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La entrada Con valor agregado, el alcaucil podría estar presente todo el año: Adriana Ricceti busca aumentar el consumo de esta hortaliza y hasta exportarla se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Sus integrantes son en su mayoría descendientes de productores italianos de las quintas ubicadas en el sur de La Plata, que buscaron que la tradición de este cultivo no se pierda. Si bien ya lograron obtener su indicación geográfica, todavía creen que hay mucho camino por recorrer para aumentar el consumo de esa hortaliza, que sigue siendo extraña para muchos consumidores.
“Hoy no falta producción. Tenemos mucho más de lo que sale al mercado, pero hay que trabajar para que se conozca el producto. Se consume cerca de las capitales y en el interior a veces no llega. Es importante estar en todo el país”, dijo Adriana Ricceti, integrante del grupo Alcachofas Platenses, a Bichos de Campo.
Gracias a sus inmigrantes primero y luego a la acción de este grupo, la zona hortícola de La Plata se constituyó como la cuna del alcaucil en el país. Sus condiciones climáticas favorables, con altos índices de humedad, hicieron que la producción se arraigara, mientras que la tecnificación del cultivó provocó que aumentaran considerablemente los rendimientos por hectárea. Pero el consumo –que se da por completo en el mercado interno- no acompañó ese crecimiento.
Mirá la nota completa acá:
Para los productores locales, el mayor problema es que existe una falta de información por parte de la población general, que en muchos casos desconoce cómo se consume el alcaucil o incluso lo desconoce. Por eso el grupo elaboró dos estrategias que buscan revertir esta situación. Adriana fue una pieza clave en ese proceso.
En primer lugar se trabajó durante seis años en el armado de un protocolo de producción, que fijara las condiciones básicas de manejo. Eso les permitió conseguir luego la primera indicación geográfica vegetal de parte del Ministerio de Agricultura en 2016.
“En los cultivos hortícolas es muy difícil diferenciar el producto, por eso trabajamos con empaques diferenciados. El protocolo no sólo tiene en cuenta las etapas de la producción sino que hace mucho hincapié en la tipificación para que el consumidor identifique el producto final que va a recibir”, comentó Ricceti.

El segundo hito fue la recuperación de la vieja fiesta del alcaucil, que los inmigrantes realizaban en esa zona, y que todavía se continúa realizando en otras partes del mundo. La misma supone una instancia de acercamiento al consumidor, para que conozca no sólo el manejo del cultivo, sino la forma consumirlo. Del evento participan muchos referentes de la gastronomía que dan cuestas de las múltiples recetas de las que puede participar el alcaucil.
“Antes se consumía con la hojita y la vinagreta, o los típicos escabeches. Con el acercamiento de la gastronomía su preparación ha variado. Hay postres dulces con alcaucil, dulce de alcaucil, flanes, se lo incorpora a pizzas, empanas, sándwiches de miga, etc.”, aseguró la productora y agregó que esto también ayuda a reforzar el conocimiento de sus bondades nutricionales.
“Es sano comerlo. Es alto en fibra, hepatoprotector, tiene muchas propiedades para personas con diabetes. Necesitamos que se consuman más kilos por habitante por año”, sostuvo. Pero en este camino también es necesario el apoyo de las autoridades.
-¿Qué haría falta desde el Estado?- le preguntamos a Ricceti.
-Del Estado nos falta todo. No tenemos caminos, tenemos mala comunicación y en la parte de agregado de valor necesitamos créditos a tasa cero para poder arriesgarnos a una inversión, que mínimo es un proyecto de diez años en adelante. Con los financiamientos propios no se llega.
Para la productora, el agregado de valor sería una forma de estabilizar el consumo durante el año, ya que en aquellos momentos en donde el alcaucil no se pudiera consumir en fresco, existirían otras opciones industrializadas como las conservas o los procesados que utilicen esta hortaliza.

“Ahí sí podemos trabajar sobre que la gente lo incorpore a una dieta cotidiana. Si lo consumís dos veces al año no llegas a que se vuelva un hábito. También nos ayudaría a salir a los mercados externos. El alcaucil en fresco es poco competitivo y tenemos mercados cerca como el brasilero. La logística del fresco es costosa y no tiene una larga vida post cosecha”, indicó Ricceti.
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]]>La entrada “Las frutas del Alto Valle son buenas por naturaleza”: La Cámara de Fruticultores lanzó una campaña para aumentar el consumo de peras y manzanas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La campaña es poner en marcha un anhelo que teníamos hace muchos años. La idea es trabajar en dos sentidos: aumentar el consumo per cápita de peras y manzanas, y revalorizar al sector productor”, comentó a Bichos de Campo Marcelo Loyarte, director ejecutivo de CAFI.
Argentina es la primera exportadora mundial de peras del hemisferio sur, y la quinta en manzanas. Este sector productivo representa más de 40.000 hectáreas cultivadas, más de un millón y medio de toneladas producidas y más de 450 mil exportadas. Sin embargo, desde hace varios años los números del consumo interno de estas frutas han estado en una constante baja. En Argentina el consumo per cápita de manzana llegó a estar en los 12 kilos y hoy ese número ha bajado a los 6,5 kilogramos. Las peras por su parte, se han mantenido entre 1,8 y 2,1 kilos.

Según indicaron desde la Cámara, esto se debe principalmente a dos razones. La primera es que la fruta siempre fue considerada como un postre, y por tanto ha perdido la competencia contra las campañas de marketing de aquellos productos industriales más elaborados.
“En todo lo que es la mayor sofisticación del consumo de postres, con herramientas de marketing más avanzadas e inversión en publicidad, nosotros nos fuimos quedando atrás y ahora la idea es recuperar ese terreno. Ya no hay duda de que su consumo es saludable, ahora hay más conciencia”, señaló Loyarte.
La segunda razón se vincula a la baja en el poder adquisitivo de los consumidores, que ha impactado de lleno en la demanda de alimentos frescos como frutas y verduras.
Mirá el spot publicitario:
-¿Por qué considerás que no se pudo avanzar con esta campaña antes?- le preguntamos al director.
-Es complejo. Requiere recursos y una estrategia. La agenda sectorial siempre se nos complicaba con otros temas, pero esta vez dijimos que había que arrancar. Seguramente se convertirá en algo más grande, en donde participen más empresas. Esto está abierto a seguir trabajando para ampliarlo.
-¿En qué sentido plantean la revalorización del sector productor?
-Nosotros decimos que las manzanas y las peras son buenas para cuatro cosas: son buenas para el medio ambiente, para la economía y la sociedad, para la salud y para la producción. Dedicarse a eso está bueno y consumirlo también está bueno. Para nosotros hay mucho de valor en lo que hace a la producción, empaque y comercialización, y así lo queremos mostrar. Por eso la campaña va a contener no sólo recomendaciones y acciones para adaptar el consumo, sino también para que la gente conozca dónde y cómo se produce la fruta.
La campaña se enfocará principalmente en los consumidores de AMBA, en Rosario, en Santa Fe y en Córdoba capital.
-¿Cómo ves actualmente al sector?
-El 2021 es un año que terminó con volúmenes similares a los del año pasado en cuanto a mercados externos, y en lo que es mercado interno se dio una desaceleración en las últimas semanas. Si bien es cierto que hay una desaceleración estacional en esta época del año, vemos también una cierta represión de la demanda general.
A continuación Loyarte remarcó: “La campaña intenta levantar la mirada un poco más allá de la coyuntura. No vamos con ella a aumentar el consumo ahora. Sabemos que esto es un objetivo de mediano y largo plazo pero un día había que empezar”.
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]]>La entrada Para el veterano consignatario Carlos Pujol, el cierre a las exportaciones de carne “es solo una excusa para no hablar de los problemas de fondo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En palabras de Pujol, los políticos comienzan a mirar el sector ganadero sólo cuando hay inflación y suben los precios. Y nunca se utilizan los momentos de calma en el mercado ganadero como para generar políticas estables de largo plazo.
“El Gobierno, del color que fuere, se preocupa más en justificar los males anteriores y lo buenos que van a ser, pero no en encontrar soluciones. Se expresan con más claridad en anuncios periodísticos que pegan. La búsqueda de votos hace necesario hacer algo y buscan soluciones que en definitiva no impactan de modo correcto”, argumentó Pujol.
“Lo que les afecta es el anuncio en el diario (de que subió la carne). Por eso pega tanto lo que pasa en el Mercado de Liniers, el cual con su transparencia marca las necesidades de un precio para satisfacer necesidades tanto de vendedores como de compradores. Entonces, si sube la carne es que sube la hacienda en Liniers y ahí empieza una persecución eterna de buscar soluciones que nunca llegan”, agregó.
Mirá la entrevista completa a Carlos Pujol:
Para el consignatario, la carne es una excusa para no hablar de los problemas de fondo. “Esto no es solo con la carne, porque sino caemos en el chiste viejo acerca de cuánto sale una pizza, que en realidad cuesta lo mismo que un kilo de carne. Siempre hay una excusa para no hablar de los temas de fondo, la carne, el fútbol, las divisiones políticas, pero la carne lo explicita mucho más grave porque toca un bolsillo y un sentimiento. La carne en Argentina no sólo es consumo, es sentimiento. Dicen que el consumo de la carne bajó y es real, pero también bajó el bolsillo de la gente. Está demostrado que cuando el ingreso de la gente está el consumo sube”, describió.
-De todos modos la carne está cara. ¿Qué solución le buscaría a esta discusión en torno a la suba de precios de la carne?
-Primero buscaría controlar la inflación generada por un desmedido gasto público en busca de un solo objetivo que es ganar las elecciones. Nos olvidamos que algo parecido pasa con el tomate o con la lechuga cuando sube su precio, y no es que no le alcanza la plata a la gente porque los productos estén caros sino porque no ganan en relación a la inflación que se viene desfasando. Es una carrera que nunca alcanzás y cuando esto perdura durante tantos años el margen para consumir es menor.
Por otra parte, el consignatario declaró que “para encontrar soluciones no hay que sentarse sólo con un sector. La cadena es amplia. No puede no estar el sector de la producción, de la exportación que es el 30% de la faena y el sector que maneja el consumo, porque está demostrado que regular la exportación no hace bajar el precio al consumo, lo que lo hace bajar son medidas efectivas para organizarlo de otra manera”.
“Esto es un revival, nada cambia y todo sigue igual. Esencialmente son cuestiones políticas y la política no entiende de razones; siempre mete la cola y está muy lejos de entender cómo funciona esto”, concluyó.
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]]>La entrada Números oficiales: El mercado interno no recibía tan poca carne vacuna desde la crisis de 2002 se publicó primero en Bichos de Campo.
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Según los indicadores del cierre del ciclo, en la Argentina se faenaron 13.967.842 cabezas en 2020, apenas 42.906 bovinos más que el año anterior, lo que representa 0,31%. Como el peso promedio de faena creció levemente, la producción de carne llegó a 3.163.194 toneladas res con hueso. También creció de modo ínfimo respecto de 2019, unas 27.286 toneladas, apenas 0,87%.
Sin un salto productivo de importancia, es innegable que las mayores exportaciones se sostuvieron a costa de quitar mercadería al mercado doméstico de carne vacuna. Para el Ministerio de Agricultura, las exportaciones crecieron en 54.822 toneladas el años pasado hasta cerrar diciembre en 900.699 toneladas. El salto fue mayor al de la producción, del 6,5%.
Lo cierto es que en este escenario los embarques (75% de las cargas tuvieron como destino China) compitieron declaradamente con el mercado doméstico, aunque no siempre coincidan los cortes preferidos en uno y otro mercado. Si se restan las exportaciones de la producción total, los argentinos absorbieron 2.262.500 toneladas de carne vacuna. Es el peor registro desde 2002 (2.181.000 toneladas).

En 2019 la producción destinada al comercio local había sido de 2.307.000 toneladas. Allí están las cerca de 50 mil toneladas que pasaron de uno a otro mercado.
Esto explica por qué, según los registros oficiales, el consumo aparente de carne vacuna también se ubicó en los niveles más bajos de la historia. Para el balance de Agricultura el promedio anual es de 50,16 kilos per cápita, un 2,27% (o 1,4 kilos anuales) menos que el año anterior. Algún informe privado había colocado ese indicador por debajo de los 50 kilos. Sigue siendo, de todos modos, uno de los consumos de carne vacuna más elevados del mundo.
Esto se debe a una mezcla de situaciones, como la reciente suba de los precios y los cambios en los modos de comer de los argentinos. En 1990 se consumían 77,14 kilos pro habitante y año, en 2000 fueron 64,55 kilos; diez años después había caído a 56,75 kilos y en 2020 se superan apenas los 50 kilos.
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]]>La entrada Los mitos de la leche: Científicos analizaron más de 1500 estudios para derribar falsas creencias sobre la ingesta de lácteos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Con el creciente interés por el cuidado del medio ambiente y el bienestar animal, comenzó a extenderse una alerta y posterior demonización alrededor de las distintas proteínas animales. La proteína láctea en particular, ha sido muy golpeada en los últimos años por fuentes sin respaldo científico.

Frente a esto, el trabajo propuesto consistió en analizar más de 1500 investigaciones que abordaban el consumo de lácteos desde una perspectiva de sus aportes nutricionales, en cada etapa del desarrollo de la vida humana. De allí surgió un texto llamado “Lácteos: Nutrición y Salud” que recorre temas como los aportes en salud cardiovascular, envejecimiento saludable y mejoramiento de la calidad de vida.
“Desde la ciencia nos preocupa que muchos no especialistas toman posiciones sin el respaldo científico y demonizan el consumo de productos de origen animal como la leche y la carne. La población se desinforma y se está perdiendo una oportunidad de tener una vida saludable y un mejor envejecimiento a través de su consumo”, dijo Valenzuela al medio chileno La Tercera.
A continuación mencionamos los diez mitos más comunes sobre la ingesta de lácteos, que son puestos en jaque, gracias al trabajo en conjunto de estos investigadores, en el libro “Lácteos: Nutrición y Salud”:
Las investigaciones recogidas señalan que la grasa láctea provoca saciedad y, sobre todo en la leche entera, existe un efecto favorable al control de la obesidad.
Los lácteos fermentados como el yogurt ayudan a reducir el riesgo de cáncer colorrectal y producen un efecto protector ante el cáncer de vejiga y de mama.
Según aclara el estudio, “los productos lácteos a través de su riqueza en nutrientes pueden apoyar un sistema inmunológico saludable. Lo anterior se denomina “matriz láctea” e incluye proteína de alta calidad, vitamina A, zinc, selenio, Vitamina B12 y Vitamina D (presente en leches fortificadas)”.

Si bien este argumento es cierto, los investigadores analizaron que esto ocurre a cuenta de que el ser humano es el único animal con la inteligencia y habilitad para domesticar a otros animales y plantas, como en el caso de la agricultura. Esto repercute en las formas en que se consumen los alimentos como el caso de la leche.
Este mito se derriba si se analiza el consumo de lácteos durante, por ejemplo, el embarazo. Su ingesta contribuye a una mejor disponibilidad de calcio y densidad mineral ósea, tanto para la embarazada como para el desarrollo fetal.
Si bien existen equivalencias con otros nutrientes, su biodisponibilidad en la leche la vuelven un alimento único que la diferencian de otros como por ejemplo los jugos vegetales. Su conformación la hacen más aprovechable.
En primer lugar Valenzuela señala que existe un sobrediagnóstico de la alergia a la proteína láctea, y que incluso muchas personas se autodiagnostican sin exámenes previos. Para quienes cuentan con un estudio positivo para esta intolerancia, los investigadores indicaron que gracias a la industria y la ciencia, hoy es posible encontrar una oferta amplia de lácteos sin lactosa como leche, yogur y queso.
Está comprobado que la proteína láctea es una manera de aumentar y mantener la masa muscular –cuya pérdida comienza en promedio a los 40 años-, y evitar la sarcopenia.
La biodisponibilidad de calcio en la leche ayuda a proteger a los adultos mayores de la osteoporosis. Sus proteínas de alta calidad están en mayor presencia que en otros alimentos.
Los estudios demuestran que el queso genera una protección cardiovascular y que es beneficioso incluirlo en la alimentación diaria.
El libro “Lácteos: Nutrición y Salud” se puede solicitar con el siguiente formulario: https://bit.ly/descargar_libro_
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]]>La entrada Informe FADA: Con la venta de cada sachet de leche, tanto el productor como el comerciante están perdiendo plata se publicó primero en Bichos de Campo.
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Respecto a la leche entera en sachet, su precio promedio fue de 60 pesos. Allí el tambo representa el 30% ($18,33), la industria el 39% ($23,63), el comercio el 19% ($11,17) y los impuestos el 12%. ($7). El tambo y el comercio registran pérdidas de -$1,94 y -$1,45 respectivamente.

“Por cada sachet que compramos, estamos pagando $52,60 de costos, $7 de impuestos y $0,50 de ganancia en toda la cadena”, analizó Ariño.
David Miazzo, economista de FADA, aclaró: “si bien el comercio pierde con cada sachet vendido, este es un “producto gancho”, y luego se compensa con otros lácteos de mayor valor esa pérdida”.
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]]>La entrada ¿Qué son los flexitarianos? Los que reducen su consumo de carnes, sin llegar al extremo de eliminarla se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Esta nueva categoría de consumidores agrupa a quienes, por diversos motivos, decidieron reducir al mínimo el consumo de carne animal, denominados vegetarianos flexibles”, explica el documento publicado por INTA Informa.
Según una reciente investigación de mercado realizada por Innova Market Insights, Alemania lidera este movimiento con un 69% de su población que reconoce consumir carne una vez a la semana, seguido por el 53% en el Reino Unido y el 38% en Estados Unidos.
El crecimiento de este tipo de consumidores flexibles, que no son ni vegetarianos y mucho menos veganos, ya se hace sentir en los mercados. El documento del INTA citó un informe de enero de 2020 de Markets and Markets, donde se estima que el mercado mundial de sustitutos de la carne para 2026 alcanzará los 3.500 millones de dólares. “El mercado está impulsado principalmente por la creciente demanda entre los millennials”, se indicó.
En este escenario, el INTA se pregunta: ¿Qué es un producto análogo de la carne? ¿Existen alimentos capaces de reemplazar a la proteína animal? ¿Qué lugar ocupan las legumbres en este escenario? ¿Es una oportunidad para la Argentina? ¿Tenemos potencial para satisfacer este mercado en auge?
Para Trinidad Soteras, investigadora del INTA Castelar, “a escala global, existe una demanda creciente de consumidores que buscan productos alternativos a la carne motivados, principalmente, por aspectos ambientales, nutricionales y relacionados con la conciencia animal. Aunque, también, exigen variedad y buen sabor”.
Así, surgen los análogos de carne que componen una clase de productos alimenticios sin proteínas cárnicas que intentan imitar sus características desde el punto de vista organoléptico y nutricional, simulando las clásicas hamburguesas, salchichas y nuggets, entre otros.
Un estudio de la Dirección Nacional de Alimentos y Bebidas confirmó que se consolida una tendencia hacia la búsqueda de productos sustitutivos de la carne. Entre los alimentos emergentes, se destacan las legumbres, semillas, granos y cereales ancestrales o cultivos andinos, y los frutos secos. En esta línea, aseguran que se trata de “una oportunidad para emprender con éxito”.
Gabriel Prieto, referente del INTA en cultivos de invierno, dio un paso más y reconoció: “Desde mediados de 2019 vemos una tendencia creciente y sostenida en nuestro país”, reconoció el especialista de Arroyo Seco, Santa Fe quien confirmó que “la demanda aumentó significativamente”. Es que, a la tendencia global de alimentación saludable, se suman factores tales como un menor precio de las legumbres frente a los productos cárnicos, el mayor rendimiento culinario y su fácil conservación.
Otra encuesta sobre los hábitos de los consumidores realizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) mostró que un tercio de los consultados declaró haber reducido la proporción de carnes en la alimentación, lo que lo amplía el margen de habitantes dentro de la categoría de flexitarianos.
Para Soteras “La necesidad de disponer de alimentos de calidad para una población en expansión sumada a la imperante necesidad mundial de lograr que las cadenas de valor sean más sostenibles, hace que las proteínas provenientes de fuentes distintas de los animales entren en escena con fuerza, solas o en combinación con la carne”.
Según la investigadora, “es indiscutible que los paradigmas de la alimentación se encuentran en plena transformación y los esfuerzos de la industria de análogos están enfocados en reducir al mínimo la brecha entre el gusto, la textura y la experiencia de comer carne con aquella experimentada al consumir sus análogos libres de carne”.
Y agregó: “Si bien la adopción de los productos alternativos a la carne se encuentra en pleno desarrollo, se vislumbra el auge de los mismos por parte del sector alimentario, al tiempo que se espera que el número de flexitarianos continúe creciendo”.
La entrada ¿Qué son los flexitarianos? Los que reducen su consumo de carnes, sin llegar al extremo de eliminarla se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Bernardo Kojic nos explica la movida de las “gallinas felices”: Las multis ya piden en Argentina huevos “libres de jaula” se publicó primero en Bichos de Campo.
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La Unión Europea fijó allá por el año 1999 criterios para adecuar las jaulas tradicionales de las granjas avícolas, pensando en aspectos de bienestar animal, y hasta le puso número a los huevos según los distintos sistemas productivos, para que el consumidor pueda distinguirlos en la góndola.
La norma CE 1999/74 estableció que en un período de 13 años todas las jaulas en batería de la Unión Europea debían reconvertirse para seguir en producción. Este sistema se conoce en nuestro país, porque es el predominante. Se trata del sistema automatizado ‘llave en mano’ con tecnología alemana, que allí empezó a quedar obsoleto y acá vino como anillo al dedo. Con el maíz barato los productores ganaron escala rápidamente y solucionando problemas sanitarios de la mano de la tecnología.
Este sistema en batería (foto) consta de un sistema vertical de producción en donde las gallinas pasan su vida confinadas a una jaula de a grupos de 10 animales, aunque algunos suelen poner más. Es un sistema muy eficiente porque en un galpón pueden ponerse hasta 10 pisos de jaulas y el número de animales puede llegar a 30 mil.

La solución que ofrecieron en Europa para los que querían seguir produciendo bajo dicho sistema confinado luego de 2002 era la ‘jaula enriquecida’, en donde los productores debían sumarle espacio más una serie de ‘amenities’: la presencia de un nido, para que las aves puedan reposar los minutos que necesitan cuando ponen el huevo (que va entre 20 a 30 minutos), la presencia de palitos o caños que le permitan al animal ‘perchar’ (posarse apretando sus garras como lo haría en la naturaleza sobre una rama), un limador de uñas y una zona para escarbar y hacer un simil baño de arena, que le permite abrir sus plumas.

Así fue que en Europa las jaulas no desparecieron, solo que se ‘enriquecieron’. De hecho el 50% de los huevos provienen de este sistema.
Pero el gran avance fue la identificación de cada sistema en el producto final, para que el consumidor pueda diferenciarlos en góndola. Y claro que el precio resulta diferente.
En Europa se considera huevo número 3 al que proviene de jaula, número 2 al que los animales permanecen dentro del un galpón pero todos juntos, sistema que se conoce como aviario -con distintos pisos- o bien todo en un mismo piso, pero sin salida afuera (foto). Para aquellos sistemas que le permiten al animal salir la mitad del día a ‘pastorear’ se identifica su huevo como 1. Por último el sistema más chico en volumen pero que más está creciendo es el huevo Eco, con salida afuera y alimento totalmente orgánico. A ese se lo conoce como 0. Es el más caro, claro.
“Lo ideal es esto de marcar la cancha, para que cada uno juegue donde más le guste o pueda. Pero hay que salir del commoditie que es hoy y fue toda la vida el huevo en nuestro país”, identificó el médico veterinario Bernardo Kojic en Bichos de Campo. Se mostró a favor de que el Senasa defina rápidamente una serie de reglas como ya sucedió en Europa y otros países. “Porque sino van a aparecer palabras subjetivas en los envases y siempre tendrá más poder de venta los grandes que están supermercadizados. Para ser justo con el productor, que gasta diferente en cada sistema, hay que establecer la norma”, explicó.
En Argentina todavía no hay legislaciones para el huevo, pero así como llegó la demanda con fuerza de las grandes compañías alimenticias globales, puede ser rápido un avance en este sentido.
Aquí la entrevista completa con Bernardo Kojic:
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]]>La entrada La crisis ya se siente en el consumo de carnes: En mayo se achicó en casi 10 kilos anuales por habitante la demanda de bifes, pollo y cerdo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Veamos la fotografía. Según la estadística oficial para mayo pasado, tercer mes de cuarentena, los argentinos consumieron en promedio el equivalente a 45,4 kilos de carne vacuna, 41,1 kilos de carne aviar y 14,9 kilos de carne porcina. La suma da 101,4 kilos.
Veamos la película. Tomando los primeros cinco meses de 2020, de los cuales gran parte se han vivido en cuarentena por el coronavirus, los consumo promedio fueron de 49.3 kilos para la carne vacuna, de 43,9 kilos para el pollo y de 13,7 para el cerdo. La suma era de casi 107 kilos.
Al cierre de diciembre pasado, con los datos de todo 2019, los consumos de estas tres principales carnes estaban en 51,3 kilos para la vacuna, 44,6 kilos para la aviar y en 14,8 kilos para la porcina. La suma daba 110,7 kilos. Era hasta ahí un nivel de consumo de proteínas animales considerado adecuado por todos los analistas. Por cierto, un nivel semejante al de los países más desarrollados.
Hay dos lecturas que pueden hacerse a partir de estos datos. La película dice que continúa cayendo el consumo de carnes. La fotografía, que esta caída se acentuó bastante a partir de mayo, cuando se terminó el efecto freezer registrado a comienzos de la cuarentena (cuando todos se apuraron en acumular reservas de carne). Y cuando se comenzó a sentir la malaria, es decir el impacto de la pandemia sobre los ingresos de una enorme porción de la población.
Hasta aquí, es únicamente el pollo el que está disimulando algo la situación. Si se comparan los datos de estos primeros cinco meses de 2020 con los de igual lapso de 2019, es la única carne que mejoró su performance, pues el consumo aparente aumentó 1,7%. Como la producción había crecido más (un 2,9%), las exportaciones fueron las que absorbieron el excedente de oferta, ya que crecieron casi 8%.

En el caso del cerdo, en tanto, la producción en estos cinco meses se redujo un 2,6%, pero el consumo se redujo todavía más, el 7,2%. También aquí un llamativo crecimiento de las exportaciones (40%) permitió canalizar el excedente.

La carne más consumida sigue siendo la vacuna, aunque el pollo se acerca de modo amenazante hacia ese trono. Aquí el consumo se redujo 3,5% en lo que va del año, mientras que la producción creció un 2,5%. Este sobrante de carne permitió que las exportaciones sumaran unas 50 mil toneladas más que en el ciclo anterior, con un salto del 18%.

En los tres casos, el buen desempeño de las exportaciones aún en tiempos de pandemia permitió evitar -al menos hasta fines de mayo- una saturación de la oferta orientada hacia un mercado doméstico que comienza a mostrar con claridad que ha perdido mucho poder adquisitivo.
Esto indirectamente actúo como colchón para los precios pagados a los productores ganaderos, aunque en el caso del porcino retrocedieron fuerte (cerca del 30%), las avícolas ya están vendiendo muy cerca de sus costos, y los productores de bovinos tienen un escenario de precios estancados, que podría complicarse cuando a fin del invierno crezca la oferta de hacienda a los mercados.
La entrada La crisis ya se siente en el consumo de carnes: En mayo se achicó en casi 10 kilos anuales por habitante la demanda de bifes, pollo y cerdo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada “En las últimas semanas 1 de cada 3 carnicerías manifestó vender menos carne que al inicio de la cuarentena”, advirtió Adrián Bifaretti se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Estas tendencias están bien explicadas en dos informes que publicó el IPCVA (Instituto de Promoción de la Carne Vacuna) en su web. Bichos de Campo consultó a Adrián Bifaretti, jefe de promoción interna de esa entidad.
“Hay un dato preocupante en la estadística y tiene que ver con los bolsillos de la gente: 7 de cada 10 personas tuvieron una reducción de sus ingresos en lo que va de la cuarentena, y entonces hay un resentimiento del poder adquisitivo importante”, dijo el analista del IPCVA.
Escuchá la entrevista con Adrián Bifaretti:
La caída del poder adquisitivo de la gente significó que el precio de la carne vacuna se estancara. En junio respecto de mayo, y según la medición del IPCVA, el precio promedio cayó 0,6%, pero la dispersión en la zona AMBA es muy grande. Por caso, el valor promedio en la Ciudad de Buenos Aires fue de 420 pesos por kilo, mientras que en la zona sur del conurbano era de 360 pesos.

Bifaretti consideró que teniendo en cuenta el contexto económico es muy auspicioso que la demanda local haya absorbido sin mayores complicaciones los casi 50 kilos de carne vacuna que se le ofertó en el primer semestre del año. Para todo ese tramo, en rigor, el consumo aparente su ubica por encima de los 49 kilos anuales per cápita.
Descargar informe del IPCVA: Amantes del Asado en Cuarentena
“Mantener un nivel cercano a los 50 kilos de consumo de carne vacuna, sumado a una importante cantidad de carne de pollo y de cerdo, es para valorar y resaltar. Hay que sumar a eso que, frente a las dificultades del comercio internacional, la Argentina pudo mantener un ritmo de exportaciones interesante, porque esta cadena se sostiene con los dos mercados, funcionando armónicamente”, indicó el analista.
La caída en el consumo de carne vacuna la confirmaron los mismos carniceros: “Ese es otro dato preocupante. En las últimas semanas sobre 60 carnicerías consultadas 1 de cada 3 manifestó vender un poco menos de carne que al inicio de la cuarentena”, dijo Adrián.
En la segunda quincena de marzo, con la cuarentena recién estrenada, se dio un shock de compras. La gente salió a estoquearse de carne por temor a quedarse sin ese preciado alimento. Pero luego la crisis se impuso, los precios bajaron y se profundizó la sustitución por otros productos.
“A nivel general hay 37% de la gente que empieza a manifestar menos consumo de carne vacuna y una sustitución por pollo, por cerdo y por otros alimentos”, explicó Bifaretti.
Y añadió: “A esos datos hay que prestarle atención. El efecto sustitución no es de ahora sino de hace tiempo, pero en esta cuarentena hubo mucha oferta de pollo y bajos precios y lo mismo con el cerdo. Estas cuestiones hacen que el escenario a futuro sea más complejo para la carne vacuna: el principal problema es la baja en los bolsillos”, alertó.
Pese a la caída en el consumo, los datos relevados por le IPCVA dan cuenta de que la carne sigue siendo el alimento preferido de los argentinos. De hecho los datos publicados por el INDEC indican que entre mayo de 2019 e igual mes de este año hubo una mejora del 50% en el valor en góndola, por encima de la inflación acumulada del 45%.
Sobre este tema, Bifaretti dijo que del gasto total en alimentos los argentinos destinan 23% de ese dinero a la carne vacuna. Ese valor era de más de 30% hace pocos años.
Además también hay una fuerte dispersión según el poder adquisitivo. En los sectores sociales de mayores recursos el gasto en carne sigue significando más del 30% del total destinado a la compra de alimentos, mientras que en los sectores de menor poder de compra cae a 20%.
Ver Argentinos cocineros: ¿Seguiremos controlando la adrenalina carnívora o romperemos la cuarentena por un asado?
Como telón de fondo, el analista del IPCVA finalmente se refirió a la diversificación de la dieta de los argentinos: “Ahora notás que en toda la población hay un mayor gasto en otros alimentos y hay sobre todo cambios importantes en las generaciones más jóvenes sobre todo”.
“Los segmentos más jóvenes tienen un comportamiento de consumo totalmente distinto. Los más jóvenes gastan más en pollo y menos en carne vacuna y en cerdo, y hasta las diferencias son mayores según el género. Por eso tenemos que prepararnos para darles a futuro ofertas innovadoras desde la carne, trabajando en la conveniencia de su consumo, su practicidad y el ahorro de tiempo”.
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