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cultivos extensivos – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Wed, 21 Jul 2021 20:32:18 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png cultivos extensivos – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Santiago Sarandón habla sobre la siembra directa: “Vino bien en un momento donde había un exceso de laboreo, pero se transformó en una religión, algo dogmático e intocable” http://wi631525.ferozo.com/santiago-sarandon-habla-sobre-la-siembra-directa-vino-bien-en-un-momento-donde-habia-un-exceso-de-laboreo-pero-se-transformo-en-una-religion-algo-dogmatico-e-intocable/ http://wi631525.ferozo.com/santiago-sarandon-habla-sobre-la-siembra-directa-vino-bien-en-un-momento-donde-habia-un-exceso-de-laboreo-pero-se-transformo-en-una-religion-algo-dogmatico-e-intocable/#comments Wed, 21 Jul 2021 15:52:53 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=73869 “La siembra directa fue una tecnología que vino bien en un momento donde había un exceso de laboreo; el problema es que se transformó en una religión, en algo dogmático, intocable”. Santiago Sarandón es ingeniero agrónomo, investigador y docente (jefe de Cátedra) de la Universidad Nacional de La Plata. “Venimos de una idea muy simplista, […]

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“La siembra directa fue una tecnología que vino bien en un momento donde había un exceso de laboreo; el problema es que se transformó en una religión, en algo dogmático, intocable”. Santiago Sarandón es ingeniero agrónomo, investigador y docente (jefe de Cátedra) de la Universidad Nacional de La Plata.

“Venimos de una idea muy simplista, de creer que podemos dominar la naturaleza, pero lo cierto es que no podemos reducir la realidad a una parcela experimental y luego querer aplicarlo a la finca real”. Sarandón, es también, presidente de la Sociedad Argentina de Agroecología y presidente honorario de la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA).

-La siembra directa se posiciona como un sistema productivo que cuida el suelo. ¿Cuál es su visión como científico?

-Que ubicada en su correcto lugar es eficiente, pero no indiscutible. Puede ser una buena alternativa en suelos con gran riesgo de erosión o con fuertes declives pero también ha generado y genera daños colaterales.

-¿Cómo cuáles?

-Nuevas malezas que aparecen, justamente, al no removerse el suelo; la compactación subsuperficial del suelo cuando se siembra con humedad, y los ritmos de disponibilidad del nitrógeno que se retrasaron por la menor temperatura y la falta de aireación. O sea que, como toda técnica, por un lado arregló algunas cosas y, por el otro, las complicó porque se excluyeron prácticas muy útiles como la labranza vertical (que no da vuelta el pan de tierra) que de pronto se tornaron inaceptables. Además, en este escenario se empezó a poner más fertilizantes y, para eliminar las malezas, más herbicidas.

-¿Son un problema los agroquímicos?

-Hablemos claro: dentro de los agroquímicos tenemos los fertilizantes y los plaguicidas. Estos, como su sufijo cida lo indica (“que mata, que extermina”, del latín), tienen el objetivo, han sido formulados para eliminar alguna forma de vida. La aplicación de un herbicida está asociada a la muerte y no solo de las hierbas problema, sino también puede afectar a otros seres vivos.

-Sin embargo hay muchos estudios que aseguran que, bien usados, no dañan al ambiente ni a la salud.

-No conozco esos estudios particulares, pero no creo que pueda demostrarse científicamente que no hagan daño. Lo que ocurre es que los ensayos de toxicidad, se realizan en modelos muy simples donde no se evalúan efectos crónicos a largo plazo, que quizás se verán en 20 años, ni los efectos combinados de productos. Un herbicida no pasa por 20 años de testeos antes de ser aprobado para su uso… Además, como factor colateral no siempre hablamos de mortandad sino, también, de producir un mal funcionamiento en los organismos u otros seres. Y de esto sí hay pruebas. Por otro lado, la afirmación de que “bien usados no hacen daño” desplaza la responsabilidad hacia quienes aplican, o sea los y las productoras, que son, en definitiva, los clientes de quienes los responsabilizan.

-¿No hay ensayos que aseguran que ya a 100 metros no hay incidencia, por ejemplo, de una aplicación de glifosato?

-Sí, pero no son categóricos. Lo único que se pudo demostrar fue que el papel hidrosensible con el que se hacen esos ensayos no dio muestras de agua en un radio de 100 metros. Pero que el papel no haya detectado gotas de agua de la pulverización con herbicidas no significa que no haya deriva, es decir, no significa que la molécula no esté presente en el aire. Por ejemplo, si entra una persona perfumada a una habitación uno la huele, aunque un papel hidrosensible no la registre. Pero eso no importa porque el problema es la molécula, no el agua.

-No termino de entender… Si hay pruebas de que los plaguicidas dañan la salud y el ambiente, ¿por qué se defienden a ultranza?

-Hay varios factores. Creo que el primero es el miedo al cambio. Aceptar lo que plantea la agroecología, que es un nuevo paradigma, es tomar la pastilla roja de Matrix y enfrentarse a que vivimos en un mundo artificial y que se está desmoronando, un mundo donde parecía que ciertas cosas no sucedían, pero están sucediendo. Si yo acepto lo nuevo debo replantearme todo y se me derrumba el “edificio” laboral, personal y hasta de estatus social que he construido. Por eso muchas personas aunque saben o sospechan que esto es así, pueden pensar: “Bueno, que se derrumbe todo pero no mientras yo esté en actividad” y siguen defendiendo este modelo de producción basado en insumos.

José Miguel Mulet, defensor de transgénicos y agroquímicos: “Por mucho que creas en la Pachamama, si hay una plaga no vas a tener cosecha”

-Una crítica que se le hace a la agroecología es que trajo ideología a la ciencia…

-Es interesante porque, justamente, creer que la ciencia es “neutra” … ¡es una ideología!

-Pero la ciencia es ensayo y error. ¿Cómo que no es neutra?

-Es que no puede serlo: siempre tendrá una ideología porque la ciencia parte de una pregunta y esa pregunta siempre es ideológica, porque es un ser humano (con ideologías, lo sepa o no) quien la formula. Por ejemplo, tomar al rendimiento por hectárea como la principal variable o entender al productor como un sujeto sin particularidades, responde a un paradigma de investigación. ¿Y qué es un paradigma? Un conjunto de ideas dominantes, o sea, una ideología.

-Pero si no lo es, ¿por qué históricamente se dice con vehemencia que la ciencia es neutra?

-Para sostener una ideología que coloca al científico en un lugar superior e indiscutible, como un sujeto que tiene la razón, la verdad y la certeza. Por eso también la agroecología es muy resistida: porque hemos sido criados con la idea de que la ciencia es dura, impoluta, que no tiene sesgos y que por eso es buena. Que es un lugar seguro donde nos podemos refugiar.

-Entonces la ciencia no es la fuente de verdad absoluta…

-Es que vivimos en un mundo complejo y la complejidad implica incertidumbre. Y la ciencia es de este mundo, por lo tanto está obligada a tener en cuenta esa incertidumbre, si no es fanatismo, ignorancia o interés disfrazado de investigación. Sin ir más lejos: cuando yo estudiaba en la facultad se permitían plaguicidas que hoy están totalmente prohibidos, entonces, ¿en qué momento la ciencia tuvo razón?

-Sus argumentos me dejan pensando. Haciendo analogías, a veces parece que lenguaje inclusivo, feminismo y agroecología enojan por igual…

-Es que la agroecología y estos movimientos mencionados tienen en común que ponen en riesgo un capital simbólico legitimado que quien lo tiene no está dispuesto a soltar. Centrándome en el mundo agropecuario, por ejemplo, ser un asesor de grandes superficies, usar modernas tecnologías como drones y sofisticada maquinaria da estatus y te posiciona de una manera en la sociedad. Y si todo eso deja de tener valor, ese estatus, cae.

-A ver si entiendo. ¿La resistencia a la agroecología es en verdad por no querer cambiar pero se disfraza con el argumento de que no es científica ni rentable?

-La agroecología es una revolución de pensamiento y de producción. No se trata sólo de nuevos conocimien­tos o de otra tecnología; tampoco se refiere sólo al uso de productos menos tóxicos, es mucho más que eso. Es la construcción de una nueva re­lación del ser humano con la naturaleza, es asu­mir la complejidad y la incertidumbre como algo inherente a los sistemas biológicos y sociocultu­rales y es recuperar el respeto por los otros seres.

-Se argumenta que sus rindes son bajos y que por eso no se la puede tomar muy en serio…

-Éste es uno de los mitos que restringe su potencial. La agroecología no es un modelo adecua­do sólo para productores de pequeña escala, sino que es una ciencia con la cual se pueden diseñar y manejar agroecosistemas capaces de producir alimen­tos en cantidad, calidad nutritiva e inocuidad para alimentar a todos los seres humanos.

-También se dice que lo que Argentina necesita son divisas y que es el modelo actual el que las puede generar…

-Nada impide que la agroecología pueda producir un exceden­te para exportar y obtener divisas. Lo que pasa es que acá se trata de pensar la producción de otra manera, por ejemplo en vez de pensar cómo ataco esta plaga, debo entender por qué apareció. El modelo actual productivista y atado a insumos lo que hace es tapar síntomas y luego surgen otros problemas, como la degradación de los suelos, del aire y la contaminación de las aguas, entre muchos otros. Pero nadie puede aprender cosas nuevas contra su voluntad; para aprender algo hay que cuestionar lo establecido y dialogar con lo nuevo.

-¿Y hay muchos productores que se están pasando a la agroecología?

-Cada vez más, porque es un modelo científico mucho más racional y quien lo conoce en profundidad no vuelve para atrás: una vez que una persona entiende que lo que aplica en sus cultivos es veneno, nunca pero nunca más vuelve a hablar de ´fitosanitarios´.

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El agrónomo Diego Benítez asesora a productores en el manejo de bioinsumos: “No hay una receta mágica para todo”, avisa http://wi631525.ferozo.com/el-agronomo-diego-benitez-asesora-a-productores-en-el-manejo-de-bioinsumos-no-hay-una-receta-magica-para-todo-avisa/ Wed, 28 Apr 2021 12:29:24 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=65293 Diego Benítez es un ingeniero agrónomo que desde sus días de estudiante decidió correrse del uso de insumos químicos. Se embarcó en un proyecto propio llamado Agreening, para especializarse en un territorio en franco crecimiento: el asesoramiento y difusión de los insumos biológicos. “Yo observaba que la agricultura convencional utilizaba una gran cantidad de principios […]

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Diego Benítez es un ingeniero agrónomo que desde sus días de estudiante decidió correrse del uso de insumos químicos. Se embarcó en un proyecto propio llamado Agreening, para especializarse en un territorio en franco crecimiento: el asesoramiento y difusión de los insumos biológicos.

“Yo observaba que la agricultura convencional utilizaba una gran cantidad de principios activos químicos en horticultura y en cultivos extensivos, y no hay una receta mágica para todo”, dijo a Bichos de Campo.

Egresado de la Universidad Nacional de Luján, Benítez recorre el país asesorando empresas que quieren apostar a hacer una agricultura sin químicos. Nos lo encontramos trabajando en un emprendimiento hidropónico en Pablo Nogués, pero también asesora a productores de cultivos extensivos en medio de la pampa húmeda.

“Cada establecimiento tiene su problema y tratamiento puntual, por ende es imposible replicar los mismos tratamientos en todos lados. En la heterogeneidad está la estabilidad”, agregó el agrónomo.

Benítez explicó que en su empresa se ocupan de hacer la venta de bioinsumos, su distribución y el asesoramiento posterior de modo de generar una experiencia exitosa. “El interés suele surgir luego de hacer punta de lanza, porque ven que son tratamientos contundentes y que funcionan generando un beneficio”, aseguró.

Mirá la nota completa a Diego Benítez:

Benítez relató que en la facultad siempre le buscaba la vuelta a las enseñanzas que le daban los profesores. “Yo quería implementar tecnologías biológicas y sustentables para obtener alimentos más sanos, y en cada materia siempre buscaba el modo de generar controversias o polémicas por lo que nos explicaban y a la vez ya le buscaba la pata comercial”, rememoró.

Hasta que un día -a las 2 de la madrugada- surgió el nombre de su consultora. Contó que Agreening es la conjunción de tres palabras, verde, ingeniería y acuerdo. Hoy Benítez tiene incluso tres marcas registradas en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI).

“Empecé a trabajar en Coronda, Santa Fe, con la frutilla, en donde me recibió la familia Monti que decidió incorporar las tecnologías biológicas”, relató. Justamente la frutilla es una de las frutas que más mala fama tiene por toda la carga química con la que suele tratarse su cultivo. No se quedó solo con los cultivos intensivos sino que luego de especializarse y de obtener resultados con aquellos, pasó a replicarlos en cultivos intensivos como soja, maíz, sorgo, trigo, pasturas. Incluso trabaja en tambos con transición orgánica y en producción de carne.

“Hoy estamos por todos lados y encontramos una demanda muy puntual. Me llegan consultas de Salta o de Corrientes. Lo que pasa es que la mayoría va a lo convencional resolviendo un problema de modo rápido; en cambio solucionar un problema de un patógeno sobre una determinada hoja lleva mas tiempo”, manifestó.

https://twitter.com/BiologicosA/status/1358828086662430722?s=20

¿Cómo funciona alguno de sus tantos tratamientos biológicos? “Generamos un biofilm sobre cualquier superficie vegetal, el cual está formado por muchos microorganismos que son benéficos, los cuales a su vez compiten contra uno que es el que está generando algún tipo de daño sobre la hoja. Es como un equipo de 11 contra 1: lo rodean, no lo dejan crecer y lo terminan desplazando, e incluso en algunos casos lo matan. Y lo mejor es que en esos tratamientos no hay periodos de carencia. Es decir, vos inicias hoy el tratamiento y desde mañana podes vender tu producto”, describió.

El agrónomo incluso derribó aquella creencia general de pensar en microorganismos y tratamientos biológicos como un campo exclusivo de “hippies”, ya que que ahora entran en juego los laboratorios y hasta las empresas multinacionales.

“El de los biológicos es un campo de juego que se abre de modo cada vez mas rápido. Hay mucha tecnología y desarrollo detrás y los resultados son contundentes, porque no sólo controlan enfermedades sino que potencian crecimiento, aumentan rendimiento y generan renta al productor”, remarcó.

Ahora bien, para el agrónomo el juego se vuelve ciertamente mas complejo. “Tal vez tengas un poco mas de riesgos si no haces bien las cosas o si no entras en el momento oportuno, pero como yo digo, aplicamos ingeniera en la máxima expresión porque tenemos que tener en cuenta muchos mas factores que si usáramos las herramientas tradicionales”, admitió. También reconoció que pueden tardar un poco más en ver los resultados, pero éstos finalmente llegan.

“Acá pudimos controlar trips con estrategias biológicas y consideremos que el trip es una plaga muy difícil de controlar, pero nosotros lo logramos”. dice. Y sin utilizar agroquímicos.

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“Los productores deben aprender a regar con criterio agronómico, lo que implica hacer mediciones”, define Luciano Acosta, creador de EcoDrip, una aplicación para no malgastar agua http://wi631525.ferozo.com/los-productores-deben-aprender-a-regar-con-criterio-agronomico-lo-que-implica-hacer-mediciones-define-luciano-acosta-creador-de-ecodrip-una-aplicacion-para-no-malgastar-agua-y-ser-eficiente/ Mon, 29 Mar 2021 11:33:00 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=62373 El campo tiene en sus manos tecnología de lo más variopinta. La agricultura digital gana cada vez más terreno y dentro de ella, las herramientas y aplicaciones de riego de precisión se vuelven de consulta frecuente porque permiten tomar decisiones de riego para cada cultivo. Basadas en el monitoreo y en obtención y procesamiento de […]

La entrada “Los productores deben aprender a regar con criterio agronómico, lo que implica hacer mediciones”, define Luciano Acosta, creador de EcoDrip, una aplicación para no malgastar agua se publicó primero en Bichos de Campo.

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El campo tiene en sus manos tecnología de lo más variopinta. La agricultura digital gana cada vez más terreno y dentro de ella, las herramientas y aplicaciones de riego de precisión se vuelven de consulta frecuente porque permiten tomar decisiones de riego para cada cultivo.

Basadas en el monitoreo y en obtención y procesamiento de datos climáticos y de humedad del suelo, las tecnologías de riego determinan cuándo es el momento más oportuno para regar y cuánta agua aplicar en cada riego. Lo hacen mediante un algoritmo que se obtiene en base a información de estaciones meteorológicas, cargando los datos necesarios y utilizando Big Data.

“Los productores deben aprender a regar con criterio agronómico, lo que implica hacer mediciones. Si lo hicieran podrían obtener mejores rendimientos”, aseguró a Bichos de Campo Luciano Acosta, analista en sistemas y uno de los fundadores de EcoDrip, una plataforma digital de riego de precisión que le indica al productor cuándo y qué cantidad regar.

Uno de los motivos por los cuales Acosta decidió emprender en el proyecto fue a raíz de notar que muchos productores no riegan a conciencia y, precisamente, un desafío clave para el agro pasa por hacer cada vez más eficiente el consumo de agua. “El riego de precisión es vital para conocer el balance hídrico de nuestros cultivos. De nada sirve tener un equipo de riego si no vamos a medir su accionar”, comentó.

¿Cómo opera la app? “El productor debe cargar la información del riego y la lluvia de su campo; luego la aplicación, a través de imágenes satelitales y estaciones meteorológicas, le hace un balance hídrico digital y le calculará la humedad que consume el cultivo que tenga implantado”, explicó Acosta.

Con información sacada del análisis de suelo, datos de estaciones meteorológicas y datos que aportan los usuarios, el software determina cuándo es el momento de regar y cuánta agua aplicar en cada riego, aspectos clave teniendo en cuenta que la disponibilidad y la calidad del agua son problemas que afectan a la agricultura en su conjunto, incluso a los invernaderos.

Para avalar la precisión de la aplicación, Acosta manifestó que hicieron una serie de ensayos con el INTA de Pergamino, comparándola con un equipo de sonda de neutrones que mide la humedad de suelo y que por su gran precisión, sólo está en poder de organismos que se dedican a investigación tales como el INTA. “Comparando las mediciones de EcoDrip con las que hizo el INTA detectamos un error menor al 10%, lo que indica la gran precisión de la plataforma”, enfatizó.

En EcoDrip trabajan con distintos sistemas, como riego por aspersión, riego por goteo enterrado y riego por gravedad o inundación, y lo hacen con cultivos extensivos (maíz, soja y trigo) y ahora también con cultivos intensivos como la caña de azúcar y el limón.

El costo promedio de usar una herramienta de este tipo es, según Acosta, “muy bajo, calculado en menos de 10 dólares anuales por hectárea. Por eso decimos que es recuperable la inversión, más si tenemos en cuenta que el costo de un milímetro de agua es de 80 centavos de dólar”.

El emprendedor citó un caso positivo de un productor que utiliza sistema de riego por goteo enterrado que contrató su servicio: “El año pasado  José Valinoto hizo maíz en Villa María y siguiendo las recomendaciones de la app al pie de la letra logró un rendimiento de 180 quintales por hectárea, un número excelente y muy difícil de lograr en la zona, versus los 130 quintales por hectárea que obtuvo el año anterior, sin usar la app”, resaltó.

La plataforma fue lanzada al mercado hace dos años luego de un primer año de etapa de prueba, aunque Acosta aseguró que es más bien dinámica y todo el tiempo están ajustando y midiendo cosas por la dinámica de las mediciones que entrega.

Se la puede descargar al celular mediante sistemas operativos Android o IOS, o bien se puede acceder a ella desde la computadora. Como atributo de la app, Acosta destacó que “la misma puede trabajar con balance hídrico o con sensores conectados a ella a través de la nube”.

En Buenos Aires hay cerca de 300 mil hectáreas, en Córdoba unas 150 mil y en San Luis otras 100 mil hectáreas que utilizan sistema de riego por pivot y cerca del 90% riega con agua de pozo. Generalmente se trata de riegos complementados con lluvias pero en la visión de Acosta, “muchos productores esperan pronósticos que a veces no llegan y entonces riegan tarde, a destiempo y no tienen los rindes esperados al final”.

Ciertamente, es necesario considerar que las perforaciones para obtener agua y poder instalar un equipo de riego no son baratas. Por ejemplo, una perforación en Córdoba se hace entre 60 y 150 metros de profundidad, todo depende del terreno y la altura de la napa freática que es de donde se saca el agua, mientras que en Buenos Aires las perforaciones son menos profundas y el agua se extrae a 30 o 40 metros.

“Un pozo sale cerca de 40 mil dólares; luego si pensamos en un sistema de riego por aspersión, un pivot cuesta cerca de 2 mil dólares por hectárea, y si usamos riego por goteo enterrado su valor es de 2500 dólares por hectárea. Este último es mas caro porque lleva más material, mangueras y pvc pero entrega más eficiencia de riego al final”, informó Acosta.

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Docente y productor, Diego Álvarez se cargó al hombro el desafío de intentar producir soja y maíz sin agroquímicos en el periurbano de Pergamino http://wi631525.ferozo.com/docente-y-productor-diego-alvarez-se-cargo-al-hombro-el-desafio-de-intentar-producir-soja-y-maiz-sin-agroquimicos-en-el-periurbano-de-pergamino/ http://wi631525.ferozo.com/docente-y-productor-diego-alvarez-se-cargo-al-hombro-el-desafio-de-intentar-producir-soja-y-maiz-sin-agroquimicos-en-el-periurbano-de-pergamino/#comments Thu, 16 Jul 2020 18:34:20 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=43044 Desde septiembre de 2019, a partir de denuncias de algunos vecinos por presuntas malas aplicaciones de glifosato, sobre unas 6.000 hectáreas de las tierras agrícolas más productivas de la Argentina, que rodean la ciudad de Pergamino y otros pueblos de ese partido, no se puede producir de modo convencional, utilizando agroquímicos y fertilizantes. Fue por […]

La entrada Docente y productor, Diego Álvarez se cargó al hombro el desafío de intentar producir soja y maíz sin agroquímicos en el periurbano de Pergamino se publicó primero en Bichos de Campo.

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Desde septiembre de 2019, a partir de denuncias de algunos vecinos por presuntas malas aplicaciones de glifosato, sobre unas 6.000 hectáreas de las tierras agrícolas más productivas de la Argentina, que rodean la ciudad de Pergamino y otros pueblos de ese partido, no se puede producir de modo convencional, utilizando agroquímicos y fertilizantes. Fue por una cautelar otorgada por el juez Carlos Villafuerte Ruzo, que no se termina de destrabar.

De entrada, suena muy complicado hacer producción extensiva de granos sin el uso de insumos químicos. Pero la instrucción del juzgado federal 2 de San Nicolás es clara: se fijó un límite “restrictivo y de exclusión” de 1.095 metros desde las zonas pobladas para aplicaciones terrestres, que se eleva a 3.000 metros para las aplicaciones aéreas. Incluso hubo casos de productores que cayeron presos por violar estas distancias.

Diego Álvarez es ingeniero agrónomo, docente de la Facultad de Agronomía de la UBA, asesor privado y también productor en esa región del norte bonaerense. Como ya venía trabajando en algunos lotes en la región, se propuso hacer una serie de ensayos. Ya va por su segunda campaña trabajando parcelas sin uso de agroquímicos. Conversó con Bichos de Campo para mostrar algunos resultados.

“El año pasado tuve 80 hectáreas en producción sin uso de agroquímicos”, explicó el investigador de la FAUBA, que acaba de realizar la cosecha 2019/20 con tres tipo de modelos diferentes: con siembra directa y agroquímicos en lotes que escapaban a la prohibición, con labranza convencional para controlar de malezas de forma mecánica en otro sector, y casi a la buena de Dios en la zona de prohibición.

Álvarez tiene un campo familiar en el pueblo de Fontezuela, del cual es oriundo. Queda a 10 kilómetros al sur de Pergamino, sobre la Ruta 8. Ese campo quedó en el límite de la restricción, con lo cual pudo pulverizar con productos de banda verde y por vía terrestre. Pero otros lotes que arrendaba sí fueron alcanzados por la medida. “Son campos muy buenos en lo productivo, que se arrendaban por 18 quintales de soja, y que pasaron a 0 de valor. Es muy difícil producir en esa circunstancia”, explicó el agrónomo.

Mirá la entrevista completa a Diego Álvarez:

Álvarez señaló que resulta bastante difícil producir cultivos extensivos (sobre todo soja y maíz, que son el fuerte de esta región) apelando a la llamada agroecología, pero aceptó: “No quedaba otra que hacer algo, porque después, si no hacés nada, ese lote queda abandonado, se convierte en un baldío y el dueño del campo teme que ese lote se usurpe, porque está muy cerca de la ciudad”.

El acto de convencer al dueño de la tierra que alquilaba que debía bajar el precio del arrendamiento y hasta pensar en fórmulas diferentes fue otra complejidad, pero al final lo terminaron entendiendo. “En un primer momento hubo que cambiar el modelo de negocio. Le dije que ya no podía pagarle los 18 quintales que valía, y le propuse pagar los costos de los ensayos entre los dos, hasta que todo se encaminara. Así que arrancamos todo a medias, dividiendo las ganancias”, comentó.

El productor comentó que encaró tres lineas de trabajo o ensayos diferentes.

  • “En una primera etapa hice una siembra de soja a una distancia de 21 centímetros, apostando a que el cultivo le iba a ganar a las malezas en la competencia e iba a cerrar rápido el surco”.
  • “Luego, en una segunda instancia se intentó volver a lo que hacía mi abuelo, labranza convencional, disco y rastra para dejar la tierra bien finita, y lamentablemente dejar al suelo desnudo con todas las consecuencias negativas que tiene eso. Pero bueno, sembré soja a 52 centímetros, para lo cual tuve que buscar maquinaria y escardillo”.
  • “La tercera vía fue por manejo tradicional con uso de agroquímicos a donde se podía”.

El resultado según Álvarez fue “un retorno a 50 años atrás”.

La soja a 21 centímetros se enmalezó tanto que la cosechadora no podía entrar al lote. “Tuve que hilerarla para evitar el desgrane, y cosecharla luego, para lo cual tuve que buscar una hileradora, con lo complicado que es conseguir esa maquina”, explicó.

El segundo manejo con escardillado, “se pudo resolver con cosecha directa, y en un video mostré las diferencias de rendimiento”. Los resultados y próximos pasos a seguir para optimizar los rindes, Álvarez los mostró efectivamente como sigue:

En síntesis, las batallas más grandes que Álvarez tuvo que enfrentar en estos ensayos fueron contra las malezas, que le dificultaron el manejo del cultivo desde la implantación hasta la cosecha.

¿Y cuáles fueron los resultado de esos tres ensayos?

  • La soja “agroecológica” que Álvarez tuvo que hilerar mostró un rinde aproximado de 17 quintales por hectárea
  • La soja sobre tierra arada y luego escardillada tuvo un rendimiento de 26 quintales por hectárea.
  • La soja que recibió tratamiento químico rindió 36 quintales por hectárea.

El dato duro fue que, en estos ensayos a gran escala, la soja manejada por agroecología, rindió menos de la mitad de la soja tratada con insumos sintéticos. En medio, hubo buenos rendimientos para la soja con control de malezas mecánico, pero a costa de lesionar nuevamente el recurso suelo.

De todos modos, el agrónomo aclaró: “Tengo mucho terreno por explorar aún para aumentar los pisos de rendimiento de la soja sin insumos. Y hay que indicar que yo tomé estos campos en el mes de octubre, con lo cual no tuve mucho tiempo de planificación. Sé que se pueden subir esos pisos de rendimiento”.

Para la nueva siembra de granos gruesos, el profesional avisó que se prepara de otra forma. “En el 50% de las 80 hectáreas pude incorporar cultivos de cobertura, los cuales creo que me ayudarán”, especialmente en materia de fertilización y control de malezas, precisó.

Además, Álvarez dijo que “estoy mejor preparado desde el punto de vista de maquinaria; por ejemplo, ya tengo los rolos para rolar esos cultivos, y también pude incorporar promotores biológicos, de los cuales muchos no están registrados como fitosanitarios pero que pueden ser utilizados según la ordenanza. Por eso espero que este año pueda levantar los pisos de rendimiento”, concluyó.

Su caso será seguido con mucho interés, sin duda, por la comunidad agronómica sobre la cual se ciernen la amenaza de mayores restricciones al uso de agroquímicos.

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