaron cupos para exportar unas 5.000 toneladas mensuales de carne de vaca conserva categorías D y E, orientada usualmente para China.

Desde que comenzó a aplicar ese sistema de permisos, Zarich (foto) no publicó ni una sola línea dando cuenta de qué empresa recibían finalmente su DJEC y cuál era rechazada. Esto determinaba que fuera imposible controlar que todos esos cupos fueran distribuidos de manera correcta y que no se colaran permisos “especiales” o posiblemente digitados por los funcionarios. No es una sospecha ociosa: ya sucedió en tiempos de los ROE, cuando la discrecionalidad aplicada por Guillermo Moreno era moneda corriente en el sector.
Durante todos los años de intervención kirchnerista sobre el negocio de la carne, los ROE Rojo primero no se publicaban. Ante las protestas de otros operadores y sobre todo un pedido de informes presentado por ex diputados de la Coalición Cívica, luego se comenzaron a publicar diariamente en la página web de la ex ONCCA primero y de la UCESCI después (era el organismo que la reemplazó a partir de 2011), pero sin dar cuenta de qué empresas recibían el beneficio estatal. ¿Cómo? Y sí… Tal día se publicaba que se habían autorizado exportar 22 toneladas de carne, pero no se identificaba al frigorífico que podía hacer el negocio.
Así sucedió durante años con una total impunidad. Era muy contrastante lo que sucedía con los ROE Verde, que eran los permisos oficiales para exportar trigo, soja o maíz. En ese caso sí se informaba cada día el volumen habilitado y la empresa que los recibía. Esto fue así porque la poderosa industria agroexportadora lo reclamó a viva voz luego de un episodio de 2009 en donde apareció una empres ignota, llamada SIPEA, que recibió ROE para exportar miles de toneladas de trigo. Eran los días en que Ricardo Echegaray era el mandamás en la ex ONCCA. La firma beneficiada pertenecía a un piloto de avión santacruceño que luego apareció prestándole su aeronave a Lázaro Báez.
Para firmas como Cargill, Bunge o Dreyfus aquel sospechoso suceso fue demasiado y era imposible de explicar a sus casas matrices. Por eso reclamaron a las autoridades que se dieran a conocer las identidades de quienes recibían los permisos oficiales. Fue eso lo que permitió luego reconstruir cómo se desviaron millones de toneladas de trigo y maíz a una desconocida cámara empresaria Capeco, en la cual Moreno entronizó a su amigo, el ruralista K Ider Peretti. Ese dato -la publicación de la identidad de las empresas que recibían los permisos- permitió reconstruir por lo menos una parte de la corrupción vivida en aquella etapa, cuando los ROE Verde cambiaban de mano a cambio de algunos dólares por tonelada.
Pero en el caso de la carne vacuna, nunca antes hasta ahora el Estado informó sobre la identidad de quienes recibían los permisos. Esto impidió conocer con claridad a quiénes fueron los ganadores de aquel largo tramo de la intervención estatal. Y mucho menos se pudo confirmar las sospechas de corrupción que también circulaban en torno a este sector. Ni el Consorcio ABC (que agrupa a los grandes frigoríficos exportadores) ni otras cámaras de la industria frigorífica hicieron nunca un reclamo enfático. Tampoco el asunto de la transparencia pareció importarles jamás a las cuatro entidades de la Mesa de Enlace, a pesar de que con dicha información hubieran podido denunciar con mayor fundamentos una serie de maniobras que finalmente perjudicaban a sus asociados ganaderos.
Por todo esto es que la información recabada ahora gracias a este pedido de acceso a la información pública realizado por Bichos de Campo representa la primera ocasión en la que se hacen públicos este tipo de datos, con la identidad y el número de CUIT correspondiente a cada empresa beneficiada con los nuevos DJEC. El extenso listado tiene un total de 614 páginas:
DJEC Aprobadas al 2021-11-11 (1)
Como se verá, la información presentada por Zarich no sirve de demasiado para realizar un control riguroso de este proceso, pues este gris funcionario se ocupó de contestar la información de modo premeditadamente confuso y en un formato en el que resulta imposible ni siquiera copiar y analizar los datos en otro tipo de programas informáticos, como una sencilla planilla de Excel. Pero la información sobre las DJEC entregadas por la ex ONCCA entre el 1 de junio y el 11 de noviembre está allí. Confusa y desordenada, pero a disposición de todos.
Bichos de Campo pedirá ahora a las autoridades de Agricultura una ampliación de esta información con datos obvios que Zarich parece haber omitido a propósito, con el fin de evitar el control social sobre sus actos como funcionario. Por ejemplo, no identificó de qué tipo de carga se trata cada DJEC otorgado: si se trata de Cuota Hilton o de carne de vaca conserva para China. O si acaso lo que se exporta son solo menudencias, que están a salvo de los cupos oficiales. Solo de ese modo -con la información completa- se podría confirmar que el Estado está otorgando los cupos de exportación del modo que ha establecido. Solo de ese modo se podría además descartar actos de corrupción.
La idea de este ejercicio periodístico, de todos modos, no es esa. Más bien, lo que tratamos de mostrar es el valor que tiene la información pública cuando está disponible para todos. El objetivo final es que las autoridades del Ministerio de Agricultura obliguen el escurridizo Zarich a publicar en la web oficial todos los días los listados de DJEC otorgados por su oficina. Y que cualquiera pueda acceder a esa información sin tanto rodeo ni desgaste.
Un poco de control social en medio de tanto oscurantismo no viene mal. Es una bocanada de aire fresco para la democracia. Solo hay que animarse a reclamar y a ejercer nuestro derechos ciudadanos.
La entrada Por primera vez desde que Néstor Kirchner cerró las exportaciones de carne en 2006, el Estado tuvo que mostrar los nombres de quiénes reciben los permisos de exportación se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El gobierno ya está pidiendo recetas para extender el cepo a la carne también durante 2022 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Se lo dijeron a Bichos de Campo, con reservas, fuentes de la industria frigorífica exportadora, donde ya se están barajando propuestas a pedido de las autoridades del Ministerio de Agricultura. Desde su llegada a esa cartera, Julián Domínguez ha tomado la voz cantante en este asunto, desplazando de las negociaciones a su par de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. Pero allí talla cada vez con más fuerza el nuevo secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, quien ha emprendido un nuevo intento por sofocar la inflación. La carne, se sabe, es una obsesión para todos los gobiernos.
En el Consorcio ABC que agrupa a la mayoría de las empresas dedicadas a la exportación de cortes vacunos, recibieron un pedido para tantear cómo seguir con el cepo luego de fin de año. En ese sector tendrían pensado pedir al gobierno la eliminación de todos los cupos de exportación vigentes, pero aceptarían prolongar en 2022 la prohibición de exportar siete cortes, cualquiera sea la categoría del bovino de origen. Eso dejaría de modo forzoso en el país más del 20% de la carne disponible de cada animal.
El ministro Domínguez fue consultado hace unos días en Río Cuarto por un periodista sobre la continuidad del cepo y prefirió hacerse el distraído, negando incluso la existencia de un cepo. Pero lo cierto es que el negocio lícito de exportar carne está cruzado por una serie de prohibiciones que en principio tienen fecha de vencimiento el último día de este año.
Más allá de esta enredada madeja que lograron construir funcionarios y los empresarios frigoríficos y rurales que pudieron negociar con ellos, en los últimos meses las exportaciones han ido recuperando el ritmo que tenían en el primer semestre del año y en octubre pasado superaron las 45.000 toneladas, un nivel que podría ser tildado de normal.
Por eso, luego de permanecer en silencio durante casi toda la veda (y en casi toda la gestión), el subsecretario de Ganadería del gobierno, José María Romero, publicó un polémico tuit en el que exponía datos oficiales sobre los embarques de carne entre enero y septiembre pasado, en comparación con el mismo periodo de 2020. Según esta mirada, en volumen peso producto las exportaciones habían caído solamente 1,7% entre un año y otro, mientras que en equivalente Res con Hueso el descenso había sido de 5,4%. Pero medidos en dólares, Romero enfatizaba que la reducción de las exportaciones había sido de un ínfimo 0,1%.
Exportaciones carne vacuna 2021 vs 2020
Periodo enero-septiembre
En PP -1.7%
En eq res -5.4%
En dólares -0.1%
Hablando con datos evitamos confusiones!! pic.twitter.com/CtiDLT2sQ1— jmromero (@jmromeroSSG) November 9, 2021
Es bastante mentiroso el análisis del funcionario, ya que -más allá de que las cifras puedan ser las reales- está comparando peras con manzanas, pues el cepo a la exportación comenzó a regir a partir de mayo y por lo tanto recién a partir de allí comenzaron a notarse las bajas en los volúmenes exportados. Lo correcto hubiera sido comparar ambos desempeños, el de 2020 y el de 2021, a partir de mitad de año. Entonces la caída de los volúmenes es evidente.
Pero además la vigencia de restricciones y el engorroso sistema de cupos frenó desde junio el valor de la hacienda al productor, mientras que los precios en dólares cobrados por los frigoríficos crecieron 15/20%. Que un subsecretario de Ganadería aplauda esa transferencia de ingresos provoca vergüenza ajena. Recién después de varios meses de atraso los precios ganaderos comenzaron a recuperar el territorio perdido.
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]]>Ravettino primero negoció con Paula Español acuerdos de precios para vender cortes baratos en supermercados. Ravettino luego pactó la apertura de cupos de exportación con Matías Kulfas. Más recientemente, Ravettino logró un nuevo permiso para poder exportar carne de vaca viaja a China con Julián Domínguez. En el medio, es el único dirigente de la carne que se ha podido retratar junto al presidente Alberto Fernández y el gobernados Axel Kicillof en varios actos públicos.
El problema, para el resto de la cadena cárnica, no es que Ravettino esté metido en todas y cada una de las negociaciones vinculadas con el sector que representa, sino que parece ser el único interlocutor de la cadena de la carne que tiene las puertas abiertas en el gobierno de Alberto y Cristina Kirchner.

Desde que asumió en diciembre de 2019, hay que marcarlo de entrada, la gestión de Alberto y Cristina dinamitó la Mesa de las Carnes, un espacio de diálogo sectorial que nació en 2015 y que había logrado durante el Gobierno de Cambiemos reunirse nada menos que una decena de veces con el mismísimo ex presidente Mauricio Macri. No es que allí se lograran muchas cosas, pero al menos las casi treinta entidades que integraban ese espacio se sentían parte de un colectivo que tenía un par de decisiones claras: había que exportar más carne y el gobierno no debía intervenir en los mercados.
El ex coordinador técnico de aquella Mesa de las Carnes ahora devaluada y corrida de la escena, el consultor ganadero Víctor Tonelli, acaba de calcular que el regreso de la intervención oficial en mayo pasado -acordada entre Kulfas y Ravettino- provocó en solo cinco meses que los precios promedio de la hacienda bajaran 5% mientras que los precios internacionales de la carne vacuna subían 25%. Es decir que los frigoríficos exportadores no solo ganaron más por vía de sus ingresos sino que congelaron y hasta redujeron el principal de sus costos, la carne en pie.
Se trata, más allá del mecanismo, de un logro muy visible y atribuible a la gestión de Ravettino frente a Kulfas, Español y otras autoridades. Por eso muchos elogian al ejecutivo como el mejor lobbista y justifican cualquier método con aquello de que “para eso le pagan”
¿Quiénes perdieron con el cepo? Decenas de miles de ganaderos, en especial de las zonas más marginales dedicadas a la cría. ¿Y quién sacó ventaja? Los grandes frigoríficos que -como ya informó Bichos de Campo– han recibido en todos los repartos las mayores porciones de los sucesivos cupos de exportación habilitados por el gobierno a partir del cierre total de las exportaciones anunciado por Alberto en mayo: el cupo general de unas 28 mil toneladas mensuales, luego la cuota especial de cortes kosher para Israel y ahora las 5.000 toneladas mensuales de vaca vieja para China.
Esos frigoríficos están faenando tanta hacienda o más que antes de que comenzara a regir el cepo.
Ravettino, un abogado de 58 años, es el presidente del Consorcio ABC, una entidad formada por los principales frigoríficos exportadores de la Argentina que nació en 2005 como derivación de la vieja AIAC (Asociación de la Industria Argentina de la Carne). Hoy ese grupo tiene 22 empresas asociadas. Pero hay solo diez grupos allí que concentran el 55% del total de las cuotas de exportación y el 61% de la Cuota Hilton para Europa, que quedó a salvo de las restricciones. Ese club está formado por los supermercados La Anónima y Coto, los brasileños Swift (Minerva) y Quickfood (Marfrig), y los nacionales Gorina, ArreBeef, Bernal, Rioplatense, Carnes Pampeanas y Friar (ex C Vicentin).
| Grupo | Frigorífico | Cuota Hilton | Cupo mensual |
| La Anónima | Cia Imp y Exp de la Patagonia | 2317 | 1231 |
| Minerva | Swift | 2100 | 3143 |
| Marfrig | Quickfood | 1763 | 923 |
| Marfrig | 611 | 1238 | |
| Ex Vicentin | Friar | 2031 | 1600 |
| Riusech | Gorina | 1668 | 399 |
| Constantini | Rioplatense | 1659 | 1482 |
| Borrell | Arre Beef | 1356 | 1867 |
| Lequio | Carnes Pampeanas | 1398 | 492 |
| Frigorífico Aberdi | 382 | 762 | |
| Varios | Compañía Bernal | 1263 | 1303 |
| Coto | Coto | 1189 | 642 |
| Acumulado Club de los 10 | 17737 | 15082 | |
| Total distribuido | 28765 | 27608 | |
| Participación | 61,60% | 54,60% | |
Ravettino no siempre fue presidente del Consorcio ABC sino que era apenas uno de sus gerentes hasta que el primer conductor que tuvo esa entidad, el ex dueño del frigorífico Swift, Carlos Oliva Funes, le cedió ese lugar protagónico luego del desembarco de los grandes grupos brasileños en el negocio y la primera intervención del kirchnerismo en el mercado de exportación de carnes, en marzo de 2006. Aquellos cambios implicaron un reordenamiento de fuerzas dentro del grupo de veinte grandes frigoríficos, que dejó atrás las ideas más liberalizadoras del comercio de carnes que expresaban los históricos Alberto de las Carreras y el ex agregado agrícola ante la UE, Héctor Salamanco, para dar paso a un pragmatismo a prueba de balas. El pragmatismo que encarna Ravettino.
El poder cedido hace por lo menos 15 años a este directivo, entonces, está apoyado sobre todo en los nuevos capitanes nacionales en la exportación de carne vacuna, en especial en Hugo Borrell (Arre Beef) y Carlos Riusech (Gorina). Fueron estos empresarios los que no dudaron en quedarse con las instalaciones del Frigorífico Finexcor (que era el más moderno del país) cuando las presiones del ex secretario Guillermo Moreno convencieron al grupo americano Cargill de desprenderse de esa empresa por la ridícula suma de 1 euro.

Eso sucedió en 2008. El primer kirchnerismo había cerrado por completo las exportaciones de carne en 2006 y luego fue habilitando los embarques en módicas cuotas donde ganaban unos y perdían otros, como ahora. Un grupo de frigoríficos del Consorcio ABC hizo enormes ganancias con las vacas conserva, como ahora. Y el Ministerio de Agricultura (a través de la ex ONCCA) no publicaba la identidad los frigoríficos que recibían ROE Rojo, equivalentes a las DJEC (Declaraciones Juradas de Exportación de Carne) instrumentadas ahora por Alberto y Cristina. Tal y como sucede ahora.
En ese contexto de mercados intervenidos Ravettino se movía como pez en el agua. Participaba todos las semanas de las reuniones de “la escuelita” que convocaba Moreno para bajar instrucciones a los operadores del mercado de carne. Y se lo solía ver ingresar sin problemas a los despachos de los ex directores de la ONCCA, como Ricardo Echegaray, Emilio Eyras o Juan Manuel Campillo. Con Moreno, por ese entonces, comenzaron a negociar la “gran barata” de cortes populares para volcar a los supermercados, un esquema que se repite ahora en los acuerdos de precios pactados con Kulfas y Español.

La línea histórica del Consorcio ABC (y su antecesora AIAC) fue propender a una mayor concentración de la actividad frigorífica en la Argentina, como sucede en Estados Unidos, donde unos pocos grupos empresarios concentran casi toda la faena. Por eso, frente a los diferentes gobiernos se propició desde ese grupo la erradicación del “doble estandar” sanitario y comercial que permitía que la faena de bovinos se repartiera aquí entre más de 400 frigoríficos y mataderos. esa competencia reducía entonces la participación total de los socios de Ravettino a solo el 25% o 30% de la producción.
Como los frigoríficos exportadores tienen un sector de despostada (para separar los cortes), uno de los principales argumentos de esta ofensiva era la necesidad de erradicar del comercio de carne las medias reses vacunas, una modalidad que es mucho más usual entre frigoríficos consumeros y matarifes que abastecen a las carnicerías del conurbano.
Por eso Ravettino tocó el cielo con las manos cuando el presidente Alberto Fernández y su ministro Kulfas anunciaron hace pocos meses, en el contexto de esta nueva intervención al mercado, que a partir de enero de 2022 sería obligatorio el “cuarteo” o “troceo” de las medias reses. Esta obligación podría descolocar mucho más a muchos jugadores que compiten contra el Consorcio ABC.
Esos jugadores, sobre todo matarifes y “exportadores sin planta”, de golpe y porrazo también se quedaron casi sin posibilidades de poder exportar, porque el sistema ideado por el gobierno otorgó los cupos a nombre de las plantas (según el número de habilitación en Senasa) y no de los exportadores (a través de los embarques por CUIT registrados en Aduana). Gracias a esta decisión, el número de exportadores de carne se redujo de 100 sociedades a solo 60. Y de éstas, los 22 socios del Consorcio ABC se quedan con la mayor tajado.

Ravettino, que ha fundado varias empresas propias vinculadas con la actividad ganadera y que explotan un par de campos que pudo comprar en el partido de 25 de mayo (La Lobuna SA en 2005, Caras Negras SRL en 2009 y San Juan Ameri SA en 2017), fue el primero en enterarse la que se venía, pues estuvo reunido con el presidente Fernández el 17 de mayo, un par de días antes de que comenzara esta nueva etapa de intervención en el mercado de la carne, que es muy parecida a la que ya vivió el país entre 2006 y 2015.
En aquel tramo histórico las consecuencias fueron funestas para la ganadería: el stock bovino retrocedió casi 20% (a menos de 48 millones de cabezas) y la Argentina redujo sus exportaciones al mínimo histórico de 188 mil toneladas en 2012. Pero no todos perdieron por igual y los que pudieron acomodarse bajo el ala del poder la sacaron muchísimo más barata o incluso terminaron mejorando su posición en el mercado.
Ravettino para muchos puede parecer una cara nueva. Pero enaquel momento ya estaba haciendo su trabajo.
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]]>Las trabas a la carne comenzaron en mayo. Luego, en junio, se formalizó el cepo exportador, con la creación de un sistema de cupos por frigoríficos que tendrían fecha de vencimiento el 31 de agosto: unas 60 empresas (pero en especial las 20 que forman el Consorcio ABC) iban a poder exportar 27 mil toneladas de carne por mes. Llegó el final de agosto y nada de lo prometido sucedió: la prohibición de exportar libremente se estiró hasta el 31 de octubre.
Es decir que todo fue empeorando.
Solo hubo un alivio en el medio: a fin de agosto se creó una cuota adicional de 3.500 toneladas mensuales para la carne kosher destinada a Israel. Esto se hizo básicamente para enfrentar los reclamos de ese país. Pero ya no había un único sistema de cuotas sino dos.
En medio sucedió la gran derrota del oficialismo en las elecciones primarias. Los gobernadores, que hasta ese momento callaban, comenzaron a inquietarse por recuperar votos en el medio rural. A nivel nacional, el Gabinete se renovó y en el Ministerio de Agricultura recaló el abogado bonaerense Julián Domínguez, quien de inmediato metió mano para corregir la situación.
Parecía, por su entusiasmo, que lo lograría. El martes 28 de septiembre se reunió con dos ministros (incluido el nuevo jefe de gabinete Juan Manzur), cinco gobernadores y los cuatro dirigentes rurales de la Mesa de Enlace. Y allí prometió una liberación total de las exportaciones de carne de vaca vieja o conserva o manufactura (categorías E y D) destinada para China.
El acta que se firmó en ese momento con los agropecuarios era concluyente en este punto, pues decía que se iba a producir la “apertura vaca china sin cupo en forma inmediata”. Un éxito total, bombo, redoblante y platillos.
Domínguez, en una reunión inmediata con los periodistas, ratificó que esa era la decisión que iba a tomarse. Y que la liberación de las exportaciones de carne proveniente de esa categoría regiría no solo para unas 140 mil vacas categoría D y E que el gobierno estimaba seguían vivas en los campos sino también para unas 50 mil toneladas de carne que los frigoríficos habían acumulado en sus cámaras, como stock. Bichos de Campo lo escuchó. El ministro no puede ahora negar que dijo lo que dijo.
Pasaron los días y quedó claro que no llegaría la solución reclamada por los dirigentes rurales y prometida por el flamante funcionario. Habrá que esperar a leer la resolución (que podría ahora sí suceder el martes). Pero hasta aquí todo parece indicar que el gobierno volverá a cagar a los productores ganaderos. Y esta vez con complicidad de los gobernadores. ¿Por qué?

Es triste pero real: Antes de que el ministro Domínguez irrumpiera en la escena, la cadena de ganados y carnes tenía un escenario X (el sistema de cupos vencería el 31 de octubre) y a partir de la resolución tendrá uno peor (el sistema se extenderá al menos hasta el 31 de diciembre y incluirá la creación de un nuevo cupo de exportación).
Jorge Solmi, el secretario de Agricultura y segundo de Domínguez en ese ministerio, este sábado adelantó en declaraciones radiales algunos detalles de la resolución que se publicaría el martes:
¿Qué sucedió para que de la “apertura vaca china sin cupo en forma inmediata” que decía el acta se haya pasado a este escenario donde las cuotas de exportación se extienden a diciembre y son cada vez más?
Habrá que preguntarle a Domínguez y a sus funcionarios. También al jede de Gabinete, ya que Manzur convalidó con su presencia un anuncio que ahora se esfuma como arena entre los dedos de los dirigentes rurales.

Lo concreto es que de la apertura definitiva que prometió el gobierno han pasado diez días y la resolución todavía no se conoce. Lo que ya se anticipa es que será mucho menos ambiciosa de lo que prometió el ministro Domínguez. Y que en los hechos, actuará como una nueva cuota o límite a la exportación. Otra intervención. Y posiblemente en nuevas distorsiones en el mercado de las carnes.
En definitiva, cuando se conozca la resolución confirmaremos que el gobierno volverá a incumplir con su palabra. Que cagará a los productores de carne.
En un comunicado, sabiendo que este escenario provocará renovadas críticas desde la Mesa de Enlace y esmerilará la imagen de Domínguez en apenas quince días de gestión, el mismo secretario Solmi trató de suavizar las cosas.
En principio, destacó que este renovado cepo a la exportación de carne (que se extenderá hasta fin de año e incluirá una nueva cuota para la vaca conserva) no ha sido fruto solo de un trabajo de la cartera agropecuaria sino “del trabajo en conjunto” entre esa cartera y las provincias nucleadas en el Consejo Federal Agropecuario. Nunca antes una resolución de este tipo había sido refrendada con ese cuerpo colegiado. Pero ahora sí, como queriendo obligar también a los gobernadores a hacerse cargo del mal trago.
“Se involucró a todos porque es una política federal. Estamos tomando decisiones federales que es lo que tiene que hacer un gobierno federal y más aún en un ministerio como el nuestro donde no podemos tomar decisiones centralizadas cuando estas cuestiones afectan a cada una de las provincias”, remarcó el funcionario. Habría que preguntarle entonces por qué las resoluciones previas que establecieron este sistema de cupos fueron tomadas solo por dos carteras, la de Agricultura y la de Desarrollo Productivo a cargo de Matías Kulfas.

Ese funcionario, que hasta ahora capitaneaba todas las negociaciones por estos cupos de exportación y que tenía trato directo con Mario Ravettino, el titular del Consorcio ABC que agrupa a los grandes frigoríficos exportadores, pareció correrse de escena cuando Domínguez tomó el mando de la negociación con la Mesa de Enlace y las provincias. Pero en las últimas jornadas Kulfas reapareció firmando un nuevo acuerdo de precios con las cámaras del sector frigorífico, extendiendo la “barata” en los supermercados hasta fin de año.
Aunque Solmi y otros funcionarios de Agricultura también participaron de la reunión entre Kulfas y los frigoríficos que dio origen a ese acuerdo, queda claro que aquí volvieron a chocar las estrategias utilizadas por las dos Ministerios que intervienen en el asunto: el de Domínguez que prometió una apertura total de las exportaciones de la vaca conserva a China tropezó con el área que tiene a su cargo el control de precios y que está obsesionada por el precio de la carne. Y que ahora además incorporó a un duro en reemplazo de la secretaria de Comercio, Paula Español. Roberto Feletti, de él se trata, habló pestes del campo, lo tildó de especular con los precios y es defensor de las intervenciones.
Ahora refugiado como ministro de Educación de Formosa, el ex ministro Luis Basterra, sabiendo que finalmente Kulfas y la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, llevarían las de ganar cuando el dilema llegara a los oídos de los principales mandos del gobierno (en especial de Cristina y de su hijo Máximo Kirchner), prefería correrse de escena. Domínguez en cambio pretendió acaparar todo el escenario. Pero a los pocos días enfrentó su primer tropiezo.
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