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control de plagas – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Sat, 22 May 2021 00:37:32 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png control de plagas – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Gabriela forma parte de una organización dedicada a rescatar abejas en peligro: “Sin ellas no hay polinización y por ende no hay alimentos” http://wi631525.ferozo.com/gabriela-forma-parte-de-una-organizacion-dedicada-a-rescatar-abejas-amenazadas-sin-ellas-no-hay-polinizacion-y-por-ende-no-hay-alimentos/ Thu, 27 Aug 2020 12:59:52 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=46183 Gabriela Yurkiv es licenciada en Administración Rural con posgrado en calidad de mieles de abeja. Pertenece a la Fundación Mujeres Apícolas del Chaco que, entre otras cosas, se dedica a rescatar enjambres en peligro: hasta ahora llevan salvados alrededor de 30 enjambres de Apis mellifera y 15 de abejas nativas sin aguijón. “La intención fue […]

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Gabriela Yurkiv es licenciada en Administración Rural con posgrado en calidad de mieles de abeja. Pertenece a la Fundación Mujeres Apícolas del Chaco que, entre otras cosas, se dedica a rescatar enjambres en peligro: hasta ahora llevan salvados alrededor de 30 enjambres de Apis mellifera y 15 de abejas nativas sin aguijón.

“La intención fue unirnos como mujeres que se dedicaban a la actividad y de esa manera contribuir a la protección de las abejas, de otros insectos polinizadores y fomentar el consumo de miel y otros productos de la colmena”, arranca Gabriela. “También queremos incluir a jóvenes para alentarlos a cuidar el ambiente y a que se interesen por la actividad, a mujeres en condiciones de vulnerabilidad y a los pueblos originarios”.

La Fundación, de la cual también participan varones, tiene presencia en Resistencia, Barranqueras, Villa Ángela y Buenos Aires.  Están encarando el proyecto de un apiario demostrativo y productivo destinado a prácticas apícolas, monitoreo, visitas guiadas y, también, a la producción de material vivo (núcleos y reinas) y de subproductos de la colmena.

“Queremos que el apiario sea modelo para el desarrollo de eventos, visitas guiadas e investigaciones que permitan a la comunidad, instituciones y entidades públicas o privadas conocer de cerca el potencial de la zona la producción de miel,  material vivo y su diversificación”, describe. “También nos permitirá generar ingresos y acompañar a quienes hayan cumplido un periodo de entrenamiento adecuado para la atención de las abejas para iniciarse en la actividad apícola. En relación a las abejas nativas sin aguijón (ANSA) estamos aprendiendo sobre ellas porque es otro mundo”.

El tema de los rescates de abejas comenzó porque desde la Fundación empezaron a pedir que no se las queme y que no se destruyan enjambres: “Como ya nos conocen fueron llegando avisos de boca en boca de donde había un enjambre y comenzamos a ir a rescatarlos”, explica Gabriela.

“Queremos crear conciencia de la protección de las abejas, que las personas sepan que si no se las molesta no aguijonean, que hay que cuidarlas para proteger el ambiente y que sin abejas no hay polinización y por ende no hay alimentos”, declama.

En Resistencia ya los bomberos tienen los datos de contacto de las personas que integran la Fundación, pero como muchas veces les llegan pedidos de rescates del interior que no pueden cubrir por la distancia, la idea es que los apicultores de toda la Provincia se sumen a la iniciativa de los rescates.

“Es fundamental la capacitación para personal de entidades como municipalidades, unidades sanitarias, defensa civil,  bomberos, departamentos de  policía, operarios  de las empresas de luz y agua, encargados de cementerios, jardineros, directivos de escuelas, iglesias, encargados de fábricas o  edificios abandonados y público en general para que cuando encuentren un enjambre puedan rescatarlo o que no los destruyan”, enfatiza.

Hay un tema nuevo y es que las abejas están cambiando sus “preferencias inmobiliarias”: su hábitat natural siempre fueron troncos huecos de árboles en montes o zonas selváticas, pero hoy están siendo expulsadas a las ciudades.

La gran paradoja es que los grandes enjambres que se trasladan encuentran una vida más sana en las ciudades que en las zonas de cultivos arrasadas por las aplicaciones de fitosanitarios, los desmontes y el avance de la agricultura extensiva.

“En las ciudades encuentran otras opciones para su alimentación, no en abundancia pero atractiva y continua, como flores de jardines, plazas, parques, escuelas y distintos alimentos dulces que atraen a las abejas”, destaca Gabriela. “Las abejas no son plaga, por lo tanto no hay que eliminarlas”.

La especialista remarca que también hay aplicaciones de fitosanitarios en las ciudades, cuando se fumigan hogares, instituciones y espacios para “control de plagas” y que muchas veces las personas que llevan a cabo esta actividad desconocen del mundo de las abejas y que en realidad no es un control sino la eliminación de estas especies tan necesarias.

Las denuncias por la desaparición de las abejas llegaron hasta la Comisión Internacional de Derechos Humanos

“Por eso no sólo podemos verlas saliendo de árboles en las veredas o en los jardines, sino también de lugares tan cercanos como las mismas casas, ubicadas en techos, ventanas, en el hueco de una pared, postes de luz, conductos de agua, de ventilación, dentro de algún mueble en desuso, en tanques para agua vacíos, en parrillas, dentro de chimeneas, en el hueco entre cielo raso y techo y en huecos de lápidas en cementerios”, enumera Gabriela.

“No es extraño ver también que las abejas sean visitantes asiduas de panaderías y fruterías donde transitan adultos mayores y niños, los más vulnerables ante una situación de agresividad”.

Estudios recientes alertaron que alrededor del 90% de la población de abejas desapareció en los últimos años y que Argentina pierde un 34% de colmenas por año, cifra que nos coloca en el quinto país de América Latina en mortandad de abejas.

“En 2018, en Córdoba murieron 72 millones de abejas, así que ante este panorama, el cambio climático y la falta de flora cumplen un papel muy perjudicial”, advierte Gabriela.

“Tengamos en cuenta que aproximadamente entre el 60 y el 80% de los alimentos que consumimos necesitan de la ayuda de los agentes polinizadores como las abejas, así que si su población disminuye, la biodiversidad también lo hará y esto puede afectar a otras especies”.

“Este año se suma la pérdida de colmenas por incendios en los campos debido a la extrema sequía que atravesamos en la Provincia”, alerta.

En resumen: Las abejas son sumamente importantes en la polinización de los cultivos y sin ellas no hay cultivos, no hay alimentos… y no hay vida. Hay que ir a su rescate.

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Las abejas y arañas hacen el check in: ¿Cómo funcionan los hoteles para insectos que promueve el agrónomo Lucas Andreoni? http://wi631525.ferozo.com/las-abejas-y-aranas-hacen-el-check-in-como-funcionan-los-hoteles-para-insectos-que-promueve-el-agronomo-lucas-andreoni/ Tue, 14 Jul 2020 21:25:55 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=42993 Lucas Andreoni, un joven ingeniero agrónomo de Laboulaye, en el sur de Córdoba, promueve la introducción en el agro argentino de los denominados “hoteles de insectos”. ¿Qué es eso? Una suerte de refugio especialmente preparados y acondicionados para preservar las poblaciones de insectos, entre ellas muchas que son polinizadoras, en los campos agrícolas. La importancia […]

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Lucas Andreoni, un joven ingeniero agrónomo de Laboulaye, en el sur de Córdoba, promueve la introducción en el agro argentino de los denominados “hoteles de insectos”. ¿Qué es eso? Una suerte de refugio especialmente preparados y acondicionados para preservar las poblaciones de insectos, entre ellas muchas que son polinizadoras, en los campos agrícolas. La importancia de estos hoteles radica en poder medir y visibilizar esas poblaciones, en el contexto de productores que tienen cada vez más conciencia sobre el cuidado del medio ambiente.

“Hay que verlo como un sistema y así poner en valor este servicio ecosistémico para bien de la agricultura”, aclaró Andreoni a Bichos de Campo, dejando claro que estas instalaciones tan singulares no tendrían ningún sentido en un establecimiento que no realice ciertas prácticas conservacionistas. “Si vas a poner un hotel de insectos en el medio de un lote de soja, no vas a tener nada. Podés llenar un campo con estos hoteles, pero si esos insectos no tienen lugares para reproducirse o para comer y vivir, no tiene sentido”, amplió.

Mirá la entrevista completa a Lucas Andreoni para entender el sistema:

https://youtu.be/2hzd6G5QmEc

Estos hoteles de insectos se sitúan unos alejados de otros, y no se colocan dentro de los cultivos, según explicó Andreoni, sino sobre los llamados “corredores biológicos”, que son áreas no cultivadas o linderas a los lotes, destinadas al crecimiento de vegetación nativa o implantada para que funcione como hábitat y fuente de alimento para la vida silvestre. Estos espacios se pueden instalar a lo largo de caminos internos, en los márgenes agrícolas o junto a los alambrados.

“Los llamamos corredores porque son especies de autopistas que se generan en los campos para que se conecten a paisajes multifuncionales, que son zonas no agrícolas que quizás tienen problemas de salinización, y que nosotros transformamos”, describió Andreoni.

El profesional, que cuenta con dos posgrados en su haber, uno en agronegocios y otro en agricultura sustentable, fundó junto a varios ingenieros agrónomos una consultora en su zona llamada BioRed. Desde allí trabajan, como le gusta decir a él, para “darle una vuelta de rosca a la agricultura”. Salir del esquema estrictamente productivista que predomina hasta ahora y pasar a pensarla como un gran sistema, que pueda ayudar a regenerar los suelos y también las poblaciones de insectos.

“A uno le gustaría que los cambios se den más rápido, pero se está viendo un proceso en donde se están teniendo muy en cuenta los servicios ecosistémicos, tales como estos hoteles de insectos”, dijo Lucas.

El asesor privado está convencido de que esta alternativa sustentable y de biodiversidad aplicada a cultivos extensivos es un camino de ida con mucho por crecer. El técnico tiene un canal de YouTube, una cuenta de Twitter y otra de Instagram, a través de las cuales informa su trabajo periódico con estos hoteles de insectos.

Para Andreoni, que además integra grupos de productores CREA y Aapresid en su provincia, hay una nueva forma de pensar la agricultura, y no sólo en Argentina. “Tuve la oportunidad de ver en otras partes del mundo esto de pensar a la agricultura como un sistema, y no solamente como la pensábamos en el último tiempo, que era en base a la protección de cultivos”, enunció. La vuelta de rosca incluye la utilización de coberturas todo el año, y la reducción paulatina de los insumos químicos.

“Hay muchos trabajos que se están haciendo a nivel mundial y también en Argentina acerca de la importancia de polinizadores en la producción agropecuaria. Antes, cuando empezábamos a simplificar los sistemas, el tema de insectos y bodiversidad era una molestia. Hoy son grandes aliados, porque cuando se trabaja con sistemas más integrados se logran más estabilidad y mejores rentas”, remarcó Andreoni, que ya asesora a varios productores, por un total de 10 mil hectáreas en su zona de influencia.

Los hoteles están hechos de varios materiales de acuerdo a Andreoni, porque se plantean como micro ambientes adecuados a cada tipo de insecto y cada tipo de región. “Se pueden hacer de todo tipo de materiales. Nosotros reciclamos pallets de madera y les damos forma de casa para que sean más simpáticos”, explicó el agrónomo.

Advirtió que “hay que evaluar qué tipo de habitación darle a ese hotel, ya que no es poner cualquier cosa, sino que cada insecto tiene un requerimiento para poder anidar y que vos los veas. Las abejas no se pondrán en cualquier agujero; entonces habrá que generar troncos con distintos diámetros de agujeros. Y para las arañas habrá que poner cañas”.

El agrónomo manifestó que el diseño de hoteles variará de acuerdo a las condiciones ambientales y productivas de cada zona. “Mi zona que es el sur de Córdoba, será muy distinta el norte del país, lo que nos hace entender la complejidad de los sistemas”.

“Ahora se empieza en trabajar en recuperar la microbiología del suelo, en cómo tener los campos siempre verdes. Se trata de compensar el despelote que tenemos con las malezas, con otras herramientas que no sean sólo las químicas. Todo esto te lleva a buscar este tipo de soluciones en las que estamos trabajando con muy buenos resultados”, aseguró.

Hace unos meses Bichos de Campo realizó un programa especial sobre los corredores de biodiversidad desde un campo de AGD en La Carlota, en Córdoba:

https://youtu.be/1x1bhi39RoA

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