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La entrada Explotaron en Google las búsquedas del término “vicia” con la suba sideral del precio de los fertilizantes nitrogenados se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El indicador Google Trends muestra, en una escala de 0 a 100, la evolución de las búsquedas de un determinado término en relación al registro histórico inmediato, de manera tal que el valor de 100 indica la popularidad máxima de un término, mientras que el de 50 indica que las búsquedas se encuentran dentro del promedio histórico.
La cuestión es que en los últimos días crecieron de manera astronómicas las búsquedas sobre información de esa especie (Vicia villosa y Vicia sativa) que, empleada como cultivo de servicio en el período invernal, permite aportar nitrógeno al cultivo siguiente a través de un fuente orgánica.
El período de mayor interés en el tema, según el capítulo argentino de Google Trends, suele registrarse en el primer cuatrimestre del año que es, precisamente, el momento en el cual se comienza a planificar la siembra invernal de cultivos de invierno, de servicio o la implementación de barbechos químicos.
Pero ahora, en plena siembra de granos gruesos, muchos usuarios de Google, ubicados mayormente en la región pampeana argentina, “reventaron” el buscador con el propósito de encontrar información sobre vicia.
El aporte orgánico de nitrógeno generado por la vicia está lejos de tratarse de una novedad: ya en 2010 investigadores del INTA Cañada de Gómez y del INTA Oliveros habían publicado un estudio en el que se documentaba la contribución de esa especie como antecesora del maíz.
Sin embargo, en los últimos años el uso de la vicia en particular y de los cultivos de servicios en particular comenzó a generalizarse en muchas empresas agrícolas con el propósito de incorporar de manera sistemática prácticas de agricultura regenerativa.
Foto @IngJoseCuello
Meme @magagutierrez88
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]]>La entrada Los hermanos Barbi heredaron de su tío adoptivo maquinaria y muchas ganas de trabajar para terminar produciendo 14.000 hectáreas: “Teníamos hambre de gloria”, afirma Esteban se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ricardo y Elsa eran descendientes de italianos y se dedicaban a hacer tanto agricultura como ganadería en su campo ubicado en la localidad bonaerense de Lima. Esteban y José Luis pasaron toda su infancia en contacto con ellos.
“Desde que tenía un año y medio iba en una Ford 65 con el tío Ricardo al campo. Mamé todo, desde la vaca hasta la agricultura”, contó a Bichos de Campo Esteban, el hermano mayor de los Barbi.
Por desgracia, cuando Esteban tenía 17 años, Ricardo sufrió un ACV. Si bien se recuperó, no quiso volver a trabajar la tierra y fue ahí que los hermanos Barbi consideraron por primera vez ofrecer servicios a otros campos.
“Los primeros tres años nos ayudó en todo. En ese momento el tío tenía algo de campo propio, pero nosotros no. Cuando estuvo mejor, le pedimos seguir con agricultura y nos dejó el parque de herramientas. El resto de la tierra la vendió. De eso pasaron 27 ó 28 años. Teníamos hambre de gloria, desde ahí no miramos para atrás; le debemos todo”, afirmó Barbi.
Los hermanos se iniciaron realizando cosechas para terceros y luego comenzaron a trabajar a porcentaje con algunos clientes. Actualmente, entre agricultura y ganadería, trabajan 14.000 hectáreas -de los cuales el 95% es alquilado y el 5% restando se hace en el marco de acuerdos a porcentaje- y han logrado, luego de mucho esfuerzo, comprar un pedazo de campo propio.
Mirá la nota completa acá:
“No hemos perdido prácticamente campos, al contrario, siempre hemos ido creciendo. Lo mismo pasó con la ganadería. El tío nos decía que la vaca era un cheque al portador, entonces en nuestra empresa siempre se la tomó como una caja de ahorro. Tal es así que pudimos comprar un pedazo de campo”, dijo alegre Barbi.
Los años también les permitieron engrosar su parque de maquinaria, que hoy incluye todo el equipo completo para pulverizaciones, siembra, cosecha y laboreos. A eso le siguió el armado de una planta de silo y la compra de camiones, que incluye uno para el transporte de los animales, ya que realizan engorde a corral de terneros en feedlot.
Los Barbi también cuentan con la ayuda de Jaime Mestre, un ingeniero agrónomo que trabaja con ellos desde hace 17 años, quien los contactó con Emilio Satorre, uno de los referentes agrícolas más reconocidos de la Argentina.
“Si bien con Jaime estamos arriba de toda la tecnología, Emilio nos aportó muchísimos datos, y nos nutrimos de un montón de cosas. Después, a través de otro amigo en común, conocimos a Mercelo Arriola –principal difusor de los cultivos de servicio en Aapresid. Jaime quería traerlo para que nos empuje a los cultivos de cobertura y estamos muy conformes”, sostuvo Barbi.
-¿Eso es un costo para ustedes o consideran que puede ser rentable y útil?- le preguntamos.
-Nosotros lo estamos tomando como una inversión a largo plazo, porque hoy tenemos serios problemas de malezas resistentes. Vamos por ese camino, no es fácil masificar tanta cantidad de hectáreas, pero también intensificamos la rotación. Estamos haciendo más cultivos de invierno, como por ejemplo las arvejas. Le estamos buscando la vuelta; creo que el camino es ese.

-¿Te sentís importante al trabajar tanta cantidad de hectáreas?
-No. La cabeza mía y de mi hermano piensan en producir y en invertir. Sale una cosechadora nueva y la querés comprar, sale una pulverizadora y la querés comprar.
-¿Hay una pulsión por la tecnología?
-La tecnología te va llevando. Históricamente el productor vive comprando fierros y nos vamos a morir comprando fierros. Hay que buscarle un equilibrio, pero lo cierto es que con en tanta cantidad de hectárea los fierros se gastan y llega el momento en que hay que renovar.
-¿Es fácil renovar maquinaria? Sobre todo cuando no tenés avales ni un campo para hipotecar.
-Depende, hubo momentos en que hubo créditos ‘blandos’. En este momento, por ejemplo, no hay nada. Hace dos años que al productor que tiene dos kilos de soja declarada no le dan un crédito. Es la famosa clausula del Banco Central (BCRA). Nosotros lamentablemente tenemos que cambiar las dos cosechadoras y estamos esperando que aparezca algún crédito con tasa accesible. La única forma de pagar los fierros es que se vayan pagando con la misma producción.
-Gran parte de la agricultura la hacen contratistas o arrendatarios. ¿Cuál es el principal problema que te gustaría que se corrija?
-Uno de los grandes desafíos hoy es el factor humano. La gente no quiere venir a trabajar al campo. Te subís a una cosechadora de estas y tiene una tecnología que ni los autos de alta gama tienen, pero la gente no quiere venir a trabajar al campo y eso nos va limitando. El factor humano nos va limitando. Está más que claro que uno trabaja para ganar plata, pero llega un momento en donde no pasa que decís “bueno, me embarco cinco años para adelante y compro una cosechadora”, pero para ella necesito un operario y no hay; no es una cuestión de plata, es una cuestión de que se perdió la cultura del trabajo.
Barbi reconoce también que en aquella zona de la provincia, el campo compite muchas veces con la demanda de mano de obra de las industrias de la zona, lo que hace que tengan que buscar nuevos trabajadores en localidades a más de 50 kilómetros de Lima.

-¿De quién aprendieron a trabajar tanto?
-Nosotros lo mamaos del tío Ricardo, un gringo que lo único que hizo fue trabajar toda su vida. En los inicios el tío nos decía “mira que el campo es muy sacrificado, que te absorbe y no te suelta más”. La biología te lleva de tiro y la verdad es que en cierto modo tratamos de que no nos pase lo mismo, pero estamos muy contentos.
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]]>La entrada Éxodo: Alberto Quiroga está orgulloso del INTA, pero advierte que “está costando retener los recursos humanos muy capacitados” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En 2013 publicó, junto a Cristian Álvarez, Diego Santos y Marcelo Bodrero, el libro “Contribuciones de los cultivos de cobertura a la sostenibilidad de los sistemas de producción”·, que anticipó en gran medida el extendido uso que tiene esa herramienta agronómica en la actualidad.
En los últimos meses está ocupado en redactar el primer tomo de un libro que resumirá la información obtenida en todos los ensayos de larga duración en los que participó, muchos de los cuales, décadas después, siguen vigentes en varios campos del sur de Córdoba, La Pampa y Oeste de Buenos Aires.
Una particularidad de tales ensayos es que una parte de los mismos están integrados por evaluaciones de cultivos destinados exclusivamente a silo para uso forrajero.
“Tenemos once años de ensayos, donde venimos haciendo silo de sorgo y de maíz, y entre silo y silo, sembramos centeno, vicia, vicia con centeno, fertilizado y sin fertilizar, para estudiar qué pasa con los nutrientes, con el carbono, con el Calcio, Magnesio y Potasio, con el pH”, explicó esta noche Quiroga durante una charla en línea ofrecida en un canal institucional del INTA.
“O sea que cuando la demanda de técnicos o productores comiencen a tocar el timbre para preguntar qué puede pasar con estos sistemas de producción continuos, ya vamos a tener (hasta el momento) once años de efecto acumulado de ensayos para dar respuesta”, apuntó.
El investigador del INTA manifestó que, si bien el impacto de planteos continuos de cultivos de silo no representa un problema evidente en la actualidad, quizás en un futuro pueda llegar a serlo, especialmente en las regiones productivas mixtas. “El INTA se va adelantando para ofrecer soluciones”, afirmó.
Quiroga aprovechó el momento para exponer que, si bien una institución como el INTA es una de las pocas preparadas en el país para realizar ensayos de largo plazo, la organización está experimentando inconvenientes para retener a trabajadores calificados.
“En el INTA tenemos una gran capacidad, laboratorios muy buenos, que están en red, formalizados, de manera tal que la información que se genera está calibrada a nivel nacional, pero nos estamos quedando sin laboratoristas”, expuso.
El éxodo de técnicos e investigadores del INTA, que se viene profundizando en los últimos dos años, Quiroga lo experimentó en persona: de los siete integrantes de su equipo de trabajo, hoy solamente quedan tres, incluyéndolo a él. Los demás partieron para trabajar en la actividad privada, como Eric Scherger, quien actualmente es gerente técnico de Desarrollo en la Chacra Sur de Córdoba de Aapresid.
“Hemos formado personas para poder seguir prestando este servicio, en el rol estratégico que tiene el INTA, pero está costando retener los recursos humanos muy capacitados que, precisamente, por ser muy capacitados, se están yendo a otras instituciones, porque indudablemente son atractivos”, dijo con cierto dejo de tristeza.
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]]>La entrada Cultivos de cobertura: Una tecnología al servicio de la sostenibilidad agrícola se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Una década atrás la familia Vagnoni dejó definitivamente la actividad ganadera para pasar a tener un planteo completamente agrícola. A los pocos años comenzaron a experimentar problemas crecientes en los sectores bajos con algunos afloramientos salinos (producto del ascenso del nivel freático).
“Debido a los encharcamientos y el avance de las malezas problemáticas, íbamos sumando problemas y en algunos años incluso hubo lotes que se dejaron de sembrar”, recuerda Carolina en un artículo publicado en la última edición de la Revista CREA.
Entonces, junto con su asesor particular Cristian Natali (quien además es asesor del CREA Colonia Medici) y al asesor del CREA San Martín de las Escobas-Colonia Belgrano, Lautaro Haidar, comenzaron a introducir a partir de la campaña 2017/18 cultivos de cobertura (también conocidos como “de servicio”) en los lotes de menor productividad o con mayor riesgo de erosión, de manera tal de evaluar la viabilidad económica y el impacto de los mismos en el sistema productivo.
Comenzaron con vicia, pero los primeros resultados no fueron favorables porque, una vez secada, la escorrentía barrió con buena parte de la cobertura lograda. Así que luego procedieron a mezclar la vicia villosa y sativa con trigo y avena para corregir ese inconveniente. “Durante cuatro campañas consecutivas fuimos incorporando cultivos de cobertura en los diferentes lotes y este año volveremos a sembrar el primer lote”, apunta Carolina.
En 2020 buena parte del área de maíz tardío se sembró sobre lotes que venían de cultivos de servicio, algunos de los cuales no requirieron ninguna aplicación al encontrarse libres de malezas.
“Si bien suprimimos con agroquímicos los cultivos de servicio, el año pasado, luego de realizar una aplicación puntual para eliminar escapes de rama negra, los rolamos con buenos resultados”, comenta la empresaria CREA. “La siembra en verde de un cultivo de cosecha sobre cultivo de servicio puede ser algo por evaluar ante situaciones de napas muy cerca de la superficie, como hubo años atrás. Tenemos que seguir aprendiendo y ajustando la forma de hacerlos y el momento de finalizar los cultivos de servicio cada año según la situación hídrica sea de exceso o déficit”, añade.
Al analizar la estructura de costos de la tecnología de cultivos de servicios versus los barbechos, se observa que ambas alternativas registraron niveles similares. Para el maíz tardío, que es el cultivo con barbecho más largo y complejo, se compararon los gastos de herbicidas y pulverizaciones durante el barbecho químico y dentro del cultivo. En el caso del maíz sembrado sobre cultivo de servicio, se consideran los gastos de herbicidas, pulverizaciones, voleado y semilla.
Sin embargo, al comparar el Coeficiente de Impacto Ambiental (EIQ), un indicador creado por el Programa de Manejo Integrado de Plagas de la Universidad de Cornell (EE.UU.), puede verse que el mismo se redujo de 180 a 106 entre ambas situaciones (ver cuadro 1).
Adicionalmente, habría que considerar el aporte de nitrógeno generado por la vicia –estimado en unos 50 kg/ha–, además de la mejora de la estructura física del suelo, del balance de carbono y de mantener un suelo con mayor actividad biológica por más tiempo.
“Para el barbecho químico quedan menos puntos de mejora que en el caso del cultivo de servicio, donde aún es posible reducir algo más la inversión”, señala Carolina.
Por otra parte, en los bajos con mayor riesgo de encharcamiento, comenzaron a sembrar avena voleada para generar cobertura que protegiera a los lotes lindantes de la erosión hídrica. “Este año llovieron más de 300 milímetros y el impacto sobre un lote de soja vecino fue mínimo, mientras que antes ese hubiese generado un desastre”, relató Carolina.
Recientemente, la empresa volvió a introducir la actividad ganadera, tomando hacienda de terceros a pastaje. En aquellos sectores menos aptos para la agricultura se hicieron pasturas y también van incorporando cultivos de servicio para mantener el suelo vivo, generar cobertura y hacer algún pastoreo estratégico (“verdeos de servicio”).
“Si logramos aprovechar los cultivos de servicio para darle de comer tanto a la hacienda como al suelo, vamos a lograr un mejor aprovechamiento de los recursos disponibles para que cierre mejor todo el sistema”, asegura Carolina.
La entrada Cultivos de cobertura: Una tecnología al servicio de la sostenibilidad agrícola se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Sostenibilidad: en 2019/20 un 19% de las empresas agrícolas argentinas emplearon cultivos de servicio se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Un 19% de los productores agrícolas argentinos realizaron o probaron cultivos de cobertura –también denominados de servicios– en el ciclo 2019/20, una cifra casi cinco veces superior a la registrada cinco campañas atrás.

El dato, contenido en el último informe publicado por el Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada (ReTAA) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, no expresa la superficie dedicada a esa práctica agrícola, sino la proporción de empresarios que la emplearon ya sea a modo de prueba o bien como un cultivo incorporado a la rotación agrícola.
Las zonas que concentran la mayor parte de los productores que emplearon o ensayaron con cultivos de cobertura en 2019/30 fueron Santiago del Estero, sur de Córdoba y Entre Ríos.

El uso de los cultivos de cobertura o servicio se instrumenta fundamentalmente con el propósito de controlar malezas problemáticas, pero también para contribuir a mejorar la calidad del suelo, aportar nutrientes y gestionar la profundidad de las napas freáticas, entre otros usos.
En tanto, un 14% de las empresas agrícolas realizaron en 2019/20 aplicación variable de fitosanitarios, semillas y fertilizantes en función de prescripciones ambientales. En este caso, se destaca en el norte argentino la expansión del uso de pulverizaciones dirigidas de herbicidas con los equipos WeedIt o WeedSeeker, aunque los mismos también se están incorporando progresivamente en los planteos de la zona pampeana.

La participación de las gramíneas en la rotación en la campaña 2019/20 se mantuvo en niveles elevados luego de que cayera de manera significativa entre 2008 y 2015 a causa de la intervención gubernamental de los mercados de cereales y la elevada presión tributaria aplicada sobre los mismos. Habrá que ver cómo evoluciona esa variable luego de los intentos intervencionistas realizados en los últimos meses por el gobierno de Alberto Fernández.

Si bien todas las regiones han elevado la superficie destinada a gramíneas en general, hubo zonas como el sudoeste de Buenos Aires-sur de La Pampa, San Luis y sudeste bonaerense que superaron el 55% sembrado con gramíneas en la campaña 2019/20.
El porcentaje de productores que realiza análisis de suelo por regiones (23% en 2019/20), si bien viene creciendo de manera sostenida, sigue siendo bajo en virtud de que es imposible realizar una adecuada gestión de la fertilización sin recurrir a esa tecnología.
El porcentaje de productores que realiza análisis de suelo por regiones (23% en 2019/20), si bien viene creciendo de manera sostenida, sigue siendo bajo en virtud de que es imposible realizar una adecuada gestión de la fertilización sin recurrir a esa tecnología.
Foto @ljandreoni
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