Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'
La entrada El lado B de las noticias de agro: Por ahora solo hay intentos para “certificar” cuando un producto es “agroecológico” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Comer “agroecológico”, por lo tanto, es hasta ahora un acto de fe y de confianza en la cadena de suministro.
Los alimentos “orgánicos”, en cambio, si tienen una normativa que establece justamente ese sistema de certificaciones y que ya tiene más de 25 años de experiencia, porque fue dictada a mediados de los años 90. Se trata de la Ley 25.127, que establece un sistema de control. El Senasa allí es definido como la autoridad de aplicación, pero actúa como una certificadora de segunda instancia debido a que cede e empresas certificadoras la tarea concreta (para ser considerado orgánico, un productor debe probar que no usó ni agroquímicos ni transgénicos durante un lapso de tres años).
Uno puede estar de acuerdo o no, pero allí sí existe un sistema de validación: el productor debe rendir examen y cumplir con una serie de requisitos.
Con los productores “agroecológicos”, en cambio, esta es una gran materia pendiente. Podrían perfectamente utilizar el sistema ideado para los alimentos “orgánicos”, pero ellos mismos se niegan a hacerlo, primero porque tildan ese régimen como mercantilista y segundo porque ellos aseguran que lo que hacen implica muchas otras cosas además de producir. Por ejemplo, una suerte de posicionamiento político que muchos resumen en la frase “soberanía alimentaria”.
¿Y eso cómo se certifica entones? ¿En necesario hacerlo? Sin duda los consumidores tendrán derecho a exigirlo.
Vamos a un ejemplo práctico: la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) representa a miles de agricultores de los periurbanos y promueve a viva voz la agroecología como alternativa, pero apenas un puñado de sus afiliados (unos 200 para ser precisos) lleva a cabo por ahora este tipo de producción. ¿Cómo saber realmente si esa planta de lechuga que vende en sus locales o distribuye en los verdurazos es realmente de una quinta agroecológica? Imposible saberlo.
Repetimos: por ahora, sin normativa específica, es un acto de fe.
En los últimos días, sin embargo, han aparecido dos noticias que dan cuenta de cómo desde ciertos sectores del aparato público (una universidad y un ministerio provincial) se trata de resolver esta falencia más que evidente de quienes promocionan la “agroecología” como alternativa.
Por un lado, el sitio Sobre la Tierra publicó una nota sobre el sistema de certificaciones ideado desde la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba), que hasta el momento solo llega a 5 emprendimientos del conurbano. Ya hemos hablado en Bichos de Campo sobre esta idea: se denomina “Sistema Participativo de Garantías” y se intenta remediar la falta de un sistema de certificación gubernamental para los productores agroecológicos.

“El SPG es un proyecto de la Fauba que trabaja junto a familias horticultoras del AMBA con el objetivo de acompañar y promover las prácticas agroecológicas. La iniciativa elaboró garantías que avalan aspectos productivos y sobre todo apuntan a visibilizar y tratar problemáticas del sector hortícola”, se explicó en el artículo.
Quienes participan son “estudiantes, docentes, consumidores, productores, y representantes de instituciones públicas y municipios”. Desde ese colectivo “ya se entregó el reconocimiento a cinco producciones hortícolas y ahora apuntan a expandir el modelo de garantías a todo del AMBA”.
¿Cómo funciona? Docentes de 11 cátedras y más de 40 estudiantes de diversas carreras y posgrados de la Fauba conformaron equipos de trabajo que visitaron cinco grupos hortícolas del AMBA y analizaron sus procesos productivos. Luego de analizado cada caso, se concede el aval, que no es “oficial” pero sí importante para validar frente a los consumidores. “Cuando el público conoce de qué manera se producen las hortalizas puede elegir y apoyar a los establecimientos agroecológicos. A su vez, las familias hortícolas obtienen datos y referencias sobre sus campos para tomar decisiones de manejo”, explicó Eduardo Wright, integrante de la Comisión Técnica del SPG.
El SPG de la Fauba trabaja por ahora solo con familias hortícolas que venden su producción en la Feria del Productor al Consumidor que se realiza en la misma facultad. Mariana Garófalo, productora de Agroecológicos MG e integrante de la feria desde sus inicios, contó: “La garantía nos pareció una muy buena iniciativa porque reconoció a quienes producimos de forma agroecológica. Además, durante las visitas del proyecto pudimos indagar en ciertos problemas que teníamos a nivel productivo. En particular, nos dijeron qué hongo afectaba nuestros suelos y cómo podríamos tratarlo. También analizaron la composición de los abonos que usamos”.

En otro plano, el ministro de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez (en la foto de arriba), informó en las últimas horas que esa cartera “hizo entrega de las primeras certificaciones a productores que generan alimentos de calidad, de una manera más sustentable y amigable con el medioambiente, favoreciendo el desarrollo local y regional”.
¿Cómo es esto? ¿Quién certificó? La Provincia de Buenos Aires lanzó en la gestión de Axel Kicillof un plan de fomento a la agroecología. Y hay en digesto normativo resoluciones recientes que intentan convertir esto en una política de Estado. Fue dentro de ese marco que el ex Ministerio de Asuntos Agrarios se las ingenió para crear un sistema de certificaciones que supuestamente dará certezas sobre los productos ofrecidos por ganaderos y frutihortícolas de los partidos de Ayacucho, Berazategui y Florencio Varela.
Supuestamente, decimos, porque otra vez parece que habrá que creer o reventar.
“Se trata de pequeños y medianos productores que llevan adelante su trabajo sin aplicar fitosanitarios ni fertilizantes químicos, tampoco utilizan semillas modificadas genéticamente ni alimento balanceado para el caso del engorde de las vacas. Algunas de las prácticas alternativas que realizan son pastoreos rotativos, aplicación de biofertilizantes autoelaborados, autoproducción de semillas, y lucha biológica (atracción de insectos beneficiosos gracias a bandas florales y aromáticas)”, explicó el organismo público.
Esta iniciativa de certificación se inscribe dentro del programa de promoción de la agroecología del Ministerio. En la Provincia existe una ley, la 11.696, que declara de interés este tipo de producciones, pero se queda en eso. Luego, en junio pasado, Desarrollo Agrario dictó la Resolución 78, que define la creación del registro provincial de productores agroecológicos y habilita este programa de certificación. Pero en ningún lugar determina con exactitud parámetros objetivos para ser considerados como tal, ni se citan prácticas concretas prohibidas o permitidas más que una serie de generalidades.
El artículo 3º de esa norma solo define que los postulantes “deberán acreditar identidad, identificar el predio y presentar un detalle del proceso productivo indicando manejos y prácticas implementadas que contemplen como mínimo: a) Prevención y control natural de las plagas y enfermedades. b) Prácticas de producción basadas en el cuidado de los organismos vivos del suelo y su fertilidad, c) Cuidado del suelo y reciclaje de los nutrientes a través de rotaciones de cultivo y otras prácticas de combinación de producciones”. En el artículo que sigue define que la Subsecretaría de Desarrollo Agrario y Calidad Agroalimentaria será la encargada de analizar la información y definirá si el establecimiento es “agroeoclógico”.
De nuevo, una certificación bastante difusa. Un acto de fe y, quizás hasta peor, teñido de política. Suponemos que habrá que hilar más fino en el futuro, con leyes o resoluciones mucho específicas y con organismos técnicos interviniendo más activamente.
La entrada El lado B de las noticias de agro: Por ahora solo hay intentos para “certificar” cuando un producto es “agroecológico” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada ¿Puede seguir creciendo la carne vacuna? Según el IPCVA sí, mirando sobre todo hacia Asia y con comercio electrónico se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El mayor mercado activo de compra de carne es China, país que se activó mucho en los últimos dos años por la peste porcina africana que ocasionó la muerte de millones de cerdos. Desde entonces, enfocó sus importaciones en la carne vacuna.

“Las importaciones de carne vacuna en China van a aumentar, ya están cerca de un millón de toneladas para enero-junio; están subiendo extremadamente rápido, pueden ver los números de Argentina, que aumentó sus exportaciones en un 50%, y Brasil también subió, al igual que Australia”, aseguró Joel Haggard, vicepresidente región Asia Pacífico de la Federación de Exportadores de Carne de Estados Unidos (US Meat Export Federation, por sus siglas en inglés).
Durante su ponencia en la primera de las dos jornadas previstas en el seminario, Haggard aseguró que el crecimiento de las importaciones de carne vacuna por parte de China será notable, aunque no se arriesgó a decir que ese volumen alcance los 2 millones de toneladas este año, lo que, de ser cierto, duplicaría los volúmenes de 2019.
Números más, números menos, Haggard hizo hincapié en el crecimiento del comercio electrónico en China, incentivado aún más por la pandemia. Recomendó a los exportadores argentinos “tener más presencia y más volumen en ese canal de venta”, y aseguró que, debido al brote de virus, “las ventas de alimentos frescos en línea crecerán más del 60%”.
“Los chinos están aprendiendo muy rápido, viendo a Japón, Corea y Taiwán, cómo comercializar la carne vacuna y esto está llevando al consumidor a consumir más carne vacuna porque se ve más atractiva”, sostuvo el referente norteamericano.
No obstante, aunque China suene muy atractivo como mercado, Haggard reconoció que “desde la perspectiva de Estados Unidos no es uno de nuestros principales destinos de exportación, como lo es para la Argentina, Uruguay, Brasil y Australia. Todo el mundo es consciente de que la relación nuestra con China es muy frágil en este momento, y es posible que nuestro comercio se vea perturbado por un mayor deterioro de la relación comercial”.
Por el contrario, Japón y Corea representan el 48% del valor de las exportaciones totales de carne vacuna de Estados Unidos, que cada año, según Haggard, “ascienden a unos 8 mil millones de dólares”.
Otra economía grande de Asia a la que le va bien, según estimó Haggard, es “Vietnam y algunas de las economías más pequeñas del Delta del río Mekong, Laos y Camboya, con lo cual, probablemente se desempeñarán positivamente este año”.

Sergio Rey, jefe de Promoción Externa del IPCVA, se refirió a la promoción argentina de la carne vacuna, y explicó que todas las herramientas de marketing y promoción del instituto en China están orientadas a medios online. “Al igual que en otros países de Asia, en China compran a través de canales de e-commerce o aplicaciones para los celulares; más del 90% de los consumidores prefieren hacer las compras on line en vez de utilizar los comercios tradicionales”, aseguró Rey.
“Hay más de 3,5 millones de aplicaciones para celular y hay un total de 800 millones de usuarios únicos”, remarcó, y agregó que esta tendencia se intensificó ante la pandemia de Covid-19. “Hace ya dos años que usamos distintas herramientas de marketing digital para hacer llegar a los consumidores y alcanzar el mayor nivel de exposición de la marca Carne Argentina”, reveló Rey.
El jefe de Promoción Externa del IPCVA también destacó que continúan con sus acciones de promoción offline, además de las jornadas de capacitación con importadores y la participación de las empresas argentinas en el marco del pabellón del Argentine Beef en las dos ferias más grandes de alimentos que se realizan en China: la Sial de Shanghái y la Feria de Importadores que se realiza noviembre.

Por su parte, Michelle Hu, de la Asociación de Carne en China (China Meat Association) expresó que recién en los últimos tres meses del año se reactivaron en forma gradual las importaciones de carne del gigante asiático, ya que debido a la pandemia, habían tenido una leve contracción. “En el segundo semestre se espera que mejore la situación epidémica y que la caída de los precios de la carne hagan que se recupere el consumo”, apuntó.
Hu puntualizó el crecimiento del consumo de la carne vacuna por parte de China, y resaltó que “aumentó al igual que el de carne ovina y aviar, mientras que el consumo de carne de cerdo disminuyó”. Por lo tanto, Hu sentenció que “la compra de carne vacuna y ovina con certificación de calidad y marca se convertirán en una tendencia de consumo en el futuro”.
Otro de los aspectos que destacó la referente china es que se está dando un aumento tan grande en el consumo de la carne refrigerada, que, según afirmó, “se prevé que se convierta en la principal corriente de consumo de carne cruda en China”, en alusión a que es vista como símbolo de mejora de la calidad de vida de la gente y de la seguridad alimentaria.
Para Hu, la demanda de los consumidores en China hará que los productores locales de carne presten más atención a la inocuidad en el envasado y al sistema de cadena de frío para mejorar la calidad.
“La carne importada de alta calidad y cada vez más diversificada, ofrece más opciones a los consumidores chinos. Todavía hay un gran potencial para la importación de carne en el futuro”, concluyó Hu.
La entrada ¿Puede seguir creciendo la carne vacuna? Según el IPCVA sí, mirando sobre todo hacia Asia y con comercio electrónico se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Tendencias: En España, el 70% de los consumidores ya analiza con mucha atención los ingredientes de los alimentos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Más exactamente, el 26,4% de los españoles deja de comprar aquellos alimentos que incluyen en el etiquetado algún ingrediente que no desean consumir, según un estudio publicado el martes por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
El informe, elaborado en base a 1.500 entrevistas y que se enmarca dentro del Barómetro del Clima de Confianza del Sector Agroalimentario, analiza cuánta atención dedican los consumidores al contenido de las etiquetas de los alimentos.
La presencia de ingredientes no deseados lleva a uno de cada cuatro españoles (26,4%) a no comprar un producto en el supermercado, estadística que crece ligeramente entre los jóvenes y en los municipios más pequeños.
La lista de ingredientes, de hecho, es la segunda información del etiquetado en la que más se fijan los clientes, por detrás de la fecha de vencimiento o de consumo preferente. Los ingredientes son más importantes para los españoles incluso que la presencia de alérgenos.
Ell estudio apunta a que los consumidores se fijan mucho más en aquellos nutrientes cuyo consumo en exceso es perjudicial para la salud, como los azúcares (78,2%), las grasas (76,3%) y las calorías (61,7%), mientras que apenas prestan atención a los hidratos de carbono (24,3%), las vitaminas (22,3%) o las proteínas (8,6%).
Los resultados de la encuesta revelan que el consumidor “no tiene grandes problemas” para encontrar la información que busca en la etiqueta, según describió el Ministerio en un comunicado, ya que un 64 % de los entrevistados lo consideran “fácil” o “muy fácil” de interpretar.
La entrada Tendencias: En España, el 70% de los consumidores ya analiza con mucha atención los ingredientes de los alimentos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Una encuesta hizo una pregunta incómoda para los argentinos: ¿Probarías la carne cultivada en laboratorios? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La pregunta es pertinente. Y por eso la Fundación Centro de Estudios para el Desarrollo Federal (Cedef) realizó una encuesta de percepción entre julio y agosto de 2019. La pregunta era si la gente estaba dispuesta a consumir “carne cultivada o celular”.
“Hicimos una selección de una muestra no aleatoria de 500 personas, a través de redes sociales y medios electrónicos, y trabajamos sobre dos grandes temas: por un lado cómo perciben los ciudadanos en general a la carne cultivada, y por otro lado, aquellos que se definen como conocedores del mercado de la carne, o como participantes, ya sean productores o intermediarios, cómo ven algunas cuestiones específicas del sector a partir de esta nueva tecnología”, explicó a Bichos de Campo Diego Gauna, investigador que además trabaja en el centro de investigación en Economía y Prospectiva (Ciep) del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Mirá el reportaje completo realizado a Diego Gauna:
En el renglón dedicado al consumidor general, y tomando como referencia una escala del 1 al 5 (donde 1 es “no es carne” y 5 define que “es carne”), 30% de los encuestados afirmó que la carne de laboratorio “no es carne”, mientras que 17% afirmó que “sí es carne”. Es decir, más de la mitad de los consultados se mantiene en las opciones del centro, no son terminantes y conservan un margen de duda respecto del producto.
Ahora bien, si uno mira esa misma distribución según la edad de los consultados, encontrará que la proporción de gente que afirma que la carne de laboratorio “no es carne” es la de mayor edad y por lo tanto la franja de consumidores más tradicional, mientras que las generaciones más jóvenes tienden a decir que ese nuevo producto “sí es carne”.
Gauna agregó que “en las asociaciones ganaderas de Estados Unidos y de Argentina no hay consenso en que esto se llame carne sino ‘tejido muscular simple’, pero más allá de estos aspectos polémicos y regulatorios, era interesante la encuesta”.
Otro aspecto del trabajo fue la evaluación de los potenciales atributos de la carne cultivada, que se encuentra todavía en etapa experimental. “Evaluamos cuál es la visión o percepción que tienen en relación al sabor, a la apariencia, las posibilidades de preparación, a la relación con el medio ambiente y con la ética. Y claramente los consumidores miraron que la parte mala que esta carne tendría como atributo sería el sabor y la apariencia, mientras que la parte buena o excelente de este tipo de productos sería su relación con el medio ambiente y todo aquello vinculado a la ética”, explicó Gauna.
Según el investigador, un balance de la encuesta fue que “independientemente de que hayan dicho que esto es carne o no es carne, el 95% de los encuestados coincidió en que, una vez que este producto llegue al mercado, debe tener un etiquetado obligatorio, lo que implica un tema de gran discusión global sobre los productos”.
Le preguntamos al investigador del INTA si él, Diego Gauna, comería la carne cultivada en laboratorios. Respondió: “La probaría en primer lugar. Creo que, a diferencia de la carne vegetal, este es un desarrollo de mas largo plazo, pero pienso que si es exitoso puede tener un impacto mucho mayor en el mercado del que tuvo la carne vegetal”.
La entrada Una encuesta hizo una pregunta incómoda para los argentinos: ¿Probarías la carne cultivada en laboratorios? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El Parlamento europeo definió reglas con alto impacto para el agro argentino se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En concreto, sobre el mercado de los biocombustibles, los diputados de la Comisión de Medio Ambiente de la UE propusieron elevar los objetivos europeos en materia de energías renovables para 2030. En este esquema, la proporción de energía procedente de fuentes renovables, como la solar o la eólica, debería aportar por lo menos el 35% del consumo final bruto de energía en el viejo continente. Por el contrario, la presencia de biocombustibles debería achicarse.
El texto legislativo aprobado por esa comisión del Europarlamento forma parte de una reforma en curso a la directiva energética renovable, una pieza central de la política de energía y cambio climático de la UE. En ese texto original de 2009 se había fijado un objetivo del 20% de energías renovables para 2020. Ahora se propone prolongar esta política hasta 2030, elevando el objetivo al menos a 27% a nivel de la toda la UE y del 35% de participación en cada uno de los países.
A largo plazo, esta situación podría impactar en el comercio de biodiésel de la Argentina a la Unión Europea (UE), que se ha restablecido recientemente a partir de la reducción de aranceles de importación ordenado por la OMC. En rigor, el nuevo proyecto de ley del Paralamento Europeo establece que la proporción de biocombustibles “no debería ser más del 7% del consumo final de energía en el transporte por carretera y ferroviario”, siempre pensando en 2030.
Pero el dato clave es que “los eurodiputados proponen la eliminación de los biocombustibles de primera generación, basados en alimentos responsables de la deforestación, para el año 2030”. Aunque todavía no se menciona a la soja y los dedos acusadores apuntan sobre todo al biodiésel a partir de aceite de palma, que se planea eliminar de la matriz energética desde 2021, está claro que muy pronto se analizará el caso del principal cultivo de la Argentina.
“Estoy encantado de que el Parlamento exija que se ponga fin al uso del aceite de palma como biocombustible. No todos los biocombustibles tienen el mismo impacto medioambiental y la política de la UE debe hacer una mejor distinción entre buenos y malos. Los biocombustibles de cultivos forrajeros terminan desplazando a la producción de alimentos y tienen un impacto climático negativo que a veces incluso excede las emisiones de combustibles fósiles”, explicó el eurodiputado principal Bas Eickhout, de los Verdes. El proyecto fue aprobado por 32 votos contra 29 y 4 abstenciones.
El PE apoyó el martes la prohibición total de los herbicidas a base de glifosato a partir de diciembre de 2022, con restricciones inmediatas en su utilización.
El Parlamento rechazó la propuesta de la Comisión Europea de renovar la licencia de uso del controvertido herbicida 10 años más. Los eurodiputados reclaman medidas para la eliminación gradual de esta sustancia, empezando por una prohibición completa de su uso doméstico y por vetar su utilización en agricultura cuando otras alternativas ecológicas (como los “sistemas integrados de gestión de plagas”) sean suficientes para el control necesario de las malas hierbas.
Por otro lado, el Europarlamento estableció que el uso del glifosato, el herbicida más utilizado en la Argentina, debería quedar totalmente prohibido en la UE a partir del 15 de diciembre de 2022.
La resolución es no vinculante. es decir que no es de obligatorio cumplimiento por la Comisión Europea, que debe definir si prorroga los permisos para el uso de ese herbicida en las próximas horas. Si fuera por los legisladores europeos, no habría changuí. La prohibición desde 2022 se aprobó con 355 votos a favor, 204 en contra y 111 abstenciones.
Una iniciativa ciudadana para prohibir el herbicida recabó más de un millón de firmas en menos de un año y ha logrado que se organice una audiencia pública en el Parlamento en noviembre.
Con menor impacto, en la sesión plenaria del martes el Parlamento de la UE aprobó otro proyecto para impulsar el mercado de fertilizantes producidos a partir de materiales orgánicos o reciclados. Sucede que la actual normativa europea sobre fertilizantes abarcaba principalmente los fertilizantes convencionales, extraídos de minas o producidos químicamente, cada vez más criticados en el viejo continente por su impacto ambiental.
La nueva normativa impulsa el uso de materiales reciclados para la producción de fertilizantes a partir del reciclaje de otros productos para así reducir la dependencia de nutrientes importados de terceros países. Además establece criterios comunes de calidad, seguridad y medioambientales para los fertilizantes con el marcado CE (aquellos que pueden ser comercializados en todo el mercado único europeo) y fija requisitos más claros sobre etiquetado,
La entrada El Parlamento europeo definió reglas con alto impacto para el agro argentino se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada La carne argentina, como Aurora Grundig, es “cara pero la mejor” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El estudio de mercado se está realizando en Alemania, Holanda, Reino Unido e Italia. Esta en la etapa cualitativa, que consiste en focus groups en los cuatro países y entrevistas en profundidad con importadores, supermercadistas y dueños de restaurantes.
Los primeros resultados indican que a la hora de comprar los consumidores aún no prestan demasiada atención al origen de la carne. Pero en el imaginario de todos ellos, la carne argentina es la de mejor calidad. De hecho, la Argentina y Japón –por la carne de Kobe- son los dos países que encabezan el “top of mind” de los consumidores. En contraposición, la carne con peor imagen es la proveniente de China y Europa del Este.
“A Europa le vendemos carne hace muchos años pero nunca se había estudiado el paladar de nuestros consumidores ni las preferencias de los importadores”, aseguró Ulises Forte, Presidente del IPCVA. “Este estudio nos va a permitir conocer en profundidad el gusto y las tendencias, con base científica para, entre otros aspectos, modificar o no el biotipo Hilton y adecuarlo a la demanda”, añadió Mario Ravettino, vicepresidente del Instituto y titular del Consorcio ABC. Vale aclarar que, más allá de sus deseos, el biotipo Hilton debe ser definido en una negociación con las autoridades comunitarias.
Según informó el IPCVA, los únicos aspectos levemente negativos en cuanto a la consideración de la carne argentina fue la poca disponibilidad del producto (“a veces es difícil de encontrar”) y el precio elevado que tiene. De allí que el lema de Aurora Grundig le siente bien: caro pero el mejor.
Otro aspecto fundamental del estudio es que los consumidores europeos, en líneas generales, prefieren los cortes con poca grasa, así como la grasa blanca por sobre la amarillenta, sin distinguir si se trata de grasa periférica o intramuscular.
“Pese al ideal del pastoreo extensivo que muchos mencionan, la terminación de los animales a granos no parece ser una amenaza para los consumidores europeos”, aclaró el IPCVA, que también indaga sobre el tipo de crianza.
“Pocas veces en mi carrera me he encontrado con un imaginario tan bueno como el de la carne vacuna argentina”, enfatizó Rebeca Bronchelo, una de las investigadoras de la empresa GFK que presentó el trabajo, y aseguró que todas las asociaciones referidas a la carne argentina fueron positivas en el imaginario de los encuestados: calidad, tradición, naturaleza, pastoreo, gauchos, cultura, pampas.
Una vez terminada la etapa cualitativa, el trabajo continuará con 2.100 entrevistas en cada uno de los mercados, lo que permitirá conocer porcentualmente los distintos aspectos del consumo y profundizar en los gustos particulares de cada uno de los mercados investigados.
La entrada La carne argentina, como Aurora Grundig, es “cara pero la mejor” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>