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cosecha – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Tue, 11 Jan 2022 11:47:00 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png cosecha – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Cosa de locos: Estaban cosechando un lote de trigo y se encontraron nada menos que… un cohete espacial http://wi631525.ferozo.com/cosa-de-locos-estaban-cosechando-un-lote-de-trigo-y-se-encontraron-nada-menos-que-un-cohete-espacial/ Mon, 10 Jan 2022 14:36:59 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=90210 A la hora de poner en marcha una cosechadora, el operario sabe que debe ser cauteloso porque nunca se puede descartar que algo aparezca en medio del cultivo que está trillando. Puede tratarse de un animal salvaje –o de sus restos-, algún pedazo de chatarra vieja o incluso un cohete espacial. Sí, un cohete espacial. […]

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A la hora de poner en marcha una cosechadora, el operario sabe que debe ser cauteloso porque nunca se puede descartar que algo aparezca en medio del cultivo que está trillando. Puede tratarse de un animal salvaje –o de sus restos-, algún pedazo de chatarra vieja o incluso un cohete espacial.

Sí, un cohete espacial. Eso fue lo que enontraron Matías Schmidt y Santiago Ucci, contratistas y socios desde hace varios años, en medio de un lote de trigo que estaban cosechando en un campo ubicado en el partido bonaerense de Lobería.

“Fue una experiencia tremenda. Estábamos cosechando, tirando melga por melga –es decir tramo por tramo- y tuvimos que parar porque encontramos eso. Casi nos lo llevamos por delante”, dijo a Bichos de Campo Santiago Ucci.

¿Pero cómo es que un cohete espacial termina en un trigal? Todo inició cuando Rafael Paredes, el encargado de la estancia La Mora, recibió la visita de unos técnicos pertenecientes a la empresa argentina Tlon Space, dedicada a la puesta en órbita de nanosatélites.

“Ellos nos habían contactado para poner una plataforma de lanzamiento. Acá tenemos un monte de 1.000 hectáreas contra los médanos y me pareció peligroso hacer un proyecto así porque se podía prender fuego. Es un monte que está forestado hace 80 años. Hablé con el dueño y no nos pareció lógico”, recordó Paredes en una charla con este medio.

Pero la empresa no se quedó con la negativa y continuó contactando a los vecinos de la estancia, hasta que uno, a unos pocos kilómetros, dio el sí.

“Su idea es hacer una base de lanzamiento a gran escala, para tener cohetes de 25 metros de longitud. El que nosotros encontramos, si bien en los datos figura que tiene alrededor de diez metros, no tenía más de tres. Estaban probando algo ambicioso pero a menor escala”, señaló Matías Schmidt a Bichos de Campo.

El cohete encontrado fue el Aventura I, la línea de cohetes principal de la empresa que, según su descripción, cuenta con dos etapas de desarme, un diámetro de 0.352 metros y una capacidad de carga de hasta 25 kilos.

Tlon Space había hecho una prueba hacía dos meses pero la misma no fue exitosa por un error en las configuraciones. Según los cálculos realizados por los técnicos, realizó un recorrido de casi 20 kilómetros y se desarmó entre la estancia La Mora y el campo lindero.

Para la empresa resultaba primordial encontrarlo, ya que servía como evidencia para los próximos despegues. Tanto es así que durante dos meses enviaron una avioneta para rastrear los restos del cohete, pero la densidad de las pasturas tapó cualquier indicio.

“Cuando apareció los llame enseguida. Me dijeron que era fundamental para corregir errores y rescatar las pequeñas cámaras que llevan los registros. Lo que pudieron ver es que llegó más alto de lo que tenían pensado. Nos dieron una recompensa que repartí entre los cosecheros”, afirmó Paredes.

-¿Alguna vez encontraste algo tan raro como esto?- le preguntamos a Schmidt.

-Una vez vi un puma saliendo de un maíz, un animal sumamente atractivo e imponente en su imagen, pero nunca nada como esto. Miré para adelante y empecé a los gritos porque vi algo. Quien iba a pensar que habíamos encontrado el cohete.

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Si te falta un peón, un tractor a control remoto puede ser tu solución: A los 23 años Joel Príncipe diseñó un sistema para manejar maquinaria a distancia http://wi631525.ferozo.com/si-te-falta-un-peon-un-tractor-a-control-remoto-puede-ser-tu-solucion-a-los-23-anos-joel-principe-diseno-un-sistema-para-manejar-maquinaria-a-distancia/ Thu, 23 Dec 2021 14:50:04 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=88748 Dicen que el que busca encuentra y el cordobés Joel Príncipe halló la manera de simplificar el trabajo de los tractoristas en el campo, sobre todo para aquellos momentos en que la mano de obra escasea. Con sólo 23 años, el joven oriundo de la localidad de San Ambrosio diseñó un sistema para manejar tractores […]

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Dicen que el que busca encuentra y el cordobés Joel Príncipe halló la manera de simplificar el trabajo de los tractoristas en el campo, sobre todo para aquellos momentos en que la mano de obra escasea. Con sólo 23 años, el joven oriundo de la localidad de San Ambrosio diseñó un sistema para manejar tractores a control remoto, que ya despertó el interés de varios productores de la zona.

“Se me ocurrió hacerlo para el tractor que maneja la embolsadora durante la cosecha. Así, cuando se está haciendo el bolsón se puede guiar el tractor a control remoto. Es para cosas simples, para que el tractorista pueda guiarlo desde otro tractor y, por ejemplo, trabajar de a dos tractores”, relató Príncipe a Bichos de Campo.

Luego de egresar del secundario con un título de técnico en producción agropecuaria, el joven cordobés no se amigó de forma inmediata con la idea de hacer una carrera universitaria y optó por trabajar varios años con su padre Hugo como contratista. Junto a él y al resto de sus hermanos ofrecían servicios de siembra y de cosecha.

“Hoy en día hay un cierto problema que es que no se consigue gente que quiera ir al campo, y menos para ir a una embolsadora, que es un trabajo que no tiene buena paga. Es más difícil conseguir gente para ese tipo de cosas”, sostuvo Príncipe.

Con los años empezó a interesarse en la electrónica y en programación, y comenzó a ofrecer servicios a terceros para el mantenimiento de toda aquella maquinaria vinculada a la agricultura de precisión. Incluso comenzó a realizar colocación de equipos como los monitores de siembra.

“Al tractor lo armé pensando en hacerlo para la venta. Por suerte hay mucha gente interesada y estoy armando para tener un cierto stock y hacerlo en serie. Lo hice todo de cero. Fui comprando ciertos componentes electrónicos y toda la parte de ingeniería la diseñe yo”, contó el joven.

Aunque la pandemia alteró un poco el cronograma, Joel terminó por anotarse en una carrera vinculada a la programación en la ciudad de Córdoba, para perfeccionar sus conocimientos.

“Yo creo que en la mayoría de las escuelas deberían brindar herramientas de robótica, programación y electrónica. Yo salí con un título en producción agropecuaria y no tenía ni idea de lo que era un cable o un foco.  Muchos a lo mejor no quieren seguir estudiando, porque no encuentran algo que les guste, y esta es una de las herramientas que abre muchísimas puertas. En programación y electrónica hay muy poca gente y puestos de trabajo sobran”, aseguró Príncipe.

La colocación de uno de estos equipos demora menos de dos horas y tiene un costo aproximado de 100.000 pesos, teniendo en cuenta los materiales y la mano de obra. El control remoto funciona a pila y tiene suficiente autonomía para trabajos largos, mientras que el aparato adosado al tractor se alimenta de la batería de este.

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Gerardo Bielsa está presente en todos los eslabones de la cadena del algodón y afirma que es uno de los cultivos que más mano de obra aporta http://wi631525.ferozo.com/gerardo-bielsa-esta-presente-en-todos-los-eslabones-de-la-cadena-del-algodon-y-afirma-que-es-uno-de-los-cultivos-que-mas-mano-de-obra-aporta/ Tue, 14 Dec 2021 17:47:27 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=88122 Probablemente Gerardo Bielsa sea uno de los productores y empresarios que más sabe de algodón, porque desde hace varios años tiene un pie puesto en cada uno de los eslabones de esa cadena productiva. Como integrante de Camsa -una empresa que produce y siembra semillas de algodón, que luego se encarga de cosecharlas y procesarlas-, […]

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Probablemente Gerardo Bielsa sea uno de los productores y empresarios que más sabe de algodón, porque desde hace varios años tiene un pie puesto en cada uno de los eslabones de esa cadena productiva. Como integrante de Camsa -una empresa que produce y siembra semillas de algodón, que luego se encarga de cosecharlas y procesarlas-, y de Confecciones Bragado (Conbra) -una firma que fabrica y comercializa ropa, cuya marca comercial es Le Utthe-, el empresario conoce cada etapa de la producción.

Desde Camsa, Bielsa se encarga de la siembra y cosecha del algodón, que se realiza en campos ubicados en Gancedo, provincia de Chaco, y en Campo del Cielo, en Santiago del Estero. Lo obtenido es desmotado en instalaciones propias, donde se incursiona en la tejeduría y tintorería de las fibras.

Una vez obtenidos los hilos de algodón, Conbra avanza con la confección de las prendas, su corte y su “tuneado”, proceso que agrega bordados, estampas y sublimados, entre otros adicionales.

“El algodón multiplica. Arrancas con un proceso chico que se va agrandando. Es increíble la mano de obra que tiene el proceso. Yo creo que no hay ningún proceso o cultivo que te dé tanta mano de obra como el algodón”, dijo Gerardo Bielsa a Bichos de Campo.

Mirá la nota completa acá:

Para el productor, el atractivo de cubrir todos los eslabones de la cadena está en las ganas de tener trabajo constante, que en los últimos años le ha permitido colocar sus prendas en múltiples canales comerciales.

“Con toda la cadena integrada hemos llegado a una muy buena calidad y precio, que se lo trasladamos al público. Tenemos una respuesta bárbara. Se están fabricando más o menos entre 7 y 8 millones de prendas por año. Se cortan 700.000 prendas mensuales”, afirmo Bielsa.

Y con el objetivo de lograr un proceso más sustentable, el empresario sumó una máquina recicladora que permite reutilizar todos los excedentes de tela, que llegan a ser entre 2500 y 3000 kilos diarios. Los recortes de las prendas son desmenuzados y molidos, y lo obtenido es mezclado con un 35% a 40% de poliéster, acrílico o viscosa, para hacer nuevos hilos que se emplearán en otras prendas.

-¿Qué necesitan los empresarios de la política oficial para seguir con este ciclo virtuoso?- preguntamos a Bielsa.

-Tiene que salir una nueva ley laboral que deje trabajar y que nos dé una mano. No es imposible, pero cuesta conseguir mano de obra. Hay que concientizar a la gente de que el camino es el trabajo, y dar estímulos para generar mano de obra. Las escuelas deberían hacer docencia para que los chicos sepan que todo se hace con trabajo y esfuerzo.

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Argentina se queda sin divisas: Emergencia en el agro por la escasa disponibilidad de cubiertas con precios imposibles y la venta informal de neumáticos recapados http://wi631525.ferozo.com/argentina-se-queda-sin-divisas-emergencia-en-el-agro-por-la-escasa-disponibilidad-de-cubiertas-con-precios-imposibles-y-la-venta-informal-de-neumaticos-recapados/ Mon, 18 Oct 2021 18:59:00 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=83189 Llueve sobre mojado en el sector de los neumáticos agrícolas, porque a la falta de stocks en el mercado, una problemática que ya lleva un año y que continúa agravándose mes a mes, hay que sumarle la de los elevadísimos precios de los pocos artículos que aún se avistan en algunas concesionarias. Y es que […]

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Llueve sobre mojado en el sector de los neumáticos agrícolas, porque a la falta de stocks en el mercado, una problemática que ya lleva un año y que continúa agravándose mes a mes, hay que sumarle la de los elevadísimos precios de los pocos artículos que aún se avistan en algunas concesionarias. Y es que si el dueño de una maquinaria tiene la suerte de dar con la cubierta que necesita, sin uso y del rodado correcto, seguramente la factura se transforme en un “yunque” para el bolsillo.

Eso es lo que le ocurrió a Leandro Salica, contratista en la zona de Villa Ángela, en la provincia de Chaco. En conversación con Bichos de Campo indicó que en septiembre de 2020 adquirió dos cubiertas del rodado 12-4-36 para una pulverizadora autopropulsada por un valor de 37.200 pesos cada una, es decir, 74.400 pesos en total. Sin embargo, este año el valor de esos mismos neumáticos había subido a 170.000 pesos, 340.000 pesos el par, lo que le implica un aumento nominal de más del 350%.

Un dato no menor es que la venta de esos artículos se pudo hacer únicamente al contado, ya que la empresa comercializadora acusó que era de esa misma forma en la que había podido originar la mercadería.

Carlos Favaron, contratista que brinda servicios de pulverizaciones y cosecha en Charata, Chaco, pasó por la misma situación que Salica. “Una goma 12-4-46 para pulverizadora yo la pagaba históricamente entre 17.000 y 18.000 pesos. El año pasado, las últimas que conseguí ya las pagué 138.000 cada una, 1500 dólares en ese momento”, contó a Bichos de Campo.

Pero para el caso del rodado 14-9-46, el problema es aún mayor, ya que no la consigue ¡desde 2019!. “Yo tenía en stock dos gomas que las usé el año pasado y las saqué porque se habían soplado, es decir que se les había hecho globo y se pueden reventar. Este año, cuando se me rompieron dos gomas delanteras, que son las que pisan los palitos de soja y de maíz, les tuve que poner gomas con cámaras para salir del paso. Hoy no tengo más repuesto: si se me rompen las gomas, se me paran las máquinas”, aseguró Favaron.

 

Un réquiem para los neumáticos: Sólo se consiguen recapados y ya se están entregando maquinarias sin cubiertas

Y esta situación se replica de igual forma en otras provincias. Sergio Zorat, contratista de siembra de la localidad de Avellaneda, en Santa Fe, registra problemas para reemplazar las cubiertas de su tractor John Deere desde los inicios de la pandemia de Covid-19.

“Tengo  un rodado 520-80-R42. Es grande, de entre 1,80 y 2,00 metros de altura. El año pasado salvamos la situación con un neumático usado de la cosechadora de un amigo. Este año tuvimos la mala suerte de volver a romper una cubierta y tener que salir a buscar”, contó Zorat a este medio.

El contratista y su socio dieron con un concesionario representante de John Deere, que les ofreció dos cubiertas a 380.000 pesos cada una. Pero en este escenario quien demora la decisión pierde y, luego de que los socios se tomaran 72 horas para analizar la compra, la empresa ya las había vendido. “Hay gente que las tiene y no te las quiere vender porque no saben a qué precio se las van a reponer”, afirmó.

Lo cierto es que desde el año pasado el mercado paralelo es el único súper activo, aunque, claro, con neumáticos mayormente usados y recapados. Tal es así que las redes se han inundado de avisos de cubiertas reacondicionadas ante la desesperación de transportistas y propietarios de maquinarias agrícolas que necesitan contar con algún tipo de repuesto para poder seguir trabajando. Ese fenómeno ya fue alertado en varias oportunidades por las entidades vinculadas al agro por el riesgo que encierra el uso de cubiertas usadas.

El mismo problema que tienen propietarios de máquinaria agrícola está presente en las fábricas que dependen de ese insumo crítico. Bichos de Campo habló con Elbio Dolzani, dueño de la empresa fabricante Dolbi Máquinas Agrícolas, quien remarcó que hoy hay gran incertidumbre alrededor de la renovación de stocks de neumáticos.

“Parece que día a día se agrava cada vez más. Lamentablemente, hoy estamos al límite con la cantidad de cubiertas que tenemos. Los compromisos de entrega de maquinaria son mayores a las cantidades que hoy tenemos en stock”, apuntó Dolzani.

“Para la maquinaria que tenemos comprometida para el primer semestre del año que viene, los neumáticos no los tenemos y los distribuidores no nos pueden garantizar que en enero vayamos a contar con estos productos”, explicó, preocupado, el empresario.

Las gomas nunca llegaron y solo se recauchutan: Transportistas alertan sobre la inseguridad vial que provoca la falta de neumáticos

En ese sentido, Dolzani agregó que “hoy las prioridades hacen que primero pensemos en conseguir neumáticos y luego pensemos en su precio. En un año han aumentado más de un 200%. Aquel importador que hace un año viene remándola para conseguir cubiertas, hoy las tiene y no sabe si mañana las va a reponer”.

Las noticias para el sector no son alentadoras, porque a comienzos del presente mes de octubre las autoridades del Banco Central (BCRA) reforzaron las restricciones para que los importadores puedan acceder a divisas al tipo de cambio oficial con el propósito de concretar operaciones, al punto tal que en la medida hasta quedaron comprendidas las empresas de fertilizantes en plena campaña de maíz 2021/22.

El problema es que la mayor parte de los neumáticos de uso agrícola que se emplean en la Argentina no son fabricados en el país y, por lo tanto, requieren ser importados para garantizar la disponibilidad interna de los mismos.

Pedido desesperado al Banco Central para remover una norma que puso en riesgo el normal abastecimiento de fertilizantes

 

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Los hermanos Barbi heredaron de su tío adoptivo maquinaria y muchas ganas de trabajar para terminar produciendo 14.000 hectáreas: “Teníamos hambre de gloria”, afirma Esteban http://wi631525.ferozo.com/los-hermanos-barbi-heredaron-de-su-tio-adoptivo-maquinaria-y-muchas-ganas-de-trabajar-para-terminar-produciendo-14-000-hectareas-teniamos-hambre-de-gloria-afirma-esteban/ http://wi631525.ferozo.com/los-hermanos-barbi-heredaron-de-su-tio-adoptivo-maquinaria-y-muchas-ganas-de-trabajar-para-terminar-produciendo-14-000-hectareas-teniamos-hambre-de-gloria-afirma-esteban/#comments Wed, 06 Oct 2021 20:24:00 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=82184 La historia de los hermanos es Barbi es la de aquellos que se hacen desde abajo. Y está marcada por la experiencia de su madre, que quedó huérfana a los quince años y fue criada por quienes entonces eran sus vecinos de la casa lindante, Ricardo y Elsa. Cuando se casó, sus hijos, Esteban y […]

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La historia de los hermanos es Barbi es la de aquellos que se hacen desde abajo. Y está marcada por la experiencia de su madre, que quedó huérfana a los quince años y fue criada por quienes entonces eran sus vecinos de la casa lindante, Ricardo y Elsa. Cuando se casó, sus hijos, Esteban y José Luis, también se convirtieron en parte de la familia adoptiva. “Nosotros pasamos a ser los nietos, los sobrinos, todo de ellos”, recuerda hoy Esteban.

Ricardo y Elsa eran descendientes de italianos y se dedicaban a hacer tanto agricultura como ganadería en su campo ubicado en la localidad bonaerense de Lima. Esteban y José Luis pasaron toda su infancia en contacto con ellos.

“Desde que tenía un año y medio iba en una Ford 65 con el tío Ricardo al campo. Mamé todo, desde la vaca hasta la agricultura”, contó a Bichos de Campo Esteban, el hermano mayor de los Barbi.

Por desgracia, cuando Esteban tenía 17 años, Ricardo sufrió un ACV. Si bien se recuperó, no quiso volver a trabajar la tierra y fue ahí que los hermanos Barbi consideraron por primera vez ofrecer servicios a otros campos.

“Los primeros tres años nos ayudó en todo. En ese momento el tío tenía algo de campo propio, pero nosotros no. Cuando estuvo mejor, le pedimos seguir con agricultura y nos dejó el parque de herramientas. El resto de la tierra la vendió. De eso pasaron 27 ó 28 años. Teníamos hambre de gloria, desde ahí no miramos para atrás; le debemos todo”, afirmó Barbi.

Los hermanos se iniciaron realizando cosechas para terceros y luego comenzaron a trabajar a porcentaje con algunos clientes. Actualmente, entre agricultura y ganadería, trabajan 14.000 hectáreas -de los cuales el 95% es alquilado y el 5% restando se hace en el marco de acuerdos a porcentaje- y han logrado, luego de mucho esfuerzo, comprar un pedazo de campo propio.

Mirá la nota completa acá:

“No hemos perdido prácticamente campos, al contrario, siempre hemos ido creciendo. Lo mismo pasó con la ganadería. El tío nos decía que la vaca era un cheque al portador, entonces en nuestra empresa siempre se la tomó como una caja de ahorro. Tal es así que pudimos comprar un pedazo de campo”, dijo alegre Barbi.

Los años también les permitieron engrosar su parque de maquinaria, que hoy incluye todo el equipo completo para pulverizaciones, siembra, cosecha y laboreos. A eso le siguió el armado de una planta de silo y la compra de camiones, que incluye uno para el transporte de los animales, ya que realizan engorde a corral de terneros en feedlot.

Los Barbi también cuentan con la ayuda de Jaime Mestre, un ingeniero agrónomo que trabaja con ellos desde hace 17 años, quien los contactó con Emilio Satorre, uno de los referentes agrícolas más reconocidos de la Argentina.

“Si bien con Jaime estamos arriba de toda la tecnología, Emilio nos aportó muchísimos datos, y nos nutrimos de un montón de cosas. Después, a través de otro amigo en común, conocimos a Mercelo Arriola –principal difusor de los cultivos de servicio en Aapresid. Jaime quería traerlo para que nos empuje a los cultivos de cobertura y estamos muy conformes”, sostuvo Barbi.

-¿Eso es un costo para ustedes o consideran que puede ser rentable y útil?- le preguntamos.

-Nosotros lo estamos tomando como una inversión a largo plazo, porque hoy tenemos serios problemas de malezas resistentes. Vamos por ese camino, no es fácil masificar tanta cantidad de hectáreas, pero también intensificamos la rotación. Estamos haciendo más cultivos de invierno, como por ejemplo las arvejas. Le estamos buscando la vuelta; creo que el camino es ese.

-¿Te sentís importante al trabajar tanta cantidad de hectáreas?

-No. La cabeza mía y de mi hermano piensan en producir y en invertir. Sale una cosechadora nueva y la querés comprar, sale una pulverizadora y la querés comprar.

-¿Hay una pulsión por la tecnología?

-La tecnología te va llevando. Históricamente el productor vive comprando fierros y nos vamos a morir comprando fierros. Hay que buscarle un equilibrio, pero lo cierto es que con en tanta cantidad de hectárea los fierros se gastan y llega el momento en que hay que renovar.

-¿Es fácil renovar maquinaria? Sobre todo cuando no tenés avales ni un campo para hipotecar.

-Depende, hubo momentos en que hubo créditos ‘blandos’. En este momento, por ejemplo, no hay nada. Hace dos años que al productor que tiene dos kilos de soja declarada no le dan un crédito. Es la famosa clausula del Banco Central (BCRA). Nosotros lamentablemente tenemos que cambiar las dos  cosechadoras y estamos esperando que aparezca algún crédito con tasa accesible. La única forma de pagar los fierros es que se vayan pagando con la misma producción.

-Gran parte de la agricultura la hacen contratistas o arrendatarios. ¿Cuál es el principal problema que te gustaría que se corrija?

-Uno de los grandes desafíos hoy es el factor humano. La gente no quiere venir a trabajar al campo. Te subís a una cosechadora de estas y tiene una tecnología que ni los autos de alta gama tienen, pero la gente no quiere venir a trabajar al campo y eso nos va limitando. El factor humano nos va limitando. Está más que claro que uno trabaja para ganar plata, pero llega un momento en donde no pasa que decís “bueno, me embarco cinco años para adelante y compro una cosechadora”, pero para ella necesito un operario y no hay; no es una cuestión de plata, es una cuestión de que se perdió la cultura del trabajo.

Barbi reconoce también que en aquella zona de la provincia, el campo compite muchas veces con la demanda de mano de obra de las industrias de la zona, lo que hace que tengan que buscar nuevos trabajadores en localidades a más de 50 kilómetros de Lima.

-¿De quién aprendieron a trabajar tanto?

-Nosotros lo mamaos del tío Ricardo, un gringo que lo único que hizo fue trabajar toda su vida. En los inicios el tío nos decía “mira que el campo es muy sacrificado, que te absorbe y no te suelta más”. La biología te lleva de tiro y la verdad es que en cierto modo tratamos de que no nos pase lo mismo, pero estamos muy contentos.

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Por las trabas a las importaciones “entran muchas cosechadoras pero no entra el cabezal”, dice Luciano Corna, que trabaja en una fábrica que produce esas plataformas http://wi631525.ferozo.com/por-las-trabas-a-las-importaciones-entran-muchas-cosechadoras-pero-no-entra-el-cabezal-dice-luciano-corna-que-trabaja-en-una-fabrica-que-produce-esas-plataformas/ Mon, 27 Sep 2021 15:37:42 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=80960 Piersanti Plataformas tiene 35 años de vida y fue la primera empresa argentina en lanzar una plataforma o cabezal de cosecha draper, el cual posibilita un flujo más uniforme y constante. Ubicada en Noetinger, Córdoba, una zona que se convirtió en un polo metalmecánico importante, la fábrica fue fundada en el año 1986 por Juan […]

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Piersanti Plataformas tiene 35 años de vida y fue la primera empresa argentina en lanzar una plataforma o cabezal de cosecha draper, el cual posibilita un flujo más uniforme y constante. Ubicada en Noetinger, Córdoba, una zona que se convirtió en un polo metalmecánico importante, la fábrica fue fundada en el año 1986 por Juan Carlos Piersanti y siempre su foco estuvo puesto en el desarrollo de tecnología de cosecha.

“Fue la primera empresa en largar un prototipo de draper y se presentó en una Expoagro de 2009 junto con MacDon que trajo Case. Recién al año siguiente se presentó John Deere”, relató con orgullo a Bichos de Campo Luciano Corna, asesor comercial en Piersanti.

¿Pura suerte o coincidencia? La cuestión es que una tecnología nacional como Piersanti salió al mercado antes que la célebre firma norteamericana. “Fue un alivio también porque cuando te lo traen grandes marcas ya queda por sentado como que anda”, agregó.

Mirá la entrevista completa a Luciano Corna, de Piersanti Plataformas:

En Piersanti trabajan cerca de 80 personas pero Corna, quien hace tres años ingresó a la firma, aseguró que en la actualidad necesitan más mano de obra de la que tienen.

Piersanti fabrica cabezales para la cosecha de soja, trigo, arroz, colza, garbanzo, arvejas, porotos, entre otros. También continúa con la fabricación y actualización de cabezales convencionales. En 2007 la firma fue pionera en Latinomérica por desarrollar cabezales por alimentación de cintas de lona (tipo draper) con barra de corte flexible y flotante.

Según Corna, “desde 2009 a la fecha pulimos muchos detalles que hacen que hoy seamos lideres en producción nacional de draper”. Curiosamente este segmento del mercado de la maquinaria agrícola se está viendo beneficiado por una circunstancia muy coyuntural: por las trabas a las importaciones, “entran muchas cosechadoras pero no entra el cabezal. Por eso hace dos años que venimos a capacidad máxima”, comentó.

Corna dijo que por este tipo de situaciones es difícil planificar en el sector. “Lo que más te frena a invertir es la incertidumbre del país; no sabés para dónde vas, no sabés si mañana te abren las exportaciones o si te cierran todo, o si tenes problemas con proveedores al no poder traer cosas de afuera. El problema es ese, la incertidumbre hacia dónde ir y cuánto agrandar la fábrica y si el día de mañana podrás seguir con el mismo nivel de ventas como en cualquier país normal”.

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La localidad sanjuanina de Médano de Oro le escapa a los problemas de sequía y ofrece un suelo fértil para la producción de espárragos http://wi631525.ferozo.com/la-localidad-sanjuanina-de-medano-de-oro-le-escapa-a-los-problemas-de-sequia-y-ofrece-un-suelo-fertil-para-la-produccion-de-esparragos/ Thu, 09 Sep 2021 14:50:21 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=79280 Los suelos de Médano de Oro, una localidad ubicada en el departamento de Rawson en San Juan, se destacan por llegar a ser más fértiles que los de la Pampa Húmeda. Se diferencian incluso del resto de la provincia, siendo una tierra muy negra y con alto porcentaje de materia orgánica, lo que los hace […]

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Los suelos de Médano de Oro, una localidad ubicada en el departamento de Rawson en San Juan, se destacan por llegar a ser más fértiles que los de la Pampa Húmeda. Se diferencian incluso del resto de la provincia, siendo una tierra muy negra y con alto porcentaje de materia orgánica, lo que los hace ideales para el cultivo de espárragos.

“Cuando estudiás los suelos hablas de un porcentaje de aire, de minerales y de agua, eso hace a su calidad. Los suelos de San Juan generalmente son esqueléticos, tienen menos de un 1% de materia orgánica. En la Pampa Húmeda se habla de suelos que tienen entre 3% y 5%. En Médano de Oro, en cambio, la particularidad es que hay pedazos que son fondos de laguna y que tienen entre un 15% y 20% de materia orgánica”, explicó el productor e ingeniero agrónomo, Juan Manuel Gioja, a Bichos de Campo.

Hace veinte años que Juan Manuel se dedica junto a su familia a la producción de espárragos. Tienen 20 hectáreas que destinan a la producción de espárrago en fresco, aquel que vemos en atados en las verdulerías, y una pequeña fábrica en la que hacen conservas desde hace dos años. La misma se llama “Los Juanes” y produce conservas de espárragos enteros al natural, y pasta especiada de espárragos, ideal para untar.

Pero obtener rindes de este cultivo es una tarea ardua que requiere mucha atención. En primer lugar se trata de un cultivo perenne, lo que implica que no se planta ni se cosecha todos los años. Se puede realizar a través de un plantín, que se obtiene mediante una previa germinación de semillas, o se puede hacer a través de un almacigo colocando la semilla directo en el campo.

“Con eso se hace una planta que la tenés por todo un año, de una primavera a la otra, y de ella se sacan unas “arañitas”, que es el método de propagación del espárrago. Se le dice así porque es muy parecido a una araña, y es como el órgano de multiplicación de la planta, una suerte de esqueje. Eso es lo que llevás luego a campo”, indicó Gioja.

“Vos lo sembrás en una primavera. En la siguiente primavera crece un poco hasta hacerse un arbusto de un metro o metro y medio de alto, dependiendo las condiciones. Ese año no se le corta nada o se le corta sólo un 10%. Al año siguiente se le corta un 50% del óptimo. Al siguiente es cuando se empieza a cosechar. Estás como tres años hasta que entra en producción”, agregó el productor.

Generalmente entre mayo y julio el arbusto de la planta de espárrago se pone amarillo por las bajas temperaturas, momento en el que es cortado y removido del lote. Es allí donde se preparan las líneas o camas de cosecha: las raíces que quedan luego del corte son tapadas con un poco de tierra, a la espera de que broten los turiones o espárragos tal y como los conocemos. Los mismos surgen de las reservas de la planta.

Cuando la temperatura de crecimiento es la óptima, entre los 25 y los 30 ºC, estos tallos emergen, y son cosechados cuando llegan a tener alrededor de 15 centímetros de largo. “El cosechador, cuando van saliendo los turiones, mete la mano en la tierra y los quiebra. Nunca dejamos que vuelva a hacerse arbusto hasta que termine la cosecha”, sostuvo el sanjuanino.

-¿Considerás que es un cultivo complejo?- le preguntamos.  

-Sí. El esparrago es muy intensivo, nosotros estamos casi cuatro meses cortando todos los días entre las tres y las cuatro de la madrugada. Eso es para que no se deshidraten los turiones. A las 7 u 8 de la mañana los trabajadores terminan de recorrer ese sector, y se los llevan a un lugar donde se hacen los paquetes y se lavan. Se habla de dos personas por hectárea que tienen que ir todos los días. El día que no vas el esparrago se pasa, se florece su punta porque crece hasta tres centímetros por día.

-¿Hay mercado para el espárrago en Argentina?

-Sí, por ahora sí. El año pasado con la pandemia no sabíamos que iba a pasar pero se vendió todo. Cuando empieza la campaña hay espárragos que se importan desde Perú y después se deja de importar porque comienzan a estar los de acá. En diciembre regresa la importación en algunos segmentos.

Por año, Los Juanes obtienen un promedio de 8000 atados de espárrago por hectárea. Aunque varían las unidades que lo conforman, sobre todo por su tamaño, los paquetes pesan aproximadamente 600 gramos.

-¿Hay alguna plaga que afecte a este cultivo?

-La verdad es que tiene pocas enfermedades. Hay excepciones como que el suelo tenga algún hongo como el fusarium, o plagas como los trips cuando no se le pone nada. Como es tierra muy fértil, cuando se le pone agua el desafío es mantenerla libre de malezas.

-¿Y cómo afrontan la escasez de agua de la provincia?

-Tenemos riego por goteo. En Médano de Oro es de agua de pozo. Somos independientes de la sequía vinculada a la falta de agua de deshielo. Los pozos son del Estado, pero no dependemos de esa red de agua general.

En el caso del departamento de Rawson, recientemente se lanzó un programa de subsidios para pequeños productores de espárragos de menos de cinco hectáreas, para fomentar la colocación de mangas de riego y eficientizar su uso.

Algo destacable es que, gracias al trabajo intensivo de esta familia, el Ministerio de Agricultura de la Nación les otorgó un certificado de denominación de origen del espárrago de Médano de Oro.

“Eso tiene que ver con la historia y la cultura de la zona, y va acompañado del análisis del producto a través del cual logramos una diferenciación, no sólo del sabor sino de parámetros fisicoquímicos. Nos permitió distinguirnos de las esparragueras de Mendoza o del sur de la provincia de Buenos Aires”, afirmó Gioja.

“El espárrago tiene esto de la cuestión intensiva, pero es un cultivo muy noble y tradicional de esta zona”, concluyó el productor.

Fotos: Los Juanes – Diario de Cuyo

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Eloy Manera es productor hace 15 años y una tragedia lo hizo tomar conciencia de las Buenas Prácticas: Hoy las certifica en La Pampa http://wi631525.ferozo.com/eloy-manera-es-contratista-hace-15-anos-y-una-tragedia-lo-hizo-tomar-conciencia-de-las-buenas-practicas-hoy-las-certifica-en-la-pampa/ Mon, 09 Aug 2021 16:35:18 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=75846 Hace quince años que Eloy Manera es productor agropecuario y hace tres que realiza tareas de siembra, pulverización y cosecha con su empresa “EM” en la localidad de Quemú Quemú, provincia de La Pampa. En 2015, un accidente con un operario dentro de su campo lo llevó a abrir los ojos respecto a las Buenas […]

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Hace quince años que Eloy Manera es productor agropecuario y hace tres que realiza tareas de siembra, pulverización y cosecha con su empresa “EM” en la localidad de Quemú Quemú, provincia de La Pampa. En 2015, un accidente con un operario dentro de su campo lo llevó a abrir los ojos respecto a las Buenas Prácticas que deben aplicarse a la hora de encarar este tipo de tareas agrícolas.

¿Qué sucedió? Una cosechadora tocó un cable de alta tensión que cruzaba el campo y como resultado de eso dos personas fallecieron. “Había errores en la línea y en la maquina, que tenía una antena que pasaba la altura reglamentaria. Cosas que yo veía normales, hasta que pasó lo que pasó. Las tenés delante y no las ves”, contó el empresario con pesar a Bichos de Campo.

Ese incidente derivó en el interés por ofrecer servicios agrícolas abocados ciento por ciento en el cumplimiento de las Buenas Practicas, para evitar una nueva posible tragedia entre operarios.  Durante seis meses entabló una comunicación continua con el personal del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM). Una vez que estudió de punta a punta cada manual de Buenas Prácticas disponible, este pampeano decidió aplicar para obtener el certificado de la norma IRAM 14130 de “Buenas Prácticas en Labores Agrícolas”.

Pero el objetivo no era sencillo de cumplir, porque hasta ese momento, ninguna otra empresa en la provincia contaba con dicho certificado, por lo que hubo que hacer camino al andar.

Fue por eso que Eloy se contactó con José Sosa Mendiara, un profesor de la Universidad de La Pampa en la cátedra de terapéutica vegetal, que además se desempeña asesor privado, dictando desde 2016 el curso de operarios con el cual los aplicadores obtienen su carnet desde la Dirección de Agricultura, para iniciar todo esta adaptación de las normas y el tramiterío.

IRAM cuenta con dos normas vinculadas al sector: la 14.110 de Buenas Prácticas Agrícolas vinculadas a la producción primaria de origen vegetal, y la 14.130 referida a las laboras in situ en el campo. Esta última comprende una serie de sub normas,  que uno puede elegir o no certificar: Requisitos generales (14130-1); Aplicación terrestre (14130-2); Aplicación aérea (14130-3); Siembra (14130-4); y Cosecha (14130-5). En el caso de la empresa de Eloy, no se aplicó a la norma vinculada a las aplicaciones aéreas.

¿Cómo se logra obtener la certificación? Se debe presentar una cierta documentación en base a tres pilares: la seguridad, la optimización del proceso productivo –porque dicha norma impacta en el mejoramiento de tiempos ociosos en labores agrícolas-, y en el cumplimiento de cualquier norma subyacente, como por ejemplo el registro de la pulverizadora en caso de que la ley provincial así lo requiera.

“El hecho de iniciar este camino, de ser los primeros, no nos permitió poder asesorarnos con alguien que ya lo haya realizado. En La Pampa fue muy importante porque marcó el camino. La norma apunta a que si alguien dice que hace las cosas bien, lo tiene que demostrar. ¿Y cómo se demuestra? Con una auditoria”, explicó José Sosa Mendiara a Bichos de Campo.

En efecto, IRAM realizó una auditoría que duró dos días, en la que controló todos los aspectos declarados en la documentación. Desde la entrega de indumentaria de trabajo –traje, protectores auditivos, gafas, casco, etcétera- que debe estar registrada en la Superintendencia de Trabajo, hasta los protocolos de calibración de la maquinaria.

Los operarios incluso debieron realizar capacitaciones en primeros auxilios, RCP y atención al accidentado, que se desarrollaron junto a profesionales dentro del campo. “Es distinto tomarla en la ciudad donde el enfermero no sabe cuáles son los recursos que vos tenés ahí dentro”, indicó Sosa Mendiara.

Pero esto no termina ahí. En caso de aprobar, el certificado se extiende sólo por dos años, con el compromiso de recibir una nueva auditoría cada 12 meses, evitando de esa forma cualquier instancia de “relajo” en la aplicación de las normas adoptadas por la empresa.

Finalmente hace unos días, y tal como anuncia el titulo de esta historia, se logró un final feliz. Este largo trajín hizo que la empresa de Eloy Manera fuera la primera en detentar el certificado de Buenas Prácticas en Labores Agrícolas de todo La Pampa. Esto no sólo  sienta un precedente provincial, sino que seguramente impulsará a otros contratistas a empujar por lo mismo.

Hace un par de meses Bichos de Campo realizó un programa sobre BPA certificadas por el IRAM, pero en este caso en dos empresas de aeroaplicaciones:

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Tolva y cosechadora, juntas a la par: “Esto es un trabajo de compañerismo”, asegura Maximiliano Ponce, tolvero http://wi631525.ferozo.com/tolva-y-cosechadora-juntas-a-la-par-esto-es-un-trabajo-de-companerismo-asegura-maximiliano-ponce-tolvero/ Sat, 08 May 2021 11:22:33 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=66337 Entre muchos otros oficios que existen en el campo, Maximiliano Ponce se ha venido especializando en ser tolvero. Su trabajo consiste en colocar la tolva al costado de la máquina cosechadora cuando esta necesita descargar, para que el trabajo no se detenga. A lo lejos parece difícil, pero él asegura que no lo es tanto […]

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Entre muchos otros oficios que existen en el campo, Maximiliano Ponce se ha venido especializando en ser tolvero. Su trabajo consiste en colocar la tolva al costado de la máquina cosechadora cuando esta necesita descargar, para que el trabajo no se detenga. A lo lejos parece difícil, pero él asegura que no lo es tanto y que todo depende de ganar práctica. “Por ahí se complica más hacer soja dado que los cabezales de las maquinas son mas grandes y quizás corres riesgo de chocarte descargando, pero le agarrás la mano”, cuenta en Bichos de Campo.

Más allá de que admite que la maquina cosechadora es la “diva” en la historia, no reniega de la labor que aprendió de adolescente junto a la familia Ronzitti, contratistas con los que trabaja desde los 17 años en Curarú, dentro del partido bonaerense de Carlos Tejedor.  “Si bien puedo andar en la maquina todos los días un ratito mi trabajo está con la tolva. Me acuerdo de estar terminando el secundario y de tratar de llegar a poder hacer el trigo para cubrir mis gastos propios y vacaciones”, relata.

Mirá la entrevista completa a Maximiliano Ponce:

La tolva que maneja almacena aproximadamente unos 7 mil kilos. “Mi trabajo consiste en descargar la maquina cada vez que se llene y de ahí transportar los granos al camión o a los bolsones que estemos haciendo. Ahora por ejemplo estamos haciendo maíz y al estar bastante bueno, la tolva se llena rápido”, comenta.

Según Ponce, la idea es que la maquina cosechadora pare lo menos posible y que siempre se aproveche al 100% las horas que el clima permita avanzar con la trilla. “En el caso del maíz cosechamos todo el día, no hay horarios. Si nos acompaña el tiempo y la maquina anda bien arrancamos bien temprano por la mañana y terminamos a la 1 o a las 2 de la madrugada”, indica.

Ponce no sólo se encarga de la tolva. Como en toda labor de cosecha, el trabajo no es individual sino colectivo, y por ende se ocupa de otras tareas como la de preparar la comida para que no deba parar a hacerlo el conductor de la cosechadora, o bien hacerle relevo a esa persona. “Esto es un trabajo de compañerismo. Son dos meses del año que convivimos, no somos de los mismos pueblos pero la idea es llevarse bien porque vivimos en la misma casilla”, manifiesta.

Sin embargo, no es un martirio convivir en un espacio pequeño con otra persona durante la cosecha dado que la mayor parte del tiempo están trabajando y entrada la tarde solo queda espacio para una buena charla y descanso. “Nos charlamos la vida. Acá ya estamos acostumbrados y además, casi todo el resto del día estamos trabajando”, precisa.

El oficio de tolvero, al igual que el de cosechador es un trabajo muy golondrina y de acuerdo al joven, “vamos para un campo, luego para el otro, en el medio conocemos mucha gente. En Curarú tengo un negocio propio, luego alterno con mi trabajo en el campo. Y cuando llega la cosecha, hay que organizarse de algún modo para venir a hacerla”.

¿Repara la sociedad en su trabajo? “Al venir de un pueblo no conozco mucho la gran ciudad pero supongo que la gente lo pasa por alto. No debe conocer lo que hacemos y está bien que tampoco lo sepa porque acá en el campo es otra vida y otra cultura”, responde.

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Carlos Gallego siempre apaga la radio para poder escuchar cualquier ruido extraño en la cosechadora: “El único oficio que disfruto es estar con la maquina” http://wi631525.ferozo.com/carlos-gallego-siempre-apaga-la-radio-para-poder-escuchar-cualquier-ruido-extrano-en-la-cosechadora-el-unico-oficio-que-disfruto-es-estar-con-la-maquina/ Fri, 07 May 2021 11:13:54 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=66202 Carlos Gallego es maquinista de cosecha, así se define. Tuvo su propia máquina hace años, pero no la pudo sostener, y ahora brinda servicios con una pulverizadora, que resulta más accesible. En tiempos de cosecha, de todos modos, vuelve siempre a subirse a la trilladora como parte del equipo  de los Ronzitti, que prestan servicios […]

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Carlos Gallego es maquinista de cosecha, así se define. Tuvo su propia máquina hace años, pero no la pudo sostener, y ahora brinda servicios con una pulverizadora, que resulta más accesible.

En tiempos de cosecha, de todos modos, vuelve siempre a subirse a la trilladora como parte del equipo  de los Ronzitti, que prestan servicios en la zona de Curarú, en Carlos Tejedor. Ni loco se baja Gallego de esa aventura; y asume la tarea con alegría y orgullo. Tanto es así que pasa largas jornadas dentro de la cabina y decide prescindir por completo de la radio. No escucha música ni noticias porque va pendiente al 100% de cualquier ruido sospechoso que puede surgir de la cosechadora.

“El único oficio que disfruto es estar con la maquina. A mi no me den un tractor con una monotolva porque directamente no salgo”, sentencia en Bichos de Campo.

Con sencillez, Gallego relata los secretos de su trabajo en estos días intensos de cosecha. “La ciencia de la maquina está en atenderla, engrasarla, revisarla. Luego, cualquiera maneja; yo ahora puedo ponerla en marcha y la largo en el lote y usted sale manejándola. Pero el tema es seguir sus movimientos. Es por eso que estoy todo el día con el oído puesto en ella. Entonces, no es manejar solamente. Y por eso no uso radio adentro, porque quiero concentrarme en los ruidos”, comenta Gallego.

Mirá la entrevista completa a Rubén Gallego:

Cada mañana, previo a iniciar la labor de cosecha, su ritual consiste en “sopletear” y limpiar la maquina. Cuando termina por las noches se baña él, cena y se acuesta temprano para volver a ararncar a la mañana siguiente. Mates mediante, atiende nuevamente a la maquina y le echa gasoil según las hectáreas que le toque hacer en el día.

“Mientras la engraso la reviso y chequeo que no haya nada roto. Estas maquinas que me tocan manejar son relativamente nuevas, pero siempre hay que revisarlas porque los fierros se rompen”, aclara.

Gallego recuerda con un brillo en los ojos que en 1999 tuvo equipo propio de cosecha y que lo agauntó por 15 años aproximadamente, pero luego se vio obligado a venderlo. “Yo era dueño de un equipo chico pero me fue mal y tuve que vender todo. Y vamos a decir las cosas como son, el Gobierno mató a todos los chicos, y así como me mató a mi lo hizo con un montón de gente también”, se lamenta.

También se alegra al recordar la primera cosechadora en la que anduvo a los 16 años. “Era una Bernardín M17; luego pasé a manejar una Bernardin M19. La gente que entiende de esto sabrá de lo que hablo”, declara.

Además de acompañar a los Ronzitti en el equipo de cosecha desde hace cinco años, Gallego tiene un equipo pulverizador, con el que se sostiene en otras épocas del calendario agrícola. “Lo hago para tener trabajo todo el año, pero también lo hago porque no puedo parar, porque tengo muchos gastos. Tengo dos hijos estudiando y alquilo una casa. Si te parás un mes, con las cuentas que hay, es como que te venís abajo”, sintetiza.

De todos modos Gallego aclara: “No es que trabajo a morir pero sí quiero trabajar continuo. Por eso vengo a hacer la cosecha. Pero aparte es algo lindo para mi, yo disfruto como loco venirme acá por un mes o por diez días. Y vivo con lo que saco porque no tengo campo ni la posibilidad de vender cereal o animales. El que tiene campo o tiene vaca puede tener otro refugio, pero yo no”.

En un día de trabajo, Gallego calcula que puede hacer entre 50 y 55 hectáreas de soja con una maquina como la que le asignan los Ronzitti, que tienen una plataforma media, pues las hay más grandes. “Ahora la cosecha se termina muchísimo mas rápido que antes. Una sola maquina en el día puede hacer lo que antes hacían 5 o 6 maquinas chicas, porque tienen plataforma mas grande”, describe.

-¿Y sentís que está bien valorado tu oficio?

Ante esa pregunta final Gallego no escatima respuesta ni sinceridad: “Mirá, eso no lo sé. Sólo sé que tengo 53 años y cada año que hablo con la gente, muchos me dicen que esto se va a componer, pero yo pienso que esto no se compone más. ¿Te digo la verdad? Acá estamos manteniendo a mucha gente, sobre todo durante la pandemia. Pero a nosotros, los que trabajamos en el campo, nos matan en todo, nos aumentan la luz, el gas y más cosas.

Pero sonríe antes de volver a trepar a la cosechadora.

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