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La entrada Un requiem para la media res: Confirman que la carne no podrá venderse en piezas de más de 32 kilos desde el año próximo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“En el marco de un acuerdo tripartito, los Ministerios nacionales de Agricultura, Trabajo y Desarrollo Productivo coincidieron en un nuevo sistema que brinda mayor transparencia, optimización de cortes y protección tanto de los trabajadores del sector como de los consumidores”, indicó un comunicado oficial que confirmó la medida.
En realidad, se trata de una iniciativa más vieja que Matusalén, que vuelve a cobrar bríos ahora en el marco de una negociación directa entre la entidad que agrupa a los frigoríficos más poderosos del país, los exportadores del Consorcio ABC: el gobierno les reclama que ellos vuelquen algunas toneladas de cortes más baratos al mercado doméstico y a cambio los empresarios reclaman por viejas cuestiones pendientes. El cuarteo de la media res, que el gobierno prefiere ahora llamar troceo, es uno de los reclamos más postergados de la historia.

En rigor, ya a mediados de los años 90, cuando Carlos Menem era presidente y el secretario de Agricultura era Felipe Solá, la cartera agropecuaria impulsó un programa llamado “Corte por los Sano”, que obligaba a todos los frigoríficos del país a trozar la media res y avanzar hacia la venta de carne por cortes en cajas, las denominadas “box beef”. Esto provocó una guerra sin cuartel: los grandes matarifes de la provincia de Buenos Aires -que suelen distribuir la carne en medias reses a las carnicerías- se aglomeraron en torno a su gobernador de entonces, Eduardo Duhalde, y el ex ministro de la Producción Carlos Brown. Finalmente resistieron la aplicación de la medida, que no prosperó.
¿La Resolución Conjunta 4/2021 podría correr la misma suerte? Lo cierto es que aunque muchos coinciden en que la Argentina debe modernizar sus sistemas de comercialización de carnes, algunos descreen que la imposición del cuarteado sea el camino adecuado. Muchos actores del negocio además ven en la ofensiva acordada entre el Consorcio ABC y el Poder Ejecutivo un estrategia clara de los frigoríficos exportadores para ganar posiciones también en el mercado interno, desplazando a quienes “bajan” la tradicional media res al hombro.

El cuello de botella para aplicar esta medida, según los entendidos, es que la mayoría de los 500 lugares habilitados para faenar bovinos en el país no cuentan con instalaciones adecuadas ni cámaras de fríos suficientes, dos cosas que las grandes plantas del Consorcio ABC -por su carácter exportador- sí tienen. Entonces ven en la ofensiva un halo concentrador del negocio, pues los frigoríficos consumeros o mataderos que no puedan cumplir con esto deberían ser clausurados de inmediato.
Pero conscientes de esta puja de fondo, las autoridades dispusieron dos cosas adicionales:
“La medida representa mayores estándares de calidad y sanidad sobre los productos cárnicos, a la vez que favorece la transparencia comercial y presenta un avance hacia una mayor modernización de la cadena de distribución de carnes en medias reses”, define la norma. Por cierto, la postal de los camiones bajando la media res en las carnicerías debería ir tendiendo a desaparecer. Las piezas máximas de 32 kilos de peso implicarían, en principio, dividir la media res en tres partes: el cuarto trasero, los cortes parrilleros y el cuarto delantero.
Uno de los argumentos a favor de esta decisión tiene que ver con la salud de los trabajadores, que solían cargar la media res completa al hombro, y así cargaban piezas que podían ir de los 60/70 kilos a los 110/120 kilos, dependiendo del tipo de animal faenado. Primero, a principios de 2020, -esto nunca se fiscalizó ni se hizo cumplir- la Superintendencia de Salud dispuso que no se podrían cargar piezas mayores a los 25 kilos. Pero por estos días cambió su primera decisión para confluir con los intereses del sector productivo. Así surgió el peso máximo de 32 kilos, considerado razonable en materia de salud.
El otro argumento es de tono comercial: disponer de trozos permitirá que la carne de los cuartos delanteros de los bovinos, que usualmente son cortes más baratos- podrían destinarse a los mercados de poder adquisitivo limitado, mientras que los cotizados cortes del cuarto trasero o “pistola” (como la nalga o los bifes) podrían orientarse a barrios que demanden y puedan pagar ese tipo de carne.

El gobierno lo explicó así: “De la iniciativa emana que hacer más eficiente la cadena de comercialización implica a la vez, actuar en defensa del consumidor, dado que comercializar en media res genera ineficiencias en la asignación de los cortes que repercuten en el precio que este debe pagar. En tanto, una distribución por trozos anatómicos de menor peso les permite a los abastecedores realizar una mejor asignación de los cortes, de acuerdo a las necesidades de cada mercado minorista”.
Aquí aparecen zonas grises en la resolución, pues el comunicado del gobierno define que “la forma de fraccionar las medias reses debe contemplar los cortes tradicionales, respetando la integridad anatómica de las piezas cárnicas, con la finalidad de mantener su valor monetario al momento de su comercialización en la carnicería, evitando afectar zonas donde se encuentran cortes apreciados por los consumidores”.
La Resolución, en cambio, no define nada sobre cómo debe trozarse la media res. Solo establece que del frigorífico no podrán salir piezas de más de 32 kilos de peso.
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]]>La entrada Larga vida a la media res: Hasta julio no se aplicará la obligación de manipular la carne en piezas más chicas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A través de la resolución 43/2020 publicada este miércoles en el Boletín Oficial, las autoridades de Trabajo asumieron esta prórroga con la excusa de la cuarentena forzosa por el Covid-19. Detrás de esta prórroga se esconde un duro debate dentro de la cadena de ganados y carnes que todavía no está saldado.
A fines de enero de este año, en una resolución impulsada por los gremios del sector, la SRT dispuso que toda manipulación, transporte, distribución, carga y descarga de productos cárnicos, cuyo peso sea superior a los 25 kilos, que realicen trabajadores y se lleven a cabo en empresas o establecimientos dedicados a la faena de ganado bovino, ovino, porcino, equino, caprino, animales de caza mayor y menor, se deberá realizar con la asistencia de medios mecánicos adecuados.
La medida debía entrar en vigencia a principios de abril pero nada sucedió en medio de la situación planteada por el coronavirus y mucho menos con la necesidad de que la industria frigorífica siga faenando bovinos para proveer a la población de carne en medio de la cuarentena. Finalmente en abril la faena fue un 8% más elevada que en el mismo mes del año pasado. Y hacia el consumo interno, la mayor parte de la carne se siguió enviando en media res, como es uso y costumbre desde hace décadas.
En las últimas semanas, la Cámara de Matarifes (Camya) envió una carta a las auroridades del Ministerio de Trabajo pidiendo, con diverso argumentos, que se habilite un compás de espera para discutir esta medida, ya que la distribución de la media res está muy arraigada en el mercado local y hay muchos operadores que no estarían en condiciones de avanzar hacia el fraccionamiento de la res en piezas de un peso inferior a los 25 kilos, como reclama la norma.
El cuarteado de la media res, o incluso la despostada y la venta de carnes en cortes envasados al vacío, es una discusión eterna en el negocio de las carnes. Muchos lo ven como sinónimo de modernización del sector. Pero en los hechos, esta medida tropieza con la resistencia de los propios consumidores, que siguen prefiriendo comprar el alimentos en comercios minoristas que trozan la media res directamente en el lugar, a veces a la vista de los propios clientes.
La discusión ahora amenaza cerrar por una imposición de las autoridades laborales, que planean prohibir directamente que las medias reses, que pueden llegar a pesar tranquilamente 100 kilos o más, sean bajadas de los camiones de reparto a los hombros de un trabajador.
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]]>¡Qué bien que en la Argentina todo funcione de maravillas!
“Establécese que toda manipulación, transporte, distribución, carga y/o descarga de productos cárnicos, cuyo peso sea superior a los 25 kilogramos, que realicen trabajadores y se lleven a cabo en empresas y/o establecimientos dedicados a la faena de ganado, o en su cadena de transporte y distribución mayorista o minorista, se deberá realizar con la asistencia de medios mecánicos adecuados”, estableció aquella resolución de Trabajo que ahora entró en vigencia.
La normativa, a todas luces razonable, apuntaba que “los trabajadores del sector deben manipular y transportar cargas que dado los pesos de los productos promedio -comercialización de la media res por citar un ejemplo-, tornan inconveniente que se realicen en forma manual o sobre los hombros del trabajador”.
¿Entró en vigencia? Solo en teoría, porque en la práctica nadie cree que esto se vaya a implementar rápidamente. Es decir, nadie cree que por ahora vaya a desaparecer la famosa imagen del morocho bajando la media res al hombro hasta la carnicería. Claramente esa debería ser una de las tareas que a partir de este mes quedaron prohibidas, porque una media res puede pesar entre 70 kilos hasta 110 kilos o más, excede por lejos los 25 kilos de carga autorizados por la normativa.
Nadie cree que el gobierno haga cumplir esta norma por ahora, y mucho menos en medio de la cuarentena por el coronavirus, que ha convertido la provisión de carne vacuna en una tarea esencial para evitar el desabastecimiento de alimentos a la sociedad.
Como sea, esta normativa que difícilmente se aplique en los tiempos fijados es otra muestra de la desconexión total que existe entre los diferentes estamentos del Estado que debe definir políticas para el negocio de la carne. Porque mientras Trabajo define prohibir la descarga al hombro de la media res, todavía está pendiente que Agricultura avance hacia la modernización del sistema comercial, apuntalando el cuarteado del animal o la venta en cortes. En medio, Comercio Interior solo pretende controlar los precios al público y la AFIP acorrala a carniceros y frigoríficos buscando solo recaudar un poco más. En el medio, la Ley Federal de Carnes no se actualiza desde hace décadas. Y las provincias y los municipios imponen sus propias reglas.
En enero pasado, la Resolución 13/2020 había sido bien recibida por la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne, ya que “se trata de un reclamo histórico por el que nuestra Federación viene pidiendo hace ya varios gobiernos, y que por fin hoy es tenido en cuenta”, según señaló su secretario general Alberto Fantini. Pero los empresarios se hicieron más los distraídos que otra cosa con su aplicación y casi nadie invirtió en mejores equipos para descargar la media res en los comercios de barrio, a pesar de que la norma habilita a las ART a denucniar ante la Superintendencia de Riesgos de Trabajo a quienes incumplan la resolución.
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]]>Cuenta Rollán que “la decisión, que ya está tomada, fue tema de la reunión que el secretario de Agroindustria de la Nación, Luis Miguel Etchevehere, mantuvo en Córdoba con representantes de frigoríficos locales, durante su visita realizada esta semana, cuando participó como orador en el almuerzo mensual de la Fundación Mediterránea”.
“En principio, sería en cuartos, para salir de la media res. Después puede haber variantes, como por ejemplo, la división en tres: pierna, pecho y asado; como así también el cuarto pistola (la pierna con los bifes), el pecho y el asado”, explicó luego quien difundió la información. Se trata de Daniel Urcia, director ejecutivo de la Asociación de Frigoríficos e Industriales de la Carne de Córdoba (AFIC), que participó de las reuniones con el funcionario.
Ver Carlos Riusech: “Hay que dejar de vender la media res y pasar al cuarteo”
La modernización del comercio de carnes es un viejo anhelo de gran parte de la cadena productiva, en especial de los frigoríficos exportadores y de los productores ganaderos más grandes. En los años 90, cuando Felipe Solá era secretario de Agricultura de Carlos Menem, hubo una ofensiva en este sentido llamada “Corte por lo Sano”, que justamente propiciaba la venta de carne en trozos más pequeños del animal, para así segmentar los diferentes mercados. Pero no prosperó por la resistencia del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, en esos momentos comandados por Eduardo Duhalde, que se mostró solidario con los grandes matarifes que atendían, con medias reses, el consumo de carne en el Conurbano.
Ahora Etchevehere parece decidido volver a la carga con este tema, al cual la Mesa de las Carnes ha prestado por ahora poca atención. De todos modos, habrá que ver quién gana las elecciones presidenciales de octubre próximo antes de hacer demasiadas conjeturas sobre el futuro del cuarteado. Vale decir que la división de la res en cuatro partes es la receta más sugerida por los técnicos del Estado como recurso para modernizar el mercadeo de la carne sin violentar demasiado los usos y costumbres del sector.
Según la nota de Agrovoz, más allá de la incertidumbre electoral Etchevehere tiene pensado hacer este anuncio “a fin de mes y es probable que se ponga en práctica el año próximo. Si bien aún restaría definir cómo se implementará, una alternativa es que comience a regir en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba), donde se localiza el mayor consumo minorista de carne, para luego hacerlo extensivo al resto del país”.
Ver Nuevo remito electrónico para mover la media res hasta la carnicería
Con la decisión oficial el cuarteo sería obligatorio. Y como parte de la modernización del comercio minorista, el Gobierno también avanzará con la obligatoriedad del Remito Electrónico Cárnico para las carnicerías, que viene pendiente desde noviembre pasado como consecuencia de las dificultades de la AFIP para aplicar esa medida y la resistencia de los grandes matarifes del conurbano.
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