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La entrada Argentina contra el Hambre: El consumo de leche fresca cayó un 20% en lo que va del año a pesar de los “precios cuidados” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El dato más llamativo es que, a pesar de tener un valor subsidiado –en el marco del programa oficial de precios máximos (“Precios Cuidados”) establecido al sector privado por imposición del Estado nacional–, el consumo de leches refrigeradas se desplomó en un 20%, mientras que el de leche en polvo entera cayó más de un 12%.
Algunos segmentos de lácteos que venían muy castigados se recuperaron un poco en los cuatro primeros meses del presente año, pero la realidad es que, si se compara la situación actual con la registrada en los últimos años, los niveles de ventas de los productos de mayor valor agregado siguen en un “pozo”.
“Esta situación obviamente reduce el valor del mix de comercialización en el mercado doméstico con su correlato en los ingresos a salida de fábrica y su posterior traslado al eslabón primario de la cadena de valor”, remarca un informe del Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA).
“La ‘primarización’ del consumo interno (75% del destino de la leche producida) en productos más básicos por su menor posibilidad de acceso, no por un problema de precios (lo cuales aún no han recuperado el deterior sufrido en los últimos tiempos respecto a las principales variables económicas), sino de ingresos, reduce la facturación industrial y le resta condiciones de competitividad a toda la cadena”, añade.
Los datos, recopilados por OCLA en base a registros oficiales, corresponden solamente a las ventas realizadas en los circuitos formales. El propio documento de OCLA señala que los datos no reflejan las “ventas que posiblemente puedan tener un comportamiento inverso al descrito”, dado que “en escenarios como el actual, donde hay un fuerte deterioro de los ingresos reales de la población, hacen que proliferen las ventas informales que obviamente ninguna estadística puede registrar”.
De todas maneras, la mayor parte de la informalidad en el comercio de lácteos se concentra en los quesos, que son, precisamente, los productos más onerosos y, por lo tanto, más inaccesibles para la mayor parte de la población argentina.
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]]>La entrada La lección del 2020: en plena pandemia se logró incrementar la exportación de proteínas animales sin resignar consumo interno se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Si bien el consumo de carne bovina descendió levemente el año pasado, ese espacio fue ocupado por la carne aviar y porcina, cuyo consumo viene creciendo de manera paulatina en los últimos años.
El dato no es menor porque implica que los integrantes de las distintas cadenas cárnicas –productores, transportistas, industriales y canales comerciales– trabajaron, muchas veces en condiciones desafiantes, para poder abastecer a la población argentina de la principal fuente de proteínas.
Detrás del promedio se esconden diferentes situaciones que, en su momento, generaron grandes sobresaltos en los diferentes sectores. Por ejemplo, durante el primer mes del aislamiento, en marzo de 2020, el consumo interno de carne porcina se cayó a un mínimo de 12,7 kilos/habitante, en buena medida debido a una baja considerable de las compras de chacinados.

Pero en junio el consumo de carne porcina trepó a un máximo de 16,1 kilos/habitante, impulsado por el atractivo precio relativo que por entonces la carne de cerdo tenía con la bovina. Un auténtico “tobogán” de situaciones.
En abril, con el “auge gourmet” que muchas familias experimentaron a cocinar todos los días para reducir la angustia del encerramiento, el consumo de carne aviar alcanzó un récord de 49,8 kilos/habitante y estuvo a sólo tres kilogramos de igualar la marca de la tradicional carne vacuna (52,9 kilos/habitante).
En lo que respecta a los lácteos –otra fuente alternativa de proteínas– el consumo interno estimado en 2020 fue de 185,0 litros/habitante versus 182,3 litros en 2019.
Es importante recordar que tales logros se combinaron en casi todos los casos con un crecimiento de las exportaciones, algo que pudo lograrse porque las distintas cadenas cárnicas pudieron trabajar sin interferencias intervencionistas provenientes del gobierno nacional. Las mayores dificultades se presentaron en aquellas provincias que procedieron a cerrar sus fronteras para evitar el ingreso o egreso de hacienda o mercaderías.
Las exportaciones de cortes porcinos en 2020 fueron de 41.271 toneladas peso producto (un 61,4% más que en 2019), mientras que las ventas externas de lácteos sumaron 2810 millones de litros de leche (+31,7%) y las de carne vacuna de 900.699 toneladas (+6,4%). El único sector que no logró aumentar exportaciones fue el aviar con colocaciones el año pasado por 290.386 toneladas (-25% que en 2019). Pero, al sumar a todos los sectores, el balance final resulta más que superavitario.
En lo que respecta a la demanda interna, buena parte de la misma se pudo mantener gracias a las ayudas sociales estatales, dado que los mayores crecimientos de ventas se observaron en los productos más populares, mientras que aquellos más sofisticados no tuvieron un buen comportamiento.

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