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La entrada Cultivos de cobertura: Una tecnología al servicio de la sostenibilidad agrícola se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Una década atrás la familia Vagnoni dejó definitivamente la actividad ganadera para pasar a tener un planteo completamente agrícola. A los pocos años comenzaron a experimentar problemas crecientes en los sectores bajos con algunos afloramientos salinos (producto del ascenso del nivel freático).
“Debido a los encharcamientos y el avance de las malezas problemáticas, íbamos sumando problemas y en algunos años incluso hubo lotes que se dejaron de sembrar”, recuerda Carolina en un artículo publicado en la última edición de la Revista CREA.
Entonces, junto con su asesor particular Cristian Natali (quien además es asesor del CREA Colonia Medici) y al asesor del CREA San Martín de las Escobas-Colonia Belgrano, Lautaro Haidar, comenzaron a introducir a partir de la campaña 2017/18 cultivos de cobertura (también conocidos como “de servicio”) en los lotes de menor productividad o con mayor riesgo de erosión, de manera tal de evaluar la viabilidad económica y el impacto de los mismos en el sistema productivo.
Comenzaron con vicia, pero los primeros resultados no fueron favorables porque, una vez secada, la escorrentía barrió con buena parte de la cobertura lograda. Así que luego procedieron a mezclar la vicia villosa y sativa con trigo y avena para corregir ese inconveniente. “Durante cuatro campañas consecutivas fuimos incorporando cultivos de cobertura en los diferentes lotes y este año volveremos a sembrar el primer lote”, apunta Carolina.
En 2020 buena parte del área de maíz tardío se sembró sobre lotes que venían de cultivos de servicio, algunos de los cuales no requirieron ninguna aplicación al encontrarse libres de malezas.
“Si bien suprimimos con agroquímicos los cultivos de servicio, el año pasado, luego de realizar una aplicación puntual para eliminar escapes de rama negra, los rolamos con buenos resultados”, comenta la empresaria CREA. “La siembra en verde de un cultivo de cosecha sobre cultivo de servicio puede ser algo por evaluar ante situaciones de napas muy cerca de la superficie, como hubo años atrás. Tenemos que seguir aprendiendo y ajustando la forma de hacerlos y el momento de finalizar los cultivos de servicio cada año según la situación hídrica sea de exceso o déficit”, añade.
Al analizar la estructura de costos de la tecnología de cultivos de servicios versus los barbechos, se observa que ambas alternativas registraron niveles similares. Para el maíz tardío, que es el cultivo con barbecho más largo y complejo, se compararon los gastos de herbicidas y pulverizaciones durante el barbecho químico y dentro del cultivo. En el caso del maíz sembrado sobre cultivo de servicio, se consideran los gastos de herbicidas, pulverizaciones, voleado y semilla.
Sin embargo, al comparar el Coeficiente de Impacto Ambiental (EIQ), un indicador creado por el Programa de Manejo Integrado de Plagas de la Universidad de Cornell (EE.UU.), puede verse que el mismo se redujo de 180 a 106 entre ambas situaciones (ver cuadro 1).
Adicionalmente, habría que considerar el aporte de nitrógeno generado por la vicia –estimado en unos 50 kg/ha–, además de la mejora de la estructura física del suelo, del balance de carbono y de mantener un suelo con mayor actividad biológica por más tiempo.
“Para el barbecho químico quedan menos puntos de mejora que en el caso del cultivo de servicio, donde aún es posible reducir algo más la inversión”, señala Carolina.
Por otra parte, en los bajos con mayor riesgo de encharcamiento, comenzaron a sembrar avena voleada para generar cobertura que protegiera a los lotes lindantes de la erosión hídrica. “Este año llovieron más de 300 milímetros y el impacto sobre un lote de soja vecino fue mínimo, mientras que antes ese hubiese generado un desastre”, relató Carolina.
Recientemente, la empresa volvió a introducir la actividad ganadera, tomando hacienda de terceros a pastaje. En aquellos sectores menos aptos para la agricultura se hicieron pasturas y también van incorporando cultivos de servicio para mantener el suelo vivo, generar cobertura y hacer algún pastoreo estratégico (“verdeos de servicio”).
“Si logramos aprovechar los cultivos de servicio para darle de comer tanto a la hacienda como al suelo, vamos a lograr un mejor aprovechamiento de los recursos disponibles para que cierre mejor todo el sistema”, asegura Carolina.
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]]>La entrada Crecimiento para todos: Ariel Alesso encontró una oportunidad donde otros vieron un problema se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En la zona cordobesa de Colonia Vignaud –entre las localidades de Morteros y Brinkmann– pequeños tambos que salieron de producción comenzaron a ser incorporados, en el marco de contratos de alquiler en litros de leche, a la firma de los Alesso.
Cinco años atrás el padre de Ariel falleció y el tambo familiar pasó a ser arrendado a su madre. Actualmente cuenta con unas 1300 vacas distribuidas en seis tambos que en conjunto suman 1500 hectáreas 100% alquiladas.
“Todos los tambos se encuentran en un radio de 40 kilómetros”, explicó Ariel, integrante del CREA Cuenca (región Santa Fe Centro). “Solamente alquilamos tambos pequeños porque son los que se ajustan a nuestro modelo”, añadió en un artículo publicado por la Revista CREA.
Cada uno de los tambos es gestionado por un matrimonio en el marco de un acuerdo asociativo que contempla el pago de un 11,5% del total de la liquidación mensual de cada establecimiento. Las familias socias se encargan del ordeñe, la guachera y las vacas secas. También cuenta con dos empleados administrativos y otros ocho –uno de los cuales es su hijo mayor– en el sector de maquinaria y recría y engorde de novillos.

“Somos muy estrictos en el cuidado de las instalaciones de los tambos y en el cumplimiento de los plazos de pagos a socios, propietarios de campos y proveedores de insumos y servicios”, comentó Ariel.
Dos veterinarios tienen muy afinada la gestión reproductiva del rodeo de vacas Holando, de manera tal que, cada dos años, pueden llegar a contar con 200 a 250 hembras de propia reposición para ocupar un nuevo tambo –en caso de encontrar una oportunidad al respecto– o bien para vender como vaquillonas. “Trabajamos con vacas de porte pequeño y caminadoras que son funcionales para un sistema de producción de base pastoril”, apuntó.
Todo lo producido por el área agrícola de la empresa se destina a las actividades lechera y ganadera. La firma forma parte –en sociedad con otras empresas agropecuarias de la zona– de una pequeña planta de alimentos balanceados, que recibe granos de sus socios para entregar el producto diseñado para diferentes propósitos.
El tambo sustenta la mayor parte de la oferta de alimentos en pasturas base alfalfa complementadas con silo de autoconsumo de maíz y heno de alfalfa. “El silaje y el heno no se ofrecen durante todo el año, sino en los momentos en los cuales las pasturas no cuentan con los requerimientos necesitados por los animales”, comentó Ariel. El balanceado se ofrece en la sala de ordeñe.

En la presente campaña, además de la mala relación de precios leche/granos, buena parte de las reservas programadas para el invierno no van a estar disponibles porque fueron afectadas por restricciones hídricas. Los maíces de primera están muy golpeados, mientras que los tardíos la vienen peleando mejor. Afortunadamente, cuando se veía venir la seca, pasaron parte del área de maíz a sorgo.
“Este año tendremos que emplear recursos propios para salir a comprar granos en un momento en el que el valor relativo de los mismos es muy desfavorable; en ese contexto, vamos a cuidar cada peso, además de cortar inversiones”, remarcó el empresario CREA.
El último gran desafío climático del sistema de bajo costo y facilidad de operación fue en 2016, cuando una inundación complicó por demás a la cuenca tambera de la zona central de Santa Fe. “El barro nos hizo perder algunos litros de producción individual, pero logramos salir adelante”, afirmó. En condiciones normales, la producción individual promedio anual se encuentra en torno a 22 litros/día por vaca.
La empresa recría y engorda todos los terneros Holando para comercializarlos como novillos con destino al mercado interno. En los últimos años, además, comenzaron a armar un rodeo de vientres Braford –para diversificar actividades e ingresos– que ya cuenta con 180 vacas.
“Tanto en los momentos buenos como los malos hacemos reuniones periódicas con todos los integrantes del equipo para que estén al tanto de los números de la empresa y de las decisiones que se toman para encarar los diferentes escenarios; la comunicación y la transparencia es un aspecto fundamental para generar tranquilidad, especialmente en las situaciones difíciles”, sostuvo Ariel.
Diez años atrás, Ariel se sumó al CREA Cuenca. “Es una de las causas, junto con el equipo de trabajo, que explican el crecimiento registrado por la empresa”, afirmó. “Estoy muy agradecido por ser parte de la red CREA y siempre digo que el grupo CREA es como una familia, en la cual nos contamos todo de manera sincera, en un marco de confianza, para poder contar con las herramientas necesarias para atravesar los diferentes desafíos que podamos tener cada uno”, concluyó.
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