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consumo carne argentina – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Wed, 24 Nov 2021 18:56:52 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png consumo carne argentina – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Menos mal: Los argentinos comenzaron a tomarle el gustito a la carne porcina junto cuando desapareció la demanda china http://wi631525.ferozo.com/menos-mal-los-argentinos-comenzaron-a-tomarle-el-gustito-a-la-carne-porcina-junto-cuando-desaparecio-la-demanda-china/ Wed, 24 Nov 2021 18:56:50 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=86454 En el segundo semestre las exportaciones argentinas de carne porcina, que venían creciendo de manea notable de la mano de compras por parte de China, se desplomaron hasta niveles ínfimos. Si bien la información de mercado en China –una nación con un régimen totalitario– no abunda ni es demasiado confiable, aparentemente el gobierno central aplicó […]

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En el segundo semestre las exportaciones argentinas de carne porcina, que venían creciendo de manea notable de la mano de compras por parte de China, se desplomaron hasta niveles ínfimos.

Si bien la información de mercado en China –una nación con un régimen totalitario– no abunda ni es demasiado confiable, aparentemente el gobierno central aplicó toneladas de subsidios para incentivar la producción de grandes granjas porcinas al tiempo que obligó a liquidar rodeos de operadores medianos y pequeños, que son quienes tienen menos condiciones para asegurar condiciones sanitarias.

Esas medidas, además de recomponer el stock interno de cerdos –muy golpeado luego de sucesivos brotes de fiebre porcina africana–, generaron una avalancha de oferta interna de carne de cerdo (la más consumida por los chinos) que provocaron consecuentemente una caída estrepitosa de las importaciones. En ese proceso, los exportadores menos competitivos –como es el caso de la Argentina– desaparecieron del mapa de proveedores “sobrevivientes” de la red de importadores chinos.

Sin embargo, la buena noticia es que el desplome del mercado externo fue compensando por un resurgimiento de la demanda local. Integrantes de la cadena de valor porcina proyectan que este año el consumo por persona podría llegar a un promedio del orden de 20 kilogramos, una cifra inimaginable apenas una década atrás.

Los argentinos cada vez aceptan más la carne de cerdo como remplazo de la carne vacuna y “por eso el precio de los capones mejoró 40% (en términos nominales) en los últimos cuatro meses”, dijo Guillermo Proietto a Bichos de Campo, quien se desempeña como gerente del consorcio Argenpork y próximamente dejará ese cargo para encarar un nuevo emprendimiento.

“Hoy está faltando cerdo; Argentina tiene un tema estructural. Todavía tiene mucho por crecer en la producción para poder abastecer la demanda interna y una exportación que debe ser constante y estable. Ahora las cosas están dadas vuelta, pero creo que en 2022 va a retomar el flujo exportador, aunque no se puede saber con qué magnitud”, se esperanzó Guillermo.

En ese escenario comercial, el especialista en comercio exterior decidió lanzar su marca propia de carne para asesorar a frigoríficos interesados en diversificar ingresos por medio de ventas a mercados internacionales.

“Era una inquietud que tenía hace tiempo. Quería iniciar una actividad orientada a la exportación de subproductos porcinos porque veía que había frigoríficos que trabajaban en el mercado local y que con  ayuda y asociativismo podían dar un paso en la exportación”, explicó Proietto.

Escuchá la entrevista completa:

El experto contó que la marca se llama Pork Master y que el emprendimientos “está orientado para la exportación, aunque también considero que es importante tener un negocio balanceado, tener participación en el mercado interno, en definitiva hay que estar en los dos mercados”.

En lo que respecta al ingreso de carne porcina, mayormente proveniente de Brasil, indicó que “no existe problema en que haya un flujo de ingreso y salida de cortes porcinos, el problema es que existen ciertas distorsiones macroeconómicas que hacen que esos flujos no sean equilibrados”. Eso porque los operadores locales que consiguen dólares al tipo de cambio oficial –cuyo valor es menos de la mitad de las cotizaciones de mercado del dólar– hacen un gran negocio cambiario importando alimentos.

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Todo cambia: Este año los argentinos comerán más pollo que carne vacuna http://wi631525.ferozo.com/todo-cambia-este-ano-los-argentinos-comeran-mas-pollo-que-carne-vacuna/ Thu, 01 Apr 2021 00:13:44 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=62804 Este año todo indica que –si no ocurre ningún imprevisto– los argentinos comerán más pollo que carne vacuna, algo que, si bien en muchos otros países del mundo es algo habitual, en la Argentina representa un hecho inédito. En lo que va del presente año el consumo de carne aviar en la Argentina se encuentra […]

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Este año todo indica que –si no ocurre ningún imprevisto– los argentinos comerán más pollo que carne vacuna, algo que, si bien en muchos otros países del mundo es algo habitual, en la Argentina representa un hecho inédito.

En lo que va del presente año el consumo de carne aviar en la Argentina se encuentra en un promedio de 47 kilogramos por persona y los responsables de los frigoríficos que integran el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) estiman que finalizarán el 2021 con un nivel de 51 kilos por persona.

Datos oficiales del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca muestran, en cambio, que el consumo de carne vacuna en el primer mes del 2021 fue de apenas 41 kilos por persona, cuando el año 2020 había cerrado con un promedio anual de 50 kilogramos per cápita. Posteriormente se recuperó un poco, pero no mucho, dado que actualmente se encontraría en un nivel del orden de 45 kilos.

En términos globales, los argentinos siguen manteniendo relativamente estable su elevado nivel de consumo de proteínas animales al sumar el aporte de bovinos, aves, porcinos, ovinos y pescados. Pero la matriz del consumo este año experimentaría un cambio sustancial.

La principal causa detrás de ese fenómeno es la fortaleza que viene registrando en los últimos años la exportación de carne de la mano, fundamentalmente, de la insaciable demanda china. El circuito productivo y comercial que se armó para proveer carne vacuna a China no se puede parar porque son tantas las naciones que compiten por venderle a la nación asiática que “bajarse de ese tren” implica no poder volver a subirse o correrlo de lejos en el mejor de los casos.

El empuje de la demanda china coincide con una oferta de hacienda que comenzó a mostrar señales de agotamiento, dado que, si bien los criadores –los “fabricantes de terneros/as”– están pasando por un buen momento de precios, los tiempos biológicos de la actividad ganadera son tan extensos que en un país tan inestable como la Argentina es difícil consolidar crecimientos de orden estructural.

Esa restricción de oferta coincide, por otra parte, con un nivel de pauperización social alarmante en la Argentina, el cual impide trasladar al mostrador las tensiones de precios que se registran en el mercado de hacienda.

En tal escenario, ocurrió lo que los integrantes de la cadena avícola venían esperando hace años: que la ganadería bovina se “corriera” del mercado interno para concentrarse en la generación de divisas, de manera tal de poder consolidarse como el primer proveedor de proteínas cárnicas de los argentinos.

Pero ese logro, lejos de representar una alegría, se gestó con un sabor semiamargo, dado que los precios del principal producto aviar, el pollo entero, se encuentran regulados por el gobierno nacional en el marco de un programa de precios máximos (“Precios Cuidados”).

El hecho de estar obligados a participar de manera forzosa del programa de precios máximos, en un escenario de creciente aceleración inflacionaria, impide que las compañías avícolas puedan disponer de los recursos suficientes para poder diseñar y producir productos elaborados de alto valor agregado para el consumidor argentino.

Para Ignacio Iriarte, el consumo interno de carne ya está en 45 kilos per cápita, pero de ahí no bajaría

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La lección del 2020: en plena pandemia se logró incrementar la exportación de proteínas animales sin resignar consumo interno http://wi631525.ferozo.com/la-leccion-del-2020-en-plena-pandemia-se-logro-incrementar-la-exportacion-de-proteinas-animales-sin-resignar-consumo-interno/ Wed, 10 Feb 2021 16:07:22 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=58422 A pesar de todas las dificultades económicas y logísticas generadas por el aislamiento social obligatorio, en 2020 el consumo de proteínas cárnicas en la Argentina se mantuvo prácticamente constante respecto de los valores registrados en 2019. Si bien el consumo de carne bovina descendió levemente el año pasado, ese espacio fue ocupado por la carne […]

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A pesar de todas las dificultades económicas y logísticas generadas por el aislamiento social obligatorio, en 2020 el consumo de proteínas cárnicas en la Argentina se mantuvo prácticamente constante respecto de los valores registrados en 2019.

Si bien el consumo de carne bovina descendió levemente el año pasado, ese espacio fue ocupado por la carne aviar y porcina, cuyo consumo viene creciendo de manera paulatina en los últimos años.

El dato no es menor porque implica que los integrantes de las distintas cadenas cárnicas –productores, transportistas, industriales y canales comerciales– trabajaron, muchas veces en condiciones desafiantes, para poder abastecer a la población argentina de la principal fuente de proteínas.

Detrás del promedio se esconden diferentes situaciones que, en su momento, generaron grandes sobresaltos en los diferentes sectores. Por ejemplo, durante el primer mes del aislamiento, en marzo de 2020, el consumo interno de carne porcina se cayó a un mínimo de 12,7 kilos/habitante, en buena medida debido a una baja considerable de las compras de chacinados.

Pero en junio el consumo de carne porcina trepó a un máximo de 16,1 kilos/habitante, impulsado por el atractivo precio relativo que por entonces la carne de cerdo tenía con la bovina. Un auténtico “tobogán” de situaciones.

En abril, con el “auge gourmet” que muchas familias experimentaron a cocinar todos los días para reducir la angustia del encerramiento, el consumo de carne aviar alcanzó un récord de 49,8 kilos/habitante y estuvo a sólo tres kilogramos de igualar la marca de la tradicional carne vacuna (52,9 kilos/habitante).

En lo que respecta a los lácteos –otra fuente alternativa de proteínas– el consumo interno estimado en 2020 fue de 185,0 litros/habitante versus 182,3 litros en 2019.

Es importante recordar que tales logros se combinaron en casi todos los casos con un crecimiento de las exportaciones, algo que pudo lograrse porque las distintas cadenas cárnicas pudieron trabajar sin interferencias intervencionistas provenientes del gobierno nacional. Las mayores dificultades se presentaron en aquellas provincias que procedieron a cerrar sus fronteras para evitar el ingreso o egreso de hacienda o mercaderías.

Las exportaciones de cortes porcinos en 2020 fueron de 41.271 toneladas peso producto (un 61,4% más que en 2019), mientras que las ventas externas de lácteos sumaron 2810 millones de litros de leche (+31,7%) y las de carne vacuna de 900.699 toneladas (+6,4%). El único sector que no logró aumentar exportaciones fue el aviar con colocaciones el año pasado por 290.386 toneladas (-25% que en 2019). Pero, al sumar a todos los sectores, el balance final resulta más que superavitario.

En lo que respecta a la demanda interna, buena parte de la misma se pudo mantener gracias a las ayudas sociales estatales, dado que los mayores crecimientos de ventas se observaron en los productos más populares, mientras que aquellos más sofisticados no tuvieron un buen comportamiento.

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