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La entrada De la mano de la cosecha récord, creció casi un 30% la demanda de agroquímicos y fertilizantes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En efecto, la producción local de agroquímicos y fertilizantes subió 12,7% en los primeros seis meses de 2019, tras haber caído 14,1% durante 2018. Las importaciones del sector, por otro lado, tuvieron un crecimiento del 36,1% en valores al totalizar 866 millones de dólares, según un informe que difundió la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES).
El promedio da el mencionado 29%. El aumento se debió, principalmente, al auge del área sembrada de trigo y maíz y a una mejora en el uso de fertilizantes, se indicó.
Seguramente la mayor demanda interna provocó que cayeran las exportaciones de agroquímicos y fertilizantes, tanto en valores como en cantidades: entre enero y junio del corriente año, alcanzaron los 99,2 millones de dólares, un 39,1% por debajo de los 162,9 millones del mismo lapso de 2018. Las exportaciones en cantidades, alcanzaron las 32.000 toneladas, un 76,5% por debajo de las 136.000 toneladas de un año atrás.
La merma se debió a los herbicidas a base de glifosato, que cayeron 57,6% y totalizaron ventas por 25,9 millones, frente a los 61 millones de igual período de 2018.
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]]>La entrada Si soplamos todos llegamos a 150: Aumentaron la estimación de cosecha récord a 147 millones de toneladas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así las cosas, el agro está aportando un dato clave para la economía en momentos en que Mauricio Macri se juega sus chances de reelección. La gran cantidad de granos cosechados, en rigor, ya son determinantes en varios aspectos para la macroeconomía. Especialmente porque inyectan las divisas necesarias para que el Banco Central pueda amntener a raya -e incluso retrasado- el valor del dólar.
Este informe de Agroindustria coincide con el cambio del año agrícola, aunque todavía quedan por cosechar mucho maíz, el cultivo que aportará los mayores volúmenes este año, incluso por encima de la soja. La Bolsa de Cereales, en su informe semanal, precisó que la cosecha de la forrajera recién su ubica en el 61% de las 6 millones de hectáreas sembradas.
Diferentes es la situación con la soja, donde la cosecha está “prácticamente finalizada” y solo restan levantar lotes puntuales en Chaco y Santa Fe.En este contexto, Agroindustria recortó su estimación sobre la producción del poroto hasta 55,3 millones de toneladas. Esto es, restó 300.000 toneladas a su previsión previa.
Ver Es oficial: La cosecha será récord y llegaría a 145 millones de toneladas
Con las nuevas mediciones, la producción de soja se ubicará 1,7 millones de toneladas por debajo de la cosecha de maíz, cuyos guarismos se mantuvieron en 57 millones de toneladas, con un avance de las labores -según Agroindustria- sobre 76% del área cultivada. A diferencia de la Bolsa de Cereales, la cartera mide la totalidad de la producción del cereal, tanto para su uso comercial, como para el forrajero.
“Tanto el maíz como el trigo tendrán producciones récord, de 57 millones de toneladas y de 19,5 millones, respectivamente. Esto refleja la paridad entre gramíneas y soja, fundamental para la sostenibilidad del sistema productivo y el cuidado de nuestros suelos”, indicó el secretario Luis Miguel Etchevehere en un comunicado oficial.
Por último, la estimación de producción de sorgo se mantuvo en 1,6 millones de toneladas; la de maní en 1,3 millones; la de algodón sufrió un recorte de 500.000 toneladas respecto a junio y se ubicó en 800 mil toneladas.
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]]>Flanqueado por sus principales colaboradores, Etchevehere precisó que este histórico volumen de producción será posible por la conjunción de una normalización de la cosecha de soja, con casi 56 millones de toneladas; y una excelente producción de maíz, con 55 millones de toneladas. Entre ambos cultivos gruesos suman casi tanto como la producción total del año pasado: 111 millones de toneladas. Es aquí donde se nota fuerte la recuperación luego del año de sequía.

A eso se suman las 19 millones de toneladas logradas este verano con la cosecha de trigo y puchos que van sumando el resto (especialmente la cebada, el sorgo y el girasol) hasta completar las 145 millones pronosticadas por la red de 40 estaciones que posee la Secretaría de Agroindustria en las diferentes zonas agrícolas, y que aportan sus informes que luego son verificados con imágenes satelitales.
En la reunión de prensa, funcionarios de Agroindustria estimaron que a los valores actuales esa cosecha representará ingresos para el país por más de 28 mil millones de dólares, y evaluaron que las ventas de los productores (que habilitan a su vez la liquidación de divisas de las exportadoras) se producirá en los tiempos normales. El ingreso de divisas podría haber sido mayor si no fuera por la caída de los precios internacionales, con picos de pérdida para la soja de hasta 60 dólares por tonelada.
Al dar a conocer la buena noticia, el secretario de Gobierno de Agroindustria dijo que esta cosecha récord “es mérito de los productores que siempre se sobreponen a los malos momentos” y que “vieron que tenían que lograr una revancha con respeto a la mala pasada que les hizo el clima” el año anterior.
De todos modos elogió también la gestión oficial. “Si hay algo central que hizo este gobierno con respecto al gobierno anterior es la eliminación de los ROE (permisos de exportación)”, ensalzó Etchevehere, quien así destacó la mayor presencia de los cereales en el mix agrícola nacional. No dijo nada, en conferencia ofrecida en Agroindustria, del regreso de las retenciones a partir de septiembre pasado y que encontraron a muchos productores en medio de la siembra.
Según el funcionario, solamente con eliminar los permisos de exportación “sucedió que los mismos productores iban a rotar cultivos para poder terminar con las malezas resistentes y tener suelos saludables”.
Los números oficiales, que sorprendieron en cuanto al maíz con las previstas 55 millones de toneladas, incluyen tanto el grano que ingresa al circuito comercial como el que se utiliza dentro de los propios establecimientos rurales. “Nosotros no entendemos esta división entre el maíz comercial y el que no lo es”, dijo Etchevehere.
Esa unificación en los criterios oficiales para medir el maíz se produjo años atrás, en 2013, cuando la ex presidenta Cristina Fernández de Kichner necesitaba anunciar una cosecha récord y los funcionarios de Agroindustria forzaron la fórmula que seguían hasta ese momento, y que sigue siendo el modo de cálculo de las Bolsas de Cereales. De todos modos, en los cálculos privados también se habla de un cosechón de maíz “comercial” cercano a 49 millones de toneladas.
“Esto del maíz fue un bombazo. Vamos a volver a ser el segundo exportador mundial”, se ufanó Etchevehere, que luego enumeró una serie de medidas adoptadas por su gestión para aliviar el trabajo de los productores.
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]]>La entrada Las cerealeras ya compraron el 70% del saldo exportable de trigo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero además los precios son buenos a nivel global, por la crisis productiva en diferentes países. Afuera hay una merma de cantidad y de calidad, y eso impulsa los valores en el mercado local en plena cosecha, cuando usualmente los precios tienden a bajar.
Este miércoles, en el Matba (mercado de futuros) el trigo Dársena cotizó en 211 dólares, mientras que en Rosario se pagaban 205 dólares. Hay que tener en cuenta que ese valor tiene descontadas las retenciones (cerca del 11%) y que aun así se están pagando 40 dólares más que un año atrás.
En este escenario, en la plaza local está tallando muy fuerte la exportación, que adelantó sus compras ofreciendo buenos valores también para ventas forward (a futuro). Esa estrategia le permitió hacerse hasta el momento de 9 millones de toneladas de trigo, cerca del 40% del total de la cosecha total. A la fecha las traders compraron 30% más trigo que en la campaña pasado cuando habían adquirido 7 millones de toneladas.
Ver El trigo pinta muy lindo pese a las heladas y las retenciones
El volumen comprado por los exportadores significa el 70% de un saldo exportable estimado en 13 millones de toneladas. Recordemos que la Argentina necesita, para atender su propio consumo doméstico, unas 6 millones de toneladas del cereal.
También es fuerte el ritmo exportador: hay mucho barco que sale cargado con trigo. Entre diciembre y enero ya se despacharon 4 millones de toneladas de la nueva campaña, según dijo David Hughes, el presidente de Argentrigo en base a los datos oficiales de embarques de granos.
Hughes aclaró que no todo el cereal que compran las empresas cerealeras se termina exportando. “Como tienen espaldas financieras pueden retener y revender luego a la molinería”, indicó. En todo caso, hay que comenzar a mirar lo que hace la molinería, que debe asegurarse la provisión de trigo de aquí a la nueva cosecha, en noviembre de 2019.
Los molinos harineros (que durante año cazaron en el zoológico gracias a la intervención kirchnerista en los mercados) llevan compradas alrededor de 500 mil toneladas y se encontrarán con una oferta más ajustada debido a la importante competencia de la exportación. Además, como le ocurre al resto de la economía argentina, la financiación es muy cara por lo que tampoco contarán con esa herramienta para operar.
Diego de la Puente, de la consultora Nóvitas, la cuestión financiera complica a los molinos, ya que no tienen dónde recurrir por capital de trabajo en este escenario de altísimas tasas de interés. Por eso, el experto recomendó a ese eslabón industrial tomar posiciones a futuro, como reaseguro de precios.
Es que para adelante, en el actual contexto, se espera un mercado que siga sostenido, debido a final de la cosecha a nivel local y por el faltante global. Los valores del mercado a término así lo indican. El trigo mayo cotizó este miércoles a 223 dólares y el trigo julio en 225 dólares.
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]]>La entrada La cosecha se recupera a 126 millones de toneladas, el nivel previo a la sequía se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Luego de un 2017-18 con importantes mermas debido al clima, el escenario actual es más que positivo”, festejó Esteban Copati, jefe del Departamento de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales.
“Hemos registrado importantes incrementos en trigo y cebada, que además traccionará la siembra de soja de segunda, que será récord. También habrá incrementos en maíz y girasol”, pronosticó Copati.
¿Cómo impactaron las retenciones en la siembra gruesa?, preguntó Bichos de Campo.
Para la siembra temprana de maíz no hubo cambios, debido a que las medidas llegaron muy cerca de la implantación y los productores venían trabajando los barbechos y tenían los insumos. Sí esperamos cambios para la siembra tardía, en donde vemos un viraje hacia la soja. De la que se espera que se siembren 17,9 millones de hectáreas, representando 53 millones de toneladas. El maíz quedará en 5,8 millones de hectáreas (3 mil hectáreas más que el año pasado) y 43 millones de hectáreas esperadas. De concretarse estas estimaciones, será un año récord- detalló Copati.
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]]>La entrada A todo trigo: La cosecha 2018/19 viene fenómeno, pero antes hay que llegar se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Es viernes a la tarde y está terminando el congreso “A Todo Trigo”. Hasta aquí venía todo bastante aburrido, a decir verdad. Hasta ahora. Pero llegó Eber Ludueña.
¿Por qué venía aburrido? Porque entre los muchos expositores que pasaron por el Sheraton de Mar del Plata, escenario habitual del gran evento organizado por la Federación de Acopiadores, había una aplastante coincidencia respecto de que se viene un cosechón de trigo en la campaña 2018/19. Después de una soja que perdió el brillo, esta es la gran nueva apuesta de los productores argentinos.

Las diferencias son mínimas. Gustavo López, el analista oficial de A Todo Trigo, dijo 20 millones de toneladas; el USDA dijo 19,5 millones; la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indicó 19,1 millones, y los funcionarios nacionales 19 millones. Nadie baja de eso. Sería récord después de dos años récord, con cosechas que superaron las 18 millones de toneladas en 2017 y 2018.
El negocio del trigo reaccionó bien a la eliminación de retenciones y de los ROE, esto ya es historia vieja. Por eso esta reunión se convirtió en algo aburrida. A la buena performance productiva del cereal se suma el hecho de que ya no hay grandes conflictos que crucen a la cadena triguera. Se extraña a Guillermo Moreno para la crónica periodística fácil. Desde su intervención al mercado del trigo en 2007, y hasta 2015, aquí lo puteaban todos y todo el tiempo.
Pero no era lo único, porque las intervenciones del kirchnerismo en el mercado (hay que recordar aquí el extraordinario programa Trigo Plus, lanzado por Cristina) provocaban además que todos los integrantes de la familia triguera se putearan entre ellos: los productores a los molinos, los molinos a los exportadores, los exportadores a las empresas de insumos y así. Era un placer cubrir las viejas A Todo Trigo.
Ahora no, ya casi no quedan conflictos. O mejor dicho, los conflictos que afloran tienen la intensidad y el dramatismo de un capítulo de la Familia Ingalls: al final todos son buenos y continúan juntos. Que hace falta mejorar la sanidad de los trigo. Que hay que segregarlo para venderlo por atributos de calidad. Que la relación insumo/producto es la mejor en mucho tiempo, y entonces ahora hay casi una obligación casi moral de fertilizar. Que por favor se apuren a sancionar la Ley de Semillas, porque tampoco las semilleras nacionales que hacen trigo cobran una retribución justa. Y tantos otros etcéteras.
Los periodistas hacemos malabares para encontrar en ese menú de conflictos un título atractivo. Ya no hay sangre. Ahora, una vez recuperada la normalidad, la actividad pasa por ver cómo se pone en marcha una agenda productiva. Y no hay nada más aburrido para llenar un diario que un país normalizado.
Es todavía peor el escenario triguero. Es tan fraterno el clima de diálogo entre los sectores, y aún inclusive con los funcionarios, que en los pocos conflictos que emergen como titulables, los contrincantes ahora se tiran con balas de fogueo, que no lastiman..

Dio vergüenza ajena, en este contexto, presenciar un panel en el que Raúl Dente, de la Federación de Acopiadores, y Javier Buján, el corredor que preside la Cámara Arbitral porteña, sacaban la cuchilla para denunciar que había compradores de trigo que querían aprovecharse de los productores, ya que les liquidan el cereal en base a análisis de calidad realizados por ellos mismos. Enfrente, el titular de la Federación de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cirafelli, les daba la razón. Y más o menos que también lo hacía también el ahora jubilado (hace dos semanas) poderoso presidente de Ciara-Cec, Alberto Rodríguez.
¿Cuándo se terminó la pelea? ¿Cuándo fue que en A Todo Trigo se desarmó el ring que servía para amenizar la velada?
Fue peor todavía lo que sucedió en el acto inaugural. El siempre franco Fernando Rivara, presidente de los Acopiadores, lanzó una andanada de munición contra el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, por la suba del impuesto a los Sellos en las operaciones con granos (cerca de 40% este año), y porque muchos intendentes destinan a otros fines el dinero que debería destinar a arreglar los caminos rurales.
¿Y qué hizo el ministro Leonardo Sarquís, que estaba presente en el acto, al lado de Rivara? Pues le dio la razón y dijo que había que seguir trabajando para resolver problemas como esos. ¿Se dieron cuenta? ¿Qué noticia podemos escribir nosotros los cronistas del agro si permanentemente se producen este tipo de entendimientos?.
Todos los títulos posibles se nos van al tacho…
Los productores van a perder plata. Mentira, los precios del trigo han subido mucho y recompensarán con creces la inversión de quien se decida a sembrar.
Sobrará trigo y no habrá mercados para colocarlos. Mentira, porque la Argentina ya no tiene como único destino comercial al vecino Brasil, y se han abierto dos docenas de nuevos mercados.
La sequía ha malogrado las chances de sembrar el cereal. Mentira, porque las lluvias de las últimas semanas han permitido que pudiera recomponerse el perfil de humedad adecuado para meterle fichas al cultivo.
Todo mal, no hay conflicto que valga. Todo pinta de maravillas en el arranque de la campaña triguera 2018/19.
El seminario transcurría en ese aburrimiento hasta que llegó el turno de Eber Ludueña, aquel defensor recio al que le decían “Sarro”, porque era “el terror de las canillas”. La querida Susana Merlo deliró con esa humorada.
Eber cerró con sus monadas un panel que demostró que no todo está perdido para el periodismo. Y dejó muy claro que, aunque el trigo pinte de maravillas para la próxima cosecha, la clave ahora está en sobrevivir y llegar hasta ese momento. Porque antes podría explotar todo.
No me refiero a la situación económica ni a la crisis política que vive el Gobierno y padecemos todos los argentinos, que esa sí da para hacer muchos títulos. Sigamos en el trigo que de eso es esta crónica.
El analista Enrique Erize tiró la bomba que necesitábamos para recuperar un poco del estímulo periodístico. Presentó este gráfico y fue lo mismo que lanzar una bomba en el amplio auditorio, porque insinuó que antes de comenzar a cosechar en noviembre próximo -la famosa cosecha récord- podría suceder que no alcance el trigo disponible.
“Estamos al 10 de mayo y el trigo vale 250 dólares. No me quiero imaginar los meses que vienen”, lanzó Erize. Sus datos indican que el balance triguero está 2,40 millones de toneladas abajo, porque las existencias de trigo (5,8 millones de toneladas) no alcanzan para cubrir las necesidades de Brasil (4 millones), las necesidades de los molinos locales (3,30 millones) y las necesidades de semilla (900 mil toneladas).

En definitiva, el consultor cree que faltará trigo para atender los dos flancos (exportación y consumo local) e insinuó que podría repetirse una situación parecida a la de 2013, cuando debido a las intervenciones de Moreno el mercado se quedó sin trigo y el cereal pasó a costar en los meses de invierno unos 450 dólares por tonelada. Ergo, suba del pan. Ergo, protestas de la gente. Ergo, problemas adicionales para el gobierno.
Como válvula de escape, Erize apuntó que los exportadores tienen 1,3 millones de toneladas de trigo, y que bien podrían volver a venderlas a los molinos harineros. De todos modos faltaría cereal y Brasil quedaría desatendido. Próximo conflicto en puerta: ya que lo más probable es que el vecino país pidia al Mercosur permiso para traer trigo de afuera sin pagar aranceles. En cualquier escenario, precios muy sostenidos.
Ahora sí que había una noticia. Los precios del pan, como los de la carne, venden más diarios que el campeonato de Boca.
Presente en ese panel, Jesús Silveyra, el secretario de Mercados Agroindustriales y el encargado de monitorear este tipo de situaciones, mostró unas cifras bastante divergentes a las de Erize, intentando llevar calma al auditorio y aplacar nuestros titulares.
Los números oficiales sobre el mercado de trigo de aquí a noviembre son que había un carry over (remanente de la campaña) de 1,7 millones de toneladas y que la cosecha fue de 18,5 millones, con lo cual la oferta total llegó a 20,20 millones.
En Agroindustria creen que la exportación podrán colocar en el extranjero 12 millones de toneladas, que los molinos necesitarán 5,5 millones, que se reservarán 900 mil toneladas para la siembre (de la próxima cosecha récord) y que quedaría incluso un saldo de 1,60 millones al final de la campaña.
“A la fecha la exportación lleva compradas 10 millones de toneladas; hay declarados embarques por 9,30 millones y la industria molinera ya adquirió 2,7 millones”, dijo Silveyra, para quien además quedan 7 millones de toneladas de trigo en poder de los productores.
Es decir, desde la lectura oficial el trigo alcanzará para empalmar con la cosecha 2018/19. Hasta entonces los molinos locales necesitan comprar otras 2,6 millones de toneladas y Brasil incluso podría llevarse de acá medio millón de toneladas mensuales. Un lujo.
El conflicto está servido: hay una diferencia de más de 1 millón de toneladas entre el análisis del mercado (Erize) y el análisis del Estado (Silveyra). ¿Existe ese trigo? ¿Realmente lo tienen los productores? ¿No sucederá que algunos actores han venido exagerando sus declaraciones juradas? Es lo que se preguntaba todo el auditorio.
Por suerte vino Eber, para recordarnos que en pocas semanas empieza el Mundial. Detrás de un escenario triguero que al principio parecía formidable, tenemos una noticia real y palpable: habrá que pasar el invierno con un trigo escaso y un pan entonado.
Pero de eso ya nos ocuparemos, luego de Rusia 2018.
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