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La entrada ¿De demonios a ángeles? Las cooperativas de la carne quieren ser parte de la solución a la suba de los precios se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ellos prefieren llamarse “frigoríficos recuperados” y ahora han conformado un bloque que quiere ser parte de la negociación con el gobierno para frenar los aumentos de precios de la carne y a la vez recuperar el sendero exportador, interrumpido por las últimas decisiones del gobierno.
Es lo que dijo a Bichos de Campo el presidente de la cooperativa de trabajo Frigocarne, de Máximo Paz, Miguel Saavedra. El dirigente, que participó del rescate de esa empresa a partir de 2004, anunció que en conjunto las cooperativas de la carne representan entre 5 a 7% del total de la faena de bovinos. Y que por lo tanto deberían estar sentadas en la mesa de negociación con el gobierno para elaborar un nuevo plan rector de la política de ganados y carnes.
“Queremos llevar nuestra visión, sin perjudicar a nadie ni criticar a nadie”, dijo Saavedra.
Mirá el reportaje con Miguel Saavedra:
En principio, estas cooperativas emitieron un documento donde, para tratar de seducir al gobierno a que los convoque, defienden el cierre de las exportaciones de carne, de modo temporal. “Nosotros creemos que las exportaciones de carne deben seguir, pero también debemos ver cómo hacemos para que nuestro pueblo pueda acceder a la carne argentina”, explicó Saavedra.
La Mesa de Trabajo de Frigoríficos Recuperados ha juntado varias cabezas para dar este debate. Según sus propios datos, agrupan cooperativos que reúnen a más de 1.400 trabajadores, que ciertamente no reciben aportes patronales sino que figuran como monotributistas.
Están allí la Cooperativa Unidos Ltda (Chaco); la Cooperativa Puerto Vilelas (Chaco), la Cooperativa la Unión (Chaco); la Cooperativa Ex Empleados Frigorífico La Lagunita (Mendoza), la Cooperativa El Zaiman (Misiones); la Cooperativa Torgelon “58” (Caba); la Cooperativa de Bragado (Buenos Aires); la cooperativa Subpga (Buenos Aires); la Cooperativa Frigocarne Máximo Paz (Buenos Aires); la Cooperativa Incob (Buenos Aires); la cooperativa Suitrab (Buenos Aires) y la cooperativa La Foresta (Buenos Aires).
No llegó a ser de la partida, porque no se pudo sostener, la cooperativa de trabajo que hasta hace un par de años mantenía funcionando el frigorífico Yaguané de La Matanza, que laguna vez fue la mayor planta de faena de América Latina.
Recuperar el Precio Popular de la Carne (1)En su escrito, estos fritgoríficos destacaron que “el aumento desmedido de la carne vacuna no solo tiene como variante la exportación, sino la complejidad de la cadena, que hay que equilibrar de punta a punta”.
En medio de este conflicto por el cierre de las exportaciones de carne, las cooperativas llamaron a “la reflexión de todos los eslabones de la cadena cárnica para garantizar la carne vacuna en la mesa de todas y todos los argentinos a un precio razonable para el conjunto de la población”.
Y destacaron la importancia de contar con una plan integral ganadero, la integración de la cadena cárnica, fortalecer el mercado interno de la cadena, reordenar democráticamente cuotas para la exportación de carne vacuna enfriada o congelado con o sin hueso y contar con el financiamiento para adecuar las plantas de consumo interno para la exportación.
Además plantearon que se realice la compra directa de la hacienda para la exportación sin que pase por el denominado Mercado de Liniers, para “transparentar el precio del consumo interno”.
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]]>La entrada Alberto Samid aclaró que está totalmente alejado del negocio de la carne y que también enfrentó a las cooperativas: “Estoy preso, perdí todo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“¿Qué tengo que ver yo con este señor Perdomo? No tengo mas carnicerías ni frigoríficos. Estoy preso hace dos años y pico, Ahora estoy esperando porque me van a dar la condicional. No tengo nada que esta gente porque hace rato que estoy afuera del negocio. Ya perdí todo”, enfatizó el matarife.
Samid pidió a Bichos de Campo que “no pongan más que esta gente opera a la sombra de Samid ni nada por el estilo, porque no tengo nada que ver con las cooperativas de trabajo. Siempre estuve en contra de las cooperativas cuando tenia frigorífico, pero ahora yo no tengo nada que ver”.
La aclaración viene a cuento de una nota publicada por este medio, en la que se indica que el mencionado Perdomo, a quienes muchos vinculan históricamente a Samid, estaría por asumir un cargo como asesor del ministro de Agricultura, Luis Basterra, en materia de política de carnes, según admitió el propio empresario.
La designación de un hombre claramente alineado con las cooperativas de trabajo se produciría luego de que el kirchnerismo tomara el control de la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario (la ex ONCCA) y despidiera de malos modos a su titular, Marcelo Rossi, quien se negaba a habilitar esas empresas de la economía social como “matarifes abastecedores”.
Se trata de una vieja guerra por el control de la faena en el conurbano bonaerense, que vuelve a reeditarse. Las cámaras de la industria frigorífica más formalizada denuncian que algunos matarifes se esconden detrás de las figura de las cooperativas para sacar ventajas impositivas y eliminar todos los costos laborales, ya que en las cooperativas los obreros son consideraros “dueños” y no gozan de los derechos laborales mínimos, como vacaciones, aguinaldo, jubilación y obra social.
Samid también desmintió tener algo que ver con el frigorífico Los Gansos, inaugurado recientemente en un viejo edificio de faena que él manejo en la localidad de Plomer, en el partido de General Las Heras. Esa planta fue acondicionada a nuevo por un grupo inversor cuya cara visible es el mencionado Perdomo, aunque el empresario no forme parte de la sociedad.
“No tengo nada que ver ni con lo gansos ni con los lechones ni con las vacas. Estoy en cana. Hace dos años que estoy preso”, subrayó Samid, quien fue condenado por asociación ilícita en 2019 a cuatro años de prisión efectiva, luego de haber protagonizado un escape a Bélice tratando de evitar ese fallo judicial.
Los Gansos SRL es una empresa que nació en junio de 2018 y que tiene por socios a Ricardo Andrés Romero, de Brandsen; a Juan Alfredo Lomuoio, de Ezeiza; a Juan Carlos Igesias, de Cañuelas; a Gerardo Daniel de los Santos, de Rafael Castillo; a Matías Osvaldo Suelves, de Florida; y a César Gustavo Rodríguez, de General Las Heras, todos ellos comerciantes.
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]]>La entrada Ahora ya se sabe por qué echaron a Marcelo Rossi: Las cooperativas de la carne ganan espacio en el Ministerio de Agricultura se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Este video acredita la activa participación de Perdomo en la cooperativa Máximo Paz. Ahora, según confirmó el propio Perdomo en declaraciones a Bichos de Campo, será contratado como “asesor en carnes” del ministro de Agricultura, Luis Basterra. “La idea es trabajar para evitar nuevas subas de la hacienda”, declaró.
Se llama Marcelo Yaquet y en los espacios militantes del peronismo lo apodan “El gaucho”. Como secretario de una cooperativa fue clave para que en febrero de 2020 pudiera reabrir el frigorífico La Foresta de La Matanza. Esta cooperativa de trabajo también es acusada por el resto de la industria de ejercer una competencia desleal. Bajo la romántica figura de una empresa recuperada por sus trabajadores, argumentan los críticos que se esconden una serie de matarifes del conurbano que les proveen hacienda y se ahorran todo tipo de costos laborales e impositivos.
Este video acredita que Yaquet es parte de la cooperativa de trabajo La Foresta. Pero además, desde el 12 de agosto de 2020, ha sido nombrado por Decisión Administrativa 2257 como “director De Fortalecimiento De Los Sistemas Productivos Locales para Pequeños Y Medianos Productores Agroalimentarios”, dependiendo también del Ministerio De Agricultura.
La designación en altos cargos dentro de la cartera de Basterra de estas dos personas vinculados a las cooperativas de trabajo de la carne han encendido muchas luces de alerta en la cadena de ganados y carnes, donde atribuyen a esta avanzada el despido intempestivo de Marcelo Rossi, el ex director de la ONCCA que fue echado por teléfono un viernes casi de medianoche, junto con el ex secretario de Agricultura Julián Echazarreta.
Ese golpe palaciego impulsado por Basterra y su jefa de Gabinete, Diana Guillén, que proviene del Instituto Patria y representa el kirchnerismo más duro dentro de Agricultura, ahora comienza a entenderse en toda su dimensión con el avance en simultáneo de las cooperativas de la carne sobre la estructura de funcionarios del Ministerio. Yaquet ya es funcionario. Perdomo será asesor directo del ministro.
Respetado por toda la cadena desde que en 2007 enfrentó a Guillermo Moreno y Ricardo Echegaray, Rossi es un veterinario con militancia en al UCR que regresó a la ex ONCCA (ahora llamada Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario) en 2016, convocado por el gobierno de Cambiemos. En esta tramo de su gestión, implementó una serie de controles electrónicos sobre las plantas frigoríficas y un sistema de anticipos de faena -en conjunto con la AFIP y ARBA- que permitió multiplicar varias veces la recaudación de impuestos en ese sector. A la par, obligó a los matarifes del conurbano a trabajar con su propia matrícula habilitante, evitando que escondieras sus operaciones detrás de la mascara de algún frigorífico, incluyendo a las cooperativas de trabajo.
Pero el principal blasón de la gestión de Rossi en esta etapa fue, sin duda, bloquear todos los caminos para que el mediático Alberto Samid, pudiera reanudar sus actividades en el negocio de la carne, donde fue procesado varias veces por evasión. El matarife, actualmente bajo prisión domiciliaria, intentó por todos los medios recuperar sus matrículas en el Registro Único de la Cadena Agroalimentaria (RUCA), que dependía de Rossi y ahora -tras su desplazamiento- pasó a manos de Luciano Zarich, un contador que ganó algo de fama en la fallida experiencia de estatizar la aceitera Vicentin. Fue el subinterventor propuesto por el gobierno.

Perdomo, que opera con el frigorífico Máximo Paz (foto), no puede ocultar sus vínculos con Samid. Esta nota publicada por Clarín en 2013 confirma esa relación. En aquel ese momento Samid ocupaba la vicepresidencia del Mercado Central y denunció haber sido amenazado de muerte por otro empresario de la carne allegado a Guillermo Moreno, Jorge “El Negro” Martínez. Las amenazas le llegaron a través del celular de Perdomo.
Rossi, que sobrevivió un año al frente de la ex ONCCA, se había negado sistemáticamente todo este tiempo a los pedidos verbales de Diana Guillen, la jefa de Gabinete de Agricultura, para que flexibilizara las normas a favor de las cooperativas de la carne que ahora ponen un pie en el ministerio. Esta divergencia ya ha sido contada por Bichos de Campo y podría ser el causal de su intempestivo despido del cargo. Ahora, con la designación de Perdomo y Yaquet, parece quedar más claro.
“Marcelo siempre manifestó a sus superiores que nunca se apartaría de las misiones y funciones del organismo, que son la de velar por la transparencia y libre concurrencia de los operadores en el mercado”, describió Luis María Migliaro, colaborador de Rossi en la ex ONCCA y dirigente agropecuario del radicalismo, sobre estos entredichos. Migliaro completó que los pedidos para habilitar a las cooperativas “comenzaron durante el 2020 desde la Jefatura de Gabinete del Ministerio de Agricultura, a los que Marcelo se opuso en forma terminante. Pedían beneficiar a las cooperativas de trabajo creadas sobre frigoríficos cerrados, permitiéndoles comprar animales y vender carne”. Echazarreta, también renunciado, estaba en el medio de esa discusión.
Según pudo reconstruir Bichos de Campo, Guillen reclamaba desde hace meses al ahora ex secretario de Agricultura que la Dirección Nacional comandada por Rossi modificara la Resolución 21/2017, que contiene el listado de actividades que deben inscribirse obligatoriamente en el RUCA para contar con una matrícula que las habilite. Allí, el inciso 4.5 define la figura del matarife abastecedor como “quien faena hacienda de su propiedad para el abastecimiento propio y/o de terceros”, pero también se deja expreso que, para evitar la competencia desleal, “las Cooperativas de Trabajo no podrán solicitar inscripción bajo esta categoría”.
Lo que pretendería Guillen era lograr la autorización como matarife abastecedor de una serie de cooperativas con lazos políticos con el oficialismo. Entre ellas figuraban La Foresta y también la Cooperativa de Trabajo Frigocarne de Máximo Paz. Ambas cooperativas tendrán ahora representantes dentro del propio Ministerio de Agricultura.

“No es que yo esté en contra de las cooperativas, nada que ver. En el sector agrícola hay como 300 cooperativas que funcionan sin problema. En la carne pasa todo lo contrario. Lo que el Estado no debe permitir es que las cooperativas de trabajo sean usadas como máscara por otro tipo de operadores”, explicaba Rossi, que todavía en funciones impulsó un trabajo conjunto con el INAES para poder regularizar la situación de esas empresas sociales.
Un informe reservado que circula por estas horas en el mundo de la carne y fue distribuido a varios periodistas explica por qué el resto de la industria frigorífica se opone a estas cooperativas de trabajo. “La explotación fraudulenta de plantas faenadoras de bovinos en la Provincia bajo titularidad de Pseudo Cooperativas de Trabajadores es un negocio tan burdo como sencillo. Se trata del uso indebido y fraudulento de un esquema de Asociativismo Social (válido y exitoso en otras actividades agroindustriales), el cual en la industria frigorífica solo funciona como pantalla para ocultar el fraude”.
“El esquema consiste en una ‘asociación’ entre empresarios inescrupulosos, quienes llegan a un ‘acuerdo’ con las cúpulas de ciertas Cooperativas de Trabajadores para operar plantas de faena bajo titularidad (solo formal) de la ‘Cooperativa’ y distribuirse los beneficios económicos de hacer aparecer a los trabajadores como ‘dueños’, para de esa manera ocultar la verdadera relación de dependencia de los obreros, con todo lo que ello implica”, indica el informe.

Según esta mirada, la situación es aceptada por los trabajadores por la necesidad de mantener las fuentes de trabajo, pero “los obreros -disfrazados de dueños- son utilizados como escudos humanos para proteger al puñado de vivos que los conducen” y que terminan vulnerando todos sus derechos laborales, a veces pagando salarios incluso con bolsas de carne, sin reconocer ni vacaciones, ni cobertura social, ni aguinaldo ni ART ni nada.
El documento de los frigoríficos indica que el ahorro de costos laborales en una planta promedio del conurbano serían de cerca de 100 millones de pesos anuales. “Este burdo ardid –tolerado desde hace años, a pesar de las numerosas y fundadas denuncias realizadas- implica una fenomenal competencia desleal que impone condiciones que resultan insostenibles para las empresas de conformación societaria regular, quienes han venido reduciendo sus volúmenes de faena y su sustentabilidad como fuentes de trabajo genuinas”, se lamentan.
Reabre un frigorífico en General Las Heras: 80 puestos de trabajo y la sombra lejana del Turco Samid
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]]>La entrada Que el árbol no tape La Foresta: Hay furia entre los frigoríficos por la reapertura de una planta “cooperativa” en La Matanza se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Una reciente nota de BAE Negocios abordó la parte supuestamente positiva de la noticia. “Reabre el matadero y frigorífico-cooperativa La Foresta, que estuvo clausurado desde abril del año pasado. Fundado en 1957, en Virrey del Pino (partido de La Matanza), le trasladó su nombre al barrio. En 1999 la empresa quebró y el juez y el síndico se lo alquilaron a otras firmas, hasta que en 2005 se convirtió en una empresa recuperada. Ahora dará trabajo a 120 personas”.
¿Cómo no estar felices de que 120 personas recuperen el trabajo?
Pero hay gente que no está feliz y tiene sus argumentos. Son empresarios frigoríficos que tallan fuerte en el conurbano y que no creen en el sueño de la empresa recuperada ni es cliché de los sufridos obreros que lograron volver al trabajo tras organizarse como una cooperativa. Por el contrario, denuncian que detrás de esta “empresa de la economía social” se esconde una de las nuevas y más frecuentes formas de evadir en el negocio de la carne. Y que la famosa cooperativa es simplemente una pantalla de algunos matarifes para no pagar aportes patronales y otros impuestos.
¿Será? Que el árbol no nos tape La Foresta.
Se escuchan tambores de guerra en el conurbano. Frente a la reapertura de esta planta de faena, la Cámara Argentina de la Industria Frigorífica (CADIF) reclamó a las autoridades que no se duerman en los laureles de la buena noticia y estén muy atentos para evitar que “el uso de las cooperativas a modo de pantallas armadas para cometer el delito de fraude laboral”, que es lo que sospechan sucede en esta caso.
Ver Cerraron el frigorífico de Samid y a varias cooperativas de faena
En plata, que es lo importante en estos casos, “a las empresas regulares un trabajador promedio le cuesta no menos de 75.000 pesos por mes, mientras que con formato cooperativista falso ese mismo trabajador -al operador marginal – le cuesta menos de 25.000 pesos mensuales”. Eso explicaría varias cosas, en especial la furia de muchos frigoríficos que . ven detrás de esta reapertura de La Foresta el rebrote de la competencia desleal.
No es una batalla novedosa. Es el resurgir de una guerra entre frigoríficos y cooperativas de trabajo que ya tuvo varios capítulos, especialmente a partir de 2016, cuando el gobierno de Mauricio Macri estableció nuevas reglas de juego para formalizar a los operadores del negocio de la carne, mediante un sistema de anticipos impositivos (IVA e Ingresos brutos) antes de la faena. Luego esos pagos anticipados incorporaron los aportes patronales: quien no pagaba antes los aportes de su personal no recibía permisos de faena. Las cooperativas de trabajo, que no tienen empleados sino socios, sacaban mucha ventaja.
En los primeros años del gobierno de Cambiemos, gracias sobre todo al trabajo mancomunado de la Dirección de Control Comercial Agropecuario (la ex ONCCA) del Ministerio de Agricultura, la propia AFIP y el INAES (Instituto de Economía Social, que regula al cooperativismo), el porcentaje de faena en manos de este tipo de cooperativas de trabajo se redujo notablemente, de cerca de un 15% del total a menos del 5%. Hubo casos difíciles de resolver, como el de la eterna SUBPGA de Berazategui. Pero también otros casos en que algunos matarifes del conurbano, incluso alineados en la propia CADIF, tuvieron que cerrar sus cooperativas de trabajo y se vieron obligados a regularizar a sus trabajadores.
Pero ahora, con el retorno del peronismo al poder (y no solo a nivel nacional sino sobre todo en la Provincia), muchos empresarios de la carne temen un renacimiento de muchas cooperativas. “Los peronistas siempre se piden favores entre ellos…”, resumió una fuente, que teme que este tipo de práctica política termine relajando los controles de los organismos del Estado sobre este tipo de cooperativas.
En rigor, la nota de BAE sobre La Foresta dice que su reapertura se logró a fin de febrero “con asesoría de Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa)”, que hasta no hace mucho le había objetado múltiples falencias para realizar una faena sanitariamente potable.
Ver ¿Por qué molestan las cooperativas en el negocio de la carne?
En La Foresta, la última faena en manos privadas fue realizada el 25 de enero de 2005 y en marzo de ese año siempre trabajó como cooperativa. Tal era el estado de abandono de la planta que Marcelo Yaquet, responsable del área de gestión y comercialización de La Foresta, señaló a ese diario: “Hemos resistido seis meses sin luz, hasta una inundación, pero armamos un plan de pagos con Edenor y pudimos abrir. En abril del año pasado, la última factura de luz fue de 750.000 pesos”, describió.
¿Y cómo arranca a trabajar una cooperativa de trabajo que no tiene plata ni siquiera para pagar la luz? ¿De dónde saca dinero para comprar las 7.000 vacas iniciales para la faena semanal que mantenga ocupados a sus 120 socios?
Un empresario nos explica: “Ante las millonarias ventajas en costos laborales que el uso de la figura cooperativista falsa permite, rápidamente ‘apareció’ el inversor que financió esta reapertura. Ese inversor manejará el negocio desde atrás de la fachada asociativista y se llevará los millonarios beneficios que este fraude genera”.
La fuente, que claramente habla desde el lado de los furiosos, también describió que los 120 trabajadores que prefieren esto a quedarse sin nada finalmente “trabajarán bajo condiciones muy distintas a las de cualquier trabajador en blanco de la industria frigorífica. No cobrarán salarios de Convenio discutidos en paritarias, ni aguinaldo, ni vacaciones pagas, ni horas extras, ni feriados pagos, ni tendrán cobertura de accidentes, ni obra social y no devengarán cargas sociales de ningún tipo. Cobrarán a destajo puro, no tendrán representación sindical y serán monotributistas, en el mejor de los casos”.
Sería esa una mala noticia, sin duda.
Y sería una noticia repetida, porque ya en julio de 2017 la AFIP había denunciado a La Foresta por evasión previsional. Según informó entonces el organismo, el frigorífico “bajo la figura de cooperativa empleaba a sus trabajadores haciéndolos pasar como socios de la misma, evitando así el tributo de las cargas sociales correspondientes”. En aquel momento tenía 58 empleados, de los cuales 27 fueron relevados como empleados ya que desconocían pertenecer a la cooperativa, y de los restantes 31 trabajadores -que sí figuraban bajo la modalidad de socios- solo 7 habían sido inscriptos como monotributistas.
La entrada Que el árbol no tape La Foresta: Hay furia entre los frigoríficos por la reapertura de una planta “cooperativa” en La Matanza se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada En medio de una guerra comercial por la faena, 22 frigoríficos amenazan suspender 40% de su personal se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>CADIF, que es presidida por Ricardo Bruzzese (el ex carnicero kirchnerista que montó el operativo “Carne para todos” y luego pudo adquirir los tres frigoríficos del Grupo Penta), viene llamando la atención sobre algunas cosas que en el negocio de la carne -y según su mirada- no andarían tan derechas como afirma el Gobierno. Hace un par de semanas, la cámara incluso abandonó la promocionada Mesa de las Carnes, enojada porque la presión de los mayores controles impositivos y laborales recaía sobre ese sector y no sobre otros eslabones de la cadena, en especial el comercio minorista.

Ahora, en una carta dirigida el secretario de Trabajo, Jorge Triaca, este grupo de plantas de faena amenazó con suspender hasta el 40% de su personal a partir del 17 de septiembre . Y se quejó por la falta de respuesta oficial a su planteo para acogerse al PPC, presentado a principios de agosto pasado.
“Esas presentaciones explican que la emergencia económica está provocada por la competencia desleal de las cooperativas de trabajadores falsas que operan plantas faenadoras y por el accionar de un conjunto de frigoríficos de funcionamiento harto irregular, perfectamente identificados”, indican los socios de CADIF. Luego se quejaron ante Triaca porque “lamentablemente el Estado continúa sin resolver la competencia desleal que ha provocado la crisis denunciada, lo cual implica su agravamiento cotidiano”.
De los datos estadísticos sobre la faena bovina que lleva a cabo la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario (ex ONCCA) -que son de acceso público- se desprende que las denominadas cooperativas de trabajo concentran en este momento el 5,7% de la faena total de la provincia de Buenos Aires, lo que representa cerca de la mitad del 11,7% que se registraba hace un año. Es decir que su gravitación se ha reducido mucho a partir del plan de regularización que pusieron en marcha tanto Agroindustria como la AFIP. A nivel nacional, el peso de las cooperativas es todavía menor, pues llega solo a 4,2% de la faena total.
¿Entonces por qué reclaman tan fuerte los socios de CADIF e incluso amenazan con suspender a cientos de trabajadores?
Fuentes que conocen de cerca el negocio explicaron que Bruzzese y varios de sus pares están “furiosos” especialmente con la reapertura hace algunos meses de la cooperativa Máximo Paz, que maneja una planta que en las últimas semanas ha captado a media docena de importantes matarifes del conurbano que antes llevaban su hacienda a alguna de las plantas asociadas a CADIF. “Hay una guerra comercial”, dijeron.
Anunciaron la reapertura del frigorífico de Máximo Paz – CañuelasYa!
CADIF, sin embargo, retruca que existe una clara “competencia desleal” por parte de las cooperativas de trabajo, que consideran a sus empleados como socios y no pagan cargas sociales ni contratan una ART como una empresa tradicional.
Como sea, lo cierto es que esta cámara informó que “ha notificado a la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne que las empresas –obligadas por las circunstancias- aplicarán suspensiones hasta el 40% de su personal, a partir del 17 de septiembre próximo y hasta tanto se remuevan las causales de la crisis denunciada”.
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