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cosecha gruesa – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Thu, 06 May 2021 19:48:04 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png cosecha gruesa – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Contratistas: Desde Curarú, la familia Ronzitti suma tres generaciones en la línea de fuego de las cosechas http://wi631525.ferozo.com/contratistas-desde-curaru-la-familia-ronzitti-suma-tres-generaciones-en-la-linea-de-fuego-de-las-cosechas/ Thu, 06 May 2021 12:07:29 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=65945 La familia Ronzitti lleva tres generaciones como contratista de cosecha. El abuelo Genaro llegó desde Italia hace casi un siglo. Luego vino Rubén, que todavía recuerda con claridad la primera cosechadora tirada a caballos que tuvo la familia. Y ahora Esteban y José, que coordinan el trabajo de tres equipos modernos capaces de recoger en […]

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La familia Ronzitti lleva tres generaciones como contratista de cosecha. El abuelo Genaro llegó desde Italia hace casi un siglo. Luego vino Rubén, que todavía recuerda con claridad la primera cosechadora tirada a caballos que tuvo la familia. Y ahora Esteban y José, que coordinan el trabajo de tres equipos modernos capaces de recoger en unas horas la misma cantidad de granos que a su abuelo le llevaría toda una temporada.

Los Ronzziti nunca se movieron de su lugar en el mundo, un pequeño campito contiguo a la vieja estación de tren Marucha, cerca de Curarú, una localidad del Partido de Carlos Tejedor, en el oeste de provincia de Buenos Aires. Allí recibieron a Bichos de Campo y abrieron las puertas del galpón donde guardan la maquinaria que todos los años sale a “prestar servicios” para terceros. Los contratistas son el engranaje clave en el proceso de producción agrícola que genera la mayor parte de los ingresos de la Argentina, ya que el 80% de los campos son cosechados bajo esta modalidad.

Los contratistas aportan la mano de obra y las herramientas necesarias no solo para la cosecha sino para la siembra y la pulverización, entre otras tareas. Sin embargo, son los menos reconocidos por las políticas públicas destinadas al sector.

“Una persona o empresa que intente iniciarse en este rubro es algo complejo. Hay casos puntuales donde adquirieron máquinas de menor porte y luego pudieron renovar equipos, pero en general los contratistas venimos de abuelos y padres contratistas”, dice Esteban Ronzitti quien junto a su hermano José llevan ahora las riendas de la empresa familiar que empezó con su abuelo Genaro y que supo continuar su padre Rubén.

Los contratistas son los responsables de muchas tareas agrícolas. Levantan granos que tienen precios dolarizados y trillan con maquinas cuyos precios también cotizan en esa divisa. La suposición entonces es que también cobran por su tarea en tarifas dolarizadas, pero no es así. “Recién en la campaña pasada, cuando se dispararon los índices de inflación, la Federación de Contratistas de Maquinaria Agrícola (Facma) empezó a publicar listas de precios en dólares, así que eso ayudó un poco”, dijo en alusión a que cada contratista puede ahora defender un poco mejor su propio trabajo. Pero son tarifas orientativas, que muchas veces no logran cobrarse.

“El precio de las herramientas en general, por la tecnología que emplean, es realmente muy costoso. Todas las maquinas están valuadas en dólares, por eso cada vez que renovamos una máquina es un esfuerzo muy grande”, nos explicó Esteban.

-¿Y hay ayuda oficial para renovar el parque de maquinaria?

-En estos últimos años no. Los créditos vigentes dejan bastante que desear en los bancos con los que trabajamos acá. Cuesta mucho obtener financiación para la compra de maquinaria agrícola. En nuestro caso somos productores y prestamos servicio, pero cuando el contratista es sólo prestador de servicio, es decir no logra sembrar sus cultivos como anexo o no tiene campo o inmuebles como garantía para comprar la maquina, se le vuelve más difícil porque no tiene acceso a las líneas de créditos que generalmente están garantizadas con inmuebles.

Mirá la entrevista completa realizada a Esteban Ronzitti:

Rubén es quien se ocupa del relato histórico sobre su propia familia. Recurre a un refrán para explicar cómo arrancó todo, muchas décadas atrás. “Está ese dicho: el vasco para la teta y el gringo para el arado. Quiero decir que el destino ya estaba marcado en nuestro caso. Mi padre siempre fue un apasionado de los fierros y cuando yo era chico ya teníamos una cosechadora tirada por caballos”, recuerda.

El origen de la versión más moderna de los Ronzitti como contratistas de cosecha llegó de un mal trago, cuando Genaro se fundió en 1963 debido a una seca muy grande. “Cuando ya no había más nada, mi papá sacó un crédito y así llegó a comprar una maquina cosechadora y empezó a despegarse de a poquito”, rememora Rubén.

La primera cosechadora que tuvieron los Ronzitti fue una Giubergia Super que, según Rubén, “dejaba mucho que desear pero era lo que había”. Claro que la compara con todo el equipamiento que vino después.

Hoy los Ronzitti tienen tres equipos John Deere, unas de las marcas líderes a nivel global. Rubén recuerda que en aquellos primeros años, cuando le comenzaron a ofrecer equipos de esa marca, enseguida aparecían los vendedores de marcas locales por detrás a intentar disuadirlos de dar ese paso. “No, John Deere no que tiene muchos botones y hay que aprender a manejarla. Eso es lo que me decían, era el verso que nos hacían para enchufarnos una Giubergia”, sonríe.

Para Rubén esos años fueron complejos porque no había casi ninguna posibilidad de actualizar los equipos de cosecha, como sucede ahora. “En aquellos años era difícil; por ahí permanecías clavado por 10 o 15 años con una misma cosechadora porque se pensaba que era para toda la vida, pero ya sabemos que la cosa no es así con los fierros”, remarca.

Tanto él como su padre siempre tuvieron eso de sentirse ´contratista afuera´, es decir trabajar para otros que los contrataban y les permitían sostener su vida en el campo, que es finalmente la que les gusta. Rubén nació en el campito familiar, a metros de donde le hacemos la entrevista.

“Yo me acuerdo que manejaba la maquina algunas veces pero también me tocaba cocer bolsas ya que no estaba la costumbre de los carros o chimangos. Recién cuando se empezó a hacer sorgo se apilaban las hileras afuera pero por lo general, cada 50 kilos almacenábamos una bolsa”, manifiesta.

“Ya a los 16 años me fui a trillar a Coronel Suarez, pero solo cosecha fina ya que en los ´60 había solo girasol en cuanto a cosecha gruesa y recién en 1973 comenzó a aparecer sorgo granífero. Además, se sembraba muy poco de todo, capaz que eran sólo 20 o 30 hectáreas”, rememora.

En el galpón de Estación Marucha Rubén cuenta que no entraban mas de 18 mil bolsas de trigo y esa era la cosecha de toda la zona, es decir, lo que hoy hace una maquina en poco más de un día y medio.

“Siempre me gustaron los fierros y por eso todavía los tengo, porque una chacra con fierros a veces no anda pero seguro que sin fierros tampoco anda. Hay que tenerlos. Al que no los tiene se le vuelve más complicado”.

Mirá la entrevista completa a Rubén Ronzitti:

Ahora son sus hijos los que están al mando de la empresa familiar, que por fortuna tiene clientes fieles en toda esa zona y no mueve tanto sus equipos de cosecha como otros contratistas, acostumbrados a recorrer cientos de kilómetros.

De la logística se encarga José Ronzitti. “Esto es todo un engranaje; donde falla algo, se complica. La etapa de cosecha gruesa es como una carrera en la que todos quieren cosechar ya. Por eso hay que tener todo coordinado para que no falle nada”, sostiene.

Su principal preocupación pasa porque todos los clientes tengan el mejor servicio en tiempo y forma. “La cosecha se seca y hay que levantarla lo antes posible. Dentro de 20 días o un mes todos quieren tener su producción levantada por miedo al clima, y en esta época es cuando más se complica por las lluvias”, aclara.

Mirá la entrevista completa a José Ronzitti:

-¿Sentís que la tarea que hacen es valorada por el resto de la sociedad?

-No creo que el Gobierno o la sociedad valoren lo que hacemos, pero sí nos reconforta que los clientes lo hagan. Ellos ven nuestro trabajo y al menos te lo hacen saber- responde José.

La realidad es que los cronistas del agro solemos hablar casi siempre de los productores como eje central de la actividad. También de los exportadores agrícolas o de los investigadores de nuevas tecnologías. Pero nada de todo lo que hacen esos actores tendría mayor sentido sin la tarea de los contratistas que prestan servicios de siembra, pulverización y cosecha. Es un ejército de gente que proviene del propio espacio rural y que se ha especializado en cada una de esas tareas. Que invierte un montón de dinero para mantener actualizados sus equipos. Y que finalmente es sinónimo de arraigo en el medio rural.

Era casi una obligación dar mayor visibilidad al actor más crítico de la cadena agrícola argentina y quizás el más descuidado. Mirá, de la mano de los Ronzitti, el programa de Bichos de Campo dedicado a ellos:

 

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Carlos Antinori advierte que en su zona la soja dejó rindes de quebranto: “Algunos productores ya pusieron en venta herramientas y tractores para saldar sus cuentas” http://wi631525.ferozo.com/carlos-antinori-advierte-que-en-su-zona-la-soja-dejo-rindes-de-quebranto-algunos-productores-ya-pusieron-en-venta-herramientas-y-tractores-para-saldar-sus-cuentas/ Sun, 25 Apr 2021 11:52:41 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=65046 Carlos Alberto Antinori es un productor pequeño que tiene un campo de 30 hectáreas sobre la ruta 51, en el partido bonaerense de Ramallo, más cerca de Pergamino, y que además alquila otras 200 hectáreas en la zona, y su balance tras la cosecha de la soja no es positivo. Es que los rendimientos recolectados […]

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Carlos Alberto Antinori es un productor pequeño que tiene un campo de 30 hectáreas sobre la ruta 51, en el partido bonaerense de Ramallo, más cerca de Pergamino, y que además alquila otras 200 hectáreas en la zona, y su balance tras la cosecha de la soja no es positivo.

Es que los rendimientos recolectados están muy por debajo de las expectativas iniciales, e inclusive de los promedios históricos. El cálculo del productor es que terminará con una cuarta parte de lo que debería haber rendido el cultivo en un año sin problemas climáticos.

“En toda esta zona muchos terminamos de cosechar la soja de primera con rindes que van, en los mejores casos en 15 quintales por hectárea, porque lamentablemente la media general estuvo en 10 quintales por hectárea, aunque también hubo quienes sacaron 4 quintales”, dijo Antinori a Bichos de Campo. En los campos de esa zona, en un año sin sequía, la soja rinde con tranquilidad entre 35 y 40 quintales por hectárea.

Con el sorgo, que también sembró, Antinori encontró un pequeño consuelo. “Recién ahora está cosechándose y ahí talvez se vea un mejor rinde, pero tampoco será una locura ya que la faltante de agua que arrastramos hace dos años se nota mucho”.

El productor, que es director de la cooperativa agropecuaria de La Violeta, Pergamino, desde hace más de 30 años, explicó que esta campaña tuvieron que sembrar la soja sin perfil de humedad y que tuvieron muy poca agua durante el desarrollo del cultivo.

“Por la cooperativa mi área de trabajo es bastante amplia ya que tenemos planta en Doyle, partido de San Pedro, también en partido de Ramallo y acopios en Arrecifes y en Pergamino y la situación en esas zonas en general no es buena”, declaró.

A juicio de Antinori, la situación de los pequeños y medianos productores es muy complicada. “Ya veníamos mal pero ahora nuestro contexto empeoró del todo. Si me preguntas cómo vamos a seguir te digo que no lo sé, aunque sí te puedo decir que algunos productores ya pusieron en venta algunas herramientas y tractores como para saldar sus cuentas. De todos modos eso no resuelve nuestro problema hacia el futuro”, se lamentó.

“Si no viene en lo inmediato alguna línea de crédito blanda y a varios años será imposible que podamos seguir en la actividad. Acá no se requiere de limosna, porque todo lo que toma el productor agropecuario lo quiere pagar. Pero sí necesitamos líneas de crédito con 3 a 4 años para devolverlo y con un costo de interés que sea prácticamente 0%. Es la única forma de salir adelante o de seguir sobreviviendo”, concluyó.

De acuerdo al último Panorama Agrícola Semanal emitido por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), a la fecha, se ha cosechado el 26,3% de la superficie apta de soja de primera y se aguardan rindes por debajo a los registros históricos, como consecuencia de la limitada oferta hídrica durante los meses de febrero y marzo.

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La magra cosecha de Martín Goizueta, productor de Guerrico: “Este año muchos productores perderemos dinero y sin embargo el Estado se llevará el 33%” http://wi631525.ferozo.com/la-magra-cosecha-de-martin-goizueta-productor-de-guerrico-este-ano-muchos-productores-perderemos-dinero-y-sin-embargo-el-estado-se-llevara-el-33/ Sat, 24 Apr 2021 10:51:56 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=64900 Todos los informes vienen advirtiendo que los rendimientos de la soja serán muy desparejos, según cada zona y cómo haya impactado allí la sequía. Martín Goizueta es productor de la localidad de Guerrico, en el partido de Pergamino, al norte de Buenos Aires, donde se suele pensar que salen los mejores rindes por hectárea a […]

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Todos los informes vienen advirtiendo que los rendimientos de la soja serán muy desparejos, según cada zona y cómo haya impactado allí la sequía.

Martín Goizueta es productor de la localidad de Guerrico, en el partido de Pergamino, al norte de Buenos Aires, donde se suele pensar que salen los mejores rindes por hectárea a nivel país, tanto en soja como en maíz. Pero el productor aseguró que esta campaña nada de eso estaría ocurriendo.

“En soja de primera saqué 20 a 25 quintales por hectárea cuando lo esperado era sacar arriba de 40 quintales. La pérdida es del 40% en soja de primera, mientras que esperamos pérdidas del 70% para soja de segunda”, expresó Goizueta a Bichos de Campo.

El productor explicó que hubo lluvias pero las mismas se dieron en zonas muy puntuales. “Donde llegó el agua los rindes estuvieron en 35 a 40 quintales por hectárea, pero la mayoría de los productores y sobre todo en mi zona, Guerrico, Conesa o Pérez Millán, anduvimos entre los 20 a 25 quintales por hectárea”, dijo.

Según el productor del norte bonaerense, entre los problemas climáticos y las retenciones, este año el resultado viene muy desparejo. “Quizás en 2 mil o 3 mil metros de un campo a otro y dependiendo de la aptitud de los suelos y por cómo venían con las rotaciones podría haber alguna diferencia pero el panorama general no es alentador, y más porque a las pérdidas debemos sumar el pago de derechos de exportación”, manifestó.

En cuanto al maíz de primera, la campaña agrícola 2020/21 dio rindes de entre 4200 a 6000 kilos por hectárea de acuerdo a las lluvias que favorecieron sólo algunos sectores muy puntuales. “Con esos números los márgenes brutos son muy acotados y nos da pérdidas. Imagínense que un rinde muy bueno estaría en 8000 a 9000 kilos por hectárea”, declaró.

En cuanto a los lotes de soja de segunda, Goizueta indicó que “hay lotes que no se podrán recolectar y otros que ya se trillaron están dando rindes de entre 600 a 1200 kilos por hectárea cuando lo ideal era obtener 2500 a 3000 kilos”.

El maíz tardío también tuvo perjuicios por las altas temperaturas y el déficit hídrico pero de acuerdo a Goizueta todavía falta para ser trillado, con lo cual hay que esperar. Acerca de los sorgos, el productor informó que en su zona anduvieron con rindes de 5.500 a 7000 kilos por hectárea.

Goizueta tiene un campo de 122 hectáreas en Guerrico y lo destina por completo para hacer agricultura. Algunos años hace arveja, otros años apuesta al coriandro, al maíz pisingallo, al sorgo para un semillero local y hace soja.

En su relato comentó que hace dos años que decidió dejar de hacer trigo por la incertidumbre que puede haber con las retenciones o con un probable cierre de registros de exportaciones. Por eso puntualmente esta campaña hizo arveja y soja de primera y de segunda.

Hace 25 años que apuesta a la siembra directa permanente y afirmó que nunca tuvo rotura del suelo y que trata de llevar una rotación lo mejor posible para beneficio del mismo. Todavía se lamenta de haber tenido que vender un campo ganadero en el que supo tener con 50 madres.

Su pedido a los políticos, para poder continuar al frente de su actividad es que se acabe con las retenciones. “El campo no debe pagar derechos de exportación. Argentina es de los pocos o el único país que las impone, y eso constituye un saqueo fenomenal en los precios. Este año muchos productores perderemos dinero y sin embargo el Estado se llevará el 33% de lo poco o mucho que produzcamos y eso influye mucho porque. Si no tuviésemos retenciones, con estos pocos kilos que sacaremos la ecuación podría ser diferente”, se quejó.

Para Goizueta tampoco hay reglas claras que permitan hacer proyecciones de cultivos a largo plazo. “Un día no sabemos si cerrarán los registros de exportación y no sabemos tampoco si podremos sembrar maíz, ya que no hay certezas de que al momento de la cosecha te metan más retenciones”, manifestó.

Una medida concreta que el productor cree que debería aplicarse para el agro es “una política de estimulo a la fertilización y que se pueda desgravar del impuesto a las Ganancias. Lo mismo con el combustible”.

Goizueta cuenta que siempre tuvo el sueño de poner un molino harinero en Guerrico y poder producir un determinado trigo específico para producción de masitas, fideos o pan dulce. “Con eso podríamos hacer derrame en nuestra zona, ya que tendríamos la posibilidad de procesarlo y de darle más valor, pero lamentablemente eso es una utopía porque no hay reglas claras en este país”, lamentó.

Otra queja de Goizueta reside en que no hay créditos accesibles a largo plazo. “Por más que ahora hayan bajado (las tasas), siguen siendo inviables. Y tampoco tenemos un seguro multirriesgo. En eso debe participar también el Estado ya que las empresas privadas no pueden solventar todo”, dijo.

En cuanto a infraestructura, para Goizueta la misma es deficitaria tanto en rutas nacionales, como provinciales y caminos municipales. “Por todas estas cuestiones se vuelve muy desmotivador seguir viviendo en el campo, la mayoría se va y no hay incentivos para quedarse. En Estados Unidos la situación es diferente, allí tratan de que te quedes, te dan internet de calidad, gas natural envasado y subsidiado, los colectivos pasan a buscar a los chicos para ir a la escuela. Pero acá nada de eso pasa”, comparó.

Otro aspecto a tener en cuenta para que no sigan desapareciendo productores, según esta visión, es que debería haber incentivos para los productores dueños de parcelas que las trabajan, y castigos para quienes ceden su campo en arrendamiento a grandes pooles de siembra.

“Deberían dar estímulos a quienes trabajamos nuestra tierra y poner impuestos más altos a quienes los cedan en arrendamiento a grandes empresas, para que de ese modo tengamos productores genuinos y no grandes pooles que lamentablemente son los que se quedan con mayoría de superficie para producir”, concluyó.

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Raúl Costa produce soja en San Nicolás: “Estamos sacando de 7 a 18 quintales por hectárea, no cubrimos ningún costo, ni siquiera en campo propio” http://wi631525.ferozo.com/raul-costa-produce-soja-en-san-nicolas-estamos-sacando-de-7-a-18-quintales-por-hectarea-no-cubrimos-ningun-costo-ni-siquiera-en-campo-propio/ Fri, 23 Apr 2021 14:51:22 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=64933 Raúl Costa es productor del partido de San Nicolás y sufre con los resultados que le está dejando la trilla de granos gruesos en la campaña 2020/21. “En soja estamos sacando de 7 a 18 quintales por hectárea, no cubrimos ningún costo, ni siquiera en campo propio”, dijo a Bichos de Campo. Para los que […]

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Raúl Costa es productor del partido de San Nicolás y sufre con los resultados que le está dejando la trilla de granos gruesos en la campaña 2020/21. “En soja estamos sacando de 7 a 18 quintales por hectárea, no cubrimos ningún costo, ni siquiera en campo propio”, dijo a Bichos de Campo.

Para los que no conocen debe decirse que en esa zona un rendimiento promedio para una soja de primera es de 35 quintales, que equivalen a 3.500 kilos.

“El gran problema es que venimos de tres años de arrastre con cosechas malas; el anteaño fue regular, el año pasada fue mala y este año directamente es pésima”, reflejó el productor y miembro de la Asociación de Productores Autoconvocados (APA).

El campo de Costa tiene 380 hectáreas y es definido por él como “un campo inferior”. Una parcela de 140 hectáreas la dedica a cultivos junto a su hijo, mientras que otra parte es destinada a campo ganadero. Lejos, más cerca de Chajarí, Entre Ríos, también hace algo de fruticultura.

“El campo ganadero lo tengo alquilado junto con los vientres porque ya estoy grande y trabajar en ganadería no es fácil a cierta edad. Con la parte de fruticultura, tengo a unos primos trabajando su parte y yo la mía, y así vamos”, explicó.

Costa, de 68 años, es tercera generación de productores. “Mis padres y mis tíos arrancaron con el campo. Ellos llegaron en 1890 desde Génova a la Argentina y se dedicaron a agricultura, ganadería, bodega de vinos pero principalmente fruticultura como duraznos y cítricos en la zona de Chajarí, Entre Ríos y zona de San Pedro. Hoy quedamos primos a cargo de la actividad y seguimos peleándola”, describió.

Lo problemático para Costa es que, a la luz de los malos resultados que se suceden, “la cuarta generación ya no quiere seguir en la actividad agropecuaria”.

“Acá somos varios los productores que venimos de 3 a 4 generaciones y que podemos llegar a desaparecer por la insensibilidad del gobierno y por las medidas erradas que está tomando. No tiene ningún sentido lo que hacen con los granos y con la carne. Esto ya pasó antes y así nos fue”, afirma.

Su pedido ante la situación de malos rindes es que el gobierno les devuelva al menos lo que les quita por retenciones, que es 33% del valor bruto de la soja y 12% en el caso del maíz. “Venimos produciendo desde hace 100 años hasta que vienen unos señores con políticas erradas que te dejan en la calle”, sentenció.

“Ya este año el productor tuvo que pedir insumos fiados porque no le quedaban recursos. Este año no podrá pagarlos y entonces me pregunto, ¿Cómo va a sembrar? Si no pagas nadie te fía. Las cooperativas, por mas buena voluntad que pongan tampoco pueden financiar eternamente. Es un problema serio y veo que muchos colegas y amigos quedarán fuera de la actividad”, declaró.

Para esta campaña, Costa indicó que “las lluvias no fueron las esperadas ya que faltaron 450 milímetros de agua respecto de la media esperada, y como consecuencia vemos que la cosecha es pésima, con rendimientos que no cubren los gastos de los insumos utilizados para la siembra, tanto en soja, maíz y sorgo”.

A esto debe agregarse que la cosecha fina de trigo también fue muy pobre en esa zona y consumió los últimos restos de humedad. Por ello la soja de segunda, es decir la siembra sobre rastrojo de trigo, se perdió completamente.

Costa realizó un análisis comparativo de los valores de la soja, y explicó que el valor por tonelada en Estados Unidos, Brasil, Paraguay y Uruguay está alrededor de 500 dólares mientras que su valor en Argentina es de 325 dólares por el impacto de las retenciones.

Además esos dólares se cambian para pagarle al chacarero al valor del dólar oficial de 93 pesos, cuando los insumos para la siembra cotizan usualmente al valor del dólar libre, ya que el gobierno argentino no entrega dólares oficiales para la importación de insumos. “Aquí tenemos un factor, que en épocas malas como la presente, agrava significativamente la situación”, dijo.

“Si algo hemos aprendido todos, en esta difícil situación de pandemia global, es que con el desarrollo de las comunidades rurales, los pequeños y medianos pueblos del interior tienen la capacidad de convertirse en un entorno sustentable y saludable para sus habitantes, siendo una alternativa válida a la inmigración interna desde las grandes urbes, especialmente para los jóvenes”, manifestó el productor nicoleño.

Sin embargo, observó que para que esto suceda “no basta con desearlo, es necesario propiciar el afincamiento, estimulando la producción agropecuaria, de la que estas comunidades dependen”, remarcó.

“En este momento de pobres cosechas una medida es devolver el 33% de retenciones para, al menos, poder realizar la próxima siembra. No ahoguemos la producción agropecuaria, y con ella el crecimiento y bienestar de las comunidades del interior”, pidió el productor.

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Una pregunta a Esteban Copati: ¿Qué pasa con la siembra de soja y maíz en los campos anegados? http://wi631525.ferozo.com/una-pregunta-a-esteban-copati-que-pasa-con-la-siembra-de-soja-y-maiz-en-los-campos-anegados/ Wed, 13 Sep 2017 14:42:28 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=3705 Esteban Copati es el jefe de estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. En este audio que envió a Bichos de Campo, el especialista responde a los interrogantes que existen sobre la próxima siembra de granos gruesos, en un escenario de graves inundaciones sobre millones de hectáreas en la región pampeana. Escuchalo:

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Esteban Copati es el jefe de estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. En este audio que envió a Bichos de Campo, el especialista responde a los interrogantes que existen sobre la próxima siembra de granos gruesos, en un escenario de graves inundaciones sobre millones de hectáreas en la región pampeana.

Escuchalo:

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