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La entrada No solo soja y maíz: la sequía también se llevó 20% del maní se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba informó que “con un avance de cosecha del 87%, se estima una reducción del 42% en el rendimiento (del maní) en caja, ubicándose el mismo en un valor promedio de 23,2 qq/ha (quintales por hectárea) para la zona manisera, la cual comprende a las provincias de Córdoba (90%), San Luis (6%), La Pampa (3%) y Buenos Aires (1%)”.

¿Qué implica esta reducción tan dramática de los rendimientos “en caja”? Que la producción total de ese grano, considerando las cuatro provincias mencionadas, sería de 842.600 toneladas de maní en caja y 536.400 toneladas de maní en grano. Se establecen las dos producciones porque la primera (en caja) hace referencia a los frutos junto a sus envolturas naturales. la segunda producción, menor en volumen, es la del grano ya descascarado.
El balance presentado por la Bolsa cordobesa da cuenta del daño que provocó le falta de lluvias oportunas entre diciembre y abril pasado. Cuando restan cosechar unas 47.000 hectáreas, el 13% del área sembrada, se indicó que “el rendimiento ponderado promedio en caja es de 22,9 qq/ha, un 42% inferior al ciclo anterior”.
“La falta de agua a lo largo del ciclo del cultivo generó bajo peso en los granos como así también ausencia de formación de cajas o cajas sin formación de granos. Los rendimientos más bajos se reportaron en los departamentos de Río Primero (10 qq/ha), Santa María (12 qq/ha) y Gral. San Martín (18 qq/ha), entre 14 y 24 qq/ha por debajo del promedio histórico (2007/17) para esos departamentos”.
E Córdoba, que ocupa el 91% del área manisera total, en mayo además se complicó la cosecha ya que el mes cerró con precipitaciones superiores al promedio histórico (hasta 100 mm más en algunas zonas), mientras que junio dio condiciones favorables para la cosecha de maní. En esta provincia, la producción de maní en caja se ubica en las 752.200 toneladas, un 36% por debajo del año anterior, mientras que la producción en grano llegaría a 485.800 toneladas.
Esa menor producción debería abastecer ahora a la industria manisera. El sector, según la Cpamara Argentina del Maní, está compuesto por 25 empresas entre las cuales hay PyMEs y cooperativas de capitales nacionales y empresas de capitales extranjeros. Dos empresas están ubicadas en la Provincia de Salta y las 23 empresas restantes en Córdoba. Según cálculos de 2014, el Cluster Manisero involucra cerca de 12.000 puestos de trabajo, directos e indirectos.
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]]>La entrada Por culpa del clima, la cosecha volvió a “cachichién” millones de toneladas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Volvimos, después de cinco campañas, sin quererlo al “cachichién”. Primero fue la sequía la que jugó mal en el momento clave de desarrollo de los cultivos, y más tarde el temporal y los excesos de lluvias terminaron por impactar duramente. La soja fue por lejos el cultivo más afectado.

El trabajo de los economistas del IERAL Juan Manuel Garzón y Nicolás Torre, recorre las últimas estimaciones de organismos públicos y privados. Allí se da cuenta que la producción de soja se ubicará en un rango de 35 a 37 millones de toneladas, con una caída de 18 millones (con datos del Ministerio de Agroindustria) y de 21 millones de toneladas (con números de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires), respecto del ciclo 2016/2017. En un caso retrocede 33% y en el otro 37%.
En el caso del maíz, la producción podría estar en 31 a 33 millones de toneladas según las Bolsas de Cereales (Buenos Aires, Rosario) o en 40 a 42 millones según el Minagro. “En cualquiera de los casos se dispondrá de entre 6 y 8 millones de toneladas menos de este cereal, con un ajuste de entre 15% y 18%”, dijeron los analistas.
Si se suman el resto de los otros granos producidos en el país, “la producción se ubicaría en torno a las 97 millones de toneladas, casi 30 millones menos que el año pasado, y muy lejos de lo que sería una producción tendencial de acuerdo a área sembrada y productividades medias”, indicó el trabajo.
En ese sentido, se calcula que si el clima no hubiera sido lo esquivo que fue, la cosecha debería haber se ubicado entre 127 y 130 millones de toneladas.
“La caída de este año es claramente infrecuente por su magnitud y sólo compara con la del ciclo 2008/2009, donde se perdieron 35 millones de toneladas”, dicen Garzón y Torre. En aquel momento, como fruto de una fuerte sequía, la cosecha se redujo a 61.538.000 toneladas, cuando se venían produciendo normalmente unos 95 millones.
De acuerdo con el trabajo de la Fundación Mediterránea, las exportaciones sentirán el impacto de este mal año agrícola. “Los efectos se sentirán con mayor crudeza en el segundo semestre. Por caso, según estimaciones propias en base a precios FOB actuales y futuros, las exportaciones del complejo sojero (grano, aceite, harina y biodiesel) podrían ubicarse en US$ 15.000 millones este año, retrocediendo un 10% (medidas en valor) respecto de 2017”.
La situación podría haber sido bastante peor, pero hubo dos efectos que amortiguaron la caída de producción: la suba de los precios internacionales y la existencia de un stock elevado de soja de la anterior campaña.
Cordobeses de cabo a rabo, los economistas del IERAL reparan que “otro complejo que luce amenazado en sus envíos al exterior es el manisero. El ajuste en la producción del maní será importante (Agroindustria lo estima en un 25%) y a diferencia del caso anterior, no hay por ahora ‘buffers’ para atenuar el impacto de la caída; las exportaciones de este complejo podrían aproximarse a US$ 680 millones, con un retroceso del 23% respecto de 2017”.
En la cadena del maíz, según este informe los envíos se mantendrían en niveles casi similares a los de 2017 (medidos en valor), a pesar de la caída de producción. En este caso las ventas externas podrían ubicarse en US$ 3.800 millones. Los volúmenes exportados podrían bajar 10% pero los mayores precios de venta estarían casi compensando todo ese ajuste.
Si a los embarques de granos se le suman los de carnes y lácteos, principales productos que envía Argentina al mundo, con 50% de las colocaciones totales del país, “se estima que las exportaciones se estarían aproximando a US$ 26.800 millones en el 2018, con un ajuste de US$ 1.550 millones (5,4%) respecto al año 2017”.
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]]>La entrada El Hot Sale del agro: Se esperan fuertes descuentos por la baja calidad de la soja se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En medio de una devaluación importante, muchos de los argentinos que disfrutan de sus pequeñas timbas cotidianas quizás aprovechen alguna oferta descolocada en el marco del “Hot Sale”. Los productos y viajes por el mundo fueron ofrecidos a precios locos en pesos, que además ahora se cubren con una menor cantidad de dólares que antes.
El “Hot Sale” también llegará hasta el sector agrícola, pero de modo completamente diferente. Los “fuertes descuentos” que se esperan perjudicarán claramente al productor en vez de beneficiarlo. ¿Cuándo? ¿Cómo? Cuando el tipo finalmente, después de dos semanas de intensas lluvias, pueda ingresar con la cosechadora a su lote de soja, levante lo poco que le había dejado la sequía y envíe esa mercadería a alguno de las fábricas aceiteras, que son las que absorben la mayor parte de la cosecha local del poroto (este año, casi toda), para transformarla en harina y aceite.
Esto está sucediendo ahora mismo, está comenzando a suceder. Ha sido tanta la humedad que recibieron los cultivos en las últimas semanas (en algunas zonas cayeron hasta 500 milímetros en menos de quince días), que lo que levantan la cosechadora es en muchos casos casi como un masacote. Es decir, un bodoque húmedo compuesto por granos podridos, brotados, verdes y acaso alguno que haya quedado seco y sano.
Hay muchos testimonios como éste dando vueltas en las redes sociales, que grafican bien la situación:
Para que se entienda lo que pasa con la soja. Primero se perdió 30 por ciento por la falta de lluvias. Después llovió todo de golpe. Y ahora en la cosecha pasa esto: pic.twitter.com/lpogICXjRx
— Matías Longoni (@matiaslongoni) May 13, 2018
Extraoficialmente se estima que el exceso de humedad afectó con mayor severidad cerca de 3 millones de hectáreas sembradas con soja. En esos casos, a la falta de desarrollo adecuado de los cultivos durante el verano (cuando se forman los granos) provocado por la falta de lluvias, se sumarán ahora graves daños en la calidad de la producción por el exceso de agua y el retraso en la cosecha. ¿Cuánto daño? Imposible saberlo con precisión por ahora. Pero los analistas consultados coinciden en que será “mucho daño”.
Para empezar, se sabe que están apareciendo con mucha frecuencia lotes con hasta 50% de grano dañado.
Un primer indicio de lo mal que viene la mano lo dio la Bolsa de Comercio de Rosario. “Un informe de calidad sobre 119.000 toneladas de soja analizadas por la Cámara Arbitral de Rosario reportó que el 42,5% superó el límite de tolerancia de granos verdes del 10%. En promedio, la incidencia de granos verdes es la mayor desde la campaña 2010/11”, señaló.
Es decir, que casi la mitad de la cosecha de soja no cumple con el 10% de tolerancia de presencia de granos verdes, y entonces ya es pasible de algún descuento en el precio pagado al productor por el comprador.
Soja cosechada en Rufino, Factor 19, es decir te pagan el 19% del valor de mercado, Lilita hablame de vender esto a gran escala, quien te compra y te recibe esto? Hay 3 Mill de has en estas condiciones. 37 años laburandoen el campo nunca ví esto. pic.twitter.com/tVAmhcH007
— Guille Goñi Torello (@goni_guille) May 13, 2018
De todos modos, el reglamento que establece las normas de calidad para la comercialización de soja penaliza muchos otros factores, como la presencia de granos negros, granos partidos o dañados, materias extrañas, tierra, etcétera. Incluso se prevé un arbitraje adicional para los camiones de soja que lleguen a puerto en condición “revolcado en tierra”, “olores comercialmente objetables” y “granos amohosados”. Todo, todo se castiga en el precio.
Por ejemplo, a partir de detectar un 5% de porotos “dañados” en una carga, se aplica 1% de descuento por casa 1% de daño.
Los descuentos se van acumulando de tal manera que en algunos casos al productor le convendría directamente no cosechar. Pero es una verdadera trampa, porque la calidad de su mercadería no la conoce hasta los primeros análisis que se realizan en el acopio.
“Si bien hay que esperar unos días para que entre más volumen, está llegando soja con grano dañado del 10 al 84%. Es una catástrofe”, señaló el titular de la Federación de Acopiadores, Fernando Rivara, en declaraciones al diario La Nación. El directivo también dijo que ante la reanudación de la cosecha se está recibiendo grano con una humedad de entre 18 a 21%, cuando lo aceptado es un 13,5%.
Cosechando nuevamente soja.
Mucha perdida por calidad. pic.twitter.com/I01kYFh9R0— Nicolas Fernandez Ll (@NFLLcampo) May 14, 2018
Necesitadas de mercadería para moler este año (hay que recordar que la cosecha local se desinfló por culpa de la sequía de 56 millones de toneladas a solo 37 millones, y entonces creció significativamente la capacidad ociosa de la industria), la mayor parte de las fábricas ha reaccionado bien en primera instancia, ya que ampliaron los límites de tolerancia antes del “rechazo” directo de los camiones que están llegando al puerto. Por ejemplo, en grano verde, muchas aceiteras ya aceptan hasta un 25%.
Javier Buján, presidente de la Cámara Arbitral de Cereales de Buenos Aires, dice que ya están en alerta porque si bien muchas empresas aceptan tomar la carga, no siempre los análisis que se realizan son justos para con el productor. Y podrían cometerse muchos abusos.
“Hemos visto casos donde el resultado a la descarga daba un porcentaje y el resultado en Cámara era sensiblemente inferior”, advirtió. En esa entidad, que debería tener la última palabra en casos de conflictos entre las partes, están preparando un plan de contingencia para hacer análisis rápidos sobre el “dañado” de los granos.
Por su parte, los acopiadores avisaron que pedirán una reunión con Ciara-Cec, que agrupa a los industriales, para pactar condiciones excepcionales ante esta nueva emergencia. Y no son pocos los que piensan que debería tomar la batuta ante esta situación el Ministerio de Agroindustria.
MIRÁ CÓMO LA LLUVIA ARRUINÓ ESTA SOJA
Las últimas lluvias afectaron gravemente los cultivos de soja y complicaron aún más la campaña que venía golpeada por la sequía. Desde la #SRA nos solidarizamos con los productores y sus familias que ven afectadas sus tareas productivas. pic.twitter.com/0gb2OhHlW3— Sociedad Rural (@SociedadRural) May 13, 2018
Cierto es que la menor calidad de la cosecha de soja también perjudica a la industria procesadora, que debe partir de esa materia prima para obtener pellets o aceite de soja de calidad comercial. Pero la peor parte claramente le corresponde al productor.
El propio Buján realizó una cuenta sencilla para explicar la situación. Si los descuentos promedios por calidad van del 5 al 10%, en realidad los productores estaría entregando las 37 millones de toneladas que pudieron cosechar luego de la sequía, pero estarán cobrando solo entre 35,15 millones y 33.3 millones de toneladas. Bastante menos.
Lo que se dice un “Hot Sale” completísimo, un combo perfecto como para terminar de liquidar lo poco que quedaba en stock.
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]]>La entrada Efecto sequía: Ya se perdieron granos por al menos 2.800 millones de dólares se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“De acuerdo a las últimas estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (fines de febrero), la sequía se había llevado ya 10 millones de toneladas de soja (-19%) y 5 millones de toneladas de maíz (-12%) en relación a una situación de condiciones climáticas y rindes normales”, indicó el informe de Garzón.
El economista basó sus cálculos en una estimación de 44 millones de toneladas de soja y 37 millones de toneladas de maíz. En ese caso, “el balance entre lo que se gana y pierde por el “efecto sequía” da negativo en 1.589 millones de dólares, una cifra equivalente a 0,3 puntos porcentuales del PBI 2017″, indicó.
Pero dejó abierta la puerta a una pérdida mayor e hizo bien, porque este mismo jueves la Bolsa de Cereales redujo todavía más sus estimaciones, a 42 millones de toneladas de soja y solo 34 millones de maíz.
Garzón ya tenía la respuesta lista antes de conocer esos nuevos pronósticos. “El rojo sube a 2.871 millones de dólares (0,5 puntos del PBI), si los volúmenes se terminan ubicando un escalón más abajo (42 millones soja y 35 millones maíz, a precios constantes)”, había escrito.
El investigador de la cordobesa Fundación Mediterránea explicó que “si bien los precios internacionales han ajustado al alza en respuesta a los problemas locales, en particular la harina de soja, no lo han hecho con la suficiente intensidad como para compensar el impacto macro que genera la reducción de los volúmenes”.
También buceó sobre las consecuencias de estas pérdidas para la macroeconomía. En ese sentido, evaluó que “el hecho que las tenencias de soja de campañas anteriores sean elevadas y que éstas muy probablemente se reduzcan en el transcurso del año, podría amortiguar el impacto negativo de la sequía, en particular sobre la generación de divisas”. En criollo, quedó soja del año anterior (se estima que cerca de 10 millones de toneladas) y entonces podría mantenerse el ritmo de los embarques.
Pero Grazón advirtió que “por el lado del nivel de actividad la situación luce más compleja, ya que los ingresos que se resignarían en la actual campaña serían bastante superiores a los que estaría generando la revalorización de las existencias (entre 560 millones y 830 millones de dólares)”.
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]]>La entrada Análisis: La porfía del trigo durará por lo menos hasta marzo se publicó primero en Bichos de Campo.
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Por José María Panero (corredor de cereales).-
Luego de llegar a un pico de 3.000 pesos, el precio del trigo sobre Bahía Blanca retrocede un 10% para poner un “pain in the ass” a los productores, que ya se aprestan a ponerse en la cola de las protestas por los aumentos inmobiliarios, la falta de quita de las cargas fiscales para la producción y los aumentos energéticos, el verdadero “paquete” de problemas que desmorona las rentabilidades productivas.
Resulta preocupante que los traders no hayan podido a principios de noviembre negociar en Abitrigo (como habitualmente se hace) los negocios que garanticen la colocación de nuestro trigo y que son los que evitan que se acumulen los saldos de la cosecha 2016/17 con las nuevas ventas de la 2017/18.
Parece que los industriales brasileños, a sabiendas que deben comprar más de 5 millones de toneladas, como es tradición, no quieren depender de un sólo comprador. Primero intentaron que el gobierno brasileño anuncie un arancel 0 para compras de trigo extra-Mercosur, en un escarceo aparentemente neutralizado por el Ministerio de Agroindustria, que es el que permitiría sostener una caída mayor del precio del trigo, en momentos en que el petróleo pone en jaque los fletes navieros.
Los brasileños -siempre hábiles negociadores- con sus movimientos han logrado neutralizar cualquier intento alcista, enfriando a los entusiastas productores, a la espera de que los exportadores trasladen esta baja.
Sabemos que el partido hay que jugarlo, pero los transportistas dieron el puntapié inicial subiendo las tarifas. Luego, con la suba del crudo WTI impulsó los valores del flete marítimo. Son todos costos que se descuentan en forma directa del precio al productor.
Sumado a la acumulación de físico, la porfía puede llegar hasta marzo, si es que Brasil compra trigo extra-Mercosur.
En síntesis, toda la industria molinera argentina que se subió a los futuros deberá ponerse curitas. Las opciones pueden ser basura orgánica. Los productores quemarán cebada e iniciarán un nuevo año con la zanahoria a la vista.
Algunos sabios ya vendieron toda la cosecha 2016/17, entendiendo que estamos en años con grandes producciones mundiales y los precios tienden a la baja. Las coberturas son un seguro que se paga para perderlo sin complejos y el gerente financiero tiene un escritorio al frente, mientras el gerente comercial toma mate en la cocina.
Como nunca, corazón para producir y pases cortos.
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]]>La entrada Mariano Otamendi: “No estamos haciendo bien los deberes cuando vendemos el trigo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Pasamos de no poder exportar en la época kirchnerista, a tener que colocar trigos de muy baja proteína. Teníamos dos tipos de trigo, los de baja proteína y los de proteína 10,5%. Lo que deberíamos estar haciendo ahora es estudiar a nuestros compradores, sabiendo qué es lo que piden, en lugar de estar despachando trigo mezcla en los puertos, colocando esos trigos en el Mar Negro y sudeste asiático a precios de cereal forrajero y con flete carísimo. Todo eso castiga el bolsillo del productor”, lamentó Mariano Otamendi, directivo de la Asociación Argentina Pro Trigo (Aaprotrigo) en Bichos de Campo.
Escuchá la nota completa:
Según Otamendi, a diferencia de lo que sucede aquí, “hace 20 años que el trigo dejó de ser un commodity en el mundo”. En ese sentido relató que en Canadá existen más de 15 clases de trigo y se ha reconocido la incorporación de variedades nuevas que rinden más, y que son vendidos por separado. “Mezclar trigo forrajero con trigo pan y medir eso por proteína, al molino no le dice nada”, explicó el productor.
Lo que la Argentina debería hacer, según Aaprotrigo, es “mirar los valores FOB, a los que se exporta el trigo. Y recién luego descontar fletes y gastos portuarios”.
“Así operan nuestros competidores. Por ejemplo, si miramos los valores FOB del Golfo de México, una tonelada de trigo ordinario, del duro, con proteína 11%, cotiza en 235 dólares, y en 240 dólares para posiciones más largas, cuando el trigo blando opera en 190 dólares la tonelada”, ejemplificó Otamendi.
Y concluyó: “Mientras nosotros vendemos excelentes trigos, pero mezclados, entonces los terminamos colocando en 190 dólares la tonelada, como si fuese un trigo malo. A eso me refiero con que no hacemos los deberes como debe ser”.
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]]>La entrada ¿Cómo viene la campaña 2017/18? Se normaliza el clima, pero la cosecha sería menor se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Se largó la campaña 2017/18, la segunda con las reglas de juego fijadas por el gobierno de Cambiemos para el negocio agrícola. En la Bolsa de Cereales de Buenos Aires había lleno total del recinto de operaciones para escuchar los pronósticos de los expertos. Lo que escucharon fue más o menos lo que sigue: se viene una normalización del clima, pero esto no impactará necesariamente en una mayor producción. Por el contrario, ya se descarta un nuevo récord de cosecha.
Eduardo Sierra, climatólogo oficial de la Bolsa, revisó los pronósticos globales luego de un “súper Niño” que afectó el clima desde diciembre de 2015 y es el responsable de las intensas lluvias que inundaron la región de la Cuenca del Salado. Según el experto, “lo que viene quiere ser una Niña, aunque no sabemos todavía si lo va a conseguir”. Es decir, menos lluvias y temperaturas algo más frías.
De todos modos, Sierra advirtió que hay que atravesar todavía una primavera bastante lluviosa y que recién en el verano comenzarán a normalizarse los valores. Esta normalización no implica que la producción será mayor sino todo lo contrario. “Las cosechas grandes son las que se dan en años donde se inunda la Cuenca del Salado”, lanzó el especialista. En consecuencia, si comienzan a retroceder las aguas a partir del verano, los indicadores productivos serían más moderados en otras regiones.
Por el lado de los números, Agustín Tejeda, economista de la Bolsa, presentó los márgenes esperados. El trigo se muestra estable para el año que viene, mientras que el maíz y el girasol ganarían algunos puntos de rentabilidad. La que pierde en estos análisis será la soja, cuyos márgenes brutos se reducirían de entre 7 y 10% respecto de la campaña 2016/17. La baja de lso precios es la gran explicación.
Analizados el clima y los márgenes, llegó el turno de las estimaciones, que estuvieron a cargo de Esteban Copatti. Nada se salió de sintonía: se espera una retracción de la cosecha especialmente porque se perderá por lo menos 1 millón de hectáreas agrícolas en las zonas afectadas por las inundaciones. En total, la Bolsa prevé una superficie implantada de solo 32,8 millones de hectáreas.
Vamos pro cultivo. En el caso del trigo, la cosecha por ahora se perfila mejor, pues creció la superficie sembrada. Pero ya se perdieron unas cuantas hectáreas por la inundación y entonces la Bolsa se vio obligada a corregir a la baja sus cálculos de abril pasado: de 17,5 millones de toneladas bajó a 17 millones. Con el aporte de la cebada, que sigue retrociendo en superficie y producción, los cereales de invierno volverían a aportar 20 millones de toneladas al volumen final de la cosecha 2017/18.
Copatti habló luego del cultivo que aporta el mayor volumen de la producción: la soja. “Atravesamos un clima de extrema incertidumbre porque gran parte de las provincias productoras entran en la ventana de siembra en pleno contexto de inundación”, avisó.
Pero había que jugarse, y la Bolsa Calcula que el país producirá solo 54 millones de toneladas de soja, desde las más de 57 millones de toneladas del periodo anterior. La merma será del 6%.
Las razones de la caída: expansión de otros cultivos, en especial maíz y girasol, y pérdidas en las zonas anegadas. En dos años, la superficie sojera se retrajo cerca del 10%. De todos modos, la cosecha se mantiene en torno al promedio de las últimas cinco campañas.
El maíz compensaría apenas un poco de la merma en soja. El área de seimbra esperada por la Bolsa crecería de 5,1 a 5,4 millones de hectáreas, mientras que el volumen previsto de cosecha sería de 41 millones de toneladas, con una suba de 2 millones respecto de la campaña 2016/17. Los rendimientos, según esta especulación, serán algo más chicos debido a que esta campaña se abusará de las variedades de maíces tardíos.
Para el girasol, la Bolsa de Cereales prevé una expansión del área sembrada, sobre todo en el norte del país. y un crecimiento de la producción de 3,3 a 3,6 millones de toneladas.
El sorgo registrará un leve incremento (de 30 mil hectáreas) en la siembra, pero la producción caería de 3,2 a 3,1 millones de toneladas porque el cultivo ocupará ambientes de mala aptitud agrícola.
En definitiva, la próxima cosecha se ubicaría en torno a las 120 millones de toneladas, algo por debajo del récord productivo del ciclo que acaba de concluir. Ni tan grave, ni tan bueno.
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]]>La entrada Elogios de la Bolsa de Cereales al nuevo rumbo, pero pide más cambios se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Raúl Cavallo, presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, dio este miércoles inicio e la Jornada Lanzamiento de la Campaña Gruesa 17/18. En su discurso destacó los cambios en las políticas implementadas por el gobierno de Mauricio Macri y la consecuente y positiva reacción del sector productivo.
Luego señaló que es necesario trabajar en la recuperación de la infraestructura. “La falta de infraaestructura se pago con mayores costos” y añadió que también se requiere de mas cambios fiscales: “el sistema en general opera sobre una carga tributaria pesado con impuestos muy distorsivos, pero tenemos expectativas de que eso cambie con la reforma fiscal que impulsa el Gobierno”.
A su turno, el representante del ministerio de Agroindustria Jesús Silveyra dijo que la inundación volcaría al productor a la siembra de un área mayor de maíz en perjuicio de la soja porque el exceso de agua llevaría a la mayor implantación del maíz tardía que le ganaría en rentabilidad a la soja de segunda.
El funcionario además destacó la reanudación de los envíos de biodiesel a la Unión Europea. En tal sentido mencionó que: “ya hay negociadas 200 mil toneladas y esperamos mejorar el acceso a otros mercados” en estricta mención al conflicto respecto de los envíos a con Perú y con los Estados Unidos.
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]]>La entrada ¿Cuánto se pierde si no se puede sembrar 1 millón de hectáreas? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La inundación pone en riesgo la nueva campaña gruesa con todo lo que eso implica para la economía argentina, teniendo en cuenta el impacto de la recaudación por retenciones a la soja, los ingresos fiscales por los demás impuestos y todo el movimiento económico que genera la cosecha en las comunidades de las provincias pampeanas afectadas por este fenómeno.
Según el cálculo del área Estimaciones Agrícolas del ministerio de Agroindustria, al pasado 20 de agosto se registraban “1.719.254 hectáreas inundadas y 3.927.778 hectáreas anegadas en zonas de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, La Pampa y Entre Ríos”. Asimismo, el informe señala que del área total afectada, “cerca de un 20% corresponde a zona de coberturas agrícolas y un 80% a zona de coberturas ganaderas”.
Son datos que alarman y que en definitiva significan no sólo menos renta agrícola sino menos movimiento económico y menos trabajo en esas regiones. El oeste bonaerense es una de las zonas más castigadas, ya que viene soportando inundaciones consecutivas en los últimos tres años.
En esa zona, más específicamente en General Villegas, tiene su campo Juan Balbín, ex presidente de Aacrea. Balbín armó un modelo en el que evalúa el impacto que tendría el agua en la producción, pero más específicamente sobre las actividades vinculadas y sobre la economía de las comunidades cercanas.
El cálculo mide las pérdidas que se producirían por no poder sembrar una superficie de 1 millón de hectáreas, en las cuales -en condiciones normales- la rotación trigo/soja, soja de primera o maíz deberían permitir una rinde promedio estimado en 7 toneladas por hectárea.
Con respecto al impacto fiscal, Balbín consideró que en ese millón de hectáreas se deberían producir 2,64 millones de toneladas (suponiendo un esquema en el cual un tercio fuera soja de primera y el resto trigo/soja de segunda). Tomando un un valor FOB de 350 dólares la tonelada, el Estado dejaría de recaudar por retenciones a la soja 237 millones de dólares.
El ex presidente de Aacrea, en tal sentido, destacó que para una de las etapas que se está licitando del Plan Maestro de la Cuenca del Salado (en la zona de Las Flores), el gobierno bonaerense acaba de obtener una aporte del Banco Mundial de 300 millones de dólares, lo que significa que la tasa de repago sería en un año por el aporte de retenciones solamente y sin considerar los demás tributos.
Balbín indicó que más allá de lo que pase con los productores, tanto los medios como los funcionarios deben considerar el impacto económico de las inundaciones en toda la sociedad, ya que se trata de comunidades donde los dos grandes empleadores son el Estado y el sector productivo.
Pérdidas de esa magnitud obligan en muchos casos incluso a la migración a otras zonas en busca de mejores oportunidades.
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]]>La entrada La inundación ya recortó casi 1 millón de toneladas de trigo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El panorama agrícola semanal (PAS) elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires señala que “los excesos hídricos acumulados podrían generar nuevas pérdidas de área por 70.000 hectáreas, las cuales se suman a las 80.000 que se perdieron con el cultivo de trigo por las inundaciones registradas previo al fin de semana”.
Y añade que hay que sumar otras 150.000 hectáreas que quedaron sin sembrar en el arranque de la campaña también por cuestiones climáticas. Así, unas 300.000 hectáreas quedarían fuera de carrera, lo que implica el 5,5% respecto de la estimación inicial que fue de 5,5 millones de hectáreas.
En volúmen, tomando un rendimiento promedio nacional que en la campaña pasada 2016/17 se ubicó en 33 quintales por hectárea, la pérdida de trigo el próximo verano llegaría a 990 mil toneladas, o casi 1 millón. En dinero, a los valores FOB oficiales, ese montón de trigo equivale a unos 200 millones de dólares menos.
El informe de la Red GEA de la Bolsa de Comercio de Rosario también destaca el impacto del agua sobre los lotes con trigo: “Muchos lotes de trigo quedaron bajo agua. Por la anoxia (falta o disminución de oxígeno), el lavado de nutrientes y la alta presión de las enfermedades, un 50% de los cuadros de trigo bonaerenses pasaron a tener una condición regular. Las condiciones de alta humedad en la que crecen los trigos aumentó la severidad de las enfermedades”.
Gonzalo Hermida, uno de los ingenieros que elabora el PAS, dijo que por las lluvias ya se perdieron además 40.000 hectáreas con cebada y que “hay que ver como evoluciona el clima para analizar mayores mermas en lotes bajos”.
Hermida consideró que lo que está bajo agua podía tener daños mayores pero que son difíciles de cuantificar debido a que en muchos casos no se puede entrar a los campos. En ese sentido, estableció que tanto el resultado de la fina como la implantación de la gruesa dependerán mucho de lo que pase con el clima en las próximas semanas.
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