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La entrada Disfrazándolos como una ayuda a los pequeños ganaderos, el gobierno lanzó créditos subsidiados para poder repoblar los corrales de 2.100 feedlots se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los que no son tan claros son los argumentos del propio gobierno O más bien son mentirosos, ya que se disfrazó este anuncio de una nueva línea de crédito como una medida a favor de los pequeños y medianos ganaderos, que son unos 170 mil en todo el país, cuando en realidad los potenciales beneficiarios son 2.100 feedlot inscriptos en el Senasa, y que a veces engordan hacienda propia pero muchas veces lo hacen para frigoríficos, matarifes y supermercados.
“Con el objetivo de contribuir a incrementar la producción ganadera y generar mayor estabilidad de los precios de la carne en el mercado local, el Banco de la Nación Argentina (BNA) lanzó una línea de crédito de 10 mil millones de pesos para financiar a Pequeños y Medianos productores ganaderos de todo el país, que podrán destinar los recursos para la adquisición de maíz para el engorde de ganado bovino en corral”, indicó una gacetilla de la entidad bancaria.
Desde hace un mes atrás, el ministro de Producción, Matías Kulfas, y su par de Agricultura, Luis Basterra, machacan con la posibilidad de desplegar un plan ganadero que permita incrementar la producción de carne, estancada desde hace décadas en torno a 3 millones de toneladas. Pero no parece ser esta medida parte de ese ambicioso programa que todavía está en veremos. Más bien, apunta a la coyuntura, pues se limitaría a financiar la compra de maíz para engordar los vacunos encerrados en los corrales habilitados.
El maíz, como el resto de los granos, está pasando un ciclo de precios elevados, lo que complica las cuentas a los engordadores. Ahora podrán acceder a un crédito a bajas tasas para comprarlo. Los intereses serán subsidiados por el Ministerio de Agricultura. Es decir, por los contribuyentes.
“Los créditos para capital de trabajo, al 25%, que incluye un 5% de tasa bonificada por el Ministerio de Agricultura, tendrán un tope de hasta 10 millones de pesos por usuario, que se podrán calcular multiplicando 9.000 pesos por cabeza de ganado, de acuerdo al Reporte de Stock emitido por el ente regulador (SENASA)”, estableció la gacetilla oficial.

A partir de allí, las cuentas son claras: se podrá financiar el alimento de hasta 1.100 animales por feedlot. Aunque hay empresas que manejas hasta 100 mil animales, como el feedlot Río Juramento que pertenece al Grupo Brito en Salta, claramente un establecimiento que maneje más de un millar de bovinos en engorde lejos está de poder ser llamado “pequeño o mediano”.
Y sin embargo, el presidente del Banco Nación insistía: “Nuestra responsabilidad y compromiso por ser el banco público más grande del país es ayudar todos los sectores económicos, pero especialmente a las pequeñas, medianas empresas del sector agrario, que tienen dificultades para acceder a créditos accesibles, con tasas y plazos razonables”, dijo Eduardo Hecker en la gacetilla de prensa. También se mostró convencido que la asistencia financiera para el engorde de ganado bovino “va a contribuir con la estabilidad en el precio de la carne”.
Basterra, siempre según el frío correo de prensa enviado a las redacciones, consideró que “es estratégico para el país que podamos poner las herramientas financieras al servicio de incrementar nuestra producción. De manera que nos permitan asegurar el abastecimiento interno y el crecimiento de nuestras exportaciones”. Las exportaciones, por cierto, demasiado no podrán crecer porque el gobierno mantiene desde el 17 de mayo pasado un cepo, con cupos por frigorífico, que ha provocado que los envíos de carne al extranjero se desplomaran 45% en junio respecto de mayo.
El panorama, aunque por ahora las distancias son enormes, se parece mucho al que se produjo luego del cierre de las exportaciones de carne decidido por Néstor Kirchner en 2006, y que perduró con bemoles hasta 2015. Los más afectados por aquellas restricciones al comercio resultaron ser los productores más pequeños, en general criadores, que no encontraban mercado para sus vacas y se veían obligados a liquidarlas.
En cambio, los sectores más concentrados del negocio, entre ellos frigoríficos y feedlots, recibían “compensaciones” para la compra de alimentos, que les permitían abaratar sus costos y vender -supuestamente- más barata la carne. Estas ayudas se mantuvieron entre 2008 y 2011, aunque por cifras mucho más elevadas a las que ahora pone en juego el Banco Nación.
Misterio: Siguen sin aparecer las estadísticas oficiales sobre el stock bovino argentino
Y sin embargo, a pesar de los evidentes paralelismos, el secretario de Agricultura, Jorge Solmi, que proviene de las filas de la Federación Agraria, explicó: “Instrumentos como estos se inscriben en el objetivo que nos propusimos desde el Estado Nacional de acompañar a la pequeña y mediana producción con políticas activas para que puedan mejorar su productividad, y trabajar de cara al futuro en una senda de crecimiento”.
Otra vez los pequeños y medianos productores. Pero la gacetilla es clara. Dice que “podrán acceder a la línea todos aquellos productores que se encuentren inscriptos en el Registro Especial Bovinos Engorde a Corral con Confinamiento RES. 329/17 emitido por el SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria)”.
Allí hay, según trascendidos, solo 2.100 empresas. Muchos ganaderos utilizan maíz para terminar sus animales en corrales, pero no están inscriptos allí porque las condiciones que impuso el organismo sanitario en 2017 para inscribir un feedlot (en materia de instalaciones, bioseguridad, higiene y manejo sanitario) son demasiado rigurosas para quienes manejan pocas cabezas.
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]]>La entrada Juan Eiras cree que los feedlots seguirán a medio llenar por la fuerte suba de sus costos: “Cualquier otra industria hubiese bajado la llave de la luz” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En un extenso reportaje con la agencia Télam, el presidente de la entidad no ve en el corto plazo una baja “importante” de los terneros ni así tampoco en el valor de los granos.

-¿Cómo fue el año 2020 para el sector?
-Hasta marzo parecía un año de mucha abundancia, tanto de granos como de hacienda para engordar. Había muy buenas expectativas, pero la pandemia generó dos situaciones: en el aspecto interno generó un trastorno, sobre todo en la industria frigorífica por contagios, pero lo que cambió fue el escenario mundial, que complicó al exportador de carne por las restricciones y las bajas en las compras. Pero también empezaron a aumentar los precios de los granos por una gran demanda. Esto hizo con los cereales y oleaginosas tuviera un incremento en dólares e hizo que a la inflación argentina se le sume una inflación en dólares, A partir de aquí, nuestro costo de producción, compuesto en un 60% por el animal a engordar y 40% su alimento, duplicó su valor a lo largo del año.
En el otro extremo, el animal flaco o a engordar tuvo un aumento muy importante (de 120 pesos por kilo en diciembre de 2019 a 168 pesos en el mismo mes de 2020), porque se convirtió, por la macroeconomía y el escenario de pandemia, en un reservorio de valor, que hizo que mucha gente retuviera o comprara ganado, porque no quería tener pesos en su poder. Esto le dio una firmeza inusual al mercado de invernada. Se combinó su suba con la de los granos, sin que el mercado interno pueda responder a esa expectativa.
Recién tuvo la reacción (suba de precios al consumidor) a fines de noviembre, lo que alcanzó a compensar el último trimestre, pero tuvimos dos trimestres con pérdidas muy importantes, y terminamos 2020 con un nivel de actividad muy deprimido, solo con un 50% de actividad y a marzo no hemos podido recuperar ni un punto.

-En ese contexto que describe y la suba que todavía continúa en dichos precios, ¿El sector lo puede seguir afrontando?
-El feedlotero es al que más le cuesta y es el que menos puede trasladar, porque no acompaña el consumo interno, sino los precios serían más altos. El problema es que tiene que duplicar su capital de trabajo en un año por la situación que afrontamos y venimos de meses y meses de resultados negativos. Cualquier industria hubiese bajado la llave de la luz. Hace seis meses que nos mantenemos en ese piso de 50% de capacidad instalada ocupada. Si uno hiciera la números, tendríamos que estar en menos.
-¿Ve que esta ocupación del 50% se pueda extender en el año?
-Vemos el primer semestre jugado a estos niveles de oferta y no vemos para nada un reacomodamiento a la baja en el precio. Sí entendemos que la cadena comercial puede buscar situaciones donde puede ubicarla (la carne) en valores más racionales, como muchas cadenas de carnicerías y supermercados lo hacen, pero desde la producción no veo en el animal una baja. Después, depende de la economía en su conjunto.
Hay factores para reactivar el consumo que van mas a allá de la producción. La carne es un elemento que cuando el bolsillo del argentino tiene un poco de comodidad, esté en el estrato que esté, se ve una reacción en el consumo.
-¿Cuáles serían las soluciones a estos problemas?
-El tema de la alimentación no tiene solución a mediano plazo. No se ve ninguna alternativa. En el caso del valor del ternero, entendemos que con el correr de la zafra (que comienza en estos días), que es cuando se vende la mayor cantidad de hacienda que el criador tiene, va a depender mucho de la necesidad de venta (del productor). La oferta va a ser suficiente, porque hay 14 millones de terneros para comercializar. Ahí no está el problema, sino que está en si la va a comprar un engordador o alguien para reserva de valor.
Uno no vislumbra que ni en el gordo (animal terminado), en el flaco (animal para corral) o en los granos una baja importante. Va a ser un año de tensión entre las partes.

-¿Ve que hay margen para que siga subiendo el precio de la invernada o de la carne?
-El precio de la invernada lo vemos estabilizado y tendría que tender a la baja leve. El precio del animal gordo lo va a determinar la oferta y la demanda. En los próximos tres meses sabemos que esa oferta va a ser baja, y que la demanda también está baja.
Un aumento de 10 pesos por kilo a nosotros como productores finales del novillito, nos acomoda un montón la cuenta. Esos 10 pesos se tendrían que trasladar a términos de mostrador a 30 pesos, pero Argentina no funciona así. Los 10 pesos se pueden convertir en 80 en un mostrador.
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]]>La entrada Para los feedloteros, el precio de la hacienda debería seguir subiendo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Fue un año para olvidar, con un primer trimestre en el que la seca nos llevó puestos por la falta de maíz y recursos forrajeros. Luego por lo que le pasó a la economía en su conjunto, con una mega devaluación y tasas de interés incompatibles con cualquier actividad productiva”, evaluó Juan Eiras, presidente de la Cámara Argentina del Feedlot.

En diálogo con Bichos de Campo, el empresario agregó que ahora “los precios pegaron un primer salto, pero liquidamos dos zafras completas, hicimos pedazos mucha hacienda con valores de quebranto total. Fue un año de grandes pérdidas”.
En el cierre del 2018 la suba que tuvo el ganado para faena hizo que los engordadores comenzaran a ver la luz al final del túnel, que renovaran las esperanzas. De todos modos, la cautela es la palabra a la que recurren para graficar cómo piensan operar en 2019.
Escuchá ahora la entrevista completa con Juan Carlos Eiras:
Eiras explicó que la mejora en los valores no tiene vinculación con una mejora genuina de la demanda sino más bien con la falta de oferta. Según este razonamiento, debido a las pérdidas económicas que sufrió la actividad, no se tuvo el dinero necesario para la reposición en los corrales, que registran los niveles de ocupación más bajos de los últimos tres años, según la medición que hace la Cámara que los agrupa.
Por eso, el feedlotero consideró que los precios actuales todavía deberían subir más para incentivar al encierre: “Si el dólar flota hasta los 40 pesos, con una cosecha de maíz que ojalá el clima permita consagrarla, no debería haber una categoría de gordo a menos de 65 pesos más IVA. Es un precio intermedio que significaría una suba de sólo 50% respecto de los valores promedio que había a mediados de 2017″, describió.
Y completó: “Entendemos que si no hay recuperación de los valores de acá a marzo para encarar la zafra, la historia va a ser complicada”.
Además del precio del novillito gordo y del valor del maíz, la otra variable que define al negocio del feedlot es el precio del ternero. Pero las posibilidades de compra de los engordadores quedará supeditada a la evolución de las tasas de interés.
En ese sentido, Eiras indicó: “El problema va a estar en el crédito para (la compra de) el ternero y el maíz. ¿Qué feedlotero va a estar en condiciones de comprar una zafra de terneros y maíz cuando toda la vida se trabajó en forma escalonada con pagos programados? ¿Cómo vamos a juntar las partes del que tiene el maíz, el ternero y el engordador?”
“Es una utopía pensar que el feedlotero tiene el capital disponible para comprar un ciclo y medio de comida y hacienda. El problema no es sólo el acceso al crédito, el problema es que esas tasas cortan y acortan el crédito entre particulares, que somos los que llevamos la economía adelante. Habrá que ver cómo nos acomodamos”, razonó.
El empresario finalmente explicó que para sortear esa situación se comenzó a analizarse la posibilidad de hacer capitalizaciones, que no son habituales en los engordes a corral. “Tuve varias consultas: uno pone el ternero, otro la alimentación y otro el feedlot. Esto habla de la sequedad, de la falta de liquidez que hay en el negocio”.
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]]>La entrada Jaque al Gordo: Dicen que los feedlot llevan diez meses perdiendo plata se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El sector de productores de ganado a corral consideró que el consumo interno marcó un límite “que se evidenció en una gran caída por la elevada inflación general. La industria exportadora no tracciona y el acceso al financiamiento con tasas del 75% es imposible”.
“Estos factores ya crearon una situación donde los feedlots ven cómo mes a mes se les deteriora el resultado del negocio, lo que conlleva un quebranto en cada animal terminado”, destacaron los engordadores.
Para la cámara, “los problemas estructurales de índole impositiva como alícuotas diferenciales de IVA, regímenes de percepción y retención que acumulan saldos a favor agravando en ambos casos el resultado de la actividad en un contexto de elevada inflación, están poniendo en jaque a la actividad que lleva 10 meses de quebranto de los últimos 12”.
A los problemas, la CAF suma “la reincorporación de los aranceles a la exportación y, en el caso puntual de la provincia de Buenos Aires, el programa de reducción hasta la eliminación a cero del impuesto a los ingresos brutos”, destacaron.
El informe señala que la actividad registró para el mes de octubre una caída de la ocupación de los corrales de 4 puntos porcentuales, con un Índice de reposición del 0,76 puntos. Esto, a juicio de los feedloteros, “marca la restricción del productor al momento de reponer hacienda en sus corrales”.
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]]>La entrada “Raciones de autor”: Las vacas ya disfrutan de platos con firma se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La ganadería argentina está lanzada hacia un proceso de intensificación en el que una materia clave resulta ser la alimentación de los bovinos, que cada vez es más sofisticada y utiliza un mayor número de ingredientes. Los feedlots o corrales de engorde han pasado a ser una pieza clave del proceso productivo, y allí -cual restaurante- comienzan a tallar cada vez con más fuerza los expertos en nutrición. No son cocineros pero más o menos, porque preparan las raciones justas para cubrir los requerimientos de los animales.
En este contexto de acelerada especialización en el campo de la nutrición animal, en la Argentina ya existen media docena de “chef” que incluso han decidido elaborar sus propias raciones o platos, y que le ponen su firma al producto comercial. Uno de estos pocos casos es el de la dupla formada por Juan Elizalde y Sebastián Riffel, que se asociaron con la firma Provimi, adquirida hace un tiempo por Cargill y con planta en Venado Tuerto, y proponen a sus clientes “soluciones integrales” para alimentar a su ganado.
De esa experiencia, y de la evolución del feed lot en la Argentina, hablamos con Riffel. Mirá acá la entrevista completa:
Riffel explicó que junto a Elizalde diseñaron una línea de suplementos vitamínico-minerales para el engorde bovino “que cubre todos los requerimientos de macro y microminerales, vitamina D y monensina”.
Luego enfatizó: “Es lo que recomiendo y tiene mi firma por estar convencido de lo que hay que usar”.
Según Riffel, los feedlots llegaron a la Argentina para quedarse, aunque todavía hay que trabajar mucho en la eficiencia del sistema. No solo en la confección de las raciones sino también en el manejo. “Uno en el corral es menos permisivo a la hora de tener errores porque a diferencia del manejo pastoril el período de tiempo para lograr resultados es más rápido y hay que sacarle provecho”, explicó el experto.
“Hay una evolución hacia el profesionalismo, pero el 50% de los feedlots todavía son desprolijos. Y trabajar bien o mal es el cambio entre ganar o perder plata. Un feedlot bajo los mismos parámetros de costos y precios de insumos puede perder hasta 1.000 pesos por cabeza, o ganarlos si es que hace las cosas bien”, destacó Riffel.
Para tener el mejor restaurante, desde esta lógica, hay que estar pendiente de todos los detalles y no solamente ofrecer los mejores platillos. “Además del alimento (que es una parte del éxito del manejo a corral), hay que hacer una buena lectura de comederos, que no les sobre ni falte alimento. Trabajar con 2 o 4 frecuencias de alimentación y que nunca haya comida en exceso. Y siempre reducir los desperdicios, tanto en el patio de comida como en la distribución. Todo eso hace a la eficiencia del uso de los alimentos, más allá de la fórmula diseñada”, explicó el especialista.
Bichos de Campo preguntó si el crecimiento del feedlot implica el final de la ganadería de base pastoril tradicional en la Argentina. Riffel contestó que los corrales deben funcionar como un complemento al modelo pastoril.
“Debe ser un eslabón más en el ciclo de producción del novillo. No hay que hablar del feedlot que cría y termina a un ternero bolita, sino hacer recrías a pasto -que pueden ser cortas (6 a 8 meses) o largas (un año en alfalfas por ejemplo)-, donde el novillo entra a terminarse en los corrales durante 70 a 80 días. Sino hacemos esto y ese novillo siguiera a pasto, tardaría 6 a 8 meses en terminarse”, explicó el experto en nutrición.
El especialista que pone su firma a las raciones sí ve en el feedlot una herramienta ineludible para llegar al novillo pesado que se desea producir para exportar. Pero a la vez advirtió que “hay que aprovechar la producción de pasto en distintos ambientes que tiene la Argentina”.
En cuanto a la imagen negativa que una parte de la sociedad tiene sobre el sistema de producción intensivo en los feedlot, Riffel reconoció que el maltrato animal y el hacinamiento existen en algunos establecimientos que trabajan mal. Pero aclaró que si los animales ganan peso a tasas superiores a 1 kilo por día, no hay forma de que la estén pasando mal.
“Hay una gran tarea por hacer en bienestar animal pero hay muchos que trabajan bien y son los que obtienen resultados positivos”, afirmó. Y destacó que la carne de feedlot argentina es “la más natural” del mundo, ya que en el país no se utilizan anabólicos u hormonas de crecimiento, como sí sucede en otros países ganaderos.
La entrada “Raciones de autor”: Las vacas ya disfrutan de platos con firma se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Mientras el gobierno festeja, hay alerta por un posible recorte de la Cuota 481 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El Ministerio de Agroindustria festejó esta semana la creciente participación argentina en la llamada Cuota 481, que permite la exportación a la Unión Europea, sin pagar aranceles, de carne producida bajo el sistema de engorde a corral.
Lo que el gobierno celebró es que la Argentina más que duplicó su participación en ese cupo de exportación, por el que debe competir con otros países ganaderos como Uruguay, Nueva Zelandia o Estados Unidos. “La participación de nuestro país alcanzó el 8,06% del cupo total, con 3.686,23 toneladas certificadas y 280 certificados emitidos”, informó Agroindustria. En el segundo semestre de 2017 se vendió carne de feed lot por us$ 35.242.474, con un valor promedio de us$ 9.560 por tonelada.
Sin dudas, el dato da cuenta de la mejor performance exportadora de la Argentina, pero no todas son buenas noticias.
Los Estados Unidos están reclamando a la Unión Europea cierto trato preferencial en cuanto a su participación en la Cuota 481. En resumidas cuentas, piden que se les reserve 25 mil toneladas sobre el total de 45 mil. De ese modo, los demás países participantes (Australia, Nueva Zelanda, Uruguay y Argentina) se repartirían solo 20 mil restantes.
Ese cupo, en rigor, fue creado para compensar a los Estados Unidos por la prohibición en Europa respecto del consumo de carne producida con hormonas de crecimiento.
El pedido de la Administración Trump encendió una alerta en el sector feedlotero local, ya que genera cierta incertidumbre respecto de la evolución del negocio.
José Luis Triviño, presidente de la Cámara de Feedlot, reconoció que “Estados Unidos pretende por lo menos quedarse con la mitad del cupo”, Agregó que si bien la cuota no se caería, habría menos para repartir entre los demás países.
El planteo de los Estados Unidos está en estudio pero se cree que prosperará. Por eso el feedlotero Juan Eiras dijo “si bien se trata de negociaciones que no se definen, en poco tiempo la modificación podría afectar al negocio. Lo que el sector necesita es tener más certidumbres. Por eso pedimos a la industria que se instrumente alguna herramienta, como un precontrato o acuerdo de que los novillos se van a faenar. Eso alentaría las inversiones”, aseguró.
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