Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'
La entrada Andrés Madías, de Aapresid, responde a una pregunta lógica: Si son tan buenos… ¿por qué no crecen más rápido los cultivos de cobertura? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>
Esa superficie significa apenas el 1% por ciento del área agrícola total y una cantidad baja en función de la buena prensa que vienen teniendo los cultivos de servicio desde hace ya varios años. Por esa razón, Bichos de Campo consultó al ingeniero agrónomo Andrés Madías coordinador técnico zonal del sistema Chacras de Aapresid.
“El dato pareciera poco alentador, pero por otro lado ese mismo informe señala que la cantidad de productores viene creciendo de forma constante y que el 19% viene adoptando la tecnología. Desde Aapresid vemos que quienes la incorporan la mantienen y que el potencial de crecimiento está y se va a dar”, indicó el especialista.
Escuchá la nota con Andrés Madías:
Madías explicó que los productores que adoptan los cultivos de cobertura “apuntan más al largo plazo, porque es una tecnología que da un servicio como control de malezas. Pero el gran aporte lo hace después de varios años de rotaciones, ya que modifican la calidad de la estructura del suelo”.
Sobre quienes recorren este sendero, agregó que “son también aquellos que incorporan otro tipo de tecnologías, como criterios de fertilización. También se nota una mayor tendencia a la adopción en productores con campo propio, en los sistemas de arrendamiento se limita su incorporación”.
Respecto de las variedades de cultivos de servicio disponibles, el ingeniero de Aapresid destacó a la vicia villosa como la leguminosa más utilizada, aunque según las regiones hay alternativas de muy buenos resultados como el merilotus en el norte.
Entre las gramíneas, en ambientes más restrictivos de agua predomina el centeno, pero las avenas ganan en regiones más húmedas. “Hay productores que usan ambas, tanto centeno como avenas. Las tres especies (sumando a la vicia) son las que más se destacan, pero hay muchas más. El abanico es enorme” dijo Madías.
Con relación a los resultados conocidos hasta el momento, el experto dijo que “en producciones de mediano y largo plazo son muy interesantes en cuanto a reducción del número de aplicaciones de fungicidas y herbicidas, lo que baja costos y lo hace más amigable con el medio ambiente”.
Además, explicó que la siembra de estas especies ayuda a mejorar las cosechas de los cultivos de verano. “Los de cobertura mejoraron la producción de los de verano”.
También hay beneficios en el corto plazo. “En lo que refiere a control de malezas y reducción de costos de herbicidas se acotan las ventanas temporales de emergencia de malezas y se reduce el uso de herbicidas. Cuando se usan leguminosas hay beneficios por el lado del nitrógeno y podemos prescindir de la fertilización nitrogenada o reducir las dosis, ya que parte lo aportó el cultivo de invierno”.

-¿Si tantos beneficios traen estos cultivos de cobertura o de servicio, por qué entonces no ocupan una superficie mayor o son más los productores que lo incorporan?
-Pasan dos cosas. Hay un tema de costos. El que se quiere meter lo tiene que ver como inversión de mediano y largo plazo. Y parte de esto tiene que ver con el sistema de producción basado en un alto porcentaje en arrendamientos. Por otra parte, los de servicio son cultivos a los que no le vamos a pedir una renta directa, con lo cual es importante todo lo que tenga que ver con hacer su manejo, ir a paso firme y, de a poco, para ir conociendo su manejo y escalando en su adopción en el tiempo.
La entrada Andrés Madías, de Aapresid, responde a una pregunta lógica: Si son tan buenos… ¿por qué no crecen más rápido los cultivos de cobertura? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Santiago Guazzelli realiza ensayos con cultivos de servicio en Tandil, no solo como cobertura sino también como alimento para el ganado: “Le estamos encontrando el agujero al mate” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Le estamos encontrando el agujero al mate”, define Santiago en un tramo de la entrevista que concede a Bichos de Campo sobre un lote que forma parte de la red de ensayos sobre cultivos de servicio, que coordina Gervasio Piñeiro y forma parte de la red Chacras de Aapresid. Allí compara los impactos ambientales de una siembra de vicia y avena, pero también su utilidad económica como alimento para el ganado. Guazzelli luce entusiasmado: los diez terneros que pastan sobre esa verde pradera están engordando a un promedio de 960 gramos diarios.
Mirá la entrevista con Santiago Guazzelli:
Este es un campo mixto tradicional que no solo recibe cientos de terneros de otro campo de cría ubicado en Ayacucho y debe hacerla engordar hasta su peso comercial, sino que además debe producir unas 2.400 toneladas anuales de maíz que requiere un criadero de porcinos de 450 madres, que también forma parte de la empresa agropecuaria. Guazzelli tiene la presión de darles de comer a todos. Pero además hacerlo sin transgedir los mandatos ambientales.
“La siembra directa es una de las premisas mías y de los dueños del campo, que entendieron que es la forma de hacer agricultura y de cuidar el suelo, un recurso que es finito y es el único que tenemos. Creemos que el camino va por el sistema de siembra directa completo, que debería cumplir con los parámetros básicos de la agricultura de conservación”, define el agrónomo.
La tradición juega a favor de los planteos que debe ejecutar esta agrónomo para productor mucho alimento y a la vez cuidar el ambiente. Históricamente se ha trabajado en rotaciones de maíz con praderas de alfalfa, festuca y verdeos de invierno. Santiago bromea con los nombres que van tomando las cosas al referirse a ese último tipo de praderas: “Ahora les decimos cultivos de servicio con aprovechamiento forrajero”, enfatiza.

El maíz no solo se necesita para la granja de porcinos. “Además la ganadería tiene una etapa de terminación a corral en algunos casos, y de suplementación en los momentos críticos del principio de la invernada, así que siempre estamos buscando nuevas alternativas para producir cada vez más maíz”.
Para Guazzelli, la Siembra Directa es un sistema que incluye tres principios básicos: el no arar la tierra para empezar, pero también el no mover ni sacar el restrojo de arriba del suelo, y también el rotar. “Sembrar directamente no es lo mismo que utilizar el sistema de siembra directa”, enfatizó el agrónomo.
-Y en este esquema… ¿de qué te sirven los cultivos de servicio?
-El cultivo de servicio viene a cumplir la función que tendría en la naturaleza un cultivo perenne. Nosotros necesitamos cultivos anuales para producir granos (en este caso, el maíz), y la forma de seguir brindando esos servicios ecosistémicos que brindaría en un sistema natural una pastura es con estos cultivos de servicio, tratando de tener la mayor parte del tiempo el campo verde. Este cultivo aporta raíces vivas en el suelo, que liberan exudados. Nos ayuda a combatir la maleza que nos complican la existencia hoy mas que nunca. Y las vicias -las leguminosas en general como cultivo de servicio- nos dan la posibilidad de fijar Nitrógeno de la atmósfera y lo dejan disponible para esos cultivos que nosotros necesitamos hacer de manera anual.

El lote donde lo entrevistamos estará destinado a la producción de maíz: en pocos días más se cortaría el cultivo de servicio con un barbecho muy breve que daría paso a la siembra. Pero mientras tanto, además de permitir medir esos cultivos ecosistémicos de la combinación de vicia con avena, se realiza un ensayo con diez terneros que se alimentan de esa pradera, bajo un sistema de rotación racional. Guazzelli cree que este tipo de ensayos será fundamental para poner realmente en valor el aporte de los cultivos de servicio o de cobertura.
“Si bien los cultivos de servicio existan hace un montón y los llamábamos de otra manera, el foco, el estudio, se los estamos poniendo recién hace unos pocos años”, define el agrónomo, que espera “sorpresas importantes” en las mediciones que llevan a cabo en este tipo de ensayos, incluso en un un servicio adicional. Ya se les pide que protejan el suelo, aporten nitrógeno y frenen las malezas. Ahora se se exige que sirvan de forraje.
“Nosotros toda la vida hicimos una invernada tradicional, como hizo todo el mundo, comiendo verdeos. De lo que estamos empezando a darnos cuenta es que hay ciertas formas de pastorear los cultivos de servicio o verdeos, que además de producir el forraje que uno necesita para la hacienda te siguen brindando los beneficios de los cultivos de servicio”, explica Guazzelli.

Los 10 terneros llegaron este mismo año al campo de Tandil y llevaban pastoreando 70 días en ese lote de ensayo de vicia y avena, que desde marzo no recibía ninguna aplicación de agroquímicos y que luego iría a maíz. Según las mediciones preliminares, venían engordando a razón de 960 gramos por día, cuando el promedio de los sistemas de pastoreo tradicional en la zona aportaban unos 600 gramos, En un feedlot profesional la tasa de ganancia diaria puede llegar a 1,3 kilos diarios.
“Por supuesto que estos terneros corren con ciertas ventajas, hay mucho control y la parcela es chica. La idea de este ensayo es medir no solo la producción de carne, que viene muy bien, sino cuando finalicemos la idea es medir el contenido de agua del suelo, el contenido de nitrógeno, hacer una evaluación de cómo el cultivo de servicio compitió con las malezas, y si tuvo algún problema por el pastoreo. Lo compararemos con un cultivo de servicio puro, y una franja testigo de barbecho tradicional”, relata Santiago
la idea es seguir el ensayo un par de años más para ver cuál es el efecto real a largo plazo de haber pastoreado un lote que en teoría era agrícola,
-¿El aporte de este ensayo serán esos resultados?
-Cierto. Experiencias en pastoreo de vicias o de avenas hay un montón, Lo que sí falta es ponerle los números fríos y analizar en serio cuál es el efecto en la parte económica, en la parte productiva y también en la parte ambiental, el hecho de implantar un cultivo de servicio y no tener que hacer aplicaciones de productos fitosanitarios. Es de un ahorro ambiental enorme el hecho de no aplicar herbicidas para controlar malezas pero también el hecho de que cuando sembremos el maíz acá vamos a tener mucho más nitrógeno. que en la parcela testigo de barbecho, y entonces vamos a reducir la cantidad de nitrógeno aplicado- responde, convencido, el agrónomo de Aapresid.

-Los beneficios parecen evidentes, pero sin embargo no todos los productores se han subido a los cultivos de servicio todavía…
-De a poquito va calando hondo. No hay un porcentaje, pero se habla de que 10/15% de productores que han probado los cultivos de servicio. Yo creo que es una cuestión de tiempo y de hacer esto, que es recabar información y saber a ciencia cierta que hacer un cultivo de servicio trae beneficios no solo económicos sino también ambientales. Responder a la demanda social que tenemos hoy en día.
-¿Decís que esta será la nueva receta para producir?
-Para mi la agronomía es una cuestión dinámica, va evolucionando con el tiempo y vamos encontrando la mejor forma de producir las cosas que el mundo necesita. Hoy el encontramos esta vuelta al sistema productivo que para mi revolucionó las cosas y permitió evitar degradar los suelos, que es la siembra directa. Hoy sabemos que incorporando los cultivos de servicio podíamos bajar un poco, bastante, el impacto ambiental por los fitosanitarios. Es parte del camino. Lo que no quita que dentro de diez años estos evoluciones y haya otra cosa nueva que nos cambie el foco.
-Quizás sean otros cultivos de servicio los que se incorporen…
-Sí, exactamente. Hoy estamos demasiado parados sobre la vicia porque es le que mejor compite contra las malezas y la que mas fija nitrógeno. Pero en el corto plazo vamos a terminar con mezclas mucho más complejas, de más especies. Van a entrar los rabanitos, las arvejas, los tréboles y por qué no alguna mezclita de gramíneas. En dos o tres años vamos a estar todos haciendo mezclas. Le vamos encontrando el agujero al mate. Probablemente en un fututo estemos haciendo otra cosa.
La entrada Santiago Guazzelli realiza ensayos con cultivos de servicio en Tandil, no solo como cobertura sino también como alimento para el ganado: “Le estamos encontrando el agujero al mate” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada David Roggero, el presidente de Aapresid, advierte sobre la ‘maización’, que sería la ‘sojización’ a la inversa. “Eso tampoco es bueno; los desequilibrios son malos”, avisa se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Roggero es productor de la localidad cordobesa de Laboulaye y fue elegido en una situación inédita para la entidad, ya que por primera en treinta años de historia vez habían presentado dos listas. Tiene mandato hasta 2023.
En una entrevista con Bichos de Campo, el presidente de Aapresid repasa cuáles serán los ejes de su gestión y cómo ve a la producción agrícola actual en la Argentina. También deja una opinión sobre el impacto de las medidas del gobierno sobre el sector.
-¿Cuál es la agenda de Aapresid y el eje de su gestión?
-Desde fines de febrero estamos llevando adelante esta nueva gestión y los primero que me gustaría decir es que estamos tratando de representar a la masa societaria y espíritu de la entidad, que está plasmado hace varios años en un plan estratégico que rige las normas y actividades que se llevan adelante. La institución tiene muy presente lo referido a la innovación y para eso hay que ser lo suficientemente ágil y flexible para ajustar el rumbo en los casos cuando la situación lo amerite. Eso a modo general. A modo particular, seguimos haciendo mucho foco en ser referentes tecnológicos en una metodología (se refiere a la siembra directa) que en Argentina está implementada en más del 90% de la superficie agrícola. La realidad es que a nivel mundial sólo 10% (del área agrícola) está bajo esta norma de la siembra directa. Uno de esos grandes desafíos es mostrarle al mundo que el camino para cuidar el planeta y el mundo es el de la no labranza.
-Aapresid viene destacando la necesidad de producir e modo más amigable con el medio ambiente. ¿De qué trata el protocolo de agricultura sustentable que han lanzado?
-Esa es una de las varias actividades que tenemos, pero todas tienen como norte el cuidado del recurso suelo. Una de las características que distingue a la institución es ser parte y tener un estándar o protocolo de agricultura sustentable certificada, que es una rareza a nivel mundial. Son pocas las instituciones a nivel mundial que pueden hacer uso de esta herramienta, es algo que nos distingue y nos llena de orgullo. Es un cumplimiento de reglas legales, productivas y ambientales.
-¿Y qué significa hacer agricultura de forma sustentable?
-Para arrancar este análisis es importante destacar que la palabra sustentabilidad comprende tres grandes ejes, lo productivo, los ambiental y lo social, y eso es un desafío. Creemos que hay caminos para hacer una agricultura más sustentable que otra agricultura. Esa sería la manera apropiada de referirse a ellos. Tenemos una serie de pautas o indicadores que nos permiten decir que sabemos cómo hacer una agricultura más sustentable que otra. Por ejemplo, la no labranza es la primera característica que la institución pregona.

-¿Pero además hay otras características?
-El sistema se basa en la no labranza, la rotación de cultivos, el uso eficiente y criterioso de fitosanitarios y un balance adecuado de nutrientes del recurso suelo.
-El gobierno viene tomando medidas contrarias al desarrollo productivo… ¿Crees que esas medidas, como por ejemplo la posibilidad de suban las retenciones, pueden poner en riesgo o amenazar la rotación de cultivos y todas las iniciativas que pretende llevar adelante Aapresid?
-Así como como hubo un fenomenal cambio de paradigma en la producción de alimentos, fibras y energía -a nivel planeta hace no más de 30 o 40 años que fue el de no labrar el suelo-, hoy estamos inmersos como institución en transmitir el concepto de la intensificación sustentable, el de la rotación. Esto significa tener la mayor cantidad de cultivos vivos sobre la superficie del suelo. Y para lograr eso me baso en dos ejemplos. Uno, de acuerdo con la condición climática o de suelo, podría ser tener el suelo cubierto con cultivos de renta, cultivos que vamos a cosechar y comercializar, un determinado grano. Pero es cierto que no todas las regiones son iguales y algunas quizás no puedan hacer dos cultivos. En esos lugares sugerimos llevar adelante los cultivos de servicio y no de renta, que son los que nos van a brindar un sistema ecosistémico, que no es la producción de granos pero sí mejor infiltración del suelo, mejor actividad biológica, mejor fijación de nitrógeno, solo por citar dos o tres características de estos cultivos.

-Cualquier decisión que se tome a nivel estatal que perjudique o desincentive el uso de estos cultivos de renta o de servicio impacta en la salud del suelo y en el planeta. Da la impresión de que el sector privado le tiende la mano al público pero este se lo quita…
-Eso lo dejo a tu interpretación, nosotros tratamos de basarnos en lo técnico y tratar de dar respuestas a la sociedad en su conjunto. Lo que intentamos es siempre ir por el dato positivo: ayudémonos si realmente tenemos intenciones de cuidar nuestra casa y medio ambiente
-¿Cómo ves la relación maíz-soja? La Bolsa de Comercio de Rosario dijo que este era el año del maíz y la soja a su vez viene perdiendo terreno.
-Vivimos en un lugar que tiene características especiales. Si uno se fuera 5 o 7 años atrás diríamos que esto que acabás de mencionar sería la demonización del cultivo. Pero lejos de estar preocupado deberíamos estar contentos. Mirando desde lo técnico-científico, y asociado el cuidado de la salud del suelo, debería ser muy bien visto esto de que la mitad de la producción de granos del verano salga de una gramínea y la otra mitad de una leguminosa. Desde ese lugar está bien, pero el problema es que esto se da por una cuestión de números asociados al negocio y esperemos que esto no termine convirtiéndose en una “maización”. Eso no es bueno. Los desequilibrios son malos. En buena hora hoy podemos estar de alguna manera equilibrados en esto de maíz y soja, pero eso se da por estas reglas de juego que se van cambiando a lo largo del tiempo en nuestro país.
La entrada David Roggero, el presidente de Aapresid, advierte sobre la ‘maización’, que sería la ‘sojización’ a la inversa. “Eso tampoco es bueno; los desequilibrios son malos”, avisa se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Carolina Estelrrich, una agrónoma con la cabeza “enviciada”: Por tres campañas, comparó la agricultura convencional contra una con cultivos de cobertura y otra sin insumos químicos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>
No es tan broma. Durante tres campañas consecutivas, en la Chacra Experimental Bellocq del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, Carolina y el agronómo del INTA Gonzalo Pérez compararon los resultados (económicos, productivos y ambientales) de los tres planteos entre los cuales se debate actualmente la agricultura argentina: uno convencional con agroquímicos, otro que intenta reemplazar ese insumo por cultivos de cobertura y el tercero que prescinde totalmente de ellos, uno de los mandamientos de la “agroecología”.
Carolina sabe que su tarea es importante, se la nota orgullosa de lo que hace y desde dónde lo hace, una experimental del Estado. Recibida de ingeniera agrónoma en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) hace apenas seis años, decidió irse a vivir y trabajar en esa chacra del gobierno bonaerense, de unas 470 hectáreas, equidistante entre Carlos Casares, Pehuajó, Henderson y Bolívar, en el centro-oeste de la provincia. Esa era en algún momento una zona de campos mixtos, donde había mucha ganadería que alternaba con la agricultura. Pero como la tierra es muy fértil, la penetración de la soja fue potente y las vacas quedaron relegadas a las zonas marginales. La agricultura convencional domina ahora casi todo el escenario.
Nacida en Bolívar, cerca de allí, y con solo 27 años a cuestas (ahora tiene 30), Carolina encaró una investigación de la cual hace poco se presentaron los primeros resultados. Fue necesario esperar tres campañas para sacar las primeras conclusiones, porque lo que se comparó fueron tres esquemas de rotación tradicionales en la zona, que duran ese tiempo.

Sobre parcelas de 10 por 30 metros, nos cuenta la agrónoma, “planificamos una rotación tradicional, otra a la que le sumamos cultivos de cobertura, y otra que es igual a segunda pero que a la que desde el vamos no le pusimos insecticidas, ni fertilizantes”.
Carolina tiene la cabeza “enviciada”. Pero se cuida mucho de llamar a este tercer modelo como “agroecológico”. Tiene sus razones. A la luz de los resultados teme que su informe sea utilizado como un arma en una batalla que ella no quiere pelear: la que enfrenta a los que defienden los insumos químicos y a los que los deploran.
Sucede que lo que está mostrando este ensayo por primera vez son los márgenes que se pueden obtener prescindiendo de agroquímicos y fertilizantes en un planteo agrícola que incluye la soja y el maíz, los dos principales cultivos de la Argentina. Hasta ahora, los promotores de la agroecología basan sus números más favorables sobre todo en la experiencia de varios campos más ganaderos que agrícolas. Y las únicas cifras “oficiales” surgen de la Chacra Barrow, ubicada en Tres Arroyos. Allí, la gente del INTA también hizo comparaciones, pero rotando el trigo tradicional de la zona con ganadería bovina, que devuelve nutrientes.
En Casares la cosa es totalmente diferente. “Acá no podíamos decirla a los productores que se pusiesen a repetir ese esquema en suelos con un potencial impresionante”, explicó Carolina.
Luego de ocho años de ensayos, el INTA mostró los resultados económicos de la agroecología
-¿Y por qué te resistís a decir que el planteo sin agroquímicos ni fertilizantes es agroecológico?
-En su momento nos parecía que el desafío era ver cómo desarrollar una agricultura continua con un menor uso de insumos. Nosotros lo planteamos así y entonces arrancamos con una visión equivocada de la agroecología. Una conclusión importante es que si querés producir de manera agroecológica no tiene que ser con este planteo- nos respondió la joven investigadora, que se muestra muy consciente de que los resultados de sus ensayos podrían ser utilizados por quienes desacreditan ese movimiento con el argumento de que, sin insumos químicos, se reducen sensiblemente la productividad por hectárea y, en consecuencia, los márgenes brutos de las empresas agrícolas.

“Se ha tornado todo en un River-Boca. Eso nos limita a poder avanzar y de manera más seria”, dice Carolina, que no quiere formar parte de ese debate, pero tampoco esconde los resultados. Entre las tres parcelas comparativas “la que más ruido hace es la que no tiene insumos, que es insostenible. La presión de malezas es tal que no la podés controlar”, asume. En cambio, se mostró bastante más satisfecha con el segundo de los planteos, el que incluyó cultivos de cobertura. Este es el resumen de los rendimientos obtenidos.

“En la primera campaña no hubo demasiada diferencia de rendimientos, pero el lote venía limpio, con malezas controladas con herbicidas”, relata la técnica. La brecha de rendimientos luego se fue ampliando a favor del planteo convencional con agroquímicos. El planteo intermedio -cultivos de servicio con aplicaciones puntuales- hizo un papel más que decoroso, aunque algún resultado pudo haber caído porque esos cultivos utilizados (vicia y centeno) consumen algo de agua.
Los detalles técnicos y números precisos sobre los rendimientos pueden encontrarse en este informe completo publicado por el Ministerio de Desarrollo Agrario y el INTA, a partir de la página 109. Pero desde ya hablamos de niveles de rendimientos iniciales elevados, frecuentes en la región, de más de 6.000 kilos para el trigo, unos 3.500 para la soja y cerca de 10.000 para el maíz.
Un argumento frecuente de la “agroecología” para defenderse de la acusación de ser menos productiva que la agricultura convencional, como este ensayo confirma, es que lo que se deben mirar son los costos y márgenes. En el caso de esta investigación, las cuentas finales para los diferentes cultivos en el final de la rotación (la campaña 2019/20), muestran que prescindir de los agroquímicos y fertilizantes no siempre significa reducir el nivel de costos. Y por tanto no mejorar los números finales.

“En el tratamiento sin químicos cambia la estructura de costos: por ejemplo crecen las labores en trigo, o con la semilla de la vicia y además hay un costo más en la siembra de cultivos de cobertura. Pero a la vez disminuye la compra de herbicidas en planteos de cobertura. Es decir, en estos esquemas si bien bajo el uso de insumos, tengo que controlar malezas con pasada de disco y los valores se incrementan mucho”, nos explica Carolina.
La joven agrónoma tiene la cabeza “enviciada”. Le surgen nuevos modos de pensar que quizás incomoden a muchos.
“Debatimos mucho entre colegas sobre esto. ¿Por qué el productor tiene que asumir tanto el cuidado de la Naturaleza? En ese sentido creo que nos falta evolucionar un poco. ¿Por qué tenemos solo ese razonamiento de maximizar ingresos por unidad de superficie? En ese maximizar pasan en el camino un montón de cosas…”
Un capítulo de este ensayo se dedicó justamente a buscar los costos ocultos que no forman parte del resultado económico. Hicieron un balance parcial de nitrógeno y de fosforo para cada rotación y el duro descubrimiento es que dicho balance fue casi siempre negativo. “En el tratamiento con cultivos de coberturas contemplamos el aporte de nitrógeno de la vicia y la historia es distinta porque puedo ir disminuyendo los kilos de urea”, aclara Carolina. Los cultivos de servicio también juegan un rol importante en los planteos sin químicos añadidos. En el caso del fósforo solo hubo saldos favorables en el caso del trigo.

“El desafío es encontrar fuentes orgánicas de fácil acceso en la zona y factible distribución en el lote, que agreguen nutrientes a este tratamiento, a los fines de mantener la premisa de no uso de insumos de origen inorgánico”, definirá luego el informe técnico, mostrando una de las grandes debilidades de los planteos agroecológicos en la agricultura continua, sin ganadería.
Una vez mas el enfoque de los cultivos de cobertura combinado con insumos externos cuando se precisen es el que se acerca un poquito más a la situación ideal.
En este punto, otro flanco interesante del ensayo fue una medición de la biomasa, o la cantidad de materia seca de cada hectárea en cada tramo de la rotación. Carolina dice que esto importa por la generación de Carbono, que a corto o largo plazo terminará impactando en el contenido de materia orgánica de los suelo. Ganan aquí por lejos los dos planteos que utilizan cultivos de cobertura.

Por lógica, donde los dos sistemas alternativos a la agricultura convencional sacan mayor ventaja es en la cantidad de aplicaciones realizadas, que se eliminan por completo en el planteo sin agroquímicos y se van reduciendo sustancialmente en el esquema de cultivos de cobertura. El gráfico que nos muestra Carolina es que en este planteo la cosa recién comienza, pues las aplicaciones se van reduciendo paulatinamente hasta desaparecer en la tercera campaña de la rotación.

Carolina es una ingeniera agrónoma con la cabeza definitivamente “enviciada”. Enfatiza que todo debe ser encarado como un proceso en el que sirven muy poco los mandamientos preestablecidos. En el caso del planteo pseudo-agroecológico no llegaron ni siquiera a poder plantar la soja de segunda por la competencia feroz de las malezas incontrolables.
“Iniciamos con una visón errada del que piensa que lo agroecológico es no usar ningún insumo desde el vamos. En realidad es una transición, que requiere de mucha rotación”, explica. “Es un camino que hay que recorrer. No se puede hacer nada de la noche a la mañana”, abunda.
Sus primeras conclusiones, luego de tres años de mediciones, son que para mantener el suelo hay que diversificar especies y para eso es bueno utilizar cultivos de cobertura. Eso ayuda a generar carbono y competir con las malezas. Además los herbicidas residuales empiezan a disminuir desde un primer momento. “Con el paso de las campañas vemos que se puede reducir el uso de glifosato”, exclama la agrónoma. El glifo ha sido el hueso más duro de roer hasta aquí en este camino.

Por otro lado, si en la rotación se incorporan leguminosas, esto permite equilibrar un poco más el balance de nutrientes. De todos modos, hay que pensar en otras opciones, pues sumar cultivos de cobertura no siempre alcanza, para erradicar por completo la fertilización química. Carolina dice que habría que pensar en insumos orgánicos que puedan compensar la extracción de nutrientes que hacen los granos.
Carolina, que tiene la cabeza “enviciada” del todo, está contenta porque para la nueva campaña (la primera de un nuevo periodo de rotación) están incorporando al equipo a un becario que comenzará a evaluar los parámetros físicos del suelo, También van a analizar la biología del suelo. Son las patas que le faltan a estos ensayos, además de tiempo, para comenzar a arrojar conclusiones más rigurosas.
“Con este trabajo intentamos ver algunos parámetros productivos, económicos y ambientales, pero no hay que olvidarse de la pata social. No puede ser que no pensemos en nosotros mismos. Al productor yo le digo: ¿vos te subirías todo el día a manejar una pulverizadora? Yo no lo haría ni quisiera que lo hagan mi papá o mi hermano”, define la joven. Y eso da pie a otros pensamientos.

Carolina detesta los dogmatismos. Pero define que “lo que está más claro es que siempre hay que tener presente el cuidado del suelo. A partir de ahí es como si nos cuidáramos todos los seres vivos. Cada productor tendrá luego posibilidades distintas de encarar su tránsito. Pero hay que tener claro que es un camino y que hay que transitar un proceso de conversión”.
-¿Y vos fuiste modificando tus posturas sobre la agroecología a medida que hacían este ensayo?
-En Bolívar hay bastante movida agroecológica, bastantes productores. Cuando me recibí me invitaron a una reunión y pensé ‘estos tipos están locos, resulta imposible producir sin insumos químicos’. Me di cuenta de que estaba equivocada. Pero creo que mi mente me da la posibilidad de decir me equivoqué e ir aprendiendo. Eso nos hace falta a los argentinos en un montón de temas. También tengo claro que este no es mi propio campo.
-¿Y qué harías si este, en vez de un lugar experimental, fuera tu propio campo?
-Si tuviese un campo trataría de tener todo el año el suelo cubierto. En el fondo la solución al antiguo problema del suelo es volver al esquema de rotaciones entre la agricultura y la ganadería, con cuatro o cinco de pasturas. En realidad es un poco eso más, que pensar en erradicar la soja.
Carolina tiene la cabeza “enviciada”. Su vicio es sentir, pensar y tratar de hacer las cosas de modo diferente a como muchos las vienen haciendo, aunque tampoco le gusta que la encasillen como agroecologista. Ella es una orgullosa ingeniera agrónoma. Ha empezado a disfrutar ser eso.
“Es para hablar tres días seguidos y capaz no vamos a llegar a ninguna conclusión. Pero es divertido. A mi de alguna manera esta experiencia me renovó las ganas de ser ingeniera agrónoma. Me parecía un poco aburrido. Y más acá, en este zona, donde tenés tres o cuatro cultivos todos los años: maíz, soja, girasol, trigo y siempre hechos de la misma manera… Esto de caminar hacia la agroecología le puso un poco de sentido a mi profesión”.
La entrada Carolina Estelrrich, una agrónoma con la cabeza “enviciada”: Por tres campañas, comparó la agricultura convencional contra una con cultivos de cobertura y otra sin insumos químicos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Finalmente se supo que quería decir la sigla CREA: Confianzudos Realmente Extraños para esta Argentina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Es por eso que nos permitimos rebautizar a esta organización que agrupa a unos 1.800 productores de punta, organizados en grupos, en todo el país como “Confianzudos Realmente Extraños para esta Argentina”.
Vemos los datos de la última encuesta cuatrimestral, realizada en marzo entre 1.100 integrantes de la Red CREA. Se trata del primer relevamiento de expectativas de 2021, un año que arrancó mal porque -según se explica- “la mayor parte de las empresas agrícolas CREA registró dificultades generadas por la sequía”.
Sin embargo, y a pesar de que el contexto político tampoco colabora demasiado, al preguntar sobre las intenciones de siembra de la campaña 2021/22, la mayoría declaró que sembrará más cultivos de invierno para la rotación respecto de años anteriores, llegando a un 28% de la superficie, contra 22% del año anterior.
Además, casi un 12% del área prevista para sembrar en invierno, siempre en el ámbito de los productores CREA, corresponde a cultivos de servicio.

La confianza es un rasgo que también domina en los CREA dedicados a la ganadería. “En marzo de este año un 46% de los ganaderos encuestados manifestó planes para aumentar la cantidad de vientres, una cifra diez puntos superior a la del mismo mes de 2020”, reveló la encuesta.
Por otro lado, en promedio, las empresas de cría aumentarían la cantidad de vientres por entorar un 3,8%, mientras que en marzo de 2020 el incremento medio esperado era del 0,6%. Es decir, hay una apuesta mayor por hacer crecer la producción de terneros ahora que hace un año.

Otro síntoma. El 39% y 49% de los empresarios ganaderos indicaron que incrementarían la superficie de verdeos de invierno y pasturas en implantación, respectivamente, en 2021 versus el año anterior. El aumento promedio interanual planificado de la superficie de verdeos de invierno sería del 7%, mientras que en el caso de las pasturas se ubicaría en 10%.
“A pesar de las dificultades generadas por las restricciones hídricas presentes en muchas regiones ganaderas, el destete promedio aumentaría un 2,1% en 2021 respecto del año anterior”, dice el informe de la entidad. De la encuesta surgió que el 40% de los grupos CREA se planea incrementar la cantidad de terneros por destetar con relación al ejercicio anterior.
También la actividad lechera, jaqueada por una suba de los costos muy fuerte, priman las buenas expectativas. El 68% de las empresas tamberas encuestadas espera aumentar la producción total en los próximos doce meses, con un incremento promedio del 6% respecto del año anterior.
Este incremento se espera alcanzar tanto en base a un aumento de la cantidad de vacas en ordeñe como de la mejora en las producciones individuales logradas. Y eso que “un 39% de los tamberos consultados manifestó contar con una menor proporción del pasto en la composición de la dieta de las vacas debido al impacto productivo generado por la sequía”.

Y por si no faltaran razones para rebautizar a esta entidad técnica, en una nueva pregunta de la encuesta el 71% de los empresarios CREA anticipó sus intenciones de realizar inversiones en 2021, tanto en lo que respecta a mantenimiento (alambrados, corrales, etcétera) como en equipos y maquinaria agrícola.
De todas maneras, un 28% de los 1147 empresarios encuestados indicaron que planean realizar inversiones destinadas a generar mejoras en la capacidad productiva o la eficiencia, mientras que un año atrás esa proporción era 41%.
La entrada Finalmente se supo que quería decir la sigla CREA: Confianzudos Realmente Extraños para esta Argentina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada La historia detrás de la foto: ¿Qué hacen la vicia, el trigo y la soja todos juntos en un lote? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Se trata de un proyecto de investigación de largo plazo iniciado el año pasado en el marco de una red institucional integrada por la Asociación Cooperadora de la Chacra Experimental Miramar, el INTA Balcarce, las Facultades de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata y de la Universidad Nacional del Centro, Conicet, CREA y Aapresid.
El propósito de la iniciativa es comparar una misma rotación con tres modelos productivos diferentes: el convencional; el sostenible, que incluye cultivos de servicio y aplicaciones dirigidas de insumos; y el agroecológico, en el cual no se emplea ningún componente de síntesis química.

El ensayo, que se está realizando en un lote de 4,5 hectáreas con tres repeticiones de cada tratamiento, comenzó con trigo, el cual ya fue cosechado con rindes que, en el modelo agroecológico, resultaron un 40% menores respecto del convencional.
“El trigo en el modelo agroecológico no fue fertilizado, así que este año estaremos incorporando roca fosfórica para reponer ese nutriente”, explicó Leandro Pontaroli, responsable técnico administrativo de la Chacra Experimental Miramar, quien está realizando su tesis doctoral con el ensayo.
“La foto que publicamos es justamente el cultivo de servicio posterior al trigo, en el modelo agroecológico, el cual está diseñado para incorporar nitrógeno disponible para el cultivo siguiente, que será el maíz”, indicó a Bichos de Campo.
En lo que respecta al modelo convencional, luego del trigo se sembró soja de segunda para posteriormente realizar un barbecho químico, mientras que en el sistema sostenible se sembró –con una previa pasada de un equipo WeedIt– un cultivo de servicio compuesto por vicia villosa y avena.
El estudio, además de evaluar la respuesta productiva de una rotación agrícola en los diferentes sistemas, también estudiará los márgenes económicos y el impacto ambiental de cada modelo.
“Creo que uno de los mayores éxitos de la iniciativa es la red interinstitucional que se formó para consensuar los protocolos de trabajo, además de la riqueza que aportan las diferentes disciplinas que intervienen”, asegura Leandro.
“Como vamos a hacer evaluaciones tanto productivas como económicas y ambientales, en las mismas entra toda la carrera de Agronomía y seguramente habrá oportunidades para que se hagan más tesis doctorales”, concluyó.

La entrada La historia detrás de la foto: ¿Qué hacen la vicia, el trigo y la soja todos juntos en un lote? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Juan Maisterrena, en Sierra de los Padres, está lanzado a la nueva agricultura por ambientes: “Mi objetivo es bajar el uso de agroquímicos un 50% en los próximos dos años” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>-Frente a esta exigencia social, hay como dos vertientes. Una que es la de la agroecología, que pide retroceder y no usar más insumos químicos. Pero otra corriente que afirma que los problemas ambientales se solucionan con un mayor uso mayor de tecnologías. ¿A cuál adscribís?
-Quisiera arrancar haciendo un mea culpa en todo esto: allá por el 2000 cuando arrancó todo el proceso de sojización, con la famosa soja modificada genéticamente, había muchos que, ya fueran técnicos o no, manejaban los lotes desde un café de la estación de servicio, y la receta mágica que te cantaban era: 2 litros de glifosato y 100 de cíper (por el insecticida cipermetrina).
-Eso funcionó hasta que aparecieron las primeras malezas resistentes ¿No?
-Claro. El primer foco fue saber que con eso no íbamos a ningún lado, y después, que la sociedad nos estaba pidiendo otra forma de producción; nosotros nos dábamos cuenta también de eso. No es viable hacer lo que hacemos de este modo, por eso estamos reevaluando todo nuestro sistema de producción y por eso tenemos las dos corrientes que mencionás.
Mirá la entrevista completa a Juan Martín Maisterrena:
Maisterrena aclaró que en su regional de Mar del Plata tienen productores que están al algunas de las dos posturas agronómicas. “Desde la experimental de Miramar, con Leandro Pontaroli a la cabeza, hasta la parte de “Siempre Vivo, Siempre Verde”. donde estamos tratando de rever todos los procesos con más tecnología. Más tecnología no significa que se requieran más insumos de síntesis química, sino que consiste en tratar de llevar nuestros cultivos hacia un formato más natural, desde el lado de lo que hace la naturaleza, y luego cómo podemos trasladar eso al campo.
– Vos decías ´más tecnología no implica más insumos de síntesis química´ ¿Y entonces qué es más tecnología?
-Más tecnología es apuntar a procesos que tienen que ver con un mejor uso de los datos o con estar más arriba de los lotes, sin que eso implique hacer más pulverizaciones o fertilización. En mi caso particular, en campos muy quebrados atrás de las sierras, en zona Sierra de los Padres, empezamos hace siete años con un proceso de agricultura por ambientes, lo que implica dividir el campo en zonas productivas iguales, entre comillas, en donde asignamos determinados recursos a cada zona.
-¿O sea que no tratan al campo como un único universo sino que establecieron distintos ambientes dentro del mismo campo?
-Claro; a su vez hay ambientes distintos para cultivos distintos. Por ahí el trigo reacciona de una forma y el maíz, en el mismo ambiente reacciona de otra forma. Tenemos que tratar a cada cultivo de forma diferente para poder asignar los recursos que necesite y explorar su potencial de rinde.
Pongamos un ejemplo con semillas: en la zona de mayor potencial uso 70 mil plantas y en la de menor potencial uso 40 mil plantas, pero antes le ponía a todo 70 mil plantas. Cambiando la ecuación mejoramos el uso de agroquímicos y de fertilizantes en los cultivos de fina, y levantamos los techos de rinde de 1200 kilos por hectárea. En maíz bajamos el uso de agroquímicos casi en un 30% y seguimos teniendo los mismos niveles de rinde, con lo cual nos dimos cuenta de que antes estábamos gastando más insumos y más dinero para tener el mismo rinde. Eso es agricultura por ambientes. Para nosotros fue el inicio de todo un proceso de mejora continua que hoy nos lleva al concepto Siempre Vivo, Siempre Verde, que además significa tratar de tener el campo cubierto con cultivos de servicio todo el año cuando no están los cultivos de cosecha.

– Ahí entraría la otra tecnología que es más de datos. Un productor necesita una gran cantidad de datos y conocimientos sobre su propio campo para establecer los diferentes ambientes y procesos sobre estos.
-Las Agtech son herramientas que no te solucionarán nada per se, a menos que las analices. Es muy lindo tener un mapa de colores, pero luego hay que analizarlo y entenderlo. Igualmente, con la modernidad que hoy tienen las cosechadoras y sembradoras es mas fácil. Hoy no tenés que andar midiendo a cada rato en el lote viendo espiga por espiga. Lo que hay que hacer es analizar esos datos, entender el por qué de cada cosa y trabajar en equipo. En lo personal, de Agtech o de cómo se desarrolla una imagen satelital no entiendo nada, pero tengo un sistema armado con un equipo que me mastica esa información y me da los resultados. Luego, cada 15 días nos juntamos varios asesores o productores en una charla vía Zoom y definimos pasos. Con esto digo que no tenés que ser un cráneo de informática para usarlas. Lo clave es que todo el análisis de estos procesos te permitan entender dónde poner el insumo en tiempo y forma.
– La presión social con los agroquímicos es muy visible. ¿Es posible bajar las dosis de agroquímicos con mayor tecnología y con uso de las Agtech?
-Si, completamente. Te doy un número que aún no lo tengo validado porque no es un proceso que se haga en un solo año, pero mi objetivo es bajar el uso de agroquímicos en el campo en un 50% en los próximos dos años. El 2020 es el primer año y la campaña 2021/2022 será la segunda campaña que lo haga. Y lo quiero hacer con cultivos de cobertura, que no es algo que vaya para todas las zonas ni modelos. En nuestro caso por ejemplo, tenemos una soja de segunda detrás de un trigo- somos una zona triguera o de fina básicamente- y en el campo esa soja de segunda nos da un promedio de 1.200 kilos por hectárea, todo depende de cuándo te toque la primera helada; pero ahora, con la entrada del yuyo colorado a la zona, para hacer una soja de segunda tengo que gastar 40 dólares por agroquímicos y ahí el numero ya dejó de cerrar.
Pero si pienso que después del trigo tengo que hacer un maíz de primera, el número ya me cierra más haciendo una vicia. Entonces, hago una vicia en febrero y me ahorro de 50 a 60 kilos de nitrógeno en maíz, tengo el campo verde todo el año, le compito a las malezas y ya ahí saqué tres pulverizaciones de las que llevan muchos agroquímicos, desde febrero hasta agosto que es donde hago todos los barbechos de maíz.
Y en el medio uso pulverizaciones selectivas, donde la máquina activa la pastilla solo donde ve algo verde o donde yo le mando a pulverizar. Lo empezamos a usar este año, en un lote donde hicimos control de raigrás resistente en un rastrojo de maíz y tuvimos un 67% de ahorro de producto químico.

-Entre la aplicación selectiva y el manejo de cultivos de cobertura de servicio ¿El objetivo de ustedes es bajar el 50% de uso de agroquímicos en dos años? ¿Es lograble?
-Si. Todo esto igualmente lleva un poco de cráneo. No es que llamo al pulverizador y viene, y llamo al sembrador y siembro la vicia, y llamo al del mosquito y ya tengo la orquesta funcionando. En el medio hay muchas charlas y reuniones.
-Volvemos a lo que dijiste al principio, que ya no es esa receta que se cantaba en un café de estación de servicio. ¿El nuevo modo te exige estar ahí de modo constante y corrigiendo procesos?
-Exacto. Y ahí me sirve ver las imágenes satelitales, para ver dónde tendré un poco más de malezas y dónde no. Tenés que ir muy adelante de este proceso, mirándolo muy a largo plazo porque si lo mirás a una semana estás muy corto. Estamos tratando de mirar dos o tres meses adelante, evaluando que no nos pase por arriba todo el sistema productivo. Pero sí creo que es posible bajar los niveles de usos de agroquímicos; ahora, si me preguntas si voy a poder bajar los costos, y te digo que no creo que pueda bajarlos.
-Bueno, pero quizás puedas reemplazar costos de agroquímicos por otras cosas y finalmente será una ecuación mucho más sustentable…
-Correcto, yo reemplazo costos de agroquímicos por costos de cultivos de cobertura básicamente, y eso aparte tiene los efectos secundarios sobre control de erosión hídrica, erosión eólica, mejor infiltración y uso del agua, con lo cual tengo muchos beneficios indirectos que no medimos, porque recién estamos empezando, así que, si bien no bajaré los costos al menos podré aumentar los beneficios.
– ¿Qué consejos le darías a tus colegas que todavía tienen el chip del glifosato y que en todo caso, terminan aumentando las dosis en lugar de bajarlas?
-Primero les diría que no le tengan miedo a la tecnología por pensar que tendrán que manejarla todo el día. Hay tantos sistemas y tantos modelos de negocios dentro de las Agtech como empresas para usarlas. Siempre habrá un modelo que se ajuste perfecto a tu estilo de trabajo en el campo o en tu estructura de empresa, con lo cual no hay posibilidad de decir que no. Segundo, hay que tener muy en claro los objetivos, porque sino solo tendrás un mapa de colores. Y tercero, tenés que tener un equipo muy alineado que entienda lo que se quiere hacer, y que esté capacitado. Si podemos lograr esas tres cosas, después la cosa camina fácil.
La entrada Juan Maisterrena, en Sierra de los Padres, está lanzado a la nueva agricultura por ambientes: “Mi objetivo es bajar el uso de agroquímicos un 50% en los próximos dos años” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada En Villa María, Rafael Boiero incorporó el triticale como parte de su estrategia de cultivos de servicio se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Boiero dice que, a pesar de que “se vive con incertidumbre, el sector siempre apuesta, le busca la vuelta para seguir produciendo y generando. Si bien no tenemos el mejor ánimo para inversiones, se busca siempre seguir produciendo, trabajando y crecer”, enfatiza.

En esa búsqueda de alternativas optó por incluir el triticale en su estrategia de siembra. Se trata de un grano que surge del cruzamiento del centeno, que le aporta rusticidad, y del trigo, que le aporta calidad forrajera. Rafael recurrió a el como cultivo de servicio para darle cobertura al suelo y así poder mejorar su calidad, aportándole nutrientes.
Según esta nota del sitio Infoagro, el triticale fue creado por fitogenetistas y es el primer cereal hecho por el hombre. “En muchos de los ambientes ecológicos menos favorecidos del mundo, el triticale ofrece una doble esperanza: El rendimiento y la calidad nutritiva entre otras características de importancia son iguales o superiores a las del trigo; y presenta buen desarrollo en suelos pobres así como resistencia a las plagas y enfermedades típicas del centeno”, si dice en la crónica.
Escuchá la charla con Rafael Boiero:
Además del triticale, el productor incluye otros cultivos de servicio, como la vicia o el centeno. Así es que pudo disminuir el uso de agroquímicos y bajó costos de una actividad que viene con márgenes ajustados, porque más allá de la mejora de precios de la soja y el maíz de las últimas semanas, ya se prevé que la seca reducirá los rindes agrícolas en esta campaña.
“Las mejoras que se logran son a largo plazo, hay que ir ajustando el sistema. No es en el primer año que se ahorra en agroquímicos pero lo que se busca es el largo plazo y la rotación”, explicó el agricultor sobre la decisión de incorporar los cultivos de servicio o de cobertura.

En su campo hay 40 hectáreas sembradas con ese cultivo, más otras 30 de vicia con centeno, 70 de maíz de segunda y 55 hectáreas de soja.
Este joven chacarero, que es miembro de la regional Aapresid de Villa María, explicó que el uso del triticale tiene al menos dos propósitos. Por un lado, la cobertura del suelo para regenerar la materia orgánica y evitar la pérdida de nutrientes. Pero a la vez sirve como forraje, ya que cuando el cultivo está maduro le echa las vacas para el pastoreo.
En cuanto a la productividad del triticale, Rafael cuenta que “un rinde promedio va de los 20 a 30 quintales y llega a 40 quintales en los mejores ciclos. Pero en este atravesamos una seca histórica y por más que se esté regando el cultivo, se ven las condiciones desfavorables”, aclaró.
El momento de siembra, explicó Boiero, arranca a fin de mayo si el destino es el grano. En ese caso se cosecha en noviembre. Pero si la idea es usarlo como pastura, la implantación comienza un poco antes, en marzo o abril.
La entrada En Villa María, Rafael Boiero incorporó el triticale como parte de su estrategia de cultivos de servicio se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Los padres de la agroecología: “En cada análisis de suelo que hacemos notamos que cada año hay menos nutrientes”, advierte Martín Zamora desde el INTA se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>
El ingeniero agrónomo tiene su base en la Chacra Experimental Barrow, cerca de Tres Arroyos, donde hace más de 9 años funciona un módulo agroecológico. En diálogo con Bichos de Campo, alertó que “en los últimos 7 años se perdió el 30% de la materia orgánica de los suelos de la región pampeana”, y se preguntó: “¿Quién asume ese costo?”.
“Seguir insistiendo solo en producciones como la soja y el maíz no es sostenible en el tiempo. Podremos hacerlo 10 o 15 años más, pero ¿Y después?”, manifestó el agrónomo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), que cuenta con un posgrado en la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Zamora se recibió a fines del ´95 y comenzó de inmediato a trabajar en Tres Arroyos, con lo cual, hace más de 20 años que está metido en esto de la agroecología. Su primera oportunidad de trabajo la tuvo con la escuela agropecuaria de Tres Arroyos, cuando fue convocado por Santiago Sarandón, otro de los referentes en el tema, no solo a nivel nacional sino también latinoamericano.
Mirá la entrevista a Martín Zamora:
Desde que se vinculó con el INTA, Zamora aseguró que “en cada análisis de suelo que hacemos notamos que cada año hay menos nutrientes, menos fósforo, azufre, zinc, boro, y más adelante serán otros nutrientes los deficientes. Siempre hay un balance negativo en el suelo, lo que acarrea más costos a los productores, ya que para mantener los rendimientos deben usar más insumos. Y ahora se suma otro problema grave que son las malezas resistentes”.
Estos mayores costos productivos se hacen notar. Zamora expresó que “hace 20 años sembrar una hectárea de trigo en Tres Arroyos salía 200 dólares y hoy sale 450 dólares. Y si bien hay aumentos de productividad, eso no se ve reflejado en el margen bruto del productor. Esto solo pueden absorberlo productores grandes, pero no los chicos de entre 300 a 500 hectáreas, y así vemos menos productores en la pampa”.
Para el coordinador de agroecología en el INTA, el problema es que “se sigue pensando que emparchando un sistema se lo puede mejorar, en lugar de pensar en un cambio de sistema. Siempre atacamos las consecuencias de aplicar un modelo, pero nunca atacaremos las verdaderas causas que originan esos problemas”.
Luego de ocho años de ensayos, el INTA mostró los resultados económicos de la agroecología
Como solución a evitar que el suelo termine subsidiando las consecuencias de la fuga de nutrientes, Zamora propuso “pensar una forma distinta de producir alimentos, en una mirada holística o integral, la cual es aportada por la agroecología. El modelo soja/maíz no podrá seguir existiendo, porque en la búsqueda de más rendimientos necesitaremos más nutrientes, y en consecuencia, una mayor fertilización y extracción de estos. Así terminaremos sin materia orgánica en los suelos. Hay que cambiar la mirada de los sistemas. La forma en que hoy hacemos los cultivos no es sustentable”.
Le preguntamos a Zamora qué pensaba de las revisiones profundas como la que está realizando la Asociación de Productores en Siembra Directa (Aapresid), que está apuntalando fuerte la incorporación de cultivos de servicio para lograr una “agricultura siempre verde” que regenere los suelos. “Funcionan, sí. Pero si los meto en un sistema actual de producción, le generará un costo económico y financiero alto al productor, porque obtendrá el ingreso de esos servicios recién dentro de un año y medio. Y así no van a querer hacerlo”, explicó.

Por eso, para el agrónomo, “hay que pensar en un sistema productivo de bajo impacto ambiental y social, y que se empiecen a acercar los consumidores con los productores, porque ese es el problema, hoy están alejadas esas posiciones, entre el que quiere comer sano y el que quiere producir con el máximo potencial. No deberían ser conflictos. Hay otros modos de producción. Las tecnologías de procesos son importantes para la producción y sin embargo no las usamos. En un sistema maíz/soja prácticamente no las usamos”, evaluó.
En definitiva, para Zamora no alcanza cuando no se cambia la mirada sobre los sistemas productivos. “La actual es una mirada muy de estrategia lineal: me aparece este problema y lo soluciono con este medicamento. Tenemos que analizar por qué aparece ese problema, si es una consecuencia de algo o si es un problema real”, remarcó.
En el mismo sentido, el experto del INTA cree que tampoco servirán si la agricultura de precisión o la digital si se aplican solo para salvar una consecuencia del sistema productivo, reduciendo por ejemplo las aplicaciones de agroquímicos. “Muchas veces actuamos sobre las consecuencias de que aparezca una enfermedad, plaga o maleza. Eso no es más que la consecuencia de aplicar una forma de agricultura. Mientras mantengamos eso no vamos a cambiar”, describió.
https://www.facebook.com/martin.zamora.9400/videos/10216589748557848/
“Hay que sacarnos la anteojera de que soja y maíz se pueden hacer como ahora. Necesitamos investigación e integrar más productores para hacer una nueva forma de producción, pero tiene que ser algo que se haga en conjunto. Por supuesto que no será a corto plazo, pero ya hay miradas distintas. La agroecología es la única que avanzó en sostener una forma de producción diferente y la que da respuestas”, concluyó.
La entrada Los padres de la agroecología: “En cada análisis de suelo que hacemos notamos que cada año hay menos nutrientes”, advierte Martín Zamora desde el INTA se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Marcelo Torres, de Aapresid, no evita el debate sobre la agroecología: “Somos un país pobre y no podemos darnos el lujo de tener sistemas de muy baja productividad” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Estamos tratando de acortar esa brecha comunicacional (con el público urbano), porque nosotros hablamos difícil. Me pasa a mi con las reuniones de AgTech, donde se emplea un glosario complejo y encriptado que te aleja de la comunicación. Por eso estamos tratando de hablar más simple”, confesó a Bichos de Campo Marcelo Torres, que es director de Prospectivas de Aapresid y fue coordinador del 28° Congreso Siempre Vivo. Siempre Verde.
“Términos como ´intensificación sustentable´ puede ser más difícil de decodificar que si le dijéramos: ‘Mirá, tenemos que tener el campo verde todo el año’. Siempre Vivo. Siempre Verde fue el lema del congreso. Se trata de ponerse del lado del otro para que la comunidad en general entienda”, agregó Torres.
Mirá la entrevista completa a Marcelo Torres:
Torres recordó cuando estuvo en diciembre de 2019 en la Cumbre de Cambio Climático en Madrid, y allí observó que “el consumidor europeo quiere pagar más por un alimento con menor huella ambiental, y en seguida piensa en lo orgánico, en el arroz yamaní. Está bien eso, pero también tenemos que comunicarle que podemos producir alimento de cantidad y calidad cuidando el ambiente, y que podemos usar la biotecnología y los agroquímicos con racionalidad”.
-¿Y se puede ser amigable con el ambiente siendo intensivo? Porque es el agronegocio lo que se cuestiona…
-La intensificación sustentable implica hacer el campo más verde, hacer más cultivos, lograr cultivos de cobertura que cumplan servicios ecosistémicos. Vamos a decirlo simple, controlando las malezas porque están esos cultivos de cobertura que sembré, regulando el consumo de agua para evitar inundaciones, fijar nitrógeno metiendo una leguminosa en ese cultivo de cobertura, lo que luego hará que tenga que usar menos fertilizante en el cultivo de gramínea que le siga. Intensificar es, entonces, tener un microbioma con raíces vivas y con muchos microorganismos vivos ciclando. Es un proceso que tiene más que ver con lo biológico que con los insumos.
-Hasta aquí hubo mala prensa o una percepción equivocada en pensar que los agricultores sólo se preocupan solo por obtener una renta. ¿Están tratando de desandar ese camino?
-Aapresid está trabajando en esa linea. Sólo tenemos que aprender a comunicarlo mejor, porque no es que estábamos trabajando en la línea extractiva de buscar el máximo margen bruto y ahora de repente nos dimos cuenta que no va más. Estamos en esa linea de producción sustentable y de largo plazo, pero no lo comunicábamos bien. Estoy seguro que, como sector, podemos mejorar eso.

-Pero esas cosas complejas no son simples de transmitir. ¿Cómo explicar que el campo es mucho más que soja?
-Y va a ser un trabajo de largo plazo, arduo y lindo a la vez. El lema Siempre Verde es un poco el Leit Motiv de la opera; y atraviesa a todos los ejes, sean de comunicación, producción, ganadería y agricultura. Tenemos que encontrar la manera de lograr algo simple, entendible, y poder profundizar detrás hasta donde de el ambiente. Creo que el lema del congreso ayuda.
-¿Crees que todo el agro está embarcado en esta misión?
-Aapresid tracciona esto de que uno cree que se puede producir, explorando el potencial del ambiente, teniendo buena producción de biomasa, granos y carne, de forma sustentable y avalado por la ciencia. Cuando vemos otros planteos de muy baja tecnología y productividad, pensamos en que somos un país pobre que tenemos que salir adelante. Entonces no podemos darnos el lujo de tener sistemas de muy baja productividad. Yo creo que tenemos la misión de romper esa falsa contradicción que sostiene que no se puede producir a alto nivel e impactar poco en el ambiente. Y no creo que Aapresid esté solo en esta misión. El productor agropecuario necesita una mirada de largo plazo si quiere sembrar, pensando en rotaciones y en sistemas mixtos. Hablo de reglas de juego claras por los próximos años que trascienda a los distintos gobiernos.
-Noto en tus palabras que no sentís culpa sino una incomprensión de buena parte de la sociedad…
-No. Yo creo que tenemos responsabilidades de las cuales tenemos que hacernos cargo. La comunidad agroalimentaria tiene cosas que corregir. Seguro que si. Hay que hacer mucho trabajo interno. En resumen: a los decisores políticos debemos explicarles que necesitamos previsibilidad, a la comunidad explicarle que podemos producir bien cuidando el ambiente, y a nuestros pares explicarles que hay que usar la tecnología con criterio y racionalidad. Pero no explicar desde el púlpito, porque nosotros también cometemos errores. No tenemos la verdad revelada, tenemos que construirla.
La entrada Marcelo Torres, de Aapresid, no evita el debate sobre la agroecología: “Somos un país pobre y no podemos darnos el lujo de tener sistemas de muy baja productividad” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>